Rock al 1/4 de hora: Mariscal Romero en El Semáforo

Miércoles, 24 de octubre de 2012.-
Ya sé que esta sección era para poner canciones largas de Neil Young, Frank Zappa y gente así, pero es que me he tropezado con este vídeo y no he podido resistirme. Aunque no se trate de una pieza musical, este solo de lengua de diez minutos de duración merece ser escuchado en su integridad.

Ya conté en un texto recién rescatado del Archivo A70 que, sin ser músico ni cantante, Mariscal Romero fue una de las pocas figuras que gozó de estatus de rock star en la escuálida escena del rock español de los 70. Ese merecido papel estelar se lo ganó revolucionando la radio roquera en España, pero aparte ejerció de cantante ocasional, animador de conciertos, promotor de historias, editor de revistas y, sobre todo, de provocador profesional. En vista de la poca relevancia pública que se le concedía a nuestro rocanrol, Mariscal asumía gustoso la función de agitador y no dudaba en ir a la tele a montar el pollo cada vez que le llamaban. Otra muy sonada fue cuando se presentó en Su turno con un bate de béisbol para asustar a Carlos Tena, AlaskaJosé María Cano y otros modernillos que tenía enfrente. La cosa iba de roqueros contra poperos, y Jesús Hermida tuvo que regañarle porque los quinientos oyentes del Musicolandia que se trajo con él no paraban de jalear al Mariscal y de abuchear a los otros.

La loco-entrevista (Single, 1980)… aunque no tenga nada que ver, el nombre de este disco viene muy a cuento

Pero bueno, lo del debate de Hermida fue otra historia. Eso que ven ahí arriba se emitió una noche de viernes de 1995 en TVE en horario de máxima audiencia. Visto hoy podría parecer un milagro, pero cualquier cosa era posible si estaba al mando Chicho Ibáñez Serrador, monstruo de la televisión que cuando se cansó del Un, Dos, Tres puso en marcha ese formato maravilloso que fue El Semáforo. Consistía en regalar varios minutos de gloria a cualquier ciudadano de a pie que se atreviera a hacer sus gansadas delante de millones de espectadores. Todo lo que ahí salía se situaba en ese terreno fronterizo entre la genialidad y el ridículo, recuerden por ejemplo al entrañable Cañita Brava, pero parte de la gracia residía en que los mayores esperpentos fueran presentados con solemnidad por un señor muy serio con chaqué, pajarita y dicción impecable. Qué grande era Jordi Estadella… disfruten de sus educadas interpelaciones al Mariscal mientras en la grada las fans se escandalizan al escuchar la retahíla de descalificaciones y burlas a sus queridos Bosés e Iglesias.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “El ojo azul de Mick Jagger”, que fue publicado originalmente el domingo 10 de enero de 2010.

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Algunos roqueros poco correctos

Miércoles, 17 de octubre de 2012.-
Repasando los discos que han ido cayendo en mis manos en los últimos meses, compruebo que siempre acabo refugiándome en las mismas viejas glorias del rock nacional. Aparte del delirante disco de duetos de Miguel Costas, del que ya les hablé, también he podido escuchar la penúltima entrega cultureta de Loquillo, el eterno retorno de La Frontera (Rivas Creek), los discos en solitario de las dos mitades de Pereza y, con varios años de retraso, uno de Joaquín Sabina que me había perdido. Reconozco que enganché este Vinagre y rosas impresionado por un videoclip en el que precisamente colaboraban Leiva y Rubén Pozo con su gracejo habitual.

Vi Tiramisú de limón por casualidad en uno de esos canales de emiten a todas horas vídeos musicales sin criterio alguno. Me gustó tanto que tuve que ir a buscar un Vinagre y rosas ya en el cajón de las rebajas. Pese a lo mucho que me gusta Joaquín, a veces me salto alguno de sus discos por el mosqueo que me producen sus desbarres de intelectual comprometido. Se me hace duro soportar sus lecciones de ortodoxia política, sobre todo por esa desagradable sensación que transmite de ir siempre a favor de corriente. Siempre dispuesto a halagar al público ya ganado de antemano, siempre proclive a regalar los oídos de la Kirschner de turno si con eso puede vender un puñado más de discos al votante peronista… En fin, no seguiré por esos terrenos escabrosos porque luego escucho algo tan bueno como Tiramisú de limón y no tengo más remedio que rendirme. El sr. Sabina es uno de los más grandes escribidores de canciones y no sería justo juzgarle por otras facetas en las que quizá no sea tan brillante.

Vinagre y rosas (2009)

Así que, dejando aparte esos pequeños detalles en la vida del artista, el disco está muy bien y el detalle de cantar con Rubén y Leiva quedó muy chulo. Y como con estos sí que simpatizo últimamente, conseguí sus discos en solitario en cuanto salieron. Uno me gustó y el otro no tanto… prefiero no entrar en detalles.

¿Sumando las mejores canciones de estos dos discos saldría uno bueno de Pereza?

Por cierto, que a estos chicos les encanta salir de invitados en los videoclips de otros. Hace poco les vi en uno de Alejo Stivel cantando una de Burning… pero no era mi intención hablarles ahora de alguien tan en la órbita progresista, sino de todo lo contrario. Resulta que Loquillo lleva ya tanto tiempo enfadado con el mundo que últimamente anda frecuentando compañías nada recomendables. En su afán por desmarcarse del clan cultural que medró con el anterior gobierno, se deja entrevistar por los más odiados ogros de la caverna mediática y, lo que es peor, se le nota cómodo. Dentro de poco va a publicar un disco entero con Sabino Méndez, que hace ya tiempo va de columnista en prensa conservadora… pero nada como el despropósito del disco anterior. Su nombre era el de todas las mujeres estaba íntegramente dedicado a un poeta de derechas, un escándalo de tal calibre que algunos fans de toda la vida renegaron del Loco y quemaron su discografía completa… ¡Pero qué se habrá creído este tío! ¿Es que nadie le explicó lo del cordón sanitario?

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Mariscal Romero, el primer indignado”, que fue publicado originalmente el sábado 27 de agosto de 2011.