Muertos de 2016: Rick Parfitt

Jueves, 02 de marzo de 2017.-
Cuando en un blog, formato ya obsoleto a día de hoy, se escribe sobre una cosa como el rock, fenómeno cultural que vivió su época dorada en el siglo pasado, la mayoría de temas que van surgiendo suelen estar relacionados con muertos. Por mucho que uno se esfuerce. Después de esta disculpa no pedida vamos a hablar un poco sobre ese funesto 2016 que quedó atrás, aunque arrimando el ascua a nuestra sardina. Ante la pérdida de tanta gente ilustre las gentes del rocanrol se pusieron abruptamente a reflexionar sobre el sentido de la vida, y aquí no vamos a ser menos. Pero aclaremos: sobre Bowie ya dijimos lo que teníamos que decir; de pasada se mencionó a Glenn Frey y también a Leonard Cohen, aunque fuera para hacerle un regate desde el bando dylanita; en cuanto a Prince, no nos engañemos, su legado nos pilla más o menos igual de lejano que el de Juan Gabriel. Aunque quedemos como culturalmente vulgares e intelectualmente necios, si por alguien hemos de guardar luto en A70 es por este señor de melena rubia del centro del escenario, el que no tiene micro.

Ya va siendo hora de que todos reconozcamos de una vez que Status Quo es uno de nuestros grupos favoritos. Cierto que nadie se atrevería a ponerlos en el número uno de su particular hit parade, siempre hay jevys más auténticos, roqueros más rompedores, sinfónicos más virtuosos, pero es que hasta suele dar un poco de vergüenza mencionarlos en un hipotético paquete de tres o cinco favoritos de toda la vida. El caso es que siempre estuvieron ahí para hacernos disfrutar, más hardroqueros en los 70 y suavizando su estilo a partir de los 80. Este What You’re Proposin’ que está sonando fue precisamente el single con que inauguraron esa década y el que comenzó a evidenciar la nueva tendencia: guitarreo igual de pegadizo pero algo más ligero con el habitual juego de voces muy en primer plano. La elección se debe a que entre las docenas de éxitos de los Quo esta canción es la que quien escribe tiene incrustada en su memoria. No llegué a tiempo de Whatever you want, era un año anterior, así que cuando un servidor prestó atención por primera vez a la radiofórmula de turno esta era de las pocas cosas que te libraban de morir de asco entre el horterismo imperante. Agradecido para siempre.

Status Quo - Just Supossin'
Just Supposin' (1980)

En cualquier wikipedia que se precie todo grupo puede ser encumbrado como lo más de lo más en algo. La proeza que se suele atribuir a Status Quo es haber colocado 50 singles en las listas inglesas, cifra muy superior a la de cualquier otro artista de la historia del rock. Fundados a principios de los 60, empiezan a publicar en 1968 y su gran mérito fue que durante casi cinco decenios no pararon de facturar singles excepcionalmente eficaces. Como no es cuestión de cansarles con demasiados vídeos, aquí les pongo una promo de un recopilatorio reciente que pega un significativo repaso en poco más de un minuto.

Las pintas sesenteras de su primera canción son más bien anecdóticas, pues muy pronto encontraron su estilo en los alrededores del blues rock y solo tuvieron que dedicarse a pulirlo poco a poco. Del cuarteto original se fue desenganchando la base rítmica a medida que veían diluirse sus raíces hard, de modo que el batería John Coughlan solo aguantó un disco más allá del mencionado Just Supposin’ para hacer lo que le pedía el cuerpo: largarse a una banda de heavy metal como Odín mandaba. Más traumática fue la marcha de Alan Lancaster, que dejó correr un poco más la década de los 80 pero tuvo que decir basta justo antes de verse alistado In the Army Now. Casi como hermanos siameses, Rick Parfitt y Francis Rossi asumieron un protagonismo al 50% para ser la imagen de Status Quo por los siglos de los siglos, Parfitt recortando un poco su melena y Rossi recogiéndola en una coleta, hasta culminar con una portada en bolas para su reciente disco ‘aquostico’. Con sesenta y muchos tacos y las guitarras colgando como única prenda, qué tíos.

Status Quo - Quo Live
Rossi, Lancaster, Parfitt y Coghlan: Quo Live 1977

Esta carpeta abierta de su doble en directo setentero muestra a los Quo en su máximo esplendor como grupo de rock potente al gusto de la época, cuando se ganaron el apelativo de ‘The Frantic Four’. Los mismos colegas del principio, cuatro frenéticos funcionando como una máquina en esa recta final de los 70 solo un peldaño por debajo de los grandes dinosaurios, sobre todo porque nunca lograron ser tomados demasiado en serio en Estados Unidos. No sabemos quién tuvo la culpa de la ruptura, no tenemos suficiente información sobre ellos para saber quién hizo de Yoko Ono. Cuando Parfitt y Rossi se quedaron solos siguieron cayéndonos simpáticos, pero ya nunca volvió a ser lo mismo que cuando roqueaban los cuatro juntos. Vean otro ejemplo.

Normal que nos haya salido otra cantada por Francis Rossi, pues era quien asumía más protagonismo como compositor y voz principal, pero no se preocupen, que al final pondremos una de Rick Parfitt. El caso es que, aunque Rossi fuera quien claramente llevaba la manija, las tareas en Status Quo siempre estuvieron bastante repartidas. Dejando aparte las estrofas a varias voces, la voz solista se repartía entre Rossi y Parfitt en una proporción de tres a dos, dejando hueco para que, como buen bajista, Alan Lancaster también cantara alguna, generalmente las más jevys. En cuanto a la composición solían firmarlas de a dos, entrando en juego otros colegas como el teclista Andy Bown, el corista Bernie Frost y el armónica Bob Young, y no crean que en un papel secundario. Por poner ejemplos, la autoría de What You’re Proposing pertenece a Rossi-Frost, mientras que la de Whatever You Want es de Parfitt-Bown. El equipo Rossi-Young se lleva la palma con Down Down, Caroline y un montón de éxitos más, aunque también los hay firmados por Lancaster-Rossi, Parfitt-Lancaster y todas las combinaciones posibles, aunque curiosamente no tanto Parfitt-Rossi. Se ve que en esto guardaban un poco las distancias.

