De Sweet a Burning pasando por Deep Purple

Martes, 28 de abril de 2015.-
En el texto anterior estuvimos hablando de The Sweet y nos detuvimos en el año 1974, justo el momento en que decidieron abreviar a Sweet. Esta es la primera canción que apareció firmada con el que sería el nombre definitivo del grupo.

En realidad Set Me Free fue el primer corte del disco de la portada de debajo de este párrafo, aunque también saliera más tarde publicado en el disco que ilustra el vídeo de encima. Les aclaro el embrollo. En 1974, su gran año, Sweet puso dos LP’s en el mercado: Sweet Fanny Adams y Desolation Boulevard. Ante tal abundancia de vinilos grandes y pequeños las ediciones de EEUU iban siempre un paso por detrás y ese año no llegaron a tiempo de ver siquiera publicado Sweet Fanny Adams, así que esperaron a 1975 para hacer el apaño con un Desolation Boulevard cuyo listado de canciones mezclaba lo más destacado de las versiones europeas de ambos álbumes.

Sweet - Sweet Fanny Adams El disco que de verdad empezaba con Set Me Free

¿Y cómo es posible que una canción tan buena no saliera como single ni tuviera demasiada relevancia en el repertorio de Sweet? Pues porque esta canción provocó un pequeño gran escándalo que nunca se les perdonó, el pecado original que a partir de entonces tuvieron que llevar a cuestas. Lo tenían todo para haber sido uno de los grandes de la escena heavy británica, pero su carrera fue declinando en un discreto segundo plano durante tres o cuatro discos más hasta el final de la década. Luego en los 80, una vez desecho el cuarteto original, aún seguieron dando tumbos al más puro estilo Spinal Tap. Y todo el problema venía porque Set Me Free era sospechosamente parecida a otra conocida canción publicada unos años antes por Deep Purple.

Trasera de Deep Purple in Rock Si va ud. a plagiar, mejor no elija un disco tan famoso

Total, que Sweet nunca pudo librarse de cierta etiqueta de grupo prefabricado incapaz de aportar material original, artesanos del corta y pega que aprovechaban un acorde de allí y una melodía de allá. Aunque todo eso tenga algo de cierto, aunque gran parte de su repertorio transmitía la sensación de parecerse al de otros, reconozcamos que eran de lo mejorcito facturando hits. Entre sus grandes éxitos hay un puñado de canciones inmejorables y algunas de ellas también sirvieron para dar algunas pistas a otros que vinieron detrás. Les pongo como ejemplo esta otra.

El caso es que el ritmillo de este Done Me Wrong All Right me resultaba familiar. ¿Se lo habrían copiado a otro grupo? Pues en esta ocasión era todo lo contrario. Cuando identifiqué la canción con la que encontraba parecido resultó que se trataba de un grupo más novato que tomaba a Sweet como fuente de inspiración para su single de debut. No es que sean idénticas, pero hagan la prueba de parar Done Me Wrong All Right a los veintitantos segundos y pinchar a continuación el vídeo de más abajo. Y no les estoy acusando de plagio, solo digo que se dan un aire. No creo que en 1974 fuera fácil montar una banda de glam rock en La Elipa, así que por entusiasmo se ganaron todo el derecho a elegir como modelo al grupo inglés que a ellos les diera la gana.

Burning - 1974-1975, los años que empezamos a vivir peligrosamente 1974-1975: los años que empezamos
a vivir peligrosamente (2005)

Viendo el admirable esfuerzo que hacían para parecer glamrockers británicos tampoco es cosa de ponerles demasiadas pegas, que estas fabulosas pintas que gastaban poco después de sus primeros ensayos hay que valorarlas como una auténtica heroicidad. Si se fijan bien, algunas de las prendas que lucieron en aquella sesión de fotos bien podrían haber sido sustraídas de los armarios de sus respectivas abuelas. En concreto creo que fue Quique, el bajista, quien confesó el origen delictivo de su peluca en un libro del que luego daré cuenta. No había más remedio que echarle imaginación, pues lo de viajar a Londres a comprar ropa era una posibilidad que ni por asomo se contemplaba. Años después sí hubo una generación de músicos que pudo practicar esa clase de turismo, pero con un par de salvedades: había que ser de “la movida” y proceder de barrios algo más acomodados que La Elipa.

