Bob Dylan celebrando el Nobel

Jueves, 15 de diciembre de 2016.-
Hace tiempo que todo el mundo habla de Bob, ya es hora de que en A70 digamos algo al respecto. Muchos opinadores se han referido a él como si fuera un fantoche, un cantante prejubilado sin interés ni valor alguno. Qué ignorantes. El actual Bob Dylan es un artista hiperactivo poseído por un frenesí que arranca en los años previos al cambio de siglo y que en lo que va de siglo XXI le mantiene grabando, tocando y publicando sin darse un respiro. Y siendo verdad que el tío no para quieto, luego todo consiste en que llega a un sitio, se sube al escenario y se tira cerca de dos horas maltratando su repertorio en actitud completamente inexpresiva y sin hacer ni una mueca que permita vislumbrar si nuestro gurú está contento, triste o enfadado. Así que le otorgan el Premio Nobel e imaginamos que lo celebró más o menos así, juntándose a tocar con sus colegas así de estáticos, sin mover ni una ceja.

Y mientras alargan y alargan la canción, el teléfono sin parar de sonar… los pesaos de la academia sueca venga a dar el coñazo y a punto de perder la esperanza de que alguien responda. Pasan las semanas y por fin Bob se da por enterado, pero su respuesta hace que la situación se vuelva todavía más incómoda. “Me siento muy honrado por el galardón, pero no sé si me vendrá bien ir a recogerlo”, viene a decir. Y luego va y envía a la ceremonia de entrega a Patti Smith para que esta protagonice en Estocolmo una tierna escena trastabillándose varias veces en la monumental A Hard Rain’s A-Gonna Fall. Oiga, es que aprenderse esa letra enterita no es nada fácil y una ya va teniendo una edad.

Sin profundizar mucho en la polémica sobre si merece el Nobel de Literatura, que eso sería meternos de cabeza en un charco que no nos incumbe, sí diremos que resulta divertido comprobar cómo se han ofendido algunos comisarios de la cultura, furiosos al ver invadido su territorio sagrado por un intruso. ¡Un cantante!, han dicho con desprecio, como si fuese un vulgar juntaletras de esos que trafican con ripios baratos para emocionar al populacho. Venga hombre, no se pongan tan exquisitos que tampoco han premiado a un Julio Iglesias o a un Luis Miguel, aunque sí hay que reconocer que resulta raro pensar en Bob Dylan como escritor. Cuando en 1965 todo el mundo estaba de acuerdo en calificarlo como poeta, él renunció a serlo porque en aquel momento le apetecía más ser músico. Ya ha llovido. Desde entonces nos ha sorprendido con conversiones de estilo, de disfraz y hasta de fe, y todo hasta perfeccionar un personaje hermético que finge que su mayor anhelo sería refugiarse en un imposible anonimato.

Bob Dylan - Masked And Anonymous
Masked And Anonymous (2003)

Ese videoclip de plano quieto, pero poderosa escenografía, salía en los extras del DVD del Modern Times edición de luxe, allá por 2006, pero remitía a una toma publicada años atrás en la banda sonora de Masked And Anonymous, que por aquí se llamó simplemente Anónimos. Como puede verse, la banda estaba bastante engrasada entonces, pero la película fue un desastre que apenas dio que hablar por las risas que en su versión original provocaba el ridículo acento que se inventó Penélope Cruz para interpretar a la guapa centroamericana a la que el personaje de Bob tiraba los tejos. Eso en la ficción, que durante el rodaje dicen que también, suponemos que para brutal engorde del ego de nuestra Penélope. Forzando muy mucho la memoria la cosa iba de que una estrella del rock llamada Jack Fate viajaba a un caricaturesco país al sur de México para participar en un extraño festival benéfico de aires circenses. El músico cree tener un inopinado parentesco con el dictador local, lo que le acaba involucrando en alguna que otra situación violenta para terminar derribando de un puñetazo al manager sin escrúpulos que le metió en semejante lío… vamos, un disparate sin pies ni cabeza sobre todo teniendo en cuenta que el tío a quien noquea el enquencle Dylan es nada menos que un peso pesado del tamaño de Jeff Bridges. Hay que decir que las veces que Bob Dylan se ha acercado al celuloide ha patinado en proyectos a cual más delirante, pero se salvan un par de títulos en que fue el cine quien se acercó a él. Cuando el propósito era simplemente reflejar su valor como músico e icono de los 60 bastaba con sacar al tío cantando él solito cosas como tan potentes como ésta.

Precisamente por el asunto del Nobel estos días había que revisar esas películas sobre Bob Dylan, que justo ponen el foco en el momento clave entre 1965 y 1966 cuando el Dylan líder generacional dimite del primer plano mundial y se marcha dando un portazo. Ambas películas tienen el valor de mostrar a Bob hablando en primera persona, algo que ha sido rarísimo a partir de entonces. Si lo hizo en el 65 ante el ínclito D.A. Pennebaker fue por prestarse a una especie de experimento de docurealidad que no se sabía muy bien cómo iba a salir. Salió muy bien: las cámaras se colaron en camerinos, viajes en coche, fiestas privadas y ruedas de prensa mostrándole tal como era; lo malo fue que Bob debió de sentirse incómodo al verse tan crudamente retratado y decidió que nunca mais. Tuvieron que pasar cuarenta años para que volviera a sincerarse ante una cámara de cine. No sabemos si sintió la necesidad de expresarse o lo hizo más bien porque quien se lo propuso fue Martin Scorsese. Para la gente que esté ahora desconcertada por lo del Premio Nobel y quiera saber cómo comenzó esta historia, esta peli lo cuenta bastante bien. El propio título No Direction Home da una pista sobre el sentido que tuvieron esos primeros años de búsqueda, apoyándose en los testimonios del propio Dylan y de mucha gente que anduvo por allí cerca. Y ya que hablamos de literatura, también sale un poeta de verdad explicando cuál es la relación que pueden tener las canciones de Bob Dylan con la poesía.

