Muertos de 2016: Rick Parfitt

Jueves, 02 de marzo de 2017.-
Cuando en un blog, formato ya obsoleto a día de hoy, se escribe sobre una cosa como el rock, fenómeno cultural que vivió su época dorada en el siglo pasado, la mayoría de temas que van surgiendo suelen estar relacionados con muertos. Por mucho que uno se esfuerce. Después de esta disculpa no pedida vamos a hablar un poco sobre ese funesto 2016 que quedó atrás, aunque arrimando el ascua a nuestra sardina. Ante la pérdida de tanta gente ilustre las gentes del rocanrol se pusieron abruptamente a reflexionar sobre el sentido de la vida, y aquí no vamos a ser menos. Pero aclaremos: sobre Bowie ya dijimos lo que teníamos que decir; de pasada se mencionó a Glenn Frey y también a Leonard Cohen, aunque fuera para hacerle un regate desde el bando dylanita; en cuanto a Prince, no nos engañemos, su legado nos pilla más o menos igual de lejano que el de Juan Gabriel. Aunque quedemos como culturalmente vulgares e intelectualmente necios, si por alguien hemos de guardar luto en A70 es por este señor de melena rubia del centro del escenario, el que no tiene micro.

Ya va siendo hora de que todos reconozcamos de una vez que Status Quo es uno de nuestros grupos favoritos. Cierto que nadie se atrevería a ponerlos en el número uno de su particular hit parade, siempre hay jevys más auténticos, roqueros más rompedores, sinfónicos más virtuosos, pero es que hasta suele dar un poco de vergüenza mencionarlos en un hipotético paquete de tres o cinco favoritos de toda la vida. El caso es que siempre estuvieron ahí para hacernos disfrutar, más hardroqueros en los 70 y suavizando su estilo a partir de los 80. Este What You’re Proposin’ que está sonando fue precisamente el single con que inauguraron esa década y el que comenzó a evidenciar la nueva tendencia: guitarreo igual de pegadizo pero algo más ligero con el habitual juego de voces muy en primer plano. La elección se debe a que entre las docenas de éxitos de los Quo esta canción es la que quien escribe tiene incrustada en su memoria. No llegué a tiempo de Whatever you want, era un año anterior, así que cuando un servidor prestó atención por primera vez a la radiofórmula de turno esta era de las pocas cosas que te libraban de morir de asco entre el horterismo imperante. Agradecido para siempre.

Status Quo - Just Supossin'
Just Supposin' (1980)

En cualquier wikipedia que se precie todo grupo puede ser encumbrado como lo más de lo más en algo. La proeza que se suele atribuir a Status Quo es haber colocado 50 singles en las listas inglesas, cifra muy superior a la de cualquier otro artista de la historia del rock. Fundados a principios de los 60, empiezan a publicar en 1968 y su gran mérito fue que durante casi cinco decenios no pararon de facturar singles excepcionalmente eficaces. Como no es cuestión de cansarles con demasiados vídeos, aquí les pongo una promo de un recopilatorio reciente que pega un significativo repaso en poco más de un minuto.

Las pintas sesenteras de su primera canción son más bien anecdóticas, pues muy pronto encontraron su estilo en los alrededores del blues rock y solo tuvieron que dedicarse a pulirlo poco a poco. Del cuarteto original se fue desenganchando la base rítmica a medida que veían diluirse sus raíces hard, de modo que el batería John Coughlan solo aguantó un disco más allá del mencionado Just Supposin’ para hacer lo que le pedía el cuerpo: largarse a una banda de heavy metal como Odín mandaba. Más traumática fue la marcha de Alan Lancaster, que dejó correr un poco más la década de los 80 pero tuvo que decir basta justo antes de verse alistado In the Army Now. Casi como hermanos siameses, Rick Parfitt y Francis Rossi asumieron un protagonismo al 50% para ser la imagen de Status Quo por los siglos de los siglos, Parfitt recortando un poco su melena y Rossi recogiéndola en una coleta, hasta culminar con una portada en bolas para su reciente disco ‘aquostico’. Con sesenta y muchos tacos y las guitarras colgando como única prenda, qué tíos.

Status Quo - Quo Live
Rossi, Lancaster, Parfitt y Coghlan: Quo Live 1977

Esta carpeta abierta de su doble en directo setentero muestra a los Quo en su máximo esplendor como grupo de rock potente al gusto de la época, cuando se ganaron el apelativo de ‘The Frantic Four’. Los mismos colegas del principio, cuatro frenéticos funcionando como una máquina en esa recta final de los 70 solo un peldaño por debajo de los grandes dinosaurios, sobre todo porque nunca lograron ser tomados demasiado en serio en Estados Unidos. No sabemos quién tuvo la culpa de la ruptura, no tenemos suficiente información sobre ellos para saber quién hizo de Yoko Ono. Cuando Parfitt y Rossi se quedaron solos siguieron cayéndonos simpáticos, pero ya nunca volvió a ser lo mismo que cuando roqueaban los cuatro juntos. Vean otro ejemplo.