Reedición de los dos primeros singles de Burning Contraportada con la foto de los dos singles originales

No me digan que esa mítica foto no habría merecido una portada de disco, pero era demasiado rompedora para su época y la disimularon en un recuadro. Hubo que esperar a 2005 a que los chicos de Munster Records desempolvaran las primeras grabaciones de Burning en esa preciosa reedición en formato doble single de vinilo y, para quien tenga curiosidad, hay muchas más fotos de esa sesión en el libro recomendado más abajo. La cosa era tan impactante que no pudieron mantener ese look mucho más allá de un año, justo lo que tardaron en publicar sus dos primeros singles y en ser apedreados en pueblos como Colmenar Viejo, que la provincia de Madrid era por entonces mucho más provincia que Madrid. Es probable que la trifulca se originara tras movilizar a los mozos con una frase del estilo “Oye, que esa panda de mariconazos está mirando a nuestras chicas”, o puede que fuera por otro motivo o en otro sitio. Coincidencia o no, después de experiencias como esa y en vísperas de la publicación de su primer LP dieron un pequeño giro al aspecto del grupo, dejando atrás el glam en favor de una mucho más apropiada estética macarra de barrio. Vamos, la clásica portada de chupa de cuero, gafas de sol y cigarro en la boca con que quedaron inmortalizados. Así de peligrosos e intimidantes saldrían a la siguiente gira por provincias mucho mejor preparados. Si alguien buscaba pelea se lo tendría que pensar dos veces.

La foto de Burning para la portada de Madrid Look definitivo de 1977 para el LP, pero en color

En cuanto a la música, era normal que los grupos españoles que empezaron su carrera en los últimos años del franquismo trataran de imitar a los artistas internacionales que más les molaran, o mejor dicho, que los tomaran como referencia. Y con la cantidad de cosas que ocurrieron en ese periodo de la historia del rock, incluso desconcontado el retardo con que ese tipo de noticias llegaban a España, bastante tenían con tratar de asimilarlas toda velocidad. Así que no es extraño que esta primera composición de Burning tuviera ese lejano aroma a una perdida canción del repertorio de Sweet. Hagan ahora el experimento inverso: terminen de escuchar este Estoy ardiendo y a continuación reanuden el vídeo de Done Me Wrong All Right donde lo dejaron.

Pues sí, esta es la canción que contenía el nombre del grupo y les sirvió como carta de presentación. El inglés macarrónico que emplearon resulta realmente entrañable, pero por suerte o por desgracia lo desecharon en cuanto ficharon por Belter. Fue irse a grabar a Barcelona y ponerse a cantar en madrileño de barrio, fíjense qué paradoja… pero esa es ya otra historia. Si quieren más detalles sobre todas estas anécdotas de los primeros años de Burning y muchas más les remito al libro de Alfred Crespo, donde se recrea ese periodo con todo lujo de detalles. Tenía que ser un fan de Barcelona quien escribiera una crónica tan excitante, pues bien mirado estas cosas se relatan con mucha mejor perspectiva desde un distancia prudencial.

Burning Madrid - Alfred Crespo (66 RPM Ediciones, 2012) "Burning Madrid" de Alfred Crespo
(66 RPM Ediciones, 2012)

Búsquenlo, que aún se puede encontrar por ahí. El ingrediente más emocionante es que Crespo recupera la figura del bajista Enrique Pérez, alias Quique Langstrum, que aunque tiró la toalla a las primeras de cambio fue en realidad el ideólogo musical de Burning. Seguramente fue él quien llevó al local un disco de Sweet, pues tenía más cultura rock que la que pudieran manejar Toño, Risi o Johnny. Por otra parte, Alfred Crespo rememora todas las oportunidades en que acariciaron el éxito a lo grande. El grupo las fue malgastando una y otra vez, lamentando el autor del libro que quizá ya no volvería a presentarse otra ocasión. Pues quién lo iba a decir, aquí tienen una más en pleno 2015. Después de cuarenta años por fin van a darse su primer baño de multitudes de verdad. No en un festival ni compartiendo cartel, sino en un concierto propio organizado por todo lo alto en el pabellón más lujoso de Madrid, el antiguo Palacio de los Deportes de Goya, que ahora ni sé cómo se llama. A ver si lo llenamos, que algunos ya hemos puesto nuestro granito de arena.