Más o menos puedo traducirlo aunque no sepa inglés, que hace poco lo vi subtitulado. Aproximadamente dice: “poesía es cuando unas palabras te emocionan en lo más profundo y reconoces en ellas una verdad subjetiva. Cuando eso mismo le sucede a muchas más personas se eleva a la categoría de realidad objetiva y entonces aparece alguien y sentencia: es poesía”. No hace falta explicar a qué se refiere Allen Ginsberg. No hay que llenar esto de vídeos para entenderlo. Ya hemos escuchado The Lonesome Death of Hattie Carrol, pero pueden ir a youtube y buscar subtítulos de esa época, cualquier cosa como With God on Our Side, When the Ship Comes In, Only a Pawn in Their Game, Chimes of Freedom y tantas y tantas canciones cargadas de palabras importantes, como bien dice Ginsberg en la peli de Scorsese, expresadas con la elocuencia de una profecía bíblica.

Bob Dylan - No Direction Home
No Direction Home (2005)

Y cuando más cómodamente podía instalarse en la cima del mundo llega su primer gran desplante. No quiere ser tratado como un profeta, le da igual el qué diran los Pete Seeger de turno. Ya dijo bien clarito todo lo que tenía que decir en sus cuatro primeros discos; tocaba pasar página y empezar a escribir letras raras, de esas que cantan músicos medio drogados y quedan bien con la guitarra eléctrica. Se hartó de ser el portavoz de su generación, la idea de ir a manifestaciones de la mano de Joan Baez le producía espanto. Que vaya ella, si tanto le gusta. Cuando el activista de guardia le preguntaba: “¿Hoy no viene Bobby?”, ella sufría por tener que guardarse su respuesta de hembra burlada: “Los muy idiotas siguen esperando a Bobby, aunque él nunca estuvo por aquí…”. Y así se ha mantenido desde entonces, evitando aparecer donde se le espera, dando plantones legendarios y haciendo cosas horribles solo por molestar, como juntarse con el Papa o con Johnny Cash. Y los señores del Nobel, creyéndose tan importantes, quisieron darse el lujo de sentar un Dylan a su mesa… ¿No queríais Dylan? Pues toma Patti Smith.

Qué momento para la historia, el rocanrol atravesando los muros de la alta sociedad, escuchado reverencialmente por gente vestida de gala y aplaudido por todos esos reyes y jefes de estado… No me digan que no ha merecido la pena. Porque puestos a tocar las narices, otra reacción ridícula muy extendida en los días posteriores al premio fue proponer todo tipo de nombres alternativos que lo habrían merecido más que él. “Hombre, ya puestos a darle el Nobel a un cantante yo habría preferido a Paul Simon o Leonard Cohen”, o sea, la tontería de turno que se dice por molestar, sobre todo pensando que el pobre Leonard tampoco habría llegado a tiempo de recogerlo en persona. Y capítulo aparte merecería la chorrada que al respecto dijo Mario Vargas Llosa, reivindicándose como aspirante a un premio en la próxima edición de los Grammy. Los Grammy Latinos, supongo. Pues bien, esa reacción es tan comprensible como la que pudo tener Belén Esteban cuando vio al buen Mario en la portada del Hola del brazo de la Preysler: “¿pero quién se ha creído este tipo para meterse en mi terreno?”.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “En recuerdo de la Thatcher”, que fue publicado el sábado 20 de abril de 2013.

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Rebel Rebel multiplicado por mil

Miércoles, 30 de noviembre de 2016.-
El pasado mes de agosto me emocioné un poco viendo una noticia de esas que usan para rellenar el final de los telediarios. Pueden pensar si quieren que fue un arrebato de lágrima fácil síntoma de la maldita senilidad que se nos echa encima. No digo que no, porque esto que van a ver quizá removió algún recuerdo de un pasado esplendoroso en que éramos roqueros e invencibles.

Esto sucedió este verano, lo que podría interpretarse como un clavo ardiendo al que agarrarse para proclamar que el rock aún no ha muerto. No son estrellas del rock, es gente normal llegada de todas las partes del mundo como indican las banderas que cuelgan de los bombos de las baterías, con mayoría de italianos ya que la convocatoria de la cosa fue el 24 de julio en un estadio de fútbol de Cesena bajo el nombre de Rockin1000 That’s Live. Vamos, que por lo menos estos mil músicos más otros cuantos miles de espectadores que llenan las gradas encontraron un rato para una celebración de rocanrol entre las miles de horas que hay que dedicar a atender el meil, el feisbuc, leer chistes en el móvil, reenviarlos y, si queda tiempo, capturar algún Pokémon. Teniendo todo esto en cuenta no me digan que no resulta emotivo escuchar decenas de guitarras escupiendo ese riff de Rebel Rebel que va flotando sobre los golpes con que montones de baterías atruenan aporreando a la vez hasta que empieza la parte cantada por un coro de cientos de tíos y tías que acaban gritando el estribillo a garganta limpia. Puff…

David Bowie - Diamond Dogs
Diamond Dogs (1974)

