Carne de canción: despiezando a La Cabra

Viernes, 22 de noviembre de 2013.-
Recuperando el hilo del penúltimo asunto, la polémica sobre Albert Pla se disolvió como un terrón de azúcar en cuanto pasó una semana. Los políticos cancelaron su concierto de Gijón pero mantuvieron el de Cáceres. El Gran Teatro registró medio aforo, eso sí, con gran afluencia de concejales de Izquierda Unida. Se desconoce si ha habido más conciertos, pues Pla desapareció de los medios tan bruscamente como llegó.

¿Y el resto de los chicos de La Pandilla Voladora? Bien, gracias. Canijo de Jerez sigue presentando su primer disco en solitario, lo nuevo de Muchachito estará al caer y Tomasito anuncia su próximo lanzamiento con una promo de medio minuto que pone los pelos de punta… ¿y Lichis? ¿qué pasa con Lichis? Pues dicen que ya tiene perfilado su nuevo repertorio y que, ahora sí, está a punto de ver la luz. Como sus canciones se echan de menos y no tenía ganas de seguir esperando, he estado releyendo su último libro. Esta es la última composición suya conocida, y menuda canción de despedida que se marcó el tío.

En su momento no hice demasiado caso a Carne de canción, el disco póstumo de La Cabra Mecánica. Recuerdo que me pasaron una copia, pero debí de pensar que era un simple recopilatorio y no presté la atención suficiente como para descubrir que era mucho más que eso. Ahora, al cabo de los años, lo descubro y veo que es un valioso ejercicio de relectura de su repertorio, una especie de relato coherente de lo que La Cabra podría haber sido y no fue por culpa de los errores de producción, los vaivenes comerciales y la estupidez congénita de la industria discográfica. Y eso que Lichis grababa para DRO-Warner, que se suponía eran los que más cuidaban el producto nacional.

La Cabra Mecánica - Carne de canciónCarne de canción (2009)

Lichis tenía claro que La Cabra Mecánica era un proyecto agotado. Podría haber zanjado el asunto con el grandes éxitos de turno, pero prefirió echar el cierre con este lujoso estuche en el que se nota que puso todo su cariño. Se podría tomar como una especie de ajuste de cuentas con el que Lichis demostraba a todo el mundo y a sí mismo que La Cabra podía haber dado de sí mucho más de lo que dio. El caso es que Warner Music se la volvió a jugar: puso en las tiendas el bonito pack y lo abandonó a su suerte sin hacerle la más miserable promoción. Poco después las tiendas lo liquidaron a precio de risa, enseguida desapareció y ahora me he tenido que emplear a fondo para encontrar un último ejemplar.

Ha merecido la pena. Para empezar, el libreto incluye información de primera mano sobre las canciones, pues es el propio compositor quien destripa algunos detalles que solo podía saber él. Al contrario que la mayoría de sus colegas, a Lichis no le importa reconocer de dónde saco las ideas para cada canción ni qué influencias musicales utilizó, así que va desplegando sin ningún pudor su amplio abanico de nombres propios: Harrison, Lennon, Cream, Los Lobos, Arístides Moreno, Gato Pérez, Serrat, Charly García, Martirio, Tabletom, Tom Waits, Juan Antonio Canta… casi nada, cada canción de su padre y de su madre.

En cuanto a la música, Carne de canción se puede contemplar como un álbum con fotos de una historia que terminó. Contiene dos canciones nuevas, una inédita y todas las demás son interesantes versiones de su repertorio más conocido, bien por mejorar la original o bien por aportar una visión distinta. Pueden escuchar las nuevas al principio y al final de este texto; como ejemplo de las versiones, aquí tienen un primitivo Mi única riqueza mucho más bonito que el que luego se publicó un par de años después.

Muy coqueto el guiño al Jessica de los Allman Brothers, en cambio ahora escucho la versión incluida en el primer CD del grupo y me suena a vulgar flamenquito, uno de tantos proyectos de hit con arreglos modelo Raimundo Amador. Y en este plan, los archivos de La Cabra descubren muchas más cosas: lo bien que quedan las remezclas de La novia del marinero o La Fábula del hombre lobo con la electricidad bien afilada; lo emocionantes que suenan Palabras de gasolina o El malo de la película un poco más desnudas; lo aprovechable que puede llegar a ser el eclecticismo bien entendido desde una Uña de la rumba pasada por jazz a un Shalala en versión piano bar, pasando por un Pégate un tiro en plan tex-mex. Además, reseñar la entrañable maqueta de La lista de la compra con una anónima María Jiménez de Lavapiés y agradecer las estupendas tomas en estudio de Caramelo y El día de tu boda, de las que solo se conocía su versión en directo.

