Nuestro mea culpa por Manolo Tena

Sábado, 16 de abril de 2016.-
En este blog, empeñados como estamos en reivindicar a los héroes del rock español, nunca se habló de Manolo Tena. Solo se le mencionó un par de veces y así como de pasada. En A70, donde tantos pioneros de nuestro rocanrol fueron recordados con cariño, nunca apareció Alarma!!! y apenas se citó a Cucharada alguna vez de carrerilla dentro una ristra de nombres. Aquí donde hasta de forma insensata nos gusta defender a un tipo como Ramoncín, donde nos rebelamos al vilipendio absurdo al que le somete el talibanismo roquero y los guionistas de laSexta, jamás se nos ocurrió hacer nada parecido con Manolo Tena. Incluso alguna vez hemos reído las gracietas que ‘el club de la comedia’ de turno hacía sobre su persona. Imperdonable. Si alguno de ustedes se siente concernido por estas palabras, les invito a unirse con nosotros a reflexionar sobre el asunto durante los tres minutos que dura esta canción. Piénsenlo mientras miran a la chica.

La contemplación de la muñequita hace volar la imaginación, como si fuera una danza en homenaje a Tena. Hace tiempo que un amigo me envió este vídeo y me encantó. A falta de material audiovisual de Cucharada no nos parece mala idea: semejante animación para una letra así debe de ser obra de un genio o de una mente perversa. Ni siquiera se ve por ahí un triste playback para la tele y, aunque salen en la banda sonora de Nos va la marcha, juraría que al final su actuación se quedó fuera de tan legendaria película. Para rematar, las fotos de esa época son tan escasas que esta que se hicieron en un water fue aprovechada por partida doble para portada y contraportada de su primer single. Empecemos por la contra para ver los créditos: produce Mariscal Romero y es una de las primeras referencias de la entonces llamada Serie Chapa, cuando todavía Zafiro conservaba el logo de la CFE (Compañía Fonográfica Española).

Cucharada - Social peligrosidad (contraportada)
En la contraportada se aprecia mejor la cisterna

En cuanto a las canciones, son las mismas dos con las que contribuyeron al recopilatorio Rock del Manzanares (Viva el Rollo Vol.2)… y aquí tenemos la prueba escrita de que lo que está sonando se titulaba Social Peligrosidad. Estos días se ha repetido hasta la saciedad que la primera canción firmada por Manolo Tena se llamaba ‘Peligrosidad Social’. Error: en realidad ese era el nombre de uso común para referirse a la reforma que el tardofranquismo se inventó para lavar la cara a su vieja Ley de Vagos y Maleantes, aunque en definitiva era el mismo engendro legal que permitía que cualquiera que tuviera un lejano aspecto de vagabundo, mendigo, trapichero, puta o maricón podía ser llevado directamente a comisaría. La canción tiene el título dado la vuelta porque Manolo escribía de forma muy cuidadosa y le gustaba jugar con el orden y la sonoridad de las palabras. No cabe duda de que Social Peligrosidad queda mucho mejor y añade mayor contundencia al tono de protesta progre.

Cucharada - Social peligrosidad (Single)
Social Peligrosidad (Single, 1978)

En la misma onda lumpen y suburbial se movía la cara B, que hay que decir que estos chicos de Cucharada eran muy atrevidos tanto en su puesta en escena como en las cosas que contaban en sus canciones. El toque de crítica social era casi obligatorio en el paisaje artístico de esos primeros años de la transición, pero en este single de presentación ya quedaba claro que ahí había un letrista muy personal: tan alejado de la solemnidad y pesadez del cantautor al uso como de la procacidad cavernícola del roquero de barrio. Este Libertad para mirar escaparates es una cancioncilla mucho más ligera y simpática que anticipa el estilo en que se va a encuadrar el grupo: crítica social sí, pero desde la burla y la parodia. Aquí todavía no llegan a tanto, pero hay un punto de ironía y lucidez pocas veces visto en los grupos de su generación.

No se asusten por la parte hablada del principio. Lo que ocurre es que este audio no está sacado de la cara B del single, sino que pertenece a uno de los cortes del segundo volumen de Viva el Rollo, que tenía como marca de la casa la inclusión de una especie de cortinillas chistosas entre canción y canción que prácticamente se fundían con la música. Se notaba ahí la mano del Mariscal Romero, pues en lugar de facturar una recopilación al uso el Mariscal le dio vidilla al disco añadiéndole el ritmo frenético propio de sus programas de radio.