Y qué pedazo de canción, no creo que haya ninguna más apropiada para un evento así. Aunque todo el repertorio escogido era de lo más efectista, esta de cuando Bowie mutó en perro diamante les quedó especialmente redonda… y todas las demás un escaloncito por debajo. Fíjense lo que eligieron: superclásicos de toda la vida como Come Together y Jumpin’ Jack Flash; otros más recientes como la Bitter Sweet Symphony de The Verve, la muy futbolera Seven Nation Army de los White Stripes y las que ustedes se pueden imaginar de Nirvana, Blur y The Black Keys; en el apartado de himnos metaleros Born To Be Wild, Sweet Child O’Mine y un It’s A Long Way To The Top que sirvió como excusa para que un par de docenas de gaiteros se unieran a la fiesta; y para gozo de los guitarristas, que por lo menos serían quinientos, un medley instrumental con retazos de Purple Haze, Black Dog, Communication Breakdown, Whole Lotta Love, etc, etc, etc. Pero en el origen de toda esta historia la canción fundamental es Learn to Fly. Notarán que cambia el escenario, más que nada porque esta quedada en el campo se produjo en 2015, justo el verano anterior.

Cesena es una capital mediana por la que supongo que las grandes giras de rock suelen pasar de largo. Resulta que de allí es un tal Fabio Zaffagnini, un tío muy fan de los Foo Fighters, quien harto del ostracismo roquero que sufre su ciudad tiene una ocurrencia genial para conseguir que su grupo favorito les visite. Decide montar la banda de rock más grande de la historia para interpretar una sola canción, una especie de karaoke gigantesco concebido como un reto brutal para un destinatario concreto: señor Dave Grohl, queremos que venga con su grupo a tocar a nuestra ciudad. Como solía decir otro italiano famoso, era una oferta que no podría rechazar. Así que el bueno de Fabio pone de acuerdo a los mil músicos, lo graba en vídeo, lo sube a youtube y arrasa con decenas de miles de visitas en pocos días.

Foo Fighters - There is Nothing Left to Lose
There is Nothing Left to Lose (1999)

Cuando Dave Grohl ve lo que han hecho con su Learn to Fly, el tío se enternece y no tiene más remedio que rendirse. Anuncia que hará un hueco en su gira europea del siguiente otoño para añadir una fecha en Cesena e interpretar esa misma canción en agradecimiento a toda esa gente. Aquí lo tienen.

El sueño de los fans de Cesena pudo hacerse realidad, no así los de quienes los esperaban ver en los últimos cuatro conciertos de la gira. Una semana más tarde, las matanzas de París obligaron a suspender las citas de Turín, París, Lyon y Barcelona, que después de lo de Bataclán no estaba la cosa para mucho concierto. Pasados unos meses, ya más tranquilos, esta gente del Rockin1000 volvió a juntarse en Cesena, esta vez para marcarse todo un concierto completo y disfrutar con el Learn to Fly, el Born To Be Wild, el Jumpin’ Jack Flash, el Smells Like Teen Spirit y ese Rebel Rebel que no estuvo nada mal como homenaje en el año en que murió Bowie. Creo recordar que lo que se publicó en A70 quedó un poco amargo, así que no viene mal volver a reivindicarle aquí su faceta más roquera.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Nuestro enemigo David Bowie”, que fue publicado originalmente el lunes 18 de enero de 2016.

Summertime Blues

Domingo, 06 de noviembre de 2016.-
Tristeza de verano, traducción aproximada que podríamos interpretar con un tinte de nostalgia por esa estación del año de la que ya no queda ni rastro. El calor se resistió a aflojar, lo que nos sirvió como excusa para prolongar algo más de la cuenta el letargo de A70, que es como la marmota Phil de Punxsutawney pero al revés. Ahora que todos los animalitos de Pensilvania se fueron a dormir, llegó el momento de ponerse manos a la obra.


Viene a cuento este clásico de Eddie Cochran porque fue objeto de alusiones en el blog donde solemos matar el gusanillo durante los meses de verano, nuestro otro blog. Allí se mencionaron adaptaciones al español y algún megaéxito doméstico vagamente emparentado (abajo del todo pongo enlaces), pero como esos textos no se apoyaron exactamente en la versión original aquí comenzamos escuchándola como es debido.

Eddie Cochran - 12 of His Biggest Hits
12 of His Biggest Hits (1960)

Ni que decir tiene que el Cochran genuino fue un descubrimiento tardío, más allá de que se lo hubiésemos oído mencionar a algún rocker del barrio. Los roqueros de base sentíamos bastante respeto por los rockers de verdad, los que se esculpieron tupés a cincel durante la moda del rockabilly, porque ellos sabían cosas que nosotros aún no podíamos ni sospechar. Mientras todavía andábamos aturdidos por el ruido ambiente provocado por el macarrismo musical del momento ellos citaban con soltura nombres míticos procedentes de la noche de los tiempos, conocían el paleolítico del rocanrol y además eran capaces de distinguir el grano de la paja… pero lo que más nos extrañaba era la chulería con que ponían a Cochran y Gene Vincent en todo lo alto del olimpo del rock, por encima incluso de Elvis y de Chuck Berry. El caso es que pese a nuestra juventud desaliñada muchos éramos estudiosos y aplicados, gente seria que por habernos subido al carro del rocanrol casi treinta años después de que arrancara asimilábamos con apetito todo lo que nos habíamos perdido. Pronto descubrimos que igualarse en conocimientos a aquellos rockers no era tan difícil, que simplemente eran un poco fantasmas, aunque entrañables. Nunca estaríamos a la altura de esas pintas tan fastuosas que lucían con arrogancia, pero pudimos aprendernos todo el rock de los 50 en un santiamén sin sentir vergüenza por nuestros vaqueros desteñidos y camisetas de Discoplay. En concreto el nombre del tal Eddie Cochran nos llegaba desde montones de direcciones distintas, por ejemplo esta.