Normal que nos haya salido otra cantada por Francis Rossi, pues era quien asumía más protagonismo como compositor y voz principal, pero no se preocupen, que al final pondremos una de Rick Parfitt. El caso es que, aunque Rossi fuera quien claramente llevaba la manija, las tareas en Status Quo siempre estuvieron bastante repartidas. Dejando aparte las estrofas a varias voces, la voz solista se repartía entre Rossi y Parfitt en una proporción de tres a dos, dejando hueco para que, como buen bajista, Alan Lancaster también cantara alguna, generalmente las más jevys. En cuanto a la composición solían firmarlas de a dos, entrando en juego otros colegas como el teclista Andy Bown, el corista Bernie Frost y el armónica Bob Young, y no crean que en un papel secundario. Por poner ejemplos, la autoría de What You’re Proposing pertenece a Rossi-Frost, mientras que la de Whatever You Want es de Parfitt-Bown. El equipo Rossi-Young se lleva la palma con Down Down, Caroline y un montón de éxitos más, aunque también los hay firmados por Lancaster-Rossi, Parfitt-Lancaster y todas las combinaciones posibles, aunque curiosamente no tanto Parfitt-Rossi. Se ve que en esto guardaban un poco las distancias.

Status Quo - On the Level
On the Level (1974)

Por lo demás, la pareja carismática de Status Quo se mantuvo unida a lo largo de los años sin dejar que en ningún momento decayera la actividad de la banda. Después del mencionado disco desenchufado, en 2016 los Quo se embarcaron en una gira con la que pretendían despedirse de los watios y las guitarras eléctricas antes de orientarse definitivamente a las acústicas. El plan empieza a torcerse a principios del verano cuando Rick Parfitt sufre un infarto tras un concierto en Turquía, viéndose forzado a abandonar antes de tiempo. Francis Rossi, fiel al lema ‘the show must go on’, decide cumplir los compromisos adquiridos recurriendo a un sustituto y así se presentan en los conciertos españoles, uno de los cuales tuvo lugar en agosto en el Festival Starlite de Marbella. Hay que agradecerles el detalle. En España siempre fueron fuertes, se portaron bien con nosotros y tocaron con tanta asiduidad que acabamos aceptándolos como si fueran un grupo más de Carabanchel. Tan intensa fue la relación que, casualidades del destino, pocos meses después el bueno de Rick acabó muriendo la pasada Nochebuena en un hospital precisamente de Marbella. En plena convalecencia, ¿qué se le habría perdido por la Costa del Sol para acabar ingresando justo allí? A saber. En cualquier época del año, en cualquier hotel de playa de nuestras costas puede uno verse rodeado de forma inesperada por un ejército de abueletes guiris. Alguna vez me fijé en los grupos de jubilados greñudos con pendiente de aro, chanclas y bermudas tratando de reconocer entre ellos a algún afamado roquero de clase media. Quien sabe si en alguna ocasión podría haberme cruzado con Rick Parfitt.

Status Quo - Aquostic
¿Alguien los llegó a ver así por la Costa del Sol?

Tras casi medio siglo ejerciendo como guitarra, cantante y compositor en Status Quo, la muerte de Rick Parfitt pasó casi inadvertida. El día de Nochebuena es de los pocos que la profesión periodística se toma libre, así que lo más que saldría es una breve nota leída en algún telediario sin redactor para adornarlo con unas frases bonitas ni técnico que buscara unas imágenes de archivo. Para colmo, el día de Navidad va y la palma el amigo George Michael dejando huérfanos a millones de fans, como para acordarse del melenudo que se había muerto el día anterior. Parfitt arrastraba las secuelas de su ataque cardiaco. Parece que quedó imposibilitado para seguir zascandileando sobre un escenario, pero su orgullo de guitar hero le impidió aceptar la baja médica y se inventó que era él quien abandonaba el grupo porque de ninguna manera podía aceptar que la siguiente gira fuera en formato acústico. Genio y figura.

Mientras suena la prometida canción de Rick Parfitt, vamos terminando con una reflexión fúnebre sobre el año que terminó. Según los aficionados a la estadística, lo de 2016 no fue para tanto. Murió el mismo número de famosos que siempre, aunque en el apartado musical se extendió una especie de leyenda negra originada por unos cuantos nombres de repercusión mundial. Por el contrario, de la impresión de que en lo que va de 2017 no se ha muerto nadie, pero si consultan los obituarios de la prensa especializada la cosa va que vuela. Quizá todavía falten celebrities de primera categoría, pero ya han caído un montón de bajistas, teclistas y baterías de grupos de la zona media del hit parade como Mott the Hoople, Allman Brothers Band, Black Sabbath, King Crimson… y también la tantas veces añorada Paloma Chamorro. Crucemos los dedos de las manos y hasta de los pies a ver si esto puede parar un poco. Que podamos escribir sobre roqueros con buena salud, y ustedes que lo lean.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Willy DeVille ya no suena en Rock & Gol”, que fue publicado originalmente el miércoles 11 de agosto de 2010.

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Feliz Navidad 2016 y próspero 2017 les desea A70 (más Dylanita que nunca)

Sábado, 24 de diciembre de 2016.-
Bueno amigos, ya hemos llegado de nuevo al momento en que hemos de hacer públicos nuestros mejores deseos para que todos pasemos unas felices fiestas, terminemos el año lo mejor posible e iniciemos un 2017 lleno de venturas. Del 2016 mejor nos quedaremos solo con las cosas buenas, por señalar solo la más reciente destacaremos el hecho felicísimo de que por primera vez el rocanrol haya sido galardonado con un Premio Nobel

Bob Dylan - The Bootleg Series, vol. 5. Live 1975. The Rolling Thunder Revue
Bob Dylan Live 1975 - The Rolling Thunder Revue (2002)

No, Bob Dylan no es un artista muy navideño. Seguro que lo imaginamos mucho más próximo a Mr. Scrooge que al Espíritu de la Navidad, pero eso no quita que en este tramo final de 2016 nos hayamos sentido orgullosos de ser más dylanitas que nunca. Precisamente por ser Navidad recuperamos aquí nuestra gira favorita, la Rolling Thunder Revue 1975-76 que quedó registrada en el disco Hard Rain y años más tarde en el quinto volumen de The Bootleg Series. Y por si alguien sigue sin creerse que las letras de Bob son absolutamente magistrales, aquí les dejo el vídeo subtitulado de un concierto de aquella gira para que lo disfruten ustedes en estas fiestas. Es el Dylan del pañuelo de obrerillo anudado en la cabeza que cautivó a gentes de las más variadas culturas y remotos idiomas.

