¿Sweet o The Sweet? Duda resuelta

Sábado, 4 de abril de 2014.-
A veces me pongo a escuchar música y me enredo en cuestiones tan tontas como la que titula esto. Dirán ustedes que sería mejor limitarse a disfrutar de la música sin más. Pues no, va a ser que no. Mi caso debe de ser una especie de enfermedad, pero creanme que también entretiene un montón investigar esta clase de chorradas. Aquí tienen la conclusión a la que he llegado: este grupo se llamó The Sweet hasta 1973 y después acortó su nombre.

Por guardar la piedad propia de la Semana Santa esto que suena es una de las canciones más potables de esta primera etapa del grupo. Verán, lo de llamarse Sweet ya era hortera de por sí; añadiendo el artículo The el asunto tenía pinta de moverse en dimensiones de un mal gusto incalculable.

The Sweet tuvo en sus inicios un planteamiento descaradamente comercial, probablemente con el objetivo de competir directamente con los Archies, esa cosa bubblegum de dibujos animados llegada de América.  Mejor ahórrense el trago de oír todos esos primeros singles de sonido chicle como Poppa Joe, Little Willy, Wig-Wam Bam, Alexander Graham Bell o ese Co-Co que medio daba título a su primer disco de 1971. El nombre completo era Funny How Sweet Co-Co Can Be y tenía un caramelito en la portada, imagínense. En realidad todos esos primeros LP’s eran más bien singles recopilados, muchas veces con canciones repetidas de unos discos a otros dependiendo de si se iban a editar o no en USA. Lo que ocurrió es que en un par de años vieron la oportunidad de evolucionar hacia un glam rock cada vez más hard, género que también disfrutaba de sus posibilidades comerciales en aquella época. Así que para el LP de 1973, titulado The Sweet a secas, ya pudieron incluir algunos hits hardroqueros como Block Buster!, Done Me Wrong All Right, New York Connection o el Hell Raiser del vídeo de justo encima del anterior párrafo.

The Sweet - The Sweet
The Sweet (1973)

Después de este disco aún salieron dos singles más bajo el nombre de The Sweet, perfeccionando su particular estilo glam rock macarra hasta límites insospechados. Teenage Rampage y The Ballroom Blitz eran a cual más excitante. Estaban en su mejor momento artístico y quizá por eso pensaron que era la ocasión adecuada para quitar el articulito al nombre del grupo. Ocurriría en el siguiente LP, pero todavía no en estos singles. Aquí tienen una de las pruebas, de lo de la música y de lo de la portada.

Are You Ready, Steve? Uh-uh; Andy? Yeah; Mick? Ok… All Right Fellas, Let’s Go…” y todos juntos a la pista de baile. Qué gran arranque de canción, desde luego que eran tiempos felices para el rocanrol. Mientras los del rock progresivo andaban perdidos en complicadísimos desarrollos sinfónicos, tipos como Marc Bolan o Gary Glitter habían conseguido centrar el asunto en la pura diversión. Y aún estaba Bowie a punto de dar el gran salto, que todavía andaba un peldaño por debajo de Bolan, pequeño detalle que hace poco alguien se encargó de recordarme. Quizá el mayor problema que tenía entonces un roquero británico era elegir si era más de Slade o de Sweet, o sea, del extremo garrulo del glam rock o del lado dulce. Ambos aportaban singles buenísimos a la competición y aunque Sweet casi siempre se tenía que conformar con el número dos, hay que reconocer que eran mucho más guapos que sus toscos antagonistas. Véanlos en esta portada, ahora sí la primera en la que ya se llamaron solo Sweet.

Sweet - Sweet Fanny Adams
Sweet Fanny Adams (1974)

El cantante, Brian Connolly, era sencillamente uno de los mayores sex symbols de la música british, pero los otros tres no le iban muy a la zaga. Steve Priest, Andy Scott y Mick Tucker salían tan bien peinados y maqueados que cada uno de ellos tenía sus propias fans. En lo que aquí nos interesa, que es la música, hay que decir que esos coros en falsete eran el sello definitorio del grupo. Roqueros, pero con sofisticadas armonías vocales.