Rock del Manzanares - Viva el Rollo Vol. 2 (1978)
Así era el Rollo, siempre con un tipo de la
Brigada Político-Social al acecho

La escucha de este Rock del Manzanares resulta entrañable. Aunque la grabación suena horrible, como una maqueta tirando a cutre, refleja con bastante fidelidad esa incipiente escena roquera madrileña que estaba pidiendo a gritos una oportunidad para abrirse camino. Con el Mariscal ejerciendo de maestro de ceremonias, el disco sirvió como carta de presentación para que los jefazos de Zafiro conocieran a cinco de los posibles grupos que podrían estar en la parrilla de salida del proyecto Chapa Discos. Muchos fueron los llamados y pocos los elegidos, pero finalmente Cucharada consiguió entrar en el corte. Se hicieron esperar casi un año, cayeron bajo el paraguas productor de Teddy Bautista y pudieron volver a grabar Social Peligrosidad en mejores condiciones tal como se escucha en el vídeo de la bailarina, quedando Libertad para mirar escaparates como rareza de cara B para rellenar el espacio sobrante de la TDK de 60. Un bonus track mítico de Viva el Rollo. Porque, déjenme decirles, por si no había quedado suficientemente claro, que Manolo Tena perteneció al Rollo y que ningún músico con origen en ‘el rollo’ pudo ser jamás admitido en ‘la movida’.

Cucharada en directo
¿Cómo iban a ser de la movida unos tíos así?

Hay que insistir en esto porque esa tontería de ‘la voz de la movida’ es otra de las memeces que hemos tenido que soportar una y otra vez en estos días de loas y alabanzas al músico muerto, loas y alabanzas que pocas veces recibió en vida porque, no nos engañemos, Manolo Tena solía caer bastante mal. La Movida, así con mayúsculas, estaba integrada por gente encantada de conocerse: ‘auserones’ narcisistas contemplando en el espejo lo guapos que eran, ‘alaskas y anacurras’ exhibiendo su look importado de Londres, tipos carismáticos capaces de convertir en arte un ‘bigotito glutamato’ o una ‘poch pinza’. Si gente más cercana generacionalmente como Antonio Vega o Enrique Urquijo no pudo ajustarse al perfil, mucho menos Manolo Tena. ¿Cómo iba a ser de la movida un tío tan complicado, alguien a quien tantas veces se le derrumbó la autoestima?

No hace falta relatar aquí la carrera de Manolo Tena, su ascenso al estrellato, sus pérdidas de rumbo y caídas al infierno. Resulta que hace unos pocos meses él mismo decidió dar la cara para contarlo todo en primera persona, sin ahorrarse ni un detalle escabroso y juzgándose a sí mismo con una crudeza que ahora pone la piel de gallina. Un extraño en el paraíso: aquí lo tienen.

En septiembre de 2015 presentó su nuevo disco, Casualidades, pero no le hicimos mucho caso. TVE emitió en noviembre este documental y se nos olvidó verlo. Ya no nos interesaba mucho Manolo Tena. Hace un par de semanas, cuando volvieron a emitirlo el día de su muerte, sí que lo vimos con un nudo en la garganta y nos sentimos un poco culpables. El simple hecho de que tanta gente del negocio se pusiera ante la cámara para aportar unas palabras de apoyo a su regreso discográfico demuestra que, pese a todo, Manolo Tena era apreciado y, a su manera, querido por sus compañeros de profesión.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “La Romántica Banda Local, tiempo de barbas y chaquetas de pana”, publicado originalmente el viernes 6 de abril de 2012.

Tocaron los Cero, ¿qué más se puede pedir?

Jueves, 17 de marzo de 2016.-
¿Alguien en su sano juicio había pensado que volvería a ver a 091 sobre un escenario veinte años después? Puede que sí en sueños o bajo la influencia de algún tipo de sustancia, pero nunca en serio, que ellos siempre fueron muy tajantes al respecto. ¿Es entonces lo de ahora una especie de fraude? Tampoco hay que ser tan drásticos, nos lo tomaremos como un regalo que nos hacen a sus seguidores y un gusto que se dan ellos mismos, que ambos, ellos y nosotros, nos lo merecíamos. Imaginen la emoción en el momento en que salieron a ocupar sus puestos para el Palo cortao… aunque mejor no lo imaginen, véanlo.

Estamos todos más mayores que hace veinte años, pero aún con ganas de rocanrolear. Mantener el ritmo del concierto resulta ahora un poco más trabajoso y sufren un calvario nuestros oídos, ya tan castigados y con el síndrome Brian Johnson haciendo estragos. “Son muchos años de rocanrol”, me dijo hace tiempo un otorrino. Hay algunas costumbres nuevas como lo de grabar con el móvil en alto, muy molesto para quienes estamos detrás, pero lo disculpamos suponiendo que el plasta de turno luego hará públicos sus vídeos. Y gracias al tío del móvil constatamos algo que sigue intacto: el ritual de cantar cada canción de principio a fin, que las letras de 091 fueron siempre muy adictivas.

