Rebel Rebel multiplicado por mil

Miércoles, 30 de noviembre de 2016.-
El pasado mes de agosto me emocioné un poco viendo una noticia de esas que usan para rellenar el final de los telediarios. Pueden pensar si quieren que fue un arrebato de lágrima fácil síntoma de la maldita senilidad que se nos echa encima. No digo que no, porque esto que van a ver quizá removió algún recuerdo de un pasado esplendoroso en que éramos roqueros e invencibles.

Esto sucedió este verano, lo que podría interpretarse como un clavo ardiendo al que agarrarse para proclamar que el rock aún no ha muerto. No son estrellas del rock, es gente normal llegada de todas las partes del mundo como indican las banderas que cuelgan de los bombos de las baterías, con mayoría de italianos ya que la convocatoria de la cosa fue el 24 de julio en un estadio de fútbol de Cesena bajo el nombre de Rockin1000 That’s Live. Vamos, que por lo menos estos mil músicos más otros cuantos miles de espectadores que llenan las gradas encontraron un rato para una celebración de rocanrol entre las miles de horas que hay que dedicar a atender el meil, el feisbuc, leer chistes en el móvil, reenviarlos y, si queda tiempo, capturar algún Pokémon. Teniendo todo esto en cuenta no me digan que no resulta emotivo escuchar decenas de guitarras escupiendo ese riff de Rebel Rebel que va flotando sobre los golpes con que montones de baterías atruenan aporreando a la vez hasta que empieza la parte cantada por un coro de cientos de tíos y tías que acaban gritando el estribillo a garganta limpia. Puff…

David Bowie - Diamond Dogs
Diamond Dogs (1974)

Y qué pedazo de canción, no creo que haya ninguna más apropiada para un evento así. Aunque todo el repertorio escogido era de lo más efectista, esta de cuando Bowie mutó en perro diamante les quedó especialmente redonda… y todas las demás un escaloncito por debajo. Fíjense lo que eligieron: superclásicos de toda la vida como Come Together y Jumpin’ Jack Flash; otros más recientes como la Bitter Sweet Symphony de The Verve, la muy futbolera Seven Nation Army de los White Stripes y las que ustedes se pueden imaginar de Nirvana, Blur y The Black Keys; en el apartado de himnos metaleros Born To Be Wild, Sweet Child O’Mine y un It’s A Long Way To The Top que sirvió como excusa para que un par de docenas de gaiteros se unieran a la fiesta; y para gozo de los guitarristas, que por lo menos serían quinientos, un medley instrumental con retazos de Purple Haze, Black Dog, Communication Breakdown, Whole Lotta Love, etc, etc, etc. Pero en el origen de toda esta historia la canción fundamental es Learn to Fly. Notarán que cambia el escenario, más que nada porque esta quedada en el campo se produjo en 2015, justo el verano anterior.

Cesena es una capital mediana por la que supongo que las grandes giras de rock suelen pasar de largo. Resulta que de allí es un tal Fabio Zaffagnini, un tío muy fan de los Foo Fighters, quien harto del ostracismo roquero que sufre su ciudad tiene una ocurrencia genial para conseguir que su grupo favorito les visite. Decide montar la banda de rock más grande de la historia para interpretar una sola canción, una especie de karaoke gigantesco concebido como un reto brutal para un destinatario concreto: señor Dave Grohl, queremos que venga con su grupo a tocar a nuestra ciudad. Como solía decir otro italiano famoso, era una oferta que no podría rechazar. Así que el bueno de Fabio pone de acuerdo a los mil músicos, lo graba en vídeo, lo sube a youtube y arrasa con decenas de miles de visitas en pocos días.

Foo Fighters - There is Nothing Left to Lose
There is Nothing Left to Lose (1999)

Cuando Dave Grohl ve lo que han hecho con su Learn to Fly, el tío se enternece y no tiene más remedio que rendirse. Anuncia que hará un hueco en su gira europea del siguiente otoño para añadir una fecha en Cesena e interpretar esa misma canción en agradecimiento a toda esa gente. Aquí lo tienen.

El sueño de los fans de Cesena pudo hacerse realidad, no así los de quienes los esperaban ver en los últimos cuatro conciertos de la gira. Una semana más tarde, las matanzas de París obligaron a suspender las citas de Turín, París, Lyon y Barcelona, que después de lo de Bataclán no estaba la cosa para mucho concierto. Pasados unos meses, ya más tranquilos, esta gente del Rockin1000 volvió a juntarse en Cesena, esta vez para marcarse todo un concierto completo y disfrutar con el Learn to Fly, el Born To Be Wild, el Jumpin’ Jack Flash, el Smells Like Teen Spirit y ese Rebel Rebel que no estuvo nada mal como homenaje en el año en que murió Bowie. Creo recordar que lo que se publicó en A70 quedó un poco amargo, así que no viene mal volver a reivindicarle aquí su faceta más roquera.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Nuestro enemigo David Bowie”, que fue publicado originalmente el lunes 18 de enero de 2016.