Volviendo al asunto inicial, lo de acortarse el nombre y titular el disco Sweet Fanny Adams vino un poco forzado porque al parecer en inglés esa es una frase hecha. Por lo que he visto por ahí se trata de una expresión eufemística que se usa en el ejército para evitar decir algo mucho más gordo, una especie de “mecachis en la mar”. Les puedo apuntar como pista que en Sweet F.A. las siglas significan una cosa muy fea, esa palabra de cuatro letras que empieza por efe y que se emplea tan a menudo en ese idioma.

En este vídeo pueden comprobar que con eso de quitarse el artículo del nombre estos chicos de Sweet se pusieron de lo más grosero, muy en plan metal pesado total. Les doy otro dato que lo corrobora: en ese mismo disco incluyeron otra canción que se titulaba AC/DC, probablemente cuando el mundo aún no se había dado por enterado de que en Australia había otro grupo aún más heavy que ya respondía por ese nombre.

 

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Keep on Rockin’ 2012”, que fue publicado originalmente el miércoles 04 de enero de 2012.

Formas de librarse de la mili en tiempos de Charly García

Martes, 24 de marzo de 2015.-
Hay individuos que cuando escuchan una buena historia no dudan en apropiarse de ella para contarla en primera persona en cuanto tienen oportunidad. Doy fe de ello, pues he sufrido algunos casos notorios de suplantación de historias ajenas. Una vez me fue fácil descubrir el fraude, pues la anécdota robada era mía; en cambio, la trola que voy a contar a continuación me la colaron al cien por cien y tardé años en descubrir la prueba que lo delató. Antes de empezar con mi batallita personal pondré de fondo esta música que al final tendrá una conexión inesperada con el relato.

Lo que suena es el primer éxito compuesto por un tal Charly García, el que sería primer single de un LP de debut que todo enterito se convirtió en una especie de fenómeno generacional. Parece ser que la escribió tras superar una experiencia traumática en el servicio militar en la que estuvo a punto de irse al otro barrio. Se le advertía tanto potencial a esa Canción para mi muerte, así se llamaba el hit, que el mánager consiguió que actuaran en el Buenos Aires Rock de ese mismo año 1972 cuando todavía ni se les conocía ni habían publicado el disco. En realidad el rodaje tuvo truco, pues tocaron de tapadillo casi sin público y luego insertaron los planos de la gente en plan Woodstock argentino para la película Rock hasta que se ponga el sol.

Sí que fueron tiernos sus comienzos, ¿verdad? Viéndolos en ese escenario con la inseguridad del principante nadie podría imaginar lo que Charly llegaría a significar después. En Sui Generis, el dúo con el que se dio a conocer, él y Nito Mestre parecían mellizos, los dos tan flaquitos, tan jóvenes, con el pelo tan largo…

Nito Mestre y Charly García
Nito y Charly, tan jóvenes, tan flacos

No me extraña que tuvieran alergia a los militares, pues se les veía tremendamente hippies tanto en el aspecto como en su estilo musical. Esas guitarras acústicas, esos teclados y esas armonías vocales supongo que se mirarían en modelos como Simon & Garfunkel, Crosby & Nash o Stills & Young. Con tristeza he de decir que en España lo más parecido que hubo fue un dúo blandengue que casi prefiero ni mencionar. Estos se orientaron exclusivamente a niñas, pues su monotema era el amor adolescente, en cambio Nito y Charly lo mismo podían gustar a chicas que a chicos ya que cantaban indistintamente a la paz y al amor, a la vida y a la muerte. Incluso podían tener fans de más de veinte años. Lo pude comprobar en una peli argentina titulada Nueces para el amor. La pareja protagonista coincide en el tren huyendo de un concierto de Sui Generis que finalizó con una tremenda carga policial. El ambiente de revuelta juvenil propicia el enamoramiento y semejante cúmulo de emociones acaba convirtiendo Canción para mi muerte en banda sonora de todo lo que va sucediendo después a esos personajes.

