A falta de Ilegales, Palabras Necias

Sábado, 15 de julio de 2017.-
Pues como lo prometido es deuda allá que nos lanzamos hacia el concierto de Ilegales, aunque fuera desafiando a los elementos. A media tarde caía el diluvio universal… pero cual guerreros del rocanrol pusimos rumbo a Getafe. Casi sesenta kilómetros atravesando Madrid de arriba a abajo, incluido atasco monumental con pánico por unos túneles del Manzanares a punto de sucumbir a la tormenta bíblica. Una vez esquivado trabajosamente por los márgenes de Carabanchel el tapón de la carretera de Toledo, justo antes de entrar triunfalmente en Getafe nos llega el comunicado oficial: ‘amiguitos, el concierto se acaba de suspender’; el recinto ha quedado impracticable y no cumple los requisitos de seguridad. Pues si no nos quieren en Getafe qué se le va a hacer… nos vamos a Leganés, que allí también había preparada una buena.

Aquí tienen a Palabras Necias, banda a la que seguimos por nuestra afinidad con Jesús Casañas Ketchup… y también porque nos gusta. Si recuerdan, en la entrada anterior nuestro buen amigo de Leganés se desmarcaba del concierto de Ilegales no por falta de ganas, sino porque su grupo tenía ese mismo día la presentación oficial de su nuevo videoclip. Fue en el Bar Gredos, garito del barrio con sala de proyección, auténtico a la par que acogedor. Ahí, en su hábitat, pudimos sopesar las toneladas de entusiasmo que maneja esta gente, que a ratos logra el milagro de hacer que la falta de medios no importe. Solo así, recurriendo al esfuerzo y el talento de los colegas, se saca adelante un proyecto como este: ilustrar con imágenes A un tipo tan grande, una de las canciones de su ya penúltimo disco. Ahí lo tienen, recién subidito al youtube para que ustedes lo pinchen y disparen las visitas.


Nunca nadie hizo tan poco en tanto tiempo (2015)

El título hacía referencia a que las pistas incluidas abarcaban el largo periodo que va de 2006 a 2015. En realidad este CD era una antología del tramo inicial de Palabras Necias, incorporando canciones más recientes como la del clip a las ya conocidas de sus primeras maquetas, regrabando algunas y recuperando otras tal cual. Muy válido como resumen del trabajo realizado por el grupo, pero disperso en cuanto a estilo y resultado de las grabaciones. Y demostrando una vez más que cuando algo cuesta tanto esfuerzo lleva su tiempo, la culminación de este videoclip se les ha solapado con la presentación de su nuevo CD, titulado Noche de Walpurgis. Esa era otra batalla que mantenían en paralelo, la de grabar una nueva remesa en mejores condiciones con un sentido más coherente en cuanto a contenido y calidad de grabación. Parece que lo han conseguido, pues no pueden disimular el orgullo que sienten con este artefacto entre manos.


Noche de Walpurgis (2017)

Con nuestro ejemplar del CD y luciendo camiseta de señor licántropo dimos por bien aprovechado el viaje. No entraremos en analizar en detalle su contenido, que ese trabajo ya está hecho y mucho mejor de lo que aquí seríamos capaces. Así que para ampliar información les remito a lo publicado por nuestro colega Leo Cebrián en Los + Mejores, que ya hizo en su momento una buena disección de ambos discos:

Palabras Necias celebrando la noche de Walpurgis

Palabras Necias, la seductora música que suena en el club

Todo queda en casa con Leo hablando del grupo de Jesús y, para completar el capítulo de agradecimientos, mención especial a Miguel Blasco como compañero de escapada en la etapa reina Getafe-Leganés. Para demostrar que nuestra peripecia ilegal fue cierta, aquí les dejo la prueba incontestable: las entradas escaneadas justo antes de ser devueltas.


