Nuestro enemigo David Bowie

Lunes, 18 de enero de 2016.-
Hace una semana que se murió Bowie, paradigma y cumbre de todas las vanguardias. El lunes pasado bien temprano corrió la noticia por las redes sociales, lo que no quita que muchos lo oyéramos por la radio en la voz de alguno de esos locutores cavernarios de programa matinal. Qué atraso, qué enorme paradoja tratándose de un artista como Bowie, siempre tan moderno. Pero no nos engañemos: más allá de poses extraterrestres y futuristas, David Bowie era un personaje tan del siglo XX como la inmensa mayoría de sus fans. Reafirmándome en la idea, mi particular homenaje fue comprarme un periódico al día siguiente, que es lo que hacemos las personas antiguas cuando ocurre un gran acontecimiento. Aún digiriendo el empacho de loas a su habilidad para vulnerar la ortodoxia del rock, aquí nos conformaremos con recordar que también hubo una etapa en la que supo mantenerse más o menos en la ortodoxia.

Este Jean Genie puede que sea el momento de su carrera en que más se ajustó a los cánones de un género de moda, como en esos años era el glam-rock, con aparición en Top of the Pops incluida. Se publicó como single en 1972 con unos meses de adelanto a Aladdin Sane, el LP al que pertenecía. Con el anterior Ziggy Stardust y el siguiente Diamond Dogs integra su trilogía perfecta de rock alienígena y un poco gay, las extravagancias cotidianas que se llevaban en el mundillo glam. Esos son los tres discos de David Bowie con los que más cómodo se puede sentir el roquero de a pie, habitualmente más proclive al conservadurismo musical que a las tonterías y las moderneces. 

David Bowie - Aladdin Sane
Aladdin Sane (1973)

El problema fue que a quienes empezamos a escuchar música en los ochenta nos costó unos cuantos años descubrirlo. Para los jóvenes roqueros de los ochenta David Bowie era nuestro enemigo, el villano más despreciable y el mayor traidor conocido de todo el universo musical, pues a diferencia de otros a los que se suponía la desgracia de ser horteras de nacimiento, Bowie era hortera sobrevenido y por voluntad propia. Él, que había tenido el honor de compartir escenario con el gran Mick Ronson, se permitió el lujo de prescindir del guitarrista primero para hacer un disco de funk-soul moña y luego para juntarse con Brian Eno a experimentar con la cosa techno y electrónica de su etapa berlinesa. Y todo con tal de no perderles el paso a nuevos músicos punks y nuevaoleros que venían pegando fuerte, o sea, unos bandazos inaceptables para cualquier roquero de bien. Pero eso no fue lo peor, pues luego vino Let’s Dance repleto de toda esa bazofia discotequera… cómo detestábamos los coritos de Modern Love y sobre todo ese vomitivo videoclip con Mick Jagger en el que destrozaban un clásico de Martha Reeves y las Vandellas. Nos horrorizaba su forma de vestirse y sus ínfulas para marcar tendencia entre el pijerío más sonrojante. En definitiva, ejerció una influencia funesta que contribuyó a recluir a los roqueros de barrio cada vez más dentro de nuestro ghetto.

De todas formas, aún en las tribus más cerriles, siempre había un erudito que exigía un respeto por Bowie, algún enterado que recomendaba apasionadamente la escucha de sus discos de diez años atrás. Por eso y porque su protagonismo discográfico fue decreciendo a medida que avanzaban los ochenta, la figura de David Bowie fue acomodándose poco a poco en categoría ‘por encima del bien y del mal’. Alguna cancioncita suelta bien colocada en tal o cual banda sonora, algún papel protagonista en el cine como pareja vampírica de Catherine Deneuve o prisionero de guerra en el Japón, algún disco recopilatorio para levantar el ánimo tras una gira poco brillante y para el final de la década ya ni el roquero más integrista discutía su presencia en el olimpo del rocanrol. Y cuando menos se esperaba, de repente Bowie remata la jugada inventándose un grupo de rock potente, en los mismísimos límites jevimetaleros.

Tin Machine
Tin Machine (1989)

No fue más que un entretenimiento efímero, una excusa para juntarse con sus amigotes en los periodos que quedaban libres entre sus giras en solitario y sus compromisos promocionales, sin embargo con Tin Machine demostró una vez más el olfato que tenía para dejarse llevar por las tendencias del momento y anticiparse un minuto a la siguiente revolución que iba a acontecer en el mundo del rock. Vamos, que en aquel momento ya existían los Pixies, pero aún faltaban un par de años para que a alguien se le ocurriera poner nombre al grunge.

Pese a que este experimento de Tin Machine no fue demasiado apreciado entonces y se acabó disolviendo por pura indiferencia, al menos sirvió para terminar de reconciliar con Bowie a la mitad más cabreada de la audiencia del rocanrol. Quizá por eso en 1990 ya pudo presentarse en el rockódromo madrileño con toda respetabilidad roquera, libre de pecado, y los habituales parroquianos del polvoriento anfiteatro pudimos acudir a su concierto sin tener que avergonzarnos ante nuestros colegas. Sobre el viejo escenario de la Casa de Campo donde habíamos tenido a Zappa, a los Kinks y a Van Morrison, ahora disfrutábamos de David Bowie, ¿algún problema? Guardo un gran recuerdo, era la gira Sound + Vision en la que anunciaba que iba a cantar todos esos clásicos de su repertorio por última vez, así que todo fue muy sobrio y muy emotivo, nada que ver con el anterior Glass Spider Tour y sus sillones colgando del techo. Era una verdad a medias, pues claro que volvió a cantar todas esas canciones muchas más veces, pero sí es cierto que significó un punto y aparte para comenzar a explorar las posibilidades del dance, del drum, del bass, del techno y de todas esas historias electrónicas de las que, me van a disculpar, ni sé ni tengo la menor intención de saber.

