Rebel Rebel multiplicado por mil

Miércoles, 30 de noviembre de 2016.-
El pasado mes de agosto me emocioné un poco viendo una noticia de esas que usan para rellenar el final de los telediarios. Pueden pensar si quieren que fue un arrebato de lágrima fácil síntoma de la maldita senilidad que se nos echa encima. No digo que no, porque esto que van a ver quizá removió algún recuerdo de un pasado esplendoroso en que éramos roqueros e invencibles.

Esto sucedió este verano, lo que podría interpretarse como un clavo ardiendo al que agarrarse para proclamar que el rock aún no ha muerto. No son estrellas del rock, es gente normal llegada de todas las partes del mundo como indican las banderas que cuelgan de los bombos de las baterías, con mayoría de italianos ya que la convocatoria de la cosa fue el 24 de julio en un estadio de fútbol de Cesena bajo el nombre de Rockin1000 That’s Live. Vamos, que por lo menos estos mil músicos más otros cuantos miles de espectadores que llenan las gradas encontraron un rato para una celebración de rocanrol entre las miles de horas que hay que dedicar a atender el meil, el feisbuc, leer chistes en el móvil, reenviarlos y, si queda tiempo, capturar algún Pokémon. Teniendo todo esto en cuenta no me digan que no resulta emotivo escuchar decenas de guitarras escupiendo ese riff de Rebel Rebel que va flotando sobre los golpes con que montones de baterías atruenan aporreando a la vez hasta que empieza la parte cantada por un coro de cientos de tíos y tías que acaban gritando el estribillo a garganta limpia. Puff…

David Bowie - Diamond Dogs
Diamond Dogs (1974)

Y qué pedazo de canción, no creo que haya ninguna más apropiada para un evento así. Aunque todo el repertorio escogido era de lo más efectista, esta de cuando Bowie mutó en perro diamante les quedó especialmente redonda… y todas las demás un escaloncito por debajo. Fíjense lo que eligieron: superclásicos de toda la vida como Come Together y Jumpin’ Jack Flash; otros más recientes como la Bitter Sweet Symphony de The Verve, la muy futbolera Seven Nation Army de los White Stripes y las que ustedes se pueden imaginar de Nirvana, Blur y The Black Keys; en el apartado de himnos metaleros Born To Be Wild, Sweet Child O’Mine y un It’s A Long Way To The Top que sirvió como excusa para que un par de docenas de gaiteros se unieran a la fiesta; y para gozo de los guitarristas, que por lo menos serían quinientos, un medley instrumental con retazos de Purple Haze, Black Dog, Communication Breakdown, Whole Lotta Love, etc, etc, etc. Pero en el origen de toda esta historia la canción fundamental es Learn to Fly. Notarán que cambia el escenario, más que nada porque esta quedada en el campo se produjo en 2015, justo el verano anterior.

Cesena es una capital mediana por la que supongo que las grandes giras de rock suelen pasar de largo. Resulta que de allí es un tal Fabio Zaffagnini, un tío muy fan de los Foo Fighters, quien harto del ostracismo roquero que sufre su ciudad tiene una ocurrencia genial para conseguir que su grupo favorito les visite. Decide montar la banda de rock más grande de la historia para interpretar una sola canción, una especie de karaoke gigantesco concebido como un reto brutal para un destinatario concreto: señor Dave Grohl, queremos que venga con su grupo a tocar a nuestra ciudad. Como solía decir otro italiano famoso, era una oferta que no podría rechazar. Así que el bueno de Fabio pone de acuerdo a los mil músicos, lo graba en vídeo, lo sube a youtube y arrasa con decenas de miles de visitas en pocos días.

Foo Fighters - There is Nothing Left to Lose
There is Nothing Left to Lose (1999)

Cuando Dave Grohl ve lo que han hecho con su Learn to Fly, el tío se enternece y no tiene más remedio que rendirse. Anuncia que hará un hueco en su gira europea del siguiente otoño para añadir una fecha en Cesena e interpretar esa misma canción en agradecimiento a toda esa gente. Aquí lo tienen.

El sueño de los fans de Cesena pudo hacerse realidad, no así los de quienes los esperaban ver en los últimos cuatro conciertos de la gira. Una semana más tarde, las matanzas de París obligaron a suspender las citas de Turín, París, Lyon y Barcelona, que después de lo de Bataclán no estaba la cosa para mucho concierto. Pasados unos meses, ya más tranquilos, esta gente del Rockin1000 volvió a juntarse en Cesena, esta vez para marcarse todo un concierto completo y disfrutar con el Learn to Fly, el Born To Be Wild, el Jumpin’ Jack Flash, el Smells Like Teen Spirit y ese Rebel Rebel que no estuvo nada mal como homenaje en el año en que murió Bowie. Creo recordar que lo que se publicó en A70 quedó un poco amargo, así que no viene mal volver a reivindicarle aquí su faceta más roquera.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Nuestro enemigo David Bowie”, que fue publicado originalmente el lunes 18 de enero de 2016.

Anuncios

Reencuentro con Alfa veinte años después

Domingo, 07 de junio de 2015.-
Para que luego digan, el equipo de A70 estuvo en un concierto hace un par de noches. Sin ser un gran conocedor de la carrera en solitario de Alfa, sí hay un par de reflexiones que me gustaría hacer. Pero antes que nada, mejor escuchen su música.