El concierto de Getafe que no pudo ser

Si se fijan en la numeración comprobarán que al menos quedan nueve fans de Ilegales que seguimos empeñados en comprar entradas analógicas. Los de la compra on-line recibirían un aséptico reembolso en su tarjeta de crédito, pero quienes tuvimos que volver a la tienda a recuperar el dinero al menos pudimos juntarnos y conversar. Un servidor coincidió en Escridiscos con una pareja de ecuatorianos que se enganchó a Ilegales en uno de los míticos conciertos que dieron en aquel país. Esta vez se quedaron con las ganas. Para colmo se bajaron en la parada de tren equivocada y antes de llevarse el chasco se tuvieron que caminar Getafe entero hasta dar con el Polideportivo San Isidro. No me extraña que Jorge Martínez aprecie tanto a su público de Ecuador, es gente brava de verdad.

Volviendo a Leganés, les dejo con Fiebre del oro, otra de las favoritas de Palabras Necias. También pertenece al primer CD, que de momento el nuevo se encuentra nada más que en versión audio… ya saben, una nueva tarea pendiente para dar a Noche de Walpurgis el impulso que merece. Ahora que las tormentas han dado paso al crudo verano, desde A70 enviamos un caluroso saludo a los integrantes de Palabras Necias y a su núcleo duro de seguidores. Fue un placer pasar un rato con ustedes.


Sonsón, Peluca, Zipo y Ketchup celebrando Walpurgis

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Por culpa de Ilegales saco del armario mi colección de entradas”, que fue publicado originalmente el viernes 30 de abril de 2010.

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Mi vida entre las hormigas: leve objeción a la peli de Ilegales

Viernes, 23 de junio de 2016.-
Hace una semana nos pasamos por el estreno en la Plaza del Callao, o más bien habría que decir que nos colamos en su fiesta, siguiendo las enseñanzas de una de las primeras canciones de Ilegales. Vaya por delante que fue un verdadero deleite contemplar las andanzas de Jorge y sus secuaces en pantalla grande, nada menos que la del Palacio de la Prensa. Eventos así suben mucho la moral al roquerío madrileño, que falta nos hace. A la peli le pondremos por lo menos un nueve sobre diez: engancha de principio a fin. Nos emocionó, nos divirtió y reímos a rabiar. Pero vayamos al grano sobre la única pega encontrada: se echa en falta algo más de música. Un ejemplo.

La explicación de este ¡Heil Hitler! se lleva un buen pedazo de metraje, pero la canción se ventila con apenas un par de rafaguillas. Entendemos que el prota absoluto es Jorge Martínez, que habla y que habla de forma incontenible y que tenía cientos de historias que contar. Ilustrar cada anécdota con el fragmento adecuado de música podría haber alargado la cosa hasta las seis horas y media. Se ha optado por sacrificar las canciones, pues al fin y al cabo ya nos las sabemos. Cuando Jorge grita “¡Jipis!” todos pensamos “No me gustan los jipis” y con solo oír “Nazis” un inmediato “Simpáticos los nazis” se nos viene a la cabeza. Pero si el que lo está viendo no conoce la historia de primera mano puede que se le quede un poco coja al no escuchar la provocación completa. Para comprender que esta canción de Ilegales cabreó a tope a progres y jipiosos en general y al público del Rock & Rios en particular, lo suyo es darle más cancha… aunque luego venga el propio Miguel Ríos a explicarnos la monumental bronca que provocaron aquel día en Asturias unos teloneros llamados Ilegales.


Mi vida entre las hormigas.
El documental de Ilegales

Y lo mismo que del asunto ‘Hitler’ podríamos decir del episodio Stick de hockey, que tenía una canción enterita con ese mismo nombre y apenas se escucha. Y que para ilustrar el enfrentamiento con su padre venía al pelo El héroe de los gatos. Y que cuando suena Voy al bar rápidamente se desvanece para dar paso a una extensa charla alcohólica con el camarero de guardia, eso sí, interesantísima en lo que se refiere a bebidas arqueológicas como el Pippermint y el Licor 43. En fin, que a ratos parece que falta contexto musical para redondear algunos argumentos… pero no se hable más de este asunto, vayamos a los puntos fuertes.

