Formas de librarse de la mili en tiempos de Charly García

Martes, 24 de marzo de 2015.-
Hay individuos que cuando escuchan una buena historia no dudan en apropiarse de ella para contarla en primera persona en cuanto tienen oportunidad. Doy fe de ello, pues he sufrido algunos casos notorios de suplantación de historias ajenas. Una vez me fue fácil descubrir el fraude, pues la anécdota robada era mía; en cambio, la trola que voy a contar a continuación me la colaron al cien por cien y tardé años en descubrir la prueba que lo delató. Antes de empezar con mi batallita personal pondré de fondo esta música que al final tendrá una conexión inesperada con el relato.

Lo que suena es el primer éxito compuesto por un tal Charly García, el que sería primer single de un LP de debut que todo enterito se convirtió en una especie de fenómeno generacional. Parece ser que la escribió tras superar una experiencia traumática en el servicio militar en la que estuvo a punto de irse al otro barrio. Se le advertía tanto potencial a esa Canción para mi muerte, así se llamaba el hit, que el mánager consiguió que actuaran en el Buenos Aires Rock de ese mismo año 1972 cuando todavía ni se les conocía ni habían publicado el disco. En realidad el rodaje tuvo truco, pues tocaron de tapadillo casi sin público y luego insertaron los planos de la gente en plan Woodstock argentino para la película Rock hasta que se ponga el sol.

Sí que fueron tiernos sus comienzos, ¿verdad? Viéndolos en ese escenario con la inseguridad del principante nadie podría imaginar lo que Charly llegaría a significar después. En Sui Generis, el dúo con el que se dio a conocer, él y Nito Mestre parecían mellizos, los dos tan flaquitos, tan jóvenes, con el pelo tan largo…

Nito Mestre y Charly García
Nito y Charly, tan jóvenes, tan flacos

No me extraña que tuvieran alergia a los militares, pues se les veía tremendamente hippies tanto en el aspecto como en su estilo musical. Esas guitarras acústicas, esos teclados y esas armonías vocales supongo que se mirarían en modelos como Simon & Garfunkel, Crosby & Nash o Stills & Young. Con tristeza he de decir que en España lo más parecido que hubo fue un dúo blandengue que casi prefiero ni mencionar. Estos se orientaron exclusivamente a niñas, pues su monotema era el amor adolescente, en cambio Nito y Charly lo mismo podían gustar a chicas que a chicos ya que cantaban indistintamente a la paz y al amor, a la vida y a la muerte. Incluso podían tener fans de más de veinte años. Lo pude comprobar en una peli argentina titulada Nueces para el amor. La pareja protagonista coincide en el tren huyendo de un concierto de Sui Generis que finalizó con una tremenda carga policial. El ambiente de revuelta juvenil propicia el enamoramiento y semejante cúmulo de emociones acaba convirtiendo Canción para mi muerte en banda sonora de todo lo que va sucediendo después a esos personajes.

Sui Generis - Vida
Vida (1972)

Hace también mucho tiempo, aunque un poco menos que de lo del párrafo anterior, conseguí mi primer empleo serio en una revista. Allí había un maquetador argentino que contaba unas historias alucinantes. Todos los redactorcitos novatos las escuchábamos embobados, en especial una sobre lo que tuvo que hacer para librarse del servicio militar obligatorio en la época de los terribles milicos. Nos explicó que un amigo suyo estuvo sin cambiarse de calcetines desde varios meses antes de su fecha de incorporación y consiguió que le tiraran el examen médico por pies fétidos. Qué triste, se libró de la mili y de ir a las Malvinas, pero se quedó con la peste para toda la vida. Nuestro compañero, en cambio, optó por fingirse oligofrénico. Según él, se mantuvo días sin articular palabra inteligible y dejando escapar la baba de su boca, táctica que ya había entrenado previamente en casa aleccionado por su propia familia. Una vez, estando en formación, empezó a llover y después de un rato el sargento dio la orden de romper filas. Todos los soldados salieron corriendo menos él, que se quedó solo en el patio aguantando la lluvia y empapándose durante horas completamente inmóvil. No tuvieron más remedio que certificar su locura y dejarle marchar. También nos hablaba mucho sobre rock argentino, aunque en eso no le hacíamos el menor caso.

Años después, aunque por otros caminos, sí que descubrí el rock argentino. Empecé por Pescado Rabioso y me atrapó de tal manera que ya no pude parar. El disco que rompió todos mis esquemas fue Artaud. Qué manera tan natural de combinar rock con poesía. Increíblemente no resultaba pretencioso, jamás había escuchado nada igual en nuestro idioma.

Tenía que ponerlo una y otra vez, pues detrás de ese disco se intuía a un tipo absolutamente genial. No tuve más remedio que ponerme como loco a investigar sobre el maestro Spinetta y me fui encontrando con soberbios grupos como Almendra e Invisible, y luego otros como Color Humano, Aquelarre, Vox Dei, Manal,… ¡todos buenísimos y bastante más avanzados que sus equivalentes españoles! Tarde o temprado tendría que hincar el diente a Charly García. Temía quedar defraudado, pues suponía que su talento era solo apto para consumo local e incomprensible a este lado del charco. Algo de eso había, y además su ascenso a los altares del rock se produjo sobre todo en su etapa solista de los 80, con abuso de sintetizadores y Raros peinados nuevos. Insistí, retrocedí en el tiempo, me enganché a todos sus grupos anteriores y terminé cogiendo el gusto al García completo: a Serú Girán por su intensidad, a La máquina de hacer pájaros por su locura y a Sui Géneris por su sensibilidad. Con cada uno de esos grupos añadía un peldaño en su impetuosa carrera de rock star, pero hay que decir que incluso en Sui Géneris el tono de inocencia postadolescente no fue más allá del primer LP. Para disgusto de Nito, pronto las ambiciones de Charly como músico empezaron a desbordarse hacia lo sinfónico. El segundo disco ya muestra esa evolución y en el tercero se descuelga con un complicadísimo planteamiento conceptual.

Sui Generis - Pequeñas anécdotas sobre las instituciones
Pequeñas anécdotas sobre las instituciones (1974)

La idea de Instituciones era que cada canción ridiculizara a uno de los estamentos que controlaban la sociedad, lo cual no gustó mucho a los censores. Sólo pasaron el corte las letras más raras que casi no se entendían, mientras que las dos más explicitas se tuvieron que quedar fuera. Las dos canciones vetadas, Juan Represión y Botas locas, tuvieron que esperar años hasta ser publicadas, aunque sí que circularon ampliamente en directos y grabaciones piratas. El caso es que cuando escuché Botas locas algunos de sus versos me resultaron vagamente familiares.