Rockódromo de la Casa de Campo, septiembre de 1990
Rockódromo, septiembre de 1990

Volviendo a lo del principio, les diré que aproveché para echar un vistazo a El País en el bar donde desayuno y luego me compré El Mundo. Fobias y filias aparte, no había color: dos páginas contra siete, con muchas más firmas invitadas, infografías y recuadritos de apoyo. Recuerdo que cuando lo de Krahe encontré más o menos lo mismo: los estragos de la crisis en el papel impreso no hay quien los pare, pero a día de hoy unos lo sobrellevan mejor que otros. Entre la nómina de colaboradores, aparte de los periodistas del ramo que pueden imaginar, un compungido Loquillo responde en El Mundo a la pregunta que él mismo formuló en uno de sus primeros discos: ¿donde estaba él en el 77? Pues maquinando un cóctel estilístico con el fenómeno punk, la muerte de Elvis y el Heroes de Bowie como ingredientes, tres sucesos de rocanrol que ocurrieron ese año con pocos meses de margen. He aquí un rocker barcelonés que supo asumir a Bowie en su momento con total falta de prejuicios, ahí está el tío.

Anexo 19/01/2016: Por tardar una semana en escribir esta necrológica de rocanrol se nos junta con la siguiente. Hoy nos hemos enterado del fallecimiento de Glenn Frey. Curiosamente, la única vez que aquí se habló de los Eagles fue sobre una canción cuya voz solista no era la de Don Henley, sino la de Frey. Glenn Frey, David Bowie… descansen en paz.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “La canción perfecta”, que fue publicado originalmente el jueves 18 de noviembre de 2010.

Stones (II): Gruñidos en el siglo XXI

Domingo, 20 de septiembre de 2015.-
En la semana en que se publica lo nuevo de Keith Richards, y mientras los cuatro Rolling Stones se deciden a entrar a grabar su hipotético disco de 2016, demos una escucha a lo que son hasta el momento sus últimos gruñidos.

No nos hagamos ilusiones con lo del nuevo material, que también anunciaron un larga duración para 2012 y la cosa al final quedó reducida a recopilatorio con un par de canciones de baratillo grabadas en ratos libres, una de ellas la que tienen aquí encima. Como ese año había que hacer algo a propósito de los fastos previstos para celebrar sus 50 años de rocanrol, los Stones aprovecharon el verano para juntarse en un estudio a ver qué les salía. Bien por falta de inspiración o falta de ganas, no pasaron de dos composiciones como raquítica cosecha tras siete años desde A Bigger Bang, la anterior entrega. Y no es de extrañar que no quisieran complicarse más a juzgar por este Doom and Gloom. No me atrevería a decir que sea mala, lo dejaremos en que sigue la senda de aquel Rough Justice que tanto nos entusiasmó, pero un peldaño por debajo en inspiración y pulso roquero. Puede que no lo hicieran con esa intención, pero ellos mismos titularon el recopilatorio con una onomatopeya de insatisfacción.

The Rolling Stones - Grrr!
GRRR! (2012)

No era la primera vez que los Stones usaban el truco de recopilar éxitos intercalando el señuelo de alguna canción de estudio realmente inédita. Dejando aparte los discos propiamente de rarezas que han publicado de cuando en cuando y aquellos Big Hits que solían rescatar para el formato LP algún single de esos que en los 60 había alcanzado la celebridad solo como disco pequeño, la fórmula se inaugura en 1991 con Flashpoint, que era un directo con lo más representativo del repertorio de la gira Urban Jungle, la de presentación de Steel Wheels, y tras el bloque en vivo aportaba como bonus track dos cortes en estudio. Highwire y Sex Drive no estaban mal, pero tampoco es que tuvieran demasiada trascendencia.

Flashpoint y Forty Licks
Rebuscando inéditas por Flashpoint y Forty Licks

La jugada se repitió tiempo después en Forty Licks, el recopilatorio con el que en 2003 se conmemoró el 40º aniversario de la banda. Pues bueno, para aquella ocasión tuvieron a bien colar cuatro nuevas composiciones que, añadidas a los otros 36 éxitos que incluían el doble CD sumaban los cuarenta lengüetazos anunciados en el título. Tomen nota: Don’t Stop, que se usó como single y fue incorporado al repertorio de la gira, Keys To Your Love, Stealing My Heart , ambas más bien flojillas, de esas que bien podrían haber caído en un disco en solitario de Jagger, pero al final el lote se arreglaba un poco con Losing My Touch, la típica delicatessen con que a veces se descuelga Keith Richards, sobran las comparaciones. Así que si juntamos estas cuatro con las dos de Flashpoint y las otras dos de GRRR! podría uno hacerse un CD artesanal que se podría hacer pasar por el disco que los Rolling Stones nos deben hace tiempo. Cerraría la selección One More Shot, que quizá sea algo mejor e inspira mejores vibraciones que el otro gruñido que escuchamos más arriba.