Status Quo - On the Level
On the Level (1974)

Por lo demás, la pareja carismática de Status Quo se mantuvo unida a lo largo de los años sin dejar que en ningún momento decayera la actividad de la banda. Después del mencionado disco desenchufado, en 2016 los Quo se embarcaron en una gira con la que pretendían despedirse de los watios y las guitarras eléctricas antes de orientarse definitivamente a las acústicas. El plan empieza a torcerse a principios del verano cuando Rick Parfitt sufre un infarto tras un concierto en Turquía, viéndose forzado a abandonar antes de tiempo. Francis Rossi, fiel al lema ‘the show must go on’, decide cumplir los compromisos adquiridos recurriendo a un sustituto y así se presentan en los conciertos españoles, uno de los cuales tuvo lugar en agosto en el Festival Starlite de Marbella. Hay que agradecerles el detalle. En España siempre fueron fuertes, se portaron bien con nosotros y tocaron con tanta asiduidad que acabamos aceptándolos como si fueran un grupo más de Carabanchel. Tan intensa fue la relación que, casualidades del destino, pocos meses después el bueno de Rick acabó muriendo la pasada Nochebuena en un hospital precisamente de Marbella. En plena convalecencia, ¿qué se le habría perdido por la Costa del Sol para acabar ingresando justo allí? A saber. En cualquier época del año, en cualquier hotel de playa de nuestras costas puede uno verse rodeado de forma inesperada por un ejército de abueletes guiris. Alguna vez me fijé en los grupos de jubilados greñudos con pendiente de aro, chanclas y bermudas tratando de reconocer entre ellos a algún afamado roquero de clase media. Quien sabe si en alguna ocasión podría haberme cruzado con Rick Parfitt.

Status Quo - Aquostic
¿Alguien los llegó a ver así por la Costa del Sol?

Tras casi medio siglo ejerciendo como guitarra, cantante y compositor en Status Quo, la muerte de Rick Parfitt pasó casi inadvertida. El día de Nochebuena es de los pocos que la profesión periodística se toma libre, así que lo más que saldría es una breve nota leída en algún telediario sin redactor para adornarlo con unas frases bonitas ni técnico que buscara unas imágenes de archivo. Para colmo, el día de Navidad va y la palma el amigo George Michael dejando huérfanos a millones de fans, como para acordarse del melenudo que se había muerto el día anterior. Parfitt arrastraba las secuelas de su ataque cardiaco. Parece que quedó imposibilitado para seguir zascandileando sobre un escenario, pero su orgullo de guitar hero le impidió aceptar la baja médica y se inventó que era él quien abandonaba el grupo porque de ninguna manera podía aceptar que la siguiente gira fuera en formato acústico. Genio y figura.

Mientras suena la prometida canción de Rick Parfitt, vamos terminando con una reflexión fúnebre sobre el año que terminó. Según los aficionados a la estadística, lo de 2016 no fue para tanto. Murió el mismo número de famosos que siempre, aunque en el apartado musical se extendió una especie de leyenda negra originada por unos cuantos nombres de repercusión mundial. Por el contrario, de la impresión de que en lo que va de 2017 no se ha muerto nadie, pero si consultan los obituarios de la prensa especializada la cosa va que vuela. Quizá todavía falten celebrities de primera categoría, pero ya han caído un montón de bajistas, teclistas y baterías de grupos de la zona media del hit parade como Mott the Hoople, Allman Brothers Band, Black Sabbath, King Crimson… y también la tantas veces añorada Paloma Chamorro. Crucemos los dedos de las manos y hasta de los pies a ver si esto puede parar un poco. Que podamos escribir sobre roqueros con buena salud, y ustedes que lo lean.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Willy DeVille ya no suena en Rock & Gol”, que fue publicado originalmente el miércoles 11 de agosto de 2010.

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Rebel Rebel multiplicado por mil

Miércoles, 30 de noviembre de 2016.-
El pasado mes de agosto me emocioné un poco viendo una noticia de esas que usan para rellenar el final de los telediarios. Pueden pensar si quieren que fue un arrebato de lágrima fácil síntoma de la maldita senilidad que se nos echa encima. No digo que no, porque esto que van a ver quizá removió algún recuerdo de un pasado esplendoroso en que éramos roqueros e invencibles.

Esto sucedió este verano, lo que podría interpretarse como un clavo ardiendo al que agarrarse para proclamar que el rock aún no ha muerto. No son estrellas del rock, es gente normal llegada de todas las partes del mundo como indican las banderas que cuelgan de los bombos de las baterías, con mayoría de italianos ya que la convocatoria de la cosa fue el 24 de julio en un estadio de fútbol de Cesena bajo el nombre de Rockin1000 That’s Live. Vamos, que por lo menos estos mil músicos más otros cuantos miles de espectadores que llenan las gradas encontraron un rato para una celebración de rocanrol entre las miles de horas que hay que dedicar a atender el meil, el feisbuc, leer chistes en el móvil, reenviarlos y, si queda tiempo, capturar algún Pokémon. Teniendo todo esto en cuenta no me digan que no resulta emotivo escuchar decenas de guitarras escupiendo ese riff de Rebel Rebel que va flotando sobre los golpes con que montones de baterías atruenan aporreando a la vez hasta que empieza la parte cantada por un coro de cientos de tíos y tías que acaban gritando el estribillo a garganta limpia. Puff…