Sui Generis - Vida
Vida (1972)

Hace también mucho tiempo, aunque un poco menos que de lo del párrafo anterior, conseguí mi primer empleo serio en una revista. Allí había un maquetador argentino que contaba unas historias alucinantes. Todos los redactorcitos novatos las escuchábamos embobados, en especial una sobre lo que tuvo que hacer para librarse del servicio militar obligatorio en la época de los terribles milicos. Nos explicó que un amigo suyo estuvo sin cambiarse de calcetines desde varios meses antes de su fecha de incorporación y consiguió que le tiraran el examen médico por pies fétidos. Qué triste, se libró de la mili y de ir a las Malvinas, pero se quedó con la peste para toda la vida. Nuestro compañero, en cambio, optó por fingirse oligofrénico. Según él, se mantuvo días sin articular palabra inteligible y dejando escapar la baba de su boca, táctica que ya había entrenado previamente en casa aleccionado por su propia familia. Una vez, estando en formación, empezó a llover y después de un rato el sargento dio la orden de romper filas. Todos los soldados salieron corriendo menos él, que se quedó solo en el patio aguantando la lluvia y empapándose durante horas completamente inmóvil. No tuvieron más remedio que certificar su locura y dejarle marchar. También nos hablaba mucho sobre rock argentino, aunque en eso no le hacíamos el menor caso.

Años después, aunque por otros caminos, sí que descubrí el rock argentino. Empecé por Pescado Rabioso y me atrapó de tal manera que ya no pude parar. El disco que rompió todos mis esquemas fue Artaud. Qué manera tan natural de combinar rock con poesía. Increíblemente no resultaba pretencioso, jamás había escuchado nada igual en nuestro idioma.

Tenía que ponerlo una y otra vez, pues detrás de ese disco se intuía a un tipo absolutamente genial. No tuve más remedio que ponerme como loco a investigar sobre el maestro Spinetta y me fui encontrando con soberbios grupos como Almendra e Invisible, y luego otros como Color Humano, Aquelarre, Vox Dei, Manal,… ¡todos buenísimos y bastante más avanzados que sus equivalentes españoles! Tarde o temprado tendría que hincar el diente a Charly García. Temía quedar defraudado, pues suponía que su talento era solo apto para consumo local e incomprensible a este lado del charco. Algo de eso había, y además su ascenso a los altares del rock se produjo sobre todo en su etapa solista de los 80, con abuso de sintetizadores y Raros peinados nuevos. Insistí, retrocedí en el tiempo, me enganché a todos sus grupos anteriores y terminé cogiendo el gusto al García completo: a Serú Girán por su intensidad, a La máquina de hacer pájaros por su locura y a Sui Géneris por su sensibilidad. Con cada uno de esos grupos añadía un peldaño en su impetuosa carrera de rock star, pero hay que decir que incluso en Sui Géneris el tono de inocencia postadolescente no fue más allá del primer LP. Para disgusto de Nito, pronto las ambiciones de Charly como músico empezaron a desbordarse hacia lo sinfónico. El segundo disco ya muestra esa evolución y en el tercero se descuelga con un complicadísimo planteamiento conceptual.

Sui Generis - Pequeñas anécdotas sobre las instituciones
Pequeñas anécdotas sobre las instituciones (1974)

La idea de Instituciones era que cada canción ridiculizara a uno de los estamentos que controlaban la sociedad, lo cual no gustó mucho a los censores. Sólo pasaron el corte las letras más raras que casi no se entendían, mientras que las dos más explicitas se tuvieron que quedar fuera. Las dos canciones vetadas, Juan Represión y Botas locas, tuvieron que esperar años hasta ser publicadas, aunque sí que circularon ampliamente en directos y grabaciones piratas. El caso es que cuando escuché Botas locas algunos de sus versos me resultaron vagamente familiares.

Así que Charly García reconoce aquí que se hizo el loco para que le echaran del ejército. Eso me sonaba. Siguiendo la pista, leí varias notas biográficas en las que se contaban las historias más disparatadas sobre cómo Charly consiguió que el psiquiatra castrense le diagnosticara trastorno bipolar con personalidad esquizoide. Algunas hablan de ataques verbales contra sus superiores y la más extrema llega a afirmar que sacó un cadáver del depósito y lo paseó en silla de ruedas por todo el cuartel. No sé cuál será la buena, pero todas ellas me remiten de una forma u otra a las aventuras que nos contó aquel compañero argentino. No sé qué pensar, puede que fuera todo inventado o quizá contuviera alguna porción de realidad; sí les digo que desde entonces me quedó la impresión de que nuestro amigo nos contó la mili de Charly García con él como protagonista. En cualquier caso, pueden hacer la prueba: piensen en alguna vieja anécdota personal y alíñenla con un chorreoncito de Charly, sin abusar para que no se note mucho. Verán cómo les queda mucho más mítica.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Intro Rock Argentino”, que fue publicado originalmente el miércoles 1 de junio de 2011.