Por los Rolling Stones supimos de Twenty Flight Rock y Rod Stewart nos descubrió Cut Across Shorty. Sid Vicious y los Pistols pusieron el toque punkarra a Somethin’ Else y C’mon Everybody y algo más tarde, desde su cofradía sevillana, Silvio y Sacramento se marcaron una deliciosa adaptación de Three Steps to Heaven. Gente de todo pelaje, como pueden ver. Pero déjenme decirles que fue The Who el grupo que mejor supo traerse a Cochran a nuestro terreno. Sería un clásico del rock de los 50, pero sonaba de maravilla amplificado a la manera del rock de masas. Lo tocaron en todos los grandes festivales de la época y lo fueron haciendo cada vez más pesadote a medida que avanzaban los 70, imprescindible en su repertorio desde que quedara inmortalizado en su disco en directo más memorable.

The Who - Live at Leeds
Live at Leeds (1970)

Si la de los Who es la versión más famosa, la canción que Silvio cantó en misa y repicando tenía un significado especial, pues hablaba de estar unos pasos cerca del cielo con la desgraciada circunstancia de que fue el single póstumo de Eddie Cochran. Su historia fue bien triste, muerto a la manera James Dean dejando un bonito cadáver de 21 años, con un solo LP y un buen puñado de éxitos en formato pequeño que enseguida se recuperaron para el 12 of His Biggest Hits cuya foto pusimos más arriba. Había cruzado el charco para conquistar Inglaterra animado por Gene Vincent, pero un accidente camino de un aeropuerto acabó con Eddie y dejó a Gene tullido y amargado. Las actuaciones que dieron antes de la tragedia dejaron huella en los fans británicos, como demuestran todos los ejemplos que mencionamos en el párrafo anterior y que unos primerizos Beatles tocaran Twenty Flight Rock en The Cavern y en Hamburgo mucho antes que los Stones. Con el tiempo Cochran también fue profeta en su tierra, con artistas tan variados como New York Dolls o Bruce Springsteen reivindicando su repertorio, pero creo que el primer grupo estadounidense de rock potente que lo hizo fue este.

Blue Cheer - Vincebus Eruptum
Vincebus Eruptum (1968)

Decíamos que los Who utilizaron el Summertime Blues como bandera en cada festival donde tocaron: 1970 en Isle of Wight, 1969 en Woodstock y 1967 en Monterey. Por la proximidad de fechas, seguro que los californianos Blue Cheer escucharon la versión de The Who en Monterey y le dieron una vuelta de tuerca para que abriera como es debido su primer LP.

Pasan los años y la brutalidad de Blue Cheer nunca deja de asombrar. En principio era un grupo psicodélico, pero a la hora de la verdad se apuntaron a la moda del power trío y por esta salvajada se les suele mencionar como precursores de Black Sabbath y cosas así de heavys. Es muy posible que la influencia con los Who fuera de ida y vuelta, pues seguro que Pete Townshend asumió lo de Blue Cheer como un reto y acabó retorciendo el Summertime Blues hasta límites insospechados. Además, en esta toma que perpetraron en la televisión alemana el realizador tampoco se quedó corto con todo tipo de zooms enloquecidos e imágenes superpuestas. Recuerdo haberla visto por primera vez en alguno de esos programas que se marcaban Diego Manrique o Carlos Tena en La 2, cuando la circulación de material audiovisual era tan escasa que la emisión de semejante joya del Beat Club alemán en nuestra tele pública era todo un acontecimiento. Y últimamente me he vuelto a encontrar a los Blue Cheer en el garage de Little Steven, lo que nos devuelve al punto exacto en que lo dejamos justo antes del verano.

Más información sobre el asunto en el blog Tonterías de Verano: “Eva María: Esto se parece mucho al Summertime Blues” y “Una noche de verano: Ahora sí, el Summertime Blues a la española”, publicados en agosto de 2016.

Bob Dylan celebrando el Nobel

Jueves, 15 de diciembre de 2016.-
Hace tiempo que todo el mundo habla de Bob, ya es hora de que en A70 digamos algo al respecto. Muchos opinadores se han referido a él como si fuera un fantoche, un cantante prejubilado sin interés ni valor alguno. Qué ignorantes. El actual Bob Dylan es un artista hiperactivo poseído por un frenesí que arranca en los años previos al cambio de siglo y que en lo que va de siglo XXI le mantiene grabando, tocando y publicando sin darse un respiro. Y siendo verdad que el tío no para quieto, luego todo consiste en que llega a un sitio, se sube al escenario y se tira cerca de dos horas maltratando su repertorio en actitud completamente inexpresiva y sin hacer ni una mueca que permita vislumbrar si nuestro gurú está contento, triste o enfadado. Así que le otorgan el Premio Nobel e imaginamos que lo celebró más o menos así, juntándose a tocar con sus colegas así de estáticos, sin mover ni una ceja.

Y mientras alargan y alargan la canción, el teléfono sin parar de sonar… los pesaos de la academia sueca venga a dar el coñazo y a punto de perder la esperanza de que alguien responda. Pasan las semanas y por fin Bob se da por enterado, pero su respuesta hace que la situación se vuelva todavía más incómoda. “Me siento muy honrado por el galardón, pero no sé si me vendrá bien ir a recogerlo”, viene a decir. Y luego va y envía a la ceremonia de entrega a Patti Smith para que esta protagonice en Estocolmo una tierna escena trastabillándose varias veces en la monumental A Hard Rain’s A-Gonna Fall. Oiga, es que aprenderse esa letra enterita no es nada fácil y una ya va teniendo una edad.

