De Sweet a Burning pasando por Deep Purple

Martes, 28 de abril de 2015.-
En el texto anterior estuvimos hablando de The Sweet y nos detuvimos en el año 1974, justo el momento en que decidieron abreviar a Sweet. Esta es la primera canción que apareció firmada con el que sería el nombre definitivo del grupo.

En realidad Set Me Free fue el primer corte del disco de la portada de debajo de este párrafo, aunque también saliera más tarde publicado en el disco que ilustra el vídeo de encima. Les aclaro el embrollo. En 1974, su gran año, Sweet puso dos LP’s en el mercado: Sweet Fanny Adams y Desolation Boulevard. Ante tal abundancia de vinilos grandes y pequeños las ediciones de EEUU iban siempre un paso por detrás y ese año no llegaron a tiempo de ver siquiera publicado Sweet Fanny Adams, así que esperaron a 1975 para hacer el apaño con un Desolation Boulevard cuyo listado de canciones mezclaba lo más destacado de las versiones europeas de ambos álbumes.

Sweet - Sweet Fanny Adams El disco que de verdad empezaba con Set Me Free

¿Y cómo es posible que una canción tan buena no saliera como single ni tuviera demasiada relevancia en el repertorio de Sweet? Pues porque esta canción provocó un pequeño gran escándalo que nunca se les perdonó, el pecado original que a partir de entonces tuvieron que llevar a cuestas. Lo tenían todo para haber sido uno de los grandes de la escena heavy británica, pero su carrera fue declinando en un discreto segundo plano durante tres o cuatro discos más hasta el final de la década. Luego en los 80, una vez desecho el cuarteto original, aún seguieron dando tumbos al más puro estilo Spinal Tap. Y todo el problema venía porque Set Me Free era sospechosamente parecida a otra conocida canción publicada unos años antes por Deep Purple.

Trasera de Deep Purple in Rock Si va ud. a plagiar, mejor no elija un disco tan famoso

Total, que Sweet nunca pudo librarse de cierta etiqueta de grupo prefabricado incapaz de aportar material original, artesanos del corta y pega que aprovechaban un acorde de allí y una melodía de allá. Aunque todo eso tenga algo de cierto, aunque gran parte de su repertorio transmitía la sensación de parecerse al de otros, reconozcamos que eran de lo mejorcito facturando hits. Entre sus grandes éxitos hay un puñado de canciones inmejorables y algunas de ellas también sirvieron para dar algunas pistas a otros que vinieron detrás. Les pongo como ejemplo esta otra.

El caso es que el ritmillo de este Done Me Wrong All Right me resultaba familiar. ¿Se lo habrían copiado a otro grupo? Pues en esta ocasión era todo lo contrario. Cuando identifiqué la canción con la que encontraba parecido resultó que se trataba de un grupo más novato que tomaba a Sweet como fuente de inspiración para su single de debut. No es que sean idénticas, pero hagan la prueba de parar Done Me Wrong All Right a los veintitantos segundos y pinchar a continuación el vídeo de más abajo. Y no les estoy acusando de plagio, solo digo que se dan un aire. No creo que en 1974 fuera fácil montar una banda de glam rock en La Elipa, así que por entusiasmo se ganaron todo el derecho a elegir como modelo al grupo inglés que a ellos les diera la gana.

Burning - 1974-1975, los años que empezamos a vivir peligrosamente 1974-1975: los años que empezamos
a vivir peligrosamente (2005)

Viendo el admirable esfuerzo que hacían para parecer glamrockers británicos tampoco es cosa de ponerles demasiadas pegas, que estas fabulosas pintas que gastaban poco después de sus primeros ensayos hay que valorarlas como una auténtica heroicidad. Si se fijan bien, algunas de las prendas que lucieron en aquella sesión de fotos bien podrían haber sido sustraídas de los armarios de sus respectivas abuelas. En concreto creo que fue Quique, el bajista, quien confesó el origen delictivo de su peluca en un libro del que luego daré cuenta. No había más remedio que echarle imaginación, pues lo de viajar a Londres a comprar ropa era una posibilidad que ni por asomo se contemplaba. Años después sí hubo una generación de músicos que pudo practicar esa clase de turismo, pero con un par de salvedades: había que ser de “la movida” y proceder de barrios algo más acomodados que La Elipa.