Hits calamarianos vol. VI: El tercio de los sueños + Los chicos (Pura sangre)

Domingo, 15 de marzo de 2015.-
Cuando el año pasado me enteré de que Andrés Calamaro iba a publicar más material en directo tuve una inevitable sensación de desdén. Y encima esa historia rara de poner a la venta dos CD’s distintos en paralelo al estilo Guns N’ Roses… así que cuando salió Jamón del medio y Pura sangre no hice el menor caso. Luego pasó lo que pasó, que llegó una copia a mis manos, la escuché más bien con desgana… y entonces ocurrió el milagro. Si Jamón del medio me gustó, Pura sangre más bien me impresionó. Ambos artefactos venían repletitos de hits de ayer y de hoy, ni más ni menos que el repertorio calamariano de siempre notablemente rejuvenecido. Oigan esto.

Se nota que Calamaro huyó de la típica grabación en directo de sonido pulcro e intrumentos nítidos con fondo de aplausos estándar al final de cada corte. Cogió la pista del público y la subió todo lo alto que pudo, casi al mismo nivel que esas guitarras y baterías atronadoras que gasta su actual banda. Si a un público entregado y a unos músicos a tope de energía añaden ustedes un jefe de filas serio y concentrado en su tarea tendrán como resultado un apetecible documento en vivo. Vayamos por orden.

Andrés Calamaro - Pura sangre (DVD)
El DVD más su CD con los listados en contraportada

Este vídeo de 27 canciones viene a componer lo que sería un show de la gira americana de 2013. No responde íntegramente a un solo concierto, pues aunque la base es la actuación del Hipódromo de Palermo entre sus piezas se van intercalando imágenes y músicas de México DF, Guadalajara, Lima, Quito, Cali, Bogotá, Santiago de Chile, Montevideo, Asunción y un buen montón de ciudades argentinas, para que quede claro que la cosa abarcó toda la latinidad que va desde “Tierra del Fuego a Monterrey, en la frontera texano-mexicana”, como se recalca en los créditos. No es una simple celebración de éxitos en directo, cada corte tiene un arreglo distinto, algún detalle que lo convierte en material valioso, como esas ráfagas intercaladas de Smoke on the water, Dead Flowers, Brown Sugar o Mueve tus caderas que se cuelan como si tal cosa entre los acordes de Input Output, Me arde y Canal 69.

Andrés Calamaro - Pura sangre
Pura sangre (2014)

Y además, como remate, el CD que lo acompaña sirve para complementar el DVD con extras de audio, o sea, otras 14 canciones que sumar a las incluidas en vídeo, entre ellas El tercio tal como sonó en Distrito Federal, con acordes de Purple Haze para empezar y estrofa imitando la voz de Joaquín Sabina incluida. Ese arreglo de blues ranchero con el que impresionó al público mexicano, bien distinto a la versión original de Alta Suciedad, debió de convertirse en un clásico de la gira, pues también aparece en el otro CD simultáneo. En esta ocasión la referencia corresponde a Madrid, pero no su plaza de toros, sino un circo, el Teatro-Circo Price.

Andrés Calamaro - Jamón del medio
Jamón del medio (2014)

Esta segunda entrega corresponde a la otra pata de la Gira Bohemio, la que transcurrió por tierras españolas en julio de 2014. Aquí se ha utilizado como hilo conductor el concierto de Santander enriquecido con tomas de Madrid, Barcelona y Fuengirola. Los 16 temas de este CD, según los créditos oficiales, reflejan a la banda en plenitud, ejecutando el repertorio con la sabiduría acumulada durante tanta carretera recorrida. El título es significativo, pues esa expresión argentina se utiliza como elogio cuando algo tiene una calidad superior.

