Summertime Blues

Domingo, 06 de noviembre de 2016.-
Tristeza de verano, traducción aproximada que podríamos interpretar con un tinte de nostalgia por esa estación del año de la que ya no queda ni rastro. El calor se resistió a aflojar, lo que nos sirvió como excusa para prolongar algo más de la cuenta el letargo de A70, que es como la marmota Phil de Punxsutawney pero al revés. Ahora que todos los animalitos de Pensilvania se fueron a dormir, llegó el momento de ponerse manos a la obra.


Viene a cuento este clásico de Eddie Cochran porque fue objeto de alusiones en el blog donde solemos matar el gusanillo durante los meses de verano, nuestro otro blog. Allí se mencionaron adaptaciones al español y algún megaéxito doméstico vagamente emparentado (abajo del todo pongo enlaces), pero como esos textos no se apoyaron exactamente en la versión original aquí comenzamos escuchándola como es debido.

Eddie Cochran - 12 of His Biggest Hits
12 of His Biggest Hits (1960)

Ni que decir tiene que el Cochran genuino fue un descubrimiento tardío, más allá de que se lo hubiésemos oído mencionar a algún rocker del barrio. Los roqueros de base sentíamos bastante respeto por los rockers de verdad, los que se esculpieron tupés a cincel durante la moda del rockabilly, porque ellos sabían cosas que nosotros aún no podíamos ni sospechar. Mientras todavía andábamos aturdidos por el ruido ambiente provocado por el macarrismo musical del momento ellos citaban con soltura nombres míticos procedentes de la noche de los tiempos, conocían el paleolítico del rocanrol y además eran capaces de distinguir el grano de la paja… pero lo que más nos extrañaba era la chulería con que ponían a Cochran y Gene Vincent en todo lo alto del olimpo del rock, por encima incluso de Elvis y de Chuck Berry. El caso es que pese a nuestra juventud desaliñada muchos éramos estudiosos y aplicados, gente seria que por habernos subido al carro del rocanrol casi treinta años después de que arrancara asimilábamos con apetito todo lo que nos habíamos perdido. Pronto descubrimos que igualarse en conocimientos a aquellos rockers no era tan difícil, que simplemente eran un poco fantasmas, aunque entrañables. Nunca estaríamos a la altura de esas pintas tan fastuosas que lucían con arrogancia, pero pudimos aprendernos todo el rock de los 50 en un santiamén sin sentir vergüenza por nuestros vaqueros desteñidos y camisetas de Discoplay. En concreto el nombre del tal Eddie Cochran nos llegaba desde montones de direcciones distintas, por ejemplo esta.

Por los Rolling Stones supimos de Twenty Flight Rock y Rod Stewart nos descubrió Cut Across Shorty. Sid Vicious y los Pistols pusieron el toque punkarra a Somethin’ Else y C’mon Everybody y algo más tarde, desde su cofradía sevillana, Silvio y Sacramento se marcaron una deliciosa adaptación de Three Steps to Heaven. Gente de todo pelaje, como pueden ver. Pero déjenme decirles que fue The Who el grupo que mejor supo traerse a Cochran a nuestro terreno. Sería un clásico del rock de los 50, pero sonaba de maravilla amplificado a la manera del rock de masas. Lo tocaron en todos los grandes festivales de la época y lo fueron haciendo cada vez más pesadote a medida que avanzaban los 70, imprescindible en su repertorio desde que quedara inmortalizado en su disco en directo más memorable.

The Who - Live at Leeds
Live at Leeds (1970)

Si la de los Who es la versión más famosa, la canción que Silvio cantó en misa y repicando tenía un significado especial, pues hablaba de estar unos pasos cerca del cielo con la desgraciada circunstancia de que fue el single póstumo de Eddie Cochran. Su historia fue bien triste, muerto a la manera James Dean dejando un bonito cadáver de 21 años, con un solo LP y un buen puñado de éxitos en formato pequeño que enseguida se recuperaron para el 12 of His Biggest Hits cuya foto pusimos más arriba. Había cruzado el charco para conquistar Inglaterra animado por Gene Vincent, pero un accidente camino de un aeropuerto acabó con Eddie y dejó a Gene tullido y amargado. Las actuaciones que dieron antes de la tragedia dejaron huella en los fans británicos, como demuestran todos los ejemplos que mencionamos en el párrafo anterior y que unos primerizos Beatles tocaran Twenty Flight Rock en The Cavern y en Hamburgo mucho antes que los Stones. Con el tiempo Cochran también fue profeta en su tierra, con artistas tan variados como New York Dolls o Bruce Springsteen reivindicando su repertorio, pero creo que el primer grupo estadounidense de rock potente que lo hizo fue este.

Blue Cheer - Vincebus Eruptum
Vincebus Eruptum (1968)

Decíamos que los Who utilizaron el Summertime Blues como bandera en cada festival donde tocaron: 1970 en Isle of Wight, 1969 en Woodstock y 1967 en Monterey. Por la proximidad de fechas, seguro que los californianos Blue Cheer escucharon la versión de The Who en Monterey y le dieron una vuelta de tuerca para que abriera como es debido su primer LP.

