Feliz Navidad 2016 y próspero 2017 les desea A70 (más Dylanita que nunca)

Sábado, 24 de diciembre de 2016.-
Bueno amigos, ya hemos llegado de nuevo al momento en que hemos de hacer públicos nuestros mejores deseos para que todos pasemos unas felices fiestas, terminemos el año lo mejor posible e iniciemos un 2017 lleno de venturas. Del 2016 mejor nos quedaremos solo con las cosas buenas, por señalar solo la más reciente destacaremos el hecho felicísimo de que por primera vez el rocanrol haya sido galardonado con un Premio Nobel

Bob Dylan - The Bootleg Series, vol. 5. Live 1975. The Rolling Thunder Revue
Bob Dylan Live 1975 - The Rolling Thunder Revue (2002)

No, Bob Dylan no es un artista muy navideño. Seguro que lo imaginamos mucho más próximo a Mr. Scrooge que al Espíritu de la Navidad, pero eso no quita que en este tramo final de 2016 nos hayamos sentido orgullosos de ser más dylanitas que nunca. Precisamente por ser Navidad recuperamos aquí nuestra gira favorita, la Rolling Thunder Revue 1975-76 que quedó registrada en el disco Hard Rain y años más tarde en el quinto volumen de The Bootleg Series. Y por si alguien sigue sin creerse que las letras de Bob son absolutamente magistrales, aquí les dejo el vídeo subtitulado de un concierto de aquella gira para que lo disfruten ustedes en estas fiestas. Es el Dylan del pañuelo de obrerillo anudado en la cabeza que cautivó a gentes de las más variadas culturas y remotos idiomas.

Cuando empezamos con esto de Atascado en los 70 la intención era escribir mucho sobre Dylan, pero se fue posponiendo porque entonces sus canciones ni siquiera salían en youtube. La vez en que explicamos que el nombre del blog tenía mucho que ver con un título de Bob nos acabamos hartando de que suprimieran el vídeo, así que la cosa terminó ilustrada con una versión de Maggie’s Farm parecida a la de Hard Rain, pero tocada por un grupo de amiguetes en un pub. Ahora sí tenemos aquí sonando el concierto que querríamos haber puesto entonces, a ver si esta vez aguanta.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Atascado otra vez en Mobile con el Blues de Memphis sin poder salir”, que fue publicado el martes 1 de diciembre de 2009.

Bob Dylan celebrando el Nobel

Jueves, 15 de diciembre de 2016.-
Hace tiempo que todo el mundo habla de Bob, ya es hora de que en A70 digamos algo al respecto. Muchos opinadores se han referido a él como si fuera un fantoche, un cantante prejubilado sin interés ni valor alguno. Qué ignorantes. El actual Bob Dylan es un artista hiperactivo poseído por un frenesí que arranca en los años previos al cambio de siglo y que en lo que va de siglo XXI le mantiene grabando, tocando y publicando sin darse un respiro. Y siendo verdad que el tío no para quieto, luego todo consiste en que llega a un sitio, se sube al escenario y se tira cerca de dos horas maltratando su repertorio en actitud completamente inexpresiva y sin hacer ni una mueca que permita vislumbrar si nuestro gurú está contento, triste o enfadado. Así que le otorgan el Premio Nobel e imaginamos que lo celebró más o menos así, juntándose a tocar con sus colegas así de estáticos, sin mover ni una ceja.

Y mientras alargan y alargan la canción, el teléfono sin parar de sonar… los pesaos de la academia sueca venga a dar el coñazo y a punto de perder la esperanza de que alguien responda. Pasan las semanas y por fin Bob se da por enterado, pero su respuesta hace que la situación se vuelva todavía más incómoda. “Me siento muy honrado por el galardón, pero no sé si me vendrá bien ir a recogerlo”, viene a decir. Y luego va y envía a la ceremonia de entrega a Patti Smith para que esta protagonice en Estocolmo una tierna escena trastabillándose varias veces en la monumental A Hard Rain’s A-Gonna Fall. Oiga, es que aprenderse esa letra enterita no es nada fácil y una ya va teniendo una edad.

Sin profundizar mucho en la polémica sobre si merece el Nobel de Literatura, que eso sería meternos de cabeza en un charco que no nos incumbe, sí diremos que resulta divertido comprobar cómo se han ofendido algunos comisarios de la cultura, furiosos al ver invadido su territorio sagrado por un intruso. ¡Un cantante!, han dicho con desprecio, como si fuese un vulgar juntaletras de esos que trafican con ripios baratos para emocionar al populacho. Venga hombre, no se pongan tan exquisitos que tampoco han premiado a un Julio Iglesias o a un Luis Miguel, aunque sí hay que reconocer que resulta raro pensar en Bob Dylan como escritor. Cuando en 1965 todo el mundo estaba de acuerdo en calificarlo como poeta, él renunció a serlo porque en aquel momento le apetecía más ser músico. Ya ha llovido. Desde entonces nos ha sorprendido con conversiones de estilo, de disfraz y hasta de fe, y todo hasta perfeccionar un personaje hermético que finge que su mayor anhelo sería refugiarse en un imposible anonimato.

