Tragedias del rocanrol vol. II: Steve Marriott

Martes, 30 de marzo de 2010.-
Insisto con Steve Marriott. Cuando se hace la típica encuesta sobre quién fue el mejor cantante británico de los 60 la cosa suele oscilar entre Eric Burdon y Van Morrison, voces indiscutibles por potencia, por timbre y por técnica. Si tiramos hacia vocalistas más personales y con capacidad de transmitir, entonces saldrían Jagger, Daltrey, cualquiera de los Beatles e incluso Ray Davies. Y más tarde aparecieron Stevie Winwood y Rod Stewart en plan niño prodigio, causando admiración por su calidad y juventud… De acuerdo, todos son maravillosos, pero a mí me fastidia un montón que al hacer esas listas se olviden de Marriott.

Eric Burdon era un negro con la piel blanca, él mismo lo decía. Esa es una gran verdad y lo reconoce el mundo entero. Ahora les pido que escuchen al cantante de los Small Faces, tan mod y repeinado, tan finolis y tan british…

Cierren los ojos… podría ser la voz de cualquier negro enorme del sello Atlantic, pero no, es el canijo Steve Marriott, guitarrista y líder de un grupo de mods bajitos, los Small Faces. El nombre se le ocurrió a una amiga de Marriott al comprobar que ni éste ni sus compañeros tenían mucha talla. “Face” era como se solía llamar en los 60 a los mods más distinguidos, y claramente estos eran “pequeños faces”. Les recomiendo que consigan cualquiera de sus recopilatorios y disfruten de las joyas que había en su repertorio… Por ejemplo este.

Small Faces - The Decca Anthology 1965-1967The Decca Anthology 1965-1967 (1996)

Debía de ser todo un carácter Steve, pese a su corta estatura. Cuenta David Bowie que eran amigos antes de ser famosos y que planeaban un dúo que se llamaría David & Goliath, pero le dejó tirado y prefirió fundar los Small Faces con Ronnie Lane. Años después se enfadó con Lane por un quítame allá esos royalties y se piró del grupo, que se tuvo que reorganizar con Rod Stewart y Ron Wood, dos pollos que venían de acompañar a Jeff Beck. Como Marriott era muy amigo de Jimmy Page, tanteó la posibilidad de hacer un proyecto con él, pero finalmente Robert Plant le quitó la plaza de cantante de Led Zeppelin. Por falta de amigos no sería, así que monta Humble Pie con otro colega, Peter Frampton, que por entonces tenía otro grupillo llamado Herd. Cambio radical: de las impecables pintas mod que lucía en su primer grupo pasa a tener el típico aspecto guarro-setentero.

Small Faces y Humble PieRonnie Lane, Steve Marriott, Ian McLagan y Kenny Jones
en pleno esplendor mod, luego Marriott cambia
de amistades y se vuelve un salvaje

Justo cuando más éxito tenían los Pie, el espabilado de Frampton se marcha e inicia su exitosa carrera en solitario, lo que termina de minar la salud mental de Marriott, que en 1975 se harta y disuelve Humble Pie. Una pena, visto lo visto.

Justo ese mismo año Mick Taylor había salido de los Stones y estos buscaban guitarrista. Richards fue un gran defensor del fichaje de Steve Marriott, pero Jagger no lo quería ver ni en pintura… no se creía que fuera capaz de quedarse en segundo plano. Y en esas vieron más en el papel al bueno de Ronnie Wood, otra vez llegando tras la sombra de Marriott.

Humble Pie - Performance Rockin' The FillmoreEl doble en directo de 1971

Vaya historia, se diría que la gloria perseguía a Steve Marriott, pero él corría más rápido. Total, que en 1975 se queda fuera de juego y, a partir de entonces, todos sus intentos por volver a la escena son un puro disparate. Incluso hay una confusa historia por la que Marriott acusa al antiguo manager de Humble Pie de haber desviado los beneficios de la última gira para invertir en el lanzamiento como solista de Peter Frampton. Seguramente era cierto, puesto que poco después tuvo que callar su boquita tras recibir en Nueva York un toque bastante serio de alguien relacionado con la familia Gambino, el clan mafioso que ejecía el control sobre Little Italy.

