El garage subterráneo de Little Steven

Jueves, 30 de junio de 2016.-
Como en los meses de calor es conveniente alejarse lo más posible de pantallas y teclados, ya les aviso que con esta entrega cerramos temporada. Uno de los lugares donde puede uno esconderse a escuchar buen rocanrol es el Underground Garage de Little Steven. Les confieso que su programa de radio es hace tiempo una de las principales fuentes de inspiración de A70. Por ejemplo, por descubrirnos canciones como esta.

La gente roquera de mi generación nunca se interesó demasiado en escuchar a Procol Harum, suponiendo que poco interesante podía haber detrás de unos blandengues a quienes se solía endosar la etiqueta de one hit wonder por su ñoñísima Con su blanca palidez. Como uno nunca se cansa de asombrarse de la propia ignorancia, la atenta escucha del Little Steven’s Underground Garage sirve para demostrar que en la asignatura de Historia del Rocanrol siempre queda mucho por aprender. Y para iluminar zonas de sombra, qué mejor que ponerse en manos de un erudito como Stevie Van Zandt.

Procol Harum - Shine On Brightly
Shine On Brightly (1968)

Una de las virtudes del Little Steven locutor de radio es cómo tiende puentes entre ambas orillas del Atlántico, pinchando a grupos ingleses que apenas tuvieron repercusión en Estados Unidos y a roqueros americanos casi desconocidos en este lado del charco. Él reconoce que siendo un chaval vivió con gran excitación la llamada ‘invasión británica’, ese fenómeno cercano a lo milagroso por el que un puñado de jovenzuelos ingleses imberbes se plantaron en los USA y se permitieron dar lecciones de música estadounidense a los propios teenagers norteamericanos. A principios de los 60, supongo que a consecuencia de la segregación cultural, ningún joven blanco de los Estados Unidos tenía la más remota idea de quiénes eran Howling Wolf, John Lee Hooker o Muddy Waters, así que tuvieron que esperar a que gente como Eric Burdon o Brian Jones se desplazaran allí a explicárselo. Puede que la gran repercusión que tuvo esa primera remesa de visitantes, aquellos Beatles, Stones, Who y Animals, fuera lo que determinó al joven Van Zandt a querer ser músico, pero Little Steven perseveró en su empeño como seguidor de la música inglesa y continuó siendo fan de muchas otras bandas a quienes sus compatriotas ya prestaron mucha menor atención. Grupos como The Kinks, Pretty Things, The Searchers, Dave Clark Five, los propios Procol Harum o estos que suenan aquí debajo suelen ser habituales en el garage de Little Steven.

Tampoco es que los Hollies significaran demasiado para los roqueros de los 80. No fue un grupo que tuviera demasiada repercusión más allá de los 60, no se reciclaron con éxito hacia el progresivo ni el hard rock para sobresalir en la siguiente década ni tenían un cantante que iniciara una carrera solista estelar al estilo Van Morrison. Por Van The Man todo el mundo sabe quiénes son los Them, todo el mundo se preocupó de escuchar a los Yardbirds gracias al rato que Jeff Beck, Clapton o Page estuvieron por allí, en cambio The Hollies no pasaba de ser un grupo más de todos esos que se recitan de carrerilla mencionados en el párrafo anterior. Pues bien, si enganchan tres o cuatro canciones a partir de la que suena en el vídeo encontrarán un buen puñado de singles extraordinarios que se concentran en sus tres o cuatro años de esplendor. El problema fue que especializarse en armonías a tres voces les condenó a ser citados siempre en tercer lugar después de los Beatles y los Beach Boys.

The Hollies - Hear! Here!
Hear! Here! (1965)

He omitido a propósito que en The Hollies sí militó realmente una futura estrella del rock porque en mi opinión la trayectoria posterior de Graham Nash no contribuyó a prestigiar al grupo, sino todo lo contrario. Su marcha fue una especie de cambio de bando, desertó del pop más puro para pasarse al lado hippie abducido por su novia canadiense y emigró de Inglaterra para echarse a perder en California con sus amigotes del folk rock. Como una Yoko Ono cualquiera fue Joni Mitchell quien le presentó a Crosby y a Stills… y ahí se acabaron los Hollies. Pero mientras al final de los 60 en los EEUU algunos se dedicaban a formar supergrupos orientados al mainstream, en los años anteriores los garages de toda norteamérica se llenaban de grupos que, partiendo del camino marcado por bandas inglesas, orientaban su estilo hacia un sonido algo más sucio y ruidoso. Desconocidos en Europa más allá de alguna corriente de revival más o menos mod, es una suerte que tengamos a Little Steven para reivindicarlos en su programa.