Burning entradas

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Veteranos 2014, por ejemplo Burning y Rosendo”, que fue publicado originalmente el domingo 12 de enero de 2014.

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Faces vs. Stones… ¿quién imitó a quién?

Miércoles, 26 de junio de 2013.-
Volviendo al penúltimo tema: si se tiende a menospreciar la carrera de Rod Stewart, imagínense la nula importancia que se suele dar a los Faces. Cuando los señores Stewart y Wood migraron desde al grupo de Jeff Beck al de su también amigo Ronnie Lane se tendió a catalogar a esos nuevos Small Faces como un grupo menor, una simple reunión de coleguillas. No puedo compartir esa opinión, ya saben que es uno de mis grupos favoritos. Esos chicos son para mí un pedazo de banda y siempre habrá que agradecerles su empeño en llevar a Rod por el buen camino. Pocas veces lo conseguían, era complicado, y finalmente su misión imposible culminó con un tristísimo fracaso.

Pese a todo, les reconoceremos que a principios de los 70 sentaron algunas bases de cómo tendría que sonar una banda de rocanrol en la nueva década. Lo hicieron más o menos a la vez que los Stones, pero claro, no pudieron llegar tan lejos como ellos porque Rod nunca se implicó con el grupo al cien por cien. Los Faces sin embargo sí apoyaban a Rod en todo momento, aceptando actuar en ocasiones como simple banda de acompañamiento de cantante solista. La historia habría sido de otra manera si esto de aquí debajo hubiera aparecido en cualquier disco del grupo, pero el grandísimo gañán se lo reservó para un álbum suyo propio.

El caso es que esta canción se escribió, se ensayó y se grabó para un disco de los Faces, como demuestran algunas recopilaciones de rarezas, descartes y grabaciones alternativas. Sin embargo, hubo cambio de planes y Ronnie Lane, Kenny Jones, Ian McLagan y Ron Wood se quedaron con un palmo de narices, relegados a simples comparsas para el playback en la BBC… incluso le centran el balón al pie para que Rod remate a placer.

Rod Stewart - Every Picture Tells A StoryEvery Picture Tells A Story (mayo de 1971)

Aunque esa fuera la imagen que perduró, hay que ser justos: Lane, Jones, McLagan y Wood estuvieron entre los músicos que grabaron Every Picture Tells A Story en estudio y también fueron los que defendieron en directo ese tercer disco en solitario de Rod Stewart, el que lo consagró definitivamente. Uno de los cortes, (I Know) I’m Losing You, era directamente una canción de los Faces infiltrada: tocaban los Faces al completo, sonaba como los Faces, pero se disimuló ese detalle en los créditos. En ese año 1971 la banda publicó dos discos y este de Rod salió entre medias, así que las giras resultaban un poco confusas… a veces actuaban los Faces, a veces actuaba Rod Stewart… y a veces se alternaban un rato cada uno entremezclando repertorio sin distinguirse muy bien qué canciones eran del solista y cuáles del grupo. Eso en los conciertos, porque en las grabaciones la diferencia era bien clara: los singles más molones se reservaban para el disco de Rod. Además de Maggie May estaban Mandolin Wind, Reason To Believe o el propio Every Picture Tells a Story que le daba título. Lo de los discos de los Faces era otro cantar.

Faces - Long PlayerLong Player (marzo de 1971)

Lo que grababan los Faces era bueno en general. Ese Long Player con el que estrenaron el año 1971 estaba repleto de buen gusto, con una mayoría de canciones de rock acústico a medio tiempo o directamente lentas, como ese Sweet Lady Mary que hablaba de una chica que conocieron en España. Además había una versión de Paul McCartney en su época Wing, un blues de Big Bill Broonzy tocado a lo bestia, más otro par de rocanroles cazurros: Bad’n’Ruin y Had Me a Real Good Time. Ese rock guitarrero sería ya predominante en el otro disco que sacaron al final del año. No sé si tendrá que ver, pero puede que la diferencia sea que a esas alturas de 1971 ya habían tenido medio año de margen para asimilar el Sticky Fingers de los Stones.