Cierto es que ese disco imaginario no sería muy bueno, aunque podríamos mejorarlo incorporando algunas de las rarezas recuperadas en las reediciones de Sticky Fingers, Some Girls y Exile On Main Street, pero eso ya casi lo dejo para otro día. Y además, sepan que mientras escribía esto he escuchado Doom and Gloom veinte o treinta veces y le empiezo a coger el punto.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “¿Quiénes son los abuelos del rock?”, que fue publicado originalmente el domingo 11 de julio de 2010.

Últimas canciones de los Stones (I): A Bigger Bang (2005)

Domingo, 6 de septiembre de 2015.-
Justo antes del verano los Stones dieron un concierto sorpresa en Los Ángeles, poniendo las entradas a la venta apenas un par de horas antes del evento al precio de 5 dólares. Los afortunados pudieron escuchar en orden todo Sticky Fingers, que era el último lanzamiento de la banda en la habitual reedición deluxe con extras, demos y directos. Me parece muy bien y me gusta la idea, pero uno echa de menos los tiempos en que el grupo se esforzaba en grabar material nuevo. Y es que para encontrar su último disco en estudio hay que retroceder nada menos que diez años.

Potente, con garra y el punto guarrillo que siempre debe tener una letra de los Stones. Los gallos y las gallinas, los pollitos y las pollitas… parece que algunos dobles sentidos con animales de granja funcionan lo mismo en inglés que en español. Rough Justice es en mi opinión la última gran canción de la banda, para mi desgracia asociada a una de las decepciones más grandes que me he llevado en un concierto. Les cuento: su visita al Calderón de la gira de Forty Licks me pareció de lo mejor (Licks World Tour 2002–2003), con músicos de superlujo y los viejos Stones luciendo un inesperado esplendor justo en el límite en que unos y otros andaban celebrando su cumple número 60. Esperaba repetir sensaciones con su siguiente show (A Bigger Bang Tour 2005–2006), en el que precisamente iban a presentar su flamante disco de nuevas canciones, pero entonces sucedió lo del cocotero y la gira se suspendió casi tres meses entre abril y julio de 2006. Hubo que reestructurar las fechas y a la cita del Vicente Calderón le tocó esperar hasta el verano siguiente.

The Rolling Stones - A Bigger Bang
A Bigger Bang (2005)

La sorpresa que nos llevamos en junio de 2007 es que las canciones de este disco habían desaparecido por completo del repertorio. Así fue al menos en Madrid, como atestigua esta página que todo lo sabe en materia de set lists. Vamos, que la gira de treinta conciertos por Europa de ese verano ya no era Bigger Bang Tour ni por asomo, sino una especie de añadido para quedar bien con los afectados por las afonías de Jagger y las cirugías a cráneo abierto de Richards del verano anterior. He cotilleado el listado de un par de días después en El Ejido y al menos allí sí que tocaron Rough Justice… ¡suertudos almerienses! Creo que en Lisboa, Barcelona y San Sebastián también pudieron escucharla, así que el feo detalle de atizarnos un concierto sin rastro de Bigger Bang nos lo reservaron solo a los madrileños. Pues qué bien. Me sentí un poco estafado por ver de nuevo a los Stones convertidos en una maldita banda de revival, que eso de repasar los ‘greatest licks’ ya lo habían hecho en el concierto de 2003. Tan mal sabor de boca me quedó que a su siguiente visita a mi ciudad (14 On Fire 2014) ni me molesté en ir, pues para colmo eligieron otro estadio mucho más grande, pero bastante más antipático y sin un ápice de pedrigrí stoniano. Cuanto más lo pienso más me enfado, así que mejor cambio de tema.

En el afán por calmar mi sed de nuevo repertorio, he encontrado esto. Se trata de Under The Radar, uno de los descartes de A Bigger Bang. Pudimos escucharla un poco después, cuando se reeditó el disco en una edición especial con un DVD añadido y ahí, entre los contenidos extras del DVD, se podía acceder al audio de dos canciones perdidas. Ya se sabe que si quedaron excluidas del listado de A Bigger lo normal es que fueran peores que las que sí pasaron el corte, pero no sé, tampoco están tan mal, desprenden el dulce encanto de los bonus track. Y además, en estos momentos de carestía una canción de los Stones es una canción de los Stones, un argumento un poco tonto pero que puede tener valor en sí mismo. Quien no se consuela es porque no quiere.

A Bigger Bang Special Edition
La edición deluxe de A Bigger Bang

Este verano, por unas cosas o por otras, he sentido cierta nostalgia Stone. En una de las entrevistas que concedió con motivo del nuevo Sticky Fingers, reconoció Jagger que él siempre sigue componiendo y que tiene nuevas canciones que por supuesto podrían encajar en un nuevo álbum de los Rolling Stones. Ojalá fuera verdad. En cambio su socio Richards no solo las compone sino que va el tío y las publica: su tercer disco en solitario, Crosseyed Heart, verá la luz este mes de septiembre, todo un acontecimiento teniendo en cuenta que el anterior es de 1992. Ya hay canciones circulando por ahí, pero cada cosa a su tiempo. De momento escuchemos Don’t Wanna Go Home, la otra canción perdida de las sesiones de A Bigger Bang, última ocasión en la que la banda al completo se juntó de verdad en un estudio para grabar un disco de verdad. Esperemos que los rumores se hagan realidad y pronto se convierta en la penúltima.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “No espero a una dama, estoy esperando a un amigo”, que fue publicado originalmente el domingo 23 de enero de 2011.