Queda claro que entonar de memoria sus letras nos hace sentirnos mejores: sabemos qué dijo Calderón, damos la razón a Kant, dudamos como Hamlet, citamos el Necronomicón, silbamos canciones de Charlie Parker… tampoco es que pudieramos improvisar una conferencia sobre todas estas cosas, pero al menos nos suenan de haber escrito alguna vez sus nombres en algún examen. Es solo rocanrol, pero mola más cuando alguien se rebela contra la rima de ‘noche’ con ‘coche’ y escribe que “este es nuestro tiempo / feria de contradicciones, / gritos y silencios / este es nuestro tiempo / un pasado indefinido / presiento un futuro imperfecto”, estribillo de categoría donde los haya. Tipos como José Ignacio Lapido consiguen el milagro de que se note que estuvimos en la universidad, aunque fuera de visita.

091 - Este es nuestro tiempo 1986-1991
Este es nuestro tiempo 1986-1991 (2016)

Esta caja que acaba de publicarse contiene los cuatro discos de la etapa Zafiro, un magnífico repertorio que tuvo que sobreponerse a portadas horribles, producciones lamentables y errores promocionales de todo tipo. Ahora algunas de estas menudencias han podido ser subsanadas en la medida de lo posible, con un sonido mejorado y una edición mucho más digna.

091 - Más de 100 lobos (original)
Ejemplo de disparate artístico marca Zafiro

Para empezar, este feo diseño ha sido afortunadamente eliminado. 091 acababa de fichar por Zafiro y se las prometía muy felices antes de grabar su segundo LP, el primero con esta compañía, pues parecía que apostaban por ellos contratando a un productor de renombre como era Joe Strummer. A la hora de la verdad se asustaron tanto que descafeinaron la mezcla final por su cuenta, rematando el desastre con tan espantosa portada. Fue lo que se dice empezar con mal pie, y tampoco mejoraría mucho la historia con los siguientes tres discos. Según el libreto que viene en la actual reedición, el sonido ha sido remezclado respetando la producción inicial de Strummer y el adefesio de la portada se ha disimulado con una foto del grupo de la época en que trabó amistad con aquel guiri que en los bares de Granada curaba las heridas provocadas por los Clash a base de ‘café zolo, pofavó’.

091 - Más de cien lobos (reedición)
Más de cien lobos (1986, reed. 2016)

Están muy jóvencitos, que de esto hace treinta años… pero volvamos a nuestro tiempo, que es el jueves 10, el viernes 11 y el sábado 12 de marzo de 2016 en una sala Joy Eslava llena hasta la bandera con gente de Madrid y de muchos otros sitios, ventajas de la venta de entradas on-line. Fue una sensación extraña, como ver el mismo concierto con veinte años de intervalo. (*) Lo dejaron en 1996 cuando estaban en su mejor momento y ahora mantienen el tipo, que ya es bastante. Todo sigue igual en la familia, o casi: los primos José Ignacio y José Antonio se mantienen concentrados en lo suyo, serios y distantes; Tacho ha cogido algún quilito, pero en cuanto toma el pulso a la batería casi ni se nota; Jacinto y Víctor, que eran los hermanos pequeños del grupo, ya peinan alguna cana. Casi diría que es el detalle más doloroso de esta Maniobra de resurrección, comprobar que los dos chicos se han hecho mayores. Les pongo una del Último concierto para que vean y comparen.

Esta es otra de mis favoritas y casualmente la única de Más de cien lobos que tocaron el otro día. De toda la remesa de CD’s de 2016 es probablemente el álbum que ha salido más beneficiado y, ahora que es un gusto escucharlo, no estaría mal que incluyeran alguna otra en el repertorio de la gira. Caprichos aparte, no pierdan la oportunidad de acercarse a verlos porque están agotando el papel en casi todas las plazas. Sepan que este espejismo solo durará hasta que acabe el año, así que si no hay entradas en su localidad, la ocasión bien merece un viaje al pueblo de al lado. Esto no ha hecho más que empezar y se auguran noches memorables.

Entrada 091 viernes 11/03/16 Joy Eslava
La entrada del viernes 11 de marzo

(*) ¿Cómo han conseguido recuperar las cosas más o menos en el mismo sitio veinte años después? “Andando despacio, hablando del tiempo que nos toca vivir / siguiendo un camino equivocado que no tiene fin”. Sirva esto a modo de epílogo y como excusa para abrir otra ventanita con la tercera noche en Joy, que era la que nos faltaba. Encontré este vídeo a última hora y no he podido resistirme a ponerlo. Fue uno de los momentos más emocionantes del concierto, no me canso de verlo.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Un respeto para los veteranos del Vietnam”, que fue publicado originalmente el lunes 6 de mayo de 2013.

Stones (III): Travesuras de Keith Richards

Lunes, 29 de febrero de 2016.-
Después de un episodio radiofónico tan excitante como el que les relaté la vez anterior, este blog se quedó cómo no medio atascado en un bloqueo del que no se terminaba de encontrar la forma de salir. Pues bien, tras un programa tan stoniano, tras vivir la pasión que todavía hoy Mariscal Romero transmite por los Rolling Stones, qué mejor que continuar con esto.