Fracaso tras fracaso terminan los 70 y transcurren los 80, mientras todos sus compañeros de generación se mantienen más o menos como superestrellas. Como para no cabrearse. Por fin en 1991 surge una última oportunidad para un Steve Marriott regañado con el mundo y con toda la industria discográfica. Su colega Frampton, también en decadencia, le propone una reunión de los Humble Pie originales con gira y disco. El proyecto ilusiona a Marriott, y se concreta en un viaje a EEUU para rematar con celebración por todo lo alto a su vuelta a Inglaterra.

Humble Pie - Smokin'Smokin' (1972)

Durante toda su etapa de ostracismo, fue notorio su abuso de drogas varias, en particular cocaína y cannabis. Esa noche no pudo ser menos, así que Steve decidió retirarse del fiestón mientras su pareja continuaba un rato más, de manera que cuando comenzó a arder su casa de Essex él estaba allí solo… y allí se quedó. El bombero que redactó el atestado resulto ser un antiguo fan de Small Faces y quedó impresionado al conocer la identidad de la víctima. Todo cuadraba: Marriott llegó medio pedo a casa y se quedó dormido sobre la cama con un cigarrillo encendido. Dejémoslo así, con este final legendario para la historia: el autor de Smokin’, víctima del tabaco.

 

The Black Crowes, el penúltimo grupo de los 70

Miércoles, 24 de marzo de 2010.-
Como no hago nada para estar al tanto sobre grupos de actualidad, alguna vez paso por alto cosas recientes que ya se han ganado un respeto. Es el caso de los Black Crowes. Tengo discos suyos, sé que son grandes… pero nunca me entero de si se han separado o cuándo sacan disco nuevo. Hace poco me pasaron Before the Frost, la mitad de su disco doble de 2009, y me pareció buenísimo, pero ha tenido que ser otra vez el servicio de préstamo de la biblioteca lo que me ha ayudado a echar la vista atrás… ¡qué grandes tesoros de sabiduría esconden las bibliotecas!

Cómo me gusta el tinoninoní que tiene esta canción a sus 30 segundos, aunque parezca un guiño a la telefonía móvil. Pertenece a su cuarto álbum Three Shakes And One Charm, publicado en 1996, un disco que curiosamente tengo pero que he redescubierto gracias al recopilatorio Greatest Hits 1990-1999 – A Tribute To A Work In Progress… (cortesía de la biblioteca de mi pueblo), en el que pueden encontrar juntitas 16 excitantes canciones de sus cinco primeros discos.

The Black Crowes - Greatest HitsGreatest Hits 1990-1999.
A Tribute To A Work In Progress… (2000)

Eso es lo que hay, un grupo al más puro estilo 70 que empezó a publicar discos en los 90 y sigue haciéndolo en el Siglo XXI… un gran ejemplo de cómo se pueden tener gustos retro y componer grandes canciones sea cual sea la década que te toque vivir. Oyendo el recopilatorio recuerdo que al principio, en sus dos primeros discos, eran muy rocanroleros y todo el mundo mencionaba a los Faces como referencia para definirlos. A partir de Amorica fueron complicando su música y en concreto el Three Snakes suena mucho más durillo, más hard & soul… o sea, más Humble Pie y menos Faces. Claro, ahora caigo en que la voz de Chris Robinson tiene mucho más que ver con Steve Marriott que con Rod Stewart. En el Greatest Hits hay una foto que parece una auténtica confesión de Chris.

Los hermanos Robinson y su disco favorito¿Cuál es el disco favorito de Chris?

Ahí le tienen, luciendo camiseta de Smokin’, uno de los mejores discos de Humble Pie. Me alegra mucho que lo reivindiquen, porque es un grupo más bien olvidado. Imagino que uno de los problemas fue que a Steve Marriot nunca se le perdonó su marcha de Small Faces. Era uno de los príncipes del movimiento mod y va y abandona la causa para convertirse en un greñudo y sucio cantante de hard rock… ¡todo por la pasta! Pues tampoco estuvo tan mal lo que hizo. A mí me encanta y a los hermanos Robinson parece que también.

El rock está muerto… ¡larga vida al rocanrol!

Sábado, 20 de marzo de 2010.-
Como es este un asunto un poco tópico, voy a empezar con una canción un poco tópica para ilustrar uno de mis primeros recuerdos roqueros. Hay que remontarse muchos años atrás, a un tiempo que ya empieza a ser incómodamente anciano.

