Últimas cassettes: Josele Santiago en la Cara A

Miércoles, 12 de febrero de 2014.-
Tengo un coche del 99 ya bastante viejecito y otro de 2004 que va camino de serlo. Entre uno y otro me paso la vida en el taller, pero ni me planteo cambiarlos. Tengo apego a las cosas que me han servido bien y que aún están en uso, por eso no me dejo seducir tan fácilmente por cantos de sirena ni aunque les pongan nombres tan atractivos como aipod, esmartfon o blutuz. Durante la última avería la compañía de seguros me dejó un coche de sustitución de estos tan modernos que él solito apaga sus luces cuando te vas y abre sus pestillos al acercarte, como el perrito que mueve la cola cuando llegas a casa. El lector de CD’s era bien chulo, lleno de colorines y con puerto USB, pero no me impresionó… cuando voy en mi coche puedo escuchar cassettes y ese detalle, bajo mi punto de vista, no hay tecnología punta que pueda superarlo.

Tenía casi olvidados un buen montón de cintas en la guantera del coche viejo y a raiz de este episodio puse una al azar. Salió esto.

Era una de esas recopilaciones que me grababa en cassette para no castigar demasiado los CD’s originales, probablemente una de las últimas que me molesté en hacer. Allá por 2004 la industria del disco empezaba a resquebrajarse por culpa del top-manta y de la copia doméstica. Cualquier tuercebotas podía acoplar un tostador a su PC para repartir entre sus amiguetes una docena de copias de cada disco de promoción enviado por las compañías, que facilitaban así su propia ruina. Cuando comprendieron que toda estrategia represiva resultaba inútil, las disqueras hicieron un último intento jamás visto hasta entonces: mimar a la clientela. Se esforzaron en lanzar toda clase de ediciones de luxe bien ajustadas de precio, pero ya era demasiado tarde para recuperar compradores. Eso sí, en ese corto periodo de tiempo los pocos que quedábamos pudimos sentirnos por una vez bien tratados y nos llevamos a casa algunos discos realmente bien producidos, con buenos diseños y al fin presentados con algo de buen gusto.

Josele Santiago - Las golondrinas etceteraLas golondrinas etcetera (2004)

El debut en solitario de Josele Santiago fue uno de los lanzamientos que disfrutó de ese privilegio. Recién disueltos Los Enemigos, pareció que la compañía apostaba por él: DVD con material extra, carpeta diseñada por Javier Aramburu, producción de Nacho Mastretta, guitarras de Pablo NovoaLas canciones eran una pasada y sonaban de maravilla, pero a la hora de la verdad el disco pasó casi inadvertido. Tirando por lo alto, puede que se enteraran cuatro de cada diez fans de Enemigos. Les ocurrió a bastantes artistas de los 90 que trataban de relanzar sus carreras en el siglo siguiente, las reglas del juego habían cambiado a gran velocidad y de repente se vieron fuera de sitio. Los que sacaron disco allá por 2004 se encontraron con que su público prácticamente había desaparecido.  

Josele Santiago - Ole papaOle Josele, por seguir intentándolo

Ventas raquíticas y salas de concierto vacías, esa es la audiencia que obtuvieron algunos artistas malogrando periodos de apreciable madurez creativa. Cuando di la vuelta a la cassette encontré otras canciones de esa misma época en similares circunstancias… pero eso lo dejo para la siguiente entrega, volvamos a Josele Santiago. Mientras el tipo luchaba por hacerse un hueco, otro grupo un pelín más joven y con bastante empuje encontró la tecla que le abría las puertas del gran público. Su disco de 2002 les convirtió en un fenómeno superventas y para presentar su siguiente trabajo ya se involucraron en una gira de grandes recintos, reventando allá por donde pasaban. En septiembre de 2005 me acerqué a verlos a las fiestas de San Sebastián de los Reyes, en parte por el aliciente de ver al telonero Josele. Salió ligero de equipaje como para no molestar, presentando el repertorio de Las golondrinas en formato acústico con el único apoyo de la guitarra de Pablo Novoa