Así que Charly García reconoce aquí que se hizo el loco para que le echaran del ejército. Eso me sonaba. Siguiendo la pista, leí varias notas biográficas en las que se contaban las historias más disparatadas sobre cómo Charly consiguió que el psiquiatra castrense le diagnosticara trastorno bipolar con personalidad esquizoide. Algunas hablan de ataques verbales contra sus superiores y la más extrema llega a afirmar que sacó un cadáver del depósito y lo paseó en silla de ruedas por todo el cuartel. No sé cuál será la buena, pero todas ellas me remiten de una forma u otra a las aventuras que nos contó aquel compañero argentino. No sé qué pensar, puede que fuera todo inventado o quizá contuviera alguna porción de realidad; sí les digo que desde entonces me quedó la impresión de que nuestro amigo nos contó la mili de Charly García con él como protagonista. En cualquier caso, pueden hacer la prueba: piensen en alguna vieja anécdota personal y alíñenla con un chorreoncito de Charly, sin abusar para que no se note mucho. Verán cómo les queda mucho más mítica.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Intro Rock Argentino”, que fue publicado originalmente el miércoles 1 de junio de 2011.

Hits calamarianos vol. VI: El tercio de los sueños + Los chicos (Pura sangre)

Domingo, 15 de marzo de 2015.-
Cuando el año pasado me enteré de que Andrés Calamaro iba a publicar más material en directo tuve una inevitable sensación de desdén. Y encima esa historia rara de poner a la venta dos CD’s distintos en paralelo al estilo Guns N’ Roses… así que cuando salió Jamón del medio y Pura sangre no hice el menor caso. Luego pasó lo que pasó, que llegó una copia a mis manos, la escuché más bien con desgana… y entonces ocurrió el milagro. Si Jamón del medio me gustó, Pura sangre más bien me impresionó. Ambos artefactos venían repletitos de hits de ayer y de hoy, ni más ni menos que el repertorio calamariano de siempre notablemente rejuvenecido. Oigan esto.

Se nota que Calamaro huyó de la típica grabación en directo de sonido pulcro e intrumentos nítidos con fondo de aplausos estándar al final de cada corte. Cogió la pista del público y la subió todo lo alto que pudo, casi al mismo nivel que esas guitarras y baterías atronadoras que gasta su actual banda. Si a un público entregado y a unos músicos a tope de energía añaden ustedes un jefe de filas serio y concentrado en su tarea tendrán como resultado un apetecible documento en vivo. Vayamos por orden.

Andrés Calamaro - Pura sangre (DVD)
El DVD más su CD con los listados en contraportada

Este vídeo de 27 canciones viene a componer lo que sería un show de la gira americana de 2013. No responde íntegramente a un solo concierto, pues aunque la base es la actuación del Hipódromo de Palermo entre sus piezas se van intercalando imágenes y músicas de México DF, Guadalajara, Lima, Quito, Cali, Bogotá, Santiago de Chile, Montevideo, Asunción y un buen montón de ciudades argentinas, para que quede claro que la cosa abarcó toda la latinidad que va desde “Tierra del Fuego a Monterrey, en la frontera texano-mexicana”, como se recalca en los créditos. No es una simple celebración de éxitos en directo, cada corte tiene un arreglo distinto, algún detalle que lo convierte en material valioso, como esas ráfagas intercaladas de Smoke on the water, Dead Flowers, Brown Sugar o Mueve tus caderas que se cuelan como si tal cosa entre los acordes de Input Output, Me arde y Canal 69.

Andrés Calamaro - Pura sangre
Pura sangre (2014)

Y además, como remate, el CD que lo acompaña sirve para complementar el DVD con extras de audio, o sea, otras 14 canciones que sumar a las incluidas en vídeo, entre ellas El tercio tal como sonó en Distrito Federal, con acordes de Purple Haze para empezar y estrofa imitando la voz de Joaquín Sabina incluida. Ese arreglo de blues ranchero con el que impresionó al público mexicano, bien distinto a la versión original de Alta Suciedad, debió de convertirse en un clásico de la gira, pues también aparece en el otro CD simultáneo. En esta ocasión la referencia corresponde a Madrid, pero no su plaza de toros, sino un circo, el Teatro-Circo Price.

Andrés Calamaro - Jamón del medio
Jamón del medio (2014)

Esta segunda entrega corresponde a la otra pata de la Gira Bohemio, la que transcurrió por tierras españolas en julio de 2014. Aquí se ha utilizado como hilo conductor el concierto de Santander enriquecido con tomas de Madrid, Barcelona y Fuengirola. Los 16 temas de este CD, según los créditos oficiales, reflejan a la banda en plenitud, ejecutando el repertorio con la sabiduría acumulada durante tanta carretera recorrida. El título es significativo, pues esa expresión argentina se utiliza como elogio cuando algo tiene una calidad superior.

Gira Bohemio Tour 2013-2014
Este fue el elenco de la gira 2013-2014

Dice Calamaro que la visita a todos esos países americanos era una cuenta que tenía pendiente. Él sabía que ese público estaba ahí y que había ido creciendo, pero el argentino nunca había salido a su encuentro. Lo que halló fue espectacular: una multitud generosamente pasional llenando grandes recintos hasta los topes. En España desgraciadamente la cosa ya no da para estadios y plazas de toros. El rock vive un innegable declive y Andrés no iba a ser una excepción, pero se le sigue queriendo lo suficiente como para llenar pabellones, teatros y auditorios. Creo que en El tercio de los sueños se puede encontrar parte de la explicación a esta merma de poder de convocatoria. Mola que Calamaro no tenga complejos y se muestre tan abiertamente taurino, pero en España hay muchísima gente que le detesta solo por este asunto. Como siempre, firme en la estrategia del salmón.