Cuando empezamos con esto de Atascado en los 70 la intención era escribir mucho sobre Dylan, pero se fue posponiendo porque entonces sus canciones ni siquiera salían en youtube. La vez en que explicamos que el nombre del blog tenía mucho que ver con un título de Bob nos acabamos hartando de que suprimieran el vídeo, así que la cosa terminó ilustrada con una versión de Maggie’s Farm parecida a la de Hard Rain, pero tocada por un grupo de amiguetes en un pub. Ahora sí tenemos aquí sonando el concierto que querríamos haber puesto entonces, a ver si esta vez aguanta.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Atascado otra vez en Mobile con el Blues de Memphis sin poder salir”, que fue publicado el martes 1 de diciembre de 2009.

Summertime Blues

Domingo, 06 de noviembre de 2016.-
Tristeza de verano, traducción aproximada que podríamos interpretar con un tinte de nostalgia por esa estación del año de la que ya no queda ni rastro. El calor se resistió a aflojar, lo que nos sirvió como excusa para prolongar algo más de la cuenta el letargo de A70, que es como la marmota Phil de Punxsutawney pero al revés. Ahora que todos los animalitos de Pensilvania se fueron a dormir, llegó el momento de ponerse manos a la obra.


Viene a cuento este clásico de Eddie Cochran porque fue objeto de alusiones en el blog donde solemos matar el gusanillo durante los meses de verano, nuestro otro blog. Allí se mencionaron adaptaciones al español y algún megaéxito doméstico vagamente emparentado (abajo del todo pongo enlaces), pero como esos textos no se apoyaron exactamente en la versión original aquí comenzamos escuchándola como es debido.

Eddie Cochran - 12 of His Biggest Hits
12 of His Biggest Hits (1960)

Ni que decir tiene que el Cochran genuino fue un descubrimiento tardío, más allá de que se lo hubiésemos oído mencionar a algún rocker del barrio. Los roqueros de base sentíamos bastante respeto por los rockers de verdad, los que se esculpieron tupés a cincel durante la moda del rockabilly, porque ellos sabían cosas que nosotros aún no podíamos ni sospechar. Mientras todavía andábamos aturdidos por el ruido ambiente provocado por el macarrismo musical del momento ellos citaban con soltura nombres míticos procedentes de la noche de los tiempos, conocían el paleolítico del rocanrol y además eran capaces de distinguir el grano de la paja… pero lo que más nos extrañaba era la chulería con que ponían a Cochran y Gene Vincent en todo lo alto del olimpo del rock, por encima incluso de Elvis y de Chuck Berry. El caso es que pese a nuestra juventud desaliñada muchos éramos estudiosos y aplicados, gente seria que por habernos subido al carro del rocanrol casi treinta años después de que arrancara asimilábamos con apetito todo lo que nos habíamos perdido. Pronto descubrimos que igualarse en conocimientos a aquellos rockers no era tan difícil, que simplemente eran un poco fantasmas, aunque entrañables. Nunca estaríamos a la altura de esas pintas tan fastuosas que lucían con arrogancia, pero pudimos aprendernos todo el rock de los 50 en un santiamén sin sentir vergüenza por nuestros vaqueros desteñidos y camisetas de Discoplay. En concreto el nombre del tal Eddie Cochran nos llegaba desde montones de direcciones distintas, por ejemplo esta.

Por los Rolling Stones supimos de Twenty Flight Rock y Rod Stewart nos descubrió Cut Across Shorty. Sid Vicious y los Pistols pusieron el toque punkarra a Somethin’ Else y C’mon Everybody y algo más tarde, desde su cofradía sevillana, Silvio y Sacramento se marcaron una deliciosa adaptación de Three Steps to Heaven. Gente de todo pelaje, como pueden ver. Pero déjenme decirles que fue The Who el grupo que mejor supo traerse a Cochran a nuestro terreno. Sería un clásico del rock de los 50, pero sonaba de maravilla amplificado a la manera del rock de masas. Lo tocaron en todos los grandes festivales de la época y lo fueron haciendo cada vez más pesadote a medida que avanzaban los 70, imprescindible en su repertorio desde que quedara inmortalizado en su disco en directo más memorable.

The Who - Live at Leeds
Live at Leeds (1970)

Si la de los Who es la versión más famosa, la canción que Silvio cantó en misa y repicando tenía un significado especial, pues hablaba de estar unos pasos cerca del cielo con la desgraciada circunstancia de que fue el single póstumo de Eddie Cochran. Su historia fue bien triste, muerto a la manera James Dean dejando un bonito cadáver de 21 años, con un solo LP y un buen puñado de éxitos en formato pequeño que enseguida se recuperaron para el 12 of His Biggest Hits cuya foto pusimos más arriba. Había cruzado el charco para conquistar Inglaterra animado por Gene Vincent, pero un accidente camino de un aeropuerto acabó con Eddie y dejó a Gene tullido y amargado. Las actuaciones que dieron antes de la tragedia dejaron huella en los fans británicos, como demuestran todos los ejemplos que mencionamos en el párrafo anterior y que unos primerizos Beatles tocaran Twenty Flight Rock en The Cavern y en Hamburgo mucho antes que los Stones. Con el tiempo Cochran también fue profeta en su tierra, con artistas tan variados como New York Dolls o Bruce Springsteen reivindicando su repertorio, pero creo que el primer grupo estadounidense de rock potente que lo hizo fue este.