Estos tíos se juntaron en un pueblo californiano llamado San José justo antes de que apareciera por allí el primer hippie, de ahí sus chaquetas, sus corbatas y sus cortes de pelo. Eligieron como nombre Count Five en homenaje al Conde Drácula y al quinteto inglés The Dave Clark Five, del que eran fans. Su himno Psychotic Reaction tuvo cierta repercusión, pero tras grabar su único LP se matricularon en la universidad y desaparecieron como por arte de magia. Nadie volvió a oír hablar de ellos hasta que años después mitómanos muy notorios se empeñaron en engordar su leyenda… hasta llegar al gran agitador del rock de garage que es Little Steven en nuestros días. En su Underground Garage también pueden descubrir a otros grupos de la costa oeste como los Kingsmen, que ya aplicaron una buena puesta a punto al viejo Louie Louie en su cochera de Portland. Y un poco más al norte, casi llegando a Seattle, los Sonics le daban otra vuelta de tuerca al mismo ritmillo con su éxito Have Love Will Travel… pero no les aburro más, que aún me queda repasar unos cuantos programas de radio para poder tratar sobre este asunto con algo más de propiedad.

Count Five - Psychotic Reaction
Psychotic Reaction (1966)

Ya saben: Little Steven’s Underground Garage. Pueden encontrarlo en su cita semanal de Rock FM y replicado en emisoras de radio de todo el mundo, así como descargando los programas de su propia página web o en los sitios habituales de almacenamiento de archivos radiofónicos… por cierto, ¿he llegado a mencionarles que Little Steven es además un famoso guitarrista de una banda que llena estadios, que también probó como actor encarnándose en miembro de la familia Soprano y que después protagonizó una especie de spin-off en la tele noruega? Bueno, eso mejor lo dejo para después del verano.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Más sobre Joni y sus amigos de Woodstock”, que fue publicado originalmente el domingo 20 de noviembre de 2011.

Minuto de gloria de A70 en Mariskal Rock Radio

Domingo, 7 de febrero de 2016.-
El otro día servidor de ustedes acudió como invitado al programa de Mariscal Romero. Increíble, nunca pensé que este modesto blog semiclandestino pudiera merecer semejante atención, pero ocurrió. Solo pensarlo me resultaba tan inquietante que pedí a mi buen amigo Ángel Dobrovolski que me acompañara, por si el miedo escénico, y allí nos presentamos. Pensaba: no vamos a pintar nada en una emisora tan metalera, pero cuando entramos en el estudio tenían puesto a este grupo y ya todo fue más fácil.

Nos saludamos mientras Blind Faith sonaba en antena y charlamos brevemente hasta que la música acabó y se abrieron los micros. En silencio reverencial contemplamos al Mariscal y a Mariano Muniesa en acción. Fue emocionante verlo desde dentro, no se pueden imaginar. En su estilo inimitable, Romero elogiaba la voz negroide del jovencísimo Steve Winwood, enfatizando el asombroso currículo que acumulaban los miembros de este supergrupo: Yardbirds, Spencer Davis Group, Cream, Traffic, Family… mientras Muniesa precisaba datos concretos como la fecha de grabación del único disco y su corta carrera de directo: un solo concierto en tierras británicas, el de Hyde Park que pueden ver en el vídeo, una pequeña gira estadounidense y rápida disolución, todo en apenas medio año. También mencionó la polémica generada por la portada del avioncito fálico, sustituida en EEUU por una foto del grupo y retocada en sucesivas reediciones con todo tipo de etiquetas sobre los pechos de la adolescente. Si entonces hubo censura, a día de hoy sencillamente no sería posible con tanto moralista suelto.

Blind Faith - Blind Faith
Blind Faith (1969)

Cuando llegó el turno de hablar sobre Atascado en los 70, fue Mariano Muniesa quien se encargó de dedicar unas amables palabras al blog. Hay que decir que el contacto lo propició él, primero enviando un comentario a un texto sobre Mariscal Romero que se publicó en los comienzos de A70 y hace unas semanas invitándonos al programa. Sobre la entrevista en sí prefiero no contarles nada, mejor la escuchan.

