Muertos de 2016: Rick Parfitt

Jueves, 02 de marzo de 2017.-
Cuando en un blog, formato ya obsoleto a día de hoy, se escribe sobre una cosa como el rock, fenómeno cultural que vivió su época dorada en el siglo pasado, la mayoría de temas que van surgiendo suelen estar relacionados con muertos. Por mucho que uno se esfuerce. Después de esta disculpa no pedida vamos a hablar un poco sobre ese funesto 2016 que quedó atrás, aunque arrimando el ascua a nuestra sardina. Ante la pérdida de tanta gente ilustre las gentes del rocanrol se pusieron abruptamente a reflexionar sobre el sentido de la vida, y aquí no vamos a ser menos. Pero aclaremos: sobre Bowie ya dijimos lo que teníamos que decir; de pasada se mencionó a Glenn Frey y también a Leonard Cohen, aunque fuera para hacerle un regate desde el bando dylanita; en cuanto a Prince, no nos engañemos, su legado nos pilla más o menos igual de lejano que el de Juan Gabriel. Aunque quedemos como culturalmente vulgares e intelectualmente necios, si por alguien hemos de guardar luto en A70 es por este señor de melena rubia del centro del escenario, el que no tiene micro.

Ya va siendo hora de que todos reconozcamos de una vez que Status Quo es uno de nuestros grupos favoritos. Cierto que nadie se atrevería a ponerlos en el número uno de su particular hit parade, siempre hay jevys más auténticos, roqueros más rompedores, sinfónicos más virtuosos, pero es que hasta suele dar un poco de vergüenza mencionarlos en un hipotético paquete de tres o cinco favoritos de toda la vida. El caso es que siempre estuvieron ahí para hacernos disfrutar, más hardroqueros en los 70 y suavizando su estilo a partir de los 80. Este What You’re Proposin’ que está sonando fue precisamente el single con que inauguraron esa década y el que comenzó a evidenciar la nueva tendencia: guitarreo igual de pegadizo pero algo más ligero con el habitual juego de voces muy en primer plano. La elección se debe a que entre las docenas de éxitos de los Quo esta canción es la que quien escribe tiene incrustada en su memoria. No llegué a tiempo de Whatever you want, era un año anterior, así que cuando un servidor prestó atención por primera vez a la radiofórmula de turno esta era de las pocas cosas que te libraban de morir de asco entre el horterismo imperante. Agradecido para siempre.

Status Quo - Just Supossin'
Just Supposin' (1980)

En cualquier wikipedia que se precie todo grupo puede ser encumbrado como lo más de lo más en algo. La proeza que se suele atribuir a Status Quo es haber colocado 50 singles en las listas inglesas, cifra muy superior a la de cualquier otro artista de la historia del rock. Fundados a principios de los 60, empiezan a publicar en 1968 y su gran mérito fue que durante casi cinco decenios no pararon de facturar singles excepcionalmente eficaces. Como no es cuestión de cansarles con demasiados vídeos, aquí les pongo una promo de un recopilatorio reciente que pega un significativo repaso en poco más de un minuto.

Las pintas sesenteras de su primera canción son más bien anecdóticas, pues muy pronto encontraron su estilo en los alrededores del blues rock y solo tuvieron que dedicarse a pulirlo poco a poco. Del cuarteto original se fue desenganchando la base rítmica a medida que veían diluirse sus raíces hard, de modo que el batería John Coughlan solo aguantó un disco más allá del mencionado Just Supposin’ para hacer lo que le pedía el cuerpo: largarse a una banda de heavy metal como Odín mandaba. Más traumática fue la marcha de Alan Lancaster, que dejó correr un poco más la década de los 80 pero tuvo que decir basta justo antes de verse alistado In the Army Now. Casi como hermanos siameses, Rick Parfitt y Francis Rossi asumieron un protagonismo al 50% para ser la imagen de Status Quo por los siglos de los siglos, Parfitt recortando un poco su melena y Rossi recogiéndola en una coleta, hasta culminar con una portada en bolas para su reciente disco ‘aquostico’. Con sesenta y muchos tacos y las guitarras colgando como única prenda, qué tíos.

Status Quo - Quo Live
Rossi, Lancaster, Parfitt y Coghlan: Quo Live 1977

Esta carpeta abierta de su doble en directo setentero muestra a los Quo en su máximo esplendor como grupo de rock potente al gusto de la época, cuando se ganaron el apelativo de ‘The Frantic Four’. Los mismos colegas del principio, cuatro frenéticos funcionando como una máquina en esa recta final de los 70 solo un peldaño por debajo de los grandes dinosaurios, sobre todo porque nunca lograron ser tomados demasiado en serio en Estados Unidos. No sabemos quién tuvo la culpa de la ruptura, no tenemos suficiente información sobre ellos para saber quién hizo de Yoko Ono. Cuando Parfitt y Rossi se quedaron solos siguieron cayéndonos simpáticos, pero ya nunca volvió a ser lo mismo que cuando roqueaban los cuatro juntos. Vean otro ejemplo.

