El día en que Ike y Tina se lo hicieron en directo

Domingo, 6 de marzo de 2011.-
Ya mencioné que la relación de pareja entre Tina y Ike Turner daba mucho juego para guiones cinematográficos sobre vidas desgarradas y para crónica rosa en general. Sin entrar a valorar la catadura moral de Ike, claramente el malo de la película, lo cierto es que hubo un tiempo en que el salvajismo inherente al dúo se utilizó sin remilgos como recurso artístico y comercial. Y funcionaba, vaya si funcionaba. La música que salía de la mente de Ike tenía fuerza por sí misma, pero lo que la propulsaba a las alturas era la intensidad escénica de Tina. Sobre las tablas, en presencia de miles de espectadores, marido y mujer practicaban todo tipo de jueguecitos sexuales más o menos simulados que levantaban admiración y muchas más cosas. A su lado, Jim Morrison y su famoso escándalo masturbatorio quedaría a la altura de un tierno ejercicio escolar.

Menuda pareja de guarrillos… mira que utilizar el clásico de Otis Redding como apología del sexo oral… “Puedes pedirme cualquier cosa que tú quieras que yo te haga”, dice Ike. Entonces Tina se hace la interesante y pregunta: “¿De verdad me deseas?”. “Te deseo, porque tú tienes lo que yo quiero”, responde Ike, toma aire y añade “y me gusta comérmelo, cariño”, por si no había quedado claro. “Tú tienes lo que yo quiero”, asegura ella, “y tú tienes lo que yo necesito”, responde él por mostrarse totalmente de acuerdo con su esposa. Y se insinúan el uno al otro, y se lamen, se sorben, y Tina gime y acaba gritando “come on baby, suck it to me, suck it to me one more time”.

Tengo entendido que se montaban este simpático teatrillo cada vez que interpretaban I’ve Been Loving You Too Long, pero esta parece la única actuación que quedó inmortalizada en imágenes. Alguno de los que ha subido este vídeo a youtube lo sitúa en el Festival de Altamont de 1969, quizá porque la cosa encajaba muy bien en ese año. Es cierto que Ike & Tina telonearon a los Stones en multitud de ocasiones, pero ellos no estuvieron en el maldito concierto en que los Hells Angels asesinaron a un espectador. En realidad las imágenes pertenecen a otro festival celebrado en 1971 nada menos que en Ghana. A alguien se le ocurrió que sería bueno trasladar los sonidos más negroides de EEUU a la madre África, y quedó registrado en esta película.

Soul To Soul (1971)

Más sobre Ike & Tina Turner en:

http://balbinositio.zymichost.com/balbinoblog/archives/766

Tragedias del rocanrol vol. I: Sam Cooke

Martes, 9 de marzo de 2010.-
Me quedé con mal sabor de boca al relacionar a Sam Cooke con un horrible programa de televisión. Que quede claro que Sam es uno de los grandes y, pese a su corta carrera, ha influido en muchos de los grandes. Y puestos a ubicar sus canciones en el mundo audiovisual, mejor recordarlo por una escena famosa de la historia del cine.

Aunque no sea la versión de Sam Cooke, impresiona ver cómo su canción anima a bailar incluso a quien lo tiene prohibido. Y pese a deber su fama a este tipo de canciones, no era tan solo un baladista. Aquí va un buen ejemplo de otro de sus temas favoritos: la juerga nocturna.

Volviendo a Único Testigo, la peli da en el clavo cuando la mojigata se derrite al escuchar al hombretón susurrando Wonderful World, porque la propia biografía de Sam Cooke está marcada por una religión familiar opresiva. Era hijo de un predicador y se inició cantando en la iglesia, así que su decisión de abrirse camino en el mundo del espectáculo debió de estar envuelta en tremendos sentimientos de culpa. Tuvo que disimular su verdadero nombre (se llamaba en realidad Samuel L. Cook, sin “e” final) y siguió adelante con su carrera artística cargando para siempre con el estigma. En muchas de sus interpretaciones no puede disimular su pasado gospel. Esta es una de las últimas versiones que hizo, en la que dio un toque evangélico a un éxito de un joven cantautor… quizá Sam Cooke fuera el responsable de que esta canción se convirtiera en un hit de las misas postconciliares.