El principal: la verborrea de Jorge, el gran bocazas, el tío que con diferencia daba mejores entrevistas de todo el rock español. Aquí ha habido mucho músico de rock, pero lo que se dice estrellas del rock se cuentan con los dedos de una mano. Entre ellos Jorge Ilegal solía estar especialmente comprometido en su papel de divo. Siempre se preparaba una buena artillería de frases apoteósicas para ofrecer potentes titulares, ¿pero realmente se las preparaba o es que le salían tal que así? Desde luego Jorge es ocurrente, pero tal precisión en sus palabras no podía ser casual. Viendo lo meticuloso que se muestra eligiendo guitarras, supervisando músicos y controlando la labor de técnicos de sonido se puede suponer que su disposición hacia la prensa del ramo se debe a que era profesional y competente hasta para eso.


Una cabeza a punto de estallar

Otra cuestión. Siendo el energúmeno ultraviolento que todo el mundo se esfuerza en describir ha resultado que para el rodaje de este documental ha aparecido un montón de gente dispuesta a hablar sobre Jorge Martínez con cariño y admiración. Mención especial para David Alonso y Willy Vijande, batería y bajista de la época gloriosa, que ofrecen un impagable testimonio sobre auge y caída del músico de rock, con las drogas duras siempre acechando desde el lado oscuro. Los siguientes miembros que fueron pasando por Ilegales lo pintan como un líder despótico capaz de humillar a un joven recién incorporado al grupo para acto seguido adoptar hacia él una actitud paternal orientada a transmitirle todos los conocimientos que necesitará para ser un profesional del rock. Enternecedor ese estilo familiar al modo napolitano. Y cuando un bajista de tan largo recorrido como Alejandro Espina cae en combate de forma inesperada la pérdida es llorada con desconsuelo. La escena del tanatorio transmite momentos de auténtica congoja.


Mi vida entre las hormigas (CD + DVD, 2017)

Por otra parte, por la película van desfilando personajes de lo más variopinto, desde guardianes de la prensa oficialista de toda la vida como los Ordovases, Manriques y Fernandoflores de turno a un purista del rock auténtico como el Mariscal Romero disparatando como inesperado experto en prehistoria ilegal. Y también productores, disqueros de postín, señores asturianos que alguna vez condujeron una furgoneta o fueron técnicos de luces y, sobre todo, muchos compañeros de profesión recordando escenas de acción que se producían por el mero hecho de compartir camerinos y escenario con Jorge y su tribu. Resulta que el documental Mi vida con las hormigas lleva años fraguándose y todos estos testimonios se han ido recogiendo mientras se desplegaba una campaña de crowfunding para reunir el apoyo moral y económico necesario. Todo este tiempo los impulsores del proyecto han ido sembrando la red de vídeos como este.

Parte de esta promo ha entrado en el montaje final como impactante escena de reunión de viejos enemigos. Sentados a la mesa, Jorge, Jaime Urrutia y Javier Andreu ajustan cuentas con el pasado y se echan a la cara las viejas rencillas. Como en el anuncio de Mahou, pero de mal rollo. Y entonces Jorge suelta la gran parida: “Fuimos gilipollas, teníamos que haber montado una gira conjunta Ilegales-Gabinete, insultarnos en la prensa para calentar el ambiente y hostiarnos cada noche sobre el escenario. Nos hubiéramos forrado”. El cantante de La Frontera se parte de risa mientras Urrutia apoya la ocurrencia a sabiendas de que sus antiguos colegas de Gabinete Caligari tendrían aún menos ganas de juntarse con él que con Jorge.