Unas lagrimillas por Krahe vol. III

Viernes, 31 de julio de 2015.-
Cuando empecé con este asunto no tenía previsto extenderme tanto, pero así de amplio es el cancionero de Javier Krahe. Aún quedan por tratar algunos temas esenciales, como por ejemplo la muerte, tantas veces mencionada por Krahe en versos aislados (Los siete pecados capitales) o en canciones enteras (El ciprés), ya fuera muerte ajena (Don Andrés Octogenario) o la propia (El cromosoma), suicidio (Nembutal) u homicidio (La hoguera), en tono solemne (El tío Marcial), crítico (Señor Juez), irónico (Carne de cañón al chilindrón) o abiertamente irreverente (Y todo es vanidad). Como ya les advertí que en un momento tan triste daba cierta pereza ponerse trascendente, por el calor y tal, he preferido ocuparme de otro asunto de vital importancia: los cuernos.

A juzgar por el número de infidelidades sufridas y cometidas que ha narrado en sus canciones podría deducirse que Krahe haya sido uno de los tíos más mujeriegos y promiscuos de la historia de la canción, incluso a la altura de un Julio Iglesias o un Mick Jagger. Luego cae uno en la cuenta de que toda su vida ha estado casado con la misma mujer y que, por mucho pacto de relación abierta que pudieran tener, semejante ajetreo no hay pareja que lo resista. Porque no solo era él quien disfrutaba en primera persona de aventuras en lechos ajenos, también solía ser víctima de toda clase de humillaciones, como imaginar al cerdo de turno disfrutando del liguero regalado por el letrista (Si lo llego a saber). La saga de bellas y traidoras fue inaugurada por Marieta, cómo no, quien ya en el primer disco “se besaba con un chulo apoyada en un farol”, y poco después su propia mujer le dijo a la cara “prefiero como tú ya sabes la del jardinero” en Un burdo rumor. En otro momento de intensa ninfomanía (Vecindario), viéndose incapaz de cumplir él solo con el débito conyugal, tuvo que aceptar la ayuda del señor del piso de arriba, un tal Avelino, y al final, “a su mismo sexo no siendo reacia”, hasta entra en juego Engracia, otra vecina. Un disparate de canción, pero creo que Navalagamella, la que está sonando, incluso la supera. Aquí la infidelidad va en las dos direcciones. Ambos alardean de su traición, pero como siempre es el personaje de Krahe quien asume con cómica resignación su derrota como marido vilipendiado. Según lo cuenta, la infidelidad de ella es mucho más grave, por lujuriosa, por grosera y por haber elegido como nido de amor un sitio tan absurdo como Navalagamella, minúsculo pueblo de la sierra de Madrid que, eso sí, facilitó al letrista rimas bien chocantes.

Javier Krahe - Querencias y extravíos
Querencias y extravíos (2007)

El amante serrano era un tipo bastante zafio, en cambio el de Sábanas de seda le mereció mucho más respeto. A propósito de esta delicada historia, dijo Krahe que la escribió movido por la fascinación que le inspiraba Y cómo es él. Le desconcertaba tanto el enfoque de José Luis Perales que se vio en la necesidad ofrecer un punto de vista alternativo al del cantautor conquense. Y quizá para vengarse, tanto de la esposa infiel como de Perales, después siguió aportando todo un abanico de canciones en las que no siempre la culpa era de la mujer, pues el Krahe también se dejaba engatusar a la primera: aventuras de una noche (Paréntesis), con chicas mucho más jóvenes que él (Salomé), una con la que incluso montó en vespino (Canas al aire), señoras maduras con el marido en el trabajo (Maldito paro) y hasta pecando de pensamiento dudaba si inspirarse en Irene o en Elena (Mi mano en pena). Porque esa es otra, el detalle de aportar el nombre de la dama para dar mayor credibilidad al romance, y ahí van desfilando Adela, Inés, Gabriela, Maribel, Mariví, La perversa Leonor, Carmiña, Lulú, Lucrecia, Eva y la Cruel Genoveva. Para rematar pone al día la lista de sus cien amantes en Abajo el Alzheimer e incluso se deja para el siguiente disco La cientouna. Tantas mujeres para que de todos esos nombres al final solo importe uno: Annick, la esposa medio francesa. Más de cuarenta años de relación resumidos en este puñado de estrofas con que se abría el disco Toser y cantar.

Sin entrar en terrenos escabrosos de la vida privada, porque ni queremos ni debemos, y basándonos en las pistas que ofrece el propio interesado hablando entre canciones, se podría sostener la hipótesis de que todos esos amantes de él y de ella eran pura fantasía. Todos o casi todos, porque en una de esas charlas introductorias Krahe deja una puerta abierta al afirmar que todas sus canciones son inventadas, menos una. Tampoco habría lugar para amantes si apostamos como canción verídica por Canadá, Canadá, la letra que detalla su viaje de ida y vuelta al país norteamericano: chico conoce a chica canadiense en España, va tras ella hasta Canadá, se casan y regresan a Madrid. Echan raíces en Malasaña y todos los años discuten El dos de mayo. Luego se reconcilian (Gracias, tabaco) y él hasta reconoce que volvería a casarse otra vez (Vals del perdón). Son estas las canciones en que, sin nombrarla, más claramente aparece Annick, aunque es probable que también protagonice muchas otras. No sé cómo es, creo que nunca la he visto ni en fotos, pero qué pedazo de mujer. Vaya desde aquí nuestra honda admiración, Annick.

