En recuerdo de la Thatcher

Sábado, 20 de abril de 2013.-
En estos días de funerales y honores para Margaret Thatcher, una de las figuras políticas esenciales del siglo XX para bien o para mal, me he acordado de una canción de Bob Dylan. La pondré en castellano para que se entienda mejor.

Antes que nada, he de reconocer que cuando puse en el buscador las palabras “sobrios” y “maggie” estaba seguro de obtener “cero resultados”, pero resulta que hay un tipo que se está dedicando a subir a youtube miles de vídeos de montones de grupos españoles ochenteros ya casi totalmente olvidados. Kunkeiro69 se llama el responsable de la cruzada, y es justo nombrarlo en agradecimiento a esa extraordinaria labor que nos permite escuchar discos enteritos de gente tan distinguida como Demonios tus ojos, Derribos Arias, Obús, Los Feliz, La Coartada, 091, Mermelada, Cucharada, Los Nikis o The Refrescos.

Total, que pude encontrar la canción de Los Sobrios a la primera. Desde luego, no está entre las mejores versiones que se han hecho sobre el repertorio de Bob Dylan, pero sí que tiene su gracia. Pertenece a una época en que, tras la resaca provocada por los innumerables disparates perpetrados al amparo de la movida, volvieron a surgir músicos que sí sentian un cierto respeto por las viejas figuras del rocanrol. Todo grupo de pose roquista que se preciara tenía que hacer su adaptación dylaniana, y así a bote pronto se me vienen a la memoria Domingo y los Cítricos, Proscritos, La Gran Esperanza Blanca e incluso Loquillo y los Intocables. Todos tuvieron su mérito, pero he de reconocer que yo sentía debilidad por la de Los Sobrios. Su idea de juntar en su único disco versiones de Bob Dylan y de Conchita Velasco me pareció un hallazgo considerable.

¿Y a qué viene sacar a relucir ahora esta canción? Pues la cosa tiene su historia. Dylan la publicó en 1965 y hablaba sobre una dueña de una granja que trataba fatal a sus jornaleros, quizá refiriéndose a los tiempos de la esclavitud o quizá a la explotación laboral en general. Veinte años después, cuando Inglaterra vivía un durísimo periodo de conflictividad social, a alguien se le ocurrió darle un nuevo sentido a la canción aprovechando que el siniestro personaje escrito por Bob se llamaba Maggie. ¿Que Margaret Thatcher se dedica a putear a los trabajadores y a sus sindicatos? Pues yo en la granja de Maggie no vuelvo a currar.

Eso es a lo que se refería U2 cuando empezó a versionar Maggie’s Farm en todos sus conciertos. No deja de ser chocante que unos irlandeses se refirieran a Inglaterra como “la granja de Maggie”, pero permítanme que por afinidad personal y generacional yo prefiera mil veces la versión de Los Sobrios.

Los Sobrios - A secas! A secas! (1988) 

Y sepan que no es la primera vez que se habla de esta canción en A70. Compruébenlo aquí debajo.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Atascado otra vez en Mobile con el Blues de Memphis sin poder salir”, publicado originalmente el martes1 de diciembre de 2009.

NOTA 22/05/2014
Resulta que han suprimido la cuenta en youtube del amigo Kunkeiro por las malditas reclamaciones de copyright… una catástrofe para quienes seguíamos su admirable labor… ¡ánimo Kunkeiro y vuelva pronto! Por fortuna podemos seguir disfrutando de la canción, pues casi a la vez ha tomado el relevo un vídeo de una ignota actuación televisiva de Los Sobrios.

Dirige la orquesta el maestro Francesco Zappa

Martes, 8 de enero de 2013.-
Los días de 2013 van a avanzando a toda velocidad. Antes de que pase más tiempo sin actualizar el blog les pondré esta pieza de seis minutos a modo de Concierto de Año Nuevo.

Cuando vi esto en directo fue para mí todo un descubrimiento. Sabía que Frank Zappa era un tío importante, pero apenas había oído de pasada algo de su música. Fui a verlo porque entonces me apuntaba a todo lo que se ponía a tiro, y total por quinientas pelas bien podía uno asumir el riesgo de comprobar qué figuras del rock clásico ya no estaban a la altura de su fama. Estamos hablando de finales de los 80. Los ayuntamientos grandes estaban totalmente enloquecidos y contrataban a todas las viejas glorias del rocanrol sin reparar en gastos, con entradas a mitad de precio o directamente gratis. Superada la pertinaz sequía franquista, y una vez abierta la veda con los primeros macroconciertos ochenteros, toneladas de roqueros guiris experimentaron las ventajas de visitar la nueva España. El político de turno que no engordara su programa de festejos con cuatro o cinco estrellonas podía ser etiquetado como antiguo y tacaño, y eso sí que no… qué extraño es recordar todo esto justo ahora que ya no queda nada de dinero ni de rocanrol. Al menos todo aquel disparate nos sirvió a algunos para conocer de primera mano a esas leyendas vivas cuyas biografías nos sabíamos de memoria gracias a la historia del rock por fascículos de Jordi Sierra i Fabra.