Gira Bohemio Tour 2013-2014
Este fue el elenco de la gira 2013-2014

Dice Calamaro que la visita a todos esos países americanos era una cuenta que tenía pendiente. Él sabía que ese público estaba ahí y que había ido creciendo, pero el argentino nunca había salido a su encuentro. Lo que halló fue espectacular: una multitud generosamente pasional llenando grandes recintos hasta los topes. En España desgraciadamente la cosa ya no da para estadios y plazas de toros. El rock vive un innegable declive y Andrés no iba a ser una excepción, pero se le sigue queriendo lo suficiente como para llenar pabellones, teatros y auditorios. Creo que en El tercio de los sueños se puede encontrar parte de la explicación a esta merma de poder de convocatoria. Mola que Calamaro no tenga complejos y se muestre tan abiertamente taurino, pero en España hay muchísima gente que le detesta solo por este asunto. Como siempre, firme en la estrategia del salmón.

Por si leyera esto alguien que no maneje claves españolas, aclaremos que en otro tiempo hacer un guiño taurino en Madrid pudo ser el típico recurso facilón para conseguir el aplauso cómplice de los lugareños. Ahora puede desencadenar todo lo contrario. Cuando un tipo como Andrés reconoce en público que le gusta la fiesta de los toros, que le emociona ir a Las Ventas y que admira a los toreros acaba de ganarse miles de enemigos mortales y deberá asumir las consecuencias. Los vigilantes de la corrección política le tratarán como a un criminal, será excomulgado por la Santa Madre Iglesia Progresista y sufrirá el escarnio de las masas enfurecidas en la red social del pajarito. Como además Calamaro jamás rehuye una buena pelea en Tweety, como a él le gusta llamarlo, la cosa puede animarse una barbaridad. Una muy sonada fue cuando se vio sometido a linchamiento público por participar en el aplauso al entonces recién jubilado rey Juan Carlos a su llegada a la Corrida de la Beneficencia. No se cortó un pelo: “No soy un progresista recién caído del catre, fui educado en el socialismo desarrollista, en la libertad, el feminismo y la tolerancia, tengo capacidad intelectual. Y entiendo que ser señor y caballero es aplaudir de pie a Juan Carlos (…) Prometí lealtad a este señor cuando me fue dada mi segunda nacionalidad y aquí estoy respetando lo prometido. Por izquierdas no me corre casi nadie, ni siquiera el coletas”. Si quieren leerlo entero, no tiene desperdicio. Y, abundando en el asunto, aquí tienen una de sus réplicas más famosas que, aunque desaparecida de su facebook, aún sobrevive en algún sitio taurino.

Andrés Calamaro con el toro tatuado
El toro tatuado en la piel y en la guitarra

En todo caso, es un placer reencontrar a Calamaro en estado puro, al Andrés guerrillero y torero. Y para demostrarles lo mucho que triunfó en las mejores plazas de Sudamérica, aquí tienen el broche final del DVD Pura Sangre, una intensa versión de Los chicos que recopila imágenes de todos los recintos visitados y remata con los títulos de crédito. Dos detalles: si se fijan en la esquina inferior derecha pueden ver el sellito con el lugar y la fecha de cada imagen; y en la pantalla del fondo del escenario va saliendo “la lista de sus amigos” , aquellos a los que Andrés Calamaro más echa de menos. Nunca falta el recuerdo a los Julián Infante, Guille Martín, Pappo, Prodan, Spinetta, Miguel Abuelo… pero esta vez hay dedicatoria especial a Gustavo Cerati, utilizando De música ligera como despedida del concierto en plena apoteosis del público de Palermo. Vean, vean.

 

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Proezas calamarianas”, que fue publicado originalmente el lunes 25 de abril de 2011.