Nuestro enemigo David Bowie

Lunes, 18 de enero de 2016.-
Hace una semana que se murió Bowie, paradigma y cumbre de todas las vanguardias. El lunes pasado bien temprano corrió la noticia por las redes sociales, lo que no quita que muchos lo oyéramos por la radio en la voz de alguno de esos locutores cavernarios de programa matinal. Qué atraso, qué enorme paradoja tratándose de un artista como Bowie, siempre tan moderno. Pero no nos engañemos: más allá de poses extraterrestres y futuristas, David Bowie era un personaje tan del siglo XX como la inmensa mayoría de sus fans. Reafirmándome en la idea, mi particular homenaje fue comprarme un periódico al día siguiente, que es lo que hacemos las personas antiguas cuando ocurre un gran acontecimiento. Aún digiriendo el empacho de loas a su habilidad para vulnerar la ortodoxia del rock, aquí nos conformaremos con recordar que también hubo una etapa en la que supo mantenerse más o menos en la ortodoxia.

Este Jean Genie puede que sea el momento de su carrera en que más se ajustó a los cánones de un género de moda, como en esos años era el glam-rock, con aparición en Top of the Pops incluida. Se publicó como single en 1972 con unos meses de adelanto a Aladdin Sane, el LP al que pertenecía. Con el anterior Ziggy Stardust y el siguiente Diamond Dogs integra su trilogía perfecta de rock alienígena y un poco gay, las extravagancias cotidianas que se llevaban en el mundillo glam. Esos son los tres discos de David Bowie con los que más cómodo se puede sentir el roquero de a pie, habitualmente más proclive al conservadurismo musical que a las tonterías y las moderneces. 

David Bowie - Aladdin Sane
Aladdin Sane (1973)

El problema fue que a quienes empezamos a escuchar música en los ochenta nos costó unos cuantos años descubrirlo. Para los jóvenes roqueros de los ochenta David Bowie era nuestro enemigo, el villano más despreciable y el mayor traidor conocido de todo el universo musical, pues a diferencia de otros a los que se suponía la desgracia de ser horteras de nacimiento, Bowie era hortera sobrevenido y por voluntad propia. Él, que había tenido el honor de compartir escenario con el gran Mick Ronson, se permitió el lujo de prescindir del guitarrista primero para hacer un disco de funk-soul moña y luego para juntarse con Brian Eno a experimentar con la cosa techno y electrónica de su etapa berlinesa. Y todo con tal de no perderles el paso a nuevos músicos punks y nuevaoleros que venían pegando fuerte, o sea, unos bandazos inaceptables para cualquier roquero de bien. Pero eso no fue lo peor, pues luego vino Let’s Dance repleto de toda esa bazofia discotequera… cómo detestábamos los coritos de Modern Love y sobre todo ese vomitivo videoclip con Mick Jagger en el que destrozaban un clásico de Martha Reeves y las Vandellas. Nos horrorizaba su forma de vestirse y sus ínfulas para marcar tendencia entre el pijerío más sonrojante. En definitiva, ejerció una influencia funesta que contribuyó a recluir a los roqueros de barrio cada vez más dentro de nuestro ghetto.

De todas formas, aún en las tribus más cerriles, siempre había un erudito que exigía un respeto por Bowie, algún enterado que recomendaba apasionadamente la escucha de sus discos de diez años atrás. Por eso y porque su protagonismo discográfico fue decreciendo a medida que avanzaban los ochenta, la figura de David Bowie fue acomodándose poco a poco en categoría ‘por encima del bien y del mal’. Alguna cancioncita suelta bien colocada en tal o cual banda sonora, algún papel protagonista en el cine como pareja vampírica de Catherine Deneuve o prisionero de guerra en el Japón, algún disco recopilatorio para levantar el ánimo tras una gira poco brillante y para el final de la década ya ni el roquero más integrista discutía su presencia en el olimpo del rocanrol. Y cuando menos se esperaba, de repente Bowie remata la jugada inventándose un grupo de rock potente, en los mismísimos límites jevimetaleros.

Tin Machine
Tin Machine (1989)

No fue más que un entretenimiento efímero, una excusa para juntarse con sus amigotes en los periodos que quedaban libres entre sus giras en solitario y sus compromisos promocionales, sin embargo con Tin Machine demostró una vez más el olfato que tenía para dejarse llevar por las tendencias del momento y anticiparse un minuto a la siguiente revolución que iba a acontecer en el mundo del rock. Vamos, que en aquel momento ya existían los Pixies, pero aún faltaban un par de años para que a alguien se le ocurriera poner nombre al grunge.

Pese a que este experimento de Tin Machine no fue demasiado apreciado entonces y se acabó disolviendo por pura indiferencia, al menos sirvió para terminar de reconciliar con Bowie a la mitad más cabreada de la audiencia del rocanrol. Quizá por eso en 1990 ya pudo presentarse en el rockódromo madrileño con toda respetabilidad roquera, libre de pecado, y los habituales parroquianos del polvoriento anfiteatro pudimos acudir a su concierto sin tener que avergonzarnos ante nuestros colegas. Sobre el viejo escenario de la Casa de Campo donde habíamos tenido a Zappa, a los Kinks y a Van Morrison, ahora disfrutábamos de David Bowie, ¿algún problema? Guardo un gran recuerdo, era la gira Sound + Vision en la que anunciaba que iba a cantar todos esos clásicos de su repertorio por última vez, así que todo fue muy sobrio y muy emotivo, nada que ver con el anterior Glass Spider Tour y sus sillones colgando del techo. Era una verdad a medias, pues claro que volvió a cantar todas esas canciones muchas más veces, pero sí es cierto que significó un punto y aparte para comenzar a explorar las posibilidades del dance, del drum, del bass, del techno y de todas esas historias electrónicas de las que, me van a disculpar, ni sé ni tengo la menor intención de saber.