David Bowie - Diamond Dogs
Diamond Dogs (1974)

Y qué pedazo de canción, no creo que haya ninguna más apropiada para un evento así. Aunque todo el repertorio escogido era de lo más efectista, esta de cuando Bowie mutó en perro diamante les quedó especialmente redonda… y todas las demás un escaloncito por debajo. Fíjense lo que eligieron: superclásicos de toda la vida como Come Together y Jumpin’ Jack Flash; otros más recientes como la Bitter Sweet Symphony de The Verve, la muy futbolera Seven Nation Army de los White Stripes y las que ustedes se pueden imaginar de Nirvana, Blur y The Black Keys; en el apartado de himnos metaleros Born To Be Wild, Sweet Child O’Mine y un It’s A Long Way To The Top que sirvió como excusa para que un par de docenas de gaiteros se unieran a la fiesta; y para gozo de los guitarristas, que por lo menos serían quinientos, un medley instrumental con retazos de Purple Haze, Black Dog, Communication Breakdown, Whole Lotta Love, etc, etc, etc. Pero en el origen de toda esta historia la canción fundamental es Learn to Fly. Notarán que cambia el escenario, más que nada porque esta quedada en el campo se produjo en 2015, justo el verano anterior.

Cesena es una capital mediana por la que supongo que las grandes giras de rock suelen pasar de largo. Resulta que de allí es un tal Fabio Zaffagnini, un tío muy fan de los Foo Fighters, quien harto del ostracismo roquero que sufre su ciudad tiene una ocurrencia genial para conseguir que su grupo favorito les visite. Decide montar la banda de rock más grande de la historia para interpretar una sola canción, una especie de karaoke gigantesco concebido como un reto brutal para un destinatario concreto: señor Dave Grohl, queremos que venga con su grupo a tocar a nuestra ciudad. Como solía decir otro italiano famoso, era una oferta que no podría rechazar. Así que el bueno de Fabio pone de acuerdo a los mil músicos, lo graba en vídeo, lo sube a youtube y arrasa con decenas de miles de visitas en pocos días.

Foo Fighters - There is Nothing Left to Lose
There is Nothing Left to Lose (1999)

Cuando Dave Grohl ve lo que han hecho con su Learn to Fly, el tío se enternece y no tiene más remedio que rendirse. Anuncia que hará un hueco en su gira europea del siguiente otoño para añadir una fecha en Cesena e interpretar esa misma canción en agradecimiento a toda esa gente. Aquí lo tienen.

El sueño de los fans de Cesena pudo hacerse realidad, no así los de quienes los esperaban ver en los últimos cuatro conciertos de la gira. Una semana más tarde, las matanzas de París obligaron a suspender las citas de Turín, París, Lyon y Barcelona, que después de lo de Bataclán no estaba la cosa para mucho concierto. Pasados unos meses, ya más tranquilos, esta gente del Rockin1000 volvió a juntarse en Cesena, esta vez para marcarse todo un concierto completo y disfrutar con el Learn to Fly, el Born To Be Wild, el Jumpin’ Jack Flash, el Smells Like Teen Spirit y ese Rebel Rebel que no estuvo nada mal como homenaje en el año en que murió Bowie. Creo recordar que lo que se publicó en A70 quedó un poco amargo, así que no viene mal volver a reivindicarle aquí su faceta más roquera.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Nuestro enemigo David Bowie”, que fue publicado originalmente el lunes 18 de enero de 2016.

Nuestro enemigo David Bowie

Lunes, 18 de enero de 2016.-
Hace una semana que se murió Bowie, paradigma y cumbre de todas las vanguardias. El lunes pasado bien temprano corrió la noticia por las redes sociales, lo que no quita que muchos lo oyéramos por la radio en la voz de alguno de esos locutores cavernarios de programa matinal. Qué atraso, qué enorme paradoja tratándose de un artista como Bowie, siempre tan moderno. Pero no nos engañemos: más allá de poses extraterrestres y futuristas, David Bowie era un personaje tan del siglo XX como la inmensa mayoría de sus fans. Reafirmándome en la idea, mi particular homenaje fue comprarme un periódico al día siguiente, que es lo que hacemos las personas antiguas cuando ocurre un gran acontecimiento. Aún digiriendo el empacho de loas a su habilidad para vulnerar la ortodoxia del rock, aquí nos conformaremos con recordar que también hubo una etapa en la que supo mantenerse más o menos en la ortodoxia.

Este Jean Genie puede que sea el momento de su carrera en que más se ajustó a los cánones de un género de moda, como en esos años era el glam-rock, con aparición en Top of the Pops incluida. Se publicó como single en 1972 con unos meses de adelanto a Aladdin Sane, el LP al que pertenecía. Con el anterior Ziggy Stardust y el siguiente Diamond Dogs integra su trilogía perfecta de rock alienígena y un poco gay, las extravagancias cotidianas que se llevaban en el mundillo glam. Esos son los tres discos de David Bowie con los que más cómodo se puede sentir el roquero de a pie, habitualmente más proclive al conservadurismo musical que a las tonterías y las moderneces. 

David Bowie - Aladdin Sane
Aladdin Sane (1973)

El problema fue que a quienes empezamos a escuchar música en los ochenta nos costó unos cuantos años descubrirlo. Para los jóvenes roqueros de los ochenta David Bowie era nuestro enemigo, el villano más despreciable y el mayor traidor conocido de todo el universo musical, pues a diferencia de otros a los que se suponía la desgracia de ser horteras de nacimiento, Bowie era hortera sobrevenido y por voluntad propia. Él, que había tenido el honor de compartir escenario con el gran Mick Ronson, se permitió el lujo de prescindir del guitarrista primero para hacer un disco de funk-soul moña y luego para juntarse con Brian Eno a experimentar con la cosa techno y electrónica de su etapa berlinesa. Y todo con tal de no perderles el paso a nuevos músicos punks y nuevaoleros que venían pegando fuerte, o sea, unos bandazos inaceptables para cualquier roquero de bien. Pero eso no fue lo peor, pues luego vino Let’s Dance repleto de toda esa bazofia discotequera… cómo detestábamos los coritos de Modern Love y sobre todo ese vomitivo videoclip con Mick Jagger en el que destrozaban un clásico de Martha Reeves y las Vandellas. Nos horrorizaba su forma de vestirse y sus ínfulas para marcar tendencia entre el pijerío más sonrojante. En definitiva, ejerció una influencia funesta que contribuyó a recluir a los roqueros de barrio cada vez más dentro de nuestro ghetto.

