Muertos de 2016: Rick Parfitt

Jueves, 02 de marzo de 2017.-
Cuando en un blog, formato ya obsoleto a día de hoy, se escribe sobre una cosa como el rock, fenómeno cultural que vivió su época dorada en el siglo pasado, la mayoría de temas que van surgiendo suelen estar relacionados con muertos. Por mucho que uno se esfuerce. Después de esta disculpa no pedida vamos a hablar un poco sobre ese funesto 2016 que quedó atrás, aunque arrimando el ascua a nuestra sardina. Ante la pérdida de tanta gente ilustre las gentes del rocanrol se pusieron abruptamente a reflexionar sobre el sentido de la vida, y aquí no vamos a ser menos. Pero aclaremos: sobre Bowie ya dijimos lo que teníamos que decir; de pasada se mencionó a Glenn Frey y también a Leonard Cohen, aunque fuera para hacerle un regate desde el bando dylanita; en cuanto a Prince, no nos engañemos, su legado nos pilla más o menos igual de lejano que el de Juan Gabriel. Aunque quedemos como culturalmente vulgares e intelectualmente necios, si por alguien hemos de guardar luto en A70 es por este señor de melena rubia del centro del escenario, el que no tiene micro.

Ya va siendo hora de que todos reconozcamos de una vez que Status Quo es uno de nuestros grupos favoritos. Cierto que nadie se atrevería a ponerlos en el número uno de su particular hit parade, siempre hay jevys más auténticos, roqueros más rompedores, sinfónicos más virtuosos, pero es que hasta suele dar un poco de vergüenza mencionarlos en un hipotético paquete de tres o cinco favoritos de toda la vida. El caso es que siempre estuvieron ahí para hacernos disfrutar, más hardroqueros en los 70 y suavizando su estilo a partir de los 80. Este What You’re Proposin’ que está sonando fue precisamente el single con que inauguraron esa década y el que comenzó a evidenciar la nueva tendencia: guitarreo igual de pegadizo pero algo más ligero con el habitual juego de voces muy en primer plano. La elección se debe a que entre las docenas de éxitos de los Quo esta canción es la que quien escribe tiene incrustada en su memoria. No llegué a tiempo de Whatever you want, era un año anterior, así que cuando un servidor prestó atención por primera vez a la radiofórmula de turno esta era de las pocas cosas que te libraban de morir de asco entre el horterismo imperante. Agradecido para siempre.

Status Quo - Just Supossin'
Just Supposin' (1980)

En cualquier wikipedia que se precie todo grupo puede ser encumbrado como lo más de lo más en algo. La proeza que se suele atribuir a Status Quo es haber colocado 50 singles en las listas inglesas, cifra muy superior a la de cualquier otro artista de la historia del rock. Fundados a principios de los 60, empiezan a publicar en 1968 y su gran mérito fue que durante casi cinco decenios no pararon de facturar singles excepcionalmente eficaces. Como no es cuestión de cansarles con demasiados vídeos, aquí les pongo una promo de un recopilatorio reciente que pega un significativo repaso en poco más de un minuto.

Las pintas sesenteras de su primera canción son más bien anecdóticas, pues muy pronto encontraron su estilo en los alrededores del blues rock y solo tuvieron que dedicarse a pulirlo poco a poco. Del cuarteto original se fue desenganchando la base rítmica a medida que veían diluirse sus raíces hard, de modo que el batería John Coughlan solo aguantó un disco más allá del mencionado Just Supposin’ para hacer lo que le pedía el cuerpo: largarse a una banda de heavy metal como Odín mandaba. Más traumática fue la marcha de Alan Lancaster, que dejó correr un poco más la década de los 80 pero tuvo que decir basta justo antes de verse alistado In the Army Now. Casi como hermanos siameses, Rick Parfitt y Francis Rossi asumieron un protagonismo al 50% para ser la imagen de Status Quo por los siglos de los siglos, Parfitt recortando un poco su melena y Rossi recogiéndola en una coleta, hasta culminar con una portada en bolas para su reciente disco ‘aquostico’. Con sesenta y muchos tacos y las guitarras colgando como única prenda, qué tíos.

Status Quo - Quo Live
Rossi, Lancaster, Parfitt y Coghlan: Quo Live 1977

Esta carpeta abierta de su doble en directo setentero muestra a los Quo en su máximo esplendor como grupo de rock potente al gusto de la época, cuando se ganaron el apelativo de ‘The Frantic Four’. Los mismos colegas del principio, cuatro frenéticos funcionando como una máquina en esa recta final de los 70 solo un peldaño por debajo de los grandes dinosaurios, sobre todo porque nunca lograron ser tomados demasiado en serio en Estados Unidos. No sabemos quién tuvo la culpa de la ruptura, no tenemos suficiente información sobre ellos para saber quién hizo de Yoko Ono. Cuando Parfitt y Rossi se quedaron solos siguieron cayéndonos simpáticos, pero ya nunca volvió a ser lo mismo que cuando roqueaban los cuatro juntos. Vean otro ejemplo.

