La Romántica Banda Local, tiempo de barbas y chaquetas de pana

Viernes, 6 de abril de 2012.-
Vamos con un poco de arqueología del rock español, que a veces apetece. Cada cierto tiempo, sobre todo cuando llueve, me acuerdo de La Romántica Banda Local, un grupo genial y con encanto. No los conocí de primera mano, pues calculo que me empezó a interesar la música cuando La Romántica ya no existía, sin embargo algunas canciones suyas me transportan a borrosos tiempos de mi infancia, cuando los autobuses de Madrid todavía eran azules. En algún rincón de mi cerebro existe un potente recuerdo visual en el que contemplo la glorieta de Atocha desde las alturas, asomado a la ventanilla del autobús de la línea Circular que sobrevolaba la plaza en diagonal remontando el exagerado scalextric. Y por mucho que luego llegara la higiene democrática y se desviara hacia el subsuelo el molesto tráfico que sigue atravesando Atocha, esa es la imagen que a mí me ha quedado de lo que es una gran ciudad fea, sucia y contaminada.

La Romántica Banda Local aparece en las enciclopedias del rock patrio como un grupo fallido y fracasado, aunque consta que llegaron a vender veinte mil copias de su primer disco, que quién las pillara hoy día. Aunque en su canción más famosa renegaran del rock, se movían entre el folk y el progresivo exhibiendo flauta y violín como instrumentos fijos en su formación.

La Romántica Banda Local (1978)

Su momento de gloria está muy identificado con los orígenes de la Transición, como demuestran sus barbas y chaquetas de pana, pero eran tan inclasificables e imprevisibles que no tardaron en ser borrados del mapa. Podría decirse que fueron frikis de antes de existir el frikismo. Cuando la palabra “freak” no era aún de uso general solía relacionarse con la película de Tod Browning y con el primer LP de Frank Zappa, así que estamos hablando de estética circense, de música delirante, de inverosímiles puestas en escena que ganaban legitimidad cuando el enterado de turno les adjudicaba el pomposo apelativo de performance.

Estampa típica de La Romántica

Desde luego que los chicos de La Romántica eran teatrales, pues bien que les gustaba disfrazarse con levita, chistera y bombín. Cucharada fue otro grupo coetáneo que también intentó esto de los disfraces y los conciertos a lo Mothers of Invention, pero cosecharon idéntico escaso éxito pese al indudable atractivo del liderazgo de Manolo Tena en su etapa travestí. En cambio sí lo logró la Orquesta Mondragón, porque a la tercera iba la vencida y porque Gurruchaga era mucho Gurruchaga. Pero veamos en acción a La RBL interpretando el mayor hit de su carrera en un desganado playback. Aunque el sonido ni siquiera sincroniza bien, nos sirve para apreciar lo disparatada que era su propuesta.

Y si en los playback televisivos no podían contener el desparrame, tampoco lo lograban en sus conciertos. Dicen que su directo era caótico y no dejaba indiferente, sobre todo porque en el escenario asumía todo el protagonismo Carlos Faraco, un loco maravilloso que luego siguió su carrera como estrella de la radio. Quizá les suene por haber dirigido alguno de los programas más demenciales de la historia de Radio 3. Tal era su audacia y tantos los riesgos que no fueron capaces de sobrevivir a la polémica que generaban. Hasta Jesús Ordovás, futuro colega de las ondas, trató de ridiculizarlos llamándoles La Romántica Caca Local… ¡qué envidioso y mezquino puede llegar a ser el periodismo musical! Este y otros datos he podido leerlos en el estupendo libreto que acompaña su única edición en CD, firmado por nuestro viejo conocido Darío Vico.

Todas sus grabaciones (1978-1980),
doble CD publicado en 2003

Para ir terminando, diré que la grabación de su segundo disco, titulado Membrillo, fue tan desastrosa que precipitó al grupo hacia la autodestrucción. Faraco entraba y salía a su antojo, un día los dejaba colgados y al siguiente se presentaba sin avisar. No había manera de controlar a Faraco, pero sin Faraco el grupo no tenía demasiado sentido… así que después del segundo LP todo se acabó. Casi nadie escuchó Membrillo, aunque sí tuvo cierta repercusión el single con el tema principal de Tú estás loco, Briones, la película protagonizada por Quique Camoiras, que nos dejó hará casi un mes. Descanse en paz el gran Camoiras.

Con el single Historias de papá y mamá (1979)
y el segundo LP Membrillo (1980)
se completa la discografía de La Romántica

Y en eso quedó La Romántica Banda Local, en dos LP’s y la banda sonora de Tú estás loco, Briones. Creo que tras la absurdez de este último detalle, poco más se puede añadir. Les dejo con la canción que cerraba su primer disco, que curiosamente también habla de autobuses.

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