Rockódromo de la Casa de Campo, septiembre de 1990
Rockódromo, septiembre de 1990

Volviendo a lo del principio, les diré que aproveché para echar un vistazo a El País en el bar donde desayuno y luego me compré El Mundo. Fobias y filias aparte, no había color: dos páginas contra siete, con muchas más firmas invitadas, infografías y recuadritos de apoyo. Recuerdo que cuando lo de Krahe encontré más o menos lo mismo: los estragos de la crisis en el papel impreso no hay quien los pare, pero a día de hoy unos lo sobrellevan mejor que otros. Entre la nómina de colaboradores, aparte de los periodistas del ramo que pueden imaginar, un compungido Loquillo responde en El Mundo a la pregunta que él mismo formuló en uno de sus primeros discos: ¿donde estaba él en el 77? Pues maquinando un cóctel estilístico con el fenómeno punk, la muerte de Elvis y el Heroes de Bowie como ingredientes, tres sucesos de rocanrol que ocurrieron ese año con pocos meses de margen. He aquí un rocker barcelonés que supo asumir a Bowie en su momento con total falta de prejuicios, ahí está el tío.

Anexo 19/01/2016: Por tardar una semana en escribir esta necrológica de rocanrol se nos junta con la siguiente. Hoy nos hemos enterado del fallecimiento de Glenn Frey. Curiosamente, la única vez que aquí se habló de los Eagles fue sobre una canción cuya voz solista no era la de Don Henley, sino la de Frey. Glenn Frey, David Bowie… descansen en paz.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “La canción perfecta”, que fue publicado originalmente el jueves 18 de noviembre de 2010.

De Sweet a Burning pasando por Deep Purple

Martes, 28 de abril de 2015.-
En el texto anterior estuvimos hablando de The Sweet y nos detuvimos en el año 1974, justo el momento en que decidieron abreviar a Sweet. Esta es la primera canción que apareció firmada con el que sería el nombre definitivo del grupo.

En realidad Set Me Free fue el primer corte del disco de la portada de debajo de este párrafo, aunque también saliera más tarde publicado en el disco que ilustra el vídeo de encima. Les aclaro el embrollo. En 1974, su gran año, Sweet puso dos LP’s en el mercado: Sweet Fanny Adams y Desolation Boulevard. Ante tal abundancia de vinilos grandes y pequeños las ediciones de EEUU iban siempre un paso por detrás y ese año no llegaron a tiempo de ver siquiera publicado Sweet Fanny Adams, así que esperaron a 1975 para hacer el apaño con un Desolation Boulevard cuyo listado de canciones mezclaba lo más destacado de las versiones europeas de ambos álbumes.

Sweet - Sweet Fanny Adams El disco que de verdad empezaba con Set Me Free

¿Y cómo es posible que una canción tan buena no saliera como single ni tuviera demasiada relevancia en el repertorio de Sweet? Pues porque esta canción provocó un pequeño gran escándalo que nunca se les perdonó, el pecado original que a partir de entonces tuvieron que llevar a cuestas. Lo tenían todo para haber sido uno de los grandes de la escena heavy británica, pero su carrera fue declinando en un discreto segundo plano durante tres o cuatro discos más hasta el final de la década. Luego en los 80, una vez desecho el cuarteto original, aún seguieron dando tumbos al más puro estilo Spinal Tap. Y todo el problema venía porque Set Me Free era sospechosamente parecida a otra conocida canción publicada unos años antes por Deep Purple.

Trasera de Deep Purple in Rock Si va ud. a plagiar, mejor no elija un disco tan famoso

Total, que Sweet nunca pudo librarse de cierta etiqueta de grupo prefabricado incapaz de aportar material original, artesanos del corta y pega que aprovechaban un acorde de allí y una melodía de allá. Aunque todo eso tenga algo de cierto, aunque gran parte de su repertorio transmitía la sensación de parecerse al de otros, reconozcamos que eran de lo mejorcito facturando hits. Entre sus grandes éxitos hay un puñado de canciones inmejorables y algunas de ellas también sirvieron para dar algunas pistas a otros que vinieron detrás. Les pongo como ejemplo esta otra.

El caso es que el ritmillo de este Done Me Wrong All Right me resultaba familiar. ¿Se lo habrían copiado a otro grupo? Pues en esta ocasión era todo lo contrario. Cuando identifiqué la canción con la que encontraba parecido resultó que se trataba de un grupo más novato que tomaba a Sweet como fuente de inspiración para su single de debut. No es que sean idénticas, pero hagan la prueba de parar Done Me Wrong All Right a los veintitantos segundos y pinchar a continuación el vídeo de más abajo. Y no les estoy acusando de plagio, solo digo que se dan un aire. No creo que en 1974 fuera fácil montar una banda de glam rock en La Elipa, así que por entusiasmo se ganaron todo el derecho a elegir como modelo al grupo inglés que a ellos les diera la gana.