The Rolling Stones - Sticky FingersSticky Fingers (abril de 1971)

Sticky Fingers también se publicó en la primavera de ese mismo año y casi directamente se instaló en el número uno de las listas. Nadie discute que el disco del paquetón bajo la cremallera está varios peldaños por encima: es el paradigma del sonido stone, la pura esencia de los 70… ¿saldría otro Sticky Fingers escogiendo lo mejor de los tres discos Stewart/Faces de 1971 y grabándolo en mejores condiciones? Es difícil decirlo, pero la realidad es que Every Picture y Long Player fueron lanzados más o menos por las mismas fechas que el disco de los Rolling Stones y a la siguiente entrega de los Faces ya va repleto de influencias del gran Sticky Fingers. El rock sucio de Miss Judy’s Farm y Too Bad es un poco Can’t You Hear Me Knocking; las canciones de Ronnie Lane (You’re So Rude, Last Orders Please y Debris) se acercan a la onda Sway o Wild Horses; el slide de That’s All You Need es totalmente You Gotta Move; y hasta el Memphis de Chuck Berry tiene un equivalente en el Let It Rock que los Stones colaron en la edición española censurada. Pero, por encima de todo, Stay With Me es muy pero que muy Brown Sugar.

Faces - A Nod Is As Good As A Wink… A Nod Is As Good As A Wink... To A Blind Horse
(noviembre de 1971)

Sin embargo, de este disco del “caballo ciego” me gustaría que escucharan una canción que no se ha mencionado todavía. Se llama Love Lives Here…y me va a servir para apuntar una muesca a favor de los Faces en la cuestión planteada arriba en el título.

Aunque el tópico diga que los Faces fueron una copia en miniatura de los Rolling Stones, queda más elegante afirmar que en ese primer tramo de los 70 las dos bandas evolucionaron en paralelo y se influenciaron mutuamente. En el caso concreto de lo que está sonando, este Love Lives Here es tremendamente parecido a un superhit publicado cinco años después por los Rolling Stones. Así que en esta partida concreta los Faces ganan a los Stones… y si no se lo creen, párenlo un momento y escuchen este Fool To Cry… ¿tiene o no tiene partes idénticas?

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “De cuando Rod Stewart abandonó las islas”, que fue publicado originalmente el domingo 14 de marzo de 2010.

Beso grande y enorme x3

Lunes, 30 de enero de 2012.-
Antes que nada, una aclaración: Atascado en los 70 ha estado renqueante unos cuantos días por culpa del maldito “error establishing a database connection”, esa lacra con que los servidores gratuitos castigan de vez en cuando a los blogs pobretones como este. Pese a todo seguiremos adelante con la gratuidad, sin una triste Visa con la que abrir las puertas a todos los lujos web imaginables. Y si la cosa se pone fea, pues nos mudaremos al blog suplente que hay en https://balbinoruiz.wordpress.com/, que para eso está.

Y una vez dicho esto, voy con un asunto sobre versiones y plagios que me quedó pendiente del año pasado. Bueno, más que de una vil copia se trata de algo parecido a una simpática mutación del inglés al castellano, de lo femenino a lo masculino y de lo cursi a lo macarra. De paso, me servirá para cerrar una improvisada trilogía sobre glam-rock y también lo catalogaré como sexto volumen de Yo no soy Bo Diddley, ese peculiar serial que me sirve para rescatar antiquísimas canciones en blanco y negro como ésta.