Normal que nos haya salido otra cantada por Francis Rossi, pues era quien asumía más protagonismo como compositor y voz principal, pero no se preocupen, que al final pondremos una de Rick Parfitt. El caso es que, aunque Rossi fuera quien claramente llevaba la manija, las tareas en Status Quo siempre estuvieron bastante repartidas. Dejando aparte las estrofas a varias voces, la voz solista se repartía entre Rossi y Parfitt en una proporción de tres a dos, dejando hueco para que, como buen bajista, Alan Lancaster también cantara alguna, generalmente las más jevys. En cuanto a la composición solían firmarlas de a dos, entrando en juego otros colegas como el teclista Andy Bown, el corista Bernie Frost y el armónica Bob Young, y no crean que en un papel secundario. Por poner ejemplos, la autoría de What You’re Proposing pertenece a Rossi-Frost, mientras que la de Whatever You Want es de Parfitt-Bown. El equipo Rossi-Young se lleva la palma con Down Down, Caroline y un montón de éxitos más, aunque también los hay firmados por Lancaster-Rossi, Parfitt-Lancaster y todas las combinaciones posibles, aunque curiosamente no tanto Parfitt-Rossi. Se ve que en esto guardaban un poco las distancias.

Status Quo - On the Level
On the Level (1974)

Por lo demás, la pareja carismática de Status Quo se mantuvo unida a lo largo de los años sin dejar que en ningún momento decayera la actividad de la banda. Después del mencionado disco desenchufado, en 2016 los Quo se embarcaron en una gira con la que pretendían despedirse de los watios y las guitarras eléctricas antes de orientarse definitivamente a las acústicas. El plan empieza a torcerse a principios del verano cuando Rick Parfitt sufre un infarto tras un concierto en Turquía, viéndose forzado a abandonar antes de tiempo. Francis Rossi, fiel al lema ‘the show must go on’, decide cumplir los compromisos adquiridos recurriendo a un sustituto y así se presentan en los conciertos españoles, uno de los cuales tuvo lugar en agosto en el Festival Starlite de Marbella. Hay que agradecerles el detalle. En España siempre fueron fuertes, se portaron bien con nosotros y tocaron con tanta asiduidad que acabamos aceptándolos como si fueran un grupo más de Carabanchel. Tan intensa fue la relación que, casualidades del destino, pocos meses después el bueno de Rick acabó muriendo la pasada Nochebuena en un hospital precisamente de Marbella. En plena convalecencia, ¿qué se le habría perdido por la Costa del Sol para acabar ingresando justo allí? A saber. En cualquier época del año, en cualquier hotel de playa de nuestras costas puede uno verse rodeado de forma inesperada por un ejército de abueletes guiris. Alguna vez me fijé en los grupos de jubilados greñudos con pendiente de aro, chanclas y bermudas tratando de reconocer entre ellos a algún afamado roquero de clase media. Quien sabe si en alguna ocasión podría haberme cruzado con Rick Parfitt.

Status Quo - Aquostic
¿Alguien los llegó a ver así por la Costa del Sol?

Tras casi medio siglo ejerciendo como guitarra, cantante y compositor en Status Quo, la muerte de Rick Parfitt pasó casi inadvertida. El día de Nochebuena es de los pocos que la profesión periodística se toma libre, así que lo más que saldría es una breve nota leída en algún telediario sin redactor para adornarlo con unas frases bonitas ni técnico que buscara unas imágenes de archivo. Para colmo, el día de Navidad va y la palma el amigo George Michael dejando huérfanos a millones de fans, como para acordarse del melenudo que se había muerto el día anterior. Parfitt arrastraba las secuelas de su ataque cardiaco. Parece que quedó imposibilitado para seguir zascandileando sobre un escenario, pero su orgullo de guitar hero le impidió aceptar la baja médica y se inventó que era él quien abandonaba el grupo porque de ninguna manera podía aceptar que la siguiente gira fuera en formato acústico. Genio y figura.

Mientras suena la prometida canción de Rick Parfitt, vamos terminando con una reflexión fúnebre sobre el año que terminó. Según los aficionados a la estadística, lo de 2016 no fue para tanto. Murió el mismo número de famosos que siempre, aunque en el apartado musical se extendió una especie de leyenda negra originada por unos cuantos nombres de repercusión mundial. Por el contrario, de la impresión de que en lo que va de 2017 no se ha muerto nadie, pero si consultan los obituarios de la prensa especializada la cosa va que vuela. Quizá todavía falten celebrities de primera categoría, pero ya han caído un montón de bajistas, teclistas y baterías de grupos de la zona media del hit parade como Mott the Hoople, Allman Brothers Band, Black Sabbath, King Crimson… y también la tantas veces añorada Paloma Chamorro. Crucemos los dedos de las manos y hasta de los pies a ver si esto puede parar un poco. Que podamos escribir sobre roqueros con buena salud, y ustedes que lo lean.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Willy DeVille ya no suena en Rock & Gol”, que fue publicado originalmente el miércoles 11 de agosto de 2010.