Blue Cheer - Vincebus Eruptum
Vincebus Eruptum (1968)

Decíamos que los Who utilizaron el Summertime Blues como bandera en cada festival donde tocaron: 1970 en Isle of Wight, 1969 en Woodstock y 1967 en Monterey. Por la proximidad de fechas, seguro que los californianos Blue Cheer escucharon la versión de The Who en Monterey y le dieron una vuelta de tuerca para que abriera como es debido su primer LP.

Pasan los años y la brutalidad de Blue Cheer nunca deja de asombrar. En principio era un grupo psicodélico, pero a la hora de la verdad se apuntaron a la moda del power trío y por esta salvajada se les suele mencionar como precursores de Black Sabbath y cosas así de heavys. Es muy posible que la influencia con los Who fuera de ida y vuelta, pues seguro que Pete Townshend asumió lo de Blue Cheer como un reto y acabó retorciendo el Summertime Blues hasta límites insospechados. Además, en esta toma que perpetraron en la televisión alemana el realizador tampoco se quedó corto con todo tipo de zooms enloquecidos e imágenes superpuestas. Recuerdo haberla visto por primera vez en alguno de esos programas que se marcaban Diego Manrique o Carlos Tena en La 2, cuando la circulación de material audiovisual era tan escasa que la emisión de semejante joya del Beat Club alemán en nuestra tele pública era todo un acontecimiento. Y últimamente me he vuelto a encontrar a los Blue Cheer en el garage de Little Steven, lo que nos devuelve al punto exacto en que lo dejamos justo antes del verano.

Más información sobre el asunto en el blog Tonterías de Verano: “Eva María: Esto se parece mucho al Summertime Blues” y “Una noche de verano: Ahora sí, el Summertime Blues a la española”, publicados en agosto de 2016.

Hoy no iré al Bernabéu a escuchar The River

Sábado, 21 de mayo de 2016.-
Pues no, no peleé por una entrada de Springsteen en esa mañana disparatada de venta on-line en la que se agotó todo un aforo del Santiago Bernabéu en apenas unas horas… ¿pero tanta gente hay en España cuyo corazoncito roquero quedó marcado por The River? Si cuando ese disco salió en 1980 por Madrid solo se enteraron Ramoncín, su amigo de Discos Melocotón y cuatro más…  Diría que la gran mayoría de los que van a ir hoy al estadio solo reconocerá Hungry Heart, la propia The River y poco más. No hagamos más sangre: los afortunados que estén allí esta noche disfrutarán de un grandioso espectáculo de rock y los menos entendidos quizá descubran una decena de maravillosas piezas de The River que nunca habían oído antes. Entre ellas esta.

Un colega me envió la crónica del concierto del Nou Camp de hace una semana y acabo de leerla. Parece ser que en sus queridos USA el amigo Bruce tocó el repertorio de The River en su integridad, pero para la gira europea alguien calculó que si a The Price You PayPoint BlankI Wanna Marry You y Drive All Night se le añadían Stolen Car, Independence Day, Fade Away o Wreck on the Highway las masas aullantes podrían caer en estado de somnolencia; mejor prescindir de unas cuantas. Así que Gira The Ties That Bind sí, pero sin poner en peligro la liturgia (y los millones) del rock de estadio. Es, como dice Ignacio Julià en su crónica de El País, el precio que pagamos.

Bruce Springsteen - The Ties That Bind. The River Collection
The Ties That Bind. The River Collection (2015)

En una gira de esta magnitud hay mucha pasta en juego y tampoco es cuestión de renunciar a una parte de los beneficios por subir tontamente el listón de los criterios artísticos. Aunque la edad del Boss empieza a ser preocupante, el tío sigue en plena forma como para todavía no levantar el pie del acelerador en lo que a giras mastodónticas se refiere. Lo que ocurre es que los buenos aficionados percibieron la cajita conmemorativa del 25º aniversario de The River como una gran oportunidad para ver a Springsteen sobre un escenario con planteamientos un poco distintos. Luego se anunció la gira, salieron las entradas a la venta y pasó lo que pasó. Es lo que hay, no es ni bueno ni malo pero es inevitable sentir un poco de pena. Bueno, eso pienso ahora, porque aquella mañana de entradas agotadas, en plena indignación por el colapso informático y los sospechosos canales de reventa que se activaron de forma inmediata, tuve un ataque de desprecio al público del rock de estadio y se me ocurrió una idea maligna: para validar las entradas habría que responder a un pequeño examen a la puerta del Bernabéu. Tampoco excesivamente difícil, por ejemplo: “Dígame usted el título de 10 canciones de The River… ¿Que no sabe…? Pues lo siento, no puede pasar. Queda usted descalificado… que pase el siguiente” y finalizado el proceso tendríamos que el número de suspensos aconsejaría reubicar el concierto en el campo del Rayo y, aún así, con algunos huecos libres en las gradas de Vallecas. Los allí presentes estarían cualificados para vivir un concierto inolvidable, que esta vez no empezaría con Badlands, como en las anteriores catorce giras, sino con la canción apropiada para la ocasión, exactamente esta.