Normal que nos haya salido otra cantada por Francis Rossi, pues era quien asumía más protagonismo como compositor y voz principal, pero no se preocupen, que al final pondremos una de Rick Parfitt. El caso es que, aunque Rossi fuera quien claramente llevaba la manija, las tareas en Status Quo siempre estuvieron bastante repartidas. Dejando aparte las estrofas a varias voces, la voz solista se repartía entre Rossi y Parfitt en una proporción de tres a dos, dejando hueco para que, como buen bajista, Alan Lancaster también cantara alguna, generalmente las más jevys. En cuanto a la composición solían firmarlas de a dos, entrando en juego otros colegas como el teclista Andy Bown, el corista Bernie Frost y el armónica Bob Young, y no crean que en un papel secundario. Por poner ejemplos, la autoría de What You’re Proposing pertenece a Rossi-Frost, mientras que la de Whatever You Want es de Parfitt-Bown. El equipo Rossi-Young se lleva la palma con Down Down, Caroline y un montón de éxitos más, aunque también los hay firmados por Lancaster-Rossi, Parfitt-Lancaster y todas las combinaciones posibles, aunque curiosamente no tanto Parfitt-Rossi. Se ve que en esto guardaban un poco las distancias.

Status Quo - On the Level
On the Level (1974)

Por lo demás, la pareja carismática de Status Quo se mantuvo unida a lo largo de los años sin dejar que en ningún momento decayera la actividad de la banda. Después del mencionado disco desenchufado, en 2016 los Quo se embarcaron en una gira con la que pretendían despedirse de los watios y las guitarras eléctricas antes de orientarse definitivamente a las acústicas. El plan empieza a torcerse a principios del verano cuando Rick Parfitt sufre un infarto tras un concierto en Turquía, viéndose forzado a abandonar antes de tiempo. Francis Rossi, fiel al lema ‘the show must go on’, decide cumplir los compromisos adquiridos recurriendo a un sustituto y así se presentan en los conciertos españoles, uno de los cuales tuvo lugar en agosto en el Festival Starlite de Marbella. Hay que agradecerles el detalle. En España siempre fueron fuertes, se portaron bien con nosotros y tocaron con tanta asiduidad que acabamos aceptándolos como si fueran un grupo más de Carabanchel. Tan intensa fue la relación que, casualidades del destino, pocos meses después el bueno de Rick acabó muriendo la pasada Nochebuena en un hospital precisamente de Marbella. En plena convalecencia, ¿qué se le habría perdido por la Costa del Sol para acabar ingresando justo allí? A saber. En cualquier época del año, en cualquier hotel de playa de nuestras costas puede uno verse rodeado de forma inesperada por un ejército de abueletes guiris. Alguna vez me fijé en los grupos de jubilados greñudos con pendiente de aro, chanclas y bermudas tratando de reconocer entre ellos a algún afamado roquero de clase media. Quien sabe si en alguna ocasión podría haberme cruzado con Rick Parfitt.

Status Quo - Aquostic
¿Alguien los llegó a ver así por la Costa del Sol?

Tras casi medio siglo ejerciendo como guitarra, cantante y compositor en Status Quo, la muerte de Rick Parfitt pasó casi inadvertida. El día de Nochebuena es de los pocos que la profesión periodística se toma libre, así que lo más que saldría es una breve nota leída en algún telediario sin redactor para adornarlo con unas frases bonitas ni técnico que buscara unas imágenes de archivo. Para colmo, el día de Navidad va y la palma el amigo George Michael dejando huérfanos a millones de fans, como para acordarse del melenudo que se había muerto el día anterior. Parfitt arrastraba las secuelas de su ataque cardiaco. Parece que quedó imposibilitado para seguir zascandileando sobre un escenario, pero su orgullo de guitar hero le impidió aceptar la baja médica y se inventó que era él quien abandonaba el grupo porque de ninguna manera podía aceptar que la siguiente gira fuera en formato acústico. Genio y figura.