De todas formas, aún en las tribus más cerriles, siempre había un erudito que exigía un respeto por Bowie, algún enterado que recomendaba apasionadamente la escucha de sus discos de diez años atrás. Por eso y porque su protagonismo discográfico fue decreciendo a medida que avanzaban los ochenta, la figura de David Bowie fue acomodándose poco a poco en categoría ‘por encima del bien y del mal’. Alguna cancioncita suelta bien colocada en tal o cual banda sonora, algún papel protagonista en el cine como pareja vampírica de Catherine Deneuve o prisionero de guerra en el Japón, algún disco recopilatorio para levantar el ánimo tras una gira poco brillante y para el final de la década ya ni el roquero más integrista discutía su presencia en el olimpo del rocanrol. Y cuando menos se esperaba, de repente Bowie remata la jugada inventándose un grupo de rock potente, en los mismísimos límites jevimetaleros.

Tin Machine
Tin Machine (1989)

No fue más que un entretenimiento efímero, una excusa para juntarse con sus amigotes en los periodos que quedaban libres entre sus giras en solitario y sus compromisos promocionales, sin embargo con Tin Machine demostró una vez más el olfato que tenía para dejarse llevar por las tendencias del momento y anticiparse un minuto a la siguiente revolución que iba a acontecer en el mundo del rock. Vamos, que en aquel momento ya existían los Pixies, pero aún faltaban un par de años para que a alguien se le ocurriera poner nombre al grunge.

Pese a que este experimento de Tin Machine no fue demasiado apreciado entonces y se acabó disolviendo por pura indiferencia, al menos sirvió para terminar de reconciliar con Bowie a la mitad más cabreada de la audiencia del rocanrol. Quizá por eso en 1990 ya pudo presentarse en el rockódromo madrileño con toda respetabilidad roquera, libre de pecado, y los habituales parroquianos del polvoriento anfiteatro pudimos acudir a su concierto sin tener que avergonzarnos ante nuestros colegas. Sobre el viejo escenario de la Casa de Campo donde habíamos tenido a Zappa, a los Kinks y a Van Morrison, ahora disfrutábamos de David Bowie, ¿algún problema? Guardo un gran recuerdo, era la gira Sound + Vision en la que anunciaba que iba a cantar todos esos clásicos de su repertorio por última vez, así que todo fue muy sobrio y muy emotivo, nada que ver con el anterior Glass Spider Tour y sus sillones colgando del techo. Era una verdad a medias, pues claro que volvió a cantar todas esas canciones muchas más veces, pero sí es cierto que significó un punto y aparte para comenzar a explorar las posibilidades del dance, del drum, del bass, del techno y de todas esas historias electrónicas de las que, me van a disculpar, ni sé ni tengo la menor intención de saber.

Rockódromo de la Casa de Campo, septiembre de 1990
Rockódromo, septiembre de 1990

Volviendo a lo del principio, les diré que aproveché para echar un vistazo a El País en el bar donde desayuno y luego me compré El Mundo. Fobias y filias aparte, no había color: dos páginas contra siete, con muchas más firmas invitadas, infografías y recuadritos de apoyo. Recuerdo que cuando lo de Krahe encontré más o menos lo mismo: los estragos de la crisis en el papel impreso no hay quien los pare, pero a día de hoy unos lo sobrellevan mejor que otros. Entre la nómina de colaboradores, aparte de los periodistas del ramo que pueden imaginar, un compungido Loquillo responde en El Mundo a la pregunta que él mismo formuló en uno de sus primeros discos: ¿donde estaba él en el 77? Pues maquinando un cóctel estilístico con el fenómeno punk, la muerte de Elvis y el Heroes de Bowie como ingredientes, tres sucesos de rocanrol que ocurrieron ese año con pocos meses de margen. He aquí un rocker barcelonés que supo asumir a Bowie en su momento con total falta de prejuicios, ahí está el tío.

Anexo 19/01/2016: Por tardar una semana en escribir esta necrológica de rocanrol se nos junta con la siguiente. Hoy nos hemos enterado del fallecimiento de Glenn Frey. Curiosamente, la única vez que aquí se habló de los Eagles fue sobre una canción cuya voz solista no era la de Don Henley, sino la de Frey. Glenn Frey, David Bowie… descansen en paz.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “La canción perfecta”, que fue publicado originalmente el jueves 18 de noviembre de 2010.

¿Sweet o The Sweet? Duda resuelta

Sábado, 4 de abril de 2014.-
A veces me pongo a escuchar música y me enredo en cuestiones tan tontas como la que titula esto. Dirán ustedes que sería mejor limitarse a disfrutar de la música sin más. Pues no, va a ser que no. Mi caso debe de ser una especie de enfermedad, pero creanme que también entretiene un montón investigar esta clase de chorradas. Aquí tienen la conclusión a la que he llegado: este grupo se llamó The Sweet hasta 1973 y después acortó su nombre.

Por guardar la piedad propia de la Semana Santa esto que suena es una de las canciones más potables de esta primera etapa del grupo. Verán, lo de llamarse Sweet ya era hortera de por sí; añadiendo el artículo The el asunto tenía pinta de moverse en dimensiones de un mal gusto incalculable.