Visto en el cine: Hate It Here (Boyhood)

Sábado, 28 de febrero de 2015.-
Vamos con otra ración de Premios Oscar, casualmente los del domingo pasado. Estaba cantado que nuestra película de hoy no se llevaría muchas estatuillas: en Boyhood no hay acontecimientos extraordinarios ni personajes heroicos, sino gente normal que vive su vida normal… aunque a lo largo de doce años la vida les arree algún que otro bofetón, justo como ocurre en la realidad. Esos doce años no fueron solo de ficción, sino también de rodaje. El equipo se juntó un ratito cada año y así pudimos ver a los actores jóvenes crecer y a los adultos envejecer, un experimento arriesgado que les quedó perfecto. El prota es un niño, así que cuando cumple su mayoría de edad se acaba la peli, así de simple.

Lorelei Linklater, Ethan Hawke y Ellar Coltrane
El típico papá enrrollado de cada dos fines de semana

La historia va de una pareja recién separada que tiene dos hijos: una niña tocapelotas pero simpática y un hermano pequeño que a sus seis años asiste perplejo a los terremotos que ocurren a su alrededor. El padre, excluido del núcleo familiar, es un tío rebelde y roquero que irrumpe en plan estelar cada vez que le toca fin de semana con los niños. Al principio da la impresión de ser un gilipollas integral, luego se le va cogiendo cariño por el admirable esmero que pone en transmitir a sus chavales un código moral para las cosas importantes: el rock es bueno; Bush es malo. Los años pasan y el rock va cambiando. Un día en el coche hace sonar esta canción y dice a su hijo que escuche atentamente la letra.

Así que aquí tenemos a un aficionado del rock clásico que según va entrando en años y avanza el siglo XXI de repente descubre a Wilco y vuelve a emocionarse con una banda de rock. Le pasa a este personaje de Boyhood y nos ha pasado a mucha más gente. Al principio, cuando alguien te lo recomienda, se plantean muchas dudas… ¿es esto rock? ¡menudo pastelazo indie! Luego se va uno acostumbrando y llega un momento en que te rindes… está bien, lo único cierto es que Wilco es Wilco, que Jeff Tweedy hace siempre lo que le da la gana y que esa es exactamente la fórmula utilizada por los genios del rock de toda la vida.

Wilco - Sky Blue Sky
Sky Blue Sky (2007)

Lo de engancharse a Wilco depende mucho del disco por el que se pille. Eso del alternative country queda muy chulo y está muy bien como etiqueta, pero hay etapas en que no hay por dónde cogerlos, ya sean los arreglillos blandipop de Yankee Hotel Foxtrot, los extenuantes desarrollos instrumentales de A Ghost Is Born o los momentos de felicidad indie de Summerteeth. Sus dos primeros trabajos, A.M. y Being There, sí eran discos de canciones de buen rock americano sin sobresaltos, pero luego hay que esperar al sexto para volver a encontrar algo similar. A lo mejor resulta que este Sky Blue Sky es su disco más bonito, el más Beatle en el mejor sentido de la palabra.

Wilco en ascensor
En un ascensor nunca se sabe si suben o bajan

Un buen ejemplo de la clase de inspiración que abunda en Sky Blue Sky es Hate It Here, que encaja a la perfección en esa escena de Boyhood. Habla de la vida cotidiana, de cosas como barrer, fregar el suelo y los platos, sacar la basura y poner la lavadora, esas tareas estúpidas que se comparten en la vida en común y que pierden todo su sentido cuando uno se queda solo. Así se sentía Mason al principio de la película y años después, cuando se la escuchó a Wilco, quizá sintió añoranza por no haber podido funcionar como pareja con la madre de sus hijos. Entusiasmado por la canción, Mason padre la utiliza para explicar su sentimiento de abandono a Mason Jr., que aún es joven para entender nada.

Ellar Coltrane y Ethan Hawke
Mason, siempre hablando de rock a Mason Jr.

Ethan Hawke estaba nominado a mejor secundario por este padre fenomenal, pero sin apenas posibilidades. En cambio, quizá para que la peli no se fuera de vació, sí se lo dieron a Patricia Arquette. También lo hace muy bien: es la madre que marca las normas en la familia, la que asume decisiones tan traumáticas para sus hijos como cambiarse de ciudad o volver a mudarse cuando lo intenta con un segundo y un tercer marido. Pasados los doce años de rodaje, con los niños en la universidad, la última mudanza será a un apartamentito de soltera para que sus hijos comprendan que ya no tienen nido al que volver. Ahí llega la desesperación: su vida se queda vacía e incluso empieza a sentirse vieja y gorda. Sólo por ese emocionante speech final se merece el Oscar, aunque puestos a elegir hubiera preferido que se lo dieran a Hawke. Les cuento mi escena favorita, otra delicatessen de rocanrol.