Sam murió a finales de 1964, pero ya le había dado tiempo a fijarse en el paliducho Dylan, que acababa de darse a conocer con un par de años de intenso éxito. Tampoco pudo disfrutar demasiado de la explosión del soul de mediados de los 60. Figuras del sello Atlantic como Solomon Burke, Joe Tex, Wilson Pickett, Sam & Dave, y sobre todo Otis Redding alcanzaban el estrellato y, aunque Sam Cooke ya no estaba allí para verlo, su nombre quedó asociado a ellos por sus cinco singles póstumos publicados en 1965, entre ellos Shake, que con el tiempo sería uno de los himnos mod por excelencia. Este fue el recopilatorio con el que descubrí sus canciones más conocidas.

Sam Cooke - The Man And His MusicThe Man And His Music (1986)

En realidad, por las fechas en que se desarrolló su carrera (debutó en 1957 poniendo You Send Me directamente en el número 1) Sam Cooke pertenece más bien al grupo de grandes nombres de pioneros del soul como Ray Charles y James Brown, tras los que aparece una larga lista de ilustres adelantados a la época dorada del género como Rufus Thomas, Don Covay, Ben E. King y toda la saga Coasters y Drifters. Todos los grupos de la invasión británica de 1964 veneraban a la aristocracia de la música negra, y Cooke fue un tipo especialmente apreciado por los roqueros ingleses. Éxitos suyos como Good Times, Having A Party y Bring It On Home To Me conocieron versiones de gente como The Rolling Stones, Small Faces, The Animals… y mucho más recientemente la alucinada de Amy Winehouse se lució con una sorprendente revisión reggae de Cupid. Pero por encima de todos, el fan número 1 de Cooke es Rod Stewart, que imitó su forma de cantar y raro es el disco suyo que no lleva una de Sam.

Está claro que era un autor luminoso y vital, pero su repertorio tiene el regusto triste de su prematura muerte. Sabemos que fue tiroteado en diciembre de 1964, y se han contado tantas versiones sobre lo ocurrido que es difícil saber cuál de ellas es la verdadera. Puede que se amañara la historia oficial por culpa del racismo que imperaba entonces en EEUU, pero con motivo del 25 aniversario del suceso empezó a difundirse una escena final digna de TV movie. Sam Cooke acababa de ofrecer un gala triunfal en Los Ángeles y tuvo a bien celebrarlo con una apetecible groupie blanca. La invitó a subir a una habitación de un motel. No sabía nuestro galán que la joven era la típica putilla que desvalija a sus conquistas mientras se duchan, así que ahí tenemos al bueno de Sam ataviado con una toalla de baño (o quizá ni eso, vaya usted a saber) persiguiendo por los pasillos del motel a una chica blanca. Imagínense lo que pudo pensar la recepcionista… fue ver al negrazo tras la indefensa blanca, sacar el arma de fuego que todo estadounidense que trabaja en atención al público tiene debajo del mostrador… y usarla a discreción. ¿Qué podía hacer? No tenía otra opción, cómo después corroboró el jurado que la absolvió por homicidio justificado. Eran otros tiempos.

Descanse en paz Sam Cooke, tristemente asesinado durante su último Twisting The Night Away.

Joe Cocker y su asombroso momento Woodstock

Viernes, 20 de noviembre de 2009.-
Estaba tan intrigado por la colaboración entre Joe Cocker y Leon Russell en 1970 que me pillé una reedición del legendario directo Mad Dogs & Englishmen, es decir, dos ingleses (Cocker y Chris Stainton) que se juntaron con una panda de americanos rabiosos en una especie de gira circense. Alimentados por todo tipo de excesos hippies y alcohólicos, en este disco tenemos a Joe Cocker y sus amigos en estado de gracia.

Joe Cocker - Mad Dogs & EnglishmenMad Dogs & Englishmen (1970)

Joe Cocker era un británico de Sheffield que había grabado un par de discos con su grupo The Grease Band. Esa voz rota tuvo cierta repercusión en los USA, así que fueron invitados a participar en Woodstock. Eso es estar en el sitio adecuado en el momento justo. La actuación que allí dieron fue memorable, y todo el mundo flipó con ese tío raro que fingía tocar una guitarra invisible. Se podría decir que fue Joe Cocker quien inventó el air guitar, pero él asegura que estaba borracho y que no recuerda nada. Vamos, que sabe que estuvo allí porque vio la película.