Bob Dylan - Masked And Anonymous
Masked And Anonymous (2003)

Ese videoclip de plano quieto, pero poderosa escenografía, salía en los extras del DVD del Modern Times edición de luxe, allá por 2006, pero remitía a una toma publicada años atrás en la banda sonora de Masked And Anonymous, que por aquí se llamó simplemente Anónimos. Como puede verse, la banda estaba bastante engrasada entonces, pero la película fue un desastre que apenas dio que hablar por las risas que en su versión original provocaba el ridículo acento que se inventó Penélope Cruz para interpretar a la guapa centroamericana a la que el personaje de Bob tiraba los tejos. Eso en la ficción, que durante el rodaje dicen que también, suponemos que para brutal engorde del ego de nuestra Penélope. Forzando muy mucho la memoria la cosa iba de que una estrella del rock llamada Jack Fate viajaba a un caricaturesco país al sur de México para participar en un extraño festival benéfico de aires circenses. El músico cree tener un inopinado parentesco con el dictador local, lo que le acaba involucrando en alguna que otra situación violenta para terminar derribando de un puñetazo al manager sin escrúpulos que le metió en semejante lío… vamos, un disparate sin pies ni cabeza sobre todo teniendo en cuenta que el tío a quien noquea el enquencle Dylan es nada menos que un peso pesado del tamaño de Jeff Bridges. Hay que decir que las veces que Bob Dylan se ha acercado al celuloide ha patinado en proyectos a cual más delirante, pero se salvan un par de títulos en que fue el cine quien se acercó a él. Cuando el propósito era simplemente reflejar su valor como músico e icono de los 60 bastaba con sacar al tío cantando él solito cosas como tan potentes como ésta.

Precisamente por el asunto del Nobel estos días había que revisar esas películas sobre Bob Dylan, que justo ponen el foco en el momento clave entre 1965 y 1966 cuando el Dylan líder generacional dimite del primer plano mundial y se marcha dando un portazo. Ambas películas tienen el valor de mostrar a Bob hablando en primera persona, algo que ha sido rarísimo a partir de entonces. Si lo hizo en el 65 ante el ínclito D.A. Pennebaker fue por prestarse a una especie de experimento de docurealidad que no se sabía muy bien cómo iba a salir. Salió muy bien: las cámaras se colaron en camerinos, viajes en coche, fiestas privadas y ruedas de prensa mostrándole tal como era; lo malo fue que Bob debió de sentirse incómodo al verse tan crudamente retratado y decidió que nunca mais. Tuvieron que pasar cuarenta años para que volviera a sincerarse ante una cámara de cine. No sabemos si sintió la necesidad de expresarse o lo hizo más bien porque quien se lo propuso fue Martin Scorsese. Para la gente que esté ahora desconcertada por lo del Premio Nobel y quiera saber cómo comenzó esta historia, esta peli lo cuenta bastante bien. El propio título No Direction Home da una pista sobre el sentido que tuvieron esos primeros años de búsqueda, apoyándose en los testimonios del propio Dylan y de mucha gente que anduvo por allí cerca. Y ya que hablamos de literatura, también sale un poeta de verdad explicando cuál es la relación que pueden tener las canciones de Bob Dylan con la poesía.

Más o menos puedo traducirlo aunque no sepa inglés, que hace poco lo vi subtitulado. Aproximadamente dice: “poesía es cuando unas palabras te emocionan en lo más profundo y reconoces en ellas una verdad subjetiva. Cuando eso mismo le sucede a muchas más personas se eleva a la categoría de realidad objetiva y entonces aparece alguien y sentencia: es poesía”. No hace falta explicar a qué se refiere Allen Ginsberg. No hay que llenar esto de vídeos para entenderlo. Ya hemos escuchado The Lonesome Death of Hattie Carrol, pero pueden ir a youtube y buscar subtítulos de esa época, cualquier cosa como With God on Our Side, When the Ship Comes In, Only a Pawn in Their Game, Chimes of Freedom y tantas y tantas canciones cargadas de palabras importantes, como bien dice Ginsberg en la peli de Scorsese, expresadas con la elocuencia de una profecía bíblica.

Bob Dylan - No Direction Home
No Direction Home (2005)

Y cuando más cómodamente podía instalarse en la cima del mundo llega su primer gran desplante. No quiere ser tratado como un profeta, le da igual el qué diran los Pete Seeger de turno. Ya dijo bien clarito todo lo que tenía que decir en sus cuatro primeros discos; tocaba pasar página y empezar a escribir letras raras, de esas que cantan músicos medio drogados y quedan bien con la guitarra eléctrica. Se hartó de ser el portavoz de su generación, la idea de ir a manifestaciones de la mano de Joan Baez le producía espanto. Que vaya ella, si tanto le gusta. Cuando el activista de guardia le preguntaba: “¿Hoy no viene Bobby?”, ella sufría por tener que guardarse su respuesta de hembra burlada: “Los muy idiotas siguen esperando a Bobby, aunque él nunca estuvo por aquí…”. Y así se ha mantenido desde entonces, evitando aparecer donde se le espera, dando plantones legendarios y haciendo cosas horribles solo por molestar, como juntarse con el Papa o con Johnny Cash. Y los señores del Nobel, creyéndose tan importantes, quisieron darse el lujo de sentar un Dylan a su mesa… ¿No queríais Dylan? Pues toma Patti Smith.