Javier Krahe - Toser y cantar
Toser y cantar (2010)

Como de alguna manera habrá que ir terminando, corresponde elegir una pieza que sea especial y ponga digno colofón a esta serie. Vamos con algo de crítica social, asunto del que tantas veces se ha ocupado Javier Krahe sin ponerse ningún límite. Si había que meterse con el gobierno, los jueces, la iglesia, los militares o los poderosos, así en general, pues iba y lo hacía, pero si en alguna ocasión era necesario personalizar un destinatario para sus dardos, también concretaba sin mayor problema, ya se tratara de un alcalde o presidente, de Leonard Cohen o del mismísimo Papa (“yo es que me crispo con el obispo ese de Roma, ¿por quién se toma?”). En este caso se marcha bastante lejos, como si prefieriese andarse por las ramas, pero nada más lejos de su intención. Cuando Krahe critica lo que ocurre en las Antípodas aquí al lado no queda títere con cabeza.

Javier Krahe - Dolor de garganta
Dolor de garganta (1999)

En las antípodas todo es idéntico, idéntico a lo autóctono”, una frase genial que podría servir como tesis para un tratado general sobre la naturaleza humana. Y empezando por ahí, cada uno de los versos es para enmarcar. Krahe va hilvanando observaciones a cual más aguda sobre sinsentidos de la vida cotidiana y logra redondear una letra absolutamente magistral. Y, quizá por ser la canción que abría su primer CD con 18 Chulos, se nota que en esta grabación tuvo que haber pasta. Un montón de instrumentos de viento rematan la canción con un arreglo de big band en plan Sinatra que le da un aire grandioso como nunca tuvo en su carrera. Todo muy lujoso, sí, pero diría que el ingrediente de mayor valor es con diferencia el uso de las esdrújulas, pues la crítica social parece mucho más crítica cuando se rima en esdrújula. Apóstatas, fanáticos, súbditos, catedráticos, escépticos, pusilánimes, indígenas, energúmenos, sancristóbales… escuchen, escuchen y no se pierdan ni una. Qué grande el Krahe.

Aquí lo dejamos, en todo lo alto. Tengo la impresión de haberme puesto un poco pesado hablando y hablando de Krahe sin parar. La intención era recuperar algunas buenas canciones y letras suyas de esas que piden entrecomillado, pero son tantos los recuerdos… Les pido disculpas y ya mismo me callo para que puedan ustedes escuchar tranquilamente a Javier Krahe, la mejor manera de llenar el vacío que deja. En los párrafos de más arriba pueden encontrar un buen montón de títulos para seguir en su compañía, por si les apetece. Fíjense que este mes de julio un servidor pensaba escribir sobre Ramoncín y los Rolling Stones, pero ocurrió lo de Krahe y tuve que cambiar de planes de forma radical. Ya acaba julio, poco a poco iremos volviendo a los monstruos del rocanrol.

Este serial sobre Javier Krahe se completa con Este otoño Krahe no toca en Galileo, Unas lagrimillas por Krahe vol. I y Unas lagrimillas por Krahe vol. II.

Carlos Michelini episodio II o cómo Ramoncín se quitó la careta

Sábado, 12 de julio de 2014.-
En el episodio anterior quedaron explicados los pormenores del conflicto con Jero Ramiro. En resumen, que ni Ramoncín ni Carlos Michelini eran miembros originales del grupo W.C., pero a la postre fueron ellos quienes pusieron en marcha el proyecto discográfico. Sin entrar a valorar la maniobra, el resultado fue un disco de debut excelente y unas presentaciones en directo que provocaron de todo menos indiferencia. La pareja artística, ya con nuevos músicos de acompañamiento, estaba funcionando a las mil maravillas. Por aquello de aprovechar el momento de repercusión mediática, convenía volver a grabar cuanto antes mejor. Lo lógico era mantener las cosas como estaban, pero incluso se planteó que sería bueno fortalecer la colaboración ampliándola a todos los frentes posibles.

“Ramón me propuso que fuéramos socios como Keith Richards y Mick Jagger: yo aportaría mi experiencia y conocimientos, él sus letras y un morro a toda prueba. Estuvo bien, éramos el día y la noche en todos los sentidos, pero a pesar de eso tuvimos un vínculo irrepetible y bueno de verdad mientras duró. El día que se quitó la careta fue uno de los golpes más duros, aunque no me pilló por sorpresa”

Total, que el disco se graba de inmediato en los estudios de EMI en Madrid y se pone en la calle en un breve lapso de tiempo. Se nota que Barriobajero se hizo con prisas, pues el resultado es menos satisfactorio que el anterior. Desde luego que el sonido quedó claramente por debajo en brillantez y contundencia, pero a cambio tenía la ventaja de seguir ocupando el espacio conquistado en los medios con una canción tan vacilona como esta.

Si para el primer álbum se había buscado un productor con prestigio en el mundillo, el guitarrista Eduardo Bort, para este segundo la producción ya iba a ser asumida por Michelini, aunque firmando los dos, puesto que todo se tenía que cobrar a medias. “Sugerí a Ramón compartir la producción del vinilo, es decir, yo la haría pero figurando como obra de los dos. Finalmente se hizo así y, como siempre, una vez más se apropiaron de mi trabajo”, porque lo que al final sale impreso en la contraportada es Producción EMI-Odeón S.A. España.

Ramoncín - BarriobajeroTras el segundo LP llegó el desengaño

Y como suele ocurrir en estos casos, las amistades artísticas se ponen realmente a prueba en el momento en que hay algo pasta que repartir… y en pocos casos la amistad perdura. En el caso concreto que nos ocupa todo se vino abajo de un día para otro, según nos cuenta una de las partes en litigio. Adivinen quién de los dos fue el que vulneró los términos del acuerdo.

