Yo también me llevé a casa un pie de micro de Lou Reed

Miércoles, 30 de octubre de 2013.-
Hubo un tiempo en que era una de las frases más populares entre el roquerío de Madrid. Yo nunca me atreví a decirla, soy demasiado joven para tener en casa uno de esos trofeos. Empecé a ir a conciertos unos años después, pero si me hubiera empeñado en afirmarlo a ver quién me dice que no. Miles de fans han asegurado alguna vez que presenciaron la espantada de Lou Reed y arrancaron con sus propias manos un pie de micro del escenario del Estadio Román Valero… en fin, la típica anécdota que uno acaba haciendo suya de tanto oírsela a los demás. Incluso me tocó padecer a un fantasmón que, en su delirio, situaba el asalto en el Pabellón del Real Madrid y juraba haber estado allí.

Pues no, la cosa sucedió en el campo del Moscardó, en junio de 1980. Cuentan las crónicas que Lou llegó dos horas tarde por culpa de un atasco, así que para cuando empezó a tocar ya tendría al personal bastante cabreado y con razón. En aquella época exhibía un aspecto sanote, presumía de haberse desintoxicado y parecía recién salido del gimnasio. Véanlo aquí debajo en un concierto celebrado ese verano en Italia.

Con estas pintas, no me extraña que los yonquis de Usera le recibieran con hostilidad… a los pocos minutos algún tarado lanza un proyectil que roza la cara del artista, éste abandona el concierto totalmente ofendido y la masa enfurecida decide cobrarse el precio de la entrada con lo primero que encuentre. Todo muy salvaje y muy rocanrol, con la gente esquivando la carga de la policía mientras huía con todos esos micrófonos y amplificadores bajo el brazo. Se dice que el señor Reed, el muy rencoroso, se dedicó a contar a todos sus amigotes del negocio que esto era un país tercermundista y que ni se les ocurriera incluirlo en sus giras.

Sirva esta clásica batallita madrileña para subrayar que Lou Reed era un tío más bien borde, bastante arisco con su público y siempre en permanente amenaza de desplante. Ya sé que cuando toca necrológica lo que se lleva es sacar del archivador una frase del estilo “es probablemente el músico más ________ (póngase aquí cualquier adjetivo vagamente adecuado) de los últimos cincuenta años” y aplicársela al fallecido de turno. Así, en las semblanzas urgentes tan de telediario, a cada muerto se le puede reconocer haber sido el más “lo que sea” de su generación. En el turno fúnebre de Lou se le ha atribuido mucho el título de “más influyente” de los músicos de rock. Si no es el número uno en influencia no niego que por ahí le andará, pero reconociendo lo grandísimo que fue y lo importantísima que fue su figura, a mí en lugar de los merecidos elogios lo que instintivamente me sale es hablar de su personalidad punk, o sea, de su lado chungo.

Lou Reed de látexTan estirado era que él mismo se retrató en un video
como un androide con careta de látex

Altivo, soberbio, despreciativo, ofensivo contra todo lo que se moviera. En concreto a mí me caía fatal por lo mucho que se metía con el rock más convencional, sobre todo con el que tuviera el más mínimo tufillo hippie. Subido en su pedestal, a la menor oportunidad menospreciaba a todo bicho viviente, incluido Neil Young. Como por ahí no paso creo que aún le guardo rencor por esa ofensa, aunque Reed pronto rectificó y no tuvo más remedio que rendirse al canadiense tras escuchar Zuma en general y Danger Bird en particular… Eso en mitad de los 70, más adelante él mismo cultivó una imagen de venerable estrella del rock, en este caso muy serio, reflexivo y con gafas de intelectual, que para eso él había salido de los círculos más elitistas de Nueva York.

La prueba de que más pronto que tarde claudicó y acabó asumiendo todos los tópicos del rock dinosáurico setentero es su famoso disco en directo, su disco rock por excelencia, ese que tiene guitarras hardrockeras y que gusta hasta a los heavys de barrio. Claro que él siempre disimuló diciendo que era una broma, un simple ejercicio de estilo para demostrarse a sí mismo y al mundo entero que cualquiera podía ser una rocanrol star.