Y en el fondo, un regusto amargo. Incluso en un ambiente tan rumbero y festivo como ha sido el de La Pandilla Voladora se nota que Lichis va como con el freno echado, con su media sonrisa y sin llegar nunca a desinhibirse al 100%. En cualquier caso ha sido un placer ver a Lichis recuperar esa faceta más cañí de su repertorio que parecía haber enterrado para siempre.

La Pandilla VoladoraEl más serio de La Pandilla

Aunque siempre muy concentrado en su bajo, seguro que Lichis habrá disfrutado de un verano de lo más feliz rodeado de una gente tan divertida. Me alegro mucho por él, espero que haya sido la pausa que necesitaba para tomar impulso y afrontar lo siguiente con más optimismo. Ojalá dé con la tecla y consiga por fin el reconocimiento que merece como autor y como intérprete… no sé, a otros les fue bien transitando por los caminos que iba abriendo La Cabra Mecánica. Unos hermanos de Cornellá se labraron un porvenir expresándose de una manera muy parecida. Y otro imitador asturiano, mucho más chabacano y malhablado que Lichis, cayó en gracia desde el principio y ahora hasta presenta ridículos concursos de nuevos talentos en televisión.

Para Lichis, en cambio, todo eran pegas: que si demasiados tacos para ser objetivo promocional, que si demasiado ruido para entrar en radiofórmulas… y al final tanto trabajo y tanta dedicación para que la disquera fuera publicando álbumes a los que no hacía ni puñetero caso. Y como remate, un estupendo disco a precio prohibitivo destinado a coger polvo en las estanterías de las tiendas porque nadie sabía de qué iba, después liquidado en las siguientes rebajas de enero y finalmente descatalogado para que La Cabra quedara definitivamente muerta y enterrada.

En fin, disfruten del excelente contenido de Carne de canción, si es que son capaces de encontrarlo. Les dejo con la otra canción que se grabó entonces, que en palabras de Lichis va sobre la épica del fracaso glorioso. Dice que se la planteó como un himno anti We Are The Champions… vaya, algo así sólo se le podía ocurrir a un roquero del Atleti. Al menos tiene el puntito optimista de prometer que va a seguir intentándolo una y otra vez.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “El fracaso español de Charly García”, que fue publicado originalmente el domingo 12 de junio de 2011.

Pla ha vuelto a meter la pata (y van…)

Domingo, 20 de Octubre de 2013.-
La semana pasada se hablaba por aquí de la última actuación de La Pandilla Voladora. La cosa quedó en que cada uno tiraría por su lado para dedicarse a sus cosas… lo que nadie esperaba es que Albert Pla entrara en política. Su irrupción ha sido fulgurante, durante unos días ha sido tema central de todas las tertulias de radio y televisión, ha ocupado portadas de prensa y hasta el director de La Gaceta le dedicó una columna-ficción hace un par de días. Ya que Albert propone la enseñanza del catalán en todas las escuelas de España empecemos nuestro aprendizaje por esta preciosa canción, una de mis favoritas de siempre en el bello idioma del pequeño país al noreste de la ibérica.

Así es Pla: siempre escatológico, siempre irreverente, siempre provocador… No es que ahora haya metido la pata, es que no la ha dejado de meter ni un momento desde la primera vez que se subió a un escenario. Es curioso, pero de sus comienzos suele citarse el triunfo en un certamen de cantautores en Jaén, lo que le sirvió de empujón para publicar su primer disco.

Albert Pla - Ho sento moltHo sento molt (1989)

Imagino al público jiennense escuchando atónito esta colección de burradas en catalán… no tuvieron más remedio que darle el premio. También comprendo el escandalazo que se ha montado estos días por sus declaraciones a La Nueva España. La gente no tiene por qué saber que Pla jamás ha dicho nada en serio y que su forma de expresarse es decir una tontería tras otra, y aún así la dichosa frase entrecomillada y puesta como titular en letras bien grandes pone los pelos de punta. No sé, habría que ver el tono en que discurrió su entrevista con el periodista asturiano, aunque lo más seguro es que se trate de una de sus habituales gamberradas de artista malote. Como cuando presentó su Cançons d’amor i droga con un montaje teatral a dúo con una multiinstrumentista que se pasaba la función completamente en bolas.

