Andy Kaufman sigue vivo

Domingo, 27 de noviembre de 2011.-
Ayer Andy Kaufman me salvó el día. Tenía preparado el DVD de Man On The Moon con un doble objetivo: tacharlo de mi lista de pelis imprescindibles que nunca he visto y aislarme de un horrendo acontecimiento deportivo que se celebraba. Verán, ayer se jugaba un partido de fútbol del que nunca quiero saber nada. Es para mí como el día de la marmota: me sé los prolegómenos, sé como van a desarrollarse los hechos y, desgraciadamente, sé que el final será doloroso y decepcionante. Intento comportarme como si no existiera, pero no es fácil. Deseo que no me afecte, pero no lo consigo… así que para esta vez se me ocurrió ir a la biblioteca y buscar una peli en la estantería de las comedias. No me valía con una comedia cualquiera, de esas que distraen un rato y pasan al olvido, sino una historia fuerte, imposible de olvidar. Mi elección fue un éxito, pues llevo todo el día investigando sobre el personaje y viendo vídeos como este.

Tremenda biografía la de Kaufman. Visto fríamente era un gran cabrón y el mayor manipulador que haya conocido el mundo del espectáculo, lo que ocurre es que de la interpretación de Jim Carrey se desprende que todas sus retorcidas ideas eran llevadas a escena casi con total ausencia de malicia, como simples experimentos con el público planteados desde la candidez. No sé si creérmelo. Se nota mucho que la película está impregnada del cariño de la gente que le conoció. Se estrenó en 1999, quince años después de su muerte, y no era plan de seguir removiendo todas las viejas rencillas. De hecho, hay un dato fundamental en el que se ha alterado la cronología para edulcorar el final: la muerte le llegó en su peor momento de popularidad, justo cuando se había convertido en el personaje público más odiado de los Estados Unidos. Después el tiempo fue curando heridas y volvió a ser querido por la gente, a lo que contribuyó la canción de R.E.M., escrita en tono condescendiente sobre los crédulos y quienes les engañan, farsantes como el lunático Kaufman, el niño grande al que se le ocurrían las más terribles travesuras.

No sé si Stipe y compañía estaban al corriente del proyecto de peli cuando escribieron la canción, pero el caso es que le encaja como un guante. R.E.M. la incluyó en Automatic For The People, su álbum de 1992, y la película llegó a las salas siete años después.

Automatic For The People (1992)

Supongo que sería uno de esos guiones que va de despacho en despacho hasta que una de las grandes productoras de Hollywood termina de decidirse y consigue darle forma con gente de renombre como Jim Carrey y Milos Forman para poner la guinda del pastel. Hasta entonces, su amigo del alma Bob Zmuda y su representante George Shapiro debieron de empujar lo suyo… por no hablar de Danny DeVito, compañero de reparto de Andy en Taxi y genial en Man On The Moon interpretando a Shapiro. Y si DeVito tuvo un papel en la vida real y otro distinto en la película, ésta está repleta de gente que se interpreta a sí misma. Total no había pasado tanto tiempo, así que el campeón de lucha libre y algunos actores y presentadores estuvieron encantados de hacer de himself.

Y ya que estamos en un blog de rocanrol, termino con una curiosidad sobre el asunto. Resulta que Andy Kaufman está considerado como el inventor de la imitación del Elvis estilo Las Vegas. Fue el número que le lanzó a la fama, el del extranjero que apenas se defiende en inglés y que hace imitaciones malísimas, pero justo la de Elvis la clava. Pudo verse varias veces en televisión en 1977, meses antes de la muerte del rey, por ejemplo en el Show de Johnny Carson y en el propio Andy Kaufman Special. Resulta que hasta entonces nadie se había atrevido a imitar en la tele al Presley de los 70, y éste no solo no se molestó, sino que proclamó a Kaufman su mejor imitador.

Hay gente que aún cree que Andy Kaufman está vivo. El tío había mentido tanto que en 1984 fue casi imposible creer que su muerte fuera real. Han pasado los años y muchos nos lo imaginamos riéndose de todos nosotros junto a Elvis Presley y a Jesús Gil, allá en la isla de las celebrities que fingieron su muerte. Y, aunque no tenga nada que ver, doy las gracias Andy por haberme librado de mi día de la marmota.