En nuestro serial dedicado a las grabaciones de estudio que los Stones van entregando con cuentagotas en los últimos tiempos quedó en el tintero un capítulo dedicado a Keith Richards. Aquí lo tienen. No exagero si digo que he escuchado Trouble cientos de veces desde que nos sorprendió a mediados de julio como adelanto de su nuevo disco. Allá por septiembre se publicó por fin Crosseyed Heart y lo recibimos con escepticismo. No se esperaba ya un tercer álbum suyo en solitario, ¿tendría todavía algo que decir el bueno de Keith a estas alturas? Bueno, pues si Trouble enganchó, la escucha del resto del disco se reveló como un auténtico deleite de principio a fin.

Keith Richards - Crosseyed Heart
Crosseyed Heart (2015)

Además de la que está sonando, otras como Heartstopper y Something For Nothing también se construyen en torno al clásico ritmillo richardiano imprescindible para practicar air guitar con los codos levantados. Blues In the Morning representa la cuota de viejo rocanrol de los 50 que nunca puede faltar en sus discos, mientras que exquisiteces como Robbed Blind, Nothing On Me, Just a Gift o Lover’s Plea mantienen ese tono ralentizado y canallesco que el Richards vocalista ha ido perfeccionando con los años para entonar de esa forma arrastrada en que él se siente más cómodo. A ese mismo género pertenece Illusion, la canción en que se junta con una superestrella del momento como Norah Jones. Quedó muy bonito, pero con el punto antipático de que la tal Norah ni siquiera se dignó a compartir estudio con Keith, sino que le envió por mail su parte cantada. ¿Pero qué se habrá creído esa tía? ¿Con quién ha empatado Norah Jones en su vida? Que se deje de Noras, mucho mejor Sarah Dash, su corista de toda la vida. Vetada Illusion y mencionadas nuestras favoritas de Crosseyed Heart, cambiamos de tercio con esta otra.

Según aseguró Mariano Muniesa el día que estuvimos en Mariskal Rock Radio, el año 2016 será esta vez sí el año en que los Rolling Stones volverán a entrar a un estudio a grabar material nuevo. Ocurrirá dentro de unos meses, una vez finalice su gira latinoamericana, y no se puede negar que el emocionante reencuentro discográfico con que nos sorprendió el Richards es el mejor presagio para que esos planes se hagan realidad. Pero conviene no dejarse llevar por la euforia, que ya sabemos que las veces anteriores la inspiración de los cuatro Stones no llegó para llenar un disco completo, sino para grabar unos pocos cortes con que adornar el enésimo recopilatorio.

The Rolling Stones - Forty Licks
El de 2003 incluía cuatro canciones nuevas

Esta que suena se llama Losing My Touch y cerraba el disco de 40º aniversario de la banda. Es quizá la joyita más valiosa de Forty Licks y redunda en el papel asumido por Keith Richards como guardián de las esencias rollinestonianas. Si en cada disco de los Stones el tema cantado por Keith era una especie de guinda para el pastel, a partir de los 90 su aportación fue creciendo en cantidad y en importancia. Apunten: The Worst y Thru And Thru (las dos de Voodoo Lounge); You Don’t Have to Mean It, Thief in the Night y How Can I Stop (las tres de Bridges to Babylon); Infamy y This Place Is Empty (de A Bigger Bang); más alguna pieza en directo como The Nearness Of You y el propio Losing My Touch podrían haber completado un sobresaliente disco en solitario de Keith Richards, ese que nunca publicó desde su segundo Mean Disposition de 1992 hasta el actual Crosseyed Heart. Déjenme que personalmente lo complete con esta otra.

Aunque esta maravilla proceda de sesiones de grabación de finales de los 70, podría incluirse perfectamente en ese hipotético disco perdido porque su edición oficial corresponde a 2011. Se llama We Had It All y fue dando tumbos por discos no oficiales de todo tipo hasta que por fin apareció con todos los honores en el CD2 del Some Girls Deluxe Edition, que contenía nada menos que doce canciones que no pasaron el corte para la selección definitiva. Por aquella época, ya saben, el cupo para Richards era de una sola canción por disco y la elegida fue Before They Make Run, que era bien molona y encajaba como un guante en el tono macarrilla que rezumaba el mítico Some Girls. No, no pondremos ni un pero al listado de canciones de 1978, pero como suele ocurrir en estos casos a día de hoy es un placer escuchar todo lo que se quedó fuera e imaginar los quebraderos de cabeza que provocaría condenar al ostracismo cosas tan buenas como este We Had It All.