Amaral - Estrella de marDel éxito de ventas desde 2002…

…la verdad, fue un poco bochornoso soportar a todas esas niñatas ignorantes abucheando a un ex Enemigo y a un ex Golpe Bajo. Claro que el motivo del abucheo sería precisamente no saber quienes eran esos señores mayores tan cansinos que estaban retrasando el concierto de Amaral. Cuando por fin salieron las estrellas de la noche con gran despliegue de watios, esas chicas tan entusiastas pudieron por fin desfogar sin límite toda su excitación de fans… para nada esperarían que en la primera pausa entre canciones se iban a llevar un buen rapapolvo. Eva Amaral no se cortó un pelo en pegarles la bronca en plan profe de primaria, algo así: “habéis sido muy malas por meteros con nuestro amigo Josele, al cual admiramos, así que cuando lleguéis a vuestras casas os cogéis su disco y os lo escucháis diez veces”. Que otra cosa no, pero recién llegados al éxito menudos eran esos Amarales a la hora de brindar su reconocimiento y gratitud a Enemigos, Lagartija Nick, 091 y todos esos grupos que ellos escuchaban cuando aún no eran más que unos aprendices.

Amaral - Pájaros en la cabeza…a la gira masiva de 2005

Sé que Eva Amaral y Juan Aguirre siempre han caído mal al sector más enteradillo del rock español y sé que más de un lector de A70 se rasgará las vestiduras cuando vea el youtube de más abajo. Lo siento, siempre me dio la impresión de que los mismos que les odian los habrían idolatrado si sus discos no hubieran ido más allá de las mil copias vendidas. En mi opinión, ser superventas y sonar a todas horas en las radiofórmulas no significa nada malo de por sí, por eso nunca tuve problemas en escucharles con agrado, ir a sus conciertos y hasta incluir alguna de sus canciones en mis cassettes para el coche. Por ejemplo, ésta.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Joe Cocker y su asombroso momento Woodstock”, que fue publicado originalmente el viernes 20 de noviembre de 2009.

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Y al decimotercer año… Resurrección

Domingo, 26 de mayo de 2013.-
Hubo una vez una película tan aburrida que estuvo a punto de durar catorce años. Era una peli mala, monocorde. A veces amagaba con giros argumentales que a la hora de la verdad no llevaban a ninguna parte, pues la trama siempre volvía a reconducirse hasta llegar exactamente al mismo punto. Por mucho que el protagonista se esforzara en conseguir el día perfecto, al término de cada acto estaba condenado a regresar al comienzo de la historia. Vuelta al principio una y otra vez, y para colmo teniendo que escuchar siempre la misma canción.

Mito de Sísifo, decían los clásicos; más recientemente Día de la Marmota, según la culturilla popular. Es cierto que esa comedia maquillaba un poco a su pariente griego poniendo un final feliz. Los dioses permitían al meteorólogo interpretado por Bill Murray escapar del “bucle Sonny & Cher” y una vez liberado de la canción pudo continuar su vida convertido en mejor persona. Pese a tener ese buen precedente, ni el atlético más optimista podía imaginarse que nuestra película pudiera tenernos reservado un final tan espectacular, tan fulminante.

Sin garantía ninguna de que la noche fuera a ser victoriosa, más de treinta mil chalados nos presentamos en el Bernabéu. Fuimos porque sí, porque había que estar. Añadir un poco de color rojo a ese paisaje habitualmente blaquecino era ya un triunfo, imaginar además que todo pudiera terminar bien parecía pretencioso… y sin embargo sucedió. Tan inesperado fue el acontecimiento que el sambenito de “los 14 años” acabó siendo mentira. Una falsedad parecida a lo de “los 40 años” de aquel Generalísimo que hace tiempo daba nombre a esta misma Copa. Estuvo treinta y muchos años mandando, pero se hizo tan largo que los historiadores optaron por redondear a cuarenta.