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Viaje a la Alcarria con Gigatron

Lunes, 30 de enero de 2017.-
Con ocasión de una visita pendiente al pueblo de un amigo, el pasado lunes organizamos una excursión de un día que resultó increíblemente intensa. No les aburriremos con pormenores personales, nos reservamos la confidencialidad de los hechos, pero sí tenemos autorización para revelar algunos datos no demasiado concretos. El lugar, que puede superar los cien habitantes en temporada alta, está situado en esa parte de la provincia de Guadalajara donde el Tajo empieza a ponerse serio llenando el paisaje de hoces y barrancos que da miedo verlos. La expedición se realizó en un vehículo de cinco plazas al que se exigieron dos requisitos: que tuviese reproductor de cassettes y que la banda sonora del viaje fuera esta.

La explicación para tan pintoresca elección fue que uno de los expedicionarios aportó un ejemplar de este disco en versión cassette, como si de un tesoro se tratara. Era la primera vez en casi treinta años que teníamos una cassette original en nuestras manos y la ocasión lo merecía… pero hablemos un poco del artefacto. Resulta que los chicos de Gigatron, después de un montón de años dando forma a su cuarto álbum, consiguen finalmente completarlo y ponen en el mercado el esperado CD con 13 canciones extraordinarias. La cosa queda en torno a los 50 minutos, así que para evitar quebraderos de cabeza a la hora de las grabaciones caseras en cintas de 60 deciden ofrecer ellos mismos la solución. En una inteligente maniobra comercial publican una versión ‘cassette de gasolinera con temas de relleno’ que rápidamente se convierte en codiciada pieza de coleccionista. Una gran idea, justo al revés que la costumbre de toda la vida: nada de bonus track en el CD, aquí es la cassette el formato estelar.

Gigatron - Atopeosis 666 (versión cassette)
Atopeosis 666 (Cassette, 2014)

Lo que hicieron fue buscar un par de canciones de su repertorio perdido de años anteriores para cuadrar dos mitades de 30 minutos que ajustaran a la perfección, de forma que al acabar la Cara A no hubiera que esperar una eternidad para escuchar la primera de la Cara B. Fue muy agradable contemplar los campos de la Alcarria con esta alegre música de fondo. En total el autoreverse dio cinco veces la vuelta, con lo que pudimos escuchar dos veces la cassette en su integridad y casi completar una tercera. Confieso que la experiencia nos condujo a un estado muy cercano a la felicidad. Salvando las distancias, algo parecido a esto.

Sirva para hacerse una idea, que siempre es un placer recordar la genial escena de El mundo de Wayne, uno de los mejores momentos rock de la historia del cine. Dejando a un lado Queen para volver a Gigatron, la canción con que comenzamos este relato también nos puede valer para ilustrar el momento, ya que describe otra posible situación de peregrinación roquera. En este caso, Festival del Mal se refiere a un autobús lleno de melenudos que se dirige a un concierto metálico. No coincidía el vehículo ni el propósito del viaje, pero en todo caso las referencias a la carretera, a las paradas fisiológicas, a la DGT y a la Guardia Civil nos parecieron muy acertadas.

Gigatron - Atopeosis (Versión CD)
Portada del CD, con dos canciones menos

Por lo demás, el repertorio ofrece un variado abanico de palos jevimetaleros que hace muy entretenida su escucha. Parece ser que hay speed, hard, thrash, grind, satanismo, dioses griegos, dioses vikingos y un montón de cosas más que no podemos confirmar por no ser especialistas en la materia. Sabemos que en su mundillo existe cierta polémica sobre si Gigatron es un grupo paródico y cunde la sospecha de si Charly Glamour, Mike Ferralla, Mazinger Molina y Dave Demonio en realidad se burlan de los jevys de verdad. Aquí nos gusta el tono de su humor. Creemos que lo hacen con respeto y que lo hacen bien. Recomendamos ferviertemente la experiencia en cassette para que saquen ustedes sus propias conclusiones, pero si no la encuentran confórmense con el CD y busquen por ahí los dos temas de relleno, Balada de Bajona y PaloPinchoPuño, interpretados por dos supuestos grupos colegas suyos llamados Birrotauro y Héroes del Power. Para terminar, del resto de canciones nos gustaría destacar Sangre y Fiambre, con clip inspirado en Delibes, que se inscribe en el muy noble género del jevy rural y que a nosotros nos trae gratos recuerdos de nuestro paso por la Guadalajara profunda.

Esta crónica ha sido escrita con muy escasos conocimientos sobre Camilo José Cela y sobre heavy metal. Quede constancia de las limitaciones. Se ha hecho lo que se ha podido.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Últimas cassettes: Josele Santiago en la Cara A”, que fue publicado originalmente el miércoles 12 de febrero de 2014.