Por si leyera esto alguien que no maneje claves españolas, aclaremos que en otro tiempo hacer un guiño taurino en Madrid pudo ser el típico recurso facilón para conseguir el aplauso cómplice de los lugareños. Ahora puede desencadenar todo lo contrario. Cuando un tipo como Andrés reconoce en público que le gusta la fiesta de los toros, que le emociona ir a Las Ventas y que admira a los toreros acaba de ganarse miles de enemigos mortales y deberá asumir las consecuencias. Los vigilantes de la corrección política le tratarán como a un criminal, será excomulgado por la Santa Madre Iglesia Progresista y sufrirá el escarnio de las masas enfurecidas en la red social del pajarito. Como además Calamaro jamás rehuye una buena pelea en Tweety, como a él le gusta llamarlo, la cosa puede animarse una barbaridad. Una muy sonada fue cuando se vio sometido a linchamiento público por participar en el aplauso al entonces recién jubilado rey Juan Carlos a su llegada a la Corrida de la Beneficencia. No se cortó un pelo: “No soy un progresista recién caído del catre, fui educado en el socialismo desarrollista, en la libertad, el feminismo y la tolerancia, tengo capacidad intelectual. Y entiendo que ser señor y caballero es aplaudir de pie a Juan Carlos (…) Prometí lealtad a este señor cuando me fue dada mi segunda nacionalidad y aquí estoy respetando lo prometido. Por izquierdas no me corre casi nadie, ni siquiera el coletas”. Si quieren leerlo entero, no tiene desperdicio. Y, abundando en el asunto, aquí tienen una de sus réplicas más famosas que, aunque desaparecida de su facebook, aún sobrevive en algún sitio taurino.

Andrés Calamaro con el toro tatuado
El toro tatuado en la piel y en la guitarra

En todo caso, es un placer reencontrar a Calamaro en estado puro, al Andrés guerrillero y torero. Y para demostrarles lo mucho que triunfó en las mejores plazas de Sudamérica, aquí tienen el broche final del DVD Pura Sangre, una intensa versión de Los chicos que recopila imágenes de todos los recintos visitados y remata con los títulos de crédito. Dos detalles: si se fijan en la esquina inferior derecha pueden ver el sellito con el lugar y la fecha de cada imagen; y en la pantalla del fondo del escenario va saliendo “la lista de sus amigos” , aquellos a los que Andrés Calamaro más echa de menos. Nunca falta el recuerdo a los Julián Infante, Guille Martín, Pappo, Prodan, Spinetta, Miguel Abuelo… pero esta vez hay dedicatoria especial a Gustavo Cerati, utilizando De música ligera como despedida del concierto en plena apoteosis del público de Palermo. Vean, vean.

 

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Proezas calamarianas”, que fue publicado originalmente el lunes 25 de abril de 2011.

Nos vamos viniendo viejos

Domingo, 18 de enero de 2015.-
Cada vez que se estrena mes de enero es inevitable alarmarse un poco por cómo pasa el tiempo. Quizá por eso me vino a la cabeza una canción de Pablo Milanés sobre lo rápido que avanzan los años… aunque quizá argentinizando la frase con un giro tomado de Pappo Napolitano. No estoy seguro, serán las imprecisiones de memoria propias de la edad. También quería poner remedio a otro olvido imperdonable: en el texto anterior ni siquiera mencioné el contenido del vídeo que aparecía. Nunca antes había pasado y como eso no puede ser, aquí lo tienen repetido. Como a Milanés, a estos gallegos también les preocupaba la vejez.

Esta maravilla pertenece a la época en que los grupos de rock, mal que bien, podían salir en la tele… y eso que solo había un par de canales públicos. Se pensaba erróneamente que cuando llegaran las privadas habría más donde elegir, que sería el colmo de la diversidad. Ocurrió todo lo contrario, todo se fue uniformando hasta que todas las cadenas acabaron replicando hasta la náusea tres o cuatro programas clónicos. Cuando solo estaba la tele única podía uno encontrarse con tesoros no demasiado escondidos como este Plastic, un milagro producido en los estudios de TVE en Barcelona donde un grupo podía presentarse en el plató disfrazado de ZZ Top y repetir decenas de veces en su estribillo una palabra malsonante. A pesar de las barbas postizas podrán fácilmente reconocer a Siniestro Total, mientras que el título de la canción de tan escuchado ni hace falta escribirlo. Ya entonces decían sentirse viejos, pero vistos hoy qué jóvenes estaban. La canción era del disco en que afirmaban haber visto la luz y les dio por abrazar el blues eléctrico en sus diferentes modalidades. Asusta un poco ver la fecha que sale entre paréntesis.

Siniestro Total - Me gusta como andas
Me gusta cómo andas (1988)

Qué bueno era aquel Plastic con su amable tono escatológico. Los tres presentadores eran un pijo, un punki y una tía macarra que se permitían ser un poco groseros pero sin pasarse, como para no enfadar a los columnistas del ABC. No se qué fue del punki, pero el pijo Tinet Rubira se convirtió en exitoso productor de programas de TV y la bastorra Marisol Galdón no se ha apeado desde entonces de los medios, últimamente incluso en el género de la tertulia política a grito pelado. Por allí desfilaron los mejores grupos de finales de los 80 y en ese decorado como de almacén abandonado se pudieron sentir cómodos para cometer toda clase de tropelías. Aunque el presupuesto solo diera para playback allí estaba permitido hacer el gamberro y muchos lo aprovecharon. Siguiendo el hilo de youtubes podrán encontrar auténticas joyas del género, con mención especial para un tal Robe Iniesta que se presentó en sociedad a pecho descubierto cantando una jota extremeña bastante pasada de rosca. En solo tres minutos se vio que ese chico llegaría lejos… pero volvamos a Siniestro.

Los de Vigo siempre fueron unos chicos muy divertidos y simpáticos, pero además en esa etapa habían madurado musicalmente y estaban justo en vísperas de alcanzar su punto de mayor éxito comercial. Juntando esos ingredientes se pude decir que eran un chollo para cualquier programa de televisión que les llamara, razón por la cual salían en la tele más que ningún otro grupo de su onda. Así que cogieron esa misma canción y se plantaron en El peor programa de la semana, un show nocturno de La 2 con un joven presentador que quizá les suene.

Si en un programa estaba Wyoming por ahí cerca andaría el Maestro Reverendo, que les ayudó a preparar una deliciosa versión acústica que ellos interpretaban sentados en taburetes como si fueran flamencos. Ángel Muñoz El Reverendo, habitual productor y arreglista de Siniestro, añadió con su acordeón el toque de buen gusto y cierto aroma pantanoso… ya que la canción habla de burdeles, que al menos fueran de Nueva Orleans. Quedó la cosa tan chula que no tuvieron más remedio que incluirla años después entre las rarezas de un triple CD.

Siniestro Total - Quienes somos
Quiénes somos, de dónde venimos, a dónde vamos (2002)

Esta antología formaba parte de los fastos con los que Dro-Warner celebró el vigésimo aniversario de Siniestro. El contenido se organizó dedicando un CD al presente (quiénes somos), otro al pasado (de dónde venimos) y un último sobre posibles caminos que podría tomar el grupo en adelante. Esta actuación de El peor programa de la semana se incluyó por meritos propios entre las marcianadas del tercer CD, que sobra decir que era el más interesante.

