Jorge Ilegal contra la memoria histórica selectiva (Parte 2ª)

Domingo, 30 de mayo de 2012.-
Sigo con la resaca Ilegal. Creo que me va a durar un tiempo. Pasó el concierto, hace ya más de un mes, pero manejando las viejas entradas me vienen algunos recuerdos en plan flashback. Esta canción, por ejemplo, la asocio extrañamente a un escupitajo en mitad de la calva de Jorge Martínez.

¿Ha envejecido bien el repertorio ilegal? Más que bien… algunas canciones han sido proféticas (“nuevos cantantes hacen el ridículo en viejos festivales como Eurovisión” – Yo soy quien espía los juegos de los niños, 1983) e incluso visionarias (“No hay rusos en el Kremlin, no hay muro en Berlín” – Europa ha muerto, 1982). Otras llevan a pensar que es la realidad la que se ha quedado corta (“en la calle hay coches ardiendo, los parados se están divirtiendo” – El norte está lleno de frío, 1985). Ese disco de 1985, titulado Todos están muertos, contenía un completo muestrario de exhibiciones de agresividad y ultraviolencia.

Más sobre Ilegales en:

http://balbinositio.zymichost.com/balbinoblog/archives/513

Disco comentado:

Directo! (1986)

Peleas de bar estilo años 50

Jueves, 27 de mayo de 2010.-
Y como una cosa lleva a la otra, no me quiero quedar con la ganas de mostrarles la famosa pelea de bar de la película King Creole, estrenada en España con el asombroso título de El barrio contra mí… ¡toma ya traducción! La creatividad de las distribuidoras ibéricas en esta materia nunca conoció límites.

Y claro, al ver estas escenas de chulería acartonada con las que se sobraba el Elvis actor de cine no tengo más remedio que recordar su mejor parodia, en este caso una parodia que dignifica las películas de Elvis. Se trata del gran Val Kilmer en el papel de ídolo del rock con el absurdo objetivo de conquistar mercados en la Alemania del Este. En Top Secret! había una delirante escena en la que el cantante Nick Rivers se veía obligado a demostrar su fidelidad a la resistencia francesa. La reunión secreta tenía lugar en un rock & roll bar estilo años 50 en mitad de la Alemania comunista (o más bien nazi, que en la peli no queda claro). Al tío no se le ocurre otra cosa que cantarse un tema (Enrolla la alfombra, creo que se llamaba) y todos los teenagers se poner a bailar como locos encima de las mesas.

Lamentablemente no encuentro esa escena en youtube (a ver si aprendo de una vez a subir videos… ¡qué pereza!), pero a cambio les dejo disfrutar de esta otra, la famosa pelea submarina en un saloon del oeste. Elvis Presley también protagonizó algún que otro penoso Western, pero siempre en superficie.

Más sobre King Creole en:

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Yo no soy Bo Diddley vol. 4: Elvis Presley

Lunes, 17 de mayo de 2010.-
No, Elvis Aaron no era negro. Precisamente de no haber sido un blanco guapete de Mississippi nunca habría llegado a convertirse en mito del siglo XX. De momento no me atrevo a escribir aquí nada serio sobre el Rey del Rock, no se trata de eso. Salió a relucir Elvis Presley en el concierto de Ilegales, y me veo en la obligación de poner en el cuadradito de debajo la macarrada de canción que tanto une a ambos artistas.

¡Ah, es la película King Creole! Creo que la famosa escena de la pelea en el bar venía justo después… no hizo bien el matón de turno en subestimar delante de las chicas a Elvis, que también podía llegar a ser realmente duro pese esa carita de galán de Hollywood.

Me hace gracia que Jorge Martínez versione justo este tema de Elvis, tan rebosante de desafío y ganas de bronca. Y la cosa no es de ahora, que ya lo había hecho hace algunos cientos de años en ¡Qué noche la de aquel año!, aquel empalagoso programa de Miguel Ríos en TVE.

Una belicosa gorra para una gran canción. Tengo un amigo que cada vez que la escucha se siente poseído por un irrefrenable ataque de karaoke. Va por él.