Lou Reed - Rock 'n' roll animalRock 'n' Roll Animal (1974)

Ya fuera en serio o en broma, este rocanrol animal sigue siendo una pasada. Hay canciones de doce minutos, solos de guitarra interminables y los clichés más vulgares del género. Luego hizo discos raros y discos aburridos, algunos auténticos coñazos y otros verdaderamente preciosos… pero, lo siento, prefiero recordarlo por el Rock’n’Roll Animal, aunque sea lo más sobado de su repertorio. Esa noche Lou Reed tomó prestada la pareja de guitarristas que solía tocar con Alice Cooper y les dio permiso para lucirse. Para empezar el concierto, se ve que Lou dijo a Steve Hunter y a Dick Wagner que hicieran lo que les diera la gana durante tres minutos que ya entraría él a cantar Sweet Jane. Así que Hunter y Wagner desplegaron todos sus truquitos de guitar hero y se marcaron esta fabulosa intro que, hoy más que nunca, sigue poniendo los pelos de punta.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “¿Qué pasa con la Velvet?”, que fue publicado originalmente el viernes 16 de marzo de 2012.

Pla ha vuelto a meter la pata (y van…)

Domingo, 20 de Octubre de 2013.-
La semana pasada se hablaba por aquí de la última actuación de La Pandilla Voladora. La cosa quedó en que cada uno tiraría por su lado para dedicarse a sus cosas… lo que nadie esperaba es que Albert Pla entrara en política. Su irrupción ha sido fulgurante, durante unos días ha sido tema central de todas las tertulias de radio y televisión, ha ocupado portadas de prensa y hasta el director de La Gaceta le dedicó una columna-ficción hace un par de días. Ya que Albert propone la enseñanza del catalán en todas las escuelas de España empecemos nuestro aprendizaje por esta preciosa canción, una de mis favoritas de siempre en el bello idioma del pequeño país al noreste de la ibérica.

Así es Pla: siempre escatológico, siempre irreverente, siempre provocador… No es que ahora haya metido la pata, es que no la ha dejado de meter ni un momento desde la primera vez que se subió a un escenario. Es curioso, pero de sus comienzos suele citarse el triunfo en un certamen de cantautores en Jaén, lo que le sirvió de empujón para publicar su primer disco.

Albert Pla - Ho sento moltHo sento molt (1989)

Imagino al público jiennense escuchando atónito esta colección de burradas en catalán… no tuvieron más remedio que darle el premio. También comprendo el escandalazo que se ha montado estos días por sus declaraciones a La Nueva España. La gente no tiene por qué saber que Pla jamás ha dicho nada en serio y que su forma de expresarse es decir una tontería tras otra, y aún así la dichosa frase entrecomillada y puesta como titular en letras bien grandes pone los pelos de punta. No sé, habría que ver el tono en que discurrió su entrevista con el periodista asturiano, aunque lo más seguro es que se trate de una de sus habituales gamberradas de artista malote. Como cuando presentó su Cançons d’amor i droga con un montaje teatral a dúo con una multiinstrumentista que se pasaba la función completamente en bolas.

Judit Farrés y Albert PlaUn personaje simbolizaba el amor y el otro la droga

A mí estas cosas de Pla al pronto me mosquean y me indignan, pero luego caigo en que no es más que un niño travieso y siempre le acabo encontrando una disculpa. Si lo pienso bien a mí también me da un poco de asco ser de un sitio donde se roba, se engaña, se insulta, se grita y se escupe en el suelo… suerte que tienen los catalanes de poder fantasear con borrarse de esta nacionalidad para apuntarse a otra mejor. Supongo que ellos son mucho más civilizados, que en los barrios de Barcelona la gente no abandona las cacas de los perros en mitad de la calle. En cambio, qué pena da la casposa España tan repleta de personajes repugnantes.