Mientras suena la prometida canción de Rick Parfitt, vamos terminando con una reflexión fúnebre sobre el año que terminó. Según los aficionados a la estadística, lo de 2016 no fue para tanto. Murió el mismo número de famosos que siempre, aunque en el apartado musical se extendió una especie de leyenda negra originada por unos cuantos nombres de repercusión mundial. Por el contrario, de la impresión de que en lo que va de 2017 no se ha muerto nadie, pero si consultan los obituarios de la prensa especializada la cosa va que vuela. Quizá todavía falten celebrities de primera categoría, pero ya han caído un montón de bajistas, teclistas y baterías de grupos de la zona media del hit parade como Mott the Hoople, Allman Brothers Band, Black Sabbath, King Crimson… y también la tantas veces añorada Paloma Chamorro. Crucemos los dedos de las manos y hasta de los pies a ver si esto puede parar un poco. Que podamos escribir sobre roqueros con buena salud, y ustedes que lo lean.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Willy DeVille ya no suena en Rock & Gol”, que fue publicado originalmente el miércoles 11 de agosto de 2010.

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Generación olímpica

Miércoles, 12 de Septiembre de 2012.-
A mediados de agosto tenía pendiente acabar un texto sobre Springsteen, pero decidí tomarme un descanso. Con el calor que hacía me resultaba imposible expresar lo que quería sobre sus cuatro horas de concierto, más los otros muchos asuntos relacionados que iban surgiendo por el camino. Además, entregado como estaba al deporte de sofá, pensé que lo mejor sería escribir algo sobre los Juegos Olímpicos, que las horas diarias de televisión que le estaba dedicando sirvieran al menos para algo. Cuando lo terminé y fui a ponerlo en el blog… ¡ya no había blog!

Una vez subsanado ese pequeño problemilla, con casi un mes de retraso, aquí tienen mi crónica de Londres 2012. Este pedazo de canción fue la que puso punto y final a los Juegos.

Bueno, está claro que esta versión no es la de la ceremonia de clausura en el estadio olímpico de Londres, que esas son imágenes sometidas a carísimos derechos de televisión y no salen en el youtube así como así. Les pongo a cambio un My Generation del principio de los tiempos, el del famoso Beat Club de la tele alemana.

Aunque suelo pasar de este tipo de galas olímpicas, esta vez eché un vistazo solo por comprobar qué músicos salían en esa cosa de la Symphony of British Music. Me hizo mucha ilusión que se concediera a los Who el honor de poner el broche a los Juegos, aunque para ello tuve que tragarme un montón de bazofias y naderías. Fue duro soportar a George Michael, a Take That y a las chicas esas picantes, pero mereció la pena porque de vez en cuando, entre cientos de bailarines y ostentosos decorados, aparecía alguna leyenda de esa generación de músicos de la que hablaban los Who, esos que peinan canas aunque en su momento proclamaran que esperaban “morir antes de llegar a viejos”.

The Kids Are Alright (1978)

Algunos sí lo consiguieron, por ejemplo los dos tipos de los lados que ven ahí dormidos bajo la bandera. El batería Keith Moon fue uno de los jóvenes cadáveres más notorio del rocanrol de los 70, y pese a estar muerto desde 1978 algún despistado de la organización de Londres 2012 hizo llegar a su mánager una invitación para que se uniera al espectáculo, demostrando estar a la última. El bajista John Entwistle casi llegó a viejo, murió a punto de cumplir 60 años. Antes de empezar con The Who la gira estadounidense de 2002 dejó colgado al grupo al sufrir un infarto en un hotel de Las Vegas. Se dijo que en su habitación había drogas y prostitutas, lo que sin duda le proporcionaría una muerte muy roquera… pero mucho más roquera fue la decisión de sus compañeros Townshend y Daltrey de no suspender la gira. Diez años después, los chicos siguen estando bien.

Roger Daltrey y Pete Townshend, olímpicos a los 60 y pico

En las ceremonias de Londres 2012, la inaugural y la de clausura, hubo muchas referencias a músicos muertos. Sonaron canciones de Harrison y de Lennon, al que incluso construyeron una esfinge. Se acordaron de Amy Winehouse y a Freddie Mercury hasta le pusieron en pantalla gigante… aunque a la hora de la verdad del We Will Rock You, su amigo Brian May no dudó en sustituirlo por una tía buena, joven promesa de la música británica pero disfrazada de tía buena al fin y al cabo.

Brian May, exprimiendo la ubre de Queen

También fue bonito ver a jóvenes bandas como Arctic Monkeys o Kaiser Chiefs rendir pleitesía al viejo pop inglés. En su versión de Pinball Wizard me pareció que el batería de estos últimos incluso imitaba los locos gestos de Keith Moon ante los tambores… y durante esa canción fue un puntazo que la pista de atletismo fuera invadida por decenas de Vespas y Lambrettas. Tengo la impresión de que gran parte de la gente que hoy controla el cotarro en el periodismo y las artes tuvieron un pasado mod. Lo que tocaron los Arctic Monkeys en la ceremonia inaugural fue un Come Together para invitar a todo el mundo a seguir los Juegos. Antes y después hubo infinidad de canciones de los Beatles embelleciendo toda clase de teatrillos y bailes, hasta que finalmente Sir Paul McCartney asumió por completo el papel estelar enlazando The End con Hey Jude para que todo el estadio acabara cantando aquello de “naaaaa na na narananá…”.