Qué momento para la historia, el rocanrol atravesando los muros de la alta sociedad, escuchado reverencialmente por gente vestida de gala y aplaudido por todos esos reyes y jefes de estado… No me digan que no ha merecido la pena. Porque puestos a tocar las narices, otra reacción ridícula muy extendida en los días posteriores al premio fue proponer todo tipo de nombres alternativos que lo habrían merecido más que él. “Hombre, ya puestos a darle el Nobel a un cantante yo habría preferido a Paul Simon o Leonard Cohen”, o sea, la tontería de turno que se dice por molestar, sobre todo pensando que el pobre Leonard tampoco habría llegado a tiempo de recogerlo en persona. Y capítulo aparte merecería la chorrada que al respecto dijo Mario Vargas Llosa, reivindicándose como aspirante a un premio en la próxima edición de los Grammy. Los Grammy Latinos, supongo. Pues bien, esa reacción es tan comprensible como la que pudo tener Belén Esteban cuando vio al buen Mario en la portada del Hola del brazo de la Preysler: “¿pero quién se ha creído este tipo para meterse en mi terreno?”.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “En recuerdo de la Thatcher”, que fue publicado el sábado 20 de abril de 2013.

Bob Dylan celebrando el Nobel

Jueves, 15 de diciembre de 2016.-
Hace tiempo que todo el mundo habla de Bob, ya es hora de que en A70 digamos algo al respecto. Muchos opinadores se han referido a él como si fuera un fantoche, un cantante prejubilado sin interés ni valor alguno. Qué ignorantes. El actual Bob Dylan es un artista hiperactivo poseído por un frenesí que arranca en los años previos al cambio de siglo y que en lo que va de siglo XXI le mantiene grabando, tocando y publicando sin darse un respiro. Y siendo verdad que el tío no para quieto, luego todo consiste en que llega a un sitio, se sube al escenario y se tira cerca de dos horas maltratando su repertorio en actitud completamente inexpresiva y sin hacer ni una mueca que permita vislumbrar si nuestro gurú está contento, triste o enfadado. Así que le otorgan el Premio Nobel e imaginamos que lo celebró más o menos así, juntándose a tocar con sus colegas así de estáticos, sin mover ni una ceja.

Y mientras alargan y alargan la canción, el teléfono sin parar de sonar… los pesaos de la academia sueca venga a dar el coñazo y a punto de perder la esperanza de que alguien responda. Pasan las semanas y por fin Bob se da por enterado, pero su respuesta hace que la situación se vuelva todavía más incómoda. “Me siento muy honrado por el galardón, pero no sé si me vendrá bien ir a recogerlo”, viene a decir. Y luego va y envía a la ceremonia de entrega a Patti Smith para que esta protagonice en Estocolmo una tierna escena trastabillándose varias veces en la monumental A Hard Rain’s A-Gonna Fall. Oiga, es que aprenderse esa letra enterita no es nada fácil y una ya va teniendo una edad.

Sin profundizar mucho en la polémica sobre si merece el Nobel de Literatura, que eso sería meternos de cabeza en un charco que no nos incumbe, sí diremos que resulta divertido comprobar cómo se han ofendido algunos comisarios de la cultura, furiosos al ver invadido su territorio sagrado por un intruso. ¡Un cantante!, han dicho con desprecio, como si fuese un vulgar juntaletras de esos que trafican con ripios baratos para emocionar al populacho. Venga hombre, no se pongan tan exquisitos que tampoco han premiado a un Julio Iglesias o a un Luis Miguel, aunque sí hay que reconocer que resulta raro pensar en Bob Dylan como escritor. Cuando en 1965 todo el mundo estaba de acuerdo en calificarlo como poeta, él renunció a serlo porque en aquel momento le apetecía más ser músico. Ya ha llovido. Desde entonces nos ha sorprendido con conversiones de estilo, de disfraz y hasta de fe, y todo hasta perfeccionar un personaje hermético que finge que su mayor anhelo sería refugiarse en un imposible anonimato.

Bob Dylan - Masked And Anonymous
Masked And Anonymous (2003)

Ese videoclip de plano quieto, pero poderosa escenografía, salía en los extras del DVD del Modern Times edición de luxe, allá por 2006, pero remitía a una toma publicada años atrás en la banda sonora de Masked And Anonymous, que por aquí se llamó simplemente Anónimos. Como puede verse, la banda estaba bastante engrasada entonces, pero la película fue un desastre que apenas dio que hablar por las risas que en su versión original provocaba el ridículo acento que se inventó Penélope Cruz para interpretar a la guapa centroamericana a la que el personaje de Bob tiraba los tejos. Eso en la ficción, que durante el rodaje dicen que también, suponemos que para brutal engorde del ego de nuestra Penélope. Forzando muy mucho la memoria la cosa iba de que una estrella del rock llamada Jack Fate viajaba a un caricaturesco país al sur de México para participar en un extraño festival benéfico de aires circenses. El músico cree tener un inopinado parentesco con el dictador local, lo que le acaba involucrando en alguna que otra situación violenta para terminar derribando de un puñetazo al manager sin escrúpulos que le metió en semejante lío… vamos, un disparate sin pies ni cabeza sobre todo teniendo en cuenta que el tío a quien noquea el enquencle Dylan es nada menos que un peso pesado del tamaño de Jeff Bridges. Hay que decir que las veces que Bob Dylan se ha acercado al celuloide ha patinado en proyectos a cual más delirante, pero se salvan un par de títulos en que fue el cine quien se acercó a él. Cuando el propósito era simplemente reflejar su valor como músico e icono de los 60 bastaba con sacar al tío cantando él solito cosas como tan potentes como ésta.