The Rolling Stones - Some Girls Deluxe Edition
El deluxe de 2011 traía un CD enterito de rarezas

Ah, los tesoros revelados por las Deluxe Edition, qué regalo para nuestros oídos. Eso daría para una nueva entrega de este serial, ya veremos, que en algo tendremos que entretenernos hasta que llegue el tan ansiado repertorio de 2016. Si Keith Richards utilizó Talk is Cheap, su primer disco solista, para desafiar a sus propios compañeros de grupo y obligarles a remontar ese momento de bajón que vivían a finales de los 80, no descartemos que Crosseyed Heart, salvando las distancias, pueda servir para lo mismo. Nos agarraremos a ese clavo ardiendo.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “El verano en que Jagger cumplió 70”, que fue publicado originalmente el domingo 29 de Septiembre de 2013.

Minuto de gloria de A70 en Mariskal Rock Radio

Domingo, 7 de febrero de 2016.-
El otro día servidor de ustedes acudió como invitado al programa de Mariscal Romero. Increíble, nunca pensé que este modesto blog semiclandestino pudiera merecer semejante atención, pero ocurrió. Solo pensarlo me resultaba tan inquietante que pedí a mi buen amigo Ángel Dobrovolski que me acompañara, por si el miedo escénico, y allí nos presentamos. Pensaba: no vamos a pintar nada en una emisora tan metalera, pero cuando entramos en el estudio tenían puesto a este grupo y ya todo fue más fácil.

Nos saludamos mientras Blind Faith sonaba en antena y charlamos brevemente hasta que la música acabó y se abrieron los micros. En silencio reverencial contemplamos al Mariscal y a Mariano Muniesa en acción. Fue emocionante verlo desde dentro, no se pueden imaginar. En su estilo inimitable, Romero elogiaba la voz negroide del jovencísimo Steve Winwood, enfatizando el asombroso currículo que acumulaban los miembros de este supergrupo: Yardbirds, Spencer Davis Group, Cream, Traffic, Family… mientras Muniesa precisaba datos concretos como la fecha de grabación del único disco y su corta carrera de directo: un solo concierto en tierras británicas, el de Hyde Park que pueden ver en el vídeo, una pequeña gira estadounidense y rápida disolución, todo en apenas medio año. También mencionó la polémica generada por la portada del avioncito fálico, sustituida en EEUU por una foto del grupo y retocada en sucesivas reediciones con todo tipo de etiquetas sobre los pechos de la adolescente. Si entonces hubo censura, a día de hoy sencillamente no sería posible con tanto moralista suelto.

Blind Faith - Blind Faith
Blind Faith (1969)

Cuando llegó el turno de hablar sobre Atascado en los 70, fue Mariano Muniesa quien se encargó de dedicar unas amables palabras al blog. Hay que decir que el contacto lo propició él, primero enviando un comentario a un texto sobre Mariscal Romero que se publicó en los comienzos de A70 y hace unas semanas invitándonos al programa. Sobre la entrevista en sí prefiero no contarles nada, mejor la escuchan.

Mariskal Romero Show 03/02/2016 (2ª parte)

Atascado en los 70 se puso en marcha hace ya un poco más de seis años, sin más pretensión que compartir algún buen rato de música con quien se quisiera pasar por aquí a leer. Intentamos no atosigar a los lectores con mensajes de autobombo, que bastante ocupado está todo el mundo en internet como para andar molestando, pero creo que esta vez no va a quedar más remedio que hacerlo. Aunque sea para presumir de esta foto.

Ángel, Muniesa, Balbino y Mariscal
Ángel, Muniesa, Balbino y Mariscal

La parte final del programa en que participamos tenía como asunto principal la gira sudamericana de los Rolling Stones, que comenzaba justo ese día en Santiago de Chile. Si estaban tan interesados en el Olé Tour 2016 es porque a estas horas Mariscal y su gente ya habrán llegado a Argentina para hacer la crónica de los siguientes conciertos. Qué envidia. Al menos nos queda el orgullo de que el bloque que se dedicó a Atascado en los 70 cayó justo en medio de toda la catarata de información stoniana. Por nosotros ningún problema, que tratándose de los Stones siempre vamos a estar de acuerdo. Así que viene bien para terminar otra canción de Blind Faith, que sabiendo que ese verano de 1969 los Rolling Stones también iban a tocar en Hyde Park, versionaron esto a modo de anticipo.

Muy bonito este Under My Thumb estilo ‘manolenta’, lo que me da pie a recordar que el texto inaugural de Atascado en los 70 trataba sobre otro de los grupos donde estuvo escondido Eric Clapton por aquella época en la que no quería ser solista.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el primer post de este blog: Eric Clapton y Duane Allman, con todos ustedes… ¡Derek And The Dominos!”, publicado originalmente el lunes 2 de noviembre de 2009 y luego otra vez mencionado en “Atascado en los 70 Año II, el aniversario fantasma”, publicado el miércoles 24 de noviembre de 2010.

