Generación Forrest Gump

Miércoles, 13 de julio de 2011.-
Advertencia: voy a contar otra batallita relacionada con un trabajo en el que estuve hace tiempo. Quienes no hayan huido todavía y piensen seguir leyendo, pueden escuchar como fondo musical a Buffalo Springfield, el grupo que reunió por primera vez a Stephen Stills con un Neil Young recién llegado de Canadá. Es una de esas canciones llenas de matices, una contenida crónica acerca de la rebelión, incendiaria y sosegada a la vez.

Empecé a hacerme viejo siendo aún joven, de ahí mi afán por escuchar música de los 70 a una edad en la que me habría correspondido hacerme fan de los Cure, los Smiths o los yú-tú. Pero como el tiempo es ese juez insobornable que da y quita razones (gracias, García), llegaron los 90 y todas esas moderneces de los 80 quedaron obsoletas. La década del grunge se pasó en un suspiro y casi sin darnos cuenta cambiamos de siglo y de milenio. A la redacción de la revista en la que trabajaba empezaron a llegar becarios que no tenían uso de razón en el Mundial ’82 y que a unos cuantos nos convirtieron sin comerlo ni beberlo en auténticos viejunos. No llegaron a tiempo de ver la serie de Naranjito, aunque más tarde descubrí que esas generaciones posteriores a la mía crecieron traumatizadas por dibujos todavía peores, como los Fruitties, los Snorkels, G.I. Joe o He-Man. Recuerdo a un mítico personaje llamado Orco que nos trajo varias semanas de cabeza sin que nadie pudiera identificarlo hasta que cierto señor Becario reveló su nombre.

Sin embargo, los conflictos por la música nunca llegaban a ser tan dramáticos como podía esperarse. Era lógico que algunas cosas dejaran muy en evidencia el salto generacional, pero casi por sorpresa aparecían otras en las que todos estábamos de acuerdo. ¿Y como era posible que esos jovenzuelos conocieran a la Creedence, a los Byrds, a Scott McKenzie o a The Mamas & The Papas? La explicación es que la influencia del rocanrol se estira y se estira como un chicle, a veces por culpa de un spot publicitario, a veces por culpa de una película.

Forrest Gump-The SoundtrackForrest Gump-The Soundtrack (Special Edition 2001)

Resulta que Forrest Gump era una película muy emocionante que ambientaba acontecimientos fundamentales de la segunda mitad del siglo XX con canciones acojonantes de cada preciso momento. Creo que se estrenó en 1994, y tuvo tal impacto en el tramo final de esa década que debió de dejar flaseada a toda la gente de entre doce y dieciséis tacos, grabando a fuego en su inconsciente colectivo escenas y canciones de la peli. Diez años después, por culpa de Forrest Gump, en la revista fuimos invadidos por una generación de becarios que controlaba perfectamente el perro de caza de Elvis, el flower power de San Francisco, la gloriosa era de Acuario, el soul de las Supremes y hasta el Sweet Home Alabama.

Todo esto viene a cuento de que el otro día me pille en la biblioteca de mi pueblo una edición especial en doble CD de esta banda sonora. Reconozco que lo hice en homenaje a mis queridos becarios. Por cierto, un día de estos voy a tener que ver la película… si es que la devuelve el tío que la tiene retenida.

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