Siempre encantadoras estas Shangri-Las, quizá demasiado blanquitas y pavas si las comparamos con la esplendorosa negritud de las Crystals, las Ronettes o las Supremes. El caso es que, aunque las hermanas Weiss y las gemelas Ganser parecieran tan modositas, algunos de sus éxitos fueron versionados por roqueros duros de esos que nadie quisiera encontrarse en un callejón oscuro. Hay una muy conocida sobre moteros que a los Twisted Sister les quedó muy divertida… pero voy a centrarme en este Give Him A Great Big Kiss que está sonando. Seguro que les recuerda a un muy conocido hit del rock español.

Bulevar (1980)

Estoy hablando, claro, del Es especial de los Burning. Pertenece a Bulevar, su tercer LP, un disco que salió en un momento complicado de su carrera: debían enfrentarse al difícil reto de mantener el estatus de superestrellas en que se habían instalado con sus singles arrolladores del tramo final de los 70.

Burning - Mueve tus caderasMueve tus caderas (1979)

Estaban a tope de éxito, drogas y billetes verdes gracias al pelotazo de El fin de la década, su disco de 1979… el Mueve tus caderas había sonado hasta en la sopa e incluso se habían marcado el lujo de actuar en una peli de Fernando Colomo, que para colmo se titulaba como su canción más famosa.

Burning - ¿Qué hace una chica como tú en un sitio como este?El single de “la chica” se publicó en 1978
como adelanto del LP “El fin de la década”

El impacto cinematográfico propició que Eloy de la Iglesia les reclamara canciones para Navajeros, una de las cumbres del cine quinqui, y las necesitaba para ya. La circunstancia exigía sacar rápidamente otro disco y para superar el listón de ¿Qué hace una chica como tú en un sitio como éste? se les ocurrió la genial idea de la versión de las Shangri-Las: donde había jovencitas dándose consejos adolescentes sobre cómo declararse al chico que les gustaba los Burning pusieron a macarrillas de extrarradio perdiendo los papeles por la chavala más apetecible del barrio.

Pongo esta imagen fija del single de 1980 con la toma de estudio porque no hay disponible un triste playback de esta canción en el que aparezca Toño al frente del grupo. Una pena, pero así es el precario legado audiovisual de la prehistórica TVE. Me apunto como tarea pendiente buscar los vídeos adecuados para ofrecer a Toño el homenaje que se merece.

Pese a poner su voz solo en los cuatro primeros discos, Antonio Martín ‘Toño’ es y será siempre el cantante de los Burning. Que me perdone Johnny, pero el punto que tiene su diálogo original con Toño es insuperable: “lle-va-la/al-ci-ne… esqueprefiere patinaaar…”. Entiéndanme, no pretendo menospreciar el mérito de Pepe y de Johnny tirando de los Burning de los últimos veintipico años. Ole por ellos y sobre todo por Johnny, que ha conseguido mantener vivo al grupo. La parte dialogada de Es especial aún es uno de los puntos álgidos de los conciertos: Johnny aprovecha para vacilar con el público, con la banda, con Carlos Segarra o quien quiera que sea el invitado de esa noche… pero claro, no es lo mismo sin Toño.

BurningLes encantaba maquearse para las fotos
y adoptar poses de rock star

Lo que no tiene perdón es la escandalera que montaron algunos periodistas modernillos a cuenta de Es especial. Sí, los mismos críticos que unos años después pasaron por alto lo de Marta y su marcapasos se ensañaron con los Burning en 1980 acusándolos de plagiarios. Y todo porque en el disco la canción aparecía firmada por Martín-Casas-Cifuentes. Los tres implicados explicaron que hubo un malentendido al imprimir la portada y la galleta del vinilo, que ellos se lo pasaron bien a los de la discográfica pero estos eran unos cutres que no se enteraban de nada. Hay que recordar que nuestros héroes grababan para el sello Ocre-Belter, o sea, la compañía que se había forrado vendiendo singles de Manolo Escobar, y encima con sede en Barcelona… lógico que no tuvieran ni idea de rocanrol, ni de las Shangri-Las, ni de La Elipa, ni de nadená. La verdad es que como disculpa suena un poco pobre, pero si lo dicen los Burning yo me lo creo.