Qué entrañables recuerdos nos trajo ese Hey Jude

Y como la cosa era tan brit pop, se permitió algún instante de lucimiento a Oasis y Blur, o más bien a sus sucedáneos. Y de los grupos pioneros, ausentes Small Faces y The Animals unos por muertos y los otros por apestados, la cuota de protagonismo se cubrió con el gran Ray Davies, que no es Sir pero fue trasladado en coche como un señor hasta el mismísimo pie de micro. Cantó un delicioso Waterloo Sunset sin la compañía de ningún Kink, que ya sabemos lo mal que se lleva con él su hermano Dave.

¿Era Dave Davies el que salía junto a Ray? Creo que no…

Llegados a este punto, es imposible no mencionar que faltaran los Stones. ¿Quizá pidieron una cifra astronómica para evitar ser invitados? ¿Quizá todavía les guardan rencor por su resistencia a pagar impuestos a la hacienda de su graciosa majestad? El caso es que no estuvieron ni ellos ni Elton John ni David Bowie, aunque se diera protagonismo en off a sus músicas. Pero la ausencia que noté especialmente fue la de Ringo Starr, que pensaba que era de esos que no se pierde ni una fiesta, aunque para compensar sí estuvo su hijo Zak sentado a la batería de los Who. En fin, que faltó gente importante pero actuaron artistas superventas de todo tipo como Madness, Pet Shop Boys o Annie Lennox, por decir unos pocos.

Eric Idle no es cantante de rock, pero como si lo fuera

Volviendo a lo del pomposo título de A Symphony of British Music, me parece que tuvo mucho de Symphony pero que lo de British era más bien mentira. Fue mucho más english que british, que podían haber puesto para disimular algún León de Gales o quizá un Rod Stewart cualquiera con denominación de origen escocesa. Tampoco hubo un triste norirlandés que llevarse a la boca, pues no creo ni que se atrevieran a proponérselo a Van Morrison… lo más que se pudo oir en off fue una ráfaga de U2. En cuanto a lo del sinfonismo, me parece que fue el estilo que impregnó todo, con Mike Oldfield y Vangelis hasta en la sopa… menos mal que tuvieron el buen gusto de poner a Rowan Atkinson para reírse del género. En cambió, ningún chico duro fue invitado a la fiesta. Nada de Iron Maiden, ni de Zeppelin, ni de Purple y menos aún de Sabbath. Lo más duro que sonó para no ofender los sensibles oídos del público mundial fue Muse, pero porque Survival era la canción oficial del evento.

Todo un virtuoso del rock sinfónico

En fin, que fue muy entretenido divagar sobre todas estas cosas durante las larguísimas ceremonias. Al margen de esto, no sé si los Juegos Olímpicos han sido un éxito o si pasarán a la posteridad. En principio la idea de Londres 2012 parecía un disparate, pues era absurdo dedicar unas Olimpiadas a promocionar una ciudad que ya se promociona por sí sola. Hay que reconocer que los ingleses tenían derecho a organizarlo como inventores que son de gran parte del deporte moderno, con sus federaciones y sus reglamentos, sus competiciones y sus rivalidades, aunque después de dos semanas con la máquina propagandística a todo trapo hemos acabado un poco hastiados de tanta Gran Bretaña. Con la moral rebosante por la lluvia de medallas de oro, los británicos se entregaron sin pudor a una exaltación patriótica de himno y bandera que en general ha proyectado una imagen colectiva un poco chabacana y desde luego muy poco british.

Digamos que al menos sirvió para sacar de los asilos a una grandísima generación de músicos. Creo que esa canción de The Who escrita en 1965 hablaba de que en aquella época notaban que eran terriblemente molestos con sus guitarras y sus ganas de divertirse. Se veían completamente fuera de lugar en una sociedad todavía entristecida por el recuerdo de la II Guerra Mundial. En la transición a la década de los 60 todavía quedaban por ahí viudas, huérfanos y mutilados como para que tuvieran que soportar a una panda de niñatos inconscientes que querían ser artistas. Como ya iba siendo hora de sacudirse todas esas telarañas, lo tuvo que hacer esta generación nacida a partir de 1941, la primera que no recordaba los bombardeos de Londres. Esa generación que tenía la sensación de que “la gente nos trata de joder solo porque vamos por ahí a nuestar bola”, que era más o menos lo que decía la primera estrofa de My Generation.

Y aunque no pueda ponerles el vídeo oficial, siempre hay un buen samaritano que lo graba con su móvil y lo sube al día siguiente.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Hubo un Skywalker en Buenas Noches Rose”, que fue publicado originalmente el domingo 10 de octubre de 2010.