Lo primero decir que hubo una muy buena banda de rock anoche sobre las tablas de Galileo Galilei, lo que ya es una novedad en un escenario en que suelen abundar los cantautores, humoristas, magos y todo tipo de variedades. Qué bien que el rock también se haga un hueco en su catálogo: hágase el rock, que así lo ordenó el dios todopoderoso de la canción de AC/DC, aunque luego la realidad demuestre que no corren buenos tiempos para el rocanrol, como dice el propio Alfa en una de las últimas canciones, justo la que está sonando. Ver cómo estaba anoche la sala produce sensaciones contradictorias. Por una parte es una pena que un autor tan valioso que dedica tanta energía en seguir adelante con su historia tenga un poder de convocatoria tan limitado. Pero igual que se puede entender que la pista del Galileo estaba medio vacía, también podemos considerarla medio llena teniendo en cuenta la poca visibilidad que tiene el rock en general y que era un viernes de puente en Madrid. Así que un aplauso para los músicos y para los que se acercaron allí a disfrutar con ellos.

Alfa - El predicador eléctrico
El predicador eléctrico (2015)

En lo que Alfa anda metido en estos momentos es en un proyecto por entregas del cual anoche se presentaba el tercer y último EP. Creo que en alguna entrevista ha dicho que está un poco harto, que ya no sabe por dónde va a tirar a partir de ahora y que se plantea incluso cambiar de nombre artístico, que quiere volver a llamarse Alfredo. Una pena, pues desde que firma como Alfa la fórmula de publicar canciones de cuatro en cuatro ha funcionado bastante bien, le ha permitido componer a su ritmo e ir completando todo un señor repertorio. Hace falta ir a un concierto suyo y oírlas todas seguidas para darse cuenta, apunten: El camino de regreso, Los amores bastardos, Después de la tormenta, Las rosas de Caín, El final del viaje, La distancia, Carnaval y ramadán, El inventor del fuego… qué pedazo de canciones.

Alfa - Santa Cecilia y el diablo
Santa Cecilia y el diablo (2015)

Por si alguien no sabe quién es Alfa Fernandez, o puede que Alfredo F. García a partir de ahora, les diré que empezó con un grupo en los noventa y luego tuvo cierto éxito con otro ya en el nuevo milenio. Reconozco que fui fan de Buenas Noches Rose, durante un tiempo la gran esperanza blanca del rock español, en cambio Le Punk me pilló ya con el paso cambiado, nunca conseguí cogerles el punto. Eran esos tiempos en los que Manu Chao solía ser aclamado como mesías del rocanrol. Nunca me lo creí, desde el principio me pareció un farsante venido a más, así que todo el buenrollismo musical que floreció en torno suyo me producía un poco de alergia. Y Le Punk andaba por ahí cerquita.

Alfa defiende ahora sobre el escenario su carrera en solitario de los últimos años y se resiste a la nostalgia, pero a veces concede un momento para el recuerdo de sus dos grupos anteriores. El viernes en concreto nos obsequió con un lobo cantor y una virgen de la soledad. La mayor parte del público, muy en plan euforia podemita, disfrutó de los estribillos de Le Punk, pero a mí lo que me tocó la fibra fue volver a escuchar los acordes de los Rose. Me puse a hacer cálculos y sentí cierto escalofrío cuando la resta me dio como resultado veinte años casi exactos. Veinte años desde aquel primer disco; algo menos de veinte años desde la vez anterior que vi a este tipo en concierto, aquella vez que escalamos la montañita del Festimad hacia el escenario de jóvenes promesas para encontrar a unos Rose en estado de gracia que nos dejaron completamente arrebatados. Y tras este lapso no planeado, el reecuentro con Alfa en Galileo me resultó más que grato. Tiene algunas canas, que es lo propio al pasar de los veintitantos a los cuarentaytantos. Ahora se le nota dueño y señor de la situación, dirige el concierto hacia donde él quiere con la autoridad que le da la experiencia y las buenas canciones.

Alfa - Destierro en San Dimas
Destierro en San Dimas (2014)

En el precio de la entrada estaba incluido un ejemplar de El predicador eléctrico, pero en la tienda te vendían el pack completo de los tres EP’s al módico precio de 12 euros. Si tienen oportunidad aprovechen la oferta, el diseño es muy chulo y si escuchan los tres seguidos es como si fuera un estupendo LP de rocanrol sin ninguna canción de relleno. En cuanto al estilo, El predicador es el resultado de una evolución natural, algo así como cerrar un círculo para llegar de nuevo al punto de partida. Las primeras grabaciones en solitario de Alfa fueron acústicas, luego continuó por el camino dylaniano pero añadiendo arreglos y electricidad, con mucho que contar y estirando los acordes al máximo para encajar el mayor número de palabras. Las canciones de San Dimas y de Santa Cecilia se acomodaban en el medio tiempo marca de la casa, muchas veces a ritmo de blues, pero en El predicador eléctrico la cosa se acelera y Alfa recupera composiciones antiguas para volver a un rock primigenio que recuerda a La estación seca, el disco de despedida de Buenas Noches Rose. Incluso uno de los cortes, Vivir sin tu amor, procede de la época de Perros de paja, el eslabón perdido entre los Rose y Le Punk, el grupo fallido que al menos sirvió para que el guitarrista Joe Eceiza se incorporara al proyecto. Y hasta hoy, porque ahí se mantiene junto a Alfa en The Bang.