Y siguiendo con el delirio, imaginaríamos sobre el escenario al Springsteen glorioso de finales de los 70 que ya andaba echando a rodar en directo las nuevas canciones compuestas para su siguiente LP, que iba a ser sencillo pero que se fue complicando hasta materializarse en el doble disco de vinilo cuya existencia estamos celebrando en la actual gira. Total, que para los que nos encontramos en semejante estado de nostalgia veo mucho más productivo gastarse 100 euracos en la edición deluxe de The Ties That Bind para degustar los tres DVD’s repletos de apabullantes conciertos de aquella época más el correspondiente documental que emplear la misma pasta en una entrada para ver aproximadamente el mismo concierto que la vez anterior y la vez anterior a la anterior. Ya sé que la excitación de compartir espacio con miles de almas es incomparable, pero en casa acompañado por una caja de botellines tampoco se está tan mal.

The Ties That Bind. The River Collection (Deluxe edition)
La caja deluxe en todo su esplendor

Dejando de lado lo que pudo haber sido y no fue, tampoco hay que ser demasiado aguafiestas, así que lo elegante será desear a los que tienen entrada para ver hoy a Springsteen que pasen una noche memorable. Lo doy por seguro para quienes vayan por primera vez; los que repiten revivirán experiencias felices. Yo mismo me acerqué a verlo en su penúltima visita a ese mismo estadio, una vez que hubo entradas de sobra. Allí me presenté con mi camiseta del Atleti para dejar las cosas claras y mereció la pena, aunque la cosa fue más o menos igual: repertorio de grandes éxitos para contentar a las masas intercalando dos o tres rarezas de The Promise para deleite de los aficionados pata negra. Ahora me sigue apeteciendo ir a conciertos, pero a aquellos en los que no tenga que pelearme con nadie por la entrada ni pagar gastos de gestión abusivos a empresas mafiosas. A la vuelta de Milán, donde tenemos un asuntillo pendiente, quizá me pase por el Calderón para ver a Paul McCartney jugando en casa, o quizá vaya al Nuevo Apolo, que tiene anunciado a Graham Nash, tíos grandísimos a los que supongo fuera del circuito de la reventa y la especulación on-line. Y si se agotan las entradas, pues me vuelvo por donde he venido y tan contento.

Y como me gusta mucho esta canción, pues aquí se la pongo otra vez, ahora en versión karaoke subtitulado. Hala.

NOTA POSTCONCIERTO: De vuelta de una visita familiar en Madrid, no pude evitar desviarme hacia la Castellana. En doble fila, con las ventanillas bajadas, escuchamos un par de minutos de Point Blank hasta que un policía nos echó… qué envidia. Luego en casa haciendo cuentas con los setlist compruebo que en Barcelona y San Sebastián cayeron 12 y 13 canciones de The River, mientras que en Madrid la cosa se redujo a 7… ¿acasó fue anoche el comienzo de la ‘Gira Born in the U.S.A.’? 9 canciones nada menos, casi el disco entero… imagino el mosqueo que se pillarían algunos. Como único consuelo para los madrileños, decir que en Lisboa solo sonaron 3: Hungry Heart, The River y Out in the Street… menos mal que nos queda Portugal. Si quieren escuchar un concierto bueno de verdad, aquí tienen uno de Nueva York del mes pasado, donde sí hizo lo que debía: tocar en orden las 20 canciones de The River y terminar con algún outtake, versiones y los bises más inevitables.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Southside Johnny estuvo en Madrid (Amigos de Bruce II)”, que fue publicado originalmente el jueves 22 de agosto de 2013.

Kunkeiro69 ha vuelto, Cucharada existe

Domingo, 08 de mayo de 2016.-
Aunque en A70 somos más de seleccionar canciones, hoy haremos la excepción y pondremos enterito el primer y único LP de Cucharada. La ocasión lo merece. La muerte de Manolo Tena nos llenó de ganas de volver a escuchar este disco fundamental y hurgando por youtube encontramos que el gran Kunkeiro69 renació de sus cenizas cual ave fénix y lleva ya casi un año manos a la obra compartiendo sin parar su inigualable colección. Esta es una de las joyas que abundan en su canal. Dura solo 38 minutos y puede escucharse del tirón casi sin darse uno cuenta.

Este LP de Cucharada fue una de las primeras referencias de Chapa Discos y tiene toda la pinta de que se tuvo que completar deprisa y corriendo medio improvisando el repertorio. Canciones, lo que se dice canciones, hay solo cinco o seis, lo demás son instrumentales, paridas e idas de olla variadas. Veámoslo en el propio listado que ofrece el amigo Kunkeiro, con minutaje incorporado para ir a tiro hecho.

1º- Desconcierto flamenco 00:00
2º- ¡¡¡Tan reprimido!!! 06:13
3º- Made in USA 10:09
4º- Canción para pedir limosna 14:55
5º- Abarca y devora/Compre (Pase ¡no molesta!) 20:52
6º- No soy formal 29:43
7º- Social peligrosidad 31:40

Como se puede comprobar, lo de comenzar un disco de debut con Desconcierto flamenco, larguísimo instrumental estilo rock progresivo andaluz, no tiene ningún sentido salvo que aspiraran a entrar en la banda sonora de alguna peli de García-Pelayo. Aparte de desconcertar al personal como sugiere el título, lo único que quizá consiguieron fue demostrar que cubrían el más amplio espectro guitarrístico: desde el rock urbano más macarra hasta twist tradicional, tradicional aunque “nada formal”, un poco de rocanrol, de blues y de otros palos del rock USA cumpliendo el anhelo de “sin salir de mi barrio ser un americano”, algún toque glam y una pieza tranquilota y tristona adornada por un punteo melancólico ideal “para pedir limosna”.