Boyhood - The Beatles Black Album
El mejor regalo que podría recibir un hijo

Si ese padre acabó escuchando a Wilco puede ser porque antes fue fan de los Beatles, tanto que para el cumpleaños de su hijo prepara un regalo muy personal: un CD casero recopilado por él. Aquí pueden ver la escena, mientras no la quiten. Ante la estupefacción de la familia, se justifica: “Lo he llamado ‘El álbum negro de los Beatles’. He seleccionado las mejores canciones en solitario de George, Paul, Ringo y John. Es imposible tener un Beatle favorito; si los escuchas por separado siempre tienes la sensación de que falta algo, cuando los juntas todo vuelve a funcionar. Eso es lo que he hecho: juntar a los Beatles. Lo que tienes en tus manos es el disco que habrían publicado los Beatles de no haberse separado”. Muy grande ese papá, que se curró una portada y todo. De las canciones que menciona me quedo con esta, que también habría quedado muy bien en Boyhood.

Siempre entrañable Ringo Starr, su álbum de fotos demuestra que fue el tío más feliz del mundo. En cuanto al Black Album, mirando el fotograma con lupa se puede conseguir el listado de canciones: 17 en el primer CD y 20 en el segundo. La gente ha puesto mixes en youtube, pero no termino de encontrar el definitivo track list de Ethan Hawke. Habría que empezar por estas tres, para luego encontrar las siguientes en este otro.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Extrañas mutaciones de American Pie”, que fue publicado originalmente el domingo 22 de agosto de 2010.

Visto en el cine: Life Is Strange (Dallas Buyers Club)

Miércoles, 18 de febrero de 2015.-
Estamos en semana de los Oscar. Siempre al filo de la actualidad, en A70 nos hemos acordado de una peli premiada el año pasado… o tal vez hace dos, ya ni lo sé. Alabo el gusto de quien tuviera la idea de colocar esta olvidada melodía sobre algunas escenas de esas que ponen un nudo en la garganta.

Basada en una historia real, Dallas Buyers Club es una de esas raras películas en la frontera de lo comercial que aciertan con la tecla de las emociones auténticas y por eso acabó forrándose con toda clase de premios. Desde el punto de vista del rocanrol hemos de decir que si ya de por sí resultaba conmovedor el vínculo de amistad que se crea entre el bestia de Ron Woodroof y el adorable travestido Rayon, la canción de T. Rex puso nuestro corazón roquero al borde de la lágrima mientras sonaba de fondo.

T. Rex - Tanx
Tanx (1973)

No crean que Life Is Strange es contemporánea de la narración, hay algo más de diez años de desfase entre música e imágenes. El encaje se explica porque el mencionado Rayon lleva muy a gala que T. Rex es su grupo favorito y Marc Bolan su ídolo absoluto, lo cual tiene mucho mérito: su éxito en EEUU fue más bien fugaz; verlo aquí elevado a fetiche gay en el corazón de Texas es como si Bolan ganara esa batalla diez años después de muerto.

Marc se estrelló en un coche con su chica (¡tenía novia!) en 1977*, mientras que la peli sitúa el inicio de su historia a mediados de los 80, justo en el punto de inflexión en que el SIDA pasa de ser una enfermedad desconocida a acaparar la actualidad mundial. Al principio se pensó que se trataba de una especie de plaga bíblica enviada para aterrorizar a la comunidad homosexual por lo mucho que había pecado. Lo que no se sabía entonces, y mucho menos lo podía saber Woodroof, es que el virus justiciero no solo atacaba a ese colectivo, sino también a promiscuos, drogatas y puteros. El personaje interpretado por Matthew McConaughey reunía sobradamente todos esos requisitos pero, a pesar de estar en los huesos, tardó un tiempo en aceptar lo evidente: que un machote texano como él había pillado una enfermedad de mariposones.