Que los directores asuman las consecuencias 

Por ir concluyendo, tenemos que felicitar a Chema VeigaJuan Moya por haber llevado el barco a buen puerto. Mi vida con las hormigas se está presentando estos días en más capitales y se va a proyectar en algunos cines. Si tienen la oportunidad, no lo duden. En la oscuridad de la sala fuimos transportados a un glorioso pasado en un ejercicio de nostalgia con pocas concesiones a la blandenguería. Sensiblerías las justas, porque lo que recuerda la peli es un tiempo en que el rock español se permitió el lujo de ser condenadamente salvaje y divertido. Las bandas punteras ganaban pasta y podían experimentar sin complejos por el laberinto de las drogas y el sexo químicamente puro. Si encima ese grupo superventas se llamaba Ilegales, den por seguro que el relato de sus tropelías garantiza emociones fuertes.

Y aunque Jorge tiene una larga trayectoria que recordar, el tío continúa componiendo piezas increíbles. Muchas del último disco La vida es fuego suenan sin problemas entre sus clásicos de siempre, y para demostrar que ni mucho menos está agotado como compositor ha entregado una nueva canción a propósito de la peli. Una canción aparentemente fea, pero en realidad una intensísima declaración de principios.

Lleva el mismo título que el documental y suena al final del mismo mientras avanzan los títulos de crédito. Tras varias escuchas la hemos aceptado como una enorme canción ilegal, escrita desde la perspectiva de un roquero que ya ha cumplido los sesenta y que demuestra estar a la altura ahora que un par de tipos decidieron rodar una película que honrara su accidentada carrera.

Aquí, como es costumbre, no estuvimos al corriente del ‘craufandin’ ni de todas esas cosas modernas, así que apoyaremos a la manera tradicional, a posteriori. Es decir, compraremos el disco e iremos a algún concierto… ¿el 6 de julio en Getafe? La verdad, pilla un poco lejos… pero habrá que planteárselo.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Jorge Ilegal contra la memoria histórica selectiva (Parte 1ª)”, que fue publicado originalmente el martes 11 de mayo de 2010.

Jorge Ilegal hace memoria en el FIB (Parte 3ª)

Domingo, 25 de julio de 2010.-
Sigo con el repaso a mi colección de entradas de Ilegales. Lo dejé en 1987, justo cuando Jorge Martínez decidió abandonar la formación de trío y dar un paso adelante. Fue un punto y aparte, igual que el que se está produciendo ahora en 2010 con ¡Adiós amiguitos!, la gira de despedida. Como Jorge nunca deja de dar sorpresas, un día abro el periódico y descubro que ha puesto el Festival de Benicàssim patas arriba. Me regocijo leyendo las bestialidades que perpetró e imagino a los jóvenes FIBers desconcertados ante semejante animal de cráneo pelado. ¿Qué pensarían al oír Eres una puta? ¿Ofendería su delicada sensibilidad musical indie? Y lo que más me intriga: ¿Qué pensarían los guiris que van al FIB a degustar brit pop mientras se abrasan al sol del Mediterráneo? Esto es lo que dijo el angelito a una cyberrevista:

Este tío, siempre provocando. Como a finales de los 80, cuando se enfrentó a los fans más puristas incorporando al grupo instrumentos extraños. Acostumbrados al rock a toda leche de guitarra, bajo y batería, no era fácil asimilar esto:

En Chicos pálidos para la máquina, la banda amplía el abanico estilístico a costa de perder contundencia. La cosa empieza con jazz y vibráfonos en Mala suerte, metales al estilo big band en Lavadora Blues, surf en La chica de la autopista… el desconcierto de esas tres canciones que abren el disco es mayor aún por la brutalidad de las letras, llenas de mujeres asesinadas o muertas en accidente de tráfico. Una nueva dosis de la habitual incorrección de este autor que acostumbra a escribir en primera persona, sean historias propias o ajenas.

Chicos pálidos para la máquina (1988)

Más sobre Ilegales en:

http://balbinositio.zymichost.com/balbinoblog/archives/570

Jorge Ilegal contra la memoria histórica selectiva (Parte 2ª)

Domingo, 30 de mayo de 2012.-
Sigo con la resaca Ilegal. Creo que me va a durar un tiempo. Pasó el concierto, hace ya más de un mes, pero manejando las viejas entradas me vienen algunos recuerdos en plan flashback. Esta canción, por ejemplo, la asocio extrañamente a un escupitajo en mitad de la calva de Jorge Martínez.

