El éxito invisible de Lapido

Jueves, 27 de octubre de 2011.-
Hace un par de semanas hice algo totalmente inusual en mí, tan apalancado como estoy en recuerdos de rocanrol: ir a un concierto. Fue el sábado 8 de octubre en la Sala Caracol. Y vi esto.

De los músicos que admiro y siguen en activo, hay algunos a los que alguna vez compro sus discos y unos pocos a los que compro todos. Lo de acercarse a los conciertos cuesta mucho más trabajo, pero José Ignacio Lapido es quizá el único al que siempre procuro ir a ver en directo. Bueno, a él y a la J. Teixi Band. Cada uno en su estilo, considero a Lapido y a Javier Teixidor como dos auténticos currantes del rocanrol a los que merece la pena contemplar sobre el escenario. Aunque últimamente encuentro una pega: que ese escenario sea el de la Sala El Sol… tan mítica, tan entrañable… pero tan incómoda y con esa desagradable acústica. La última vez que vi allí a Lapido acabé con tal bloqueo de oídos que me quedaron muy pocas ganas de repetir. Es más, falté a la presentación de su último CD y creo recordar que no hice mucho por evitar perdérmelo.

De sombras y sueños (2010)

Meses después, y tras unas cuantas escuchas del disco, me dejo liar por el mismo amigo de siempre para su nueva visita a Madrid. “Vale, píllame una entrada”, respondo sin mucho pensar, y para mi sorpresa la cita es en la Sala Caracol. Mucho más al tanto que yo, Miguel me cuenta que Lapido agotó las entradas del concierto de la Sala El Sol al que no fui y que, como se quedó bastante gente colgada en la Calle Jardines, el granaíno prometió regresar pronto a una sala algo más grande. Me parece que, tal como están las cosas, esto es mucho decir.

Gira octubre 2011Lapido se ha visto obligado a repetir en Madrid y en
otras dos plazas de primera, Bilbao y Barcelona

Me explico. Hace ya más de mil años que 091 se separó y que José Ignacio Lapido emprendió su propio camino. Fue una decisión valiente, el grupo estaba sonando como una apisonadora y esa carrera en solitario se aventuraba incierta. Sí, Lapido era un excelente autor, pero defender las canciones con su propia voz… Aunque la cosa no estaba nada clara, va avanzando el siglo XXI y ahí sigue, vendiendo discos y llenando salas. No es que quepan muchos miles de personas en Caracol, pero me sorprendió ver tanta gente, y además público con aspecto de comprar su entrada y tener el disco, nada de amiguetes con invitación.

Desde 1999, la trayectoria en solitario de Lapido ha sido casi invisible. No sale en la tele, no suena en la radio. A veces Amaral habla bien de él, a veces Quique González, M-Clan o Los Hermanos Dalton graban temas suyos, a veces Miguel Ríos le invita a alguno de sus conciertos de prejubilación… pero poco más. Sin embargo, Lapido ha conseguido ser dueño de su carrera y tener un prestigio siempre al alza. Lentamente, pero siempre en aumento. Casi desde el principio moldeó su propia compañía para autoeditarse, de manera que puede publicar más o menos cuando a él le da la gana. Nunca defrauda, sus canciones siempre están a la altura. Las portadas son bonitas, pone elegantes ilustraciones en los libretos y hasta hace videoclips chulos, como los que he puesto aquí debajo. Creo que, sin grandes estridencias, este señor ha conseguido ser un artista de éxito.

En el concierto de Caracol note un ambiente grato, casi familiar, como si la amplitud y limpieza del lugar (¡ya no se fuma en los conciertos!) tuviera su reflejo en un sonido lleno de matices. Quizá en algunos tramos un poco pasado de volumen, por poner alguna pega, pero nada que ver con el ruido insoportable de El Sol. Vi a gran parte del público cantando sus canciones y me pareció admirable, con esos estribillos tan poco asequibles que lo mismo citan a Quevedo y al mito de Sísifo que a Bo Diddley y al Burnin’ Love de Elvis. Ya sea por mi deficiente memoria o por no ser el mejor fan, yo nunca sería capaz de llegar a tanto. Caigo en la cuenta de que reconozco todas las canciones, pero a duras penas puedo distinguir a cuál de sus seis discos pertenece cada una. Es el problema de mantener siempre la calidad, de no tener altibajos. Hacer las cosas siempre bien resulta un poco monótono.

One CommentDeja un comentario

  1. De los Archivos A70 hemos recuperado los 4 comentarios que esta entrada recibió en el blog original:

    1. Miguel dice:
    31/10/2011 en 10:30 PM

    A sus pies, suscribo todos sus acertados comentarios. Siempre se aprende de sus escritos. Salud

    2. Balbino Ruiz dice:
    01/11/2011 en 9:43 PM

    Todo lo contrario, en este caso soy yo el que sigue sus pasos. Gracias a usted disfruté de este excelente concierto, pues quizá no habría vuelto a ver a Lapido tras la penúltima mala experiencia.

    3. nevscky dice:
    03/11/2011 en 2:27 PM

    El que ha tenido una mala experiencia he sido yo volviendo hoy a currar. En fin, que la próxima vez que se entere de una audición del muy honorable Sr. Lapido, al que nunca reconocí en las primeras fotos de 091, me lo comenta Sr. Balbino, a ver qué se puede hacer. Me encantaría verle en directo, aunque sólo sea para decir: “Yo estuve ahí”.

    Respuesta de B.R.: Me alegro de saber de usted. Ir a algún concierto no estaría mal… solo le digo que hace poco, en este mismo blog, alguien escribió la palabra mágica: “callos”.

    4. trilobite dice:
    20/07/2012 en 2:17 PM

    Veo que nos vamos acomodando a la fase fósil. Mira que me gustaba 091, pero no creeis que últimamente tenemos a este señor tan serio un poco sobrevalorado?

    A mi a ratos me aburre…


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