Siniestro Total - A donde vamos
CD en el que venía el 'Cuánta puta' acústico

Han pasado los años. El Reverendo nos abandonó hace tiempo (vaya desde aquí nuestro recuerdo) mientras Siniestro, El Gran Wyoming y todos en general estamos mucho más mayores, como en la canción de Pablo Milanés. Aunque suene a disculpa, déjenme que aclare que no la conocí por su autor sino por la versión de Calamaro, que a su vez se la escuchó a Sumo. El muy perverso de Luca Prodan, que no tenía intención de envejecer, cambió el verso en cuestión por “nos vamos poniendo tecnos”. ¿Qué querrá eso decir? En todo caso, una vez descartado lo de morir joven como Prodan, será mucho mejor envejecer con dignidad que volverse tecno.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “ZZ Top, blues rock de barba creciente”, que fue publicado originalmente el miércoles 25 de noviembre de 2009.

Hits calamarianos vol. V: Cuando te conocí

Jueves, 04 de septiembre de 2014.-
En la entrada anterior sonó un Me arde cantado a medias por Andrés Calamaro y Fito Cabrales. Aunque pertenecía a la gira 2SM de 2007, la toma remitía a la etapa gloriosa de Alta Suciedad y dio pie a recordar aquellos momentos en que Andrés resplandecía como músico en estado de gracia, acompañado por un grupo estable cuyo apoyo le convertía en un solista aún más poderoso. La nostalgia por aquel tiempo se hizo más intensa cuando en el relato salió a relucir el añorado Guille Martín, el guitarrista que le conectaba con las esencias del Madrid más roquero. Habrá que seguir por ese camino. Vamos con un hit calamariano de finales de los 90, un hit en el que podemos ver en su apogeo a Andrés, a Guille y a todos los demás.

Fue repasando la caja Obras Incompletas (6 CD’s + 2 DVD’s) cuando reparé en este clip en el que las imágenes nada tienen que ver con la letra cantada. Me hizo gracia que unos músicos de rock se monten un teatrillo interpretando el papel de polis de la brigada antivicio. Aparte de lo cómico que resulta ver a guitarristas manejando pistolas, me encanta que cada uno de ellos tenga su protagonismo. La sensación que transmite el vídeo es que Andrés estaba arropado por una banda de rock de verdad, cuyos miembros eran además sus amigos. Gran parte del material videográfico recopilado en la mencionada caja va en esa misma línea. Échenle un vistazo, merece la pena.

Andrés Calamaro - Obras Incompletas
Obras Incompletas (2009)

El primer DVD, títulado Imágenes paganas, recuerda esa época mágica de finales de los 90 en que Calamaro dejaba atrás Los Rodríguez y se ponía manos a la obra para construir su carrera en solitario. Al principio sí que empezó completamente solo, quizá para meterse de lleno en su nuevo estatus de divo, así que se marchó sin compañía ninguna a los USA a grabar Alta Suciedad con el productor Joe Blaney y una lujosa selección de músicos de estudio nativos de la patria del rocanrol.

Andrés Calamaro - Alta Suciedad
Alta Suciedad (1997)

La siguiente grabación fue parecida, pero distinta. Volvió a contar con elementos de su primer disco post-Rodríguez, pero en su afán por no dejar a nadie fuera fue añadiendo gente de confianza que había ido acumulando en todos esos años. Así, la grabación fue una locura de vuelos entre estudios de grabación de Madrid, Nueva York, Buenos Aires y Miami con un baile de ingenieros, técnicos y músicos imposible de enumerar y una lista de canciones que ya se elevó a 37. Parece mucho… o poco si lo comparamos con las cifras que llegó a alcanzar la corriente del salmón.

Andrés Calamaro - Honestidad brutal
Honestidad Brutal (1999)

Ahí empezó la tendencia de Calamaro hacia la desmesura, sin embargo hay algo en lo que sí imperó la sensatez. Entre disco y disco Andrés se preocupó de formar el grupo que mencionamos al principio, esa banda estable capaz de defender en directo con absoluta solvencia las canciones tanto de Alta Suciedad como de Honestidad Brutal. Primero incorporó a algunos de los guitarristas de confianza que le habían ayudado a grabar las maquetas previas, como Gringui HerreraGuille Martín, uno de Baires y el otro de Madrid. Luego llegó un poco de savia joven con Candy Caramelo y El Niño Bruno, una base rítmica de buena pegada.  Y para completar un quinteto que fue un auténtico dream team se recurrió a la veteranía del gran Ciro Fogliatta, una de las primeras leyendas del rock argentino que aterrizó en España, que fue pianista de Los Gatos allá y de Mermelada a este lado del charco.

Candy Caramelo, Niño Bruno, Gringui Herrera, Calamaro, Ciro Fogliatta y Guille Martín
Candy, Niño, Gringui, Calamaro, Fogliatta y Guille

Total, que de aquella etapa podía haber elegido el clip de Loco, con ese toque funk bajo los túneles de un acuario repleto de tiburones; podía haber elegido el sofisticado clip de Flaca, con esas delgadísimas modelos que al final dan plantón al cantante… pero bueno, esos los habrán visto mil veces y podrán volver a verlos cuando ustedes quieran. En cambio, en el clip de Cuando te conocí es una delicia contemplar a Andrés y al quinteto acompañante tan metidos en sus personajes: Broken Heart Kalamaros, Sargento Sweet G., Sargento Guillermo Desperado, Broken Fingers Fogliatta, Little Boy Bruno y Agustus Magic Herrera.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “De cuando Rod Stewart abandonó las islas”, que fue publicado originalmente el domingo 14 de marzo de 2010.

Calamaro y Fito fueron multitud, una tontería de verano

Domingo, 24 de agosto de 2014.-
Fue un tontería del verano de 2007. A Andrés Calamaro y a Fito Cabrales se les ocurrió echar un pulso rocanrolero juntando a sus respectivos grupos sobre el escenario.  No debió de ser difícil para sus músicos, pues algunos de ellos habían sido lo mismo Fitipaldis que Calamaros según lo requería la ocasión. Esta vez la cosa consistía en ser las dos cosas a la vez e ir alternando canciones de uno, de otro o de gente afín. He aquí un ejemplo.