Rock al 1/4 de hora: Space Truckin’

Martes, 2 de febrero de 2016.-
Ya les conté hace poco que un estúpido anuncio de colonia me sirvió como excusa para recordar a Deep Purple. Gracias a tan tonto motivo disfruté del placer de escucharme un Made in Japan del tirón, una de esas cosas que habría que tomar como costumbre hacer cada cierto tiempo. Más en concreto reparé en esta pieza descomunal que, de paso, me sirve para desempolvar una vieja sección dedicada a canciones de un cuarto de hora. Cuarto de hora largo en este caso, casi veinte minutos.

Mientras suena Space Truckin’ les cuento otro detalle relacionado con el anuncio de colonia. La canción que servía de reclamo publicitario, Child In Time como bien saben, aparece casualmente en los dos únicos discos de Deep Purple que en su momento volví a comprarme en CD. Vale que ya los tenía en vinilo, pero el sonido remasterizado y los correspondientes bonus track eran excusa suficiente para darse uno el gusto. La charla sobre la dichosa colonia se ilustró con la foto de In Rock, así que ahora llega el turno de Made in Japan.

Deep Purple - Made in Japan. The Remastered Edition
Made in Japan-The Remastered Edition (1998)

Como pueden ver, en esta Remastered Edition los colores de la portada están intercambiados: letras doradas sobre fondo negro, justo al revés que en la edición original. Ya sé que ese viejo doble vinilo de 1972 que todos tenemos por casa medio destrozado tiene un encanto insuperable, pero déjenme que les diga que escucharlo en CD en el reproductor del coche también tiene su punto, con su poderoso sonido digitalizado de los 90 y por la posibilidad de disfrutarlo en una sola tacada, sin la penosa tarea de tener que dar la vuelta al disco. Aunque quizá por respetar la tradición de que Made in Japan sea doble, esta edición aporta como propina un segundo CD titulado The Encores que añade tres canciones extra al listado habitual: unos Black Night y Speed King del concierto de Tokyo y el Lucille de la segunda noche en Osaka. Aquí debajo les pongo un trozo de contraportada del vinilo original, o sea, letras negras sobre fondo dorado. Ampliando un poco se puede ver a qué recital pertenece cada una de las siete canciones del mítico Made in Japan de toda la vida.

Contraportada del Made In Japan
Detalle de la contraportada original

Space Truckin’ era la séptima y última canción del disco, ocupando ella solita la cara cuatro del disco doble. La toma original en estudio que apareció ese mismo año en el disco Machine Head era un corte normal y corriente de cuatro minutos y pico. Como en esos conciertos japoneses de agosto de 1972 andaban prácticamente presentado las nuevas canciones, aprovecharon para explayarse con ellas e introducir toda clase de improvisaciones, especialmente en este periplo espacial. En su parte central el teclista John Lord expone todo su repertorio de ruiditos interplanetarios durante un buen montón de minutos hasta que en el punto más álgido toma el relevo la guitarra de Blackmore. El público de Osaka rompe a aplaudir en un falso final, pero como la cosa se reanuda con toda la fuerza ya no saben a qué atenerse y el desconcierto llega cuando la canción acaba de verdad. Se produce un silencio absoluto y los japos demoran respetuosamente su ovación unos diez segundos, hasta estar bien seguros de que había terminado.

Esta es probablemente la primera vez que en A70 nos fijamos en un instante de silencio. Deténganse por un momento en ese minuto 19 y piensen en cómo tuvieron que sentirse esas miles de almas durante esos diez segundos. Tuvo que ser realmente mágico.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “El rock está muerto… ¡larga vida al rocanrol!”, que fue publicado originalmente el sábado 20 de marzo de 2010.

Ian Gillan en un anuncio de colonia

Lunes, 4 de enero de 2016.-
Aprovecho para felicitarles el Año Nuevo a propósito de un anuncio de colonia que me ha llamado mucho la atención estos días. Muy bien elegida la banda sonora, pero los muy cobardes solo utilizan una ráfaga de treinta segundos comprimiendo las partes más suaves de esta monstruosidad de canción. Esto hay que oírlo entero, por favor, que son solo diez minutillos.

Es lo que se llama publicidad engañosa. Si uno ve el anuncio y sigue los pasos de esa delicada chica japonesa a cuyos pies van brotando amapolas tan rojas como su vestido puede imaginar que la dulce melodía podría pertenecer a algún olvidado grupo psicodélico del San Francisco hippie, o quizá algún viejo baladista europeo que mediados los setenta se apuntó a la moda progresiva. Pues no, es Ian Gillan quien susurra mientras la prota se exhibe despreocupada ante los siete samuráis uniformados de negro que la reciben en rigurosa posición de firmes. Es un fastidio tener que colar un spot en A70, pero no queda más remedio que enlazar el anuncio para que puedan comprender los sentimientos encontrados que produce. Por un lado, la sana satisfacción de descubrir que los clásicos del rock aún pueden conmover a las masas, aunque sea para incitarles a comprar una colonia cara. Por otro, la indignante sensación de que nos han mutilado de mala manera este pedazo de rocanrol. Porque, señores de la industria del perfume, sepan ustedes que han osado utilizar a los grandísimos Deep Purple para sus sucios objetivos, y eso nos ofende a todos los buenos aficionados al rock. Han menospreciado ustedes a los míticos Purple, que nunca usaron colonia ni falta que les hizo. Véanlos, véanlos en el vídeo de arriba. Y miren aquí debajo en la portada del disco cómo de verdad fueron los más grandes y tampoco tenían abuela.