The Sweet tuvo en sus inicios un planteamiento descaradamente comercial, probablemente con el objetivo de competir directamente con los Archies, esa cosa bubblegum de dibujos animados llegada de América.  Mejor ahórrense el trago de oír todos esos primeros singles de sonido chicle como Poppa Joe, Little Willy, Wig-Wam Bam, Alexander Graham Bell o ese Co-Co que medio daba título a su primer disco de 1971. El nombre completo era Funny How Sweet Co-Co Can Be y tenía un caramelito en la portada, imagínense. En realidad todos esos primeros LP’s eran más bien singles recopilados, muchas veces con canciones repetidas de unos discos a otros dependiendo de si se iban a editar o no en USA. Lo que ocurrió es que en un par de años vieron la oportunidad de evolucionar hacia un glam rock cada vez más hard, género que también disfrutaba de sus posibilidades comerciales en aquella época. Así que para el LP de 1973, titulado The Sweet a secas, ya pudieron incluir algunos hits hardroqueros como Block Buster!, Done Me Wrong All Right, New York Connection o el Hell Raiser del vídeo de justo encima del anterior párrafo.

The Sweet - The Sweet
The Sweet (1973)

Después de este disco aún salieron dos singles más bajo el nombre de The Sweet, perfeccionando su particular estilo glam rock macarra hasta límites insospechados. Teenage Rampage y The Ballroom Blitz eran a cual más excitante. Estaban en su mejor momento artístico y quizá por eso pensaron que era la ocasión adecuada para quitar el articulito al nombre del grupo. Ocurriría en el siguiente LP, pero todavía no en estos singles. Aquí tienen una de las pruebas, de lo de la música y de lo de la portada.

Are You Ready, Steve? Uh-uh; Andy? Yeah; Mick? Ok… All Right Fellas, Let’s Go…” y todos juntos a la pista de baile. Qué gran arranque de canción, desde luego que eran tiempos felices para el rocanrol. Mientras los del rock progresivo andaban perdidos en complicadísimos desarrollos sinfónicos, tipos como Marc Bolan o Gary Glitter habían conseguido centrar el asunto en la pura diversión. Y aún estaba Bowie a punto de dar el gran salto, que todavía andaba un peldaño por debajo de Bolan, pequeño detalle que hace poco alguien se encargó de recordarme. Quizá el mayor problema que tenía entonces un roquero británico era elegir si era más de Slade o de Sweet, o sea, del extremo garrulo del glam rock o del lado dulce. Ambos aportaban singles buenísimos a la competición y aunque Sweet casi siempre se tenía que conformar con el número dos, hay que reconocer que eran mucho más guapos que sus toscos antagonistas. Véanlos en esta portada, ahora sí la primera en la que ya se llamaron solo Sweet.

Sweet - Sweet Fanny Adams
Sweet Fanny Adams (1974)

El cantante, Brian Connolly, era sencillamente uno de los mayores sex symbols de la música british, pero los otros tres no le iban muy a la zaga. Steve Priest, Andy Scott y Mick Tucker salían tan bien peinados y maqueados que cada uno de ellos tenía sus propias fans. En lo que aquí nos interesa, que es la música, hay que decir que esos coros en falsete eran el sello definitorio del grupo. Roqueros, pero con sofisticadas armonías vocales.

Volviendo al asunto inicial, lo de acortarse el nombre y titular el disco Sweet Fanny Adams vino un poco forzado porque al parecer en inglés esa es una frase hecha. Por lo que he visto por ahí se trata de una expresión eufemística que se usa en el ejército para evitar decir algo mucho más gordo, una especie de “mecachis en la mar”. Les puedo apuntar como pista que en Sweet F.A. las siglas significan una cosa muy fea, esa palabra de cuatro letras que empieza por efe y que se emplea tan a menudo en ese idioma.

En este vídeo pueden comprobar que con eso de quitarse el artículo del nombre estos chicos de Sweet se pusieron de lo más grosero, muy en plan metal pesado total. Les doy otro dato que lo corrobora: en ese mismo disco incluyeron otra canción que se titulaba AC/DC, probablemente cuando el mundo aún no se había dado por enterado de que en Australia había otro grupo aún más heavy que ya respondía por ese nombre.

 

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Keep on Rockin’ 2012”, que fue publicado originalmente el miércoles 04 de enero de 2012.

Recordando a Kurt Cobain en compañía de Paco

Sábado, 12 de abril de 2014.-
Justo el sábado pasado se cumplieron 20 años de la muerte de Kurt Cobain. Parece imposible que haya pasado tanto tiempo, menos mal que un especial en la radio refrescó todos esos recuerdos y se confirmó que efectivamente son muy cercanos. Una vez más la vieja historia: la radio y el rocanrol. Unos cuantos cientos de escuchas después, esta dichosa canción volvió a sonar igual de rota y desgarrada que en aquellos días de 1994.

Rock FM es quizá la última emisora comercial dedicada en exclusiva al rocanrol. Su estructura es rígida y previsible: todo el día a piñón fijo éxitos de toda la vida. Si bien no aporta nada nuevo, siempre es útil tenerla como recurso entre las presintonías del coche. Pues resulta que el pasado sábado Rock FM sí que dio una buena sorpresa a sus oyentes: en lugar de la programación habitual se emitió el especial Nirvana 20 años de 24 horas de duración presentado por Paco Pérez Bryan. Desde luego, nadie mejor que él para conmemorar el triste aniversario. Acudo a wikipedias varias para poner algunas fechas en orden y llego a las siguientes conclusiones:
1º) Kurt Cobain se pegó un tiro en la cabeza el martes 5 de abril de 1994, pues ese es el cálculo que quedó establecido en el informe forense;
2º) fue tres días después, el viernes 8 de abril, cuando su cuerpo fue encontrado por un empleado de la compañía eléctrica que se había presentado a media mañana en la casa;
3º) si la noticia tardó unas horas en difundirse, a lo más que llegarían los periódicos españoles con la diferencia horaria es a alguna reseña el sábado y ya el domingo 10 de abril sus páginas se llenarían de crónicas, reportajes y artículos de opinión;
4º) donde de verdad fue seguida la noticia por los fans de Nirvana fue en la radio, más en concreto en la edición del sábado 9 de abril del programa De 4 a 3, presentado por Paco Pérez Bryan a partir de las cuatro de la tarde en Radio 3.