Cucharada - El limpiabotas que quería ser torero
El limpiabotas que quería ser torero (1979)

Suponemos que gran parte de esas guitarras solistas pertenecen a Antonio Molina El Zurdo, acreditado en el disco como ‘Troucho López Manolenta’, lo cual encaja porque entonces solía lucir bigotazo ‘groucho-zappiano’. En los Cucharada originales había un segundo guitarra llamado Jesús Vidal y en otros momentos aparecieron por allí un tal Florencio Martín, el argentino Miguel Botafogo o el propio Jaime Asúa, pero claro, con los pseudónimos que se colocaron para la grabación del LP cualquiera sabe. El caso es que Antonio Molina (no confundir con el cantante de copla) demuestra en este disco que es uno de los guitarristas más brillantes de su generación, no en vano El Zurdo (no confundir con el cantante de Paraíso) ya había curtido su talento al servicio de cantautores punteros antes de especializarse en rock. Quizá su valía no se reconoció lo que debiera por culpa del nombre, pues tuvo que ser un problema hacerse un nombre en el mundillo cuando su nombre ya estaba pillado por todos lados.

Reparto de limpiabotas y toreros
Detalle del encarte interior del LP con
el listado de limpiabotas y toreros

Descifrando el reparto, lo que sí está más claro es que ‘Merlín el Mago Polifónico’ era el mismísimo Teddy Bautista tocando teclas a la par que produciendo, mientras ‘Pulpo Baquetas’ era el batería José Manuel Díez que tuvo su aparición como uno de los chicos del coro en Leño En Directo y luego acabó yéndose a Alarma!!! con Manolo Tena. En cuanto a éste, su nombre de guerra en aquella época fue ‘Lolilla Cardo’. Tocaba el bajo disfrazado de monja o similar y, aunque empezaba a destacar como compositor e ideólogo, su liderazgo quedaba un poco diluido entre el caos disparatado que reinaba en Cucharada. Todo allí tuvo que funcionar de forma casi comunal, pero ya se vislumbran detalles que remiten al Tena letrista: ¿quién si no iba a sentirse ‘tan reprimido, tan oprimido y tan deprimido para componer un himno’? No puede atribuirse tan claramente la autoría a lo de sentirse ‘tan tiroriro’, aunque viendo las pintas que lucía nuestro ‘Manolo-Lolilla’ tampoco hay que descartarlo.

Manolo Tena en el papel de Lolilla Cardo
Así era Lolilla Cardo, bajista y cantante ocasional

Abundando en el debate sobre las relaciones de Cucharada con la movida, hace poco un buen amigo me aclaró algunos conceptos. Digamos que lo que se entiende como ‘movida’ se refería más bien a la cosa social, aquello de ir a bares y dejarse ver en exposiciones, eventos y happenings varios. Ahí el problema de los músicos del rollo no era tanto generacional, que en la movida también se coló gente bastante tarra, como el de llegar lastrados por un cierto tufillo lumpen. Pudieron convivir, estar más o menos en los mismos sitios a la vez, pero nunca terminaban de encajar.  Otra cosa bien distinta fue lo de la ‘nueva ola’, que sí era un asunto estético y musical al que casi todo el mundo intentó apuntarse, esos odiosos ‘nubabes’ contra los que despotricó Ramoncín. Digamos que la fiebre por la ‘nueva ola’ ocurrió unos meses antes de acuñarse el término ‘movida’, pero en la práctica la brecha también fue insalvable. Casi todos los grupos de Chapa se vieron forzados en algún momento determinado a hacerse pasar por nuevaoleros. Les pasó a Leño, a Topo, a Moris… mientras que a Cucharada la cosa les pilló de esta guisa.

Cucharada - Quiero bailar rock & roll
Quiero bailar rock & Roll (Single 1980)

Manolo Tena dijo en algún sitio que la idea era posar como maniquíes y luego ponerles encima una etiqueta colgando. Los mandamases de Zafiro no lo vieron del todo claro y les dejaron así, en esa pose ridícula, aunque sí permitieron que se sacara partido al logotipo inspirado en la tipografía de la Coca-Cola, la misma jugada que con el propio logotipo de Chapa. El caso es que esta foto de portada ya puede contemplarse como un anticipo de lo que después sería Alarma!!!, un grupo roquero pero moderno que intentaba buscar su hueco entre los estilos del momento. Solo habría que cambiar al Zurdo por Jaime Asúa y atenuar los colorines del vestuario, o sea, que estuvieran en la misma onda modernilla pero dentro de un tono de mayor sobriedad.

Este estribillo tan pegadizo quizá con aspiraciones a entrar en radiofórmula puede entenderse más como un proyecto de hit en la onda Tequila, pero la idea de Cucharada reducido a trío por lo que fuera no prosperó. Era un single de anticipo de segundo disco, que estaba proyectado como demuestra la contraportada, pero ese LP acabó perdiéndose en algún limbo mientras Cucharada culminaba su autodestrucción en el ‘81. Por ubicarlo en lo dicho anteriormente, podría decirse que murieron en plena ‘nueva ola’ pero justo antes de inventarse la ‘movida’.