Sin profundizar mucho en la polémica sobre si merece el Nobel de Literatura, que eso sería meternos de cabeza en un charco que no nos incumbe, sí diremos que resulta divertido comprobar cómo se han ofendido algunos comisarios de la cultura, furiosos al ver invadido su territorio sagrado por un intruso. ¡Un cantante!, han dicho con desprecio, como si fuese un vulgar juntaletras de esos que trafican con ripios baratos para emocionar al populacho. Venga hombre, no se pongan tan exquisitos que tampoco han premiado a un Julio Iglesias o a un Luis Miguel, aunque sí hay que reconocer que resulta raro pensar en Bob Dylan como escritor. Cuando en 1965 todo el mundo estaba de acuerdo en calificarlo como poeta, él renunció a serlo porque en aquel momento le apetecía más ser músico. Ya ha llovido. Desde entonces nos ha sorprendido con conversiones de estilo, de disfraz y hasta de fe, y todo hasta perfeccionar un personaje hermético que finge que su mayor anhelo sería refugiarse en un imposible anonimato.

Bob Dylan - Masked And Anonymous
Masked And Anonymous (2003)

Ese videoclip de plano quieto, pero poderosa escenografía, salía en los extras del DVD del Modern Times edición de luxe, allá por 2006, pero remitía a una toma publicada años atrás en la banda sonora de Masked And Anonymous, que por aquí se llamó simplemente Anónimos. Como puede verse, la banda estaba bastante engrasada entonces, pero la película fue un desastre que apenas dio que hablar por las risas que en su versión original provocaba el ridículo acento que se inventó Penélope Cruz para interpretar a la guapa centroamericana a la que el personaje de Bob tiraba los tejos. Eso en la ficción, que durante el rodaje dicen que también, suponemos que para brutal engorde del ego de nuestra Penélope. Forzando muy mucho la memoria la cosa iba de que una estrella del rock llamada Jack Fate viajaba a un caricaturesco país al sur de México para participar en un extraño festival benéfico de aires circenses. El músico cree tener un inopinado parentesco con el dictador local, lo que le acaba involucrando en alguna que otra situación violenta para terminar derribando de un puñetazo al manager sin escrúpulos que le metió en semejante lío… vamos, un disparate sin pies ni cabeza sobre todo teniendo en cuenta que el tío a quien noquea el enquencle Dylan es nada menos que un peso pesado del tamaño de Jeff Bridges. Hay que decir que las veces que Bob Dylan se ha acercado al celuloide ha patinado en proyectos a cual más delirante, pero se salvan un par de títulos en que fue el cine quien se acercó a él. Cuando el propósito era simplemente reflejar su valor como músico e icono de los 60 bastaba con sacar al tío cantando él solito cosas como tan potentes como ésta.

Precisamente por el asunto del Nobel estos días había que revisar esas películas sobre Bob Dylan, que justo ponen el foco en el momento clave entre 1965 y 1966 cuando el Dylan líder generacional dimite del primer plano mundial y se marcha dando un portazo. Ambas películas tienen el valor de mostrar a Bob hablando en primera persona, algo que ha sido rarísimo a partir de entonces. Si lo hizo en el 65 ante el ínclito D.A. Pennebaker fue por prestarse a una especie de experimento de docurealidad que no se sabía muy bien cómo iba a salir. Salió muy bien: las cámaras se colaron en camerinos, viajes en coche, fiestas privadas y ruedas de prensa mostrándole tal como era; lo malo fue que Bob se debió de sentir incómodo al verse tan crudamente retratado que decidió que nunca mais. Tuvieron que pasar cuarenta años para que volviera a sincerarse ante una cámara de cine. No sabemos si sintió la necesidad de expresarse o lo hizo más bien porque quien se lo propuso fue Martin Scorsese. Para la gente que esté ahora desconcertada por lo del Premio Nobel y quiera saber cómo comenzó esta historia, esta peli lo cuenta bastante bien. El propio título No Direction Home da una pista sobre el sentido que tuvieron esos primeros años de búsqueda, apoyándose en los testimonios del propio Dylan y de mucha gente que anduvo por allí cerca. Y ya que hablamos de literatura, también sale un poeta de verdad explicando cuál es la relación que pueden tener las canciones de Bob Dylan con la poesía.

Más o menos puedo traducirlo aunque no sepa inglés, que hace poco lo vi subtitulado. Aproximadamente dice: “poesía es cuando unas palabras te emocionan en lo más profundo y reconoces en ellas una verdad subjetiva. Cuando eso mismo le sucede a muchas más personas se eleva a la categoría de realidad objetiva y entonces aparece alguien y sentencia: es poesía”. No hace falta explicar a qué se refiere Allen Ginsberg. No hay que llenar esto de vídeos para entenderlo. Ya hemos escuchado The Lonesome Death of Hattie Carrol, pero pueden ir a youtube y buscar subtítulos de esa época, cualquier cosa como With God on Our Side, When the Ship Comes In, Only a Pawn in Their Game, Chimes of Freedom y tantas y tantas canciones cargadas de palabras importantes, como bien dice Ginsberg en la peli de Scorsese, expresadas con la elocuencia de una profecía bíblica.