Judit Farrés y Albert PlaUn personaje simbolizaba el amor y el otro la droga

A mí estas cosas de Pla al pronto me mosquean y me indignan, pero luego caigo en que no es más que un niño travieso y siempre le acabo encontrando una disculpa. Si lo pienso bien a mí también me da un poco de asco ser de un sitio donde se roba, se engaña, se insulta, se grita y se escupe en el suelo… suerte que tienen los catalanes de poder fantasear con borrarse de esta nacionalidad para apuntarse a otra mejor. Supongo que ellos son mucho más civilizados, que en los barrios de Barcelona la gente no abandona las cacas de los perros en mitad de la calle. En cambio, qué pena da la casposa España tan repleta de personajes repugnantes.

Ya ven que lo del asco no es de ahora. En 2003 se tiró cosa de un mes cantando esto todas las noches en el madrileño Teatro Alfil, pero entonces nadie se escandalizó… claro que allí estábamos todos con una pose muy intelectual como fingiendo que no nos fijábamos en la chica. Y si nos remontamos unos años más atrás encontramos la gran megapolémica de Albert Pla a cuenta de la canción La dejo o no la dejo, la del tío que descubre que su novia es terrorista. Entonces sus discos eran publicados por una discográfica gorda, BMG Ariola, que al parecer tuvo un ataque de escrúpulos y amagó con censurarla. Sufrí la misma oscilación entre el amor y el odio con esta historia. Al principio me pareció una canción bestial con un planteamiento inaceptable, luego pensé que aportaba un punto de vista interesante y al final me acabó gustando. El protagonista explicaba en primera persona su dilema moral y acababa escogiendo la opción criminal por ser la más cómoda para él… pero bueno, quien más y quien menos alguna vez ha hecho la vista gorda ante algo inconfesable.

Veintegenarios en AlburquerqueFue una censura con tufillo a maniobra promocional

Lo que terminó por hacerme cambiar de opinión fueron las risotadas de la muchachada del Viñarock. Siempre pensé que Pla era un artista muy por encima de su público, pero en ese concierto pude ver sus caras, estaba rodeado de gentucilla que se tomaba lo de matar policías, militares y guardia civiles como un simple chiste. Claro, serían los mismos que en otras ediciones apedrearon al Chaval de la Peca y se liaron a botellazos con Ramoncín, cosas de la democracia directa. Me entristeció ver a Albert el rebelde dejándose aclamar como cantante de rock bufo, cómodo en el papel de héroe de ese anticapitalismo ramplón que siempre ha impregnado el ambientillo de nuestro rock. Desde entonces me quedó una sensación de repelús asociada a la figura de Albert Pla que nunca he terminado de superar.

No, no voy a poner esa canción… mejor no removerlo. Prefiero volver a la vía catalana, a ese primer disco en el que se enfrentaba al poder establecido en todas sus variantes, incluida la de ese independentismo obligatorio que impone sus criterios en las instituciones y en las mentes de los administrados. No quiero ni pensar que Albert haya caído en las redes de la subvención y de los artistas agradecidos, tal vez Albert ande también enfrentado con el establishment catalán y no nos hayamos enterado.

Y a todo esto, antes de ocurrir lo de Albert Pla, del personaje de La Pandilla Voladora de quien en realidad yo quería hablar era de Lichis. Pensaba escribir sobre esa especie de maldición que le persigue, que cuando las cosas parecen irle bien siempre se mete alguien por medio y le roba el protagonismo…

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Sumo divididos…? Las pelotas!”, que fue publicado originalmente el domingo 5 de junio de 2011.

La Pandilla Voladora: superhéroes a ras de suelo

Sábado, 12 de Octubre de 2013.-
Otra de las cosas que podría haber visto en verano (y no vi) es esa sensacional gira en la que se ha juntado una enorme cantidad de talento del rocanrol patrio, de Trebujena a Badalona pasando por Moratalaz. No, no estoy hablando de la típica gira compartida, treta habitual en tiempos de crisis para que varios artistas compartan gastos. Esto es más bien lo que antiguamente se solía llamar “supergrupo”: una colección de estrellas que aparcan temporalmente sus carreras para unirse a un proyecto compartido. Me puse a curiosear en la red a ver qué tal les había ido y encontre este estupendo show que dieron en una emisora de radio en plan unplugged, o sea, en bolas.

Deben saber que esta gente no siempre va tan ligera de ropa. Esto debió de ser una situación excepcional provocada por la temperatura y un entorno radiofónico propicio. En realidad estos músicos suelen vestir unos uniformes especialmente diseñados con los que adquieren increíbles superpoderes, entre los que destaca la posibilidad de planear sobre el escenario.