Mariskal Romero Show 03/02/2016 (2ª parte)

Atascado en los 70 se puso en marcha hace ya un poco más de seis años, sin más pretensión que compartir algún buen rato de música con quien se quisiera pasar por aquí a leer. Intentamos no atosigar a los lectores con mensajes de autobombo, que bastante ocupado está todo el mundo en internet como para andar molestando, pero creo que esta vez no va a quedar más remedio que hacerlo. Aunque sea para presumir de esta foto.

Ángel, Muniesa, Balbino y Mariscal
Ángel, Muniesa, Balbino y Mariscal

La parte final del programa en que participamos tenía como asunto principal la gira sudamericana de los Rolling Stones, que comenzaba justo ese día en Santiago de Chile. Si estaban tan interesados en el Olé Tour 2016 es porque a estas horas Mariscal y su gente ya habrán llegado a Argentina para hacer la crónica de los siguientes conciertos. Qué envidia. Al menos nos queda el orgullo de que el bloque que se dedicó a Atascado en los 70 cayó justo en medio de toda la catarata de información stoniana. Por nosotros ningún problema, que tratándose de los Stones siempre vamos a estar de acuerdo. Así que viene bien para terminar otra canción de Blind Faith, que sabiendo que ese verano de 1969 los Rolling Stones también iban a tocar en Hyde Park, versionaron esto a modo de anticipo.

Muy bonito este Under My Thumb estilo ‘manolenta’, lo que me da pie a recordar que el texto inaugural de Atascado en los 70 trataba sobre otro de los grupos donde estuvo escondido Eric Clapton por aquella época en la que no quería ser solista.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el primer post de este blog: Eric Clapton y Duane Allman, con todos ustedes… ¡Derek And The Dominos!”, publicado originalmente el lunes 2 de noviembre de 2009 y luego otra vez mencionado en “Atascado en los 70 Año II, el aniversario fantasma”, publicado el miércoles 24 de noviembre de 2010.

Me gasté 20 euros en un cedé de Ronnie Lane

Domingo, 30 de marzo de 2014.-
Empiezo a pensar que lo de ir al centro de Madrid a comprar discos es muy parecido a una costumbre zombie, esos seres que acuden instintivamente a los sitios a los que iban cuando estaban vivos. Hace algunos decenios, cuando la industria del disco era todopoderosa, los adictos nos bajábamos en la estación de Metro de Sol y teníamos docenas de tiendas de primera y segunda mano para elegir. Ahora solo hay novedades en los grandes almacenes, pero escondidas en espacios cada vez más pequeños e inaccesibles, mientras que la compra/venta y el coleccionismo se reduce a una desoladora lista que a duras penas supera la media docena: Killers, La Metralleta, Bangla Desh, Babel, Melocotón, Tony Martin, Escridiscos… con posibilidad de que a estas alturas ya haya que tachar algún nombre. Las pocas veces que voy intento llevarme algo, aunque tenga que hacer cosas impensables en otros tiempos como pagar 20 euros por un CD.

Lo hice porque le tenía muchas ganas a este disco, por ser quizá lo primero que Pete Townshend grabó en serio al margen de los Who. Discos de retales aparte, su debut como solista aún tardaría un par de años en llegar. Por otro lado, la historia personal de Ronnie Lane siempre me resultó muy interesante, desde que empezó como prototipo mod con los Small Faces hasta la conmoción que provocó su enfermedad y muerte entre el gremio de roqueros británicos. Si algo demostró ese suceso fue lo querido que era por sus compañeros, sobre todo en el núcleo Who-Faces y sus alrededores. Su trayectoria en solitario fue poco difundida en el mercado español y cuando me quise dar cuenta ya no se veían sus álbumes ni en pintura. Ahora es facil pegar una escucha a esos discos perdidos picoteando por la red, pero cuando vi un ejemplar de esto en Discos Melocotón no lo dudé.

Pete Townshend & Ronnie Lane - Rough MixRough Mix (1977)

Ahí lo tienen, dos grandes en una sola portada. Como siempre andaban colaborando, esta vez Ronnie había pedido a Pete que le produjera un disco y la cosa acabó pasando a mayores, encargándose al final Glyn Johns de la producción. Los discos en solitario de Lane solían incluir una larga lista de invitados con la habitual presencia de Pete Townshend, mientras que Pete también llamaba a Lane para sus proyectos, como aquellos extraños homenajes que grababan en honor al santón indio del que ambos eran devotos. En este caso se trataba de un disco entero a medias, lo que en sí era ya una proyecto bastante más consistente. Bueno, más que un disco a medias habría que decir que era un disco compartido porque, salvo en el instrumental firmado a medias, en Rough Mix cada cual aportaba sus canciones y cada uno cantaba las suyas. Vayamos por partes.