Precisamente por el asunto del Nobel estos días había que revisar esas películas sobre Bob Dylan, que justo ponen el foco en el momento clave entre 1965 y 1966 cuando el Dylan líder generacional dimite del primer plano mundial y se marcha dando un portazo. Ambas películas tienen el valor de mostrar a Bob hablando en primera persona, algo que ha sido rarísimo a partir de entonces. Si lo hizo en el 65 ante el ínclito D.A. Pennebaker fue por prestarse a una especie de experimento de docurealidad que no se sabía muy bien cómo iba a salir. Salió muy bien: las cámaras se colaron en camerinos, viajes en coche, fiestas privadas y ruedas de prensa mostrándole tal como era; lo malo fue que Bob se debió de sentir incómodo al verse tan crudamente retratado que decidió que nunca mais. Tuvieron que pasar cuarenta años para que volviera a sincerarse ante una cámara de cine. No sabemos si sintió la necesidad de expresarse o lo hizo más bien porque quien se lo propuso fue Martin Scorsese. Para la gente que esté ahora desconcertada por lo del Premio Nobel y quiera saber cómo comenzó esta historia, esta peli lo cuenta bastante bien. El propio título No Direction Home da una pista sobre el sentido que tuvieron esos primeros años de búsqueda, apoyándose en los testimonios del propio Dylan y de mucha gente que anduvo por allí cerca. Y ya que hablamos de literatura, también sale un poeta de verdad explicando cuál es la relación que pueden tener las canciones de Bob Dylan con la poesía.

Más o menos puedo traducirlo aunque no sepa inglés, que hace poco lo vi subtitulado. Aproximadamente dice: “poesía es cuando unas palabras te emocionan en lo más profundo y reconoces en ellas una verdad subjetiva. Cuando eso mismo le sucede a muchas más personas se eleva a la categoría de realidad objetiva y entonces aparece alguien y sentencia: es poesía”. No hace falta explicar a qué se refiere Allen Ginsberg. No hay que llenar esto de vídeos para entenderlo. Ya hemos escuchado The Lonesome Death of Hattie Carrol, pero pueden ir a youtube y buscar subtítulos de esa época, cualquier cosa como With God on Our Side, When the Ship Comes In, Only a Pawn in Their Game, Chimes of Freedom y tantas y tantas canciones cargadas de palabras importantes, como bien dice Ginsberg en la peli de Scorsese, expresadas con la elocuencia de una profecía bíblica.

Bob Dylan - No Direction Home
No Direction Home (2005)

Y cuando más cómodamente podía instalarse en la cima del mundo llega su primer gran desplante. No quiere ser tratado como un profeta, le da igual el qué diran los Pete Seeger de turno. Ya dijo bien clarito todo lo que tenía que decir en sus cuatro primeros discos; tocaba pasar página y empezar a escribir letras raras, de esas que cantan músicos medio drogados y quedan bien con la guitarra eléctrica. Se hartó de ser el portavoz de su generación, la idea de ir a manifestaciones de la mano de Joan Baez le producía espanto. Que vaya ella, si tanto le gusta. Cuando el activista de guardia le preguntaba: “¿Hoy no viene Bobby?”, ella sufría por tener que guardarse su respuesta de hembra burlada: “Los muy idiotas siguen esperando a Bobby, aunque él nunca estuvo por aquí…”. Y así se ha mantenido desde entonces, evitando aparecer donde se le espera, dando plantones legendarios y haciendo cosas horribles solo por molestar, como juntarse con el Papa o con Johnny Cash. Y los señores del Nobel, creyéndose tan importantes, quisieron darse el lujo de sentar un Dylan a su mesa… ¿No queríais Dylan? Pues toma Patti Smith.

Qué momento para la historia, el rocanrol atravesando los muros de la alta sociedad, escuchado reverencialmente por gente vestida de gala y aplaudido por todos esos reyes y jefes de estado… No me digan que no ha merecido la pena. Porque puestos a tocar las narices, otra reacción ridícula muy extendida en los días posteriores al premio fue proponer todo tipo de nombres alternativos que lo habrían merecido más que él. “Hombre, ya puestos a darle el Nobel a un cantante yo habría preferido a Paul Simon o Leonard Cohen”, o sea, la tontería de turno que se dice por molestar, sobre todo pensando que el pobre Leonard tampoco habría llegado a tiempo de recogerlo en persona. Y capítulo aparte merecería la chorrada que al respecto dijo Mario Vargas Llosa, reivindicándose como aspirante a un premio en la próxima edición de los Grammy. Los Grammy Latinos, supongo. Pues bien, esa reacción es tan comprensible como la que pudo tener Belén Esteban cuando vio al buen Mario en la portada del Hola del brazo de la Preysler: “¿pero quién se ha creído este tipo para meterse en mi terreno?”.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Atascado otra vez en Mobile con el Blues de Memphis sin poder salir”, que fue publicado el martes 1 de diciembre de 2009.