Puede que, como dice Lenny Kravitz, el rock esté muerto… pero pasan los años y seguimos hablando de rocanrol. Yo era solo un niño cuando los Rolling Stones tocaron en el Vicente Calderón en 1982, pero recuerdo bien que los Stones ya eran viejos y el rocanrol ya estaba muerto. Al menos eso decían ya entonces los modernos, nuevaoleros y nuevos románticos… ¡pero qué flashback tan espantoso!

Entrada Rolling Stones 1982

Todos esos modernillos de antaño son ahora terriblemente viejos, y más ridículos cuanto más insisten en seguir disfrazándose. Mientras, los viejos Stones han seguido siendo más o menos igual de viejos todo este tiempo… ¿quién me iba a decir a mí que 21 años después volverían a emocionarme con otro pedazo de concierto en el Calderón? Creo que en aquel verano de 2003 aún tenían 59, y que Jagger iba a celebrar su 60 cumpleaños a los pocos días. Después, para la siguiente gira, Richards se cayó del cocotero y cuando por fin vinieron en 2007, esta vez sí, ya los vi ancianos. A estas alturas están más arrugados que las momias egipcias, pero con dignidad roquera.

Lenny Kravitz - CircusCircus (1995)

Entonces… ¿está muerto el rocanrol como dice Kravitz? Yo creo que sí, pero qué más da… ¿murió con el suicidio de Kurt Cobain o fue antes? Hay quien asegura que ocurrió muchísimos años atrás, cuando Elvis se fue a la mili, pero no por eso vamos a despreciar todo lo que vino después.

A mí me da igual que el rocanrol esté muerto. Aunque lo prohibieran por ley, no pienso abandonar el vicio de hablar sobre rocanrol. Como dijo Townsend: ¡larga vida al rock!

De cuando Rod Stewart abandonó las islas

Domingo, 14 de marzo de 2010.-
Hay que reconocer que durante la primera mitad de los 70, el bueno de Rod se esforzó en ser un roquero de verdad. Se esforzó en ser el cantante de los Faces, aunque quizá no lo suficiente… una rockstar a veces se siente incómoda dentro de un grupo. Se esforzó en ser un solista de rock con glamour, pero pronto demostró que el glamour le importaba bastante más que el rock. Se esforzó en ser un buen british, pero este londinense de ancestros escoceses se volvió loco cuando sintió la llamada de América. Un contrato millonario con la Warner tuvo la culpa.

Justo antes de hacer su “Atlantic Crossing”, Rod cierra su etapa en el sello Mercury con un último disco europeo que tiene claro sabor a despedida. Adiós a la lluvia y al frío de las islas, pronto llegará el momento de codearse ligero de ropa con el star system californiano… pero antes, una última mandolina.

Qué majo… dice que se marcha para convertirse en una estrella, se despide de su gente y dice que quizá les llame desde Roma o París si se acuerda. Smiler es el nombre de este buen disco que alterna de forma desordenada canciones lentas con rocanrolazos. Entre las primeras tenemos una de Carole King, otra de Paul y Linda McCartney y otra de Dylan (You Make Me Feel, Mine For Me y Girl From The North Country). Hay un medley a medio tiempo de Sam Cooke (cómo no) y ya a toda velocidad van las versiones de Elton John y Chuck Berry (Let Me Be Your Car y Sweet Little Rock’n’Roller). El repertorio se completa con varias composiciones de Rod, entre ellas la mencionada Farewell y dos más a medias con su compinche Ron Wood.

Rod Stewart - SmilerSmiler (1974), último disco europeo con una foto
bien hortera de Rod sobre tela escocesa.
El siguiente disco, Atlantic Crossing (1975),
refleja el momento de cruzar el charco
y adaptarse al american way of life
Rod Stewart - Atlantic Crossing

La buena onda que contagia Smiler queda muy bien plasmada en la divertida foto interior. Es una especie de brindis multitudinario en el que la familia al completo desea suerte al cantante que se marcha a hacer las Américas en plan folklórica. Aquí está.

Smiler - interior carpeta

Así de enano se ve en la reciente edición en CD que me compré; ni me imagino cómo sería esta misma imagen al tamaño del vinilo original. Es un fastidio esto de los libretos interiores en miniatura, pero, lupa en mano, no me resisto a entrar al detalle de quiénes eran los seres queridos de Rod Stewart en 1974. Lo mejor será ampliar el cuadro y repasar los personajes uno a uno.