Ronnie Lane había publicado tres discos desde su espantada de Faces. Bautizó a su nuevo grupo de acompañamiento con el nombre de Slim Chance, aunque unas veces figuraba en los créditos y en otras aparecía en portada nada más que el nombre del solista. En cualquier caso, la intención era alejarse del estilo rocanrolero de su anterior grupo, situándose en algún lugar entre el rock acústico y el folk-rock que ya dejó entrever en su etapa Faces. Esa es la onda en la que se mueven las canciones que Lane aporta a Rough Mix, por ejemplo Nowhere to Run, Annie o este April Fool que suena aquí debajo.

En cuanto a las composiciones de Townshend, bien podrían haberse incluido dignamente en cualquier disco de los Who de mediados los 70, sobre todo ese Keep Me Turning que suena en el vídeo del principio. Incluso diría que la que abre el disco, My Baby Gives It Away, suena a John Entwistle aunque no tenga nada que ver. Según los créditos el bajista de los Who no interviene en ella, aunque sí participa en Heart to Hang Onto y Till the Rivers All Run Dry. Y ya que se menciona, entre la lista de invitados figuran otros ilustres como Eric Clapton, Boz Burrell, Mel Collins, Ian Stewart y Charlie Watts. Todo esto y mucho más puede leerse en el generoso libreto del CD que compré. Si pagué 20 euros es porque era una reedición remasterizada, con tres bonus track y un chulo diseño en digipack en el que la portada se llenaba de estampitas sin los dos protagonistas.

Pete Townshend & Ronnie Lane - Rough Mix 2006Rough Mix Deluxe Edition (2006)

Quizá el único pero que se podría poner al disco sería que ninguno de los dos demostraba ser un gran vocalista. Es posible, pero habría que aclarar que ni Pete ni Ronnie tuvieron complejos a la hora de grabar sus discos en solitario e incluso cantaron en sus grupos ocasionalmente. Siempre a la sombra Stewart, Marriott y Daltrey, claro, pero daban el pego y lo compensaban sobradamente con su calidad como compositores.

Fue precisamente durante la grabación de Rough Mix cuando a Lane se le diagnosticó esclerosis múltiple, así que se puede decir que Pete Townshend vivió desde el primer momento la enfermedad de su amigo. Ronnie luchó durante los 80 por mantener activa su carrera y siguió actuando con diferentes formaciones de Slim Chance mientras el cuerpo aguantó. Sus colegas músicos lo cuidaron y organizaron toda clase de conciertos benéficos hasta que en 1997 todo acabó para él. Cada vez que The Who ha vuelto a juntarse para actuar, Pete suele rescatar una canción de este disco y, para que el recuerdo sea más especial, recurre a algún famoso para que cante la parte de Ronnie Lane. Si el concierto es en Inglaterra puede ser Paul Weller, pero este de Estados Unidos tampoco está mal.

Claramente la vida de Lane es una “Tragedia del rocanrol“. Le pondré la etiqueta, pero ya ni lo numero porque no me acuerdo de por dónde llevaba el serial. Aquí debajo pueden releer un capítulo anterior dedicado a otro viejo conocido.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Tragedias del rocanrol vol. II: Steve Marriott”, que fue publicado originalmente el martes 30 de marzo de 2010.

Grand Funk Railroad, recomendado por Homer Simpson

Lunes, 16 de diciembre de 2013.-
Ya expresé alguna vez mi admiración por la forma en que el cine estadounidense encaja las referencias roqueras en sus historias. Añado ahora que la ficción televisiva no se queda atrás en cuanto a precisión y buen gusto: no hay canción fuera de contexto, no hay cita que sea errónea, no existen los disparates espacio-tiempo.

Cuando detecto una de esas músicas bien elegidas me hace tanta ilusión que me dan ganas de escribir sobre las canciones de las series. La idea me rondaba hace tiempo, y parece obligado empezar por Los Simpson, tan repleta de guiños rocanroleros, tan llena de cameos de rockstars de todo pelaje que, de manera asombrosa, aparecen siempre tratados con respeto y devoción. Lo mismo se reivindica el rock más macarra que en la iglesia de Springfield se homenajea el rock psicodélico.