¿Ha envejecido bien el repertorio ilegal? Más que bien… algunas canciones han sido proféticas (“nuevos cantantes hacen el ridículo en viejos festivales como Eurovisión” – Yo soy quien espía los juegos de los niños, 1983) e incluso visionarias (“No hay rusos en el Kremlin, no hay muro en Berlín” – Europa ha muerto, 1982). Otras llevan a pensar que es la realidad la que se ha quedado corta (“en la calle hay coches ardiendo, los parados se están divirtiendo” – El norte está lleno de frío, 1985). Ese disco de 1985, titulado Todos están muertos, contenía un completo muestrario de exhibiciones de agresividad y ultraviolencia.

Más sobre Ilegales en:

http://balbinositio.zymichost.com/balbinoblog/archives/513

Disco comentado:

Directo! (1986)

Yo no soy Bo Diddley vol. 4: Elvis Presley

Lunes, 17 de mayo de 2010.-
No, Elvis Aaron no era negro. Precisamente de no haber sido un blanco guapete de Mississippi nunca habría llegado a convertirse en mito del siglo XX. De momento no me atrevo a escribir aquí nada serio sobre el Rey del Rock, no se trata de eso. Salió a relucir Elvis Presley en el concierto de Ilegales, y me veo en la obligación de poner en el cuadradito de debajo la macarrada de canción que tanto une a ambos artistas.

¡Ah, es la película King Creole! Creo que la famosa escena de la pelea en el bar venía justo después… no hizo bien el matón de turno en subestimar delante de las chicas a Elvis, que también podía llegar a ser realmente duro pese esa carita de galán de Hollywood.

Me hace gracia que Jorge Martínez versione justo este tema de Elvis, tan rebosante de desafío y ganas de bronca. Y la cosa no es de ahora, que ya lo había hecho hace algunos cientos de años en ¡Qué noche la de aquel año!, aquel empalagoso programa de Miguel Ríos en TVE.

Una belicosa gorra para una gran canción. Tengo un amigo que cada vez que la escucha se siente poseído por un irrefrenable ataque de karaoke. Va por él.

Más sobre Trouble en:

http://balbinositio.zymichost.com/balbinoblog/archives/500

Jorge Ilegal contra la memoria histórica selectiva (Parte 1ª)

Martes, 11 de mayo de 2010.-
Gira de despedida de Ilegales. Viernes 23 de abril de 2010, día de San Jorge, última oportunidad para los fans madrileños. La cita es una horrible sala próxima a la Plaza de España, con horrible visibilidad y horrible acústica. El grupo está en forma y conserva todo su empaque, pero lo peor es que la charla de Jorge Martínez entre canción y canción no se entiende demasiado bien, y eso es casi una catástrofe. Cada vez que habla al público es porque tiene algo importante que decir… una maldad, un ajuste de cuentas, una simple anécdota…

Ilegales abril 2010Momento histórico: los Ilegales justo antes de abandonar
el escenario en su concierto de despedida en Madrid

Entre lo poco que se le entiende, Jorge aclara que la despedida no es definitiva, que va a ser un paréntesis de varios años para dedicarse a su proyecto Jorge Ilegal y los Magníficos, tantas veces anunciado. Harán música retro, uniformados como las viejas bandas de fiesta mayor. Por supuesto que tocarán twist y rock & roll, y lo demuestran con una desafiante adaptación al castellano de Trouble, impostando la voz al estilo Elvis. También revisarán otros vetustos estilos como bolero, surf, calypso, cha-cha-chá… Solo dos géneros están vetados: la rumba flamenca y el pasodoble… ¡el pasodoble jamás!