Deep Purple - Deep Purple In Rock
Deep Purple In Rock (1970)

Sí señores, aquí tienen a los Purple en su más legendaria formación, la tantas veces celebrada Mark II. En el arranque de la canción, para gozo de la chica japonesa, la teclas de Jon Lord, los platos de Ian Paice y el bajo de Roger Glover se mantienen en contenida tensión antes de que todo se desboque. La dulce voz de Ian Gillan completa el tramposo inicio preciosista, primero susurrando en falsete, luego aullando y finalmente, hacia el minuto tres, ya gritando como un poseso. Quizá los señores publicitarios al servicio de las firmas de perfume caro, en su afán por sugerir antes que mostrar y siempre tan dados a la sutileza, hayan querido manipular la imaginación de los que conocemos bien la canción. Porque suponemos hacia dónde se va a dirigir en ese minuto tres la historia de la chica japonesa con el joven al que ella eligió restregando la amapola por su barba de tres días. Y no digamos ya en el minuto cuatro, con toda la banda atronando al máximo para que el maestro Ritchie Blackmore dibujara todas esas diabluras guitarreras que tan bien se le daban. Luego un descanso en el minuto seis, y vuelta a empezar.

Les dejo, que mañana hay cabalgata.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Dirige la orquesta el maestro Francesco Zappa”, que fue publicado originalmente el martes 8 de enero de 2013.

De Sweet a Burning pasando por Deep Purple

Martes, 28 de abril de 2015.-
En el texto anterior estuvimos hablando de The Sweet y nos detuvimos en el año 1974, justo el momento en que decidieron abreviar a Sweet. Esta es la primera canción que apareció firmada con el que sería el nombre definitivo del grupo.

En realidad Set Me Free fue el primer corte del disco de la portada de debajo de este párrafo, aunque también saliera más tarde publicado en el disco que ilustra el vídeo de encima. Les aclaro el embrollo. En 1974, su gran año, Sweet puso dos LP’s en el mercado: Sweet Fanny Adams y Desolation Boulevard. Ante tal abundancia de vinilos grandes y pequeños las ediciones de EEUU iban siempre un paso por detrás y ese año no llegaron a tiempo de ver siquiera publicado Sweet Fanny Adams, así que esperaron a 1975 para hacer el apaño con un Desolation Boulevard cuyo listado de canciones mezclaba lo más destacado de las versiones europeas de ambos álbumes.

Sweet - Sweet Fanny Adams El disco que de verdad empezaba con Set Me Free

¿Y cómo es posible que una canción tan buena no saliera como single ni tuviera demasiada relevancia en el repertorio de Sweet? Pues porque esta canción provocó un pequeño gran escándalo que nunca se les perdonó, el pecado original que a partir de entonces tuvieron que llevar a cuestas. Lo tenían todo para haber sido uno de los grandes de la escena heavy británica, pero su carrera fue declinando en un discreto segundo plano durante tres o cuatro discos más hasta el final de la década. Luego en los 80, una vez desecho el cuarteto original, aún seguieron dando tumbos al más puro estilo Spinal Tap. Y todo el problema venía porque Set Me Free era sospechosamente parecida a otra conocida canción publicada unos años antes por Deep Purple.

Trasera de Deep Purple in Rock Si va ud. a plagiar, mejor no elija un disco tan famoso

Total, que Sweet nunca pudo librarse de cierta etiqueta de grupo prefabricado incapaz de aportar material original, artesanos del corta y pega que aprovechaban un acorde de allí y una melodía de allá. Aunque todo eso tenga algo de cierto, aunque gran parte de su repertorio transmitía la sensación de parecerse al de otros, reconozcamos que eran de lo mejorcito facturando hits. Entre sus grandes éxitos hay un puñado de canciones inmejorables y algunas de ellas también sirvieron para dar algunas pistas a otros que vinieron detrás. Les pongo como ejemplo esta otra.

El caso es que el ritmillo de este Done Me Wrong All Right me resultaba familiar. ¿Se lo habrían copiado a otro grupo? Pues en esta ocasión era todo lo contrario. Cuando identifiqué la canción con la que encontraba parecido resultó que se trataba de un grupo más novato que tomaba a Sweet como fuente de inspiración para su single de debut. No es que sean idénticas, pero hagan la prueba de parar Done Me Wrong All Right a los veintitantos segundos y pinchar a continuación el vídeo de más abajo. Y no les estoy acusando de plagio, solo digo que se dan un aire. No creo que en 1974 fuera fácil montar una banda de glam rock en La Elipa, así que por entusiasmo se ganaron todo el derecho a elegir como modelo al grupo inglés que a ellos les diera la gana.