Roqueros en Los Simpson

El repertorio musical de la serie es de lo más amplio. Desde la beatlemanía de Marge al culto por el jazz de Lisa. Los gustos de Bart se orientan más hacia el rock ruidoso. El joven Simpson sintió la llamada del rocanrol en el capítulo en que se hizo fan de Spinal Tap y hasta pidió al autobusero Otto que le diera unas lecciones de guitarra eléctrica.

Spinal Tap en Los SimpsonUn grupo heavy tan real como los propios Simpson

En cuanto a Homer, como hemos visto más arriba, ha salido mezclado con toda clase de músicos ilustres. Hay varios capítulos retrospectivos en los que se muestra que la infancia y adolescencia del patriarca de los Simpson transcurrió entre la era pop y la psicodelia, así que lo que tuvo que marcarle en los momentos más esplendorosos de su juventud seguro que fue el rock más excesivo de principios de los 70. Y su banda favorita era ésta.

Esta barbaridad pertenece al primer disco de Grand Funk Railroad y es muy representativa de la clase de canciones que hacían en esa etapa inicial que duró aproximadamente hasta 1972. Algo así es lo que llevaba puesto Homer en la radio de su coche cuando Bart y sus amigos Nelson y Milhouse le piden con desagrado que quite esa música tan fea y pasada de moda.

Grand Funk Railroad - On TimeOn Time (1969)

Homer se ofende tanto por el desprecio a sus queridos Grand Funk que acaba llevando a sus hijos a un festival de rock alternativo para demostrarles que aún sigue siendo joven y enrollado. En una especie de parodia del festival Lollapalooza, nuestro héroe se codea con Smashing Pumpkins, Sonic Youth y gente así. Homer es contratado como atracción gracias a su habilidad para detener balas de cañón con su barriga y por unos días vive en el engaño de creerse una estrella del espectáculo. A cada momento presume de ser un gran seguidor de Grand Funk y todo el mundo tuerce el gesto al escucharlo, lo que le hace comprender que su tiempo ya pasó. Creo recordar que, teniendo a Billy Corgan como interlocutor, Homer hace una triste reflexión en la que se disculpa por no saber apreciar el rock moderno, demasiado oscuro y nihilista para su gusto, pues él echa de menos la energía y la vitalidad que desprendía el rock de su época.

Eso es justo lo que representaba Grand Funk Railroad, una poderosa maquinaria capaz de generar toda la fuerza del rocanrol. En sus inicios como trío, Farner, Brewer y Schacher combinaban los largos desarrollos instrumentales propios del rock progresivo con todo el ruido posible, transitando más o menos por los caminos abiertos por los Cream de Eric Clapton y la Experience de Jimi Hendrix, aunque desde el punto de vista norteamericano. Salvajismo y primitivismo roquero, como bien evidenciaba la portada de uno de sus discos más conocidos.

Grand Funk Railroad - SurvivalSurvival (1971)

Tuvieron un arranque vertiginoso, con seis discos en poco más de dos años (entre agosto de 1969 y noviembre de 1971). Más tarde algunas de esas aristas ruidosas fueron limándose coincidiendo con la entrada del teclista Craig Frost. Y a la vez que el trío aumenta a cuarteto, el nombre del grupo se acorta, quitándose el Railroad. El disco en el que se producen esos cambios se llama precisamente Phoenix, como si la banda quisiera dejar claro su resurgimiento desde lo más básico y profundo. Ahí estaba Rock & Roll Soul, una de sus canciones más reconocible, y en los discos siguientes la cosa fue a más. Su sonido siguió puliéndose, seguramente porque cogieron el gustillo a eso de colocar singles en lo alto de las listas, algunos descaradamente comerciales, como We’re An American Band o Some Kind of Wonderful, alternando con otros más durillos como Walk Like a Man o Shinin’ On.

En cuanto a los cambios de nombre, primero Grand Funk Railroad, luego Grand Funk y por último otra vez Grand Funk Railroad, todo se debió a un litigio con su mánager. El tal Terry Knight había sido miembro inicial y tuvo la idea del nombre, pero prefirió abandonar el escenario para dedicarse a labores de representación. Como los chicos no estaban muy de acuerdo con algunas de sus decisiones sobre la carrera del grupo, decidieron despedirlo y, por si acaso, acortar el nombre para cubrirse las espaldas mientras durara el pleito con el antiguo amigo. Salvando las distancias, más o menos como cuando La Polla se quitó el Records. En fin, el asunto del dilema GF/GFR es tan lioso que, aunque no sea este un blog enciclopédico que se prodigue en listados y discografías, les pongo aquí debajo un esquemilla como excepción y sin que sirva de precedente.