Alfa con The Bang en Galileo
La prueba de que estuvimos en Galileo

Ahí los tienen en una de las fotos que hizo mi colega, de derecha a izquierda: Joe Eceiza, Alfa, Íñigo Iribarne, Pablo Galiano y, quedándose fuera de cuadro, el bajista Dani Patillas. Estos tipos de The Bang son palabras mayores, un grupo en el que todos cantan y están disponibles para respaldar los proyectos en solitario de unos y otros. Como no he sido capaz de encontrar un youtube de Alfa en el que se vea a la banda en acción, aquí les pongo el vídeo de Pablo Galiano en que salen todos ellos. Y por cierto, esto fue lo que cantaron el viernes cuando Alfa se tomó un descanso y cedió el centro del escenario por una canción, no sin antes lanzarle otra puñalada trapera sobre su presencia en cierto concurso televisivo. Se ponga como se ponga, en este grupo Pablo será reconocido en adelante como La Voz y tendrá que soportar los chistes más hirientes. Tenga usted amigos para esto.

Termino con un mea culpa: el humor sobre Podemos y Manuela Carmena que se maneja entre Alfa y sus incondicionales no me hizo mucha gracia, no termino de pillar la broma. Tengo la impresión de que para formar parte de esa historia e ilusionarse con el asalto a los cielos hay que tener más de 65 años o menos de 25. Me encuentro un poco atrapado justo a la mitad, incapaz de entender nada, aunque veo muy contento al sector de gente de mi edad que un día decidió ser veinteañero de por vida. Les reconozco el mérito, me alegro por ellos.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Hubo un Skywalker en Buenas Noches Rose”, que fue publicado originalmente el domingo 10 de octubre de 2010.

Visto en el cine: Hate It Here (Boyhood)

Sábado, 28 de febrero de 2015.-
Vamos con otra ración de Premios Oscar, casualmente los del domingo pasado. Estaba cantado que nuestra película de hoy no se llevaría muchas estatuillas: en Boyhood no hay acontecimientos extraordinarios ni personajes heroicos, sino gente normal que vive su vida normal… aunque a lo largo de doce años la vida les arree algún que otro bofetón, justo como ocurre en la realidad. Esos doce años no fueron solo de ficción, sino también de rodaje. El equipo se juntó un ratito cada año y así pudimos ver a los actores jóvenes crecer y a los adultos envejecer, un experimento arriesgado que les quedó perfecto. El prota es un niño, así que cuando cumple su mayoría de edad se acaba la peli, así de simple.

Lorelei Linklater, Ethan Hawke y Ellar Coltrane
El típico papá enrrollado de cada dos fines de semana

La historia va de una pareja recién separada que tiene dos hijos: una niña tocapelotas pero simpática y un hermano pequeño que a sus seis años asiste perplejo a los terremotos que ocurren a su alrededor. El padre, excluido del núcleo familiar, es un tío rebelde y roquero que irrumpe en plan estelar cada vez que le toca fin de semana con los niños. Al principio da la impresión de ser un gilipollas integral, luego se le va cogiendo cariño por el admirable esmero que pone en transmitir a sus chavales un código moral para las cosas importantes: el rock es bueno; Bush es malo. Los años pasan y el rock va cambiando. Un día en el coche hace sonar esta canción y dice a su hijo que escuche atentamente la letra.

Así que aquí tenemos a un aficionado del rock clásico que según va entrando en años y avanza el siglo XXI de repente descubre a Wilco y vuelve a emocionarse con una banda de rock. Le pasa a este personaje de Boyhood y nos ha pasado a mucha más gente. Al principio, cuando alguien te lo recomienda, se plantean muchas dudas… ¿es esto rock? ¡menudo pastelazo indie! Luego se va uno acostumbrando y llega un momento en que te rindes… está bien, lo único cierto es que Wilco es Wilco, que Jeff Tweedy hace siempre lo que le da la gana y que esa es exactamente la fórmula utilizada por los genios del rock de toda la vida.

Wilco - Sky Blue Sky
Sky Blue Sky (2007)

Lo de engancharse a Wilco depende mucho del disco por el que se pille. Eso del alternative country queda muy chulo y está muy bien como etiqueta, pero hay etapas en que no hay por dónde cogerlos, ya sean los arreglillos blandipop de Yankee Hotel Foxtrot, los extenuantes desarrollos instrumentales de A Ghost Is Born o los momentos de felicidad indie de Summerteeth. Sus dos primeros trabajos, A.M. y Being There, sí eran discos de canciones de buen rock americano sin sobresaltos, pero luego hay que esperar al sexto para volver a encontrar algo similar. A lo mejor resulta que este Sky Blue Sky es su disco más bonito, el más Beatle en el mejor sentido de la palabra.