Contraportada de Quiero bailar rock & roll
Ese segundo LP que nunca existió tenía carpeta
en preparación y nº de referencia

En el periodo que va desde el final de Cucharada hasta que Alarma!!! se puso en marcha, Manolo Tena se afianzó como letrista regalando canciones a Leño, Raza, Luz Casal, Sabina, Ramoncín… y fue precisamente en la banda de éste último donde acabó recalando El Zurdo, único Cucharada que no se fue a Alarma!!!. Su guitarra fue para Ramoncín la pieza clave desde la que construiría la superbanda de sonido granítico que él quería convertir en su propia E Street o Silver Bullet Band particular. Esa sociedad entre Ramoncín y Antonio Molina se mantuvo en sus años de mayor éxito, aquellos en que más se aproximó al ‘Bruce de Legazpi’ que siempre quiso ser.

Por terminar ofreciendo una referencia sobre el legado que dejó Cucharada pongo sobre la mesa el nombre de Siniestro Total, que siempre presumieron de ser fans de los madrileños y lo demostraron versionando varias de sus canciones, apropiándose especialmente de este Quiero bailar rock & roll que pueden escuchar pinchando el enlace para cambiar de blog.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Libertad para Kunkeiro69”, que fue publicado originalmente el jueves 29 de mayo de 2014.

Stones (III): Travesuras de Keith Richards

Lunes, 29 de febrero de 2016.-
Después de un episodio radiofónico tan excitante como el que les relaté la vez anterior, este blog se quedó cómo no medio atascado en un bloqueo del que no se terminaba de encontrar la forma de salir. Pues bien, tras un programa tan stoniano, tras vivir la pasión que todavía hoy Mariscal Romero transmite por los Rolling Stones, qué mejor que continuar con esto.

En nuestro serial dedicado a las grabaciones de estudio que los Stones van entregando con cuentagotas en los últimos tiempos quedó en el tintero un capítulo dedicado a Keith Richards. Aquí lo tienen. No exagero si digo que he escuchado Trouble cientos de veces desde que nos sorprendió a mediados de julio como adelanto de su nuevo disco. Allá por septiembre se publicó por fin Crosseyed Heart y lo recibimos con escepticismo. No se esperaba ya un tercer álbum suyo en solitario, ¿tendría todavía algo que decir el bueno de Keith a estas alturas? Bueno, pues si Trouble enganchó, la escucha del resto del disco se reveló como un auténtico deleite de principio a fin.

Keith Richards - Crosseyed Heart
Crosseyed Heart (2015)

Además de la que está sonando, otras como Heartstopper y Something For Nothing también se construyen en torno al clásico ritmillo richardiano imprescindible para practicar air guitar con los codos levantados. Blues In the Morning representa la cuota de viejo rocanrol de los 50 que nunca puede faltar en sus discos, mientras que exquisiteces como Robbed Blind, Nothing On Me, Just a Gift o Lover’s Plea mantienen ese tono ralentizado y canallesco que el Richards vocalista ha ido perfeccionando con los años para entonar de esa forma arrastrada en que él se siente más cómodo. A ese mismo género pertenece Illusion, la canción en que se junta con una superestrella del momento como Norah Jones. Quedó muy bonito, pero con el punto antipático de que la tal Norah ni siquiera se dignó a compartir estudio con Keith, sino que le envió por mail su parte cantada. ¿Pero qué se habrá creído esa tía? ¿Con quién ha empatado Norah Jones en su vida? Que se deje de Noras, mucho mejor Sarah Dash, su corista de toda la vida. Vetada Illusion y mencionadas nuestras favoritas de Crosseyed Heart, cambiamos de tercio con esta otra.

Según aseguró Mariano Muniesa el día que estuvimos en Mariskal Rock Radio, el año 2016 será esta vez sí el año en que los Rolling Stones volverán a entrar a un estudio a grabar material nuevo. Ocurrirá dentro de unos meses, una vez finalice su gira latinoamericana, y no se puede negar que el emocionante reencuentro discográfico con que nos sorprendió el Richards es el mejor presagio para que esos planes se hagan realidad. Pero conviene no dejarse llevar por la euforia, que ya sabemos que las veces anteriores la inspiración de los cuatro Stones no llegó para llenar un disco completo, sino para grabar unos pocos cortes con que adornar el enésimo recopilatorio.

The Rolling Stones - Forty Licks
El de 2003 incluía cuatro canciones nuevas

Esta que suena se llama Losing My Touch y cerraba el disco de 40º aniversario de la banda. Es quizá la joyita más valiosa de Forty Licks y redunda en el papel asumido por Keith Richards como guardián de las esencias rollinestonianas. Si en cada disco de los Stones el tema cantado por Keith era una especie de guinda para el pastel, a partir de los 90 su aportación fue creciendo en cantidad y en importancia. Apunten: The Worst y Thru And Thru (las dos de Voodoo Lounge); You Don’t Have to Mean It, Thief in the Night y How Can I Stop (las tres de Bridges to Babylon); Infamy y This Place Is Empty (de A Bigger Bang); más alguna pieza en directo como The Nearness Of You y el propio Losing My Touch podrían haber completado un sobresaliente disco en solitario de Keith Richards, ese que nunca publicó desde su segundo Mean Disposition de 1992 hasta el actual Crosseyed Heart. Déjenme que personalmente lo complete con esta otra.