Rock al 1/4 de hora: Space Truckin’

Martes, 2 de febrero de 2016.-
Ya les conté hace poco que un estúpido anuncio de colonia me sirvió como excusa para recordar a Deep Purple. Gracias a tan tonto motivo disfruté del placer de escucharme un Made in Japan del tirón, una de esas cosas que habría que tomar como costumbre hacer cada cierto tiempo. Más en concreto reparé en esta pieza descomunal que, de paso, me sirve para desempolvar una vieja sección dedicada a canciones de un cuarto de hora. Cuarto de hora largo en este caso, casi veinte minutos.

Mientras suena Space Truckin’ les cuento otro detalle relacionado con el anuncio de colonia. La canción que servía de reclamo publicitario, Child In Time como bien saben, aparece casualmente en los dos únicos discos de Deep Purple que en su momento volví a comprarme en CD. Vale que ya los tenía en vinilo, pero el sonido remasterizado y los correspondientes bonus track eran excusa suficiente para darse uno el gusto. La charla sobre la dichosa colonia se ilustró con la foto de In Rock, así que ahora llega el turno de Made in Japan.

Deep Purple - Made in Japan. The Remastered Edition
Made in Japan-The Remastered Edition (1998)

Como pueden ver, en esta Remastered Edition los colores de la portada están intercambiados: letras doradas sobre fondo negro, justo al revés que en la edición original. Ya sé que ese viejo doble vinilo de 1972 que todos tenemos por casa medio destrozado tiene un encanto insuperable, pero déjenme que les diga que escucharlo en CD en el reproductor del coche también tiene su punto, con su poderoso sonido digitalizado de los 90 y por la posibilidad de disfrutarlo en una sola tacada, sin la penosa tarea de tener que dar la vuelta al disco. Aunque quizá por respetar la tradición de que Made in Japan sea doble, esta edición aporta como propina un segundo CD titulado The Encores que añade tres canciones extra al listado habitual: unos Black Night y Speed King del concierto de Tokyo y el Lucille de la segunda noche en Osaka. Aquí debajo les pongo un trozo de contraportada del vinilo original, o sea, letras negras sobre fondo dorado. Ampliando un poco se puede ver a qué recital pertenece cada una de las siete canciones del mítico Made in Japan de toda la vida.

Contraportada del Made In Japan
Detalle de la contraportada original

Space Truckin’ era la séptima y última canción del disco, ocupando ella solita la cara cuatro del disco doble. La toma original en estudio que apareció ese mismo año en el disco Machine Head era un corte normal y corriente de cuatro minutos y pico. Como en esos conciertos japoneses de agosto de 1972 andaban prácticamente presentado las nuevas canciones, aprovecharon para explayarse con ellas e introducir toda clase de improvisaciones, especialmente en este periplo espacial. En su parte central el teclista John Lord expone todo su repertorio de ruiditos interplanetarios durante un buen montón de minutos hasta que en el punto más álgido toma el relevo la guitarra de Blackmore. El público de Osaka rompe a aplaudir en un falso final, pero como la cosa se reanuda con toda la fuerza ya no saben a qué atenerse y el desconcierto llega cuando la canción acaba de verdad. Se produce un silencio absoluto y los japos demoran respetuosamente su ovación unos diez segundos, hasta estar bien seguros de que había terminado.

Esta es probablemente la primera vez que en A70 nos fijamos en un instante de silencio. Deténganse por un momento en ese minuto 19 y piensen en cómo tuvieron que sentirse esas miles de almas durante esos diez segundos. Tuvo que ser realmente mágico.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “El rock está muerto… ¡larga vida al rocanrol!”, que fue publicado originalmente el sábado 20 de marzo de 2010.

Nuestro enemigo David Bowie

Lunes, 18 de enero de 2016.-
Hace una semana que se murió Bowie, paradigma y cumbre de todas las vanguardias. El lunes pasado bien temprano corrió la noticia por las redes sociales, lo que no quita que muchos lo oyéramos por la radio en la voz de alguno de esos locutores cavernarios de programa matinal. Qué atraso, qué enorme paradoja tratándose de un artista como Bowie, siempre tan moderno. Pero no nos engañemos: más allá de poses extraterrestres y futuristas, David Bowie era un personaje tan del siglo XX como la inmensa mayoría de sus fans. Reafirmándome en la idea, mi particular homenaje fue comprarme un periódico al día siguiente, que es lo que hacemos las personas antiguas cuando ocurre un gran acontecimiento. Aún digiriendo el empacho de loas a su habilidad para vulnerar la ortodoxia del rock, aquí nos conformaremos con recordar que también hubo una etapa en la que supo mantenerse más o menos en la ortodoxia.