Más sobre Trouble en:

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Jorge Ilegal contra la memoria histórica selectiva (Parte 1ª)

Martes, 11 de mayo de 2010.-
Gira de despedida de Ilegales. Viernes 23 de abril de 2010, día de San Jorge, última oportunidad para los fans madrileños. La cita es una horrible sala próxima a la Plaza de España, con horrible visibilidad y horrible acústica. El grupo está en forma y conserva todo su empaque, pero lo peor es que la charla de Jorge Martínez entre canción y canción no se entiende demasiado bien, y eso es casi una catástrofe. Cada vez que habla al público es porque tiene algo importante que decir… una maldad, un ajuste de cuentas, una simple anécdota…

Ilegales abril 2010Momento histórico: los Ilegales justo antes de abandonar
el escenario en su concierto de despedida en Madrid

Entre lo poco que se le entiende, Jorge aclara que la despedida no es definitiva, que va a ser un paréntesis de varios años para dedicarse a su proyecto Jorge Ilegal y los Magníficos, tantas veces anunciado. Harán música retro, uniformados como las viejas bandas de fiesta mayor. Por supuesto que tocarán twist y rock & roll, y lo demuestran con una desafiante adaptación al castellano de Trouble, impostando la voz al estilo Elvis. También revisarán otros vetustos estilos como bolero, surf, calypso, cha-cha-chá… Solo dos géneros están vetados: la rumba flamenca y el pasodoble… ¡el pasodoble jamás!

Reconozco que hace meses que no escuchaba música de los Ilegales, y el reencuentro me resulta más que grato. Avanza el concierto y a cada nuevo tema me reafirmo en la idea de que este tío es algo más que un personaje: es un autor con mayúsculas, aunque nunca haya recibido los parabienes de la SGAE. Varias decenas de sus canciones quedaron incrustadas en la memoria colectiva, y casi todas las que ha escrito contienen algo importante, ya sea una frase, un detalle o un arreglo.

¿Por qué Ilegales no suele salir en recopilatorios tipo “101 canciones memorables del Pop Español” o “La Edad de Bronce del Pop Español”? A lo mejor su punto soez excede los límites de la corrección pop. La movida va cumpliendo aniversarios y efemérides, y pocas veces cuentan con Jorge Martínez. Estos rudos asturianos siempre chirriaron en el refinado paisaje de la nueva ola madrileña, y algunas veces marcaron su territorio a puñetazos. “Siempre nos sacan a relucir las peleas y alguna nariz que rompimos, pero nunca se acuerdan de cuando les prestábamos el equipo de sonido o invitábamos a copas”, recuerda Jorge cada vez que tiene ocasión.

Jorge Martínez
Jorge Ilegal: verdades como puños

Cuando alude a los 80 lo suele hacer con mordacidad. La otra noche, por ejemplo, recordó que “hubo un tiempo en que salías a la calle y veías cowboys por todas partes, entrabas a un bar… ¡y todo lleno de cowboys!”, absurda moda de la noche madrileña que ya estaba borrada de mi memoria. Eso es lo malo, algunas cosas se acaban olvidando si nadie se toma la molestia de recordarlas. Algo así hacen con Ilegales algunos cronistas del rock patrio. Jorge se refiere a ellos con cierto desdén, pero sí hay algo que recuerda con rabia, lo que más le duele… tanta gente que bebió a su costa: “algunos hijos de puta han reescrito la historia sin los Ilegales… pero yo estuve allí y sé lo que pasó. Tuvimos que pagar muchas rondas en los bares porque éramos los únicos que teníamos pasta. Así que… ¡me cago en los historiadores!”

Al final reconoce que “lo único que echo de menos de los 80 son las anfetaminas. Fue una pena que a un anormal le diera por prohibirlas”. Ahí está el tío, con un montón de años pero con aspecto fuerte y saludable. Hay grupos de los 80 que se reúnen y preparan el repertorio al ralentí, más despacio que como sonaba antaño para no forzar los dedos anquilosados. Tratándose de Ilegales, pasa el tiempo y Jorge sigue tocando Dextroanfetamina como si tuviera una batidora en el antebrazo.