Volviendo al tema, mi hijo mayor tiene catorce años cumplidos y ya estaba en este mundo cuando Jimmy Floyd Hasselbaink y Jose Mari golearon a Bizarri. Por cierto, maldito Claudio Ranieri por lograr aquella victoria y permitir que el equipo se autodestruyera en los meses siguientes… mi hijo no lo recuerda con tanto detalle como yo porque él solo tenía ocho meses. Echando cuentas, el decimocuarto aniversario se habría cumplido el 30 de octubre de este 2013, pero tras el último partido de Liga alguien decidió que el contador tenía que subir de trece a catorce antes de tiempo. Quizá fue cosa de la prensa deportiva, siempre tan servil con su equipo favorito. Dieron por amortizada la final de Copa y calcularon que el Atleti no tendría más oportunidades antes de octubre. Se equivocaron, como casi siempre que hacen pronósticos cegados por sus propios deseos.

Varios - Somos socios del AtletiSomos socios del Atleti-El disco del Centenario (2003)

Como esto es un blog de rocanrol, he mirado en El disco del Centenario a ver si había algo que pudiera venir a cuento, una canción apropiada para estos días de emociones a flor de piel, de risas, de llantos y de ronquera. He encontrado una que podría servir, un peculiar I Will Survive.

Vaya por delante mi reconocimiento y gratitud a los forlanes, radameles, diegos (ribas/costa) y joaomirandas que vinieron de más allá del Atlántico para marcar los goles que nos hicieron felices, pero en todo corazoncito rojo y blanco siempre hay un espacio reservado para los jugadores de la cantera, esos chavales nacidos en Madrid y alrededores que consiguen hacerse un hueco en el equipo titular, como ese Gabi o ese Mario que se agigantan “derrochando coraje y corazón”. Hace un par de años empezó a tener minutos un tal Koke. Cuando me enteré de que se llamaba Jorge Resurrección me dio muy buena espina. “Me gusta su apellido, quizá sea un presagio de que las cosas empezarán a cambiar con este chico en el campo”, pensé. Y cumpliendo la corazonada, resulta que ese chico dio el pase del gol de la victoria, igualito que el que Geli dio a Pantic la vez anterior. Así que, en homenaje a Koke, vamos con Los Enemigos.

He tardado más de una semana en sentarme escribir esto, que han sido días muy agitados. Hemos celebrado sin descanso, como en las bodas gitanas, y ya que lo estamos viviendo con tanta alegría, déjennos ser felices un poco más. Esta tarde iremos al Calderón a aplaudir a los campeones y mañana lunes le contaremos a todo el mundo lo mucho que disfrutamos. A partir del martes que viene intentaremos ser un poco menos pesados.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Andy Kaufman sigue vivo”, publicado originalmente el domingo 27 de noviembre de 2011, y de “We Salute You, Bucarest!”, publicado originalmente el martes 8 de mayo de 2012.

Jason Ringenberg haciendo patria

Domingo, 30 de Septiembre de 2012.-
Ahora que andamos reconstruyendo el Archivo A70 salieron a relucir los discos que llegan a casa envueltos en papel de regalo de reyes. Resulta que tuvieron su repaso en los dos primeros años del blog y se perdió la tradición en este tercero. Lo bueno de escribir un blog es que uno mismo se impone unas normas, pero llegado el caso se las puede saltar cuando conviene. Así que a continuación, sin venir a cuento, recupero algunos textos que tenía a medio escribir sobre mis Reyes Magos 2012.

Ya les hablaré sobre este Live in Texas ’78

No es que se me olvidara contarles en enero lo que me trajeron los Reyes, más bien se me fue pasando. Ocurre que cada vez importa menos lo que uno se compra… verán: el disco llega a casa, se le quita el plástico, se mete en el ordenador, se convierte a mp3, se guarda el ejemplar original y los archivos digitales finalmente comienzan a ser escuchados a través de toda clase de artefactos reproductores, a veces incluso aleatorios… ¡qué horror! Confieso que también he caído en esa perversión, que tengo casi olvidada la vieja costumbre de sacar un disco de su carpeta, ponerlo en un equipo de música tradicional y escucharlo entero y en orden.