La explicación al apartado 4º es sencilla: De 4 a 3 era el programa de referencia para estar en la onda del rock de los 90. Al poco de publicarse, todas las canciones de Nevermind empezaron a sonar sin descanso en esa franja de Radio 3 cada fin de semana. Paco Pérez Bryan se volvió loco con el grupo y, yendo mucho más allá de su posición de periodista musical, se convirtió en su fan número uno. Durante varios años Paco nos contó la vida y milagros de Kurt Cobain con todo lujo de detalles, es normal que ese fin de semana de 1994 todos los seguidores se colgaran del programa de Paco con los sentimientos a flor de piel.

Nirvana - NevermindNevermind (1991)

Volver a escuchar a Paco el sábado pasado fue como reencontrarse con un buen amigo después de varios años. Tras unos pocos segundos de desconcierto enseguida recuperas la conexión y parece que no hubiera transcurido el tiempo. Además en la radio no se nota si ha envejecido, si ha engordado, si ha perdido pelo. En la radio solo está la voz, y la voz de Paco aguanta el paso del tiempo como si nada, quizá un poco cascada en las horas finales de la maratón radiofónica, pero sin perder en ningún momento ese estilo suyo tan reconocible, más de tertulia de barra de bar que de locutor enfático. Daba la sensación de que De 4 a 3 nunca había dejado de emitirse en todo este tiempo.

Paco Pérez Bryan - Especial Nirvana 20 añosPaco Pérez Bryan, el regreso

Los programas de aquel fin de semana de 1994 fueron especialmente emocionantes y dejaron huella en quienes los escuchamos. La prueba es que el sábado pasado, en el regreso a las ondas de nuestro amigo Paco, se notaba cómo el locutor recibía abundante feed back positivo por todas las redes sociales inventadas y por inventar, pero sobre todo con las intervenciones de los oyentes a través del teléfono, que es lo que había entonces y lo que mejor sigue funcionando ahora.

¿Y era posible estar 24 horas hablando sin parar sobre Kurt Cobain? Por si pudiera haber alguna duda, aclaro que lo consiguió sin ningún problema, las viejas estrellas de la radio son así. Fue solventando la madrugada del viernes al sábado con directos de las giras finales de Nirvana, y a partir del sábado por la mañana fueron pasando expertos en geopolítica, en publicidad e historia de arte, jóvenes y viejos roqueros, bajistas, baterías y hasta un psiquiatra para aportar un punto de vista clínico sobre lo que pudo pasarle a Kurt. Y entre las celebridades invitadas no podía faltar Amparo Llanos, que adelantó noticias frescas sobre Dover y recordó aquella intervención telefónica de hace 20 años, cuando su hermana Cristina cantó en antena un emotivo Rape Me sin ser aún famosa ni haber grabado su primer disco.

Paco Pérez Bryan es un personaje clave de la radio roquera en España. Desde El Búho Musical de Radio Juventud jugó un papel fundamental ocupando una zona fronteriza entre el rollo y la movida, que lo mismo pinchaba a Leño que a Alaska y a los Nacha… y sobre todo a su queridísima Luz. Además, como también picoteaba por el mundo del artisteo, tuvo escenas como figurante en películas de Garci, Almodóvar y García-Pelayo, lo mejor de cada casa, y también se cuenta que jóvenes actores como Javier Bardem y Antonio Banderas llamaban al programa cuando se sorteaban entradas para ir gratis al cine. Luego cuando pasó a Radio 3 se apartó de todas las tribus y tendencias nacionales y, quizá para librarse de las inevitables rencillas que se enquistaron en el gremio, se centró en exclusiva en el rock internacional. Así, poco a poco, De 4 a 3 fue reuniendo una audiencia considerable cada sábado y cada domingo. La mejor información sobre novedades discográficas la daba Paco, así como el seguimiento entusiasta de toda la fiebre festivalera británica que luego se importó a estos lares. He de decir también que en algunos momentos chirrió bastante su querencia por la música electrónica y el chill out, que algunos acabamos hasta las narices de prodigys y hermanos químicos. Pero volvamos a la raíz del asunto y observen esta pieza impagable de tiempos del Búho.

La importancia de Paco Pérez Bryan como fenómeno radiofónico con miles de seguidores y enorme capacidad de arrastre no está casi documentada. Por no tener, ni tiene artículo en Wikipedia. En cambio, jugando un poco con los motores de búsqueda enseguida aprecen referencias muy afectuosas en blogs personales. A falta de biógrafos, bien está que escriban sobre él un tal javi, un tal víctor o un tal señor rubio. En las entrevistas, Paco siempre suele disculparse reconociendo su falta de organización, que todo lo vivió al día y nunca se preocupó de escribir un diario ni de guardar nada. Ya no es problema, pues existe una web dedicada a él que lleva años recopilando toda clase de documentos. Pinchen este enlace y podrán encontrar los dos vídeos anteriores y muchas más joyas y curiosidades. Hay que agradecérselo a Roberto Martínez, que es quien se encarga de darle forma.