Como Grand Funk Railroad:
On Time (Agosto 1969)
Grand Funk (álbum rojo) (Diciembre 1969)
Closer to Home (Julio 1970)
Live Album (Noviembre 1970)
Survival (Abril 1971)
E Pluribus Funk (Noviembre 1971)

Como Grand Funk:
Phoenix (Septiembre 1972)
We’re an American Band (Julio 1973)
Shinin’ On (Marzo 1974)
All the Girls in the World Beware!!! (Diciembre 1974)

Vuelta a Grand Funk Railroad:
Caught in the Act (Agosto 1975)
Born To Die (Enero 1976)
Good Singin’, Good Playin’ (Agosto 1976)
Grand Funk Lives (Julio 1981)
What’s Funk? (Enero 1983)

Otro dato enciclopédico… apunten: Homerpalooza, numerado como capítulo 152 en total o como 24 de la séptima temporada. Véanlo, merece la pena. Al principio del episodio los niños se quejan cuando suena Grand Funk en la radio del coche, pero al final, siguiendo la tradición happy ending de las comedias familiares, acaban todos juntos cantando esta pegadiza canción.

Quizá insista con la idea, pero seguramente elija como guía otra serie que se adecúa más al estilo de este blog por estar más centrada en el rock guarro setentero. Esperen y verán.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “¡Qué bonita Forrest Gump!”, que fue publicado originalmente el domingo 31 de julio de 2011.

Apuntes sobre J.J. Cale

Jueves, 1 de agosto de 2013.-
Mediada la semana pasada corrió un rumor sobre la falsa muerte de J.J. Cale, Días después, los periódicos del domingo confirmaban que se había muerto de verdad… vamos, que fue discreto hasta para morirse. Poca cosa les puedo contar, aunque tengo discos suyos nunca supe casi nada sobre él. Es más, tengo que reconocer que leyendo los obituarios publicados en El País y El Mundo me acabo de enterar de algunos detalles que no conocía. Me limitaré a exprimir algunos recuerdos personales y empiezo por el más increíble: siendo yo un chaval les juro que escuché esta canción en Los 40 Principales.

Seguro que ni fue número uno ni se mantuvo muchas semanas en lista, pero fijo que estaba. Entiendo que no se lo crean, pero por alguna extraña razón yo aún lo recuerdo. Escuchar entre los cantantes melódicos y la bazofia discotequera de turno esa voz de señor mayor entonando algo que a mí me sonaba a repertorio de misa me debió de resultar tan incomprensible que me dejó huella. Años después me reencontré con esa canción en este recopilatorio que saqué de la biblioteca y renové varias veces.

The Very Best of J.J. Cale (1997)The Very Best of J.J. Cale (1997)

En uno de los artículos que he leído en la prensa se destacaba la aversión a las fotos que tenía el bueno de J.J. y se señalaba este Very Best como la primera vez que dio la cara de frente y con luz aceptable. Repaso su discografía y veo que es cierto. Como récord no está nada mal: más de veinticinco años retrasando la foto desde su primer LP de 1971. A lo más que había llegado es a mostrar una imagen suya difuminada en su disco número 8 y una silueta en su disco número 6 en plan diseño de paquete de tabaco. Por cierto, en ese Shades es donde venía Carry On.

J.J. Cale - Shades y Number 8 Shades (1980) y Number 8 (1983)

Porque esa fue otra de sus manías de antidivo: nombrar los discos con una sola palabra, a ser posible corta, y a veces incluso reducir el título al simple número de orden. Todos los vinilos que tengo por casa confirman la norma general.

J.J. Cale - Naturally y TroubadourNaturally (1971) y Troubadour (1976)

Supongo que empecé por estos porque buscaba las originales de After Midnight y Cocaine, famosas por Clapton, y como me resultó agradable el toque de su autor verdadero acabé por comprar todos sus discos de los 70. Los escuchaba a menudo pero poco a poco fui olvidándolos, que es lo que suele pasar con los artistas que no hacen giras, se niegan a salir en las fotos y encima son de Oklahoma, con lo que eso significa en la mitología USA.