Neil Young encerrado en una cabina

Martes, 16 de diciembre de 2014.-
Una de las pocas costumbres que uno conserva como consumidor de rocanrol es comprar los discos de Neil Young, pero a la que uno se despista va y publica dos de golpe. Uno de los que ha sacado este año cayó el otro día en mis manos. Lo compré sin saber muy bien de qué iba y me encontré con un artefacto de planteamiento completamente marciano, lo que confirma la sospecha de que este hombre nunca dejará de sorprender. Vean, vean.

Vaya, un señor de casi 70 años grabando viejas canciones de los 60 con sonido de vinilo de los años 40, o sea, un ejercicio doblemente retro, un viaje en el tiempo con parada en dos fechas del pasado. Pues resulta que no se le ocurrió exactamente a él. Su buen amigo Jack White III, coleccionista de toda clase de cachivaches de sonido, se encaprichó de una cabina de grabación de 1947 que vio por ahí, así que la restauró y le dio lustre permitiendo a gente importante el capricho de grabar una cancioncilla al modo prehistórico. Tan proclive como es Neil Young a los experimentos, no iba a privarse de la experiencia. Fue a la tienda de Third Man Records, el lugar de Nashville donde se encuentra la cabina y registró la canción que suena en el vídeo que hay aquí encima. Es una una de las primeras composiciones del escocés Bert Jansch antes de fundar Pentangle, probablemente la que inspiró a Neil para escribir alguna letra sobre las agujas y el daño que producen.

Jack White y Neil Young
Jack White y Neil Young en la tele

Neil debió de quedar tan impresionado por la dichosa cabina que no paró hasta convencer a Jack White para que le dejara grabar un LP entero. White aceptó, puede que a cambio de colarse él mismo en un par de canciones, así que seleccionó un repertorio de canciones favoritas de compañeros de fatigas, cantautores de la época dorada que como él se movieron entre el folk y el rock, y ya tenía el disco. Por cierto, qué bien conserva la voz este hombre.

Neil Young - A Letter Home
A Letter Home (2014)

La edad de Neil Young sería de apenas un par de años cuando se fabricó la cabina. Lo que hace entonces con esta máquina del tiempo es perpetrar un anacronismo: se retrotrae a la época en que él nació para interpretar un repertorio que, en el mejor de los casos, aún necesitaba el paso de diez años para ser escrito. Hay un par de canciones de finales de los 50, pero la mayoría pertenece al primer tramo de los 60. Imaginamos que aquí están las melodías que tocaron la fibra al joven Young, las que finalmente le impulsaron a abandonar Ontario siendo un veinteañero para iniciar su ruta hacia la costa oeste junto a aquella panda gloriosa que conoció en la carretera de Buffalo a Springfield.

Neil Young - A Letter Home
Muy bien no se leen las letras

En los créditos del disco, si se repasan eso sí con una buena lupa, puede encontrarse junto a cada título el año de su primera edición. Según las fechas, es más que posible que Neil Young escuchara por primera vez la mayoría de las canciones de A Letter Home antes de marcharse de Canadá en 1966. Esta sería la lista de sus músicos favoritos en orden de antigüedad: Ivory Joe Hunter (1956), The Everly Brothers (1957), Willie Nelson (1961), Bob Dylan (1963), Gordon Lightfoot (1964), Bert Jansch (1965), Tim Hardin (1966) y Phil Ochs (1966). Solo tres canciones van más allá de la frontera del 66, y dos de ellas solo porque pertenecen a autores ya presentes en la lista anterior: su paisano Gordon Lightfoot y Willie Nelson, habitual compinche en el Farm Aid. Interesante elección. Interpretar una segunda composición de los 70 de cada uno de ellos parece un reconocimiento a su categoría de emblemas de la música de Canadá y EEUU. Para rematar, la canción que se sale completamente del tiesto es My Hometown, publicada nada menos que en 1984 por el jefe Bruce. Imagino que Springsteen habrá alucinado: un tema suyo grabado en semejantes condiciones y mezclado entre todos esos mitos de generaciones anteriores, menudo subidón para su ego.

Porque no me digan que no tiene su morbo: la canción que cerraba un disco tan mainstream como Born in the U.S.A. versionada en pleno siglo XXI con tecnología de mediado el siglo anterior. Nada más que un micrófono para capturar a bloque la guitarra, la voz, el silbido y la armónica de Neil Young abriéndose paso entre un ruido de fondo entrañable pero infernal… no creo que a estas alturas una celebridad como Bruce esperara tal honor.

Neil Young
Saliendo del escenario del crimen

Queda por consignar un dato fundamental en la mitología del rocanrol, quizá algunos de ustedes ya lo estaban echando de menos: en esta cabina o en otra muy parecida fue donde Elvis Presley hizo su primera grabación. Como tantas veces se ha contado en sus biografías, el joven camionero de Tupelo pensó que sería un bonito regalo para su madre, así que entró y grabó el famoso single para Gladys Love Presley. Aquello llegó a oídos del dueño de Sun Records y el resto ya fue historia. Tampoco deja ese cabo suelto Neil Young, pues lo primero que hace en el disco es leer una carta dirigida a su madre, fallecida años atrás. Era costumbre en los soldados antes de marcharse a la guerra grabar una despedida para sus madres con este invento. En cierto modo, Neil también se fue a su propia guerra y ahora escribe la carta que tenía pendiente a ese hogar que una vez tuvo en Canadá, mezclando recuerdos personales y musicales…

Neil Young - Storytone
Storytone (2014)

…pero como bien dije al principio, cuando uno se pone a escribir sobre el último disco de Neil Young corre el riesgo de que antes de terminar ya se haya convertido en el penúltimo… y, en efecto, hace semanas que esto anda circulando por ahí.