Wilco en ascensor
En un ascensor nunca se sabe si suben o bajan

Un buen ejemplo de la clase de inspiración que abunda en Sky Blue Sky es Hate It Here, que encaja a la perfección en esa escena de Boyhood. Habla de la vida cotidiana, de cosas como barrer, fregar el suelo y los platos, sacar la basura y poner la lavadora, esas tareas estúpidas que se comparten en la vida en común y que pierden todo su sentido cuando uno se queda solo. Así se sentía Mason al principio de la película y años después, cuando se la escuchó a Wilco, quizá sintió añoranza por no haber podido funcionar como pareja con la madre de sus hijos. Entusiasmado por la canción, Mason padre la utiliza para explicar su sentimiento de abandono a Mason Jr., que aún es joven para entender nada.

Ellar Coltrane y Ethan Hawke
Mason, siempre hablando de rock a Mason Jr.

Ethan Hawke estaba nominado a mejor secundario por este padre fenomenal, pero sin apenas posibilidades. En cambio, quizá para que la peli no se fuera de vació, sí se lo dieron a Patricia Arquette. También lo hace muy bien: es la madre que marca las normas en la familia, la que asume decisiones tan traumáticas para sus hijos como cambiarse de ciudad o volver a mudarse cuando lo intenta con un segundo y un tercer marido. Pasados los doce años de rodaje, con los niños en la universidad, la última mudanza será a un apartamentito de soltera para que sus hijos comprendan que ya no tienen nido al que volver. Ahí llega la desesperación: su vida se queda vacía e incluso empieza a sentirse vieja y gorda. Sólo por ese emocionante speech final se merece el Oscar, aunque puestos a elegir hubiera preferido que se lo dieran a Hawke. Les cuento mi escena favorita, otra delicatessen de rocanrol.

Boyhood - The Beatles Black Album
El mejor regalo que podría recibir un hijo

Si ese padre acabó escuchando a Wilco puede ser porque antes fue fan de los Beatles, tanto que para el cumpleaños de su hijo prepara un regalo muy personal: un CD casero recopilado por él. Aquí pueden ver la escena, mientras no la quiten. Ante la estupefacción de la familia, se justifica: “Lo he llamado ‘El álbum negro de los Beatles’. He seleccionado las mejores canciones en solitario de George, Paul, Ringo y John. Es imposible tener un Beatle favorito; si los escuchas por separado siempre tienes la sensación de que falta algo, cuando los juntas todo vuelve a funcionar. Eso es lo que he hecho: juntar a los Beatles. Lo que tienes en tus manos es el disco que habrían publicado los Beatles de no haberse separado”. Muy grande ese papá, que se curró una portada y todo. De las canciones que menciona me quedo con esta, que también habría quedado muy bien en Boyhood.

Siempre entrañable Ringo Starr, su álbum de fotos demuestra que fue el tío más feliz del mundo. En cuanto al Black Album, mirando el fotograma con lupa se puede conseguir el listado de canciones: 17 en el primer CD y 20 en el segundo. La gente ha puesto mixes en youtube, pero no termino de encontrar el definitivo track list de Ethan Hawke. Habría que empezar por estas tres, para luego encontrar las siguientes en este otro.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Extrañas mutaciones de American Pie”, que fue publicado originalmente el domingo 22 de agosto de 2010.

Aquellos maravillosos 90: discos de Pearl Jam y conciertos de RATM

Sábado, 26 de abril de 2014.-
El revival que estamos viviendo este mes con respecto al fenómeno Nirvana y su conexión con los programas de radio de Paco Pérez Bryan ha traído consigo muchas reminiscencias felices del rock de los 90. Éramos más jóvenes, teníamos más pasta, currábamos e incluso era posible cambiar de curro… o sea, que podíamos comprar discos y entradas de conciertos con bastante desinhibición. A veces incluso nos apuntábamos sin mayor problema a festivales de tres días fuera de nuestra ciudad. Todos estos bellos recuerdos iban aflorando según Paco desempolvaba viejos éxitos de los 90 para su Especial Nirvana 20 años. Sonaron docenas de clásicos de De 4 a 3, entre ellos este.

Ahí los tienen, siempre tan puristas y tan centrados en la música, renunciando al culto a la propia imagen y reivindicando una cosa ya entonces tan antigua como los discos de vinilo. Para mí que por ese año de 1994 la batalla del vinilo estaba ya del todo perdida.

En toda esa efervescencia roquera cuyo epicentro mundial se localizaba en Seattle, nadie discutía que Pearl Jam ostentaba el segundo puesto en el escalafón. La competencia con la otra gran banda de la ciudad no era excluyente, se podía ser fan de las dos, así que en De 4 a 3 también se reflejaba una gran pasión por Eddie Vedder y sus chicos. Cada nuevo disco se recibió como un gran acontecimiento, se organizaron viajes a festivales e incluso, como las compañías manejaban presupuesto, algún oyente ganó un par de pasajes para una fiesta de presentación en las antípodas. La fiebre por el grupo llevaba varios años creciendo y alcanzó uno de sus puntos álgidos con el lanzamiento de este tercer álbum.