Burning - 1974-1975, los años que empezamos a vivir peligrosamente 1974-1975: los años que empezamos
a vivir peligrosamente (2005)

Viendo el admirable esfuerzo que hacían para parecer glamrockers británicos tampoco es cosa de ponerles demasiadas pegas, que estas fabulosas pintas que gastaban poco después de sus primeros ensayos hay que valorarlas como una auténtica heroicidad. Si se fijan bien, algunas de las prendas que lucieron en aquella sesión de fotos bien podrían haber sido sustraídas de los armarios de sus respectivas abuelas. En concreto creo que fue Quique, el bajista, quien confesó el origen delictivo de su peluca en un libro del que luego daré cuenta. No había más remedio que echarle imaginación, pues lo de viajar a Londres a comprar ropa era una posibilidad que ni por asomo se contemplaba. Años después sí hubo una generación de músicos que pudo practicar esa clase de turismo, pero con un par de salvedades: había que ser de “la movida” y proceder de barrios algo más acomodados que La Elipa.

Reedición de los dos primeros singles de Burning Contraportada con la foto de los dos singles originales

No me digan que esa mítica foto no habría merecido una portada de disco, pero era demasiado rompedora para su época y la disimularon en un recuadro. Hubo que esperar a 2005 a que los chicos de Munster Records desempolvaran las primeras grabaciones de Burning en esa preciosa reedición en formato doble single de vinilo y, para quien tenga curiosidad, hay muchas más fotos de esa sesión en el libro recomendado más abajo. La cosa era tan impactante que no pudieron mantener ese look mucho más allá de un año, justo lo que tardaron en publicar sus dos primeros singles y en ser apedreados en pueblos como Colmenar Viejo, que la provincia de Madrid era por entonces mucho más provincia que Madrid. Es probable que la trifulca se originara tras movilizar a los mozos con una frase del estilo “Oye, que esa panda de mariconazos está mirando a nuestras chicas”, o puede que fuera por otro motivo o en otro sitio. Coincidencia o no, después de experiencias como esa y en vísperas de la publicación de su primer LP dieron un pequeño giro al aspecto del grupo, dejando atrás el glam en favor de una mucho más apropiada estética macarra de barrio. Vamos, la clásica portada de chupa de cuero, gafas de sol y cigarro en la boca con que quedaron inmortalizados. Así de peligrosos e intimidantes saldrían a la siguiente gira por provincias mucho mejor preparados. Si alguien buscaba pelea se lo tendría que pensar dos veces.

La foto de Burning para la portada de Madrid Look definitivo de 1977 para el LP, pero en color

En cuanto a la música, era normal que los grupos españoles que empezaron su carrera en los últimos años del franquismo trataran de imitar a los artistas internacionales que más les molaran, o mejor dicho, que los tomaran como referencia. Y con la cantidad de cosas que ocurrieron en ese periodo de la historia del rock, incluso desconcontado el retardo con que ese tipo de noticias llegaban a España, bastante tenían con tratar de asimilarlas toda velocidad. Así que no es extraño que esta primera composición de Burning tuviera ese lejano aroma a una perdida canción del repertorio de Sweet. Hagan ahora el experimento inverso: terminen de escuchar este Estoy ardiendo y a continuación reanuden el vídeo de Done Me Wrong All Right donde lo dejaron.

Pues sí, esta es la canción que contenía el nombre del grupo y les sirvió como carta de presentación. El inglés macarrónico que emplearon resulta realmente entrañable, pero por suerte o por desgracia lo desecharon en cuanto ficharon por Belter. Fue irse a grabar a Barcelona y ponerse a cantar en madrileño de barrio, fíjense qué paradoja… pero esa es ya otra historia. Si quieren más detalles sobre todas estas anécdotas de los primeros años de Burning y muchas más les remito al libro de Alfred Crespo, donde se recrea ese periodo con todo lujo de detalles. Tenía que ser un fan de Barcelona quien escribiera una crónica tan excitante, pues bien mirado estas cosas se relatan con mucha mejor perspectiva desde un distancia prudencial.

Burning Madrid - Alfred Crespo (66 RPM Ediciones, 2012) "Burning Madrid" de Alfred Crespo
(66 RPM Ediciones, 2012)

Búsquenlo, que aún se puede encontrar por ahí. El ingrediente más emocionante es que Crespo recupera la figura del bajista Enrique Pérez, alias Quique Langstrum, que aunque tiró la toalla a las primeras de cambio fue en realidad el ideólogo musical de Burning. Seguramente fue él quien llevó al local un disco de Sweet, pues tenía más cultura rock que la que pudieran manejar Toño, Risi o Johnny. Por otra parte, Alfred Crespo rememora todas las oportunidades en que acariciaron el éxito a lo grande. El grupo las fue malgastando una y otra vez, lamentando el autor del libro que quizá ya no volvería a presentarse otra ocasión. Pues quién lo iba a decir, aquí tienen una más en pleno 2015. Después de cuarenta años por fin van a darse su primer baño de multitudes de verdad. No en un festival ni compartiendo cartel, sino en un concierto propio organizado por todo lo alto en el pabellón más lujoso de Madrid, el antiguo Palacio de los Deportes de Goya, que ahora ni sé cómo se llama. A ver si lo llenamos, que algunos ya hemos puesto nuestro granito de arena.

Burning entradas

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Veteranos 2014, por ejemplo Burning y Rosendo”, que fue publicado originalmente el domingo 12 de enero de 2014.