Más sobre Joni y sus amigos de Woodstock

Domingo, 20 de noviembre de 2011.-
Revisando el texto anterior sobre Joni Mitchell y su disco Ladies Of The Canyon, y además con el detalle añadido de que trataba sobre versiones, se me quedaba un poco cojo sin esto:

Este Woodstock es una canción con mucha historia, ya referida un par de veces en A70. Sin ir más lejos, en el texto anterior se mencionó que fue escrita por Joni Mitchell justo después de finalizar el fin de semana del festival. Probablemente la canadiense quedó impactada por las imágenes que transmitieron los medios mostrando la marea humana, el caos organizativo y el enorme grado de inspiración de todos los músicos que participaron. Si unimos lo que le contó de primera mano Graham Nash, su chico de entonces, ya tenemos los ingredientes necesarios para que la canción fuera la crónica perfecta del acontecimiento. Criaturitas del Señor que durante tres días fueron estrellas doradas y tuvieron el privilegio de sentirse en el paraíso, vino a decir Joni. Y por último hay que añadir unas gotitas de la envidia que sintió por no haber estado allí, ya que rechazó la invitación de última hora que se le hizo. No fue la única, ya que por unos motivos o por otros se fueron cayendo del cartel gente como tan ilustre como The Doors, Led Zeppelin, King Crimson o The Byrds. Imagino que a alguno de ellos les diría su manager: “Tenemos una oferta para ir a tocar a un festival en una granja de cerdos al sur de Nueva York. Dicen que la organización está teniendo problemas para pagar a las bandas… ¿os apetece ir?”, y claro, planteado así la respuesta negativa era casi obligada.

El Festival de Woodstock se celebró entre el viernes 15 y el domingo 17 de agosto de 1969. Bueno, en realidad cuando acabó ya había amanecido el lunes 18. Fue por culpa del tormentón que obligó a parar las actuaciones durante varias horas en la tarde del domingo, así que allí estuvo Jimi Hendrix tocando el american stars & bars para los cuatro gatos que aguantaron hasta el lunes por la mañana temprano. En seguidita se puso Joni Mitchell a escribir su canción, y para septiembre de 1969 ya estaba tocándola en festivales de folk.

Tengo que decirlo: Woodstock en boca de su autora es un verdadero tostón. Esta temprana actuación en tv refleja con bastante fidelidad cómo fue la versión de estudio que Joni incluyó en su álbum Ladies Of The Canyon, publicado en marzo de 1970. No es que esta versión original sea mala, sino que aguanta mal la comparación con la de Crosby, Stills, Nash & Young. Ellos sí actuaron en Woodstock y prefirieron añadir tensión eléctrica a la canción de su amiga. Le pidieron permiso para grabarla y consiguieron adelantarse a ella unos días con la publicación de este disco.

Déjà Vu (1970)

Este segundo disco de Crosby, Stills & Nash, y primero con Young, salió con Woodstock como primer single. El caso es que cada uno de los cuatro cantantes grababa por su cuenta sus composiciones con cierta autonomía respecto de los otros… excepto Woodstock, que por no ser de ninguno de ellos consigue reunirlos a todos en el estudio de grabación. El resultado fue excelente, quizá por ser la única vez que consiguieron sonar como un auténtico grupo, los cuatro más el batería Dallas Taylor y el bajista Greg Reeves, cuyos nombres también aparecen en pequeñito en la portada. Todo ocurrió de forma tan rápida en ese marzo de 1970 que para finales de mes ya se estaba estrenando la película documental sobre Woodstock, y la versión de Crosby, Stills, Nash & Young estuvo lista a tiempo para servir de sintonía a los títulos de crédito finales, como emotivo broche a la magnífica triada que forman festival, canción y película.

Y para dejar constancia de las buenas amistades de las que disfrutaba Joni Mitchell, he encontrado una bonita canción que le dedicó Neil Young, una de esas rarezas que no sale en ninguno de sus discos oficiales. Después de tanto como llevo escrito sobre la rubia canadiense me he dado cuenta de que no he enseñado mucho su cara, así que este vídeo viene al caso. Alguien se entretuvo en ilustrarlo con fotos en la que aparece rodeada de sus amigos más famosos… ¡qué contenta se ve a Joni, sale hasta guapa!

 

Enormes taxis amarillos x4

Lunes, 14 de noviembre de 2011.-
Aunque en muchas ocasiones he tratado el tema de las versiones, las versioncillas y los plagios, hasta ahora no me he metido a fondo en este asunto, que por otra parte me apasiona. La idea es coger una buena canción y exprimirla hasta la última gota con todas las versiones chulas que encuentre, así que me pongo a ello. Voy a aprovechar la petición de una vieja lectora, que hace tiempo me envió unos valiosos enlaces.

Pues sí, vamos a oír unas pocas veces Big Yellow Taxi, empezando por la original de Joni Mitchell, la rubia de la cara rara que casi no tenía dientes. Como se puede ver en la foto fija que sale en el vídeo, la canción pertenece a su tercer álbum, Ladies Of The Canyon, publicado en 1970. Hacía unos años que había llegado a los USA desde su Canadá natal (igualico que Neil Young) y para entonces ya era una de las indiscutibles musas del hippismo. Por cierto, a ese mismo disco pertenecía Woodstock, la canción que Joni escribió de la pura rabia que sintió al no haber podido estar en ese festival. Parece ser que cuando le ofrecieron tocar en Woodstock ya tenía firmado un bolo en un show de televisión, y pensó que la cosa no sería tan importante como para cancelar lo de la tele. ¿Cuántos millones de copias más habría vendido este single de haber sido interpretado ante miles de jóvenes semidesnudos cubiertos de barro? Eso nunca lo sabremos.