Este Jean Genie puede que sea el momento de su carrera en que más se ajustó a los cánones de un género de moda, como en esos años era el glam-rock, con aparición en Top of the Pops incluida. Se publicó como single en 1972 con unos meses de adelanto a Aladdin Sane, el LP al que pertenecía. Con el anterior Ziggy Stardust y el siguiente Diamond Dogs integra su trilogía perfecta de rock alienígena y un poco gay, las extravagancias cotidianas que se llevaban en el mundillo glam. Esos son los tres discos de David Bowie con los que más cómodo se puede sentir el roquero de a pie, habitualmente más proclive al conservadurismo musical que a las tonterías y las moderneces. 

David Bowie - Aladdin Sane
Aladdin Sane (1973)

El problema fue que a quienes empezamos a escuchar música en los ochenta nos costó unos cuantos años descubrirlo. Para los jóvenes roqueros de los ochenta David Bowie era nuestro enemigo, el villano más despreciable y el mayor traidor conocido de todo el universo musical, pues a diferencia de otros a los que se suponía la desgracia de ser horteras de nacimiento, Bowie era hortera sobrevenido y por voluntad propia. Él, que había tenido el honor de compartir escenario con el gran Mick Ronson, se permitió el lujo de prescindir del guitarrista primero para hacer un disco de funk-soul moña y luego para juntarse con Brian Eno a experimentar con la cosa techno y electrónica de su etapa berlinesa. Y todo con tal de no perderles el paso a nuevos músicos punks y nuevaoleros que venían pegando fuerte, o sea, unos bandazos inaceptables para cualquier roquero de bien. Pero eso no fue lo peor, pues luego vino Let’s Dance repleto de toda esa bazofia discotequera… cómo detestábamos los coritos de Modern Love y sobre todo ese vomitivo videoclip con Mick Jagger en el que destrozaban un clásico de Martha Reeves y las Vandellas. Nos horrorizaba su forma de vestirse y sus ínfulas para marcar tendencia entre el pijerío más sonrojante. En definitiva, ejerció una influencia funesta que contribuyó a recluir a los roqueros de barrio cada vez más dentro de nuestro ghetto.

De todas formas, aún en las tribus más cerriles, siempre había un erudito que exigía un respeto por Bowie, algún enterado que recomendaba apasionadamente la escucha de sus discos de diez años atrás. Por eso y porque su protagonismo discográfico fue decreciendo a medida que avanzaban los ochenta, la figura de David Bowie fue acomodándose poco a poco en categoría ‘por encima del bien y del mal’. Alguna cancioncita suelta bien colocada en tal o cual banda sonora, algún papel protagonista en el cine como pareja vampírica de Catherine Deneuve o prisionero de guerra en el Japón, algún disco recopilatorio para levantar el ánimo tras una gira poco brillante y para el final de la década ya ni el roquero más integrista discutía su presencia en el olimpo del rocanrol. Y cuando menos se esperaba, de repente Bowie remata la jugada inventándose un grupo de rock potente, en los mismísimos límites jevimetaleros.

Tin Machine
Tin Machine (1989)

No fue más que un entretenimiento efímero, una excusa para juntarse con sus amigotes en los periodos que quedaban libres entre sus giras en solitario y sus compromisos promocionales, sin embargo con Tin Machine demostró una vez más el olfato que tenía para dejarse llevar por las tendencias del momento y anticiparse un minuto a la siguiente revolución que iba a acontecer en el mundo del rock. Vamos, que en aquel momento ya existían los Pixies, pero aún faltaban un par de años para que a alguien se le ocurriera poner nombre al grunge.

Pese a que este experimento de Tin Machine no fue demasiado apreciado entonces y se acabó disolviendo por pura indiferencia, al menos sirvió para terminar de reconciliar con Bowie a la mitad más cabreada de la audiencia del rocanrol. Quizá por eso en 1990 ya pudo presentarse en el rockódromo madrileño con toda respetabilidad roquera, libre de pecado, y los habituales parroquianos del polvoriento anfiteatro pudimos acudir a su concierto sin tener que avergonzarnos ante nuestros colegas. Sobre el viejo escenario de la Casa de Campo donde habíamos tenido a Zappa, a los Kinks y a Van Morrison, ahora disfrutábamos de David Bowie, ¿algún problema? Guardo un gran recuerdo, era la gira Sound + Vision en la que anunciaba que iba a cantar todos esos clásicos de su repertorio por última vez, así que todo fue muy sobrio y muy emotivo, nada que ver con el anterior Glass Spider Tour y sus sillones colgando del techo. Era una verdad a medias, pues claro que volvió a cantar todas esas canciones muchas más veces, pero sí es cierto que significó un punto y aparte para comenzar a explorar las posibilidades del dance, del drum, del bass, del techno y de todas esas historias electrónicas de las que, me van a disculpar, ni sé ni tengo la menor intención de saber.