Poco a poco cada uno de esos discos va encontrando su momento, aunque tenga que esperar a que el reproductor aleatorio le ofrece su oportunidad. Hace tiempo que tenía ganas de hablarles de uno que me gustó a la primera escucha.

Jason Ringenberg – American Question

Me fascina esta canción por varias razones. La primera es que nunca había escuchado a nadie utilizar pelotas de ping-pong como instrumento de percusión. Forrest Gump estaría orgulloso. La segunda es mi debilidad por ese tono irónico autodestructivo que emplean los estadounidenses cuando quieren ser críticos con el rol imperial que ejercen. Y la tercera, que me lo compré completamente a ciegas, sin saber de qué iba la cosa, pues ni siquiera sabía que este señor tenía una carrera en solitario.

Empire Builders (2004)

Este tío debe de ser tan ignorado en los EEUU que ni siquiera nadie se molesta en poner sus canciones en YouTube, que casi se puede contar con los dedos de una mano los vídeos subidos de los últimos trabajos de Mr. Ringenberg. Quizá se trate de algún tipo de censura o resquemor, pues esas letras incenciarias no debieron gustar mucho a los entusiastas de la administración Bush.

Total, que del disco mencionado solo he podido encontrar este cutremontaje motero sobre la canción homenaje a Link Wray, gran jefe de todos los guitarristas indios. Con esta supongo que no puede haber conflicto político, simplemente es un espléndido rocanrolazo dedicado a una grandísima figura del rocanrol.

Calculo que hará más de veinte años que no tenía noticias de Jason Ringenberg. Recuerdo que a finales de los 80 me compré varios discos de Jason & The Scorchers, más o menos cuando se puso de moda el NRA (o sea, Nuevo Rock Americano). Como bien explica Jorge Ilegal en una de sus canciones, la Gran Vía se llenó de cowboys. Recorrías los bares de rocanrol del centro de Madrid y tropezabas por todas partes con montones de John Wayne, que también lo notaron Los Enemigos. Para estar a la última había que imitar las pintas de esa hornada de jóvenes grupos yanquis, todos con su leve estilo Byrds y pinceladas country. Recuerdo que me resultaban agradables, pero no terminaban de convencerme. Creo que en general les faltaba algo de pegada, salvo alguna excepción como The Long Ryders o The Dream Syndicate que sí le ponían el suficiente coraje. Pero sin duda los más contundentes de todos eran estos sacacorchos de Jason Ringenberg, que no se sabía muy bien si eran punkies disfrazados de vaqueros o sureños apuntándose al punk-rock. Con el tiempo se vieron superados en rabia y velocidad por la generación grunge y fueron pasando al olvido.

Lost & Found (1985)

Con estas estupendas pintas que gastaban Jason y sus Scorchers me extraña que no llegaran a más. En realidad, creo que su lugar fue ocupado en la década siguiente por los Supersuckers, una especie de infiltrados en la generación grunge que también se lo pasaban bomba jugando a ser punkarras de Texas… pero permítanme que yo me quede con el Jason de los 80. Véanlos dando caña a los roqueritos nórdicos en un Roskilde de mediados de esa década.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Algunos discos para 2011”, que fue publicado originalmente el sábado 22 de enero de 2011

La compra de discos semestral (II)

Viernes, 1 de julio de 2011.-
Dejé para esta segunda parte las novedades nacionales, a las que dedico gran parte de lo que gasto en música. Vaya, dije nacional… Me tomarán ustedes por argentino o por facha, y no es el caso. Lo que ocurre es que nunca me acostumbré a la etiqueta de rock estatal. Me parece un nombre horrible, una especie de concesión a lo políticamente correcto para no se molestaran los del rock vasco y el rock catalán… Y precisamente ellos eran los únicos estatales, los únicos que recibían subvención estatal si cantaban en alguna de las lenguas protegidas por el poder político autonómico… Uff, menudo jardín… Empezaré de nuevo desde el principio.

Siempre que compro discos intento apoyar las novedades de los músicos españoles que, a estas alturas, tienen el coraje de mantener vivas sus carreras. Por ejemplo, estos.