Reconozco que hace meses que no escuchaba música de los Ilegales, y el reencuentro me resulta más que grato. Avanza el concierto y a cada nuevo tema me reafirmo en la idea de que este tío es algo más que un personaje: es un autor con mayúsculas, aunque nunca haya recibido los parabienes de la SGAE. Varias decenas de sus canciones quedaron incrustadas en la memoria colectiva, y casi todas las que ha escrito contienen algo importante, ya sea una frase, un detalle o un arreglo.

¿Por qué Ilegales no suele salir en recopilatorios tipo “101 canciones memorables del Pop Español” o “La Edad de Bronce del Pop Español”? A lo mejor su punto soez excede los límites de la corrección pop. La movida va cumpliendo aniversarios y efemérides, y pocas veces cuentan con Jorge Martínez. Estos rudos asturianos siempre chirriaron en el refinado paisaje de la nueva ola madrileña, y algunas veces marcaron su territorio a puñetazos. “Siempre nos sacan a relucir las peleas y alguna nariz que rompimos, pero nunca se acuerdan de cuando les prestábamos el equipo de sonido o invitábamos a copas”, recuerda Jorge cada vez que tiene ocasión.

Jorge Martínez
Jorge Ilegal: verdades como puños

Cuando alude a los 80 lo suele hacer con mordacidad. La otra noche, por ejemplo, recordó que “hubo un tiempo en que salías a la calle y veías cowboys por todas partes, entrabas a un bar… ¡y todo lleno de cowboys!”, absurda moda de la noche madrileña que ya estaba borrada de mi memoria. Eso es lo malo, algunas cosas se acaban olvidando si nadie se toma la molestia de recordarlas. Algo así hacen con Ilegales algunos cronistas del rock patrio. Jorge se refiere a ellos con cierto desdén, pero sí hay algo que recuerda con rabia, lo que más le duele… tanta gente que bebió a su costa: “algunos hijos de puta han reescrito la historia sin los Ilegales… pero yo estuve allí y sé lo que pasó. Tuvimos que pagar muchas rondas en los bares porque éramos los únicos que teníamos pasta. Así que… ¡me cago en los historiadores!”

Al final reconoce que “lo único que echo de menos de los 80 son las anfetaminas. Fue una pena que a un anormal le diera por prohibirlas”. Ahí está el tío, con un montón de años pero con aspecto fuerte y saludable. Hay grupos de los 80 que se reúnen y preparan el repertorio al ralentí, más despacio que como sonaba antaño para no forzar los dedos anquilosados. Tratándose de Ilegales, pasa el tiempo y Jorge sigue tocando Dextroanfetamina como si tuviera una batidora en el antebrazo.

Por culpa de Ilegales saco del armario mi colección de entradas

Viernes, 30 de abril de 2010.-
Gira de despedida de Ilegales. Viernes 23 de abril de 2010, día de San Jorge, última oportunidad para los fans madrileños. La cita es en una horrible sala próxima a la Plaza de España

Me iba a poner a escribir una especie de crónica del concierto en plan emotivo, recordando el puñado de veces que he visto a Ilegales… cada vez que presentaban en Madrid un nuevo disco, allí estaba yo sin falta. Para ilustrarlo en plan bonito se me ocurre rebuscar entre mi colección de entradas… y me despisto… me pongo a digitalizar todas las entradas que encuentro… las ordeno por fechas… la crónica de los Ilegales tendrá que esperar.

Con la tarea a medias, saco varias conclusiones. La primera: que a finales de los 80 andaba todo el puñetero día de conciertos. Las entradas lo demuestran, y además había montones de festivales gratuitos de los que no guardé un papelito que apuntale ahora el recuerdo. La segunda: que Ilegales nunca cayó en la trampa de tocar gratis ni tampoco se prodigaban en conciertos colectivos. Siempre tan suyos… presentándose ante el público sólo en momentos especiales y cobrando entrada, como debe ser… pero dejemos a los Ilegales para el próximo día. Voy a poner música, por ejemplo, de uno de sus teloneros de entonces.