La entrada de ZappaLa prueba del delito

Revisando mi colección de entradas, esa semana de mayo del 88 me acerqué el martes a ver a Joe Cocker, el sábado tocó Zappa y el domingo volví al Rockódromo de la Casa de Campo para la casi no actuación de Van Morrison con los Chieftains, pues amenazó con suspender el concierto a la segunda canción. El tío se marchó con un rebote monumental por tener a un cámara en el escenario tomando imágenes para las pantallas gigantes de San Isidro. Alguien tuvo la genial idea de suprimir la señal de vídeo y le convenció para volver a salir, que menudo es Van The Man. Tres dinosaurios en seis días, y eso sin descartar que entre medias no tocara gratis una Tina Turner o unos Kinks sin que exista una triste entrada que me ayude a concretar la fecha. O alguno de esos disparates nacionales con Obús y La Polla Records compartiendo cartel… Durante varios años, esas inolvidables semanas de mayo se convertían en un intenso y excitante no parar, supongo que nefasto para los exámenes de junio.

Vuelvo al Bolero, que irá ya por la mitad. En ese concierto, el señor Zappa me dejó con la boca abierta por su desenvoltura en el escenario, sus alucinantes solos de guitarra y su minucioso dominio sobre los músicos. Todas esas complicadísimas canciones fluían con pasmosa naturalidad contra lo que podría suponerse de la actitud burlona del maestro de ceremonias, y para colmo la banda parecía divertirse. Pero lo mejor llegó con lo del Bolero, cuando Frank Zappa se despojó de su guitarra, dio la espalda al público y se puso a dirigirlos como si fueran una orquesta. No me podía creer que un grupo de rock pudiera ser domesticado a golpe de batuta, aunque eso sí, con un cigarro en la otra mano. En aquella época se estaban empezando a publicar algunas colecciones de tomas en directo, como Guitar o You Can’t Do That On Stage Anymore, pero creo que este LP es el que contiene un concierto lejanamente parecido a lo que vimos.

Frank Zappa - Does Humor Belong In Music? Does Humor Belong In Music? (1986)

Existe también hay una versión en vídeo sacada de un especial de la tele alemana, pero no hace falta irse tan lejos… nuestra TVE se marcó la machada de transmitir en directo su actuación de Barcelona. Aún caliente el recuerdo de San Isidro, fue estupendo repetir solo tres días después, todo un lujo poder disfrutarlo tranquilamente en el sillón de casa. Habrán notado que la toma que puse al empezar es pura arqueología televisiva rescatada de VHS, pero si se animan aquí pueden enlazar el concierto completo reemitido ya en digital. Vean aunque sea el principio, con el famoso discurso en castellano en el que Frank se disculpaba por leerlo “como un loro”. Aunque musicalmente estuvieron espléndidos, por lo visto se encontraban un poco cansados por culpa de los desplazamientos con Iberia, lo que mereció unas cuantas burlas dedicadas a la aerolínea española. Tan agotado estaba el amigo Francesco que renunció a cerrar el cartel y prefirió tocar en segundo lugar, entre Mermelada y Burning. Bien metidos en la madrugada, alargando los últimos bises a placer, a Pepe Risi se le notaba absolutamente feliz de haber tenido al maestro Zappa como telonero.

Para mí es también un placer empezar el año con Frank Zappa, del que ya se viene hablando en este blog casi desde el principio, incluso antes de que empezara a funcionar.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Frank Zappa subtitulado… ¡qué gran invento!”, que fue publicado originalmente el viernes 18 de diciembre de 2009.

Sí, hubo rock antes de la movida

Jueves, 20 de diciembre de 2012.-
Bueno, ha pasado tiempo desde el anterior texto, pero al menos les dejé en compañía de Veteranos del rock, ese estupendo documental de media hora que hablaba de lo marginada que quedó la vieja guardia roquera tras la irrupción de la movida. Ahí había un montón de frases geniales de Molina, El Pirata, Mariscal y, sobre todo, una de Fernando, el batería de Obús: “si hubiera un solo culpable yo le habría dado ya de hostias”. Insuperable… espero que lo hayan podido disfrutar.

