Hits calamarianos vol. III (Calamaro latino)

Sábado, 16 de febrero de 2013.-
Para no tener abandonado por completo Tonterías de Verano en estos meses fríos, de vez en cuando intercalo alguna cosilla de entretiempo. Y como tontería invernal me venía bien una de Calamaro que hablaba sobre una severa lluvia de dos horas, mil horas, tan dañina que apagaba hasta el último rescoldo de un incendio en la zona genital del/la protagonista. Hago la distinción de género porque la letra está escrita en primera persona y ha sido interpretada lo mismo por su autor que por algunas admiradoras. Precisamente buscaba una versión femenina que yo conocía de Marcela Ferrari cuando descubrí con espanto que se trata de una canción de largo recorrido destrozada miserablemente por gentes de todo pelaje, desde zorrones de telenovela a orquestas de tele matinal. Más abajo les pondré algunos enlaces absolutamente terroríficos, pero empecemos por la original.

Se publicó en 1983, en el segundo disco de Los Abuelos de la Nada. Valorando la lejanía de la fecha, impresiona caer en la cuenta de que un Andresito casi con acné fuera capaz de escribir una de las composiciones más reconocibles del rock latino, mucho antes incluso de que el rock latino existiera como tal. Debía de ser todo un niño prodigio para que un grande como Miguel Abuelo le invitara a unirse a su proyecto y le diera estatus de cantante y compositor. La verdad es que, escuchados ahora, Los Abuelos era una banda bastante moña, con una imagen y un sonido dignos de esos confusos años 80 a los que tan mal ha tratado el paso del tiempo. Por lo que nos toca a los españolitos, es un consuelo comprobar que en eso Argentina no fue una excepción. En fin, échense unas risas viendo a Miguel Abuelo mariposear por el escenario mientras asume la voz solista un Calamaro teñido y pintarrajeado como un nuevaolero de ocasión.

Los Abuelos de la NadaMelingo, Calamaro, Polo, Cachorro, Abuelo y Bazterrica…
¿quién era el más elegante de todos?

Voy a seguir picoteando por esos territorios de latinidad. Les aclaro que no es para mí la faceta favorita de Calamaro, pero he de reconocer que me hacen cierta gracia sus devaneos con el tango, el bolero, la rumba, el mambo, la milonga, la chacarera, el candombé y el cha-cha-chá. Algunas de esas querencias ya las traía puestas de su tierra, pero otras las adoptó al llegar a España en su afán por emular la pose taurina de Gabinete Caligari. Cantes de ida y vuelta, como dicen los flamencos.

El caso es que en nuestro pequeño club de amor-odio calamariano hubo un hit tardío que fue recibido con entusiasmo a la vez que sacaba de quicio a gentes que se movían en las proximidades de nuestro núcleo integrista. Creo recordar que vivimos con tremenda intensidad el lanzamiento de La lengua popular, sobre todo porque prometía ser el primer disco normal del argentino después de un buen puñado de años de disparates. Para aplacar la impaciencia reinante, nuestro contacto en Camisetas para todos trajo un adelanto del disco con una ráfaga de cada canción y ahí ya se intuía un primer single de los de toda la vida.

Esa pequeña maravilla colmaba nuestras mejores expectativas. Cuando ya muy pocos lo esperaban, una nueva canción de rock cañí como en tiempos de Los Rodríguez, con un aire antiguo al estilo de las orquestas de ferias patronales. Y encima, para rematar, el videoclip ambientado en un asilo evidenciaba que era un hit claramente orientado a sus fans de más de sesenta años. Nos encantó, sobre todo porque nos dio mucho juego para chinchar a esos compañeros de trabajo que a medida que cumplían años se iban haciendo cada vez más indies para disimular.

Andrés Calamaro - La lengua popular La lengua popular (2007)

En fin, que este es un disco que me trae recuerdos agradabilísimos. Su extraño diseño de carpeta con un dibujito para ilustrar la letra de cada canción, su repertorio otra vez atinado, otra vez reconocible… ¡si resulta que hasta se llevó un Grammy Latino!

Ese Carnaval de Brasil, ese Mi Gin Tonic, ese Los chicos, ese Comedor piquetero dieron para ir tirando los siguientes años. Hubo giras de estadio y ajuntamientos multitudinarios con Fito Cabrales, siguieron saliendo grabaciones camboyanas y cajas de obras incompletas que eran resumidas en apenas seis CD’s… hasta que por fin llegó el momento para un nuevo disco. Fue demasiado tarde, pues para entonces nuestro club calamariano llevaba tiempo disuelto. Ya mencioné esa circunstancia anteriormente a propósito de la canción que sirvió en 2010 para el lanzamiento de Calamaro On The Rock, pero si insisto ahora en ese disco es porque contenía algún que otro corte que habría generado una controversia segura… No quiero ni pensar lo terrible que habría sido una escucha colectiva de esto.