Pearl Jam - VitalogyVitalogy (1994)

A veces pienso que el rock de los 90 fue el esplendoroso capítulo final de la historia del rocanrol, la última vuelta de tuerca. No le dimos demasiada importancia en su momento, pero vaya, hay que reconocer que ha resistido bien el paso del tiempo. Me doy cuenta cuando me veo obligado a impartir ante mis hijos alguna lección de viejo roquero. La mayoría de las cosas hay que explicarlas: que si esto fue revolucionario en su momento, que si tal grabación tiene el sonido típico de la época, que si en nosequé periodo los discos en directo sonaban fatal… y todo un repertorio de frases por el estilo. En cambio, el rock de los 90 se explica por sí mismo: suena como un cañón. Los avances técnicos de la grabación digital permitían subir y subir el volumen para que toda esa energía pudiera aplastarte de forma limpia y clara, directa a las vísceras.

Lo recuerdo como una época muy divertida, llena de abundancia y exceso: nuevos grupos que pasaban directamente a ser de masas, discográficas volcándose en grandes despliegues promocionales, diseños de carpetas a todo lujo, presupuesto ilimitado para videoclips. A los de mi generación quizá nos pilló un poco mayores, pero nos apuntamos con entusiasmo, quizá agarrándonos al clavo ardiendo de una juventud que ya se empezaba a escapar. Recuerdo la imagen patética de algún amigo en el Festimad disfrazado con perilla y pantalón corto para alternar con quinceañeros. Por dios, qué pintas. Aunque no tenga mucho que ver, se me viene a la cabeza un disco autoparódico de Doctor Explosión, cuyo título consiguió plasmar a la perfección el espíritu del momento.

Doctor Explosión - Aquellos maravillosos 90Ya en 1996 los Explosión imaginaron cómo sería
el revival de los 90 desde un geriátrico

Ya que salió a relucir el Festimad, aquello sí que fue grande. En las primeras ediciones pudimos ver a todas las bandas punteras del momento, pero sobre todo se me viene a la cabeza Rage Against The Machine. Mis recuerdos van asociados a una camiseta de exaltación del indigenismo y de la revolución zapatista que me compré en la Sala Revolver, en un pase para la prensa al que nos conseguimos colar. La he conservado hasta hace bien poco, pero un día me la encontré reciclada como trapo para limpiar los cristales… triste final para esas figuras aztecas sagradas que salían en el estampado. Bueno, en Revolver los pude ver bien de cerca, pero a la noche siguiente como cabezas de cartel del festival de Móstoles era mejor no acercarse demasiado, que había miles de fans rabiosos contra la máquina incluso subidos en los árboles.

Esto era de su primer disco, que la gente se sabía de memoria. Tan de memoria, que todo el público se empeñó en demostrar a Zack de la Rocha cuál era la traducción al castellano bruto de “And now you do what they told ya”, la frase que se repite mil veces al final de Killing in the Name. El tipo no daba crédito. Bueno, en realidad estaban presentando este segundo disco, pero no habíamos tenido demasiado margen para oírlo.

Rage Against The Machine - Evil EmpireEvil Empire (1996)

Otro de los asuntos con los que relaciono la época es el enorme desarrollo que experimentó la industria del videoclip. Se hacían auténticas virguerías sin límite de gasto. Los realizadores del gremio llegaron a estar cotizadísimos y eran frecuentes los trasvases de talento con otras áreas del audiovisual. Además, la hinchada estaba muy pendiente de todo lo que se hacía. Como casi no había internet ni tráfico de archivos de vídeo, la opción estaba entre comprar el soporte original o cazar los clips al vuelo en programas de la tele. Menudas recopilaciones en VHS que nos montábamos algunos… El vídeo de Pearl Jam que puse arriba era uno de mis favoritos, pero por lo que he comprobado ahora no era un clip oficial de la banda, debió de ser más bien un apaño de su discográfica en España. Como el grupo era tan reacio a promocionar su imagen, salieron del paso con esa especie de karaoke en el que se intercalaba la letra de la canción con imágenes de conciertos suyos escogidas al azar y montadas de forma trepidante. Un concepto gráfico bien chulo que curiosamente coincidía con el estilo de otro clip posterior de Rage Against The Machine. Este sí era oficial, aunque aquí las letras iban mucho más deprisa porque, claro, había que aprovechar el tiempo para suministrar una buena ración de propaganda política.

En fin, para facilitarles la digestión de tanta injusticia universal comprimida, les dejo con un bonus track algo más ligero. Aquí debajo pueden encontrar algo relacionado con otro de los grupos que solía no faltar ninguna tarde en De 4 a 3.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “The Black Crowes, el penúltimo grupo de los 70”, que fue publicado originalmente el miércoles 24 de marzo de 2010.

Recordando a Kurt Cobain en compañía de Paco

Sábado, 12 de abril de 2014.-
Justo el sábado pasado se cumplieron 20 años de la muerte de Kurt Cobain. Parece imposible que haya pasado tanto tiempo, menos mal que un especial en la radio refrescó todos esos recuerdos y se confirmó que efectivamente son muy cercanos. Una vez más la vieja historia: la radio y el rocanrol. Unos cuantos cientos de escuchas después, esta dichosa canción volvió a sonar igual de rota y desgarrada que en aquellos días de 1994.