Ladies Of The Canyon (1970)

Joni nació en Alberta, vivió en un montón de ciudades canadienses y se casó muy joven con un tal Chuck Mitchell, al que conoció en el ambientillo folk de Toronto. Como él era de Detroit, se fueron a vivir allí para intentar ganarse la vida como cantantes. El matrimonio duró poco, pero Joni se quedó con el apellido para toda la vida. También decidió seguir buscando el estrellato por los EEUU: primero probó en Nueva York, desde donde recorrió todos los garitos folk de la Costa Este, y cuando por fin dio el salto a San Francisco en 1968 todos los cantautores del flower power quedaron impresionados por las canciones de Joni, por su increíble voz y por su personal manera de tocar la guitarra con afinaciones abiertas. David Crosby fue el primero que la conoció y quien le ayudó a publicar su primer LP. Después se hizo amiga de Stephen Stills y, sobre todo, mucho más amiga del inglés Graham Nash, lo que explica que les regalara la canción Woodstock para que Crosby, Stills, Nash & Young la grabaran primero. También llamó la atención de James Taylor e incluso del esquivo Bob Dylan, quien rápidamente grabó una versión de los taxis amarillos que años más tarde se rescató para su disco chungo de 1973, ese que sacó por su cuenta la CBS para hacer tiempo con retalitos encontrados aquí y allá.

Los de la compañía pensaban que Dylan estaba retrasando a propósito su siguiente LP para irse con la competencia, así que pusieron en las tiendas este engendro. Todos los dylanófilos coinciden en que es el peor disco de su carrera (bueno, a la par que Selfportrait), pero gracias a esta gran cagada pudimos disfrutar la versión de Joni Mitchell que incluía.

Bob Dylan - Dylan
Dylan (1973)

Como Bob es mucho Bob, la verdad es que le quedó una versioncita agradable y muy mona. Tanto Selfportrait como Dylan son muy odiados porque iban repletos de versiones horribles, arregladas con dudoso gusto y cantadas con voz impostada, como imitando a Johnny Cash. Por no extenderme, mencionaré solo un Can’t Help Falling In Love que seguro hizo sonrojar al propio Elvis, un Blue Moon demencial o un The Boxer a dos voces en el que no hay por donde coger a Simon ni a Garfunkel. Vamos, Bob Dylan haciéndose un autorretrato completamente deforme a través de las canciones de otros.

Bob Dylan - Selfportrait
Selfportrait (1970)

El caso es que, en el asunto de estos dos discos feos de portada fea, el Big Yellow Taxi que está sonando se salva un poco de la quema. Bob no se alejó demasiado de la original y respetó su tono de amable reivindicación ecologista. Sin agresividad, que para eso eran hippies. Lo que se llevaba en la época era la denuncia social y el compromiso político, pero nunca reñidos con el buen humor.

Joni Mitchell contó que la letra evoca su primera visita a Hawaii. Llegó de noche a su hotel y cuando se asomó por la mañana quedó espantada por el horrible aparcamiento que afeaba el paisaje hawaiano. “Asfaltaron el paraíso y construyeron un gigantesco aparcamiento”, dice en un plan muy de ecologista de ciudad. O sea, que desde su hotel rosa de Honolulu lamenta la mutilación sufrida por la naturaleza para construir el hotel, naturaleza que jamás habría conocido de no ser por el puñetero hotel rosa… Ahí lo dejo, que no es plan de poner demasiadas pegas a esta bonita canción.

Joni Mitchell - Big Yellow Taxi (single)Y por lo que se ve, también salió en Friends

Como nota fea hay que mencionar las horrorosas versiones que se hicieron en los 90, como la aproximación new age céltica de una tal Maire Brennan o la ñoñez parroquial de Amy Grant, que demuestran que Big Yellow Taxi era fácilmente estropeable. Pondré el ejemplo menos malo, el del enlace que me envió mi involuntaria colaboradora.

Creo que esto comenzó siendo un bonus track en un CD de Counting Crows, y más tarde injertaron los coros de Vanessa Carlton para que la chiquita promocionara no sé qué película. Total, que por un lado van los Crows haciendo la parte de Joni Mitchell y por otro la Vane metiendo los coritos de la versión de Dylan, pero en cursi. En fin, no hagamos más sangre del asunto y, por si son incapaces de ver este videoclip completo, les dejo para quitar el mal sabor de boca la genuina interpretación en directo de la inimitable Joni Mitchell en la tele en 1970, quizá el día en que perdió la oportunidad de cantar en Woodstock.