Me gusta Doctor Explosión, me caen bien y aprecio su esfuerzo por ser tan sixties, tan garageros y tan ye-yés. De ellos siempre me llegaron canciones sueltas, hasta que Música grabada, saltos y cánticos, su disco de 2003, se convirtió en uno de mis favoritos de principio a fin. El siguiente me decepcionó un poco, por aquello de que todas las canciones menos una eran en inglés, pero su nuevo trabajo Hablaban con frases hechas, es justo al revés: predominan las canciones en castellano. Se agradece, sin la barrera del idioma puede escucharse con insistencia una vez tras otra. Además, el diseño de la portada es excelente y los videoclips están curradísimos. Bien por los Explosión.

Hablaban con frases hechas (2011)

Pero no es el único que he pillado, también han caído otros de la anterior generación de roqueros patrios. Sobre Jorge Ilegal, Josele Santiago y José Ignacio Lapido decir que los he encontrado muy jóvenes, con muchas ganas de reinventarse y de expresar cosas nuevas. Me niego a aplicarles esos tópicos tan cursis como veteranos o viejos roqueros, al fin y al cabo sus carreras al margen de Ilegales, Enemigos y 091 son relativamente recientes. En esos grupos de emocionante recuerdo disfrutaron de una gloriosa adolescencia, mientras ahora exhiben una excelente creatividad y dominan todos los trucos del oficio como guitarristas y como autores. Que dure.

Josele, Lapido y Jorge IlegalJosele Santiago – Lecciones de vértigo
José Ignacio Lapido – De sombras y sueños
Jorge Ilegal y los Magníficos

En el tintero quedan los nuevos trabajos de Fernando Alfaro, J. Teixi Band, Ñu (el Molina erre que erre), Guerrero García, Lagartija Nick y otros que ya iré pillando próximamente. Bueno, acabo con otra de Doctor Explosión. En un registro muy alejado de su fama de juerguistas y graciosillos, los asturianos sorprenden abriendo su disco en plan The Who con un misterioso homenaje a un señor de Granollers. Parece que se trata de una especie de quijote mod, pues nunca da su brazo a torcer y se empecina en seguir comprando discos en la calle Tallers. Todo un héroe, vaya.

Algunos nombres propios del rock español de los 90

Domingo, 24 de octubre de 2010.-
En el texto sobre Buenas Noches Rose, me vinieron montones de nombres a la cabeza nada más escribir el primer párrafo. No quise ponerlos para no despistar y que la cosa se centrara en hablar de los Rose, pero ahora me apetece nombrar de corrido todos los que se me vayan ocurriendo.

Dover - Devil Came To Me Cantar en inglés con pose alternativa garantizaba
que nadie en los 90 tuviera un éxito de verdad,
salvo alguna honrosa excepción

En el rock español de los 90 la premisa era distanciarse de la anterior generación, esos grupos que habían triunfado cantando en castellano, y unos pocos cometiendo el pecado de ganar mucho dinero con la música. Así que totalmente prohibido escribir canciones que se entendieran y mucho menos que pudieran radiarse en emisoras convencionales. “Canto en inglés, canto en inglés, no entiendo lo que canto porque está en inglés”, sentenciaron Los Nikis con su genial simpleza. Eso fue el movimiento indie, un montón de gente con pretensiones artísticas y directamente olvidables. Pribata Idaho, Sexy Sadie, Vancouvers, Penelope Trip y Amphetamine Discharge eran algunos de los que al menos podrían tener un pase, con Australian Blonde y Los Planetas aspirando eternamente al ascenso a la Primera División. Nunca lo lograron del todo, esa máxima categoría solo fue alcanzada de verdad por Dover. Me van a disculpar, pero solo con mencionarlos se me viene a la cabeza otra frase chistosa que cantó Hank Roever al más puro estilo niki: “El diablo vino a mí y me habló en inglés”.