Burning - 1974-1975, los años que empezamos a vivir peligrosamente 1974-1975: los años que empezamos
a vivir peligrosamente (2005)

Viendo el admirable esfuerzo que hacían para parecer glamrockers británicos tampoco es cosa de ponerles demasiadas pegas, que estas fabulosas pintas que gastaban poco después de sus primeros ensayos hay que valorarlas como una auténtica heroicidad. Si se fijan bien, algunas de las prendas que lucieron en aquella sesión de fotos bien podrían haber sido sustraídas de los armarios de sus respectivas abuelas. En concreto creo que fue Quique, el bajista, quien confesó el origen delictivo de su peluca en un libro del que luego daré cuenta. No había más remedio que echarle imaginación, pues lo de viajar a Londres a comprar ropa era una posibilidad que ni por asomo se contemplaba. Años después sí hubo una generación de músicos que pudo practicar esa clase de turismo, pero con un par de salvedades: había que ser de “la movida” y proceder de barrios algo más acomodados que La Elipa.

Reedición de los dos primeros singles de Burning Contraportada con la foto de los dos singles originales

No me digan que esa mítica foto no habría merecido una portada de disco, pero era demasiado rompedora para su época y la disimularon en un recuadro. Hubo que esperar a 2005 a que los chicos de Munster Records desempolvaran las primeras grabaciones de Burning en esa preciosa reedición en formato doble single de vinilo y, para quien tenga curiosidad, hay muchas más fotos de esa sesión en el libro recomendado más abajo. La cosa era tan impactante que no pudieron mantener ese look mucho más allá de un año, justo lo que tardaron en publicar sus dos primeros singles y en ser apedreados en pueblos como Colmenar Viejo, que la provincia de Madrid era por entonces mucho más provincia que Madrid. Es probable que la trifulca se originara tras movilizar a los mozos con una frase del estilo “Oye, que esa panda de mariconazos está mirando a nuestras chicas”, o puede que fuera por otro motivo o en otro sitio. Coincidencia o no, después de experiencias como esa y en vísperas de la publicación de su primer LP dieron un pequeño giro al aspecto del grupo, dejando atrás el glam en favor de una mucho más apropiada estética macarra de barrio. Vamos, la clásica portada de chupa de cuero, gafas de sol y cigarro en la boca con que quedaron inmortalizados. Así de peligrosos e intimidantes saldrían a la siguiente gira por provincias mucho mejor preparados. Si alguien buscaba pelea se lo tendría que pensar dos veces.

La foto de Burning para la portada de Madrid Look definitivo de 1977 para el LP, pero en color

En cuanto a la música, era normal que los grupos españoles que empezaron su carrera en los últimos años del franquismo trataran de imitar a los artistas internacionales que más les molaran, o mejor dicho, que los tomaran como referencia. Y con la cantidad de cosas que ocurrieron en ese periodo de la historia del rock, incluso desconcontado el retardo con que ese tipo de noticias llegaban a España, bastante tenían con tratar de asimilarlas toda velocidad. Así que no es extraño que esta primera composición de Burning tuviera ese lejano aroma a una perdida canción del repertorio de Sweet. Hagan ahora el experimento inverso: terminen de escuchar este Estoy ardiendo y a continuación reanuden el vídeo de Done Me Wrong All Right donde lo dejaron.

Pues sí, esta es la canción que contenía el nombre del grupo y les sirvió como carta de presentación. El inglés macarrónico que emplearon resulta realmente entrañable, pero por suerte o por desgracia lo desecharon en cuanto ficharon por Belter. Fue irse a grabar a Barcelona y ponerse a cantar en madrileño de barrio, fíjense qué paradoja… pero esa es ya otra historia. Si quieren más detalles sobre todas estas anécdotas de los primeros años de Burning y muchas más les remito al libro de Alfred Crespo, donde se recrea ese periodo con todo lujo de detalles. Tenía que ser un fan de Barcelona quien escribiera una crónica tan excitante, pues bien mirado estas cosas se relatan con mucha mejor perspectiva desde un distancia prudencial.

Burning Madrid - Alfred Crespo (66 RPM Ediciones, 2012) "Burning Madrid" de Alfred Crespo
(66 RPM Ediciones, 2012)

Búsquenlo, que aún se puede encontrar por ahí. El ingrediente más emocionante es que Crespo recupera la figura del bajista Enrique Pérez, alias Quique Langstrum, que aunque tiró la toalla a las primeras de cambio fue en realidad el ideólogo musical de Burning. Seguramente fue él quien llevó al local un disco de Sweet, pues tenía más cultura rock que la que pudieran manejar Toño, Risi o Johnny. Por otra parte, Alfred Crespo rememora todas las oportunidades en que acariciaron el éxito a lo grande. El grupo las fue malgastando una y otra vez, lamentando el autor del libro que quizá ya no volvería a presentarse otra ocasión. Pues quién lo iba a decir, aquí tienen una más en pleno 2015. Después de cuarenta años por fin van a darse su primer baño de multitudes de verdad. No en un festival ni compartiendo cartel, sino en un concierto propio organizado por todo lo alto en el pabellón más lujoso de Madrid, el antiguo Palacio de los Deportes de Goya, que ahora ni sé cómo se llama. A ver si lo llenamos, que algunos ya hemos puesto nuestro granito de arena.

