Pub El Buscón, nuestro YouTube de cuando no había YouTube

Domingo, 19 de diciembre de 2010.-
El otro día, callejeando por Lavapiés por razones que no vienen al caso, me asaltaron recuerdos de mi más tierna infancia roquera. A principios de los 80, unos cuantos chavales empezamos a reconocernos en el barrio por nuestras incipientes pintillas de rocanrol. Creo que lo que nos arrastraba hacia esa música era el ímpetu de algunas bandas muy identificadas con nuestra ciudad. Estoy hablando por ejemplo de Leño y, por supuesto, de Este Madrid. Hablo también de Barón Rojo, que para empezar deseó Larga vida al rock & roll y proclamó que nuestro rollo era el rock. Y claro, hablo de Topo, que ya entonces se preguntaba Mis amigos dónde estarán, justo lo que me pregunto yo ahora. Estas canciones y algunas otras marcaron nuestras señas de identidad.

Cuando tuvimos edad de salir del barrio lo fácil habría sido tirar hacia Vallecas, lo que teníamos a nuestro lado en dirección Este. A veces íbamos a algunos de sus bares más distinguidos, pero era territorio peligroso. Al Suroeste, un poco más lejos, estaba Lavapiés. Era una zona mucho más molona y con el encanto de los barrios castizos de verdad. ¿Y por qué íbamos a Lavapiés, si llegar nos costaba una buena caminata? Pues porque allí, en la Calle Sombrerería, estaba El Buscón.

Leño - Este MadridAsí eran los chavales en ese Madrid 

El Buscón era un garito pequeñajo y más bien cutre. Estaba regentado por el tipo que tocaba la batería en Raza, un grupo que hacía rocanrol callejero del bueno y que bien podría haber tomado el relevo de Leño si hubiera tenido la suerte de publicar un LP. Llegué a verlos en directo y tenían fuerza y repertorio, pero sólo pudieron grabar un single en 1984 y algunas maquetas que sonaban con insistencia en la radio roquera de la época. Ellos decían que esas canciones pertenecían a un disco que habían sacado en México, pero nunca se supo a ciencia cierta.

Raza – Romperás su corazón

Qué bien sonaban, en ese límite del hard rock que está más cerca del blues que del heavy. Recuerdo que eran dos españoles y dos uruguayos. A la batería Manolo Jiménez, jefe de El Buscón, y a la voz Carlos López, un cantante que apuntaba maneras a lo Paul Rodgers. Bajista y guitarrista tenían pedrigí de pioneros del rock uruguayo: Flaco Barral y Leo Vignola, que ya se habían dejado ver en grupos españoles como Azahar, Azabache y Trafalgar. Más tarde, cuando Raza se acabó de puro aburrimiento, se refugiaron en Labanda, un conocido grupo de folk-rock bastante profesionalizado al que Leo y Flaco consiguieron refundar y pegarle un buen impulso.

Contraportada de Romperás su corazón (1984),
su único single, con foto de los cuatro Raza

La verdad es que el ambientillo que había en El Buscón daba un poco de miedo. Ante nuestra ingenua mirada de nuevos roqueros algunos hermanos mayores jugueteaban con jeringuillas y drogas duras. Éramos todavía bastante pardillos y tratábamos de disimular, pues no íbamos allí en busca de sustancias. En realidad íbamos… a ver la tele. Nada menos.

Parece una chorrada, pero en esa pantalla podíamos ver conciertos de Rory Gallagher, de Thin Lizzy, de los Judas, los Purple, los Sabbath… Por eso era una auténtica referencia local, no había otro sitio. Quizá suene un poco ridículo ahora que todo se puede comprar o descargar, pero entonces el rock sólo podía verse en foto fija, ya fuera en revistas o en las portadas de los discos. Los conciertos estaban fuera de nuestro alcance, así que para disfrutar de rock en acción solo teníamos dos alternativas: o El Buscón o ciertos cines de barrio donde repetían en sesión continua hasta la saciedad las pelis famosas de Led Zeppelin, Pink Floyd, The Who, Beatles, Stones o los Pistols.

Cuando aún no se había resuelto la batalla entre el Beta y el VHS, el único que se preocupaba de conseguir los mejores vídeos de rock para ponerlos en su pub era Manolo, el de El Buscón. Supongo que en otras ciudades y en otros barrios hubo otros héroes que lo hicieron, pero a nosotros no nos quedaba más remedio que peregrinar a Lavapiés para alucinar con cosas como esta.