Dallas Buyers Club
Entre los dos actores perdieron unos cuarenta kilos,
una vieja técnica para ganar premios en Hollywood

La vida eieies extraa-aña, la vida eieies extraña…” es más o menos lo que venía a decir la letanía que Marc Bolan repite a lo largo de la canción. Desde luego que lo es, más si se refiere a lo raro que fue que se cruzaran los destinos de dos personas tan opuestas como el vaquero Ron y el afeminado Rayon. Sin contar más sobre la película, mejor que la vean si es que no lo han hecho ya, sólo les diré que las circunstancias acaban forzando a estos dos tipos a montar juntos un negocio que llega a ser muy próspero. En la intimidad de su despacho, decorado con montones de fotos de tías en bolas, Woodroof se relaja contemplando a las chicas con una mano ocupada. La cámara hace un barrido mostrando las fotos hasta que el plano se detiene en una más o menos como esta.

Marc Bolan
No podrán negar que era realmente sexy

Woodroof se viene abajo de golpe y se pone a pegar gritos como un energúmeno: “¡Rayon, pedazo de maricón! ¡llévate al maldito Boy George lejos de mi vista!”… y el pobre Rayon acude a toda velocidad un poco ofendido por tener que explicar que ese tío no es Boy George. He visto cientos de chistes de rocanrol en toda clase de películas chorras, pero creo que ninguno tan bueno como este en un contexto de cine serio. Pues no, claro que no era Boy George, y en honor al entrañable Rayon, con Jared Leto bordando el papel tanto o más que McConaughey, en la película asoman otras dos canciones de T. Rex, una de ellas esta. Puede que les suene, creo que aquí la cantó un tal Auserón.

Este Ballrooms of Mars y también Main Man, el otro tema utilizado en Dallas Buyers Club, pertenecían al disco justo anterior al que incluía Life Is Strange. Según los ránkings, Tanx fue un disco de decadencia, casi sin repercusión en EEUU, mientras que este otro de aquí debajo sí marcó el mayor punto de popularidad de T. Rex en las listas yanquis. En cualquier caso, las tres canciones están muy bien tiradas en la película.

T. Rex - Slider
The Slider (1972)

Es un gusto que el cine nos dé la oportunidad de reencontrarnos con viejos grupos de toda la vida. A veces lleva uno la llama del rocanrol de capa caída y un golpe como éste la vuelve a poner en todo lo alto. Puede que vuelva a utilizar esta excusa para poder recuperar a los grupos más insospechados a próposito de alguna película… o puede que no, nunca se sabe. Ahora que caigo, no es la primera vez que estas cosas ocurren por aquí.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “¡Qué bonita Forrest Gump!”, que fue publicado originalmente el domingo 31 de julio de 2011.

* Postdata del día siguiente.- Releyendo esto he notado que el relato musical queda un poco corto sin explicar la muerte de Bolan, pues aunque sus circunstancias son bastante conocidas nunca se han contado en A70. Verán, el chico adoraba los coches y la velocidad, pero el asunto le daba tanto miedo que nunca se sacó el permiso de conducir. La madrugada de septiembre de 1977 en que su mini se empotró contra un árbol era su novia Gloria Jones quien llevaba el volante. Ella quedó herida, pero pudo contarlo; él no salió vivo del asiento del copiloto. Tenía 29 años, en las fotos aparecerá eternamente joven.

La orientación sexual de Marc Bolan se le supone, como el valor en la mili, pues era muy sospechoso que tanto al principio en Tyrannosaurus Rex como luego en T. Rex siempre formara dúo artístico con un percusionista, sobre todo cuando salían juntos en la portada de los discos. La verdad es que ni lo sé ni me interesa, pero fue curioso que poco después de entrar como corista esta cantante de soul estadounidense saliera del grupo Mickey Finn, el integrante original del dúo cuando pasó a llamarse T. Rex. El caso es que Marc y Gloria tuvieron un hijo y formaban una pareja feliz hasta esa noche fatídica. Nada más empezar ese mismo año habían dado muestras de querer dar un giro a su carrera publicando un primer single con una versión de Phil Spector, que ahí quedó a modo de epitafio.

Marc Bolan & Grace Jones - To Know You Is To Love You
To Know You Is To Love You (Single, 1977)

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