Fueron solo cuatro conciertos: Getafe, Benidorm, Santiago y Barcelona, todos ellos celebrados en el mes de julio de aquel año. Se cuenta que cuando buscaban nombre para la mini-gira barajaron alguna que otra extravagancia como “Calamaros Fitos”, que seguramente fue desechada por transmitir una imagen poco seria como de caseta de feria de las que venden bocadillos grasientos. Ahora ese nombre tan simpático ha sido recuperado para dar título a la edición 2014 de Tonterías de Verano… y llegados a este punto debo explicarles que desde el blog siamés de Atascado en los 70 se elabora cada verano una estupenda recopilación en CD con las típicas melodías para tararear en vacaciones, a veces un poco tontas, a veces un puro disparate. En esta ocasión se utilizó como hilo conductor los repertorios Calamaros y Fitos, ya fuera por separado, a dúo o en compañía de otros, más otros pocos duetos sin Calamaro ni Fito pero emparentados. Así que si no lo sabían, ya lo saben… pueden encontrarlo en los puntos de distribución habituales.

Fito y Calamaro - 2 son multitud
"Calamaros Fitos" es el título de Tonterías 2014

O sea, que si notan que A70 está menos activo en esta época del año puede deberse a que andemos liados con alguna cosilla más ligera en Tonterías de Verano, así que si les apetece échenle un vistazo de vez en cuando. Ya andan por ahí los vídeos de algunas de las canciones de Fito y Calamaro recuperadas este año y ahora añadimos desde aquí la toma de Me arde que sonó más arriba, también incluida en Tonterías 2014. Era una de las joyas del repertorio de Alta Suciedad, un discazo sin desperdicio, pero esta vez con el atractivo añadido del fundido final con una versión en castellano del Dead Flowers de los Stones. En realidad se trata de un guiño a un viejo amigo fallecido, uno llamado Guille al que Calamaro saluda entre dos estrofas. Luego hablaremos de él. Antes vamos a recordar los conciertos y el pack de CD más doble DVD publicado un año después.

Calamaro y Fito - Dos son mulltitud
2 son multitud. El concierto (2008)

No se atrevieron con Calamaros Fitos así que, como pueden ver, la gira acabó llamándose Dos son multitud (2SM). Los shows fueron generosos, de casi tres horas y media, con una estructura muy parecida los cuatro días. Creo que el desarrollo fue más o menos como se explica a continuación.

Comienza el encuentro: salen todos los músicos presentes llenando por completo el escenario e interpretan todos juntos cuatro canciones de variadas procedencias.  Una de Los Rodríguez (A los ojos), otra Fitipaldi (Viene y va), la conocida versión Rebelde-Fitipaldi (Quiero ser una estrella) y, para terminar, una rareza calamariana (No se puede vivir del amor). Fito abandona la cancha dejando solo a Andrés, que se adueña del escenario durante una hora y veinte minutos. Llega el descanso y ahora es Andrés quien se queda en vestuarios para que Fito protagonice la segunda parte, también de hora y veinte. Por último, en el tiempo de prolongación, vuelven a coincidir todos sobre el escenario y ahí van alternando un Me arde con un Whisky barato, más luego otro bis doble con una para cada artista… y no sé si llevados por la euforia en algún sitio se marcarían una tercera ronda. Difícil de condensar en un formato publicable, así que el doble DVD quedó resumido en dos horas largas y el CD en una hora selecta en la que se daba preferencia a los cortes interpretados a medias. Aquí tienen el detalle de la contraportada con el listado de canciones.

Dos son multitud - Track list
El listado de 2SM tal como quedó inmortalizado

No ha pasado tanto tiempo, pero despierta una cierta nostalgia volver a contemplar ahora las imágenes. Me explico: esos conciertos tienen un aspecto espléndido, con dos artistas en plenitud llenando el césped de un campo de fútbol… y no estoy seguro de que a día de hoy quede alguna propuesta de rock con ese poder de convocatoria. Además hay que reconocer que Andrés y Fito lo hicieron muy bien, manteniendo el espectáculo en todo lo alto sin dejar que la cosa decayera en ningún momento.

Y ahora volvamos al Dead Flowers que mencionábamos al principio. Esta adaptación fue grabada en 1989 por Desperados, queridísmo grupo madrileño al que le encantaba incluir clásicos del rocanrol en sus directos, pero esta les quedaba tan chula que decidieron incorporarla a su tercer disco.

Repasando los créditos que aparecen en la funda del vinilo veo que quizá entonces ya fue grabada en homenaje a amigos muertos, pues ahí pueden leerse dedicatorias a Ramón Recio y Javier Encinas, ambos fallecidos prematuramente en esos años finales de los 80. Saxofonista de Desperados en sus dos primeros discos, Javier ‘El Moro’ Encinas fue también miembro fundador de Mermelada, donde se encargaba de soplar la armónica más salvaje que haya sonado jamás en el rock español. El vacio que dejó fue tan grande que ni Desperados ni la banda de Teixi se plantearon buscarle sustituto. En cuanto a Ramón Recio, él fue quien puso en marcha Glutamato Ye-Yé, aunque a la hora de la verdad no tocara ningún instrumento. Su hermano Patacho acabó encargándose de las guitarras mientras Ramón quedó como letrista principal de Glutamato. Es también el autor de la adaptación a nuestro idioma de la canción más funeraria de los Rolling Stones, lo que explica que a modo de dedicatoria sus colegas Desperados la incluyeran en este disco.

Desperados - El golpe
El golpe (1989)

Fue sin duda el mejor disco de los cuatro que publicaron, con diez canciones sin altibajos y un estilo ya perfectamente definido, quizá logrado a la fuerza por haberse quedado sin saxo, como antes se dijo. El problema de ese momento de madurez de Desperados fue que su discográfica (DRO) les dejó fuera de juego y acabaron grabando para Nola, un sello de Pamplona especializado en rock radical vasco. A partir de entonces ya no volvieron a encontrar su sitio y dos o tres años después el grupo acabó disolviéndose.

El caso es que Desperados tenía un guitarra espectacularmente bueno y buen amigo de sus amigos. No había grupo importante de la escena rocanrolera con el que Guillermo Martín no hubiera colaborado en uno u otro momento, así que el final de Desperados hizo que su guitarra se cotizara aún más en el mercado. La larga lista incluye entre otros a La Frontera, Andy Chango, Jaime Urrutia, Quique González… finalmente la muerte le sorprendió en 2006 siendo un Troglodita, que tampoco está mal. El primer contacto con Calamaro se produjo en los inicios de Los Rodríguez. Justo antes de grabar su primer disco se quedaron sin bajista y, claro, ahí estaba Guille para colgarse el bajo de forma provisional. Años después, Andrés comenzó carrera en solitario y lo reclutó para su banda de directo. Aunque Guille era de Carabanchel, se argentinizó de tal modo que incluso se esforzaba en hacer los coros con el mismo acento que el cantante. Lo de fundir Me arde con Dead Flowers viene de aquella época… creo que el afecto que Calamaro sentía por su antiguo guitarrista era tan grande que en Dos son multitud ya no se conformó con recuperar el Dead Flowers, fue directamente a por el Flores muertas de los Desperados.