¿Sweet o The Sweet? Duda resuelta

Sábado, 4 de abril de 2014.-
A veces me pongo a escuchar música y me enredo en cuestiones tan tontas como la que titula esto. Dirán ustedes que sería mejor limitarse a disfrutar de la música sin más. Pues no, va a ser que no. Mi caso debe de ser una especie de enfermedad, pero creanme que también entretiene un montón investigar esta clase de chorradas. Aquí tienen la conclusión a la que he llegado: este grupo se llamó The Sweet hasta 1973 y después acortó su nombre.

Por guardar la piedad propia de la Semana Santa esto que suena es una de las canciones más potables de esta primera etapa del grupo. Verán, lo de llamarse Sweet ya era hortera de por sí; añadiendo el artículo The el asunto tenía pinta de moverse en dimensiones de un mal gusto incalculable.

The Sweet tuvo en sus inicios un planteamiento descaradamente comercial, probablemente con el objetivo de competir directamente con los Archies, esa cosa bubblegum de dibujos animados llegada de América.  Mejor ahórrense el trago de oír todos esos primeros singles de sonido chicle como Poppa Joe, Little Willy, Wig-Wam Bam, Alexander Graham Bell o ese Co-Co que medio daba título a su primer disco de 1971. El nombre completo era Funny How Sweet Co-Co Can Be y tenía un caramelito en la portada, imagínense. En realidad todos esos primeros LP’s eran más bien singles recopilados, muchas veces con canciones repetidas de unos discos a otros dependiendo de si se iban a editar o no en USA. Lo que ocurrió es que en un par de años vieron la oportunidad de evolucionar hacia un glam rock cada vez más hard, género que también disfrutaba de sus posibilidades comerciales en aquella época. Así que para el LP de 1973, titulado The Sweet a secas, ya pudieron incluir algunos hits hardroqueros como Block Buster!, Done Me Wrong All Right, New York Connection o el Hell Raiser del vídeo de justo encima del anterior párrafo.

The Sweet - The Sweet
The Sweet (1973)

Después de este disco aún salieron dos singles más bajo el nombre de The Sweet, perfeccionando su particular estilo glam rock macarra hasta límites insospechados. Teenage Rampage y The Ballroom Blitz eran a cual más excitante. Estaban en su mejor momento artístico y quizá por eso pensaron que era la ocasión adecuada para quitar el articulito al nombre del grupo. Ocurriría en el siguiente LP, pero todavía no en estos singles. Aquí tienen una de las pruebas, de lo de la música y de lo de la portada.

Are You Ready, Steve? Uh-uh; Andy? Yeah; Mick? Ok… All Right Fellas, Let’s Go…” y todos juntos a la pista de baile. Qué gran arranque de canción, desde luego que eran tiempos felices para el rocanrol. Mientras los del rock progresivo andaban perdidos en complicadísimos desarrollos sinfónicos, tipos como Marc Bolan o Gary Glitter habían conseguido centrar el asunto en la pura diversión. Y aún estaba Bowie a punto de dar el gran salto, que todavía andaba un peldaño por debajo de Bolan, pequeño detalle que hace poco alguien se encargó de recordarme. Quizá el mayor problema que tenía entonces un roquero británico era elegir si era más de Slade o de Sweet, o sea, del extremo garrulo del glam rock o del lado dulce. Ambos aportaban singles buenísimos a la competición y aunque Sweet casi siempre se tenía que conformar con el número dos, hay que reconocer que eran mucho más guapos que sus toscos antagonistas. Véanlos en esta portada, ahora sí la primera en la que ya se llamaron solo Sweet.

Sweet - Sweet Fanny Adams
Sweet Fanny Adams (1974)

El cantante, Brian Connolly, era sencillamente uno de los mayores sex symbols de la música british, pero los otros tres no le iban muy a la zaga. Steve Priest, Andy Scott y Mick Tucker salían tan bien peinados y maqueados que cada uno de ellos tenía sus propias fans. En lo que aquí nos interesa, que es la música, hay que decir que esos coros en falsete eran el sello definitorio del grupo. Roqueros, pero con sofisticadas armonías vocales.

Volviendo al asunto inicial, lo de acortarse el nombre y titular el disco Sweet Fanny Adams vino un poco forzado porque al parecer en inglés esa es una frase hecha. Por lo que he visto por ahí se trata de una expresión eufemística que se usa en el ejército para evitar decir algo mucho más gordo, una especie de “mecachis en la mar”. Les puedo apuntar como pista que en Sweet F.A. las siglas significan una cosa muy fea, esa palabra de cuatro letras que empieza por efe y que se emplea tan a menudo en ese idioma.

En este vídeo pueden comprobar que con eso de quitarse el artículo del nombre estos chicos de Sweet se pusieron de lo más grosero, muy en plan metal pesado total. Les doy otro dato que lo corrobora: en ese mismo disco incluyeron otra canción que se titulaba AC/DC, probablemente cuando el mundo aún no se había dado por enterado de que en Australia había otro grupo aún más heavy que ya respondía por ese nombre.

 

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Keep on Rockin’ 2012”, que fue publicado originalmente el miércoles 04 de enero de 2012.

Visto en el cine: Life Is Strange (Dallas Buyers Club)

Miércoles, 18 de febrero de 2015.-
Estamos en semana de los Oscar. Siempre al filo de la actualidad, en A70 nos hemos acordado de una peli premiada el año pasado… o tal vez hace dos, ya ni lo sé. Alabo el gusto de quien tuviera la idea de colocar esta olvidada melodía sobre algunas escenas de esas que ponen un nudo en la garganta.