Burning entradas

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Veteranos 2014, por ejemplo Burning y Rosendo”, que fue publicado originalmente el domingo 12 de enero de 2014.

Ya te vale Coverdale

Martes, 06 de mayo de 2014.-
Si hay un traidor al rock de los 70 ese es David Coverdale, paradigma de cómo un genuino rocker setentero puede degenerar en vulgar heavy de peluquería. En la década más gloriosa del rocanrol tuvo el honor de ser el tercer cantante de Deep Purple, asumiendo el reto de sustituir a Ian Gillan. No lo hizo mal. Se identificó tanto que cuando el grupo fue dinamitado desde dentro por el señorito Blackmore puso toda su buena voluntad en seguir adelante con otro guitarrista. No duró mucho, claro, así que el siguiente empeño de Coverdale fue fundar una nueva banda que mantuviera la esencia de los Purple, para lo cual terminó involucrando en el proyecto a dos de sus leyendas: el batería Ian Paice y el teclista Jon Lord. Así que Whitesnake echa a andar con un sexteto inicial formado por tres Purple, más un joven bajista llamado Neil Murray y dos curtidos guitarristas procedentes de la segunda fila del rock inglés de los 70.

Así eran al principio, puro hard-rock setentero orientado hacia la onda más bluesy, como diría el cantante de Gigatrón. El bello Coverdale ya sabía que la suya era la mejor voz para el género desde Paul Rodgers, así que quiso arroparla con guitarristas adecuados. Micky Moody y Bernie Marsden tenían el toque perfecto y un curriculum en el que figuraban varios grupos que ya habían experimentado el proceso de aliñar el blues-rock de forma cada vez más pesadota. Esa versión de los Beatles es un buen ejemplo del partido que podía extraerse a los clásicos del rock si se interpretaban a la manera hard-bluesera.

Whitesnake - TroubleTrouble (1978)

Hasta aquí todo correcto. El problema era que por muy bien que pudieran tocar no había manera de lucirse en las fotos, salían horrorosamente mal. El heavy rock empezaba a tener posibilidades comerciales más que apetitosas, pero con un guitarra pasado de kilos y el otro con bigote y sombrero era imposible hincar el diente al público juvenil ni conquistar el mercado japonés ni el americano ni nada de nada. No es que Paice y Lord fueran quinceañeros precisamente, pero mientras ellos se quedaban discretamente sentaditos tras su batería y su teclado, Marsden y Moody daban el cante una barbaridad. Con cada nuevo disco subían un peldaño en las listas británicas, pero sin poder aspirar a mucho más. En las carátulas abusaban de ilustraciones con serpientes y manzanas en plan poster hortera, se diría que más que nada para evitar la deficiente imagen del grupo.

Los Whitesnake en caricaturaComo mucho salieron en silueta y en caricatura,
el protagonismo solía ser para la serpiente

Portadas con serpientes

Singles tan claros como Fool for Your Loving y Don’t Break My Heart Again pusieron a tope el prestigio de Whitesnake, pero sin alcanzar de verdad la cabeza de cartel. David se moría de envidia al ver cómo algunos heavys de repostería se forraban a costa de los adolescentes estadounidenses y quería su parte del pastel. Esto ya tenía hechuras de superhit, pero mientras el cantante se esforzaba en poner morritos, observen que a su izquierda tiene un guitarrista bigotón y a su derecha hay otro con una camiseta blanca ajustada que poco le ayudaba a disimular el michelín.

Puede que David en algún momento experimentara una iluminación al ver la foto de su propio grupo y entonces comprendiera que no podían quedarse tan “atascados en los 70”. Así no iban a ninguna parte, había que hacer algunos retoques. Quizá no por casualidad surgieron problemas personales entre miembros del grupo, tensiones creativas según dice el eufemismo, así que tras terribles discusiones con sus guitarristas estos acabaron marchándose ellos solitos. Y qué mejor para sustituirlos que buscar otros más jóvenes que tuvieran aspecto de ser hermanos siameses del cantante. Aquí debajo pueden ver el antes y el después, y comprobar ustedes mismos la diferencia.

