126 canciones ilegales y una decepción

Viernes, 25 de febrero de 2011.-
Al hilo de la gira de despedida de Ilegales, que parecía interminable pero al fin ya acabó, empecé a escribir un serial sobre la trayectoria del grupo. Sé que me faltan algunas entregas, pero estaba esperando a tener en mis manos la antología 126 canciones ilegales… y cuando por fin la consigo, menuda desilusión. Ahora explico por qué, aunque puedan servir como consuelo joyas ocultas como esta inquietante y maligna canción.

Por rarezas como Melmoth, la caja de 9 CD’s merecía la pena. Era muy raro que, siendo un producto bastante atractivo para los fans ilegales, se haya visto tan poco por las tiendas. Sí, ya sé que salió a la venta a un precio bastante elevado y que se podía comprar directamente en jorgeilegal.com, pero intuía algún problema añadido. Cuando al fin la encuentro a buen precio en una tienda de segunda mano, el vendedor me advierte:

– Ten cuidado cuando quites el plástico, el cartón de la caja es tan malo que se te deshace entre las manos.

– Da igual, me la llevo de todas maneras. Pero tendré cuidado.

Total, que tanto esfuerzo por hacer una reedición integral de toda la discografía de Ilegales remasterizada para terminar cagándola en el empaquetado final. Tanto esfuerzo por conseguir un sonido apabullante, por recuperar las viejas cintas con tomas inéditas, por diseñar un libreto de lujo repleto de información… tanto esfuerzo estropeado por un envoltorio barato y de pésima calidad. Se nota que ahí ha habido muchas horas de trabajo, pero con más pasión de fan que profesionalidad. Alguna falta de ortografía imperdonable lo delata, por ejemplo Europa a muerto (sic), que es como han rebautizado la canción en la contraportada del CD 1.

126 canciones ilegales (2009)

La caja es de un plastificado endeble que no se tiene en pie, nada de cartón duro. Y para colmo, cada CD viene dentro de un digipack cutrecillo que al doblarse ni siquiera forma un lomo plano en el que se pueda leer el título del disco. Ni con los 9 discos dentro mantiene un mínimo de estabilidad la maldita caja. El vendedor me resuelve el misterio: la mayoría de las tiendas acabaron devolviendo todos los ejemplares porque entre el traqueteo de la distribución y el manoseo de los clientes, el artículo quedaba tan deteriorado que se convertía en material defectuoso.

Pero aún hay más. Cuando reviso CD por CD encuentro dos ejemplares del primer disco y no veo por ninguna parte el segundo. O sea, que la carpetilla de Agotados de esperar el fin lleva en su interior un CD repetido de Tiempos nuevos, tiempos salvajes. Menudo desastre, espero al menos que la metedura de pata no haya afectado a la tirada completa.

De momento me he quedado sin las canciones inéditas de Los Metálicos, el grupo que tenía Jorge justo antes de formar Ilegales. Era precisamente el CD de Agotados el que llevaba como bonus las maquetas con las versiones primitivas de El piloto, Ángel exterminador y Stick de hockey. Por lo menos podemos curiosear en su web, que esa sí que tiene un diseño espectacular.

ÚLTIMA HORA
¿Dije que ya finalizó la gira Adiós amiguitos? Pues qué va. Parece ser que el plan de Jorge y sus secuaces es despedirse ciudad por ciudad. Ya dijeron hasta pronto en Madrid, Granada, Sevilla, Burgos, Coruña, Oviedo… pero aún continúa el goteo en 2011 por lugares como Vitoria y Santa Pola. Lo próximo es una visita a Ecuador para ofrecer los dos conciertos que debía a sus fans de Quito y Guayaquil, capitales ilegales a las que tenían que ir sí o sí. Será el 18 y el 19 de marzo… ¿la despedida definitiva?

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3 canciones de Rainbow (I): I Surrender

Domingo, 20 de febrero de 2011.-
Hay un montón de clásicos del heavy rock que nunca me compré porque sonaban a todas horas por la radio. Por ejemplo este instrumental podía escucharse a diario, pues uno de los agitadores de la radio heavy (Mariano García, que todavía anda zascandileando por ahí) lo eligió como sintonía para uno de sus programas, posiblemente Disco Cross.

Me volvió a la cabeza este Difficult To Cure porque los profesores de música en los colegios insisten en que los niños aprendan a tocar con la flauta el Himno a la alegría. En cuanto un joven flautista se arranca con la melodía más famosa de la Novena Sinfonía de Beethoven es inevitable que alguien diga: “pues Miguel Ríos hizo una versión muy bonita a ritmo de rock”. No sé por qué, la frasecita me provocó unas ganas irrefrenables de conseguir este disco de Rainbow.

Difficult To Cure (1981)

En pocos días ya lo tenía en mi poder y por fin mis niños pudieron aprender la lección definitiva del maestro Blackmore sobre cómo combinar rock con música clásica. De paso, el disco me trajo unos recuerdos muy gratos, pues pertenece justo a la época en que empecé a interesarme por el rocanrol. Era el momento de la explosión del nuevo heavy británico, y muchas glorias del hard rock de los 70 se estaban viendo obligadas a reconvertirse. Ritchie Blackmore decidió aligerar un poco el sonido de sus Rainbow y se centró en grabar canciones más asequibles, al gusto americano. Como el mercado USA se resistía, dicen que Blackmore llegó a obsesionarse con parecerse a Journey, ForeignerStyxREO Speedwagon y similares, los que más éxito tenían en las listas yanquis. Este bandazo estilístico no gustó nada al demoniaco cantante Ronnie James Dio, que huyó despavorido dejando paso al más joven y guapete Joe Lynn Turner. Por medio hubo un disco de transición con Graham Bonnet al micro y gafas de sol, pero esa es otra historia.

A lo que iba. Esta nueva escucha de Difficult To Cure ha refrescado en mi cabeza una tremenda canción que tenía prácticamente olvidada. La escribió el guitarrista Russ Ballard, viejo colega de los Rainbow de cuando militaba en Argent, pero el toque mágico de Blackmore hizo maravillas con ella. No puedo dejar de oírla, creo que tiene uno de los arranques más increíbles de la historia del rocanrol. Son unos diez segundos iniciales apabullantes que se interrumpen con el grito del título de la canción. No hay más remedio que rendirse.