Bob Dylan - No Direction Home
No Direction Home (2005)

Y cuando más cómodamente podía instalarse en la cima del mundo llega su primer gran desplante. No quiere ser tratado como un profeta, le da igual el qué diran los Pete Seeger de turno. Ya dijo bien clarito todo lo que tenía que decir en sus cuatro primeros discos; tocaba pasar página y empezar a escribir letras raras, de esas que cantan músicos medio drogados y quedan bien con la guitarra eléctrica. Se hartó de ser el portavoz de su generación, la idea de ir a manifestaciones de la mano de Joan Baez le producía espanto. Que vaya ella, si tanto le gusta. Cuando el activista de guardia le preguntaba: “¿Hoy no viene Bobby?”, ella sufría por tener que guardarse su respuesta de hembra burlada: “Los muy idiotas siguen esperando a Bobby, aunque él nunca estuvo por aquí…”. Y así se ha mantenido desde entonces, evitando aparecer donde se le espera, dando plantones legendarios y haciendo cosas horribles solo por molestar, como juntarse con el Papa o con Johnny Cash. Y los señores del Nobel, creyéndose tan importantes, quisieron darse el lujo de sentar un Dylan a su mesa… ¿No queríais Dylan? Pues toma Patti Smith.

Qué momento para la historia, el rocanrol atravesando los muros de la alta sociedad, escuchado reverencialmente por gente vestida de gala y aplaudido por todos esos reyes y jefes de estado… No me digan que no ha merecido la pena. Porque puestos a tocar las narices, otra reacción ridícula muy extendida en los días posteriores al premio fue proponer todo tipo de nombres alternativos que lo habrían merecido más que él. “Hombre, ya puestos a darle el Nobel a un cantante yo habría preferido a Paul Simon o Leonard Cohen”, o sea, la tontería de turno que se dice por molestar, sobre todo pensando que el pobre Leonard tampoco habría llegado a tiempo de recogerlo en persona. Y capítulo aparte merecería la chorrada que al respecto dijo Mario Vargas Llosa, reivindicándose como aspirante a un premio en la próxima edición de los Grammy. Los Grammy Latinos, supongo. Pues bien, esa reacción es tan comprensible como la que pudo tener Belén Esteban cuando vio al buen Mario en la portada del Hola del brazo de la Preysler: “¿pero quién se ha creído este tipo para meterse en mi terreno?”.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Atascado otra vez en Mobile con el Blues de Memphis sin poder salir”, que fue publicado el martes 1 de diciembre de 2009.

Hits calamarianos vol. VI: El tercio de los sueños + Los chicos (Pura sangre)

Domingo, 15 de marzo de 2015.-
Cuando el año pasado me enteré de que Andrés Calamaro iba a publicar más material en directo tuve una inevitable sensación de desdén. Y encima esa historia rara de poner a la venta dos CD’s distintos en paralelo al estilo Guns N’ Roses… así que cuando salió Jamón del medio y Pura sangre no hice el menor caso. Luego pasó lo que pasó, que llegó una copia a mis manos, la escuché más bien con desgana… y entonces ocurrió el milagro. Si Jamón del medio me gustó, Pura sangre más bien me impresionó. Ambos artefactos venían repletitos de hits de ayer y de hoy, ni más ni menos que el repertorio calamariano de siempre notablemente rejuvenecido. Oigan esto.

Se nota que Calamaro huyó de la típica grabación en directo de sonido pulcro e intrumentos nítidos con fondo de aplausos estándar al final de cada corte. Cogió la pista del público y la subió todo lo alto que pudo, casi al mismo nivel que esas guitarras y baterías atronadoras que gasta su actual banda. Si a un público entregado y a unos músicos a tope de energía añaden ustedes un jefe de filas serio y concentrado en su tarea tendrán como resultado un apetecible documento en vivo. Vayamos por orden.

Andrés Calamaro - Pura sangre (DVD)
El DVD más su CD con los listados en contraportada

Este vídeo de 27 canciones viene a componer lo que sería un show de la gira americana de 2013. No responde íntegramente a un solo concierto, pues aunque la base es la actuación del Hipódromo de Palermo entre sus piezas se van intercalando imágenes y músicas de México DF, Guadalajara, Lima, Quito, Cali, Bogotá, Santiago de Chile, Montevideo, Asunción y un buen montón de ciudades argentinas, para que quede claro que la cosa abarcó toda la latinidad que va desde “Tierra del Fuego a Monterrey, en la frontera texano-mexicana”, como se recalca en los créditos. No es una simple celebración de éxitos en directo, cada corte tiene un arreglo distinto, algún detalle que lo convierte en material valioso, como esas ráfagas intercaladas de Smoke on the water, Dead Flowers, Brown Sugar o Mueve tus caderas que se cuelan como si tal cosa entre los acordes de Input Output, Me arde y Canal 69.

Andrés Calamaro - Pura sangre
Pura sangre (2014)

Y además, como remate, el CD que lo acompaña sirve para complementar el DVD con extras de audio, o sea, otras 14 canciones que sumar a las incluidas en vídeo, entre ellas El tercio tal como sonó en Distrito Federal, con acordes de Purple Haze para empezar y estrofa imitando la voz de Joaquín Sabina incluida. Ese arreglo de blues ranchero con el que impresionó al público mexicano, bien distinto a la versión original de Alta Suciedad, debió de convertirse en un clásico de la gira, pues también aparece en el otro CD simultáneo. En esta ocasión la referencia corresponde a Madrid, pero no su plaza de toros, sino un circo, el Teatro-Circo Price.

Andrés Calamaro - Jamón del medio
Jamón del medio (2014)

Esta segunda entrega corresponde a la otra pata de la Gira Bohemio, la que transcurrió por tierras españolas en julio de 2014. Aquí se ha utilizado como hilo conductor el concierto de Santander enriquecido con tomas de Madrid, Barcelona y Fuengirola. Los 16 temas de este CD, según los créditos oficiales, reflejan a la banda en plenitud, ejecutando el repertorio con la sabiduría acumulada durante tanta carretera recorrida. El título es significativo, pues esa expresión argentina se utiliza como elogio cuando algo tiene una calidad superior.