Sepan que en este mes sin nuevos textos, A70 no ha estado inactivo. El equipo de archiveros ha trabajado duro para recuperar entradas antiguas que estaban relacionadas con este tema, las que veíamos que ustedes intentaban leer sin conseguirlo. Ya les anticipo que hemos puesto una galería de portadas de discos con sus correspondientes enlaces abajo del todo, al fondo a la derecha, pero antes de entrar a detallarlas vamos con una canción representiva, como es costumbre.

Para ilustrar este asunto de los roqueros españoles anteriores a la movida, elijo como protagonista a Ramoncín precisamente porque no formaba parte de ninguna tribu. No se ceñía a los cánones de ningun género, lo mismo coqueteaba con el punk, el pop o el jevy si eso le ayudaba a seguir forjando su propio personaje. Simplemente era un chaval de barrio con una personalidad arrolladora y la pura determinación de ser una estrella que sobrepasara los límites del rocanrol. Él lo tuvo siempre muy claro, miren lo que le dijo hace mil años a la Milá.

Ese joven Ramón se convirtió a toda prisa en uno de los tíos más famosos de España después de escandalizar sin descanso con toda clase de declaraciones arrogantes y conciertos polémicos, unas veces lanzando huevos desde el escenario contra esos trajeados reyes del pollo frito a los que tanto despreciaba y otras siendo él quien recibía el impacto de los putrefactos proyectiles. Superada esa etapa llegaba lo más difícil, sacar un segundo disco que demostrara que la materia prima era de calidad roquera.

Ramoncín - BarriobajeroBarriobajero (1979)

Fue un relativo fracaso. La guerra que estaba manteniendo con los jerarcas de la EMI perjudicó mucho su difusión, pero aún así fue un álbum muy querido por el ramoncinismo. Que se llamara Barriobajero era toda una declaración de intenciones, una afirmación de sus señas de identidad, de cuál era el sitio de donde venía y qué cosas estaba dispuesto a defender a muerte. Ese punto de vista suburbial en el que Ramoncín quiso atrincherarse está presente en cada una de las canciones: Chuli, ¡Hola muñeca!, Soy un chaval, Blues para un camello, Felisín el vacilón… el muestrario completo de la mitología del barrio. Supongo que más o menos en ese punto los jóvenes cachorros de la futura movida empezaron a sentirse incómodos en sus conciertos, y sería cuestión de semanas cuando definitivamente renegaron de Ramoncín como personaje chungo y casposo.

Por eso cuando los chiquitos de la movida saltan a la fama y declaran abiertamente la guerra al rocanrol, nuestro héroe de Legazpi era uno de los pocos que estaba preparado para darles la batalla. Y si había que llegar a las manos y romperse la nariz, ahí estaban los puños y la napia de Ramón para lo que hiciera falta. Buena fe de ello pueden dar gabinetes, pegamoides y glutamatos, que quien más quien menos tiene una peleíta para dar lustre a su biografía. Era inevitable, uno no oposita al título de cronista barrial para que luego lleguen esos niños de papá con sus pelos de colores, su amaneramiento gay a la moda y su hedonismo insustancial y te roben todo el protagonismo proclamando no se sabe qué impostada alegría de vivir… ¡venga hombre!

Arañando la ciudadAsí era el barrio de Ramoncín, inmortalizado
para la portada del tercer disco

En su atinada reflexión sobre el asunto, Darío mencionó Arañando la ciudad como punto de ruptura. Bien pudo ser así, ese disco es de 1981 y a esas alturas ya estaba claro quiénes se quedaban en el bando de acá y quiénes desertaban al otro. Pero esa es ya otra historia en la que no quiero entrar ahora… dejo para más adelante un repaso en condiciones de Arañando la ciudad canción por canción, que para eso es uno de mis discos favoritos. Hoy prefiero plantarme en Barriobajero, que es de 1979 y me sirve para desmontar el argumento de que antes de la movida no hubo nada, esa gran falacia difundida hasta la náusea por los amos de la cultura oficial en España.