“Fuimos socios al 50% hasta que llegó el dinero. Dividíamos en dos los gastos y las ganancias, compartimos el dinero de la EMI por la firma (150.000 pesetas), mis honorarios como músico de estudio y el dinero de la primera gala bien pagada. Entonces me dijo: ‘a partir de ahora te voy a pagar por gala, ya no somos socios’. Yo decidí hacer la gira de ese verano para rentabilizar con algo de dinero tanto trabajo e ilusiones desperdiciados, grabar ‘Barriobajero’ y seguir mi camino lejos de toda esa MIERDA, con mayúsculas”

Y así, de esa forma tan mezquina y turbulenta, termina el tándem artístico Michelini-Ramoncín. Años después Ramón intentó arreglar por su cuenta el asunto pendiente que tenía con Jero y le añadió como autor en las canciones del primer disco que le correspondían, aunque Michelini aclara: “El hacer figurar a alguien más en los créditos no tiene valor legal, a menos que se cedan los derechos de autor, cosa que yo como tal no hice”. Dice que podría haber reclamado, pero a la hora de la verdad “Jero no quiso atender mi intento de tratar el tema, según le dijo a Ramón: ‘porque Carlos Michelini no es nadie’”. No es el único revés que recibió, pues la industria discográfica siempre impone sus condiciones y siempre en perjuicio del músico.

“No me reconocieron el trabajo de arreglador ni en los créditos ni económicamente. Hasta hace unos pocos años alguien que no conocemos (podría intentar averiguarlo) ha estado cobrando creo que un 17% de los derechos de autor. Este tipo de canalladas son comunes en este oficio. De hecho la editorial, que es de la propia compañía discográfica, te obliga a ceder el 50% de los derechos, por lo que Ramón y yo solo cobramos un 25% cada uno. Lo cierto es que estaba acostumbrado después de haber sido expoliado previamente por la CBS y SADAIC en Argentina

Antes de pasar a otro asunto y como conclusión a la etapa Barriobajero, aquí tienen uno de los pocos videos de la época que circulan por ahí, para que se hagan una idea. En la primera canción, Blues para un camello, identifico a músicos como Tibu, Javier Lozano ‘Güebo’ y el mismo Michelini. En la segunda parte, la de la actuación en Musical Express, ya está el teclista Cristóbal Delgado, el batería Perujo y el guitarra supongo que es Fernando Murias. Lo que es seguro es que no es Carlos Michelini, pues esa versión de El Chuli es ya bien diferente.

Noten la diferencia con la grabación original. Dejando aparte el sonido a lata típico de Musical Express, la guitarra solista está prácticamente desaparecida. Y a partir de entonces poco más supimos de Michelini. Imaginaba que todo esto le dejó tan asqueado del rock español que se acabaría dedicando al jazz o vaya usted a saber a que otra cosa. Pues todo lo contrario, siguió intentándolo, aunque sin suerte.

“Colaboré con Antonio Flores, Moris, grabé con Pasta Lila, Mario Tenia y los Solitarios, formé Autopista y llegamos a telonear a Barón Rojo, David Byron (cantante de Uriah Heep) y otros grupos americanos que ahora no recuerdo. De ningún modo estoy harto del rock español, mas bien estoy agradecido por haberme permitido seguir con mi vocación inquebrantable por el blues y el rock, aunque reconozco mi incapacidad para hacerme ver, al contrario que Ramón, maestro en estas lides”

Si se dio por cierto lo del robo de la autoría de las canciones fue únicamente por lo mal que cae Ramoncín. La historia quedaba tan molona que arraigó con fuerza: el paladín de los derechos de autor comenzó su carrera robándole las canciones a un amigo. A nadie le interesó ponerlo en duda. La otra razón es que en esta película Michelini siempre aparecía como el malvado en la sombra y él nunca se molestó en rebartirlo.

“Yo siempre he sido el que se quedaba solo en el local de ensayo. He formado grupos por los que pasaron músicos que se fueron con Ramoncín, Nacha Pop, Barón Rojo, Sabina, Mecano, Burning, o simplemente no aguantaron el tirón y se buscaron un trabajo decente. Un día decidí seguir con un grupo virtual y así hasta ahora, que sigo haciendo directos. Si sientes curiosidad en mi pagina hay algunos temas y enlace a videos  http://carlos-michelini.dsland.org/

Al menos ahora ya conocen ustedes la versión de Carlos. Si recuerdan el relato de Jero y el del propio Ramón, ya es asunto de cada cuál sacar sus propias conclusiones.  Y para terminar, les pongo una foto reciente del protagonista y la frase que la acompañaba. Como pueden comprobar, las guitarras aguantan mucho mejor el paso del tiempo que los guitarristas.

Carlos Michelini 2014Carlos Michelini, mayo de 2014

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Ramoncín, incorrecto desde que nació”, que fue publicado originalmente el sábado 29 de enero de 2011.

La que tiene preparada M-Clan por su 20º aniversario

Domingo, 15 de junio de 2014.-
La semana pasada, viernes 6 y sábado 7, M-Clan dio dos conciertos en el Teatro Circo Price de Madrid en los que se grabó su próximo disco en directo, que se publicará a finales de este año. Estuve en el primero de ellos, así que les contaré un poco por encima algunas cosas que sucedieron. La excusa del evento era celebrar sus veinte años de carrera, para lo que quisieron estar acompañados de buenos amigos. Se echó en falta quizá a Lapido o a algún Pereza, pero el primero que salió fue este.