La Pandilla VoladoraUn instante antes de echar a volar sobre la ciudad

Supongo que verles actuar con su traje de faena será una experiencia fuera de serie, pero a falta de conciertos no es mal consuelo pinchar unos cuantos vídeos seguidos de la mencionada actuación en cueros. No tiene desperdicio, se les nota que estuvieron a gusto e inspirados. Hay un poco de todo: una sabia mezcla de repertorio Lichis, Tomasito, Muchachito y Delinqüente (Felicidad, Ella me quiere, Carreta sideral o El aire de la calle, respectivamente), alguna versión escogida al efecto… y para rematar un excitante paseo por el lado más bestia de Lou Reed pasado por Albert Pla en el que cada uno de los miembros de la pandilla se canta una estrofa. No lo había dicho todavía, pero el supergrupo en cuestión se llama La Pandilla Voladora y toma su nombre de una canción del último disco de Muchachito Bombo Infierno en la que ya aparecían algunos ilustres Delinqüentes como invitados.

Muchachito Bombo Infierno - Idas y vueltasIdas y vueltas (2010)

Esa canción recogía el espíritu del G-5, era una especie de homenaje a ese mágico proyecto del cual La Pandilla Voladora no es más que una reencarnación. Cuenta El Canijo que el G-5 tenía una actuación pendiente y cuando llegó el momento de reclutar a la formación original no hubo manera de encontrar un hueco en la apretada agenda de Kiko Veneno. A la hora de la verdad, sobre el escenario aparecieron Albert Pla y Lichis en lugar de Kiko y Diego El Ratón…  y de esta forma el G-5 sufrió su transmutación en La Pandilla Voladora.

El G-5G-5 - TucaratupapiFormación original del G-5
y portada de Tucaratupapi (2006)

Ya se llamen Pandilla o G-5, salta a la vista que esta gente disfruta de verdad cuando se junta, y que esa alegría que transmiten los músicos es tremendamente contagiosa. Cada uno aporta lo suyo, pero para mí que el epicentro del cachondeo salvaje es Tomasito, que con su cante, su baile y su jaleo acaba arrastrando a todos sus compañeros. Observen cómo ese grandísimo gamberro de Jerez de la Frontera ya estaba entonces generando el caos a su alrededor.

Fue una pena que ese maravilloso disco no tuviera continuidad, pero la cosa fue tan memorable que su legado se puede ir rastreando por el tiempo. Primero, cuando unos aparecen como invitados en los discos de los otros, como en el enlace de Muchachito que les puse antes; después, en el proyecto en que Tomasito se juntó con Los Delinqüentes para hacer una jam en plan hombres de las praderas; y por último, en esta poderosísima Pandilla Voladora en que se mantiene el nucleo duro CanijoMuchachitoTomasito con la incorporación estelar del gran Albert Pla y con Lichis haciendo realidad su sueño frustrado de haber sido el bajista del antiguo G-5.

Los Delinquentes y Tomasito - Los hombres de las praderas y sus bordones calientesLos hombres de las praderas
y sus bordones calientes (2010)

Lo que no se ve por ninguna parte es que todo este pandilleo vaya a plasmarse en un disco, incluso se rumorea que esta noche dan su último concierto y la cosa se acaba. No sé, espero que cuando llegue el invierno y se enfríe el tema esta gente se siente a reflexionar y decida dejar testimonio de todo lo bueno que han hecho este verano. Esperemos que entre en sus planes lo de publicar un disco, ya sea de cositas en estudio o de tomas en directo.

La Pandilla Voladora - Del deporte también se saleAunque no haya disco, una posible portada
sí circula por ahí

De momento algo sí que han grabado, una canción nueva que incluso han promocionado por las teles. Por haber hay hasta un videoclip a todo lujo, el que pongo aquí debajo. Hay que reconocer que están en plena forma, que tiene unos cuerpazos y que los calentadores les quedan fenomenal. Supongo que con toda la información que les he proporcionado arderán ustedes en deseos de acercarse a disfrutarlos en persona allá donde toquen, pero ya casi que no va a poder ser. Puede que esta noche sea la última oportunidad, aprovéchenla los que se encuentren este fin de semana por Zaragoza celebrando la patrona.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Iggy Pop hizo de malo en Atolladero”, que fue publicado originalmente el martes 28 de octubre de 2010.