Nirvana - MTV Unplugged in New YorkMTV Unplugged in New York (1994)

Aparte de recuperar en esa web todos los audios de El Búho y De 4 a 3 que ustedes quieran, recomiendo que vayan directamente a la página de Rock FM para descargarse los podcast del Especial Nirvana 20 años. Ahí encontraran la prueba de que Paco Pérez Bryan, además de ser una leyenda, todavía sigue siendo a día de hoy un monstruo de la radio. Ojalá se animara a volver a alguna emisora con un programa de verdad. Les dejo con una canción del disco póstumo de Nirvana, ese MTV Unplugged que probablemente Kurt jamás habría permitido que se publicara. Tras su muerte la compañía se forró difundiendo la imagen edulcorada que el especial de la MTV daba del grupo, machacando sin descanso esta preciosa versión de David Bowie sin que nadie lo pudiera impedir. Pues no haberte suicidado, tío.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Rock al 1/4 de hora: Change Your Mind”, que fue publicado originalmente el jueves 6 de febrero de 2013.

 

Generación olímpica

Miércoles, 12 de Septiembre de 2012.-
A mediados de agosto tenía pendiente acabar un texto sobre Springsteen, pero decidí tomarme un descanso. Con el calor que hacía me resultaba imposible expresar lo que quería sobre sus cuatro horas de concierto, más los otros muchos asuntos relacionados que iban surgiendo por el camino. Además, entregado como estaba al deporte de sofá, pensé que lo mejor sería escribir algo sobre los Juegos Olímpicos, que las horas diarias de televisión que le estaba dedicando sirvieran al menos para algo. Cuando lo terminé y fui a ponerlo en el blog… ¡ya no había blog!

Una vez subsanado ese pequeño problemilla, con casi un mes de retraso, aquí tienen mi crónica de Londres 2012. Este pedazo de canción fue la que puso punto y final a los Juegos.

Bueno, está claro que esta versión no es la de la ceremonia de clausura en el estadio olímpico de Londres, que esas son imágenes sometidas a carísimos derechos de televisión y no salen en el youtube así como así. Les pongo a cambio un My Generation del principio de los tiempos, el del famoso Beat Club de la tele alemana.

Aunque suelo pasar de este tipo de galas olímpicas, esta vez eché un vistazo solo por comprobar qué músicos salían en esa cosa de la Symphony of British Music. Me hizo mucha ilusión que se concediera a los Who el honor de poner el broche a los Juegos, aunque para ello tuve que tragarme un montón de bazofias y naderías. Fue duro soportar a George Michael, a Take That y a las chicas esas picantes, pero mereció la pena porque de vez en cuando, entre cientos de bailarines y ostentosos decorados, aparecía alguna leyenda de esa generación de músicos de la que hablaban los Who, esos que peinan canas aunque en su momento proclamaran que esperaban “morir antes de llegar a viejos”.

The Kids Are Alright (1978)

Algunos sí lo consiguieron, por ejemplo los dos tipos de los lados que ven ahí dormidos bajo la bandera. El batería Keith Moon fue uno de los jóvenes cadáveres más notorio del rocanrol de los 70, y pese a estar muerto desde 1978 algún despistado de la organización de Londres 2012 hizo llegar a su mánager una invitación para que se uniera al espectáculo, demostrando estar a la última. El bajista John Entwistle casi llegó a viejo, murió a punto de cumplir 60 años. Antes de empezar con The Who la gira estadounidense de 2002 dejó colgado al grupo al sufrir un infarto en un hotel de Las Vegas. Se dijo que en su habitación había drogas y prostitutas, lo que sin duda le proporcionaría una muerte muy roquera… pero mucho más roquera fue la decisión de sus compañeros Townshend y Daltrey de no suspender la gira. Diez años después, los chicos siguen estando bien.

Roger Daltrey y Pete Townshend, olímpicos a los 60 y pico

En las ceremonias de Londres 2012, la inaugural y la de clausura, hubo muchas referencias a músicos muertos. Sonaron canciones de Harrison y de Lennon, al que incluso construyeron una esfinge. Se acordaron de Amy Winehouse y a Freddie Mercury hasta le pusieron en pantalla gigante… aunque a la hora de la verdad del We Will Rock You, su amigo Brian May no dudó en sustituirlo por una tía buena, joven promesa de la música británica pero disfrazada de tía buena al fin y al cabo.

Brian May, exprimiendo la ubre de Queen

También fue bonito ver a jóvenes bandas como Arctic Monkeys o Kaiser Chiefs rendir pleitesía al viejo pop inglés. En su versión de Pinball Wizard me pareció que el batería de estos últimos incluso imitaba los locos gestos de Keith Moon ante los tambores… y durante esa canción fue un puntazo que la pista de atletismo fuera invadida por decenas de Vespas y Lambrettas. Tengo la impresión de que gran parte de la gente que hoy controla el cotarro en el periodismo y las artes tuvieron un pasado mod. Lo que tocaron los Arctic Monkeys en la ceremonia inaugural fue un Come Together para invitar a todo el mundo a seguir los Juegos. Antes y después hubo infinidad de canciones de los Beatles embelleciendo toda clase de teatrillos y bailes, hasta que finalmente Sir Paul McCartney asumió por completo el papel estelar enlazando The End con Hey Jude para que todo el estadio acabara cantando aquello de “naaaaa na na narananá…”.

Qué entrañables recuerdos nos trajo ese Hey Jude

Y como la cosa era tan brit pop, se permitió algún instante de lucimiento a Oasis y Blur, o más bien a sus sucedáneos. Y de los grupos pioneros, ausentes Small Faces y The Animals unos por muertos y los otros por apestados, la cuota de protagonismo se cubrió con el gran Ray Davies, que no es Sir pero fue trasladado en coche como un señor hasta el mismísimo pie de micro. Cantó un delicioso Waterloo Sunset sin la compañía de ningún Kink, que ya sabemos lo mal que se lleva con él su hermano Dave.