Gira Bohemio Tour 2013-2014
Este fue el elenco de la gira 2013-2014

Dice Calamaro que la visita a todos esos países americanos era una cuenta que tenía pendiente. Él sabía que ese público estaba ahí y que había ido creciendo, pero el argentino nunca había salido a su encuentro. Lo que halló fue espectacular: una multitud generosamente pasional llenando grandes recintos hasta los topes. En España desgraciadamente la cosa ya no da para estadios y plazas de toros. El rock vive un innegable declive y Andrés no iba a ser una excepción, pero se le sigue queriendo lo suficiente como para llenar pabellones, teatros y auditorios. Creo que en El tercio de los sueños se puede encontrar parte de la explicación a esta merma de poder de convocatoria. Mola que Calamaro no tenga complejos y se muestre tan abiertamente taurino, pero en España hay muchísima gente que le detesta solo por este asunto. Como siempre, firme en la estrategia del salmón.

Por si leyera esto alguien que no maneje claves españolas, aclaremos que en otro tiempo hacer un guiño taurino en Madrid pudo ser el típico recurso facilón para conseguir el aplauso cómplice de los lugareños. Ahora puede desencadenar todo lo contrario. Cuando un tipo como Andrés reconoce en público que le gusta la fiesta de los toros, que le emociona ir a Las Ventas y que admira a los toreros acaba de ganarse miles de enemigos mortales y deberá asumir las consecuencias. Los vigilantes de la corrección política le tratarán como a un criminal, será excomulgado por la Santa Madre Iglesia Progresista y sufrirá el escarnio de las masas enfurecidas en la red social del pajarito. Como además Calamaro jamás rehuye una buena pelea en Tweety, como a él le gusta llamarlo, la cosa puede animarse una barbaridad. Una muy sonada fue cuando se vio sometido a linchamiento público por participar en el aplauso al entonces recién jubilado rey Juan Carlos a su llegada a la Corrida de la Beneficencia. No se cortó un pelo: “No soy un progresista recién caído del catre, fui educado en el socialismo desarrollista, en la libertad, el feminismo y la tolerancia, tengo capacidad intelectual. Y entiendo que ser señor y caballero es aplaudir de pie a Juan Carlos (…) Prometí lealtad a este señor cuando me fue dada mi segunda nacionalidad y aquí estoy respetando lo prometido. Por izquierdas no me corre casi nadie, ni siquiera el coletas”. Si quieren leerlo entero, no tiene desperdicio. Y, abundando en el asunto, aquí tienen una de sus réplicas más famosas que, aunque desaparecida de su facebook, aún sobrevive en algún sitio taurino.

Andrés Calamaro con el toro tatuado
El toro tatuado en la piel y en la guitarra

En todo caso, es un placer reencontrar a Calamaro en estado puro, al Andrés guerrillero y torero. Y para demostrarles lo mucho que triunfó en las mejores plazas de Sudamérica, aquí tienen el broche final del DVD Pura Sangre, una intensa versión de Los chicos que recopila imágenes de todos los recintos visitados y remata con los títulos de crédito. Dos detalles: si se fijan en la esquina inferior derecha pueden ver el sellito con el lugar y la fecha de cada imagen; y en la pantalla del fondo del escenario va saliendo “la lista de sus amigos” , aquellos a los que Andrés Calamaro más echa de menos. Nunca falta el recuerdo a los Julián Infante, Guille Martín, Pappo, Prodan, Spinetta, Miguel Abuelo… pero esta vez hay dedicatoria especial a Gustavo Cerati, utilizando De música ligera como despedida del concierto en plena apoteosis del público de Palermo. Vean, vean.

 

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Proezas calamarianas”, que fue publicado originalmente el lunes 25 de abril de 2011.

Nos vamos viniendo viejos

Domingo, 18 de enero de 2015.-
Cada vez que se estrena mes de enero es inevitable alarmarse un poco por cómo pasa el tiempo. Quizá por eso me vino a la cabeza una canción de Pablo Milanés sobre lo rápido que avanzan los años… aunque quizá argentinizando la frase con un giro tomado de Pappo Napolitano. No estoy seguro, serán las imprecisiones de memoria propias de la edad. También quería poner remedio a otro olvido imperdonable: en el texto anterior ni siquiera mencioné el contenido del vídeo que aparecía. Nunca antes había pasado y como eso no puede ser, aquí lo tienen repetido. Como a Milanés, a estos gallegos también les preocupaba la vejez.

Esta maravilla pertenece a la época en que los grupos de rock, mal que bien, podían salir en la tele… y eso que solo había un par de canales públicos. Se pensaba erróneamente que cuando llegaran las privadas habría más donde elegir, que sería el colmo de la diversidad. Ocurrió todo lo contrario, todo se fue uniformando hasta que todas las cadenas acabaron replicando hasta la náusea tres o cuatro programas clónicos. Cuando solo estaba la tele única podía uno encontrarse con tesoros no demasiado escondidos como este Plastic, un milagro producido en los estudios de TVE en Barcelona donde un grupo podía presentarse en el plató disfrazado de ZZ Top y repetir decenas de veces en su estribillo una palabra malsonante. A pesar de las barbas postizas podrán fácilmente reconocer a Siniestro Total, mientras que el título de la canción de tan escuchado ni hace falta escribirlo. Ya entonces decían sentirse viejos, pero vistos hoy qué jóvenes estaban. La canción era del disco en que afirmaban haber visto la luz y les dio por abrazar el blues eléctrico en sus diferentes modalidades. Asusta un poco ver la fecha que sale entre paréntesis.