Pasan los años y la brutalidad de Blue Cheer nunca deja de asombrar. En principio era un grupo psicodélico, pero a la hora de la verdad se apuntaron a la moda del power trío y por esta salvajada se les suele mencionar como precursores de Black Sabbath y cosas así de heavys. Es muy posible que la influencia con los Who fuera de ida y vuelta, pues seguro que Pete Townshend asumió lo de Blue Cheer como un reto y acabó retorciendo el Summertime Blues hasta límites insospechados. Además, en esta toma que perpetraron en la televisión alemana el realizador tampoco se quedó corto con todo tipo de zooms enloquecidos e imágenes superpuestas. Recuerdo haberla visto por primera vez en alguno de esos programas que se marcaban Diego Manrique o Carlos Tena en La 2, cuando la circulación de material audiovisual era tan escasa que la emisión de semejante joya del Beat Club alemán en nuestra tele pública era todo un acontecimiento. Y últimamente me he vuelto a encontrar a los Blue Cheer en el garage de Little Steven, lo que nos devuelve al punto exacto en que lo dejamos justo antes del verano.

Más información sobre el asunto en el blog Tonterías de Verano: “Eva María: Esto se parece mucho al Summertime Blues” y “Una noche de verano: Ahora sí, el Summertime Blues a la española”, publicados en agosto de 2016.

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El garage subterráneo de Little Steven

Jueves, 30 de junio de 2016.-
Como en los meses de calor es conveniente alejarse lo más posible de pantallas y teclados, ya les aviso que con esta entrega cerramos temporada. Uno de los lugares donde puede uno esconderse a escuchar buen rocanrol es el Underground Garage de Little Steven. Les confieso que su programa de radio es hace tiempo una de las principales fuentes de inspiración de A70. Por ejemplo, por descubrirnos canciones como esta.

La gente roquera de mi generación nunca se interesó demasiado en escuchar a Procol Harum, suponiendo que poco interesante podía haber detrás de unos blandengues a quienes se solía endosar la etiqueta de one hit wonder por su ñoñísima Con su blanca palidez. Como uno nunca se cansa de asombrarse de la propia ignorancia, la atenta escucha del Little Steven’s Underground Garage sirve para demostrar que en la asignatura de Historia del Rocanrol siempre queda mucho por aprender. Y para iluminar zonas de sombra, qué mejor que ponerse en manos de un erudito como Stevie Van Zandt.

Procol Harum - Shine On Brightly
Shine On Brightly (1968)

Una de las virtudes del Little Steven locutor de radio es cómo tiende puentes entre ambas orillas del Atlántico, pinchando a grupos ingleses que apenas tuvieron repercusión en Estados Unidos y a roqueros americanos casi desconocidos en este lado del charco. Él reconoce que siendo un chaval vivió con gran excitación la llamada ‘invasión británica’, ese fenómeno cercano a lo milagroso por el que un puñado de jovenzuelos ingleses imberbes se plantaron en los USA y se permitieron dar lecciones de música estadounidense a los propios teenagers norteamericanos. A principios de los 60, supongo que a consecuencia de la segregación cultural, ningún joven blanco de los Estados Unidos tenía la más remota idea de quiénes eran Howling Wolf, John Lee Hooker o Muddy Waters, así que tuvieron que esperar a que gente como Eric Burdon o Brian Jones se desplazaran allí a explicárselo. Puede que la gran repercusión que tuvo esa primera remesa de visitantes, aquellos Beatles, Stones, Who y Animals, fuera lo que determinó al joven Van Zandt a querer ser músico, pero Little Steven perseveró en su empeño como seguidor de la música inglesa y continuó siendo fan de muchas otras bandas a quienes sus compatriotas ya prestaron mucha menor atención. Grupos como The Kinks, Pretty Things, The Searchers, Dave Clark Five, los propios Procol Harum o estos que suenan aquí debajo suelen ser habituales en el garage de Little Steven.

Tampoco es que los Hollies significaran demasiado para los roqueros de los 80. No fue un grupo que tuviera demasiada repercusión más allá de los 60, no se reciclaron con éxito hacia el progresivo ni el hard rock para sobresalir en la siguiente década ni tenían un cantante que iniciara una carrera solista estelar al estilo Van Morrison. Por Van The Man todo el mundo sabe quiénes son los Them, todo el mundo se preocupó de escuchar a los Yardbirds gracias al rato que Jeff Beck, Clapton o Page estuvieron por allí, en cambio The Hollies no pasaba de ser un grupo más de todos esos que se recitan de carrerilla mencionados en el párrafo anterior. Pues bien, si enganchan tres o cuatro canciones a partir de la que suena en el vídeo encontrarán un buen puñado de singles extraordinarios que se concentran en sus tres o cuatro años de esplendor. El problema fue que especializarse en armonías a tres voces les condenó a ser citados siempre en tercer lugar después de los Beatles y los Beach Boys.

The Hollies - Hear! Here!
Hear! Here! (1965)

He omitido a propósito que en The Hollies sí militó realmente una futura estrella del rock porque en mi opinión la trayectoria posterior de Graham Nash no contribuyó a prestigiar al grupo, sino todo lo contrario. Su marcha fue una especie de cambio de bando, desertó del pop más puro para pasarse al lado hippie abducido por su novia canadiense y emigró de Inglaterra para echarse a perder en California con sus amigotes del folk rock. Como una Yoko Ono cualquiera fue Joni Mitchell quien le presentó a Crosby y a Stills… y ahí se acabaron los Hollies. Pero mientras al final de los 60 en los EEUU algunos se dedicaban a formar supergrupos orientados al mainstream, en los años anteriores los garages de toda norteamérica se llenaban de grupos que, partiendo del camino marcado por bandas inglesas, orientaban su estilo hacia un sonido algo más sucio y ruidoso. Desconocidos en Europa más allá de alguna corriente de revival más o menos mod, es una suerte que tengamos a Little Steven para reivindicarlos en su programa.