Basada en una historia real, Dallas Buyers Club es una de esas raras películas en la frontera de lo comercial que aciertan con la tecla de las emociones auténticas y por eso acabó forrándose con toda clase de premios. Desde el punto de vista del rocanrol hemos de decir que si ya de por sí resultaba conmovedor el vínculo de amistad que se crea entre el bestia de Ron Woodroof y el adorable travestido Rayon, la canción de T. Rex puso nuestro corazón roquero al borde de la lágrima mientras sonaba de fondo.

T. Rex - Tanx
Tanx (1973)

No crean que Life Is Strange es contemporánea de la narración, hay algo más de diez años de desfase entre música e imágenes. El encaje se explica porque el mencionado Rayon lleva muy a gala que T. Rex es su grupo favorito y Marc Bolan su ídolo absoluto, lo cual tiene mucho mérito: su éxito en EEUU fue más bien fugaz; verlo aquí elevado a fetiche gay en el corazón de Texas es como si Bolan ganara esa batalla diez años después de muerto.

Marc se estrelló en un coche con su chica (¡tenía novia!) en 1977*, mientras que la peli sitúa el inicio de su historia a mediados de los 80, justo en el punto de inflexión en que el SIDA pasa de ser una enfermedad desconocida a acaparar la actualidad mundial. Al principio se pensó que se trataba de una especie de plaga bíblica enviada para aterrorizar a la comunidad homosexual por lo mucho que había pecado. Lo que no se sabía entonces, y mucho menos lo podía saber Woodroof, es que el virus justiciero no solo atacaba a ese colectivo, sino también a promiscuos, drogatas y puteros. El personaje interpretado por Matthew McConaughey reunía sobradamente todos esos requisitos pero, a pesar de estar en los huesos, tardó un tiempo en aceptar lo evidente: que un machote texano como él había pillado una enfermedad de mariposones.

Dallas Buyers Club
Entre los dos actores perdieron unos cuarenta kilos,
una vieja técnica para ganar premios en Hollywood

La vida eieies extraa-aña, la vida eieies extraña…” es más o menos lo que venía a decir la letanía que Marc Bolan repite a lo largo de la canción. Desde luego que lo es, más si se refiere a lo raro que fue que se cruzaran los destinos de dos personas tan opuestas como el vaquero Ron y el afeminado Rayon. Sin contar más sobre la película, mejor que la vean si es que no lo han hecho ya, sólo les diré que las circunstancias acaban forzando a estos dos tipos a montar juntos un negocio que llega a ser muy próspero. En la intimidad de su despacho, decorado con montones de fotos de tías en bolas, Woodroof se relaja contemplando a las chicas con una mano ocupada. La cámara hace un barrido mostrando las fotos hasta que el plano se detiene en una más o menos como esta.

Marc Bolan
No podrán negar que era realmente sexy

Woodroof se viene abajo de golpe y se pone a pegar gritos como un energúmeno: “¡Rayon, pedazo de maricón! ¡llévate al maldito Boy George lejos de mi vista!”… y el pobre Rayon acude a toda velocidad un poco ofendido por tener que explicar que ese tío no es Boy George. He visto cientos de chistes de rocanrol en toda clase de películas chorras, pero creo que ninguno tan bueno como este en un contexto de cine serio. Pues no, claro que no era Boy George, y en honor al entrañable Rayon, con Jared Leto bordando el papel tanto o más que McConaughey, en la película asoman otras dos canciones de T. Rex, una de ellas esta. Puede que les suene, creo que aquí la cantó un tal Auserón.

Este Ballrooms of Mars y también Main Man, el otro tema utilizado en Dallas Buyers Club, pertenecían al disco justo anterior al que incluía Life Is Strange. Según los ránkings, Tanx fue un disco de decadencia, casi sin repercusión en EEUU, mientras que este otro de aquí debajo sí marcó el mayor punto de popularidad de T. Rex en las listas yanquis. En cualquier caso, las tres canciones están muy bien tiradas en la película.

T. Rex - Slider
The Slider (1972)

Es un gusto que el cine nos dé la oportunidad de reencontrarnos con viejos grupos de toda la vida. A veces lleva uno la llama del rocanrol de capa caída y un golpe como éste la vuelve a poner en todo lo alto. Puede que vuelva a utilizar esta excusa para poder recuperar a los grupos más insospechados a próposito de alguna película… o puede que no, nunca se sabe. Ahora que caigo, no es la primera vez que estas cosas ocurren por aquí.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “¡Qué bonita Forrest Gump!”, que fue publicado originalmente el domingo 31 de julio de 2011.

* Postdata del día siguiente.- Releyendo esto he notado que el relato musical queda un poco corto sin explicar la muerte de Bolan, pues aunque sus circunstancias son bastante conocidas nunca se han contado en A70. Verán, el chico adoraba los coches y la velocidad, pero el asunto le daba tanto miedo que nunca se sacó el permiso de conducir. La madrugada de septiembre de 1977 en que su mini se empotró contra un árbol era su novia Gloria Jones quien llevaba el volante. Ella quedó herida, pero pudo contarlo; él no salió vivo del asiento del copiloto. Tenía 29 años, en las fotos aparecerá eternamente joven.