Empezando por la izquierda, con una buena pinta de cerveza en sus manos, el violinista Dick Powell y a su lado la publicista Sally Croft, de la que pone entre paréntesis: “one gin & tonic and she’s over”. A continuación Rick Gretch, que también le da al violín y a las pintas, después un ingeniero con camiseta de rayas horizontales y, al fondo, un tal Tony Powell, al que pidieron que no se pusiera en la foto, y a su lado otro intruso sin identificar.

Foto de familia - detalle 1

Entre los dos graciosillos del fondo, un calvo muy serio al que identifican como Martin Quittenton, guitarra acústica y coautor de Farewell (en otros discos también colaboró con Rod en la composición de Maggie May y You Wear It Well, nada menos). Justo debajo del calvo Quittenton tenemos a una chica con falda azul llamada Shirley Arnold, la secretaria de los Faces. Y junto a ella nos encontramos al primer famoso de verdad, pero mejor continuamos el repaso visual en el bloque de debajo.

Esa parte central repleta de celebridades arranca con Kenny Jones, que es el rubio de la camisa blanca. Entonces era batería de los Faces, antes lo fue de Small Faces y más tarde los sería de los Who. Junto a él aparecen el pianista Pete Sears y su novia, y sobre ellos, empinando jarra, el percusionista Ray Cooper… hasta que por fin llegamos al hombre del traje rojo, amigo de sus amigos, animador de todas las fiestas… ¡el gran Ron Wood!

Foto de familia - detalle 2

Se preguntarán por qué Ronnie está tan contento, y es porque los que están a su lado son su padre y su madre… ¡ahí los tienen, Mr. & Miss Wood! Y el alto que hay detrás, según la nota que hay al pie, es el chófer de la familia. Si seguimos por la zona del doblez del cuadernillo encontramos arriba del todo al cuñado de Rod. Su cara está tapada por una rubia, que ese día era novia de Ian McLagan, teclista de los Faces y enamoradizo compulsivo. Eso dice sobre él el propio Rod, que aparece en cuclillas junto a una maleta que contiene a los Memphis Horns… los instrumentos, que los músicos ya habrían volado de Londres.

Al lado de McLagan, el de barba y corbata es el bajista Spike Heatley, y junto a él, con gorro escocés, un tal Don Stewart, uno de los hermanos mayores del anfitrión… Aclaración: Rod fue el más pequeño de sus cinco hermanos y el único que nació en Inglaterra. El negro con el pelucón afro es un cantante llamado Rube, y tras él están Cyril Barnes, su hijo John y una amiga pelirroja, que igual ni Rod sabría quiénes eran.

Foto de familia - detalle 3

A los que seguro que Rod conoce muy bien es a los dos señores calvos que parecen hermanos. Pues sí, son hermanos, en concreto papá Robert Stewart y Tío Dick, muy escoceses ellos. El final de la foto se completa con un extraño que sostiene una carpeta, seis negros que formaban la Tropic Isle Steel Band y dos chicas que fueron coristas en el disco, Irene y Doreen. Agachado, el batería Micky Waller sujeta a Zak, el perrazo que ladra en Sweet Little Rock’n’Roller. Por último, tras uno de los cristales se ve a un aparecido cuya identidad bien podría ser digna de análisis en la Nave del Misterio de Iker Jiménez.

Termino con una anécdota que vi en Wikipedia… es tan buena que no me resisto a plagiarla. Se cuenta que a Chuck Berry le hicieron escuchar durante una entrevista esta versión de su Sweet Little Rock’n’Roller y cuando le aclararon quién era el cantante exclamó: “¿Es un chico blanco…? ¡No me jodas!”. Podrán comprender la reacción del abuelo Chuck si escuchan esta captura de un salvaje ensayo de más o menos esa época.

Tragedias del rocanrol vol. I: Sam Cooke

Martes, 9 de marzo de 2010.-
Me quedé con mal sabor de boca al relacionar a Sam Cooke con un horrible programa de televisión. Que quede claro que Sam es uno de los grandes y, pese a su corta carrera, ha influido en muchos de los grandes. Y puestos a ubicar sus canciones en el mundo audiovisual, mejor recordarlo por una escena famosa de la historia del cine.