Estos tíos se juntaron en un pueblo californiano llamado San José justo antes de que apareciera por allí el primer hippie, de ahí sus chaquetas, sus corbatas y sus cortes de pelo. Eligieron como nombre Count Five en homenaje al Conde Drácula y al quinteto inglés The Dave Clark Five, del que eran fans. Su himno Psychotic Reaction tuvo cierta repercusión, pero tras grabar su único LP se matricularon en la universidad y desaparecieron como por arte de magia. Nadie volvió a oír hablar de ellos hasta que años después mitómanos muy notorios se empeñaron en engordar su leyenda… hasta llegar al gran agitador del rock de garage que es Little Steven en nuestros días. En su Underground Garage también pueden descubrir a otros grupos de la costa oeste como los Kingsmen, que ya aplicaron una buena puesta a punto al viejo Louie Louie en su cochera de Portland. Y un poco más al norte, casi llegando a Seattle, los Sonics le daban otra vuelta de tuerca al mismo ritmillo con su éxito Have Love Will Travel… pero no les aburro más, que aún me queda repasar unos cuantos programas de radio para poder tratar sobre este asunto con algo más de propiedad.

Count Five - Psychotic Reaction
Psychotic Reaction (1966)

Ya saben: Little Steven’s Underground Garage. Pueden encontrarlo en su cita semanal de Rock FM y replicado en emisoras de radio de todo el mundo, así como descargando los programas de su propia página web o en los sitios habituales de almacenamiento de archivos radiofónicos… por cierto, ¿he llegado a mencionarles que Little Steven es además un famoso guitarrista de una banda que llena estadios, que también probó como actor encarnándose en miembro de la familia Soprano y que después protagonizó una especie de spin-off en la tele noruega? Bueno, eso mejor lo dejo para después del verano.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Más sobre Joni y sus amigos de Woodstock”, que fue publicado originalmente el domingo 20 de noviembre de 2011.

The Who en serie media a 6 euros con descuento progresivo 4×20 y 10×40

Lunes, 21 de diciembre de 2015.-
Lo primero mis disculpas por estos meses de silencio de A70, inactividad que de momento ha dejado en el tintero algunos textos muy prometedores sobre Keith Richards y Ramoncín, ya saben, dos de los grandes referentes morales de este sitio. Veremos qué se puede hacer. Sí les digo que el paréntesis ha servido al menos para disfrutar del placer de la música y en algunos casos hasta de la sagrada costumbre de comprarla antes de escucharla. Por ejemplo esta.

Pues resulta que un gran almacen de los que aún conservan media planta dedicada a este negocio en decadencia puso una oferta que obligaba a ir a la compra como antiguamente, con una lista y calculando bien el número de ejemplares para cuadrar la cuenta. Escogiendo en amplio catálogo de series medias a 6 euros se podía abaratar con la fórmula del 4×20 y 10×40, o sea, abaratando un euro cada disco comprando cuatro y si el montón era de diez el ahorro era de dos euros por CD, quedando la cosa en el muy razonable precio de 4 euros por disco. Un chollo, vaya. Siempre habrá el clásico ‘yo no soy tonto’ que diga “pues más barato me sale a mí que me lo bajo gratis”, pero mejor no perder el tiempo con quienes son incapaces de entenderlo. Los que hemos pasado media vida rebuscando entre las estanterías de las tiendas de rock tenemos la necesidad de revivirlo de vez en cuando por la cosa sentimental, qué se le va a hacer. Quedé con un amigo para aprovechar la oportunidad y uno de los grupos más apetecibles en la selección de títulos era The Who.

The Who - Who Are You
Who Are You (1978, reed. 1996)

Me van a comparar un archivo informático por muy gratuito que sea con un clásico del rocanrol reeditado con mimo, acompañado de su libreto generoso y tres o cuatro bonus por disco. Por ejemplo lo que está sonando, que quizá ustedes asocien con la sintonía de cierta célebre serie de televisión, es el gran hit perteneciente a su disco de 1978, titulado igualmente Who Are You, pero entre los cinco bonus track de esta reedición de 1996 aparece una segunda versión catalogada como Lost Verse Mix. Qué bonito detalle. Otra de las cosas de las que se entera uno leyendo el cuadernillo (con lupa, es lo malo del formato CD) es de las circunstancias de la muerte del batería Keith Moon a los pocos días de finalizar la grabación, por lo que el ‘not to be taken away’ escrito en la silla en la que aparece sentado en la foto de portada dio lugar a toda clase de especulaciones. Casualidad o no, en el vídeo aparece el tío tan bromista y juguetón como siempre fue, puede que ya algo gordo y castigado por su vida de rockstar al límite, y así quedó inmortalizado para la película Los chicos están bien, que como buen documental de rock redondeaba su final con el miembro más gamberro del grupo adornando su necrológica con una disparatada mezcla de pastillas y alcohol.