La orientación sexual de Marc Bolan se le supone, como el valor en la mili, pues era muy sospechoso que tanto al principio en Tyrannosaurus Rex como luego en T. Rex siempre formara dúo artístico con un percusionista, sobre todo cuando salían juntos en la portada de los discos. La verdad es que ni lo sé ni me interesa, pero fue curioso que poco después de entrar como corista esta cantante de soul estadounidense saliera del grupo Mickey Finn, el integrante original del dúo cuando pasó a llamarse T. Rex. El caso es que Marc y Gloria tuvieron un hijo y formaban una pareja feliz hasta esa noche fatídica. Nada más empezar ese mismo año habían dado muestras de querer dar un giro a su carrera publicando un primer single con una versión de Phil Spector, que ahí quedó a modo de epitafio.

Marc Bolan & Grace Jones - To Know You Is To Love You
To Know You Is To Love You (Single, 1977)

La afición compartida por Savile & Glitter

Domingo, 20 de enero de 2013.-
Algunas veces han aparecido en este blog Jimmy Savile y Gary Glitter, dos grandes estrellas del rock de los 70. En estos últimos tiempos se habla mucho de ellos en los papeles, aunque por otras razones. Vean que aspecto tan distinto presentan uno y otro.

Jimmy Savile y Gary Glitter

Jimmy Savile presentó programas de radio y televisión en la BBC, se codeó con todas las grandes figuras del rock de su país y acabó viviendo como una de ellas. Murió hace un año, en octubre de 2011. Tenía ochenta y pico años y seguía siendo una figura respetada. Conservaba el título de Sir y fue enterrado con su chándal más extravagante. Por mucho que se ennegrezca su memoria ya nadie podrá cambiar la exultante imagen que luce en las fotos, es la ventaja que él tiene por estar muerto.

Gary Glitter fue la gran reinona del glam británico. Tuvo varios singles de enorme éxito durante el esplendor del género, pero luego su estrella se fue apagando. Es difícil cumplir años con dignidad cuando uno se viste con botas de plataforma y trajes de lentejuelas, dejando al aire su tripa peluda. Además, hace tiempo que tiene la etiqueta de pedófilo adosada a unas cuantas fichas policiales de diferentes países. La foto de arriba corresponde a su penúltima detención, a finales del pasado año.

Do you Wanna Touch Me? (Oh Yeah)“Do you Wanna Touch Me?, preguntaba en uno de sus mayores éxitos de 1973, y él mismo se respondía: “Oh Yeah”.
Observen la 
mojigata traducción de la edición española del single: “¿Quieres llegar a mí?” 

Hasta ahora nunca se había mencionado a Savile en este blog, pero sí hemos visto su cara presentado a los mejores grupos de la historia del rock. Cuando uno quiere insertar imágenes de algún hit anterior de la era del videoclip, muchas veces no hay más remedio que recurrir a actuaciones emitidas en Top of the Pops, que son los que se ven y se oyen con mejor calidad. Y en ese programa de la BBC, el amo y señor era Jimmy Savile.

En ese ambiente tan festivo no me quiero ni imaginar lo que pasaría después del fundido a negro. Resulta que el amigo Jimmy no solo actuaba ante las cámaras, sino que después invitaba a entrar a su camerino a las adolescentes que asistían como público a su programa… un feo asunto silenciado durante años por la BBC. Ahora que Savile ya está criando malvas, una tele privada ha emitido el documental que ha hecho saltar el escándalo. ¿Cómo es posible que nadie se atreviera a contar nada en vida del presentador? Ahora se suceden las denuncias y ya sus víctimas acumuladas en varios decenios de actividad delictiva se cuentan por cientos. También se insinúa que algunos músicos de los que intervenían en Top of the Pops se unían a la fiesta en cuanto terminaba el programa. No han trascendido nombres, pero… ¿a que no adivinan quién fue el primer detenido?

Gary Glitter regresó al Reino Unido en 2008 despúes de haber sido deportado de paises como Tailandia, Camboya y Vietnam. Sus líos legales comenzaron a finales de los 90 cuando se le relacionó con un asunto de pornografía infantil. Al parecer se vino a España cuando la cosa se puso fea, de aquí pasó a Gibraltar y empezó su periplo por Cuba, México, Brasil, Sudáfrica y todos los países de peor reputación del sur de Asia, de donde le iban echando de uno detrás del otro.

No, si al final va a ser verdad que el rocanrol era la música del demonio… Do you wanna touch me?… ¡¡¡¡Nooooo!!!!

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Keep on Rockin’ 2012”, que fue publicado originalmente el miércoles 4 de enero de 2012.

Beso grande y enorme x3

Lunes, 30 de enero de 2012.-
Antes que nada, una aclaración: Atascado en los 70 ha estado renqueante unos cuantos días por culpa del maldito “error establishing a database connection”, esa lacra con que los servidores gratuitos castigan de vez en cuando a los blogs pobretones como este. Pese a todo seguiremos adelante con la gratuidad, sin una triste Visa con la que abrir las puertas a todos los lujos web imaginables. Y si la cosa se pone fea, pues nos mudaremos al blog suplente que hay en https://balbinoruiz.wordpress.com/, que para eso está.