Vaya, otro bandazo inesperado, nada menos que un proyecto orquestal. Es que no tiene termino medio, o solo dentro de una cabina o acompañado por sesenta músicos. Y como este hombre no para de generar noticias, en las últimas semanas ha celebrado su 69 cumpleaños junto a su nueva novia de cincuenta y pico, la actriz Daryl Hannah. Un poco antes había roto con su segunda esposa, Pegi, tras casi cuarenta años de matrimonio y un poco después se puso furioso contra su amigo David Crosby cuando el muy bocazas osó hacer pública su opinión sobre su nueva pareja. Total, que será difícil ver de gira a Crosby, Stills, Nash & Young, pues éste último, ofendidísimo, ya ha dejado claro que los cuatro juntos sobre un escenario nunca jamás.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Enormes taxis amarillos x4”, que fue publicado originalmente el lunes 14 de noviembre de 2011.

1/4 de hora de vacaciones: In-A-Gadda-Da-Vida

Sábado, 16 de agosto de 2014.-
Es lo que tienen las vacaciones, que cuando uno se quiere dar cuenta solo queda un cuarto de hora para terminarlas. Habrá que ir volviendo a la actividad y no estaría mal empezar por A70, que ya va siendo hora de reiniciarlo. Déjenme que aproveche para escuchar la auténtica y genuina canción de cuarto de hora, la primera que llenó ella solita una cara entera de un vinilo.

He preferido poner este vídeo en el que se ve en acción a los chicos de Iron Butterfly para que puedan ustedes contemplar lo serios y ensimismados que aparecen interpretando sus interminables pasajes de guitarras, percusiones y teclados eclesiásticos. Queda claro que no se ponían ningún límite para sus respectivos solos, podían tomarse todo el tiempo del mundo dado que la letra de la canción sí que era bastante escueta. De todas formas les pongo otro enlace que comienza con la galleta de la cara 2 de ese disco como prueba de que ahí no había ningún corte y todo el espacio estaba dedicado a los 17 minutos y pico de la canción.

Iron Butterfly - In-A-Gadda-Da-Vida
In-A-Gadda-Da-Vida (1968)

Solo por ese pequeño gran detalle se puede considerar el tema como un hito en la historia del rock. Puede que Dylan ya lo hubiera hecho un par de años antes en Blonde On Blonde, pero ese Sad Eyed Lady of the Lowlands que ocupaba la cuarta cara del doble vinilo no tiene demasiada relevancia en el repertorio de su autor y da la impresión de haberse colado un poco como relleno para completar la proeza de publicar un disco doble. En cambio Iron Butterfly sigue siendo recordado como el típico one hit wonder gracias a la cancioncilla de marras, pues además de tener bastante éxito en formato LP también entró fuerte en las listas de singles utilizando el viejo truco de meter un corta y pega imperceptible justo después de terminar la parte cantada.

In-A-Gadda-Da-Vida (Single)
El single que salió en España

Ahí lo tienen, In-A-Gadda-Da-Vida también fue un single de tres minutos normal y corriente, con melodía pegadiza y una extraña letra escrita bajo influencia de alguna droga de enorme prestigio en aquella época. La chica a la que va dirigida debió de alucinar cuando el chico le declaraba su amor y le ofrecía su mano para llevarla a un sitio tan raro. Parece ser que la canción tenía que haberse llamado In the Garden of Eden, que sí es un lugar chulo a donde una chica aceptaría ir con quien fuera, pero estos hippies estaban tan colocados cuando escribieron el título a mano en el estudio de grabación que les salió ese engendro sin sentido. Al ejecutivo de turno le pareció correcto dejarlo tal cual, pues molaba y quedaba misterioso con ese toque místico oriental tan en boga en esos psicodélicos años. Todo un acierto.

Les confieso que mis sesos siguen un poco reblandecidos de tanto sol y no se me ocurre mucho más que contarles, así que termino subrayando que la influencia de esta canción se ha mantenido firme a lo largo de los años y llegó a extenderse a territorios tan insospechados como Los Simpson y Siniestro Total. Pinchen los enlaces y podrán comprobarlo.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Eric Clapton y Duane Allman, con todos ustedes… ¡Derek And The Dominos!”, que fue publicado originalmente el lunes 2 de noviembre de 2009.

La que tiene preparada M-Clan por su 20º aniversario

Domingo, 15 de junio de 2014.-
La semana pasada, viernes 6 y sábado 7, M-Clan dio dos conciertos en el Teatro Circo Price de Madrid en los que se grabó su próximo disco en directo, que se publicará a finales de este año. Estuve en el primero de ellos, así que les contaré un poco por encima algunas cosas que sucedieron. La excusa del evento era celebrar sus veinte años de carrera, para lo que quisieron estar acompañados de buenos amigos. Se echó en falta quizá a Lapido o a algún Pereza, pero el primero que salió fue este.