Ariel Rot fue el único invitado al que se concedió el honor de interpretar una canción propia, pero es que esto que tocaron viene de 2007, cuando M-Clan colaboró en el disco de duetos de Ariel. Es quizá la canción más Rot de todo el repertorio de Los Rodríguez. Ya en solitario Ariel nunca dejó de cantarla, pero añadiéndole la voz de Tarque consiguió arrebatársela un poco más a Calamaro. El caso es que la colaboración les quedó tan redonda que no me extraña que los chicos de M-Clan también hayan querido quedársela para ellos.

Ariel Rot - Dúos, tríos y otras perversionesEl disco de Rot en que participó M-Clan

El resto de invitados, en su papel, ayudó a dar una manita de pintura al repertorio de M-Clan: Las calles están ardiendo cogió un punto bastante agresivo con la presencia de El Drogas; de enorme intensidad fue el duelo vocal con Enrique Bunbury en Miedo; Fito Cabrales empleó su habitual deje vacilón para recordar aquel embrollo provocado por la dulce niña Carolina; con Alejo Stivel regresaron los tiempos de Usar y tirar; y no podía faltar Miguel Ríos, a punto de entrar en sus setenta y aún dando la talla en Roto por dentro. Como bien resumió Carlos Tarque en plan maestro de ceremonias, M-Clan ha recorrido veinte años de camino para acabar en el Price cantando con Miguel… Qué entrañable resultó ese guiño al Bienvenidos.

M-Clan, Teatro Circo Price 20140606Foto oficial del momento Rot, 6 de junio de 2014

El grupo salió vestido de negro, pero cada músico con una prenda roja… un aspecto impecable para sacar brillo a la onda rock & soul de los últimos discos. Por cierto, que el soul lo puso una estupenda sección de vientos que añadió un toque de elegancia al rock de M-Clan. También fue bonito que regresaran por una noche algunos ex como Íñigo Uribe y Carlos Raya (Charlie Line, como les gusta presentarlo), y completaron el elenco un par de amigos argentinos del grupo Guasones, que aportaron voz y guitarra al nuevo clásico del rocanrol que nunca puede faltar. Este.

Lo que presentaron fue una versión en castellano que no se sabe muy bien de donde sale… ¡se han hecho tantas! Si esta se ha preparado para la ocasión, reconozco dos cosas: 1º) el hallazgo de mantener el How does it feel en inglés, decisión muy acertada porque en esa parte se ponga lo que se ponga en castellano siempre queda raro; 2º) lo atinado de la traducción elegida para el título, Como un disparo al sol, que también se sale de lo habitual. Bien hecho, pues con esta elección abarcan de un golpe al abuelo Dylan y a los abuelos Stones, porque está claro que la que se ha tomado como modelo es la que salía en este disco.

The Rolling Stones - StrippedBob al fin versionado por los Stones en 1995

Siempre presentes en el santoral de M-Clan, con el detalle añadido de que Tarque se tiró toda la noche imitando la pronunciación Jagger cuando preguntaba al público “Duyufil olrrraaaittt…?” entre canción y canción. Y para completar el círculo de vacas sagradas del rocanrol, la adaptación ya conocida del primo ese que los M-Clan tienen en Escocia. Maggie despierta sirvió para poner punto y aparte al concierto antes de los bises, y justo antes de empezar a cantarla Tarque dio un salto a la pista para pasearse entre el público con una minicámara, así luego todos podremos vernos en el DVD haciendo los coros.

Esto se estrenó precisamente en el anterior disco en directo del grupo. Ya ha llovido desde entonces, y para marcar las distancias esta vez la cosa sonará enchufada y bien enchufada. Que aquella vez el éxito sonriera a M-Clan tocando guitarras acústicas ya provocó los conflictos internos que todos conocemos. Si desde entonces quedó pendiente un directo de rock potente, esperemos que el próximo salde definitivamente la deuda.

M-Clan - Sin enchufeSin enchufe (2000)

Mucho han cambiado las cosas desde entonces. En lugar de tres coristas ahora hay tres metales, también ha cambiado bastante personal y repertorio, pues hay que dar salida a un montón de buenas canciones de los discos más recientes. Tocaba mostrar el momento actual del grupo y, qué se yo, dejar testimonio de la bestia parda en la que se ha convertido Tarque sobre las tablas. No hay otro como él en el rock español, es una pena que M-Clan nunca haya apostado con decisión por esa carta. El desenchufado aquel que los catapultó a la fama transmitía una imagen modosita, apropiada para las radiofórmulas y canales de videoclips en los que trataban de abrirse camino. En todo este tiempo Carlos Tarque ha crecido mucho en su faceta de icono sexual, no hay más que ver el porcentaje de mujeres que hay entre el público, sobre todo en las primeras filas. Ha sido algo así como un asunto secreto al que se han ido incorporando poco a poco algunas privilegiadas. A día de hoy empieza a ser un secreto a voces, pues estaba bien claro que todas esas mujeres de las primeras filas estaban viendo a Tarque y escuchando el concierto, por este orden.

Teatro Circo Price 20140606 - M-ClanTarque dominando

Volviendo a la música, las referencias a históricos del rock se completaron con The Who y Steve Miller Band, ya imaginarán que no iban a faltar en una noche como esta. Lo de los Who ya lo hacen en sus directos desde hace tiempo. En Pasos de equilibrista había un homenaje implícito a la base de sintetizador de Baba O’Riley, así que M-Clan inserta la canción de los Who en mitad de la suya para no ocultar las fuentes de las que bebe su canción. Es uno de los puntos ágidos en los conciertos de los murcianos, no en vano se trata de una de mejores canciones de rock en directo de todos los tiempos. Aquí está la prueba.