Rock FM es quizá la última emisora comercial dedicada en exclusiva al rocanrol. Su estructura es rígida y previsible: todo el día a piñón fijo éxitos de toda la vida. Si bien no aporta nada nuevo, siempre es útil tenerla como recurso entre las presintonías del coche. Pues resulta que el pasado sábado Rock FM sí que dio una buena sorpresa a sus oyentes: en lugar de la programación habitual se emitió el especial Nirvana 20 años de 24 horas de duración presentado por Paco Pérez Bryan. Desde luego, nadie mejor que él para conmemorar el triste aniversario. Acudo a wikipedias varias para poner algunas fechas en orden y llego a las siguientes conclusiones:
1º) Kurt Cobain se pegó un tiro en la cabeza el martes 5 de abril de 1994, pues ese es el cálculo que quedó establecido en el informe forense;
2º) fue tres días después, el viernes 8 de abril, cuando su cuerpo fue encontrado por un empleado de la compañía eléctrica que se había presentado a media mañana en la casa;
3º) si la noticia tardó unas horas en difundirse, a lo más que llegarían los periódicos españoles con la diferencia horaria es a alguna reseña el sábado y ya el domingo 10 de abril sus páginas se llenarían de crónicas, reportajes y artículos de opinión;
4º) donde de verdad fue seguida la noticia por los fans de Nirvana fue en la radio, más en concreto en la edición del sábado 9 de abril del programa De 4 a 3, presentado por Paco Pérez Bryan a partir de las cuatro de la tarde en Radio 3.

La explicación al apartado 4º es sencilla: De 4 a 3 era el programa de referencia para estar en la onda del rock de los 90. Al poco de publicarse, todas las canciones de Nevermind empezaron a sonar sin descanso en esa franja de Radio 3 cada fin de semana. Paco Pérez Bryan se volvió loco con el grupo y, yendo mucho más allá de su posición de periodista musical, se convirtió en su fan número uno. Durante varios años Paco nos contó la vida y milagros de Kurt Cobain con todo lujo de detalles, es normal que ese fin de semana de 1994 todos los seguidores se colgaran del programa de Paco con los sentimientos a flor de piel.

Nirvana - NevermindNevermind (1991)

Volver a escuchar a Paco el sábado pasado fue como reencontrarse con un buen amigo después de varios años. Tras unos pocos segundos de desconcierto enseguida recuperas la conexión y parece que no hubiera transcurido el tiempo. Además en la radio no se nota si ha envejecido, si ha engordado, si ha perdido pelo. En la radio solo está la voz, y la voz de Paco aguanta el paso del tiempo como si nada, quizá un poco cascada en las horas finales de la maratón radiofónica, pero sin perder en ningún momento ese estilo suyo tan reconocible, más de tertulia de barra de bar que de locutor enfático. Daba la sensación de que De 4 a 3 nunca había dejado de emitirse en todo este tiempo.

Paco Pérez Bryan - Especial Nirvana 20 añosPaco Pérez Bryan, el regreso

Los programas de aquel fin de semana de 1994 fueron especialmente emocionantes y dejaron huella en quienes los escuchamos. La prueba es que el sábado pasado, en el regreso a las ondas de nuestro amigo Paco, se notaba cómo el locutor recibía abundante feed back positivo por todas las redes sociales inventadas y por inventar, pero sobre todo con las intervenciones de los oyentes a través del teléfono, que es lo que había entonces y lo que mejor sigue funcionando ahora.

¿Y era posible estar 24 horas hablando sin parar sobre Kurt Cobain? Por si pudiera haber alguna duda, aclaro que lo consiguió sin ningún problema, las viejas estrellas de la radio son así. Fue solventando la madrugada del viernes al sábado con directos de las giras finales de Nirvana, y a partir del sábado por la mañana fueron pasando expertos en geopolítica, en publicidad e historia de arte, jóvenes y viejos roqueros, bajistas, baterías y hasta un psiquiatra para aportar un punto de vista clínico sobre lo que pudo pasarle a Kurt. Y entre las celebridades invitadas no podía faltar Amparo Llanos, que adelantó noticias frescas sobre Dover y recordó aquella intervención telefónica de hace 20 años, cuando su hermana Cristina cantó en antena un emotivo Rape Me sin ser aún famosa ni haber grabado su primer disco.

Paco Pérez Bryan es un personaje clave de la radio roquera en España. Desde El Búho Musical de Radio Juventud jugó un papel fundamental ocupando una zona fronteriza entre el rollo y la movida, que lo mismo pinchaba a Leño que a Alaska y a los Nacha… y sobre todo a su queridísima Luz. Además, como también picoteaba por el mundo del artisteo, tuvo escenas como figurante en películas de Garci, Almodóvar y García-Pelayo, lo mejor de cada casa, y también se cuenta que jóvenes actores como Javier Bardem y Antonio Banderas llamaban al programa cuando se sorteaban entradas para ir gratis al cine. Luego cuando pasó a Radio 3 se apartó de todas las tribus y tendencias nacionales y, quizá para librarse de las inevitables rencillas que se enquistaron en el gremio, se centró en exclusiva en el rock internacional. Así, poco a poco, De 4 a 3 fue reuniendo una audiencia considerable cada sábado y cada domingo. La mejor información sobre novedades discográficas la daba Paco, así como el seguimiento entusiasta de toda la fiebre festivalera británica que luego se importó a estos lares. He de decir también que en algunos momentos chirrió bastante su querencia por la música electrónica y el chill out, que algunos acabamos hasta las narices de prodigys y hermanos químicos. Pero volvamos a la raíz del asunto y observen esta pieza impagable de tiempos del Búho.