Ya ven que lo del asco no es de ahora. En 2003 se tiró cosa de un mes cantando esto todas las noches en el madrileño Teatro Alfil, pero entonces nadie se escandalizó… claro que allí estábamos todos con una pose muy intelectual como fingiendo que no nos fijábamos en la chica. Y si nos remontamos unos años más atrás encontramos la gran megapolémica de Albert Pla a cuenta de la canción La dejo o no la dejo, la del tío que descubre que su novia es terrorista. Entonces sus discos eran publicados por una discográfica gorda, BMG Ariola, que al parecer tuvo un ataque de escrúpulos y amagó con censurarla. Sufrí la misma oscilación entre el amor y el odio con esta historia. Al principio me pareció una canción bestial con un planteamiento inaceptable, luego pensé que aportaba un punto de vista interesante y al final me acabó gustando. El protagonista explicaba en primera persona su dilema moral y acababa escogiendo la opción criminal por ser la más cómoda para él… pero bueno, quien más y quien menos alguna vez ha hecho la vista gorda ante algo inconfesable.

Veintegenarios en AlburquerqueFue una censura con tufillo a maniobra promocional

Lo que terminó por hacerme cambiar de opinión fueron las risotadas de la muchachada del Viñarock. Siempre pensé que Pla era un artista muy por encima de su público, pero en ese concierto pude ver sus caras, estaba rodeado de gentucilla que se tomaba lo de matar policías, militares y guardia civiles como un simple chiste. Claro, serían los mismos que en otras ediciones apedrearon al Chaval de la Peca y se liaron a botellazos con Ramoncín, cosas de la democracia directa. Me entristeció ver a Albert el rebelde dejándose aclamar como cantante de rock bufo, cómodo en el papel de héroe de ese anticapitalismo ramplón que siempre ha impregnado el ambientillo de nuestro rock. Desde entonces me quedó una sensación de repelús asociada a la figura de Albert Pla que nunca he terminado de superar.

No, no voy a poner esa canción… mejor no removerlo. Prefiero volver a la vía catalana, a ese primer disco en el que se enfrentaba al poder establecido en todas sus variantes, incluida la de ese independentismo obligatorio que impone sus criterios en las instituciones y en las mentes de los administrados. No quiero ni pensar que Albert haya caído en las redes de la subvención y de los artistas agradecidos, tal vez Albert ande también enfrentado con el establishment catalán y no nos hayamos enterado.

Y a todo esto, antes de ocurrir lo de Albert Pla, del personaje de La Pandilla Voladora de quien en realidad yo quería hablar era de Lichis. Pensaba escribir sobre esa especie de maldición que le persigue, que cuando las cosas parecen irle bien siempre se mete alguien por medio y le roba el protagonismo…

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Sumo divididos…? Las pelotas!”, que fue publicado originalmente el domingo 5 de junio de 2011.

La Pandilla Voladora: superhéroes a ras de suelo

Sábado, 12 de Octubre de 2013.-
Otra de las cosas que podría haber visto en verano (y no vi) es esa sensacional gira en la que se ha juntado una enorme cantidad de talento del rocanrol patrio, de Trebujena a Badalona pasando por Moratalaz. No, no estoy hablando de la típica gira compartida, treta habitual en tiempos de crisis para que varios artistas compartan gastos. Esto es más bien lo que antiguamente se solía llamar “supergrupo”: una colección de estrellas que aparcan temporalmente sus carreras para unirse a un proyecto compartido. Me puse a curiosear en la red a ver qué tal les había ido y encontre este estupendo show que dieron en una emisora de radio en plan unplugged, o sea, en bolas.

Deben saber que esta gente no siempre va tan ligera de ropa. Esto debió de ser una situación excepcional provocada por la temperatura y un entorno radiofónico propicio. En realidad estos músicos suelen vestir unos uniformes especialmente diseñados con los que adquieren increíbles superpoderes, entre los que destaca la posibilidad de planear sobre el escenario.