Reedición de los dos primeros singles de Burning Contraportada con la foto de los dos singles originales

No me digan que esa mítica foto no habría merecido una portada de disco, pero era demasiado rompedora para su época y la disimularon en un recuadro. Hubo que esperar a 2005 a que los chicos de Munster Records desempolvaran las primeras grabaciones de Burning en esa preciosa reedición en formato doble single de vinilo y, para quien tenga curiosidad, hay muchas más fotos de esa sesión en el libro recomendado más abajo. La cosa era tan impactante que no pudieron mantener ese look mucho más allá de un año, justo lo que tardaron en publicar sus dos primeros singles y en ser apedreados en pueblos como Colmenar Viejo, que la provincia de Madrid era por entonces mucho más provincia que Madrid. Es probable que la trifulca se originara tras movilizar a los mozos con una frase del estilo “Oye, que esa panda de mariconazos está mirando a nuestras chicas”, o puede que fuera por otro motivo o en otro sitio. Coincidencia o no, después de experiencias como esa y en vísperas de la publicación de su primer LP dieron un pequeño giro al aspecto del grupo, dejando atrás el glam en favor de una mucho más apropiada estética macarra de barrio. Vamos, la clásica portada de chupa de cuero, gafas de sol y cigarro en la boca con que quedaron inmortalizados. Así de peligrosos e intimidantes saldrían a la siguiente gira por provincias mucho mejor preparados. Si alguien buscaba pelea se lo tendría que pensar dos veces.

La foto de Burning para la portada de Madrid Look definitivo de 1977 para el LP, pero en color

En cuanto a la música, era normal que los grupos españoles que empezaron su carrera en los últimos años del franquismo trataran de imitar a los artistas internacionales que más les molaran, o mejor dicho, que los tomaran como referencia. Y con la cantidad de cosas que ocurrieron en ese periodo de la historia del rock, incluso desconcontado el retardo con que ese tipo de noticias llegaban a España, bastante tenían con tratar de asimilarlas toda velocidad. Así que no es extraño que esta primera composición de Burning tuviera ese lejano aroma a una perdida canción del repertorio de Sweet. Hagan ahora el experimento inverso: terminen de escuchar este Estoy ardiendo y a continuación reanuden el vídeo de Done Me Wrong All Right donde lo dejaron.

Pues sí, esta es la canción que contenía el nombre del grupo y les sirvió como carta de presentación. El inglés macarrónico que emplearon resulta realmente entrañable, pero por suerte o por desgracia lo desecharon en cuanto ficharon por Belter. Fue irse a grabar a Barcelona y ponerse a cantar en madrileño de barrio, fíjense qué paradoja… pero esa es ya otra historia. Si quieren más detalles sobre todas estas anécdotas de los primeros años de Burning y muchas más les remito al libro de Alfred Crespo, donde se recrea ese periodo con todo lujo de detalles. Tenía que ser un fan de Barcelona quien escribiera una crónica tan excitante, pues bien mirado estas cosas se relatan con mucha mejor perspectiva desde un distancia prudencial.

Burning Madrid - Alfred Crespo (66 RPM Ediciones, 2012) "Burning Madrid" de Alfred Crespo
(66 RPM Ediciones, 2012)

Búsquenlo, que aún se puede encontrar por ahí. El ingrediente más emocionante es que Crespo recupera la figura del bajista Enrique Pérez, alias Quique Langstrum, que aunque tiró la toalla a las primeras de cambio fue en realidad el ideólogo musical de Burning. Seguramente fue él quien llevó al local un disco de Sweet, pues tenía más cultura rock que la que pudieran manejar Toño, Risi o Johnny. Por otra parte, Alfred Crespo rememora todas las oportunidades en que acariciaron el éxito a lo grande. El grupo las fue malgastando una y otra vez, lamentando el autor del libro que quizá ya no volvería a presentarse otra ocasión. Pues quién lo iba a decir, aquí tienen una más en pleno 2015. Después de cuarenta años por fin van a darse su primer baño de multitudes de verdad. No en un festival ni compartiendo cartel, sino en un concierto propio organizado por todo lo alto en el pabellón más lujoso de Madrid, el antiguo Palacio de los Deportes de Goya, que ahora ni sé cómo se llama. A ver si lo llenamos, que algunos ya hemos puesto nuestro granito de arena.