The Who - The Who by Numbers
The Who by Numbers (1976, reed. 1996)

No fue el único disco de The Who que cayó. La oferta incluía también los posteriores It’s Hard y Face Dances, que por ser bastante menores y haber prescindido de ellos en su momento pueden ser disfrutados ahora de forma mucho más relajada, que las exigencias de autenticidad y los criterios de fan defraudado ya ni se sabe dónde quedaron. Total, que en las dos compras de a diez que hice con el amigo con el que quedé nos llevamos varios de esos discos a pares. También completamos con alguno que nos faltaba de la época mod, en mi caso A Quick One, pero generalmente fuimos a saco a por su época más peluda. Este The Who By Numbers también pasó un poco inadvertido en su discografía, sobre todo porque le tocó la difícil papeleta de ser el siguiente al monumental Quadrophenia. Digo lo mismo que antes, que escuchado ahora tampoco está tan mal. Y el dibujo firmado por John Entwistle tiene el encanto de lo cutre… algún valiente habría que completó a boli la portada de su vinilo. En el libreto se explica que no era fácil introducir las nuevas canciones en un repertorio de directo trufado de exitazos de Tommy, Who’s Next y Quadrophenia, pero pese a todo se dieron el gustazo de volver a girar por territorio británico rematando con un ciclo de tres conciertos de inspiración futbolera en los estadios del Charlton Athletic, Celtic y Swansea, de lo cual queda constancia con tres bonus track Live at Swansea Football Ground 1976. No he encontrado prueba visual de esa actuación en concreto, pero aquí tienen otra de más o menos la misma época.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “La compra de discos semestral (I)”, que fue publicado originalmente el martes 21 de junio de 2011.

La que tiene preparada M-Clan por su 20º aniversario

Domingo, 15 de junio de 2014.-
La semana pasada, viernes 6 y sábado 7, M-Clan dio dos conciertos en el Teatro Circo Price de Madrid en los que se grabó su próximo disco en directo, que se publicará a finales de este año. Estuve en el primero de ellos, así que les contaré un poco por encima algunas cosas que sucedieron. La excusa del evento era celebrar sus veinte años de carrera, para lo que quisieron estar acompañados de buenos amigos. Se echó en falta quizá a Lapido o a algún Pereza, pero el primero que salió fue este.

Ariel Rot fue el único invitado al que se concedió el honor de interpretar una canción propia, pero es que esto que tocaron viene de 2007, cuando M-Clan colaboró en el disco de duetos de Ariel. Es quizá la canción más Rot de todo el repertorio de Los Rodríguez. Ya en solitario Ariel nunca dejó de cantarla, pero añadiéndole la voz de Tarque consiguió arrebatársela un poco más a Calamaro. El caso es que la colaboración les quedó tan redonda que no me extraña que los chicos de M-Clan también hayan querido quedársela para ellos.

Ariel Rot - Dúos, tríos y otras perversionesEl disco de Rot en que participó M-Clan

El resto de invitados, en su papel, ayudó a dar una manita de pintura al repertorio de M-Clan: Las calles están ardiendo cogió un punto bastante agresivo con la presencia de El Drogas; de enorme intensidad fue el duelo vocal con Enrique Bunbury en Miedo; Fito Cabrales empleó su habitual deje vacilón para recordar aquel embrollo provocado por la dulce niña Carolina; con Alejo Stivel regresaron los tiempos de Usar y tirar; y no podía faltar Miguel Ríos, a punto de entrar en sus setenta y aún dando la talla en Roto por dentro. Como bien resumió Carlos Tarque en plan maestro de ceremonias, M-Clan ha recorrido veinte años de camino para acabar en el Price cantando con Miguel… Qué entrañable resultó ese guiño al Bienvenidos.

M-Clan, Teatro Circo Price 20140606Foto oficial del momento Rot, 6 de junio de 2014

El grupo salió vestido de negro, pero cada músico con una prenda roja… un aspecto impecable para sacar brillo a la onda rock & soul de los últimos discos. Por cierto, que el soul lo puso una estupenda sección de vientos que añadió un toque de elegancia al rock de M-Clan. También fue bonito que regresaran por una noche algunos ex como Íñigo Uribe y Carlos Raya (Charlie Line, como les gusta presentarlo), y completaron el elenco un par de amigos argentinos del grupo Guasones, que aportaron voz y guitarra al nuevo clásico del rocanrol que nunca puede faltar. Este.

Lo que presentaron fue una versión en castellano que no se sabe muy bien de donde sale… ¡se han hecho tantas! Si esta se ha preparado para la ocasión, reconozco dos cosas: 1º) el hallazgo de mantener el How does it feel en inglés, decisión muy acertada porque en esa parte se ponga lo que se ponga en castellano siempre queda raro; 2º) lo atinado de la traducción elegida para el título, Como un disparo al sol, que también se sale de lo habitual. Bien hecho, pues con esta elección abarcan de un golpe al abuelo Dylan y a los abuelos Stones, porque está claro que la que se ha tomado como modelo es la que salía en este disco.

The Rolling Stones - StrippedBob al fin versionado por los Stones en 1995

Siempre presentes en el santoral de M-Clan, con el detalle añadido de que Tarque se tiró toda la noche imitando la pronunciación Jagger cuando preguntaba al público “Duyufil olrrraaaittt…?” entre canción y canción. Y para completar el círculo de vacas sagradas del rocanrol, la adaptación ya conocida del primo ese que los M-Clan tienen en Escocia. Maggie despierta sirvió para poner punto y aparte al concierto antes de los bises, y justo antes de empezar a cantarla Tarque dio un salto a la pista para pasearse entre el público con una minicámara, así luego todos podremos vernos en el DVD haciendo los coros.