En los márgenes de lo indie había un montón de ramificaciones. Habría que poner en un extremo a los grupos más ñoños (Le Mans, Family, La Buena Vida, Fresones Rebeldes) y en el lado opuesto a los genuinos punk-roqueros fieles a la senda cazurra de los Ramones, gente como Shock Treatment, P.P.M., La Perrera, Señor No y Nuevo Catecismo Católico.

Había mucha más fauna practicando el género ruidista, desde los que se orientaban directamente al mundo demente (Patrullero Mancuso, Piolines, Cerebros Exprimidos) hasta los que, con pose intelectual, se alineaban con el universo nihilista de Javier Corcobado y el sello Triquinoise. Sin entrar en detalles sobre su atormentado estilo, estos por lo menos tenían la buena costumbre de ponerse nombres fascinantes: Vamos a morir, SuperelvisMil Dolores Pequeños, Bach Is Dead, Ebria Danza, Amor Sucio, Pachuco Cadáver, Los Bichos, 713avo Amor, Vírgenes Adolescentes

Tampoco hay que olvidar a los que, aproximándose al lado heavy de la vida, se ejercitaron en algo parecido a ese rap-metal que tan bien encajaba en los Festivales de tres días: Santa Fe, Psilicon Flesh, El Fantástico Hombre Bala, My Criminal Psycholovers, Tribu-X y, sobresaliendo entre todos con insoportable arrogancia, esos listillos de Def Con Dos, siempre dispuestos a sermonear al personal sobre las más variadas encarnaciones de la tontería mundial, un cajón de sastre en el que podía entrar Alfredo García, Puerto Hurraco, la etapa presidiaria de James Brown, la persecución a Salman Rushdie, Loquillo en su faceta de cantautor y, como Santísima Trinidad del Mal, la religión, la tuna y Yoko Ono.

J. Teixi Band - New CrónicasY mientras los nuevos grupos de los 90 contemplaban
su propio ombligo, los 
veteranos insistían
en algo tan obsoleto como el rocanrol

Por último, y volviendo a Loquillo, rindo homenaje a todos esos roqueros veteranos que pese a tener su fecha de caducidad cumplida se empeñaron en seguir dando guerra durante ese primer tramo de los 90. Menciono a algunos de mis favoritos: Burning, Las Ruedas, Los Ronaldos, Los Del Tonos, ProscritosDesperados, Ilegales, La Frontera, 091, Lagartija Nick, Los EnemigosDomingo y los Cítricos, Surfin’ Bichos, La Granja, los propios Loquillo & Trogloditas y, por último, Javier Teixidor, a quien tengo una admiración especial. Teixi aguantó con los legendarios Mermelada hasta mediada la década y luego se reinventó con la J. Teixi Band. Sigue siendo grande en el nuevo siglo.

Por culpa de Ilegales saco del armario mi colección de entradas

Viernes, 30 de abril de 2010.-
Gira de despedida de Ilegales. Viernes 23 de abril de 2010, día de San Jorge, última oportunidad para los fans madrileños. La cita es en una horrible sala próxima a la Plaza de España

Me iba a poner a escribir una especie de crónica del concierto en plan emotivo, recordando el puñado de veces que he visto a Ilegales… cada vez que presentaban en Madrid un nuevo disco, allí estaba yo sin falta. Para ilustrarlo en plan bonito se me ocurre rebuscar entre mi colección de entradas… y me despisto… me pongo a digitalizar todas las entradas que encuentro… las ordeno por fechas… la crónica de los Ilegales tendrá que esperar.

Con la tarea a medias, saco varias conclusiones. La primera: que a finales de los 80 andaba todo el puñetero día de conciertos. Las entradas lo demuestran, y además había montones de festivales gratuitos de los que no guardé un papelito que apuntale ahora el recuerdo. La segunda: que Ilegales nunca cayó en la trampa de tocar gratis ni tampoco se prodigaban en conciertos colectivos. Siempre tan suyos… presentándose ante el público sólo en momentos especiales y cobrando entrada, como debe ser… pero dejemos a los Ilegales para el próximo día. Voy a poner música, por ejemplo, de uno de sus teloneros de entonces.