Saltando de vídeo en vídeo mientras escribo esto he caído en un concierto completo de Desperados. Es una suerte que aún haya gente que se acuerde de recuperar esos tiempos felices del Rock Club, así que no me resisto a ponerles el enlace por si les apetece viajar hacia atrás en la máquina del tiempo. Puede que en el próximo texto volvamos a hablar de la etapa de Andrés Calamaro con Guille Martín, hasta entonces les dejo con otra pieza del Archivo A70 en la que casualmente también suena una canción incluida en Tonterías 2014, sector Fito.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “¿Es usted Bo Diddley o no lo es?”, que fue publicado originalmente el martes 3 de noviembre de 2009.

Ramoncín 1976-79, el ascenso al estrellato contado por Carlos Michelini (1ª parte)

Lunes, 7 de julio de 2014.-
Sobre los primeros pasos discográficos de Ramoncín suele reiterarse una especie de narración oficial comúnmente aceptada, pero no recuerdo haber leído nunca la versión de Carlos Michelini, el músico en el que se apoyó para su despegue. Hace poco el propio Michelini contactó con este blog para desmontar algunos tópicos que le dejan en mal lugar.

“Es la primera vez que cuento estas cosas, nadie se ha molestado nunca en preguntarme. En las pocas entrevistas que me han hecho nunca mencionaron este tema, y yo he permanecido en silencio. Siempre pensé que el tiempo pondría a cada cual en su sitio… aún hoy me pregunto si he sido tonto o sabio”

Pueden leer sus comentarios al final del texto aludido. Como no parece suficiente que sus opiniones se queden medio escondidas entre la discusión posterior a una entrada tan polémica, recuperamos aquí su testimonio para reconstruir el relato de esos años vertiginosos. Con sus palabras en primera persona, que al fin y al cabo él estuvo allí. Vamos con la historia.

Todo empezó en 1976, cuando un grupo de Vallecas más bien novato puso un anuncio en la prensa musical buscando un cantante “que se lo monte bien sobre el escenario”. Y allá que se presentó un chico de Legazpi entonces llamado José Ramón Martínez, que por lo que se ve cumplió con creces el requisito exigido. Nunca tuve queda claro si en ese momento tenían nombre, puede que Siracusa, pero pronto empiezan a ser conocidos como los W.C. Supongo que los chavales tirarían musicalmente hacia el rock duro vallecano, pero el tal Ramón seguro que pensó que le iba a ir mejor con un toque punk que diera mejor salida a esas letras tan cojonudas que él escribía. En principio las músicas serían cosa de Jerónimo Ramiro, el guitarrista.

Ramoncín y Jero RamiroRamoncín y Jero, en la tierna infancia

El joven Ramón pronto pasa a la historia y se reencarna en el personaje público conocido como Ramoncín. Va ganando notoriedad a toda prisa y, claro, en ese proceso los chavalitos vallecanos de W.C. pierden pie de forma inevitable. Ramoncín consigue hacerse un hueco en la noche madrileña, se codea con la intelectualidad y se hace tan amigo de Umbral que su nombre se cuela con frecuencia entre las negritas de sus columnas. La perspectiva de dar el salto a los medios y cazar un contrato discográfico plantea la necesidad de instalar al grupo en un nivel profesional que en esos momentos no tenía, y en ese preciso instante aparece en escena Carlos Michelini.

“Cuando me proponen participar en ‘Ramoncín y WC’ había posibilidad de grabar un primer vinilo, pero era necesario conseguir un nivel de calidad en el producto que debido a la inexperiencia de los miembros del grupo resultaba imposible. Hay que tener en cuenta que en los años 70 para entrar a un estudio de grabación de una multinacional (EMI) se exigía a los músicos formación y profesionalidad, requerimiento del cual Ramoncín estaba exento por su condición de estrella mediática. Esto sumado a que en realidad lo único que interesaba a las discográficas y a la prensa era el personaje público creado por Ramoncín propició que el resto del grupo no continuara en el proyecto”

Rebobinemos un par de años para explicar de dónde procedía este guitarrista. Michelini había sido pieza clave en una de las refundaciones de Vox Dei. Este grupo pionero del rock argentino se quedaba en ese momento sin Ricardo Soulé, su guitarra original, así que Willy Quiroga y Rubén Basoalto llaman a Carlos para cubrir su baja. Grabó con ellos un solo LP antes de decidirse a cruzar el charco, pero ese disco demuestra por sí solo que el sonido del primer repertorio de Ramoncín era totalmente de la marca Michelini. Aquí tienen la prueba.

¿No les resulta familiar esa guitarra? Pues claro, es la misma que hemos oído mil veces en los dos primeros discos de Ramoncín. Con lo espabilao que era, Ramón vio claro que este argentino ya venía de su país con un doctorado en rocanrol, mientras que la mayoría de los guitarristas de los barrios madrileños andaban todavía un poco estancados repitiendo primaria. Recién llegado a Madrid, tuvo que ser raro para Carlos Michelini unirse a un grupo cuyos miembros estaban situados varios escalones por debajo de él, tanto en edad como en capacitación musical. No sé si llegaría a haber detalles feos en lo personal, pero parece claro que en cuanto se juntaron los dos guitarristas mano a mano, las seis cuerdas pusieron a cada uno en su sitio.

Resultaba imposible que una persona que solo tenía 15 años de edad y nada más que uno de experiencia con la guitarra estuviera capacitada para poder participar”

El papel de guitarra solista tenía que ser para el que más sabía y, así las cosas, Jero y los demás chicos de W.C. seguro que mirarían con bastante recelo a Carlos Michelini. El listillo de Ramoncín lo había colocado con calzador y encima va el tío y toma partido por él. Cómo no iba a hacerlo, si Michelini era un profesional del rocanrol y ellos no. El ansiado contrato estaba al caer. Después del famoso encontronazo con un capo de la industria que quedó inmortalizado en la canción El Rey del Pollo Frito, como ya explicamos hace un par de textos, finalmente se llega a un acuerdo con la EMI, que rápidamente organiza la grabación en Barcelona con músicos de estudio y una exuberante sesión de fotos en la factoría Popular 1, entonces lo más de lo más.