Burning entradas

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Veteranos 2014, por ejemplo Burning y Rosendo”, que fue publicado originalmente el domingo 12 de enero de 2014.

3 comentariosDeja un comentario

  1. Impresionante a la vez que entrañable este post, como no podía ser de otra manera. Me viene a la cabeza una anécdota que contaba Pepe Risi respecto de sus andanzas por los variopintos pueblos de nuestra geografía en la que contaba que, después de uno de esos conciertos que forjaron la leyenda del grupo, la banda confraternizó con algunas mancebas autóctonas para regocijo de sus instintos más primitivos y que, después de elegir al personal femenino de relajación, dejaron como desecho de tienta a la más fea. Ésta, en represalia despechada, llamó al sagrado cuerpo de La Benemérita ya que, se suponía, había unos melenudos que incitaban al desenfreno y alteraban las buenas y sanas costumbres de la moralidad rural patria. Los custodios se presentaron en el lugar indicado y Burning tuvo que salir corriendo de aquel idílico rincón español, creo recordar, sin cobrar por la actuación. ¡Qué tiempos!

    RESPUESTA DE B.R.: Una anécdota ejemplar, que demuestra que de verdad vivían peligrosamente.

  2. Como enviado especial acreditado por A70, ahí va mi minicrónica de lo del pasado sábado, festividad de los caídos en 9 de mayo San Toño y San Risi. Fue un concierto de esos que se recuerdan toda la vida, más que nada por la emoción de ver a uno de nuestros grupos favoritos cumpliendo 40 años sobre un escenario y todavía convocando a miles de seguidores que, ojo, habían pasado religiosamente por taquilla. El repertorio fue más que generoso (¿dos horas y media?), alternando clásicos de toda la vida con un amplio repaso al último disco. Curiosamente algunas canciones de referencia se las quedaron los Burning para ellos solos, puede que a petición de Fernando Colomo para que queden mejor en la película que está rodando con ellos, mientras que los invitados fueron pillando lo que pudieron, incluso algunos se atrevieron con las más recientes de Pura Sangre, como la encantadora Luz Casal, que nos puso los pelos de punta. Como ahora la gente va a los conciertos equipada con sus cacharrillos modernos para luego enseñar sus videos al día siguiente, aquí le pongo el de Luz para demostrarle que no miento.

    http://www.youtube.com/watch?v=NQQhN8zbya4

    Por lo demás, el sonido fue casi de macroconcierto, el grupo tocó casi de maravilla, los músicos de apoyo (coristas, percusión, viento) casi estuvieron a la altura de una superbanda, los invitados (Rubén Pozo, Bunbury, Josele, Secretos, Tarque…) casi bordaron sus intervenciones y Johnny estuvo casi estupendo de voz y tocó el piano casi fenomenal. ¿Entonces por qué el concierto nos entusiasmó si hubo tantos “casis”? Pues porque a los Burning no se les pide que sean perfectos, sino que sean los Burning, y porque a Johnny se le perdona todo por lo bien que nos cae y por las cosas tan bonitas que nos dice entre canción y canción.

    Y por cierto, vi gente que siguió su consejo y pilló ejemplares del libro de Alfred Crespo en el puesto de camisetas.

  3. A Burning los vi tocar en el verano de 1975 en el famoso festival de la cochambre en Burgos, era increíble ver a los madrileños en su show a lo New York Dolls.

    Dos años después, en 1977, los vi en Donosti telonear a los Doctor Feelgood en una mini gira que hicieron ambos, los madrileños en los 4 conciertos en Bilbao, Donosti, Madrid y Barcelona destrozaron a Lee Brilleaux y Cía ya sin Wilco Johnson.

    RESPUESTA DE B.R.: ¡¡Los Burning de los tiempos heroicos, quién los pillara!! Hace poco leí otro testimonio más o menos del mismo tenor que el de usted: los Dr. Feelgood post-W.Johnson eran unos moñas que no llegaban a los Burning ni a las suelas de sus plataformas. Así lo cuenta Edi Clavo en “Electricidad Revisitada”, libro muy recomendable en el que dedica un capítulo entero a la crónica de Burning + Feelgood, Pabellon El Soto de Móstoles 19/12/1977.


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