Esto se estrenó precisamente en el anterior disco en directo del grupo. Ya ha llovido desde entonces, y para marcar las distancias esta vez la cosa sonará enchufada y bien enchufada. Que aquella vez el éxito sonriera a M-Clan tocando guitarras acústicas ya provocó los conflictos internos que todos conocemos. Si desde entonces quedó pendiente un directo de rock potente, esperemos que el próximo salde definitivamente la deuda.

M-Clan - Sin enchufeSin enchufe (2000)

Mucho han cambiado las cosas desde entonces. En lugar de tres coristas ahora hay tres metales, también ha cambiado bastante personal y repertorio, pues hay que dar salida a un montón de buenas canciones de los discos más recientes. Tocaba mostrar el momento actual del grupo y, qué se yo, dejar testimonio de la bestia parda en la que se ha convertido Tarque sobre las tablas. No hay otro como él en el rock español, es una pena que M-Clan nunca haya apostado con decisión por esa carta. El desenchufado aquel que los catapultó a la fama transmitía una imagen modosita, apropiada para las radiofórmulas y canales de videoclips en los que trataban de abrirse camino. En todo este tiempo Carlos Tarque ha crecido mucho en su faceta de icono sexual, no hay más que ver el porcentaje de mujeres que hay entre el público, sobre todo en las primeras filas. Ha sido algo así como un asunto secreto al que se han ido incorporando poco a poco algunas privilegiadas. A día de hoy empieza a ser un secreto a voces, pues estaba bien claro que todas esas mujeres de las primeras filas estaban viendo a Tarque y escuchando el concierto, por este orden.

Teatro Circo Price 20140606 - M-ClanTarque dominando

Volviendo a la música, las referencias a históricos del rock se completaron con The Who y Steve Miller Band, ya imaginarán que no iban a faltar en una noche como esta. Lo de los Who ya lo hacen en sus directos desde hace tiempo. En Pasos de equilibrista había un homenaje implícito a la base de sintetizador de Baba O’Riley, así que M-Clan inserta la canción de los Who en mitad de la suya para no ocultar las fuentes de las que bebe su canción. Es uno de los puntos ágidos en los conciertos de los murcianos, no en vano se trata de una de mejores canciones de rock en directo de todos los tiempos. Aquí está la prueba.

Bueno, supongo que se habrán dado cuenta de que entre toda esta parrafada no ha sonado ni una sola canción de M-Clan. La cosa es que estos chicos siempre han sido muy fans del rock de toda la vida y, sin ser un grupo de versiones, suelen escoger algunas muy selectas para poner en evidencia qué les gusta y qué les influencia. Como aquí compartimos esa pulsión, arreglamos esta crónica con las canciones ajenas y les invito a comprar el DVD en cuanto salga para que ustedes mismos puedan comprobar la buena altura a la que brilló el repertorio más reciente de M-Clan.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Los tres discos de Thin Lizzy en sus inicios como trío”, que fue publicado originalmente el martes 4 de enero de 2011.

 

Me gasté 20 euros en un cedé de Ronnie Lane

Domingo, 30 de marzo de 2014.-
Empiezo a pensar que lo de ir al centro de Madrid a comprar discos es muy parecido a una costumbre zombie, esos seres que acuden instintivamente a los sitios a los que iban cuando estaban vivos. Hace algunos decenios, cuando la industria del disco era todopoderosa, los adictos nos bajábamos en la estación de Metro de Sol y teníamos docenas de tiendas de primera y segunda mano para elegir. Ahora solo hay novedades en los grandes almacenes, pero escondidas en espacios cada vez más pequeños e inaccesibles, mientras que la compra/venta y el coleccionismo se reduce a una desoladora lista que a duras penas supera la media docena: Killers, La Metralleta, Bangla Desh, Babel, Melocotón, Tony Martin, Escridiscos… con posibilidad de que a estas alturas ya haya que tachar algún nombre. Las pocas veces que voy intento llevarme algo, aunque tenga que hacer cosas impensables en otros tiempos como pagar 20 euros por un CD.

Lo hice porque le tenía muchas ganas a este disco, por ser quizá lo primero que Pete Townshend grabó en serio al margen de los Who. Discos de retales aparte, su debut como solista aún tardaría un par de años en llegar. Por otro lado, la historia personal de Ronnie Lane siempre me resultó muy interesante, desde que empezó como prototipo mod con los Small Faces hasta la conmoción que provocó su enfermedad y muerte entre el gremio de roqueros británicos. Si algo demostró ese suceso fue lo querido que era por sus compañeros, sobre todo en el núcleo Who-Faces y sus alrededores. Su trayectoria en solitario fue poco difundida en el mercado español y cuando me quise dar cuenta ya no se veían sus álbumes ni en pintura. Ahora es facil pegar una escucha a esos discos perdidos picoteando por la red, pero cuando vi un ejemplar de esto en Discos Melocotón no lo dudé.