La importancia de Paco Pérez Bryan como fenómeno radiofónico con miles de seguidores y enorme capacidad de arrastre no está casi documentada. Por no tener, ni tiene artículo en Wikipedia. En cambio, jugando un poco con los motores de búsqueda enseguida aprecen referencias muy afectuosas en blogs personales. A falta de biógrafos, bien está que escriban sobre él un tal javi, un tal víctor o un tal señor rubio. En las entrevistas, Paco siempre suele disculparse reconociendo su falta de organización, que todo lo vivió al día y nunca se preocupó de escribir un diario ni de guardar nada. Ya no es problema, pues existe una web dedicada a él que lleva años recopilando toda clase de documentos. Pinchen este enlace y podrán encontrar los dos vídeos anteriores y muchas más joyas y curiosidades. Hay que agradecérselo a Roberto Martínez, que es quien se encarga de darle forma.

Nirvana - MTV Unplugged in New YorkMTV Unplugged in New York (1994)

Aparte de recuperar en esa web todos los audios de El Búho y De 4 a 3 que ustedes quieran, recomiendo que vayan directamente a la página de Rock FM para descargarse los podcast del Especial Nirvana 20 años. Ahí encontraran la prueba de que Paco Pérez Bryan, además de ser una leyenda, todavía sigue siendo a día de hoy un monstruo de la radio. Ojalá se animara a volver a alguna emisora con un programa de verdad. Les dejo con una canción del disco póstumo de Nirvana, ese MTV Unplugged que probablemente Kurt jamás habría permitido que se publicara. Tras su muerte la compañía se forró difundiendo la imagen edulcorada que el especial de la MTV daba del grupo, machacando sin descanso esta preciosa versión de David Bowie sin que nadie lo pudiera impedir. Pues no haberte suicidado, tío.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Rock al 1/4 de hora: Change Your Mind”, que fue publicado originalmente el jueves 6 de febrero de 2013.

 

Andy Kaufman sigue vivo

Domingo, 27 de noviembre de 2011.-
Ayer Andy Kaufman me salvó el día. Tenía preparado el DVD de Man On The Moon con un doble objetivo: tacharlo de mi lista de pelis imprescindibles que nunca he visto y aislarme de un horrendo acontecimiento deportivo que se celebraba. Verán, ayer se jugaba un partido de fútbol del que nunca quiero saber nada. Es para mí como el día de la marmota: me sé los prolegómenos, sé como van a desarrollarse los hechos y, desgraciadamente, sé que el final será doloroso y decepcionante. Intento comportarme como si no existiera, pero no es fácil. Deseo que no me afecte, pero no lo consigo… así que para esta vez se me ocurrió ir a la biblioteca y buscar una peli en la estantería de las comedias. No me valía con una comedia cualquiera, de esas que distraen un rato y pasan al olvido, sino una historia fuerte, imposible de olvidar. Mi elección fue un éxito, pues llevo todo el día investigando sobre el personaje y viendo vídeos como este.

Tremenda biografía la de Kaufman. Visto fríamente era un gran cabrón y el mayor manipulador que haya conocido el mundo del espectáculo, lo que ocurre es que de la interpretación de Jim Carrey se desprende que todas sus retorcidas ideas eran llevadas a escena casi con total ausencia de malicia, como simples experimentos con el público planteados desde la candidez. No sé si creérmelo. Se nota mucho que la película está impregnada del cariño de la gente que le conoció. Se estrenó en 1999, quince años después de su muerte, y no era plan de seguir removiendo todas las viejas rencillas. De hecho, hay un dato fundamental en el que se ha alterado la cronología para edulcorar el final: la muerte le llegó en su peor momento de popularidad, justo cuando se había convertido en el personaje público más odiado de los Estados Unidos. Después el tiempo fue curando heridas y volvió a ser querido por la gente, a lo que contribuyó la canción de R.E.M., escrita en tono condescendiente sobre los crédulos y quienes les engañan, farsantes como el lunático Kaufman, el niño grande al que se le ocurrían las más terribles travesuras.

No sé si Stipe y compañía estaban al corriente del proyecto de peli cuando escribieron la canción, pero el caso es que le encaja como un guante. R.E.M. la incluyó en Automatic For The People, su álbum de 1992, y la película llegó a las salas siete años después.

Automatic For The People (1992)

Supongo que sería uno de esos guiones que va de despacho en despacho hasta que una de las grandes productoras de Hollywood termina de decidirse y consigue darle forma con gente de renombre como Jim Carrey y Milos Forman para poner la guinda del pastel. Hasta entonces, su amigo del alma Bob Zmuda y su representante George Shapiro debieron de empujar lo suyo… por no hablar de Danny DeVito, compañero de reparto de Andy en Taxi y genial en Man On The Moon interpretando a Shapiro. Y si DeVito tuvo un papel en la vida real y otro distinto en la película, ésta está repleta de gente que se interpreta a sí misma. Total no había pasado tanto tiempo, así que el campeón de lucha libre y algunos actores y presentadores estuvieron encantados de hacer de himself.