O sea, que aunque ese siguiente disco se llamara On The Rock algunas de sus melodías para nada hacían honor a su título. En esta que pueden ver justo aquí encima parece ser que se juntó con un reconocido cantante de cumbias. Nada que ver con el purismo roquero… todo lo contrario, nuestro Querido Calamaro que sobrevivió de milagro a las profundidades de la selva de Camboya aparece aquí algo sobrado de peso y moviéndose con soltura entre latinos de lo más moderno. Imagino que sería este un clip difundidísimo en las teles temáticas dedicadas a los héroes de la música latina, ese mundo siempre tan sobrado de tremendas bailarinas con la tanga bien ajustada.

Y como triste colofón a este desvarío, ya que hablamos de la peculiar estética de los videoclips latinos, ahí les dejo los enlaces que les prometí. Recomiendo echar un vistazo rápido, pero espero por su propio bien que no le dediquen demasiado tiempo:

la que puse en Tonterías de Verano
la de la diva de telenovela
la de la superorquesta latina
un telemagazine vergonzante
un soso ibérico
vuelta de tuerca argentina 

Sobran los comentarios, en cualquier caso les pido disculpas. Para quitarles el mal sabor de boca, aquí debajo pueden releer los textos que hace ya tiempo iniciaron esta saga calamariana.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Proezas calamarianas”, que fue publicado originalmente el lunes 25 de abril de 2011, y de “Hits calamarianos volumen II”, que fue publicado originalmente el domingo 4 de marzo de 2012.

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Rock al 1/4 de hora: Change Your Mind

Jueves, 6 de febrero de 2013.-
Me cuenta un amigo que conoce a una jovenzuela que anda fastidiada porque en su trabajo un jefe cuarentón le da la paliza con Bob Dylan y Neil Young. Qué curioso, yo mismo recuerdo haber hecho eso mismo tiempo atrás, aunque sin ser jefe… es más, puede que aquella tabarra fastidiara por igual a jefes y a becarias. Pues bien, cuando algo así sucede hay que castigar la herejía de inmediato. He buscado una canción de esas que supera de largo los diez minutos para dedicársela a la joven. Recapacite usted, no espere a cumplir los treinta para cambiar de opinión.

Ojalá esto consiga emocionarle aunque sea un poco. Pertenece a la etapa más esplendorosa de los Crazy Horse, a inicios de los 90. Como ocurría cada cierto tiempo, Neil Young se juntaba con ellos para grabar algún disco, pero esta vez la inspiración era tan verdadera y los resultados tan intensos que no tuvo más remedio que alargar un poco la cosa, enlazando tres o cuatro álbumes en estado de gracia. Por ejemplo este Sleeps With Angels, al que pertenece Change Your Mind, se improvisó en unos pocos días a raíz del impacto que la noticia del suicidio de Kurt Cobain produjo al señor Young. Supongo que conocerán la historia. Para su nota de despedida Cobain tomó prestado un famoso verso del canadiense: “mejor arder que oxidarse lentamente”, y Neil quedó tan conmocionado que se puso a escribir canciones como un poseso. Le salió un disco de los buenos, el de la foto de aquí debajo.

Neil Young - Sleeps With AngelsSleeps With Angels (1994)

Kurt prefirió quemarse de una vez. Neil Young decidió seguir en movimiento y a día de hoy, a punto de cumplir los setenta, sigue luchando contra el óxido, que vaya par de discazos ha vuelto a grabar con sus amigotes del caballo loco. Van camino de la ancianidad, pero su presente sigue siendo muy digno. Lo que ocurre es que, echando la vista atrás, es imposible no sentir cierta nostalgia de los tiempos del vídeo de arriba. Qué estupendas pintas, y por cierto, muy elegante el sombrero de Billy Talbot.

Volviendo al revival personal, he de decir que no estuve solo en aquella cruzada. Fuimos varios en esa revista los que escogíamos la música con la perversa intención de irritar a algunos habitantes de la redacción… aunque bueno, también podría entenderse que fueron acciones benéficas orientadas a reconducir hacia el buen camino a las ovejas descarriadas. La anécdota perfecta para la ocasión, ya referida por sus autores hace tiempo en A70, sigue siendo la de la chica nueva que hizo un comentario despectivo sobre Bob. Fue merecidamente castigada a escuchar de forma continua Blowin’ in the Wind una mañana entera, y además en la versión de Neil Young… ¡muy bien hecho!

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Rock al 1/4 de hora: Ordinary People”, que fue publicado originalmente el martes 23 de agosto de 2011.