Aunque esta maravilla proceda de sesiones de grabación de finales de los 70, podría incluirse perfectamente en ese hipotético disco perdido porque su edición oficial corresponde a 2011. Se llama We Had It All y fue dando tumbos por discos no oficiales de todo tipo hasta que por fin apareció con todos los honores en el CD2 del Some Girls Deluxe Edition, que contenía nada menos que doce canciones que no pasaron el corte para la selección definitiva. Por aquella época, ya saben, el cupo para Richards era de una sola canción por disco y la elegida fue Before They Make Run, que era bien molona y encajaba como un guante en el tono macarrilla que rezumaba el mítico Some Girls. No, no pondremos ni un pero al listado de canciones de 1978, pero como suele ocurrir en estos casos a día de hoy es un placer escuchar todo lo que se quedó fuera e imaginar los quebraderos de cabeza que provocaría condenar al ostracismo cosas tan buenas como este We Had It All.

The Rolling Stones - Some Girls Deluxe Edition
El deluxe de 2011 traía un CD enterito de rarezas

Ah, los tesoros revelados por las Deluxe Edition, qué regalo para nuestros oídos. Eso daría para una nueva entrega de este serial, ya veremos, que en algo tendremos que entretenernos hasta que llegue el tan ansiado repertorio de 2016. Si Keith Richards utilizó Talk is Cheap, su primer disco solista, para desafiar a sus propios compañeros de grupo y obligarles a remontar ese momento de bajón que vivían a finales de los 80, no descartemos que Crosseyed Heart, salvando las distancias, pueda servir para lo mismo. Nos agarraremos a ese clavo ardiendo.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “El verano en que Jagger cumplió 70”, que fue publicado originalmente el domingo 29 de Septiembre de 2013.

Minuto de gloria de A70 en Mariskal Rock Radio

Domingo, 7 de febrero de 2016.-
El otro día servidor de ustedes acudió como invitado al programa de Mariscal Romero. Increíble, nunca pensé que este modesto blog semiclandestino pudiera merecer semejante atención, pero ocurrió. Solo pensarlo me resultaba tan inquietante que pedí a mi buen amigo Ángel Dobrovolski que me acompañara, por si el miedo escénico, y allí nos presentamos. Pensaba: no vamos a pintar nada en una emisora tan metalera, pero cuando entramos en el estudio tenían puesto a este grupo y ya todo fue más fácil.

Nos saludamos mientras Blind Faith sonaba en antena y charlamos brevemente hasta que la música acabó y se abrieron los micros. En silencio reverencial contemplamos al Mariscal y a Mariano Muniesa en acción. Fue emocionante verlo desde dentro, no se pueden imaginar. En su estilo inimitable, Romero elogiaba la voz negroide del jovencísimo Steve Winwood, enfatizando el asombroso currículo que acumulaban los miembros de este supergrupo: Yardbirds, Spencer Davis Group, Cream, Traffic, Family… mientras Muniesa precisaba datos concretos como la fecha de grabación del único disco y su corta carrera de directo: un solo concierto en tierras británicas, el de Hyde Park que pueden ver en el vídeo, una pequeña gira estadounidense y rápida disolución, todo en apenas medio año. También mencionó la polémica generada por la portada del avioncito fálico, sustituida en EEUU por una foto del grupo y retocada en sucesivas reediciones con todo tipo de etiquetas sobre los pechos de la adolescente. Si entonces hubo censura, a día de hoy sencillamente no sería posible con tanto moralista suelto.

Blind Faith - Blind Faith
Blind Faith (1969)

Cuando llegó el turno de hablar sobre Atascado en los 70, fue Mariano Muniesa quien se encargó de dedicar unas amables palabras al blog. Hay que decir que el contacto lo propició él, primero enviando un comentario a un texto sobre Mariscal Romero que se publicó en los comienzos de A70 y hace unas semanas invitándonos al programa. Sobre la entrevista en sí prefiero no contarles nada, mejor la escuchan.

Mariskal Romero Show 03/02/2016 (2ª parte)

Atascado en los 70 se puso en marcha hace ya un poco más de seis años, sin más pretensión que compartir algún buen rato de música con quien se quisiera pasar por aquí a leer. Intentamos no atosigar a los lectores con mensajes de autobombo, que bastante ocupado está todo el mundo en internet como para andar molestando, pero creo que esta vez no va a quedar más remedio que hacerlo. Aunque sea para presumir de esta foto.

Ángel, Muniesa, Balbino y Mariscal
Ángel, Muniesa, Balbino y Mariscal

La parte final del programa en que participamos tenía como asunto principal la gira sudamericana de los Rolling Stones, que comenzaba justo ese día en Santiago de Chile. Si estaban tan interesados en el Olé Tour 2016 es porque a estas horas Mariscal y su gente ya habrán llegado a Argentina para hacer la crónica de los siguientes conciertos. Qué envidia. Al menos nos queda el orgullo de que el bloque que se dedicó a Atascado en los 70 cayó justo en medio de toda la catarata de información stoniana. Por nosotros ningún problema, que tratándose de los Stones siempre vamos a estar de acuerdo. Así que viene bien para terminar otra canción de Blind Faith, que sabiendo que ese verano de 1969 los Rolling Stones también iban a tocar en Hyde Park, versionaron esto a modo de anticipo.

Muy bonito este Under My Thumb estilo ‘manolenta’, lo que me da pie a recordar que el texto inaugural de Atascado en los 70 trataba sobre otro de los grupos donde estuvo escondido Eric Clapton por aquella época en la que no quería ser solista.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el primer post de este blog: Eric Clapton y Duane Allman, con todos ustedes… ¡Derek And The Dominos!”, publicado originalmente el lunes 2 de noviembre de 2009 y luego otra vez mencionado en “Atascado en los 70 Año II, el aniversario fantasma”, publicado el miércoles 24 de noviembre de 2010.