Y ya que estamos en un blog de rocanrol, termino con una curiosidad sobre el asunto. Resulta que Andy Kaufman está considerado como el inventor de la imitación del Elvis estilo Las Vegas. Fue el número que le lanzó a la fama, el del extranjero que apenas se defiende en inglés y que hace imitaciones malísimas, pero justo la de Elvis la clava. Pudo verse varias veces en televisión en 1977, meses antes de la muerte del rey, por ejemplo en el Show de Johnny Carson y en el propio Andy Kaufman Special. Resulta que hasta entonces nadie se había atrevido a imitar en la tele al Presley de los 70, y éste no solo no se molestó, sino que proclamó a Kaufman su mejor imitador.

Hay gente que aún cree que Andy Kaufman está vivo. El tío había mentido tanto que en 1984 fue casi imposible creer que su muerte fuera real. Han pasado los años y muchos nos lo imaginamos riéndose de todos nosotros junto a Elvis Presley y a Jesús Gil, allá en la isla de las celebrities que fingieron su muerte. Y, aunque no tenga nada que ver, doy las gracias Andy por haberme librado de mi día de la marmota.

Otros encuentros Young-Dylan

Domingo, 22 de mayo de 2011.-
Sigo a vueltas con el anterior Blowin’ in the Wind. ¿Cómo es que a Neil Young, tan poco dado a hacer versiones, le dio por acordarse de Bob Dylan en la década de los 90? Quizá fue una forma de desmentir toda posibilidad de rivalidad entre ellos, quizá quiso reconocerlo como maestro y precursor. Hasta entonces, el momento más notorio en el que habían coincidido fue The Last Waltz, el concierto de despedida de The Band en 1978, con peli de Martin Scorsese incluida. Allí Neil mostró su lado más folkie y puso el dedo en la llaga interpretando Helpless, tan sospechosamente parecida al Knockin’on Heaven’s Door dylaniano. ¿Que cuál fue primero? Yo solo sé que la de Neil Young se publicó en 1970, tres años antes que la de Dylan.

Emocionante, con Joni Mitchell haciendo coros en la sombra. Es lo menos que se espera tratándose de la flor y nata del rocanrol, impecable y sin sorpresas. En las reuniones de dinosaurios del rock de los 70, cada artista permanecía bien ajustado al papel que le dio prestigio. Nadie iba a apartarse de la ortodoxia justo cuando el factor punk amenazaba con convertirlo todo en un esperpento. En cualquier caso, tuvo mérito que Neil Young se atreviera a cantar Helpless acompañado por los músicos de Dylan.

Crosby, Stills, Nash & Young - Dèjá VuNeil aportó Helpless a su primera colaboración
con Crosby, Stills & Nash (Dèjá Vu, 1970),
mientras que Knockin’ on Heaven’s Door
se publicó en Pat Garret & Billy The Kid (1973)
Bob Dylan - Pat Garrett & Billy The Kid

Bien distintos fueron los 90. La cosa grunge había dado un vuelco a la situación que permitió cuando ya menos se podía esperar que los viejos roqueros volver a disfrutar de buena prensa. Neil se sentía de lo más cómodo experimentando con guitarras sucias, así que el siguiente encuentro con Bob siguió ese derrotero. Fue en el famoso Concierto del 30º aniversario, ese en el que la tonta de Sinead O’Connor se apropió de su minuto de gloria al romper una foto del Papa… en fin, en toda fiesta tiene que haber un patoso que avergüence al anfitrión y a los invitados. Fue castigada a no salir en el disco, qué menos. También Neil Young mereció protagonismo en aquel evento, aunque éste al menos por méritos exclusivamente musicales. Vean el lugar preferente que ocupó en la segunda “B” de la portada.

The 30th Anniversary Concert Celebration (1993)

Mirando la carpeta de este triple en directo descubro que es el último de Dylan que tengo en vinilo, justo ahí me pasé al CD… qué cosas. En esta nueva cita de megaestrellas al estilo “último vals” la excusa para la reunión era celebrar los treinta años de Bob en el negocio, con gente tan distinguida como Eric Clapton, George Harrison, The Band, Lou Reed, los chicos de Pearl Jam, Tom Petty, John Mellencamp y Roger McGuinn repartiéndose lo más goloso del repertorio. Johnny Winter y Ron Wood pusieron el toque más roquero, mientras Neil insistió con su faceta áspera, rasgando guitarra en All Along The Watchtower y Just Like Tom Thumb’s Blues.

Bob, Neil y Eric en plan amiguetesNeil en estado de gracia… ¡consiguió que Bob se riera!

Bien elegido: el “blues de Pulgarcito” y la “atalaya”, pero la atalaya pasada por Hendrix, por supuesto, Incluso Dylan adora la versión de Jimi. Lástima que en youtube estén vetadas todas las grabaciones oficiales de Bob Dylan, pero a cambio podemos ver esta otra actuación de 2004 en la que Neil Young aparece acompañado por unos señores de los 90 que ya fueron mencionados en el párrafo anterior.