Ariel Rot fue el único invitado al que se concedió el honor de interpretar una canción propia, pero es que esto que tocaron viene de 2007, cuando M-Clan colaboró en el disco de duetos de Ariel. Es quizá la canción más Rot de todo el repertorio de Los Rodríguez. Ya en solitario Ariel nunca dejó de cantarla, pero añadiéndole la voz de Tarque consiguió arrebatársela un poco más a Calamaro. El caso es que la colaboración les quedó tan redonda que no me extraña que los chicos de M-Clan también hayan querido quedársela para ellos.

Ariel Rot - Dúos, tríos y otras perversionesEl disco de Rot en que participó M-Clan

El resto de invitados, en su papel, ayudó a dar una manita de pintura al repertorio de M-Clan: Las calles están ardiendo cogió un punto bastante agresivo con la presencia de El Drogas; de enorme intensidad fue el duelo vocal con Enrique Bunbury en Miedo; Fito Cabrales empleó su habitual deje vacilón para recordar aquel embrollo provocado por la dulce niña Carolina; con Alejo Stivel regresaron los tiempos de Usar y tirar; y no podía faltar Miguel Ríos, a punto de entrar en sus setenta y aún dando la talla en Roto por dentro. Como bien resumió Carlos Tarque en plan maestro de ceremonias, M-Clan ha recorrido veinte años de camino para acabar en el Price cantando con Miguel… Qué entrañable resultó ese guiño al Bienvenidos.

M-Clan, Teatro Circo Price 20140606Foto oficial del momento Rot, 6 de junio de 2014

El grupo salió vestido de negro, pero cada músico con una prenda roja… un aspecto impecable para sacar brillo a la onda rock & soul de los últimos discos. Por cierto, que el soul lo puso una estupenda sección de vientos que añadió un toque de elegancia al rock de M-Clan. También fue bonito que regresaran por una noche algunos ex como Íñigo Uribe y Carlos Raya (Charlie Line, como les gusta presentarlo), y completaron el elenco un par de amigos argentinos del grupo Guasones, que aportaron voz y guitarra al nuevo clásico del rocanrol que nunca puede faltar. Este.

Lo que presentaron fue una versión en castellano que no se sabe muy bien de donde sale… ¡se han hecho tantas! Si esta se ha preparado para la ocasión, reconozco dos cosas: 1º) el hallazgo de mantener el How does it feel en inglés, decisión muy acertada porque en esa parte se ponga lo que se ponga en castellano siempre queda raro; 2º) lo atinado de la traducción elegida para el título, Como un disparo al sol, que también se sale de lo habitual. Bien hecho, pues con esta elección abarcan de un golpe al abuelo Dylan y a los abuelos Stones, porque está claro que la que se ha tomado como modelo es la que salía en este disco.

The Rolling Stones - StrippedBob al fin versionado por los Stones en 1995

Siempre presentes en el santoral de M-Clan, con el detalle añadido de que Tarque se tiró toda la noche imitando la pronunciación Jagger cuando preguntaba al público “Duyufil olrrraaaittt…?” entre canción y canción. Y para completar el círculo de vacas sagradas del rocanrol, la adaptación ya conocida del primo ese que los M-Clan tienen en Escocia. Maggie despierta sirvió para poner punto y aparte al concierto antes de los bises, y justo antes de empezar a cantarla Tarque dio un salto a la pista para pasearse entre el público con una minicámara, así luego todos podremos vernos en el DVD haciendo los coros.

Esto se estrenó precisamente en el anterior disco en directo del grupo. Ya ha llovido desde entonces, y para marcar las distancias esta vez la cosa sonará enchufada y bien enchufada. Que aquella vez el éxito sonriera a M-Clan tocando guitarras acústicas ya provocó los conflictos internos que todos conocemos. Si desde entonces quedó pendiente un directo de rock potente, esperemos que el próximo salde definitivamente la deuda.

M-Clan - Sin enchufeSin enchufe (2000)

Mucho han cambiado las cosas desde entonces. En lugar de tres coristas ahora hay tres metales, también ha cambiado bastante personal y repertorio, pues hay que dar salida a un montón de buenas canciones de los discos más recientes. Tocaba mostrar el momento actual del grupo y, qué se yo, dejar testimonio de la bestia parda en la que se ha convertido Tarque sobre las tablas. No hay otro como él en el rock español, es una pena que M-Clan nunca haya apostado con decisión por esa carta. El desenchufado aquel que los catapultó a la fama transmitía una imagen modosita, apropiada para las radiofórmulas y canales de videoclips en los que trataban de abrirse camino. En todo este tiempo Carlos Tarque ha crecido mucho en su faceta de icono sexual, no hay más que ver el porcentaje de mujeres que hay entre el público, sobre todo en las primeras filas. Ha sido algo así como un asunto secreto al que se han ido incorporando poco a poco algunas privilegiadas. A día de hoy empieza a ser un secreto a voces, pues estaba bien claro que todas esas mujeres de las primeras filas estaban viendo a Tarque y escuchando el concierto, por este orden.

Teatro Circo Price 20140606 - M-ClanTarque dominando

Volviendo a la música, las referencias a históricos del rock se completaron con The Who y Steve Miller Band, ya imaginarán que no iban a faltar en una noche como esta. Lo de los Who ya lo hacen en sus directos desde hace tiempo. En Pasos de equilibrista había un homenaje implícito a la base de sintetizador de Baba O’Riley, así que M-Clan inserta la canción de los Who en mitad de la suya para no ocultar las fuentes de las que bebe su canción. Es uno de los puntos ágidos en los conciertos de los murcianos, no en vano se trata de una de mejores canciones de rock en directo de todos los tiempos. Aquí está la prueba.