La Pandilla VoladoraUn instante antes de echar a volar sobre la ciudad

Supongo que verles actuar con su traje de faena será una experiencia fuera de serie, pero a falta de conciertos no es mal consuelo pinchar unos cuantos vídeos seguidos de la mencionada actuación en cueros. No tiene desperdicio, se les nota que estuvieron a gusto e inspirados. Hay un poco de todo: una sabia mezcla de repertorio Lichis, Tomasito, Muchachito y Delinqüente (Felicidad, Ella me quiere, Carreta sideral o El aire de la calle, respectivamente), alguna versión escogida al efecto… y para rematar un excitante paseo por el lado más bestia de Lou Reed pasado por Albert Pla en el que cada uno de los miembros de la pandilla se canta una estrofa. No lo había dicho todavía, pero el supergrupo en cuestión se llama La Pandilla Voladora y toma su nombre de una canción del último disco de Muchachito Bombo Infierno en la que ya aparecían algunos ilustres Delinqüentes como invitados.

Muchachito Bombo Infierno - Idas y vueltasIdas y vueltas (2010)

Esa canción recogía el espíritu del G-5, era una especie de homenaje a ese mágico proyecto del cual La Pandilla Voladora no es más que una reencarnación. Cuenta El Canijo que el G-5 tenía una actuación pendiente y cuando llegó el momento de reclutar a la formación original no hubo manera de encontrar un hueco en la apretada agenda de Kiko Veneno. A la hora de la verdad, sobre el escenario aparecieron Albert Pla y Lichis en lugar de Kiko y Diego El Ratón…  y de esta forma el G-5 sufrió su transmutación en La Pandilla Voladora.

El G-5G-5 - TucaratupapiFormación original del G-5
y portada de Tucaratupapi (2006)

Ya se llamen Pandilla o G-5, salta a la vista que esta gente disfruta de verdad cuando se junta, y que esa alegría que transmiten los músicos es tremendamente contagiosa. Cada uno aporta lo suyo, pero para mí que el epicentro del cachondeo salvaje es Tomasito, que con su cante, su baile y su jaleo acaba arrastrando a todos sus compañeros. Observen cómo ese grandísimo gamberro de Jerez de la Frontera ya estaba entonces generando el caos a su alrededor.

Fue una pena que ese maravilloso disco no tuviera continuidad, pero la cosa fue tan memorable que su legado se puede ir rastreando por el tiempo. Primero, cuando unos aparecen como invitados en los discos de los otros, como en el enlace de Muchachito que les puse antes; después, en el proyecto en que Tomasito se juntó con Los Delinqüentes para hacer una jam en plan hombres de las praderas; y por último, en esta poderosísima Pandilla Voladora en que se mantiene el nucleo duro CanijoMuchachitoTomasito con la incorporación estelar del gran Albert Pla y con Lichis haciendo realidad su sueño frustrado de haber sido el bajista del antiguo G-5.

Los Delinquentes y Tomasito - Los hombres de las praderas y sus bordones calientesLos hombres de las praderas
y sus bordones calientes (2010)

Lo que no se ve por ninguna parte es que todo este pandilleo vaya a plasmarse en un disco, incluso se rumorea que esta noche dan su último concierto y la cosa se acaba. No sé, espero que cuando llegue el invierno y se enfríe el tema esta gente se siente a reflexionar y decida dejar testimonio de todo lo bueno que han hecho este verano. Esperemos que entre en sus planes lo de publicar un disco, ya sea de cositas en estudio o de tomas en directo.

La Pandilla Voladora - Del deporte también se saleAunque no haya disco, una posible portada
sí circula por ahí

De momento algo sí que han grabado, una canción nueva que incluso han promocionado por las teles. Por haber hay hasta un videoclip a todo lujo, el que pongo aquí debajo. Hay que reconocer que están en plena forma, que tiene unos cuerpazos y que los calentadores les quedan fenomenal. Supongo que con toda la información que les he proporcionado arderán ustedes en deseos de acercarse a disfrutarlos en persona allá donde toquen, pero ya casi que no va a poder ser. Puede que esta noche sea la última oportunidad, aprovéchenla los que se encuentren este fin de semana por Zaragoza celebrando la patrona.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Iggy Pop hizo de malo en Atolladero”, que fue publicado originalmente el martes 28 de octubre de 2010.