Rockódromo de la Casa de Campo, septiembre de 1990
Rockódromo, septiembre de 1990

Volviendo a lo del principio, les diré que aproveché para echar un vistazo a El País en el bar donde desayuno y luego me compré El Mundo. Fobias y filias aparte, no había color: dos páginas contra siete, con muchas más firmas invitadas, infografías y recuadritos de apoyo. Recuerdo que cuando lo de Krahe encontré más o menos lo mismo: los estragos de la crisis en el papel impreso no hay quien los pare, pero a día de hoy unos lo sobrellevan mejor que otros. Entre la nómina de colaboradores, aparte de los periodistas del ramo que pueden imaginar, un compungido Loquillo responde en El Mundo a la pregunta que él mismo formuló en uno de sus primeros discos: ¿donde estaba él en el 77? Pues maquinando un cóctel estilístico con el fenómeno punk, la muerte de Elvis y el Heroes de Bowie como ingredientes, tres sucesos de rocanrol que ocurrieron ese año con pocos meses de margen. He aquí un rocker barcelonés que supo asumir a Bowie en su momento con total falta de prejuicios, ahí está el tío.

Anexo 19/01/2016: Por tardar una semana en escribir esta necrológica de rocanrol se nos junta con la siguiente. Hoy nos hemos enterado del fallecimiento de Glenn Frey. Curiosamente, la única vez que aquí se habló de los Eagles fue sobre una canción cuya voz solista no era la de Don Henley, sino la de Frey. Glenn Frey, David Bowie… descansen en paz.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “La canción perfecta”, que fue publicado originalmente el jueves 18 de noviembre de 2010.

Ian Gillan en un anuncio de colonia

Lunes, 4 de enero de 2016.-
Aprovecho para felicitarles el Año Nuevo a propósito de un anuncio de colonia que me ha llamado mucho la atención estos días. Muy bien elegida la banda sonora, pero los muy cobardes solo utilizan una ráfaga de treinta segundos comprimiendo las partes más suaves de esta monstruosidad de canción. Esto hay que oírlo entero, por favor, que son solo diez minutillos.

Es lo que se llama publicidad engañosa. Si uno ve el anuncio y sigue los pasos de esa delicada chica japonesa a cuyos pies van brotando amapolas tan rojas como su vestido puede imaginar que la dulce melodía podría pertenecer a algún olvidado grupo psicodélico del San Francisco hippie, o quizá algún viejo baladista europeo que mediados los setenta se apuntó a la moda progresiva. Pues no, es Ian Gillan quien susurra mientras la prota se exhibe despreocupada ante los siete samuráis uniformados de negro que la reciben en rigurosa posición de firmes. Es un fastidio tener que colar un spot en A70, pero no queda más remedio que enlazar el anuncio para que puedan comprender los sentimientos encontrados que produce. Por un lado, la sana satisfacción de descubrir que los clásicos del rock aún pueden conmover a las masas, aunque sea para incitarles a comprar una colonia cara. Por otro, la indignante sensación de que nos han mutilado de mala manera este pedazo de rocanrol. Porque, señores de la industria del perfume, sepan ustedes que han osado utilizar a los grandísimos Deep Purple para sus sucios objetivos, y eso nos ofende a todos los buenos aficionados al rock. Han menospreciado ustedes a los míticos Purple, que nunca usaron colonia ni falta que les hizo. Véanlos, véanlos en el vídeo de arriba. Y miren aquí debajo en la portada del disco cómo de verdad fueron los más grandes y tampoco tenían abuela.

Deep Purple - Deep Purple In Rock
Deep Purple In Rock (1970)

Sí señores, aquí tienen a los Purple en su más legendaria formación, la tantas veces celebrada Mark II. En el arranque de la canción, para gozo de la chica japonesa, la teclas de Jon Lord, los platos de Ian Paice y el bajo de Roger Glover se mantienen en contenida tensión antes de que todo se desboque. La dulce voz de Ian Gillan completa el tramposo inicio preciosista, primero susurrando en falsete, luego aullando y finalmente, hacia el minuto tres, ya gritando como un poseso. Quizá los señores publicitarios al servicio de las firmas de perfume caro, en su afán por sugerir antes que mostrar y siempre tan dados a la sutileza, hayan querido manipular la imaginación de los que conocemos bien la canción. Porque suponemos hacia dónde se va a dirigir en ese minuto tres la historia de la chica japonesa con el joven al que ella eligió restregando la amapola por su barba de tres días. Y no digamos ya en el minuto cuatro, con toda la banda atronando al máximo para que el maestro Ritchie Blackmore dibujara todas esas diabluras guitarreras que tan bien se le daban. Luego un descanso en el minuto seis, y vuelta a empezar.

Les dejo, que mañana hay cabalgata.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Dirige la orquesta el maestro Francesco Zappa”, que fue publicado originalmente el martes 8 de enero de 2013.

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