Pues sí, sí hubo rock en España antes de la movida, un rock quizá algo torpe pero lleno de entusiasmo, elaborado por aprendices en rocanrol con un inmenso mérito jamás reconocido. Y como prueba de ello, les dejo algunos enlaces a textos rescatados del Archivo A70. Uno sobre los prehistóricos Ñu de antes de grabar su primer LP y otro sobre ese primer LP de Ñu. También les remito a la página dedicada a los pelos largos de 1973, por ejemplo de los sevillanos Smash y de legendarios futbolistas llegados de más allá del Atlántico. El extraño experimento de La Romántica Banda Local se produjo un poco más tarde, y ya al final de la década asistimos a la irrupción de nuestros queridísimos Leño y al éxito de los glamourosos chicos de Burning, los únicos que fueron capaces de rivalizar con la movida en descaro y lentejuelas. Y, cómo no, también se escribieron por aquí un par de cosillas sobre roqueros con muy mala reputación, como Teddy Bautista y el propio Ramoncín. En fin, por hacerles justicia y también por ganas de tocar las narices… menos mal que hubo lectores que publicaron comentarios poniendo las cosas en su sitio.

Les dejo, no sin aprovechar para felicitarles las fiestas, pues no creo que vuelva a escribirles nada nuevo hasta el año que viene. Aquí debajo recupero la felicitación navideña del año pasado, que también puede valer para este.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Feliz Navidad y suerte para 2012”, que fue publicado originalmente el 23 de diciembre de 2011.

Visitas inesperadas

Lunes, 19 de noviembre de 2012.-
La semana pasada este blog tuvo un intenso trasiego de visitas. Tirando del hilo descubro que todo se debe a un enlace que puso Darío Vico en uno de sus Wild Card. Resulta que los últimos textos aquí publicados sobre estrellas de la radio animaron a Darío a escribir una emotiva reflexión sobre el asunto, salpicando su relato de simpáticas anécdotas personales con un servidor involucrado en alguna de ellas. Por ejemplo, como espectador en un concierto en el que sonaron canciones como ésta.

Le doy las gracias, amigo Darío. Me puso usted la carne de gallina, sobre todo recordando aquel indescriptible rally diario Fuencarral-Chamartín. Y sí, el repertorio de Ñu siempre estuvo repleto de caballeros, doncellas, espadas justicieras y cruces de hierro, pero es que José Carlos Molina a mediados de los 90 estaba especialmente contento: acababa de regrabar sus mejores canciones para un recopilatorio bastante cañero y sus actuaciones se alargaban hasta la extenuación. Pueden comprobarlo si quieren en este concierto de 1995 en una sala de Murcia, pero ya les advierto que hay que ser muy fan.

1975-1995. Veinte años y un día (1995)

La entrega en cuestión de Wild Card hablaba de tiempos míticos para los de mi generación, ese punto en el que prendió nuestra pasión por la música. Empezaban los 80 y lo primerito que había que hacer era elegir tribu urbana, programa de radio y declararse rápidamente fanático de ambas cosas. Estoy muy de acuerdo con las apreciaciones de Darío, así que no insistiré sobre lo mismo. Mejor léanlo de primera mano en el enlace que puse al principio.

Lo que quería realmente es dar la bienvenida a todos los que han visitado por vez primera este sitio y disculparme por esas entradas sin contenido que han intentado leer. Les aclaro que Atascado en los 70 se encuentra en plena fase de reconstrucción, así que me pongo junto a mi colega Adelardo a cargar los textos no disponibles que ustedes han curioseado en estos días. Empiezo por un post dedicado a La Romántica Banda Local, en el que precisamente se mencionaba al señor Vico, y próximamente nos ocuparemos de otros nombres imprescindibles del rock español de finales de los 70 que ya tuvieron protagonismo en este blog.

Mientras nos tomamos un poco de tiempo recolocando algunos textos, les pongo aquí debajo un vídeo relacionado con el asunto. Recoge testimonios de esos roqueros ibéricos que fueron borrados del mapa por la triunfante generación de “la movida”. El reportaje se titula Veteranos del rock y se emitió en Telemadrid hace ya algún tiempo, como dice la canción. Fue en el programa 30 minutos, así que ya saben lo que dura. Hagan el esfuerzo, que merece la pena aunque solo sea por ver a Fortu trinchando un cochinillo o al Molina subiendo en bici las cuestas de Sacedón para tocar la flauta irlandesa sobre una colina. Julio Castejón intenta ser optimista justo antes de reactivar Asfalto. Paco y Fernando de Obús no lo ven tan claro. Mariscal y El Pirata aportan su experta opinión. Una joya de documento, en definitiva.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “La Romántica Banda Local, tiempo de barbas y chaquetas de pana”, publicado originalmente el viernes 6 de abril de 2012

Aquellas noches de neón con el Mariano

Jueves, 1 de noviembre de 2012.-
A propósito de otro locutor de radio voy a ser tan poco original que empezaré poniendo la canción que sirvió de sintonía a su programa más famoso. Falleció hace ya más de un mes, pero no está mal recordarlo en este fin de semana de difuntos.