Los Whitesnake antes y despuésAntes y después del tratamiento de belleza

Saints & Sinners, de 1982, es el último disco de Whitesnake como grupo hardrockero estilo años 70. Tras su grabación, la mitad del grupo huye despavorida: Murray, Paice y Marsden, aunque este último antes de irse coescribe el hit Here I Go Again, dejando así como legado para su archienemigo Coverdale la canción con la que alcanzará mayor éxito y, sobre todo, la que le dará más pasta. Moody y Lord aguantan hasta la siguiente grabación, Slide It In, aunque ya no saldrán de gira ni estarán en el asalto a Estados Unidos. Llegados a este punto, hago un alto en el camino para escuchar la mencionada Here I Go Again, pero la genuina, no la caricatura AOR que se regrabó dos discos después a la exacta medida de los gustos USA.

No hace falta ni comentar la diferencia entre esta deliciosa toma original y la acartonada versión de 1987. Simplemente escuchen en el minuto 03:06 ese solo a dos guitarras tan sobrado de sabiduría y de buen gusto, y a continuación ese mismo espacio ocupado por el típico solo guitarrero exhibicionista a velocidad de vértigo. Les remito directamente al punteo para evitarles escuchar completa la versión chunga. Ese cambio tan brusco se debe a que para ese 1987, da igual referirse al año que al disco del mismo nombre, Coverdale había remodelado el grupo reclutando exclusivamente a músicos jóvenes y fotogénicos. Como mucho deja regresar a la formación al bajista Neil Murray, que al menos se mantiene en el corte en cuanto a límite de edad. Los nuevos integrantes de Whitesnake están entre la creme de la creme de las nuevas hornadas de heavy pastelero, con papel estelar para el superguitarrista John Sykes, que ya había exhibido su pelazo en la etapa más jevimetalera de Thin Lizzy.

Saints & Sinners y Slide It InEntre 1982 y 1984 se fue desmantelando el grupo...

Esta refundación de Whitesnake tuvo que responder a una estrategia perfectamente planificada por David Coverdale para adaptarse a la moda, una especie de pacto con el diablo que le permitió entrar en el olimpo de lo que algunos llaman despectivamente “heavy de los 80”. ¿Cuál sería la motivación de este fausto del rocanrol? ¿El éxito, la gloria, la fama…? Me inclino más bien a que el objetivo primordial fue la pasta. Marsden y Moody eran viejos y feos, y tocaban con la técnica anticuada del venerable hard británico de los 70. Mucho mejor lucir el palmito de los Vivian Campbell y Adrian Vandenberg de turno para sacarle la pasta a los jovenzuelos estadounidenses, con gustos tan proclives a los punteos absurdos a toda velocidad al estilo Eddie Van Halen… ¿verdad, David?

Whitesnake - 1987...y en 1987 se consumó la traición

Y por último, aclarar que el título de este texto ha sido hábilmente plagiado del repertorio de ese gran poeta del rocanrol llamado Manolo Kabezabolo. Con esa contundente frase comenzaba su canción Guatisnei, una traducción libre de otro de los grandes éxitos de los Beatles. Si no la conocen, les aconsejo que dediquen un minuto a solucionarlo, pues la cosa no dura mucho más.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “3 canciones de Rainbow (II): Long Live Rock’n’Roll”, que fue publicado originalmente el jueves 14 de abril de 2011.

Partido a partido, final a final

Martes, 22 de abril de 2014.-
Ya saben que en A70 sentimos debilidad por el Atlético de Madrid. Los últimos años ya habían sido realmente buenos, pero lo de esta temporada va camino de superar todo lo imaginable. Nuestro líder y guía espiritual, el Cholo Simeone, nos ha prohibido pensar más allá del próximo partido, y además ha dicho que cada partido que queda hay que tomárselo como una final. Y para motivar a los jugadores camino del estadio, en el autobús se escucha esta canción a todo volumen.

Así se explica que los chicos salten al césped con tantísima intensidad, que estos son detalles que no pueden dejarse al azar. Enorme acierto del Cholo Simeone, aunque puede que la idea haya sido más bien del Mono Burgos, su segundo, que me da que es más de esa cuerda. Y para que la hinchada no decaiga, Thunderstruck también atruena en la megafonía del Vicente Calderón en el descanso de cada partido.

AC/DC - The Razors EdgeThe Razors Edge (1990)

Mola ser de un equipo en el que se vive todo con tanta pasión. Hasta en la música nos tira el rock más apretao, como ya explicó hace unos meses un gran bloguero en rojo y blanco. Qué diferencia con aquel entrenador catalán tan finolis que motivaba a sus jugadores con una famosa happy song de Coldplay. Por no hablar de ese club multimillonario cuyos futbolistas de habla portuguesa se empeñan en promocionar éxitos en su idioma, “assim voce me mata“, supongo que a comisión.

Decidídamente, me quedo con AC/DC. No sé si al final conseguiremos ganar algo, pero qué barbaridad lo que estamos disfrutando por el camino. Y no lo olviden: esta tarde agarren su bolsito, súbanse al autobús y pongan rumbo a la cancha.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Factor rock y factor roll”, que fue publicado originalmente el viernes 25 de marzo de 2011.