J.J. Cale - Really, Okie y 5Really (1972), Okie (1974) y 5 (1979)

Lo que he leído sobre su nombre artístico también tiene miga. En su carné ponía John Weldon Cale, pero a alguien se le ocurrió que hacerse pasar por cajoon con un afrancesado Jean Jacques facilitaría el éxito en la escena californiana. No coló, que precisamente allí distinguen a un okie a la legua, y al verse ignorado en la tierra prometida optó por volverse a Tulsa, es decir, la misma ruta de sus paisanos de Las uvas de la ira pero a la inversa. Pese a todo, decidió quedarse con lo de J.J. y grabar más a su aire en Nashville, cerquita de su casa. Justo a la vez pasó lo de Eric Clapton y su suerte cambió para siempre.

J.J. Cale - GrasshopperGrasshopper (1982)

Otros como Lynyrd Skynyrd y Santana insistieron en sacar sus canciones del anonimato, pero sobre todo se suele mencionar a Mark Knopfler como el malo de esta película. Es verdad que el tío se hizo millonario partiendo de un estilo casi calcado al de Cale, pero quizá lo único que hizo fue traducirlo al lenguaje mainstream. Creo que J.J. Cale ironizaba bastante sobre este asunto, pero lo zanjó con elegancia grabando algún disco en el que parecía que era él el que imitaba a los Dire Straits. Esto de aquí debajo pertenece a Grasshopper, álbum de 1982 en el que la jugada resulta evidente. Si quieren comprobarlo salten por cualquier otra canción del disco del saltamontes verde.

Sirvan estas líneas para recordar al gran Yi Yi Keil, que es como le conocíamos en España con nuestra deficiente pronunciación. Y, aprovechando la oportunidad, sería bueno darles una escucha a los tres o cuatro discos que llegó a publicar en este siglo, ya sin problema de dejarse fotografiar para las portadas.

Por cierto, el archivero del blog ha encontrado una cosita sobre otro roquero de Tulsa.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Descubrí a Leon Russell gracias a House”, que fue publicado originalmente el jueves 19 de noviembre de 2009.

Corinna

Domingo, 22 de abril de 2012.-
En estos días, no sé muy bien a cuento de qué embrollo monárquico ocurrido en África, se está hablando mucho de Corinna. Aseguran que es una mujer sensacional. Altos dignatarios califican su amistad como irrenunciable, aunque ella prefiere utilizar el adjetivo “entrañable”. No me extraña en absoluto, hace décadas que anda rompiendo corazones.

Conocí la canción, cómo no, gracias a los Rolling Stones. En 1997 la incluyeron en el repertorio de la gira de Bridges to Babylon y quedó para la posteridad en el disco en directo No Security, gracias a una inspirada toma con Taj Mahal como invitado. Tiempo después escuché por fin la versión original en una recopilación de grandes éxitos de su autor.

The Best Of Taj Mahal (2000)

Este disco abarca una excelente selección desde su debut discográfico en 1967 hasta 1974, por supuesto con Corinna. Existe cierta confusión con un blues tradicional titulado igual que se grabó por primera vez en 1928 y del que se han hecho cientos de versiones, pero no, no es la misma. Esta Corinna de Taj Mahal se publicó en su segundo disco The Natch’l Blues, de 1968, y aparece firmada por el propio Taj y por Jesse Ed Davis, el guitarrista indio que le acompañaba por aquella época. A finales de ese mismo año actuaron en aquel Rock And Roll Circus que organizaron los Stones, y aunque ahí también tocaron Corinna no lo pudimos ver hasta la reedición en DVD de 2004.

The Rolling Stones - Rock & Roll CircusThe Rolling Stones Rock and Roll Circus,
grabado el 11 de diciembre de 1968, publicado en 1996
y reeditado en 2004 

Me explico. Este show de 1968 se concibió como especial navideño de televisión para ser emitido por la BBC a la mayor gloria de sus satánicas majestades. Cuando los Stones comprobaron que la grabación estaba repleta de actuaciones memorables y que precisamente los menos lucidos eran ellos, decidieron meterlo en la nevera… ¡durante casi treinta años! Aquello era una locura, desde unos desconocidos Jethro Tull que ya apuntaban maneras hasta los Who rompiéndolo todo, pasando por The Dirty Mac, superbanda formada por Lennon, Clapton y Richards que culminaba su actuación con Yoko Ono saliendo del saco en el que estaba escondida para marcarse una sesión de gritos espeluznante. Pero sobre todos ellos, que ya es decir, a mí me impresionó un arrollador tipo negro con pintas de cowboy de ciudad que se marcó un Ain’t That a Lot of Love a tope de nervio.