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Dos grupos distintos que tenían el mismo nombre: Fleetwood Mac

Miércoles, 8 de diciembre de 2010.-
Este grupo siempre me ha resultado misterioso. Por un lado, fue puntero en el blues rock inglés de finales de los 60; por otro, batió récords de ventas en el rock comercial estadounidense de los 70. ¿Es compatible conseguir ambos logros con el mismo nombre? ¿Qué pasó en ese intervalo? Vamos a ver si nos aclaramos…

Esto que estamos oyendo es la canción con la que estos señores triunfaron en 1968, más célebre si cabe por la versión que hizo Carlos Santana unos años después en los 70. Ahí había un genio de la guitarra llamado Peter Green, que además cantaba y componía. Hizo unos pocos discos y se piró enseguida. ¿Cómo pudieron seguir los Fleetwood sin él? Pues porque los dueños del grupo eran John McVie y Mike Fleetwood, dos amiguetes que tocaban bajo y batería.

Ahí está el detalle. Fleetwood Mac tomó el nombre de sus dos miembros fundadores, que pese a ser los impulsores del grupo no formaban parte de su núcleo creativo. Así que si Peter Green los dejaba colgados, pues buscaban a otro que asumiera esas engorrosas tareas que son componer, cantar y tocar la guitarra… Solo la teclista y cantante Christine Perfect se asentó en la formación, sobre todo porque se casó con John, pasando a llamarse desde ese momento Christine McVie.

Van transcurriendo los años con varios cambios de guitarrista y de estilo, y en esas coinciden con Lindsay Buckingham en una sesíón de grabación en EEUU. Tenía una incipiente fama como cantautor, un prometedor dúo con su chica y además era muy buen guitarrista, así que le propusieron unirse al grupo. Él dijo: “lo siento, yo sin mi chica no voy a ninguna parte”. Grave problema, puesto que Fleetwood Mac ya tenía chica. Imagino que Mike y John se emplearon a fondo en convencer a Christine, que finalmente consintió… y todo porque Mr. Buckingham lo valía. No sospechaban que en la chica que completaba el pack estaba la clave de la pasta que iban a ganar después.

Fleetwood Mac  - The Very Best Of The Very Best Of Fleetwood Mac (2002)

En la foto, de izquierda a derecha: Mike Fleetwood, John McVie, Christine McVie, Lindsay Buckingham y Stevie Nicks con aspecto de hippies ya un poco pàsados de edad y quizá algo incómodos por el hecho de ser multimillonarios. Y sí, la chica en cuestión era Stevie Nicks. Los dos primeros discos con esta formación (Fleetwood Mac y Rumours, de 1975 y 1977) arrasan en EEUU, quizá porque en la fórmula 3 ingleses + 2 yanquis son éstos dos últimos los que aportan el material que llega al corazoncito del norteamericano medio. Y con el tiempo fue Stevie quien escribió los mayores éxitos y consiguió proyectar su imagen por encima del grupo. En una película muy posterior nos enteramos de que incluso había llegado a ser una especie de icono sexual para futuras directoras de colegios de pago.

Vaya, la acomplejada maestra interpretada por Joan Cusack se desmelena bajo los efectos de Edge Of Seventeen, el éxito de Stevie Nicks. Bonita estrategia del profesor roquero de Escuela de Rock para convencer del valor pedagógico del rocanrol.

Y llegados a este punto, les planteo un último misterio: ¿por qué el chico se llamaba Lindsey y la chica Stevie? Pues imagino que por la misma razón por la que el actor Leslie Nielsen tenía nombre de mujer, según me explicó Nevsky (ver entrada anterior). Mientras, les dejo con el momento de máximo esplendor de los Fleetwood, cuando se mantenían encadenados por las más variadas relaciones personales y artísticas.

En recuerdo de Leslie Nielsen

Sábado, 4 de diciembre de 2010.-
Un día estaba pensando en los desconcertantes nombres que tienen los integrantes de un famoso grupo de rock y me vino a la cabeza Leslie Nielsen. Es una tontería, pero la excusa perfecta para mencionar en un blog de rocanrol a este actor que tan buenos momentos nos ha hecho pasar. Ha muerto Leslie Nielsen, pero no podré evitar acordarme de él cada vez que escuche la frase: “¿Hay algún médico en la sala?”. Descanse en paz.

¿Y qué extraña asociación de ideas me lleva de Leslie Nielsen a Fleetwood Mac? Pues nada más y nada menos que su nombre de mujer. Mi amigo Nevsky, que aunque parezca ruso es una gran autoridad en temas estadounidenses, me contó en cierta ocasión una peculiaridad relacionada con la idiotez cultural norteamericana (o llámenlo seña de identidad, si lo prefieren): los futuros papás eligen el nombre del bebé antes de conocer su sexo. Y si la ecografía no coincide con sus deseos… pues con el nombrecito que se queda. Aunque a Nevsky también le gustan los Fleetwood, en realidad la cosa salió a relucir a propósito de este actor llamado Leslie. Lo curioso es que el señor Nielsen era canadiense, lo que me lleva a pensar que también en esto Canadá funciona en la práctica como una provincia de los EEUU.

Cuando un canadiense se establece en EEUU a veces se ve en el compromiso de demostrar su patriotismo. Leslie Nielsen fue un gran patriota, aunque quizá no muy buen cantante.

Published in: on 04/12/2010 at 14:08  Dejar un comentario  
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