Y una vez dicho esto, voy con un asunto sobre versiones y plagios que me quedó pendiente del año pasado. Bueno, más que de una vil copia se trata de algo parecido a una simpática mutación del inglés al castellano, de lo femenino a lo masculino y de lo cursi a lo macarra. De paso, me servirá para cerrar una improvisada trilogía sobre glam-rock y también lo catalogaré como sexto volumen de Yo no soy Bo Diddley, ese peculiar serial que me sirve para rescatar antiquísimas canciones en blanco y negro como ésta.

Siempre encantadoras estas Shangri-Las, quizá demasiado blanquitas y pavas si las comparamos con la esplendorosa negritud de las Crystals, las Ronettes o las Supremes. El caso es que, aunque las hermanas Weiss y las gemelas Ganser parecieran tan modositas, algunos de sus éxitos fueron versionados por roqueros duros de esos que nadie quisiera encontrarse en un callejón oscuro. Hay una muy conocida sobre moteros que a los Twisted Sister les quedó muy divertida… pero voy a centrarme en este Give Him A Great Big Kiss que está sonando. Seguro que les recuerda a un muy conocido hit del rock español.

Bulevar (1980)

Estoy hablando, claro, del Es especial de los Burning. Pertenece a Bulevar, su tercer LP, un disco que salió en un momento complicado de su carrera: debían enfrentarse al difícil reto de mantener el estatus de superestrellas en que se habían instalado con sus singles arrolladores del tramo final de los 70.

Burning - Mueve tus caderasMueve tus caderas (1979)

Estaban a tope de éxito, drogas y billetes verdes gracias al pelotazo de El fin de la década, su disco de 1979… el Mueve tus caderas había sonado hasta en la sopa e incluso se habían marcado el lujo de actuar en una peli de Fernando Colomo, que para colmo se titulaba como su canción más famosa.

Burning - ¿Qué hace una chica como tú en un sitio como este?El single de “la chica” se publicó en 1978
como adelanto del LP “El fin de la década”

El impacto cinematográfico propició que Eloy de la Iglesia les reclamara canciones para Navajeros, una de las cumbres del cine quinqui, y las necesitaba para ya. La circunstancia exigía sacar rápidamente otro disco y para superar el listón de ¿Qué hace una chica como tú en un sitio como éste? se les ocurrió la genial idea de la versión de las Shangri-Las: donde había jovencitas dándose consejos adolescentes sobre cómo declararse al chico que les gustaba los Burning pusieron a macarrillas de extrarradio perdiendo los papeles por la chavala más apetecible del barrio.

Pongo esta imagen fija del single de 1980 con la toma de estudio porque no hay disponible un triste playback de esta canción en el que aparezca Toño al frente del grupo. Una pena, pero así es el precario legado audiovisual de la prehistórica TVE. Me apunto como tarea pendiente buscar los vídeos adecuados para ofrecer a Toño el homenaje que se merece.

Pese a poner su voz solo en los cuatro primeros discos, Antonio Martín ‘Toño’ es y será siempre el cantante de los Burning. Que me perdone Johnny, pero el punto que tiene su diálogo original con Toño es insuperable: “lle-va-la/al-ci-ne… esqueprefiere patinaaar…”. Entiéndanme, no pretendo menospreciar el mérito de Pepe y de Johnny tirando de los Burning de los últimos veintipico años. Ole por ellos y sobre todo por Johnny, que ha conseguido mantener vivo al grupo. La parte dialogada de Es especial aún es uno de los puntos álgidos de los conciertos: Johnny aprovecha para vacilar con el público, con la banda, con Carlos Segarra o quien quiera que sea el invitado de esa noche… pero claro, no es lo mismo sin Toño.

BurningLes encantaba maquearse para las fotos
y adoptar poses de rock star

Lo que no tiene perdón es la escandalera que montaron algunos periodistas modernillos a cuenta de Es especial. Sí, los mismos críticos que unos años después pasaron por alto lo de Marta y su marcapasos se ensañaron con los Burning en 1980 acusándolos de plagiarios. Y todo porque en el disco la canción aparecía firmada por Martín-Casas-Cifuentes. Los tres implicados explicaron que hubo un malentendido al imprimir la portada y la galleta del vinilo, que ellos se lo pasaron bien a los de la discográfica pero estos eran unos cutres que no se enteraban de nada. Hay que recordar que nuestros héroes grababan para el sello Ocre-Belter, o sea, la compañía que se había forrado vendiendo singles de Manolo Escobar, y encima con sede en Barcelona… lógico que no tuvieran ni idea de rocanrol, ni de las Shangri-Las, ni de La Elipa, ni de nadená. La verdad es que como disculpa suena un poco pobre, pero si lo dicen los Burning yo me lo creo.

Por otra parte, que todo hay que decirlo, ni Belter ni luego Divucsa corrigió jamás la errata en ninguna reedición de Bulevar ni en ninguno de los recopilatorios en los que ha incluido Es especial. Sólo en algún directo se ha mencionado como de pasada que es una versión y hasta la web oficial del grupo sigue firme en el error… quiero suponer que por el típico fallo de volcado de datos. No hay por qué pensar mal, está claro que lo suyo fue una versión y no un plagio. Al fin y al cabo, a esa misma canción ya le habían hincado el diente con anterioridad Johnny Thunders y los New York Dolls, ídolos de cabecera para los chicos de La Elipa.

Les dejo con los mencionados travestones de Nueva York, cuyas pintas tantas veces imitaron los Burning en sus comienzos.