Pete Townshend & Ronnie Lane - Rough MixRough Mix (1977)

Ahí lo tienen, dos grandes en una sola portada. Como siempre andaban colaborando, esta vez Ronnie había pedido a Pete que le produjera un disco y la cosa acabó pasando a mayores, encargándose al final Glyn Johns de la producción. Los discos en solitario de Lane solían incluir una larga lista de invitados con la habitual presencia de Pete Townshend, mientras que Pete también llamaba a Lane para sus proyectos, como aquellos extraños homenajes que grababan en honor al santón indio del que ambos eran devotos. En este caso se trataba de un disco entero a medias, lo que en sí era ya una proyecto bastante más consistente. Bueno, más que un disco a medias habría que decir que era un disco compartido porque, salvo en el instrumental firmado a medias, en Rough Mix cada cual aportaba sus canciones y cada uno cantaba las suyas. Vayamos por partes.

Ronnie Lane había publicado tres discos desde su espantada de Faces. Bautizó a su nuevo grupo de acompañamiento con el nombre de Slim Chance, aunque unas veces figuraba en los créditos y en otras aparecía en portada nada más que el nombre del solista. En cualquier caso, la intención era alejarse del estilo rocanrolero de su anterior grupo, situándose en algún lugar entre el rock acústico y el folk-rock que ya dejó entrever en su etapa Faces. Esa es la onda en la que se mueven las canciones que Lane aporta a Rough Mix, por ejemplo Nowhere to Run, Annie o este April Fool que suena aquí debajo.

En cuanto a las composiciones de Townshend, bien podrían haberse incluido dignamente en cualquier disco de los Who de mediados los 70, sobre todo ese Keep Me Turning que suena en el vídeo del principio. Incluso diría que la que abre el disco, My Baby Gives It Away, suena a John Entwistle aunque no tenga nada que ver. Según los créditos el bajista de los Who no interviene en ella, aunque sí participa en Heart to Hang Onto y Till the Rivers All Run Dry. Y ya que se menciona, entre la lista de invitados figuran otros ilustres como Eric Clapton, Boz Burrell, Mel Collins, Ian Stewart y Charlie Watts. Todo esto y mucho más puede leerse en el generoso libreto del CD que compré. Si pagué 20 euros es porque era una reedición remasterizada, con tres bonus track y un chulo diseño en digipack en el que la portada se llenaba de estampitas sin los dos protagonistas.

Pete Townshend & Ronnie Lane - Rough Mix 2006Rough Mix Deluxe Edition (2006)

Quizá el único pero que se podría poner al disco sería que ninguno de los dos demostraba ser un gran vocalista. Es posible, pero habría que aclarar que ni Pete ni Ronnie tuvieron complejos a la hora de grabar sus discos en solitario e incluso cantaron en sus grupos ocasionalmente. Siempre a la sombra Stewart, Marriott y Daltrey, claro, pero daban el pego y lo compensaban sobradamente con su calidad como compositores.

Fue precisamente durante la grabación de Rough Mix cuando a Lane se le diagnosticó esclerosis múltiple, así que se puede decir que Pete Townshend vivió desde el primer momento la enfermedad de su amigo. Ronnie luchó durante los 80 por mantener activa su carrera y siguió actuando con diferentes formaciones de Slim Chance mientras el cuerpo aguantó. Sus colegas músicos lo cuidaron y organizaron toda clase de conciertos benéficos hasta que en 1997 todo acabó para él. Cada vez que The Who ha vuelto a juntarse para actuar, Pete suele rescatar una canción de este disco y, para que el recuerdo sea más especial, recurre a algún famoso para que cante la parte de Ronnie Lane. Si el concierto es en Inglaterra puede ser Paul Weller, pero este de Estados Unidos tampoco está mal.

Claramente la vida de Lane es una “Tragedia del rocanrol“. Le pondré la etiqueta, pero ya ni lo numero porque no me acuerdo de por dónde llevaba el serial. Aquí debajo pueden releer un capítulo anterior dedicado a otro viejo conocido.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Tragedias del rocanrol vol. II: Steve Marriott”, que fue publicado originalmente el martes 30 de marzo de 2010.

Una de Monterey en Tonterías de Verano

Jueves, 18 de julio de 2013.-
Ya anda por ahí circulando la nueva edición del recopilatorio Tonterías de Verano. Ya saben, la cosa va de versiones absurdas, rumba pop, rock bailable y todo tipo de canciones sacadas de contexto. Un buen ejemplo de título fuera de lugar metido ahí con calzador es lo que viene a continuación, que inexplicablemente se ha colado en Tonterías 2013.

Esta es una de las interpretaciones en directo más famosas de la historia del rock, el clásico de los Troggs en una versión muchísimo más wild que su original. Existía la leyenda de que Jimi Hendrix era una bestia sexual, un superdotado en todos los sentidos, y Jimi solía estar encantado de alimentar esa clase de habladurías. En el tiempo en que estuvo instalado en lo más alto de la escena mundial le gustaba versionar canciones conocidas e interpretarlas de la forma más lasciva posible, por eso susurra, gime, se contonea, saca lengua y deja la original de los Troggs a la altura de una canción parroquial, con su solo de ocarina y todo.

The Jimi Hendrix Experience - Live at MontereyLive at Monterey (2007)

Pero si esta toma en directo es famosa es sobre todo por su final, cuando después de conseguir todas los acoples y distorsiones imaginables Jimi deja su guitarra en el suelo, la empapa con un líquido inflamable y le prende fuego con una cerilla. El instrumento siguió escupiendo su sonido infernal mientras las manos músico jugaban con las llamas. Supongo que la hoguerita debió de ser agradable, pues la noche tenía pinta de ser bastante fría. En la peli se vio que todo el público californiano llevaba su abriguito puesto, aunque según el cartel ya estaban en el mes de junio.