Ustedes comprenderán que habiendo sido durante años oyente del Disco Cross habré podido oír esta canción de Black Sabbath unos cuantos miles de veces. Es de uno de los discos que grabaron con Ronnie James Dio como cantante, con el que disfrutaron de una inesperada segunda época dorada después de la ruptura con Ozzy Osbourne. Mediados los 80, los recién llegados a la fiebre del jevimetál éramos tan ignorantes que pensábamos que la canción se llamaba “noches de neón”… total, el Disco Cross en sus comienzos sonaba todas las noches en la ciudad y lo más natural era que su sintonía se llamara así. Con el tiempo fuimos adquiriendo algunos rudimentos en el idioma del rocanrol y descubrimos, en parte gracias a la insistencia de Mariano García, que nada tiene que ver nights con knights y que tratándose de los Sabbath era mucho más factible que fantasearan con “caballeros de neón” provistos de armadura de pesado metal como mandaban los cánones.

Heaven and Hell (1980)

Mariano García fue uno de los alumnos aventajados del Mariscal Romero, primer gran showman de nuestra radio roquera. Al comenzar los 80, viendo que algunos grupos locales empezaban a incrementar sus ventas, el Mariano supo hacerse un hueco promoviendo rivalidades entre artistas desde las ondas, el viejo truco para captar audiencia entre sus seguidores. Primero intentó una especie de pugna entre partidarios de Leño contra partidarios de Barón Rojo. Sirvió más bien como ensayo porque la cosa no podía tomarse demasiado en serio, era como enfrentar churras y merinas. Un par de años después, cuando surgió el fenómeno Obús, el modelo sí cogió cuerpo. Si ahora de lo que se trataba era de tomar partido por barones o por obuses, eso sí que eran palabras mayores, un asunto bélico de verdad. Los propios músicos entraban al trapo porque sabían que ese antagonismo les iba a beneficiar a corto plazo.

Quienes no aceptaban su juego, como por ejemplo Miguel Ríos o el Rosendo post-Leño, recibían tratamiento de desertores del rock y sufrían prolongados ataques personales bastante desagradables. En seguida se hicieron evidentes las mañas del tío Mariano, pero se le perdonaban porque su programa molaba, él era muy salao y daba mucha vidilla a la escena jevy. Cuando el eje Barón-Obús se consolidó, Disco Cross ayudó a que el negocio se fuera ampliando dando impulso a otros aspirantes como Ñu, Sobredosis, Banzai, Barricada, Sangre Azul y otros muchos que trataban de consolidarse en esa próspera segunda línea del hard patrio. El mérito hay que reconocérselo a Mariano García, aunque todo el mundo suponía que en la trastienda había un lado oscuro de beneficio personal con toda clase de fuentes paralelas de ingresos como salas de conciertos, producción de discos, paquetes promocionales, sello discográfico propio…

También hay que decir que, con total descaro y desenvoltura, copió al Búho Musical la sección de cartas de los oyentes y robó de ese mismo programa a la mismísima abuela Ángeles, que era inseparable de Paco Pérez Bryan yendo a conciertos de Luz CasalLeñoMiguel Ríos. La popular Abuela Roquera fue prácticamente raptada por Mariano García para hacerla frecuentar territorios más duros y terminar convirtiéndola en un personaje explotado hasta la náusea por el locutor.

Por esas y por otras razones fui despegándome poco a poco del Disco Cross hasta perderle la pista casi por completo. Sé que empezó a dar tumbos por distintas emisoras hasta desembocar en la suya propia, el polémico Rockservatorio. Y digo polémico porque, por encima de su meritoria actividad y sus años de lucha hardroquera, acabó lastimosamente trascendiendo por un desafortunado episodio mundialmente famoso en internet en el que el señor García se convertía en esperpéntica caricatura de sí mismo ante unos estupefactos jevys asturianos.

Y a pesar de todo, llegada la hora del triste fallecimiento de Mariano García he sentido su pérdida y me ha invadido una gran nostalgia por aquellos tiempos en que su voz me acompañaba a todas horas. En agradecimiento por todos esos buenos ratos y como muestra de respeto he sido incapaz de pinchar el enlace a la bronca con los chicos de WarCry que me pasó (una vez más) el amigo que me dio la noticia por mail. En cambio, me he leído enteritos los comentarios de los viejos oyentes que expresaron su afecto bajo la necrológica publicada en la web del Mariscal.