Bueno, supongo que se habrán dado cuenta de que entre toda esta parrafada no ha sonado ni una sola canción de M-Clan. La cosa es que estos chicos siempre han sido muy fans del rock de toda la vida y, sin ser un grupo de versiones, suelen escoger algunas muy selectas para poner en evidencia qué les gusta y qué les influencia. Como aquí compartimos esa pulsión, arreglamos esta crónica con las canciones ajenas y les invito a comprar el DVD en cuanto salga para que ustedes mismos puedan comprobar la buena altura a la que brilló el repertorio más reciente de M-Clan.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Los tres discos de Thin Lizzy en sus inicios como trío”, que fue publicado originalmente el martes 4 de enero de 2011.

 

Hits calamarianos vol. IV: Cuando no estás

Domingo, 26 de enero de 2014.-
No sé si fue José Mota o Santiago Segura quien explicó en una entrevista que tenían un juego privado para desafiarse el uno al otro, no recuerdo si lo llamaban imitación al cuadrado, doble imitación o imitación indirecta. Como para ellos imitar a toda clase de personajes es relativamente sencillo, lo complicaban planteándose retos del estilo “imita a Aznar imitando a Chiquito de la Calzada”, y una vez logrado el objetivo el otro respondía: “pues ahora tú imita al rey Juan Carlos imitando a Andrés Pajares”. No se lo creerán, pero resulta que me he acordado de esta tontería después de ver el vídeo del último hit calamariano.

Es bien conocido que a Andrés Calamaro siempre le gustó disfrazarse de Bob Dylan. Piensen sin ir más lejos en el guiño de la portada de Alta Suciedad y el célebre episodio en el que un ejemplar de aquel CD acabó en manos del mismísimo Bob. Ocurrió en la gira española de 1999, cuando Andrés abrió varios de esos conciertos. No creo que haya tenido nunca un telonero tan osado: Calamaro se vestía como él, se peinaba como él, cantaba como él e incluso consiguió su permiso para versionar Seven Days. Jamás se había visto semejante herejía, un telonero cantando una de Dylan justo antes de actuar Dylan. Supongo que se lo permitió porque, aunque él escribiera esa canción, después de regalársela a Ron Wood parecía un poco menos suya.

Dylan y CalamaroLa foto que inspiró "Alta Suciedad"

Imaginen el respingo que pegaría Bob al ver una foto de sí mismo en versión argentina, quizá por eso aquel Alta Suciedad quedó abandonado en la habitación de su hotel. Y ahora, en el colmo de la sofisticación, Calamaro pega otra vuelta de tuerca a su obsesión dylaniana poniendo a una actriz interpretándole a él imitando a Bob… aunque mirándolo bien no quede muy claro si en algún momento de la imitación el personaje interpuesto es Enrique Bunbury. Impresionante en todo caso, esa mente calenturienta siempre encuentra un resquicio para seguir sorprendiendo. Vale que la idea no es suya, que la tomó prestada de una película, pero pese a que la ocurrencia no sea original hay que reconocer que para este videoclip está traída con bastante buen gusto.

Bob Dyalan y Cate BlanchettCate Blanchett haciendo de Dylan en "I'm Not There"

Parece obligado mencionar que la chica que hace de chica en el clip es la actual chica de AC, pero no le demos mayor importancia, que eso es un asunto interno argentino. Carnaza para su prensa rosa, busquen imágenes de Micaela Breque en cualquier buscador y lo comprenderán. De todas formas no me negarán que, incluso esquivando tan espinoso asunto, esa letra en principio inocente gana unos cuantos kilos de morbo al ser ilustrada con imágenes bien potentes. O sea, nuestro héroe vuelve a hacer una de sus típicas canciones pegadizas que gustan tanto a las chicas, pero luego se saca de la manga un videoclip lésbico que cambia el sentido de la historia para dejar al personal totalmente desconcertado. Y sepan además que esta temática ha tenido continuidad en los siguientes vídeos del disco. Bohemio y Rehenes completan lo que podríamos llamar su “trilogía lésbica”.

Andrés Calamaro - BohemioBohemio (2013)

Quizá lo más destacado del nuevo disco es que Calamaro haya conseguido moderarse. Se ha limitado a grabar canciones bonitas, no demasiado largas, sin permitirse una sola concesión a sus legendarios excesos. Solo diez canciones agradables, sin salidas de tono ni desvaríos ruidosos. Y por contar algo más, personalmente me ha encantado su decisión de abrir el CD acordándose de Spinetta, llevándonos de paseo por Belgrano, su barrio, para hablarnos del amigo más que del músico. Miren que texto tan emotivo ha escrito sobre la canción. Y es que cuando Andrés homenajea pone todo el corazón, como en su inolvidable dedicatoria a Miguel Abuelo o tantas referencias a Guille Martín a cual más cariñosa. Nos ha llegado al alma, ya saben que en A70 somos muy de Spinetta.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Por culpa de Spinetta” y “Sigo con Spinetta”, publicados originalmente el miércoles 15 de febrero de 2012 y el domingo 26 de febrero de 2012.