Monterey International Pop Festival

Y para mitificar aún más el momento, años después el señor Pete Townshend contó una anécdota impagable que sucedió en los camerinos. Resulta que hasta ese momento The Who había ostentado sin mayor problema el título de grupo más violento del rock mundial, pero en 1967 ese negro asalvajado estaba amenazando seriamente su reinado. La fama de los Who aún les daba para ser cabeza de cartel en el Festival de Monterey y les correspondía por derecho actuar en último lugar, sin embargo Pete no lo veía nada claro. Pensaba que si un tío tan bueno como Hendrix tocaba antes que ellos se llevaría al público de calle y dejaría el listón tan alto que la gente se marcharía en mitad del concierto de los Who, así que no tenía más remedio que ir a hablar con Jimi. Trató de engañarlo con falsa cortesía: “Si quieres, toca tú el último”, pero Jimi contestó con las mismas; “No gracias, tocad vosotros, os lo merecéis”. Pete insistió tanto que acabaron jugándoselo a cara o cruz y la moneda favoreció al inglés. Townshend se salió con la suya y cambió el orden para poner en práctica el plan de hacer la mejor actuación de su vida y así borrar del mapa de una vez por todas al negrata de Seattle. Vaya que sí lo hicieron, los Who arrasaron el escenario para que The Jimi Hendrix Experience no pudiera sobreponerse al caos.

Pues bien, el destrozo de The Who fue histórico, pero justo después Hendrix lo superó con algo nunca visto y Pete Townshend no tuvo más remedio que admitir su derrota.

Y a todo esto… ¿qué pinta la cancioncita esta en Tonterías de Verano? Pues todo tiene su explicación, pero para obtenerla tendrán que investigarlo en el sitio correcto.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Tonterías de Verano”, que fue publicado originalmente el sábado 8 de septiembre de 2012.

Generación olímpica

Miércoles, 12 de Septiembre de 2012.-
A mediados de agosto tenía pendiente acabar un texto sobre Springsteen, pero decidí tomarme un descanso. Con el calor que hacía me resultaba imposible expresar lo que quería sobre sus cuatro horas de concierto, más los otros muchos asuntos relacionados que iban surgiendo por el camino. Además, entregado como estaba al deporte de sofá, pensé que lo mejor sería escribir algo sobre los Juegos Olímpicos, que las horas diarias de televisión que le estaba dedicando sirvieran al menos para algo. Cuando lo terminé y fui a ponerlo en el blog… ¡ya no había blog!

Una vez subsanado ese pequeño problemilla, con casi un mes de retraso, aquí tienen mi crónica de Londres 2012. Este pedazo de canción fue la que puso punto y final a los Juegos.

Bueno, está claro que esta versión no es la de la ceremonia de clausura en el estadio olímpico de Londres, que esas son imágenes sometidas a carísimos derechos de televisión y no salen en el youtube así como así. Les pongo a cambio un My Generation del principio de los tiempos, el del famoso Beat Club de la tele alemana.

Aunque suelo pasar de este tipo de galas olímpicas, esta vez eché un vistazo solo por comprobar qué músicos salían en esa cosa de la Symphony of British Music. Me hizo mucha ilusión que se concediera a los Who el honor de poner el broche a los Juegos, aunque para ello tuve que tragarme un montón de bazofias y naderías. Fue duro soportar a George Michael, a Take That y a las chicas esas picantes, pero mereció la pena porque de vez en cuando, entre cientos de bailarines y ostentosos decorados, aparecía alguna leyenda de esa generación de músicos de la que hablaban los Who, esos que peinan canas aunque en su momento proclamaran que esperaban “morir antes de llegar a viejos”.

The Kids Are Alright (1978)

Algunos sí lo consiguieron, por ejemplo los dos tipos de los lados que ven ahí dormidos bajo la bandera. El batería Keith Moon fue uno de los jóvenes cadáveres más notorio del rocanrol de los 70, y pese a estar muerto desde 1978 algún despistado de la organización de Londres 2012 hizo llegar a su mánager una invitación para que se uniera al espectáculo, demostrando estar a la última. El bajista John Entwistle casi llegó a viejo, murió a punto de cumplir 60 años. Antes de empezar con The Who la gira estadounidense de 2002 dejó colgado al grupo al sufrir un infarto en un hotel de Las Vegas. Se dijo que en su habitación había drogas y prostitutas, lo que sin duda le proporcionaría una muerte muy roquera… pero mucho más roquera fue la decisión de sus compañeros Townshend y Daltrey de no suspender la gira. Diez años después, los chicos siguen estando bien.

Roger Daltrey y Pete Townshend, olímpicos a los 60 y pico

En las ceremonias de Londres 2012, la inaugural y la de clausura, hubo muchas referencias a músicos muertos. Sonaron canciones de Harrison y de Lennon, al que incluso construyeron una esfinge. Se acordaron de Amy Winehouse y a Freddie Mercury hasta le pusieron en pantalla gigante… aunque a la hora de la verdad del We Will Rock You, su amigo Brian May no dudó en sustituirlo por una tía buena, joven promesa de la música británica pero disfrazada de tía buena al fin y al cabo.