Descanse en paz, el Mariano

Les dejo con la entrega habitual de Archivo A70, esta vez con alusión a la novena de Beethoven en versión Rainbow, otra sintonía clásica de aquellos programas de Mariano García.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “3 canciones de Rainbow (I): I Surrender”, que fue publicado originalmente el domingo 20 de febrero de 2011.

Mariscal Romero, el primer indignado

Sábado, 27 de agosto de 2011.-
Se acaba este extraño agosto de 2011, ocupado en Madrid por extenuantes manifestaciones católicas y protestantes. Confieso mi indiferencia hacia las religiones, sin embargo he de reconocer que experimento cierta antipatía ante todo lo protestante. El gran Silvio tuvo en uno de sus primeros grupos a un batería que era negro y protestante. Pese a que era un excelente aporreador decidió despedirlo, y no por negro. Sabía que la presencia de un protestante en el grupo no traería más que problemas, y Silvio nunca se equivocaba.

El mes comenzó en Atascado en los 70 también con polémica. Un par de nuevos amigos se enzarzaban en la eterna disputa sobre si es mejor decir Stones o Rolling. Se trata de un gran dilema sobre el que me encanta discutir, y no digamos si en la refriega sale a relucir la figura de Vicente Mariscal Romero. Tengo por costumbre hacer una reverencia al escuchar el nombre de este gran benefactor del rock en España. Rápidamente, me he puesto a buscar y he encontrado esta joya, que demuestra que la indignación contra los políticos no se inventó en mayo de 2011.

Vaya, resulta que los roqueros de barrio empezábamos a estar hartos de los políticos de la transición ya en el mismísimo 1978. Ha llovido mucho desde entonces y han brotado unas cuantas chabolas de indignados en la Puerta del Sol. Como dije, no siento mucha simpatía por esos jóvenes barbudos y esas chicas con piercing que tanto cariño han cogido al kilómetro cero. Será que me he convertido en un señor mayor y me muero de envidia por no tener veinte años igual que ellos. También envidio lo animado que les ha salido este verano de la indignación en Madrid, en comparación con los soporíferos agostos madrileños de antaño. Y sobre todo, ese chollo de poder chotearse de la policía en su cara a cambio de un par de porrazos en tres meses. No está nada mal, cuando yo tenía veinte años no era así de barato. Era más seguro encauzar la indignación hacia otros ámbitos, como chapurrear canciones de The Rolling Stones en inglés inventado. Hayguasborn inacrasfar jarricain, que decía Mariscal Romero.

Mariscal Romero fue un profesional de la radio que tuvo la jeta de ponerse a cantar sin tener ni idea de hacerlo, todo porque era una especie de iluminado con una importante misión: dar un impulso a nuestro rock autóctono. ¿Y quién era él para hacerlo? Pues el inventor de la radio roquera en España. Antes hubo otros, como Ángel Álvarez o Alfonso Eduardo, pero Mariscal era un roquero de verdad. Lo suyo era ROCK con mayúsculas, que solía decir él. No sé cómo se las arregló, pero a principios de los 70 el tío se coló en la onda media de una de las radios públicas con un programa en el que ponía a los Stones, Uriah Heep, Jethro Tull y gente así. Se llamaba Musicolandia y se emitía en Radio Centro, que era una de las cadenas del conglomerado de la Radio Nacional de España franquista. Pero el incansable Mariscal no se conformó e hizo doblete con otro programa en la FM, el legendario Mariscal Romero Show, con el que ya obtuvo tanta relevancia que le contrataban como disc jockey en festivales de rock y le ponían como cabeza de cartel por encima de los propios grupos. Este es el aspecto que gastaba en aquella época.

Mariscal Romero Show-Black Feeling (1977)

Mariscal le echó morro y, consciente de sus limitaciones, aceptó el reto de lanzarse a rocanrolear… o algo parecido. Había que conquistar presencia pública para el rock español, y en ese momento el Mariscal era más famoso que cualquiera de los músicos del género… así que se puso al frente del escenario, cogió el micro y asumió su papel de agitador. El objetivo principal era grabar discos, y por fin lo consiguieron con el primer ¡¡Viva el Rollo!! (1975). El proyecto sirvió para que Burning, Volumen, Indiana y Tílburi publicaran un par de canciones, pero a condición de que también diera la cara Mariscal Romero, que se marcó dos versiones stonianas acompañado por The Moon, uno de los grupos más competentes del momento.