Siniestro Total - Me gusta como andas
Me gusta cómo andas (1988)

Qué bueno era aquel Plastic con su amable tono escatológico. Los tres presentadores eran un pijo, un punki y una tía macarra que se permitían ser un poco groseros pero sin pasarse, como para no enfadar a los columnistas del ABC. No se qué fue del punki, pero el pijo Tinet Rubira se convirtió en exitoso productor de programas de TV y la bastorra Marisol Galdón no se ha apeado desde entonces de los medios, últimamente incluso en el género de la tertulia política a grito pelado. Por allí desfilaron los mejores grupos de finales de los 80 y en ese decorado como de almacén abandonado se pudieron sentir cómodos para cometer toda clase de tropelías. Aunque el presupuesto solo diera para playback allí estaba permitido hacer el gamberro y muchos lo aprovecharon. Siguiendo el hilo de youtubes podrán encontrar auténticas joyas del género, con mención especial para un tal Robe Iniesta que se presentó en sociedad a pecho descubierto cantando una jota extremeña bastante pasada de rosca. En solo tres minutos se vio que ese chico llegaría lejos… pero volvamos a Siniestro.

Los de Vigo siempre fueron unos chicos muy divertidos y simpáticos, pero además en esa etapa habían madurado musicalmente y estaban justo en vísperas de alcanzar su punto de mayor éxito comercial. Juntando esos ingredientes se pude decir que eran un chollo para cualquier programa de televisión que les llamara, razón por la cual salían en la tele más que ningún otro grupo de su onda. Así que cogieron esa misma canción y se plantaron en El peor programa de la semana, un show nocturno de La 2 con un joven presentador que quizá les suene.

Si en un programa estaba Wyoming por ahí cerca andaría el Maestro Reverendo, que les ayudó a preparar una deliciosa versión acústica que ellos interpretaban sentados en taburetes como si fueran flamencos. Ángel Muñoz El Reverendo, habitual productor y arreglista de Siniestro, añadió con su acordeón el toque de buen gusto y cierto aroma pantanoso… ya que la canción habla de burdeles, que al menos fueran de Nueva Orleans. Quedó la cosa tan chula que no tuvieron más remedio que incluirla años después entre las rarezas de un triple CD.

Siniestro Total - Quienes somos
Quiénes somos, de dónde venimos, a dónde vamos (2002)

Esta antología formaba parte de los fastos con los que Dro-Warner celebró el vigésimo aniversario de Siniestro. El contenido se organizó dedicando un CD al presente (quiénes somos), otro al pasado (de dónde venimos) y un último sobre posibles caminos que podría tomar el grupo en adelante. Esta actuación de El peor programa de la semana se incluyó por meritos propios entre las marcianadas del tercer CD, que sobra decir que era el más interesante.

Siniestro Total - A donde vamos
CD en el que venía el 'Cuánta puta' acústico

Han pasado los años. El Reverendo nos abandonó hace tiempo (vaya desde aquí nuestro recuerdo) mientras Siniestro, El Gran Wyoming y todos en general estamos mucho más mayores, como en la canción de Pablo Milanés. Aunque suene a disculpa, déjenme que aclare que no la conocí por su autor sino por la versión de Calamaro, que a su vez se la escuchó a Sumo. El muy perverso de Luca Prodan, que no tenía intención de envejecer, cambió el verso en cuestión por “nos vamos poniendo tecnos”. ¿Qué querrá eso decir? En todo caso, una vez descartado lo de morir joven como Prodan, será mucho mejor envejecer con dignidad que volverse tecno.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “ZZ Top, blues rock de barba creciente”, que fue publicado originalmente el miércoles 25 de noviembre de 2009.

Aquí está la Navidad

Domingo, 21 de diciembre de 2014.-
En estas entrañables fechas, esperando que puedan ustedes disfrutarlas en compañía de los suyos, permítanme que les desee una Feliz Navidad y un Próspero Año Nuevo. Y para que estos buenos deseos vayan acompañados de música, y también para hacer justicia, he escogido esta bonita canción.

Ya saben que cada año los turrones y el anuncio de la lotería vuelven a casa por Navidad. El de este año ha sido muy bonito. Primero nos ha emocionado y luego nos ha permitido echar unas risas con todas esas divertidas parodias que han circulado por ahí… pero, cuidado, no perdamos la perspectiva. El sentido verdadero de este anuncio es lavar la imagen de la Lotería de Navidad tras de la basura que nos colocaron para promocionar el anterior sorteo. Después del desagradable asunto de hace un año he creído necesario recuperar Always On My Mind en su versión original para tratar de borrar de nuestras mentes el horror. Ojalá Elvis pudiera regresar por un momento de la isla privada donde se encuentra escondido para obsequiar a Bustamante, a Marta Sánchez, a Raphael, a la Caballé y a la Niña Pastori con el puñetazo en la boca que se merecen.

Elvis Presley - Separate Ways
Separate Ways (1973)

Este es el recopilatorio en que se incluyó Always On My Mind, que originalmente se publicó en 1972 como Cara B del single Separate Ways. Los ingleses, siempre tan listos y sobrados de olfato comercial, dieron el golpe sacando el single con el orden de las caras cambiado. Respecto al vídeo de arriba, se trata de tomas de los ensayos, publicados mucho después como Lost On Tour 1972. Por cierto, parece que Elvis estuviera disfrazado de Papá Noel, lo que resulta muy apropiado en este caso.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Gracias, Vicente Ahumada”, que fue publicado originalmente el domingo 27 de marzo de 2011.