Esto se publicó finalmente en 1996, pero insisto en recomendarles el DVD de 2004 que viene repleto de contenidos extras. Entre otras maravillas ofrece la oportunidad de ver la actuación íntegra de Taj Mahal, con dos canciones añadidas: Leaving Trunk y Corinna. Y ahora que lo pienso, ¿por qué me habrá dado en estos días por oír a Taj Mahal?

POSTDATA 15/07/2012:
Veo que YouTube está suprimiendo los vídeos originales de Rock and Roll Circus, pero de momento han dejado vivo este Leaving Trunk, quizá por ser un mero bonus track. Pues bueno, de momento pongo Leaving Trunk y más tarde si lo quitan ya lo sustituiré por otro directo de la época…

Otros encuentros Young-Dylan

Domingo, 22 de mayo de 2011.-
Sigo a vueltas con el anterior Blowin’ in the Wind. ¿Cómo es que a Neil Young, tan poco dado a hacer versiones, le dio por acordarse de Bob Dylan en la década de los 90? Quizá fue una forma de desmentir toda posibilidad de rivalidad entre ellos, quizá quiso reconocerlo como maestro y precursor. Hasta entonces, el momento más notorio en el que habían coincidido fue The Last Waltz, el concierto de despedida de The Band en 1978, con peli de Martin Scorsese incluida. Allí Neil mostró su lado más folkie y puso el dedo en la llaga interpretando Helpless, tan sospechosamente parecida al Knockin’on Heaven’s Door dylaniano. ¿Que cuál fue primero? Yo solo sé que la de Neil Young se publicó en 1970, tres años antes que la de Dylan.

Emocionante, con Joni Mitchell haciendo coros en la sombra. Es lo menos que se espera tratándose de la flor y nata del rocanrol, impecable y sin sorpresas. En las reuniones de dinosaurios del rock de los 70, cada artista permanecía bien ajustado al papel que le dio prestigio. Nadie iba a apartarse de la ortodoxia justo cuando el factor punk amenazaba con convertirlo todo en un esperpento. En cualquier caso, tuvo mérito que Neil Young se atreviera a cantar Helpless acompañado por los músicos de Dylan.

Crosby, Stills, Nash & Young - Dèjá VuNeil aportó Helpless a su primera colaboración
con Crosby, Stills & Nash (Dèjá Vu, 1970),
mientras que Knockin’ on Heaven’s Door
se publicó en Pat Garret & Billy The Kid (1973)
Bob Dylan - Pat Garrett & Billy The Kid

Bien distintos fueron los 90. La cosa grunge había dado un vuelco a la situación que permitió cuando ya menos se podía esperar que los viejos roqueros volver a disfrutar de buena prensa. Neil se sentía de lo más cómodo experimentando con guitarras sucias, así que el siguiente encuentro con Bob siguió ese derrotero. Fue en el famoso Concierto del 30º aniversario, ese en el que la tonta de Sinead O’Connor se apropió de su minuto de gloria al romper una foto del Papa… en fin, en toda fiesta tiene que haber un patoso que avergüence al anfitrión y a los invitados. Fue castigada a no salir en el disco, qué menos. También Neil Young mereció protagonismo en aquel evento, aunque éste al menos por méritos exclusivamente musicales. Vean el lugar preferente que ocupó en la segunda “B” de la portada.

The 30th Anniversary Concert Celebration (1993)

Mirando la carpeta de este triple en directo descubro que es el último de Dylan que tengo en vinilo, justo ahí me pasé al CD… qué cosas. En esta nueva cita de megaestrellas al estilo “último vals” la excusa para la reunión era celebrar los treinta años de Bob en el negocio, con gente tan distinguida como Eric Clapton, George Harrison, The Band, Lou Reed, los chicos de Pearl Jam, Tom Petty, John Mellencamp y Roger McGuinn repartiéndose lo más goloso del repertorio. Johnny Winter y Ron Wood pusieron el toque más roquero, mientras Neil insistió con su faceta áspera, rasgando guitarra en All Along The Watchtower y Just Like Tom Thumb’s Blues.

Bob, Neil y Eric en plan amiguetesNeil en estado de gracia… ¡consiguió que Bob se riera!

Bien elegido: el “blues de Pulgarcito” y la “atalaya”, pero la atalaya pasada por Hendrix, por supuesto, Incluso Dylan adora la versión de Jimi. Lástima que en youtube estén vetadas todas las grabaciones oficiales de Bob Dylan, pero a cambio podemos ver esta otra actuación de 2004 en la que Neil Young aparece acompañado por unos señores de los 90 que ya fueron mencionados en el párrafo anterior.