Siempre bien agarrado a los Stones, tanto en el primer Viva el Rollo como en el segundo. Jumpin’ Jack Flash y Honky Tonk Woman en el Vol. I y No nos dan satisfacción en el Vol. II. Lo que va entre ambos discos es el paso trascendental desde la iniciática Serie Gong (subsello de Movieplay) al mítico Chapa Discos (subsello de Zafiro). Este Rock del Manzanares – Viva el Rollo Vol. 2 es una de las primeras referencias del inimitable sonido Chapa, y en él Vicente Romero apadrinó a cinco grupos del entonces llamado rock mesetario: Asfalto, Leño, Cucharada, Union Pacific y Araxes II. Los tres primeros pudieron grabar después sus propios LP’s con mayor o menor fortuna; Union Pacific se tuvo que conformar con ser el grupo que dio soporte al Mariscal en su hilarante Satisfaction y con ser cantera de los futuros Obús; y por último, Araxes II disfrutó de un gran prestigio en el rock sinfónico de aquel momento y ha vuelto a la actualidad este verano por ser la banda en la que militó el tristemente célebre José Rodríguez Neri, cerebro de la trama SGAE que acaba de salir de la prisión de Soto previo pago de 300.000 euros de fianza… una modesta cantidad comparada con lo que Neri manejaba.

Arriba, primer volumen de ¡¡Viva el Rollo!! publicado bajo la marca Gong, subsello roquero de Movieplay que no cuajó mucho más allá de inflarse a ganar pasta con Triana.
Como desde allí no había manera de dar el impulso necesario al rock español, Mariscal convenció al sello Zafiro para crear la Serie Chapa, que echó a andar con este Viva el Rollo Vol. 2 de aquí abajo

Además de estos discos colectivos, Mariscal también publicó dos álbumes propios: Mariscal Romero Show-Black Feeling (1977) y Zumo de Radio (1980). Del primero ya han podido ver su indescriptible portada unos párrafos antes, muy ilustrativa de su manera de hacer radio: siempre de pie, nunca sentado. Su contenido es bastante extraño, con Romero aullando sobre temas funk y música disco, pero lleva el nombre de su recordado programa en Radio Juventud, que era la emisora de FM de Radio Cadena Española.

Cuando RNE se reorganizó en la década siguiente, algunas de esas frecuencias de Radio Centro y Radio Juventud fueron utilizadas para montar Radio 3, la casa donde se refugiaron los patriarcas de la modernez y la nueva ola. Mariscal no estuvo allí, pues nunca quiso mezclarse con los Ordóvas de turno. Debo decir que una vez conocí en persona al gran Vicente Romero y me impresionó la elocuencia con la que pronunciaba el apellido “Ordóvas”, con acento en la segunda “o”, una forma despectiva de enfatizar la traición de Jesús Ordovás, que de joven estuvo en el grupo fundacional del Viva el Rollo y luego les hizo un corte de manga para marcharse con los de los pelos de colores.

Mariscal se escabulló de la apoteosis pegamoide de mediados de los 80 refugiándose en Argentina, donde impartió su magisterio radiofónico desde la Rock & Gol de allá. Luego regresó, hizo una breve incursión en Cadena 100 con un show matinal y sobre todo se centró en el negocio editorial publicando revistas roqueras imbatibles en ventas. Hace tiempo que cambió su nombre para hacerse llamar Mariskal con “k”, y lo más increíble es que el tío sigue en plena forma, al pie del cañón con página web, radio on-line y consiguiendo que la Kerrang y la Heavy Rock se mantengan firmes en los kioskos. ¡Larga vida al Mariscal!

Zumo de Radio (1980), con otro autógrafo del Mariscal

FE DE ERRORES 03/11/2011
Me falló la memoria justo en el último párrafo y se deslizaron dos datos erróneos, hábilmente subsanados en los comentarios por un insigne lector. Pueden salir de dudas un poco más abajo.

Por culpa de Ilegales saco del armario mi colección de entradas

Viernes, 30 de abril de 2010.-
Gira de despedida de Ilegales. Viernes 23 de abril de 2010, día de San Jorge, última oportunidad para los fans madrileños. La cita es en una horrible sala próxima a la Plaza de España

Me iba a poner a escribir una especie de crónica del concierto en plan emotivo, recordando el puñado de veces que he visto a Ilegales… cada vez que presentaban en Madrid un nuevo disco, allí estaba yo sin falta. Para ilustrarlo en plan bonito se me ocurre rebuscar entre mi colección de entradas… y me despisto… me pongo a digitalizar todas las entradas que encuentro… las ordeno por fechas… la crónica de los Ilegales tendrá que esperar.