Tan luminosa actuación sirvió para abrir la jornada dominical, tercera y última del evento. Fueron cinco o seis canciones: Let’s Go Stoned, Something’s Coming On, Delta Lady de Leon Russell… y para terminar su celebérrima versión de los Beatles. Quizá por culpa de los delirantes coros en falsete de sus dos guitarristas, el cielo empezó a oscurecerse. Cocker salió de allí como un señor tras desgañitarse con su canto a la amistad, y al poco empezaron los rayos y los truenos. El siguiente en actuar, Country Joe & The Fish, se hartó de gritar “No rain, no rain, no rain”, pero la tormenta fue brutal y el escenario casi salió volando…

Joe Cocker estaba exhausto, pero el éxito fue tal que se vio obligado a improvisar una gira por EEUU. El grupo estaba prácticamente disuelto y solo su guitarrista y amigo Chris Stainton se mantuvo a su lado, así que decidió confiar a Leon Russell la tarea de reclutar músicos… ¡y el muy bestia contrató a más de veinte! El resultado quedó reflejado en uno de los mejores discos en directo de la historia, el mencionado Mad Dogs. Es maravilloso, sí, pero solo gracias a que se grabó en la primera semana de gira, porque enseguida las relaciones personales se fueron deteriorando gravemente. Los conciertos empezaron a no salir tan bien, hasta culminar en un caos tan monumental que Cocker acabó deprimido y alcoholizado. Pero de eso y de la increíble película que capturó todo aquello será mejor que hable con más detenimiento en otra ocasión.

Leon Russell y Joe CockerLeon Russell sacó tanto de quicio a Joe Cocker
que casi se lo carga

Ike & Tina Turner, mejor no hablar de ciertas cosas

Lunes, 2 de noviembre de 2009.-
O sea, que tratándose de esta pareja, mejor hablar solo de música. Tina Turner, una voz salvaje y una bestia sobre el escenario. Ike Turner, adelantado a su tiempo y genio absoluto… pero menudo tipejo. ¿Valoramos a los artistas por su obra o por su calidad humana? ¿Se puede admirar el trabajo de alguien detestable? ¿Quemamos la filmografía de Polanski?

Seguidor de la idea que Chuck Berry tenía del negocio, el joven Ike Turner sabía que como guitarrista negro tenía que concentrar su enorme talento en una sola dirección: vender su arte a los blancos y hacerse rico. Ya al principio de los 60, mucho antes de que los Beatles cruzaran el Atlántico, Ike había diseñado un sonido vigoroso orientado a un mercado rock que todavía no existía, nada que ver con los vocalistas negros de su época. En directo saltaban chispas entre Ike y Tina, ella lo provocaba como una hembra valerosa y desafiante, y así el ego del macho engordaba y engordaba, feliz de sentirse el jefe de la manada.

Después, el orgulloso Ike fue apuntándose a todas las tendencias que tuvieran ventas garantizadas: funk, soul, rock, producciones de Phil Spector, versiones de éxitos ajenos de Beatles, Stones, Stevie Wonder, Sly Stone, autoversiones hasta el hartazgo del repertorio propio… Llegados a los 70, Ike & Tina se integran hábilmente en la resaca posthippie. No hay más que ver la portada de Workin’ Together.

Ike & Tina Turner - Workin' TogetherWorkin' Together (1971)

Intercaladas entre sus composiciones, logran uno de sus mayores éxitos con una vibrante versión del Proud Mary de la Creedence y se apuntan también a los dos últimos singles de los recién separados Beatles, Get Back y Let It Be, imagino con qué intención. En la canción que da título al disco, Tina canta de forma conmovedora al amor y a la hermandad universal, aunque luego, en el calor del hogar, se repartiera algo más que besos.

Más sobre Ike & Tina Turner en:

http://balbinositio.zymichost.com/balbinoblog/archives/3