Brian May, exprimiendo la ubre de Queen

También fue bonito ver a jóvenes bandas como Arctic Monkeys o Kaiser Chiefs rendir pleitesía al viejo pop inglés. En su versión de Pinball Wizard me pareció que el batería de estos últimos incluso imitaba los locos gestos de Keith Moon ante los tambores… y durante esa canción fue un puntazo que la pista de atletismo fuera invadida por decenas de Vespas y Lambrettas. Tengo la impresión de que gran parte de la gente que hoy controla el cotarro en el periodismo y las artes tuvieron un pasado mod. Lo que tocaron los Arctic Monkeys en la ceremonia inaugural fue un Come Together para invitar a todo el mundo a seguir los Juegos. Antes y después hubo infinidad de canciones de los Beatles embelleciendo toda clase de teatrillos y bailes, hasta que finalmente Sir Paul McCartney asumió por completo el papel estelar enlazando The End con Hey Jude para que todo el estadio acabara cantando aquello de “naaaaa na na narananá…”.

Qué entrañables recuerdos nos trajo ese Hey Jude

Y como la cosa era tan brit pop, se permitió algún instante de lucimiento a Oasis y Blur, o más bien a sus sucedáneos. Y de los grupos pioneros, ausentes Small Faces y The Animals unos por muertos y los otros por apestados, la cuota de protagonismo se cubrió con el gran Ray Davies, que no es Sir pero fue trasladado en coche como un señor hasta el mismísimo pie de micro. Cantó un delicioso Waterloo Sunset sin la compañía de ningún Kink, que ya sabemos lo mal que se lleva con él su hermano Dave.

¿Era Dave Davies el que salía junto a Ray? Creo que no…

Llegados a este punto, es imposible no mencionar que faltaran los Stones. ¿Quizá pidieron una cifra astronómica para evitar ser invitados? ¿Quizá todavía les guardan rencor por su resistencia a pagar impuestos a la hacienda de su graciosa majestad? El caso es que no estuvieron ni ellos ni Elton John ni David Bowie, aunque se diera protagonismo en off a sus músicas. Pero la ausencia que noté especialmente fue la de Ringo Starr, que pensaba que era de esos que no se pierde ni una fiesta, aunque para compensar sí estuvo su hijo Zak sentado a la batería de los Who. En fin, que faltó gente importante pero actuaron artistas superventas de todo tipo como Madness, Pet Shop Boys o Annie Lennox, por decir unos pocos.

Eric Idle no es cantante de rock, pero como si lo fuera

Volviendo a lo del pomposo título de A Symphony of British Music, me parece que tuvo mucho de Symphony pero que lo de British era más bien mentira. Fue mucho más english que british, que podían haber puesto para disimular algún León de Gales o quizá un Rod Stewart cualquiera con denominación de origen escocesa. Tampoco hubo un triste norirlandés que llevarse a la boca, pues no creo ni que se atrevieran a proponérselo a Van Morrison… lo más que se pudo oir en off fue una ráfaga de U2. En cuanto a lo del sinfonismo, me parece que fue el estilo que impregnó todo, con Mike Oldfield y Vangelis hasta en la sopa… menos mal que tuvieron el buen gusto de poner a Rowan Atkinson para reírse del género. En cambió, ningún chico duro fue invitado a la fiesta. Nada de Iron Maiden, ni de Zeppelin, ni de Purple y menos aún de Sabbath. Lo más duro que sonó para no ofender los sensibles oídos del público mundial fue Muse, pero porque Survival era la canción oficial del evento.

Todo un virtuoso del rock sinfónico

En fin, que fue muy entretenido divagar sobre todas estas cosas durante las larguísimas ceremonias. Al margen de esto, no sé si los Juegos Olímpicos han sido un éxito o si pasarán a la posteridad. En principio la idea de Londres 2012 parecía un disparate, pues era absurdo dedicar unas Olimpiadas a promocionar una ciudad que ya se promociona por sí sola. Hay que reconocer que los ingleses tenían derecho a organizarlo como inventores que son de gran parte del deporte moderno, con sus federaciones y sus reglamentos, sus competiciones y sus rivalidades, aunque después de dos semanas con la máquina propagandística a todo trapo hemos acabado un poco hastiados de tanta Gran Bretaña. Con la moral rebosante por la lluvia de medallas de oro, los británicos se entregaron sin pudor a una exaltación patriótica de himno y bandera que en general ha proyectado una imagen colectiva un poco chabacana y desde luego muy poco british.

Digamos que al menos sirvió para sacar de los asilos a una grandísima generación de músicos. Creo que esa canción de The Who escrita en 1965 hablaba de que en aquella época notaban que eran terriblemente molestos con sus guitarras y sus ganas de divertirse. Se veían completamente fuera de lugar en una sociedad todavía entristecida por el recuerdo de la II Guerra Mundial. En la transición a la década de los 60 todavía quedaban por ahí viudas, huérfanos y mutilados como para que tuvieran que soportar a una panda de niñatos inconscientes que querían ser artistas. Como ya iba siendo hora de sacudirse todas esas telarañas, lo tuvo que hacer esta generación nacida a partir de 1941, la primera que no recordaba los bombardeos de Londres. Esa generación que tenía la sensación de que “la gente nos trata de joder solo porque vamos por ahí a nuestar bola”, que era más o menos lo que decía la primera estrofa de My Generation.

Y aunque no pueda ponerles el vídeo oficial, siempre hay un buen samaritano que lo graba con su móvil y lo sube al día siguiente.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Hubo un Skywalker en Buenas Noches Rose”, que fue publicado originalmente el domingo 10 de octubre de 2010.