Con la tarea a medias, saco varias conclusiones. La primera: que a finales de los 80 andaba todo el puñetero día de conciertos. Las entradas lo demuestran, y además había montones de festivales gratuitos de los que no guardé un papelito que apuntale ahora el recuerdo. La segunda: que Ilegales nunca cayó en la trampa de tocar gratis ni tampoco se prodigaban en conciertos colectivos. Siempre tan suyos… presentándose ante el público sólo en momentos especiales y cobrando entrada, como debe ser… pero dejemos a los Ilegales para el próximo día. Voy a poner música, por ejemplo, de uno de sus teloneros de entonces.

En el futuro iré sacando jugo a todas estas entradas, incluso he actualizado uno de mis textos anteriores con mi fetiche número 1, la madre de todas las entradas: Stones, 9 de julio de 1982 en el Vicente Calderón. Pero hoy voy a sacar a pasear unas pocas de las que probablemente de otra manera nunca habría hablado. A finales de los 80 había en España un montón de grupos segundones que peleaban para abrirse camino entre los grandes santones de la movida. Todos esos grupos me motivaban… ya entonces me interesaba más el rock de los 70 que las modas pasajeras que venían de Londres, pero también me gustaba estar al tanto de lo que se hacía por aquí. Y esos músicos locales eran apasionados, se creían lo que hacían… a veces con más voluntad que talento. Así que me calzaba la chupa vaquera con peste a humo y me iba de concierto hasta tres y cuatro noches seguidas… De toda aquella generación solo triunfaron Los Ronaldos, y quizá también se recuerde como grupos de culto (qué mal suena eso) a Surfin’ Bichos y Los Enemigos. Pero había muchos más…

1-XI-86. Mermelada, uno de mis favoritos de siempre, rocanroleros en tierra de nadie y todavía en activo como J. Teixi Band

Potros y Sex Museum en Rock Club19-XII-1987. Los Potros y Sex Museum teloneando a un olvidado grupo garagero… ¡qué revoltosa era entonces la militancia mod!

Teloneros en Rock Club9-III-1988. Cardiacos, La Coartada, Deicidas y Los Flechazos se juntaron en un proyecto colectivo en el que casi todos eran leoneses

Pantano Boas en San Mateo16-IV-1988. The Pantano Boas, ruidistas con estética de Arizona… aunque vinieran de Barcelona

Fiesta Rock de Lux27-IV-1988. Qué buenos eran BB Sin Sed y qué juergas se corrían Los Enemigos y Siniestro Total compartiendo camerino… ¿sería esa noche cuando Julián Hernández abandonó la batería?

Festival en el Rockodromo29-IV-1988. Otro surtido por si ese abril alguien no había tenido suficiente… Los Elegantes eran de los mejores en directo, La Granja irrumpieron con fuerza desde Mallorca, y de Huesca llegaron los Mestizos con su célebre frase “los chicos de provincias somos así”

La Frontera en el Pabellón8-V-1988. Este año empezaron a cobrar un precio simbólico para este tipo de conciertos en San Isidro, que dejaron de ser gratuitos por culpa de la tantas veces recordada trifulca entre fans de Obús y La Polla Records

11-V-1989. Estos Mercenarios tocaban el rock más bestia de Sevilla cuando acompañaban a Dogo, pero se ponían solemnes si se juntaban con Silvio

Entradas del AgapoGaritos y Pubs. El Agapo fue sin duda el sitio más enano de todos los que programaban conciertos… y el más auténtico. Ya'stá y Siroco también molaban, sobre todo para ver a gente guapa como los Flying Gallardos, que luego se reconvirtieron en Red House 

Qué buenas sensaciones revivo con estos simples trozos de papel y algunos nombres que llevan impresos: La Herencia de los Munster, Rock Club, Sala Universal, San Mateo 6, Rockódromo… Algunas de estas van timbradas con avanzadas técnicas anti-falsificación, como en los eventos de postín, otras más bien son fotocopias cutres de bar de Malasaña. A veces compradas por anticipado en Discoplay, a veces gorroneadas en concursos radiofónicos, algunas obtenidas en taquilla tras interminables colas, otras en ventanillas semidesérticas…

Ansia (Mini LP, 1987), lo que sonó ahí arriba

No voy a decir que cualquier tiempo pasado fue mejor, pero… ¡detesto tanto las entradas de cajero automático! Odio pasar por el aro de esas multinacionales de la venta de tickets y su abusivo impuesto revolucionario, llámese gastos de distribución. Miren que yo me ofrezco a ir en persona a retirar la entrada, pero aún así insisten en cobrarme la dichosa distribución… ¡panda de chorizos!