Bueno, supongo que se habrán dado cuenta de que entre toda esta parrafada no ha sonado ni una sola canción de M-Clan. La cosa es que estos chicos siempre han sido muy fans del rock de toda la vida y, sin ser un grupo de versiones, suelen escoger algunas muy selectas para poner en evidencia qué les gusta y qué les influencia. Como aquí compartimos esa pulsión, arreglamos esta crónica con las canciones ajenas y les invito a comprar el DVD en cuanto salga para que ustedes mismos puedan comprobar la buena altura a la que brilló el repertorio más reciente de M-Clan.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Los tres discos de Thin Lizzy en sus inicios como trío”, que fue publicado originalmente el martes 4 de enero de 2011.

 

El verano en que Jagger cumplió 70

Domingo, 29 de Septiembre de 2013.-
Terminó el verano de 2013 y caigo en la cuenta de que quizá sea el primero de los últimos treinta en que no he ido a ningún concierto. Tenía que haberme dado cuenta y acercarme a alguno como fuera, que así parece que la decadencia roquera no es achacable solo a la vejez de los músicos, también el público envejece que es una barbaridad. Pero nada, que no pudo ser. Cuando George Thorogood vino a Madrid, me pilló fuera. Tocó Costas en las fiestas del pueblo de al lado, pero justo ese fin de semana lo pasé en Ávila… y a la vuelta me entero de que Deep Purple había estado en Gredos la noche anterior… ¡qué rabia! La reflexión me queda bastante triste, pues tendré que recordar como acontecimiento de este verano que Mick Jagger cumplió 70 años.

Elijo esta canción para demostrar que el tío aún se esfuerza en parecer joven emprendiendo nuevos proyectos musicales. Esto lo grabó hace un par de años con un horrible grupo de raggamuffin o como se llame eso de rapear al estilo jamaicano. Perdón por lo de horrible, igual son muy buenos para quien le guste ese palo, pero si escucho cualquier otra canción de ese disco siento un poco de repelús. El amigo Mick hizo el paripé de fingir que era un miembro más del grupo, sin destacar en la portada ni en los créditos, limitándose a hacer coros, algún dueto con la chica y la voz solista en ese Never Gonna Change que es el único corte 100% Jagger y bien podría pertenecer a alguno de sus discos en solitario.

SuperHeavy (2011)SuperHeavy (2011)

Después de esta cosa rastafari sacó con los Stones el disco ese del gorila… qué pereza, otro recopilatorio… ya ni siquiera me preocupé de comprarlo. Creo que tenía dos canciones nuevas, un detalle que les dejaba completamente en evidencia: se juntan a grabar tras varios años y solo les salen dos canciones. Una pena tratándose de una ocasión tan señalada como celebrar los cincuenta años de la banda. Y para seguir en la misma línea, la cacareada gira mundial quedó reducida a un par de fiestecillas en Londres y Nueva York con precios orientados a la clase media alta; qué digo, mucho más que alta. Luego unas pocas capitales estadounidenses, otra vez Londres y pare usted de contar.

Mick Jagger, 70 & CountingCelebrando el 50º Aniversario de los Stones:
a un lado el gorila, al otro Jagger

Comprendo que fotos como esta desatan toda clase de críticas denigratorias hacia la dignidad del artista, pero no me parece bien hacer sangre por una simple exhibición de arrugas. Si Jagger se siente con fuerzas a sus 70 años para seguir ejerciendo de estrella del rock a tiempo parcial es muy libre de hacerlo. Es más, le reconozco todo el mérito: con su estatus y su prestigio podría dedicarse a cualquier actividad típica de jubilado multimillonario mucho más placentera y libre de las críticas como, qué se yo, jugar al golf o asistir a desfiles de modelos.

SuperHeavy, Bob Marley, Peter ToshJagger, con jamaicanos de mentira y de verdad

El caso es que el tío mantiene un cierto prestigio que le permite analizar con perspectiva su propia carrera artística. En entrevistas recientes se ha descolgado con una especie de autocrítica que venía a decir que a su obra musical quizá le falte profundidad intelectual. Menuda cosa, Mick, ahora te das cuenta de que los Stones eran un producto superficial, tan deliciosamente superficial que por eso nos gustaba a unos cuantos millones de terrícolas. Claro Mick, si te hubieras esforzado un poco en elevar tu categoría artística ahora te tendrían un poco más en cuenta en los selectos ambientes del laborismo británico… pero no se puede abarcar todo. Recuerda lo bien que te lo pasabas cuando eras el tío más cotizado del negocio y con tus labios carnosos y tu forma de moverte en el escenario todo el mundo suspiraba por meterse en tu cama, sin distinción de sexo, raza o condición. En fin, no queda otra que refugiarse en el recuerdo de esos tiempos superficiales. Por no salirnos de la temática reggae, aquí tienen un ejemplo de los años gloriosos del mayor icono sexual de la historia del rocanrol.

Y para terminar les aporto otra noticia de los últimos días: una de sus nietas va a ser mamá… vaya, vaya, así que Jagger será bisabuelo en 2014… mejor no hacer comentarios.


De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Y entonces en qué quedamos… ¿los Stones o los Rolling?”, que fue publicado originalmente el viernes 30 de septiembre de 2011.