En el futuro iré sacando jugo a todas estas entradas, incluso he actualizado uno de mis textos anteriores con mi fetiche número 1, la madre de todas las entradas: Stones, 9 de julio de 1982 en el Vicente Calderón. Pero hoy voy a sacar a pasear unas pocas de las que probablemente de otra manera nunca habría hablado. A finales de los 80 había en España un montón de grupos segundones que peleaban para abrirse camino entre los grandes santones de la movida. Todos esos grupos me motivaban… ya entonces me interesaba más el rock de los 70 que las modas pasajeras que venían de Londres, pero también me gustaba estar al tanto de lo que se hacía por aquí. Y esos músicos locales eran apasionados, se creían lo que hacían… a veces con más voluntad que talento. Así que me calzaba la chupa vaquera con peste a humo y me iba de concierto hasta tres y cuatro noches seguidas… De toda aquella generación solo triunfaron Los Ronaldos, y quizá también se recuerde como grupos de culto (qué mal suena eso) a Surfin’ Bichos y Los Enemigos. Pero había muchos más…

1-XI-86. Mermelada, uno de mis favoritos de siempre, rocanroleros en tierra de nadie y todavía en activo como J. Teixi Band

Potros y Sex Museum en Rock Club19-XII-1987. Los Potros y Sex Museum teloneando a un olvidado grupo garagero… ¡qué revoltosa era entonces la militancia mod!

Teloneros en Rock Club9-III-1988. Cardiacos, La Coartada, Deicidas y Los Flechazos se juntaron en un proyecto colectivo en el que casi todos eran leoneses

Pantano Boas en San Mateo16-IV-1988. The Pantano Boas, ruidistas con estética de Arizona… aunque vinieran de Barcelona

Fiesta Rock de Lux27-IV-1988. Qué buenos eran BB Sin Sed y qué juergas se corrían Los Enemigos y Siniestro Total compartiendo camerino… ¿sería esa noche cuando Julián Hernández abandonó la batería?

Festival en el Rockodromo29-IV-1988. Otro surtido por si ese abril alguien no había tenido suficiente… Los Elegantes eran de los mejores en directo, La Granja irrumpieron con fuerza desde Mallorca, y de Huesca llegaron los Mestizos con su célebre frase “los chicos de provincias somos así”

La Frontera en el Pabellón8-V-1988. Este año empezaron a cobrar un precio simbólico para este tipo de conciertos en San Isidro, que dejaron de ser gratuitos por culpa de la tantas veces recordada trifulca entre fans de Obús y La Polla Records

11-V-1989. Estos Mercenarios tocaban el rock más bestia de Sevilla cuando acompañaban a Dogo, pero se ponían solemnes si se juntaban con Silvio

Entradas del AgapoGaritos y Pubs. El Agapo fue sin duda el sitio más enano de todos los que programaban conciertos… y el más auténtico. Ya'stá y Siroco también molaban, sobre todo para ver a gente guapa como los Flying Gallardos, que luego se reconvirtieron en Red House 

Qué buenas sensaciones revivo con estos simples trozos de papel y algunos nombres que llevan impresos: La Herencia de los Munster, Rock Club, Sala Universal, San Mateo 6, Rockódromo… Algunas de estas van timbradas con avanzadas técnicas anti-falsificación, como en los eventos de postín, otras más bien son fotocopias cutres de bar de Malasaña. A veces compradas por anticipado en Discoplay, a veces gorroneadas en concursos radiofónicos, algunas obtenidas en taquilla tras interminables colas, otras en ventanillas semidesérticas…

Ansia (Mini LP, 1987), lo que sonó ahí arriba

No voy a decir que cualquier tiempo pasado fue mejor, pero… ¡detesto tanto las entradas de cajero automático! Odio pasar por el aro de esas multinacionales de la venta de tickets y su abusivo impuesto revolucionario, llámese gastos de distribución. Miren que yo me ofrezco a ir en persona a retirar la entrada, pero aún así insisten en cobrarme la dichosa distribución… ¡panda de chorizos!