En el futuro iré sacando jugo a todas estas entradas, incluso he actualizado uno de mis textos anteriores con mi fetiche número 1, la madre de todas las entradas: Stones, 9 de julio de 1982 en el Vicente Calderón. Pero hoy voy a sacar a pasear unas pocas de las que probablemente de otra manera nunca habría hablado. A finales de los 80 había en España un montón de grupos segundones que peleaban para abrirse camino entre los grandes santones de la movida. Todos esos grupos me motivaban… ya entonces me interesaba más el rock de los 70 que las modas pasajeras que venían de Londres, pero también me gustaba estar al tanto de lo que se hacía por aquí. Y esos músicos locales eran apasionados, se creían lo que hacían… a veces con más voluntad que talento. Así que me calzaba la chupa vaquera con peste a humo y me iba de concierto hasta tres y cuatro noches seguidas… De toda aquella generación solo triunfaron Los Ronaldos, y quizá también se recuerde como grupos de culto (qué mal suena eso) a Surfin’ Bichos y Los Enemigos. Pero había muchos más…

1-XI-86. Mermelada, uno de mis favoritos de siempre, rocanroleros en tierra de nadie y todavía en activo como J. Teixi Band

Potros y Sex Museum en Rock Club19-XII-1987. Los Potros y Sex Museum teloneando a un olvidado grupo garagero… ¡qué revoltosa era entonces la militancia mod!

Teloneros en Rock Club9-III-1988. Cardiacos, La Coartada, Deicidas y Los Flechazos se juntaron en un proyecto colectivo en el que casi todos eran leoneses

Pantano Boas en San Mateo16-IV-1988. The Pantano Boas, ruidistas con estética de Arizona… aunque vinieran de Barcelona

Fiesta Rock de Lux27-IV-1988. Qué buenos eran BB Sin Sed y qué juergas se corrían Los Enemigos y Siniestro Total compartiendo camerino… ¿sería esa noche cuando Julián Hernández abandonó la batería?

Festival en el Rockodromo29-IV-1988. Otro surtido por si ese abril alguien no había tenido suficiente… Los Elegantes eran de los mejores en directo, La Granja irrumpieron con fuerza desde Mallorca, y de Huesca llegaron los Mestizos con su célebre frase “los chicos de provincias somos así”

La Frontera en el Pabellón8-V-1988. Este año empezaron a cobrar un precio simbólico para este tipo de conciertos en San Isidro, que dejaron de ser gratuitos por culpa de la tantas veces recordada trifulca entre fans de Obús y La Polla Records

11-V-1989. Estos Mercenarios tocaban el rock más bestia de Sevilla cuando acompañaban a Dogo, pero se ponían solemnes si se juntaban con Silvio

Entradas del AgapoGaritos y Pubs. El Agapo fue sin duda el sitio más enano de todos los que programaban conciertos… y el más auténtico. Ya'stá y Siroco también molaban, sobre todo para ver a gente guapa como los Flying Gallardos, que luego se reconvirtieron en Red House 

Qué buenas sensaciones revivo con estos simples trozos de papel y algunos nombres que llevan impresos: La Herencia de los Munster, Rock Club, Sala Universal, San Mateo 6, Rockódromo… Algunas de estas van timbradas con avanzadas técnicas anti-falsificación, como en los eventos de postín, otras más bien son fotocopias cutres de bar de Malasaña. A veces compradas por anticipado en Discoplay, a veces gorroneadas en concursos radiofónicos, algunas obtenidas en taquilla tras interminables colas, otras en ventanillas semidesérticas…

Ansia (Mini LP, 1987), lo que sonó ahí arriba

No voy a decir que cualquier tiempo pasado fue mejor, pero… ¡detesto tanto las entradas de cajero automático! Odio pasar por el aro de esas multinacionales de la venta de tickets y su abusivo impuesto revolucionario, llámese gastos de distribución. Miren que yo me ofrezco a ir en persona a retirar la entrada, pero aún así insisten en cobrarme la dichosa distribución… ¡panda de chorizos!