Sesión de fotos de Ramoncín y W.C.?Intimando con la rubia del Popu

Está claro que Ramón y Carlos fueron quienes tomaron el puente aéreo. Las razones ya se han explicado y eran obvias, pero los que al final quedaron en tierra no pudieron evitar sentirse traicionados. Todo esto fue narrado con bastante resentimiento en la biografía oficial de Jero y algunos de esos párrafos fueron luego copiados y empeorados en Wikipedia. Esa parte concreta desapareció últimamante de su web, pero aún puede consultarse en una especie de archivo mundial que hay por ahí. Según Jero, los dos compañeros de grupo que volaron a Barcelona directamente le robaron su música. Tras años de silencio, Michelini por fin explica su versión de los hechos.

Mi trabajo consistió en hacer los arreglos e intentar dar coherencia a los 5 temas que formaban el repertorio hasta mi incorporación y los que posteriormente elaboramos los dos exclusivamente. Los temas que ya existían eran una ‘gran bola de ruido’, con cambios de compás y armonías delirantes. Darles coherencia fue un reto. Tuve que dedicarle mucho tiempo, trabajo e imaginación hasta lograr que fueran presentables, respetando las melodías que, insisto, eran obra de Ramón”

Si existían previamente cinco canciones, la cuenta que sale es que Michelini y Ramoncín trabajaron juntos en tres canciones más hasta completar el LP. Una sería Ponte las gafas o Paga a tu hombre y las otras dos nos las confirma Michelini: “En ‘Noche de 5 horas’ y ‘El loco de la calle larga’ no participó nadie más”. De una de ellas se siente Ramoncín especialmente orgulloso, pues es de las que más perduró en su repertorio de directo.

Sonaba bien en este especial de TVE grabado en Pamplona con su grupo de mediados los años 80, pero no tanto como la que salía en el álbum original con la guitarra de Carlos Michelini.

Ramoncín y W.C.?La portada del disco de la discordia

La publicación del primer LP en 1978 desató la polémica en cuanto las partes implicadas leyeron los créditos del disco. La autoría de todas las canciones se acredita a J. Ramón Martínez y a Carlos J. Michelini, para pasmo sobre todo de Jero Ramiro. Hay dos asuntos en disputa, por un lado la autoría en sí y por otro el cobro de los derechos de autor. En ambos asuntos el señor Michelini habla con conocimiento de causa. Leamos sus explicaciones.

“Firmé con Ramoncín la autoría de los temas por haber llegado a ese acuerdo, pero en realidad la melodía registrable siempre fue obra suya. La letra y la línea melódica es la parte de la obra musical que se registra en la SGAE y que es susceptible de percibir derechos de autor, pero no los acordes ni los ritmos de acompañamiento, que pueden ser modificados en diferentes versiones sin que esto otorgue derechos

Entonces, según Michelini, la autoría era de Ramoncín y podía perfectamente haber firmado las canciones en solitario. Si no lo hizo, vistos los acontecimientos posteriores, no fue por altruismo ni por compañerismo, sino lisa y llanamente por desconocimiento.

“En efecto, Ramón podría haberlas registrado a su nombre. A pesar de tantos años en la SGAE, él solo se enteró cuando yo se lo dije a raíz de la polémica. Entonces comenzó a cambiar sus declaraciones diciendo que las compartió por generosidad”

Y Carlos Michelini aporta aquí una argumentación interesante: “Él solo puede cantar lo que le sale, ahí está como prueba su famosa versión de Nirvana”. O sea, que lo que siempre hizo Ramón fue escribir letras y, sobre la marcha, elaborar una melodía que se adaptara a lo que él puede cantar; difícilmente podría robar canciones a nadie si luego se muestra incapaz de interpretar una melodía ajena. Lo de firmar los dos primeros discos a medias se entiende entonces como un pacto de colaboración entre dos artistas: uno aportaba su talento como showman y escritor, el otro sus conocimientos como músico.

Carlos Michelini y RamoncínMichelini y Ramoncín en pleno apogeo

Años después, justo cuando la polémica sobre la autoría del primer disco resurgía con fuerza, Ramón intentó solucionar por su cuenta el asunto pendiente que tenía con Jero y le añadió como coautor en las canciones del primer disco que le correspondían, aunque Michelini aclara: “El hacer figurar a alguien más en los créditos no tiene valor legal, a menos que se cedan los derechos de autor, cosa que yo como tal no hice”. Dice que podría haber reclamado, pero a la hora de la verdad “Jero no quiso atender mi intento de tratar el tema, según le dijo a Ramón: ‘porque Carlos Michelini no es nadie’”. Y no es el único revés que recibió, pues parece que todo le fue mal desde el principio.

No me reconocieron el trabajo de arreglador ni en los créditos ni económicamente. Hasta hace unos pocos años alguien que no conocemos (podría intentar averiguarlo) ha estado cobrando creo que un 17% de los derechos de autor. Este tipo de canalladas son comunes en este oficio, de hecho la editorial que es de la propia compañía discográfica te obliga a ceder el 50% de los derechos, Ramón y yo solo cobramos un 25% cada uno. Lo cierto es que estaba acostumbrado después de haber sido expoliado por la CBS y SADAIC en Argentina

Y por no alargarme más, lo dejo por hoy. Queda pendiente la etapa correspondiente al segundo disco, en el que la sociedad Ramoncín-Michelini acaba disolviéndose de forma turbulenta. Podrán leerlo aquí mismo en próximas fechas.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Intro Rock Argentino”, que fue publicado originalmente el miércoles 1 de junio de 2011.

Cuando Charly se paseó por Madrid en plan Keith Richards

Jueves, 20 de marzo de 2014.-
Hace tiempo escribí sobre la primera incursión de Charly García en España y coloqué en el título la palabra “fracaso”. Algunos lectores argentinos se pusieron en guardia imaginando ofensas intolerables y, aunque no las encontraron, no pudieron evitar sentirse incómodos e incluso algunos enviaron comentarios muy sentidos. Puntualizo: el “no éxito” de Charly en España no fue culpa suya ni tampoco de ninguna clase de prejuicio del público español hacia lo argentino. Más bien habría que atribuirlo a nuestra escasa cultura roquera y a que nuestra industria musical jamás se ocupó de promoverla. Aquí la minoría rocanrolera siempre tuvo cierta envidia por la posición que ocupa el rock en Argentina, mucho más relevante allá que acá, de forma que todo lo argentino suele ser bien valorado por los buenos degustadores. Prueba de ello es la expectación que despertó la visita de Charly en 2004, en contraste con la indiferencia de 1986.