Aunque no sea la versión de Sam Cooke, impresiona ver cómo su canción anima a bailar incluso a quien lo tiene prohibido. Y pese a deber su fama a este tipo de canciones, no era tan solo un baladista. Aquí va un buen ejemplo de otro de sus temas favoritos: la juerga nocturna.

Volviendo a Único Testigo, la peli da en el clavo cuando la mojigata se derrite al escuchar al hombretón susurrando Wonderful World, porque la propia biografía de Sam Cooke está marcada por una religión familiar opresiva. Era hijo de un predicador y se inició cantando en la iglesia, así que su decisión de abrirse camino en el mundo del espectáculo debió de estar envuelta en tremendos sentimientos de culpa. Tuvo que disimular su verdadero nombre (se llamaba en realidad Samuel L. Cook, sin “e” final) y siguió adelante con su carrera artística cargando para siempre con el estigma. En muchas de sus interpretaciones no puede disimular su pasado gospel. Esta es una de las últimas versiones que hizo, en la que dio un toque evangélico a un éxito de un joven cantautor… quizá Sam Cooke fuera el responsable de que esta canción se convirtiera en un hit de las misas postconciliares.

Sam murió a finales de 1964, pero ya le había dado tiempo a fijarse en el paliducho Dylan, que acababa de darse a conocer con un par de años de intenso éxito. Tampoco pudo disfrutar demasiado de la explosión del soul de mediados de los 60. Figuras del sello Atlantic como Solomon Burke, Joe Tex, Wilson Pickett, Sam & Dave, y sobre todo Otis Redding alcanzaban el estrellato y, aunque Sam Cooke ya no estaba allí para verlo, su nombre quedó asociado a ellos por sus cinco singles póstumos publicados en 1965, entre ellos Shake, que con el tiempo sería uno de los himnos mod por excelencia. Este fue el recopilatorio con el que descubrí sus canciones más conocidas.

Sam Cooke - The Man And His MusicThe Man And His Music (1986)

En realidad, por las fechas en que se desarrolló su carrera (debutó en 1957 poniendo You Send Me directamente en el número 1) Sam Cooke pertenece más bien al grupo de grandes nombres de pioneros del soul como Ray Charles y James Brown, tras los que aparece una larga lista de ilustres adelantados a la época dorada del género como Rufus Thomas, Don Covay, Ben E. King y toda la saga Coasters y Drifters. Todos los grupos de la invasión británica de 1964 veneraban a la aristocracia de la música negra, y Cooke fue un tipo especialmente apreciado por los roqueros ingleses. Éxitos suyos como Good Times, Having A Party y Bring It On Home To Me conocieron versiones de gente como The Rolling Stones, Small Faces, The Animals… y mucho más recientemente la alucinada de Amy Winehouse se lució con una sorprendente revisión reggae de Cupid. Pero por encima de todos, el fan número 1 de Cooke es Rod Stewart, que imitó su forma de cantar y raro es el disco suyo que no lleva una de Sam.

Está claro que era un autor luminoso y vital, pero su repertorio tiene el regusto triste de su prematura muerte. Sabemos que fue tiroteado en diciembre de 1964, y se han contado tantas versiones sobre lo ocurrido que es difícil saber cuál de ellas es la verdadera. Puede que se amañara la historia oficial por culpa del racismo que imperaba entonces en EEUU, pero con motivo del 25 aniversario del suceso empezó a difundirse una escena final digna de TV movie. Sam Cooke acababa de ofrecer un gala triunfal en Los Ángeles y tuvo a bien celebrarlo con una apetecible groupie blanca. La invitó a subir a una habitación de un motel. No sabía nuestro galán que la joven era la típica putilla que desvalija a sus conquistas mientras se duchan, así que ahí tenemos al bueno de Sam ataviado con una toalla de baño (o quizá ni eso, vaya usted a saber) persiguiendo por los pasillos del motel a una chica blanca. Imagínense lo que pudo pensar la recepcionista… fue ver al negrazo tras la indefensa blanca, sacar el arma de fuego que todo estadounidense que trabaja en atención al público tiene debajo del mostrador… y usarla a discreción. ¿Qué podía hacer? No tenía otra opción, cómo después corroboró el jurado que la absolvió por homicidio justificado. Eran otros tiempos.

Descanse en paz Sam Cooke, tristemente asesinado durante su último Twisting The Night Away.