¿Era Dave Davies el que salía junto a Ray? Creo que no…

Llegados a este punto, es imposible no mencionar que faltaran los Stones. ¿Quizá pidieron una cifra astronómica para evitar ser invitados? ¿Quizá todavía les guardan rencor por su resistencia a pagar impuestos a la hacienda de su graciosa majestad? El caso es que no estuvieron ni ellos ni Elton John ni David Bowie, aunque se diera protagonismo en off a sus músicas. Pero la ausencia que noté especialmente fue la de Ringo Starr, que pensaba que era de esos que no se pierde ni una fiesta, aunque para compensar sí estuvo su hijo Zak sentado a la batería de los Who. En fin, que faltó gente importante pero actuaron artistas superventas de todo tipo como Madness, Pet Shop Boys o Annie Lennox, por decir unos pocos.

Eric Idle no es cantante de rock, pero como si lo fuera

Volviendo a lo del pomposo título de A Symphony of British Music, me parece que tuvo mucho de Symphony pero que lo de British era más bien mentira. Fue mucho más english que british, que podían haber puesto para disimular algún León de Gales o quizá un Rod Stewart cualquiera con denominación de origen escocesa. Tampoco hubo un triste norirlandés que llevarse a la boca, pues no creo ni que se atrevieran a proponérselo a Van Morrison… lo más que se pudo oir en off fue una ráfaga de U2. En cuanto a lo del sinfonismo, me parece que fue el estilo que impregnó todo, con Mike Oldfield y Vangelis hasta en la sopa… menos mal que tuvieron el buen gusto de poner a Rowan Atkinson para reírse del género. En cambió, ningún chico duro fue invitado a la fiesta. Nada de Iron Maiden, ni de Zeppelin, ni de Purple y menos aún de Sabbath. Lo más duro que sonó para no ofender los sensibles oídos del público mundial fue Muse, pero porque Survival era la canción oficial del evento.

Todo un virtuoso del rock sinfónico

En fin, que fue muy entretenido divagar sobre todas estas cosas durante las larguísimas ceremonias. Al margen de esto, no sé si los Juegos Olímpicos han sido un éxito o si pasarán a la posteridad. En principio la idea de Londres 2012 parecía un disparate, pues era absurdo dedicar unas Olimpiadas a promocionar una ciudad que ya se promociona por sí sola. Hay que reconocer que los ingleses tenían derecho a organizarlo como inventores que son de gran parte del deporte moderno, con sus federaciones y sus reglamentos, sus competiciones y sus rivalidades, aunque después de dos semanas con la máquina propagandística a todo trapo hemos acabado un poco hastiados de tanta Gran Bretaña. Con la moral rebosante por la lluvia de medallas de oro, los británicos se entregaron sin pudor a una exaltación patriótica de himno y bandera que en general ha proyectado una imagen colectiva un poco chabacana y desde luego muy poco british.

Digamos que al menos sirvió para sacar de los asilos a una grandísima generación de músicos. Creo que esa canción de The Who escrita en 1965 hablaba de que en aquella época notaban que eran terriblemente molestos con sus guitarras y sus ganas de divertirse. Se veían completamente fuera de lugar en una sociedad todavía entristecida por el recuerdo de la II Guerra Mundial. En la transición a la década de los 60 todavía quedaban por ahí viudas, huérfanos y mutilados como para que tuvieran que soportar a una panda de niñatos inconscientes que querían ser artistas. Como ya iba siendo hora de sacudirse todas esas telarañas, lo tuvo que hacer esta generación nacida a partir de 1941, la primera que no recordaba los bombardeos de Londres. Esa generación que tenía la sensación de que “la gente nos trata de joder solo porque vamos por ahí a nuestar bola”, que era más o menos lo que decía la primera estrofa de My Generation.

Y aunque no pueda ponerles el vídeo oficial, siempre hay un buen samaritano que lo graba con su móvil y lo sube al día siguiente.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Hubo un Skywalker en Buenas Noches Rose”, que fue publicado originalmente el domingo 10 de octubre de 2010.

Feliz Navidad y suerte para 2012

Viernes, 23 de diciembre de 2011.-
Tenía preparado otra interesante entrega sobre versiones y plagios, pero me veo obligado a dejarlo para el año que viene. El tiempo se ha echado encima de tal manera que me parece mucho más apropiado escuchar ya mismo esta bonita canción.

Verán, el año pasado por estas fechas pillé en una radio el típico especial que recopilaba los más célebres rocanroles navideños. Ponían lo de siempre: la de Lennon, alguna de Elvis, el dueto de Bowie con Bing Crosby, el Santa Claus de Bruce, el Merry Christmas de Springsteen, las mil versiones del Run Rudolph Run de Chuck Berry… pero cuando sonó esta de Slade pensé “qué bueno, es el mejor villancico roquero de la historia… a ver si me acuerdo de ponerlo el año que viene”. Y me he acordado.

Merry Xmas Everybody (single 1973)

Siempre me hizo gracia su elegancia en el vestir, pero sobre todo me entusiasmaban las buenas melodías que gastaban estos cazurros ingleses y la fuerza con que las interpretaban… aunque con tanto a su favor qué poco caso se les hizo fuera de sus islas. En las listas británicas tuvieron un montón de números uno y docena y media de singles superventas, pero en los Estados Unidos pasaron totalmente de ellos… hasta que una década después gente como los Quiet Riot y Twisted Sister le cogieron el gustillo a eso de disfrazarse y a sacarle el jugo al repertorio de Slade. Eran tan brutos los pobres que les encantaba llenar de faltas de ortografía los títulos de sus canciones, como Cum On Feel The Noize, Coz I Luv You, Gudbuy T’ Jane, Mama weer all crazee now o la propia Merry Xmas Everybody.

Pues eso, que felizes nabidades pa’tós ustedes.