Fue el 16 de julio en el patio del Cuartel de Conde Duque, un coqueto escenario de mediano aforo donde se suele programar buena música para hacer más llevaderos los veranos de la villa. Cómo no, el recinto estaba mayoritariamente repleto de argentinos residentes en Madrid, más algún que otro intruso entre los que me encontraba. “No soy famoso en España, ¿y qué?”, decía Charly. El vídeo de arriba pertenece a un concierto en Obras Sanitarias de justo antes de venir a Europa, más o menos lo mismo: una especie de grandes éxitos acompañado por tres chilenos a los instrumentos de rock y tres argentinos a los instrumentos de cuerda, pero ante una audiencia masiva. En cambio en Conde Duque fuimos unas mil personas las que disfrutamos del privilegio de tenerlo cerca y, después de esperar tantos años, fue una suerte escuchar una canción de cada uno de sus antiguos grupos, Sui Generis, La Máquina de Hacer Pájaros y Serú Girán. Esos clásicos más los de su carrera en solitario se alternaron con repertorio extraído de Influencia y Rock and Roll Yo, dos discos de entonces en los que conseguía ser genial disparatando con versiones de Todd Rundgren y los Byrds. Su compañía los publicó a la vez en España, cosa que no hacía precisamente desde Clics modernos… casi veinte años de invisibilidad discográfica, ya les vale.

Charly García - InfluenciaInfluencia (2002)

Empezó a tocar antes de la hora, lo nunca visto en mi ciudad, y cuando al fin pude asomarme al patio de Conde Duque estaba casi terminando Cerca de la revolución, la primera canción. Me encontraba tan alterado por la posibilidad de ver un concierto de Charly García que había comprado una entrada de más pensando en un amigo, y a la hora de la verdad el amigo no estaba… verano en Madrid, ya saben. Tuve que hacer guardia ante la taquilla para vender la entrada que me sobraba. Una pesadilla, nadie quería una entrada, nadie va solo a un concierto y menos a un personaje tan inusual como Charly. Lo conseguí justo a tiempo de ver acabar la primera canción y justo entonces comenzó el diluvio. Me acordé de Keith Richards. El chico malo de los Stones dio gracias al creador por los efectos especiales del 7 de julio del 82, los rayos y los truenos que adornaron el Under My Thumb con el que iniciaba su show en el Vicente Calderón. Para no ser menos que ellos, el concierto de Charly García también empezó remojado por una tormenta de verano madrileña. En la página de un fotógrafo que estuvo allí pueden ver el aspecto imponente con el que aguantó el chaparrón: traje de pintura roja, foulard de lentejuelas y alpargatas blancas. Y para colmo, apenas unos minutos antes, el divo acababa de presentarse a la cita en una limusina blanca, otro detalle de rock star más propio de Richards que de un roquero de habla hispana.

Charly García - Rock And Roll YoRock And Roll Yo (2003)

No seguiré con los paralelismos por no dejar en mal lugar a Keith Richards, cuya pose de tipo duro no resiste la comparación cuando se le opone un duro de verdad, como es el caso. Aquel Charly que vimos en Madrid en julio de 2004, según decían los entendidos, no era el mejor Charly posible. Su deterioro físico era incluso superior al del Richards más demacrado, dato alarmante teniendo en cuenta que el argentino es casi diez años más joven. Su voz envejecida, sus dedos deformes y su delgadez enfermiza anticipaban el descenso a los abismos psiquiátricos en los que caería solo unos años después. Una vez superado su periodo clínico, hoy se le ve más gordo, casi como un viejito normal y corriente, pero su aspecto de entonces sí que daba miedo de verdad.

Charly GarcíaEn el punto álgido del deterioro

Volviendo al concierto, diría que el show rayó a gran altura dadas las circunstancias. En esos años, mientras se resistía al colapso total, Charly consiguió enlazar varios discos fascinantes, como los dos mencionados anteriormente, y ese buen momento artístico a veces se reflejaba en los directos. Como en España llevábamos varios lustros sin verle tocar, se ve que el tío se propuso ser bueno y entregó un bonito concierto. Eso en cuanto a la música, porque en lo que se refiere a la actitud estuvo un pelín antipático… o no, tal vez empleó el habitual tono arisco con que suele obsequiar a sus seguidores. Se notaba que Madrid era para él territorio hostil, y ante la evidencia de que había pocos españoles prefirió atacar a sus compatriotas allí presentes. “Así que ustedes son los que huyeron de la Argentina… qué, ¿les trataron bien acá en España? ¿ganaron mucha plata?”. Unos días después en La Mar de Músicas ofreció más de lo mismo, soltando al público de Cartagena una bordería tras otra sin poder evitarlo. Pese a todo, la gente que es de Charly lo es incondicionalmente y si cae un himno de esos que padres e hijos pueden cantar juntos la grada se viene abajo, lo mismo en Conde Duque que en Quilmes Rock, donde según parece también llovió.

Total, que tras ese Seminare que puso al borde de la lágrima a argentinos de varias generaciones y después de una inexplicable exhibición de malabarismo con las alpargatas que llevaba en chancleta (las lanzaba al aire lo más alto posible intentando que volvieran a aterrizar en su pie), Charly García decidió zanjar el asunto cuando apenas superaba la hora de concierto. Después de hacerse rogar más de la cuenta en una interminable petición de bises, ese “una más y no jodemos más” que suena tan entrañable a oídos españoles, tocó otro par de canciones y se largó dejando la inevitable sensación de coitus interrumptus. Pero el desplante no quedó ahí. Mientras algunos pesados vigilábamos al conductor de la limusina en la puerta principal, los músicos se escabullían en un coche más modesto por una puerta trasera. El chófer puso en marcha la limusina blanca sin pasajeros a bordo y una calle más adelante, ya lejos de los fans, se detuvo para que Charly pudiera cambiar de vehículo. Nos la había vuelto a jugar.

Charly García saluda al personalLa imagen no es de aquella noche, pero podría

¿Y saben lo peor? Que esa noche Charly García ofreció otro concierto improvisado en un conocido local del centro de la ciudad. O sea, la media hora que escatimó a quienes habíamos pagado entrada la regaló más tarde en una fiesta privada. Uno de los presentes al menos tuvo el detalle de grabarlo íntegro para que podamos verlo en youtube.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “El fracaso español de Charly García”, que fue publicado originalmente el domingo 12 de junio de 2011.