Por otra parte, que todo hay que decirlo, ni Belter ni luego Divucsa corrigió jamás la errata en ninguna reedición de Bulevar ni en ninguno de los recopilatorios en los que ha incluido Es especial. Sólo en algún directo se ha mencionado como de pasada que es una versión y hasta la web oficial del grupo sigue firme en el error… quiero suponer que por el típico fallo de volcado de datos. No hay por qué pensar mal, está claro que lo suyo fue una versión y no un plagio. Al fin y al cabo, a esa misma canción ya le habían hincado el diente con anterioridad Johnny Thunders y los New York Dolls, ídolos de cabecera para los chicos de La Elipa.

Les dejo con los mencionados travestones de Nueva York, cuyas pintas tantas veces imitaron los Burning en sus comienzos.

Un plagio tan grande como un zoo

Viernes, 16 de diciembre de 2011.-
Y después de una racha de versiones, ahora toca escribir sobre plagios. Hay muchos plagios famosos. Hace tiempo mencioné que uno de los hits de Bob Dylan es clavadito a una de Neil Young. Nadie se lo afeó, supongo que por ser vos quien sois. Peor suerte corrió George Harrison, condenado en los tribunales, mientras Lennon conseguía librarse gracias a un bochornoso acuerdo con el avaro Chuck Berry. No hace tanto los de Coldplay fueron acusados de vivalavidas… por no hablar de Michael Jackson, que llegó incluso a viajar en el tiempo para robarle canciones al gran Luixy Toledo. Y por seguir en el ámbito del rock español, algún Mikel Erentxun de turno ha sufrido escarnio por el asunto de los plagios, pero a mí lo que más me indigna es esto:

Y la razón de que esta canción me ponga de los nervios es que, con total desparpajo, David Summers la firmó con su nombre y apellidos (deivid samers). Gracias al exitazo de la pegadiza melodía él y su grupo se hicieron famosos, ganaron pasta, fueron fenómeno de fans e iconos generacionales, traspasaron fronteras… incluso en nuestros días hacen multitudinarias giras de revival. Hasta ahí todo bien, de no ser porque veinte años antes que ellos, un señor bajito acompañado por un amigo suyo con el pelo a lo Punset ya había publicado una canción muy parecida. Recomiendo parar inmediatamente el indigno youtube de arriba y pinchar este otro:

¡Pero cómo se puede tener tanto morro! Una cosa es plagiar un verso de un estribillo, pero… ¡dos estrofas completas! Desde luego, hay que tener mucho talento para hacerlo e irse de rositas. Lo que no puedo llegar a comprender es cómo nuestra crítica musical, siempre tan pedante y tan exigente cuando les interesaba, pudo pasar por alto este “pequeño detalle”. Estamos hablando de una de las canciones estelares de mediados los 80, justo el momento en que algunos modernillos de la movida y la nueva ola pasaban a transformarse en ostentosos superventas… y no se trataba de un lejano parecido con alguna oscura canción semidesconocida.

At the Zoo había sido publicado como single en la primavera de 1967. No fue un hit impresionante, pero lo pusieron en el número 16 de la Billboard, que no está nada mal para un amable paseo matinal que Paul Simon se dio con Artie Garfunkel un buen día por el Zoo de Central Park.

Simon & Garfunkel - At the ZooAt the Zoo (single 1967)

Pero es que además At the Zoo fue la canción elegida un año después para cerrar Bookends, cuarto album de estudio de Simon & Garfunkel (la banda sonora de El graduado no cuenta) con el que por primera vez conseguían el doblete de ser número 1 en USA y a la vez en el Reino Unido. Luego repetirían la hazaña con su disco de despedida, el de las aguas turbulentas.

Simon & Garfunkel - BookendsBookends (1968)

Vamos, que ya que plagias no vas a elegir una porquería de tres al cuarto. Intentaré quitarme el enfado pinchando varios youtubes seguidos de Simon & Garfunkel. Es un gusto escucharlos. Con lo sosito que era este dúo cuando actuaba con una simple guitarrilla, hay que ver los discos tan chulos que les salieron cuando se metían a grabar en un estudio a finales de los 60.

Otros encuentros Young-Dylan

Domingo, 22 de mayo de 2011.-
Sigo a vueltas con el anterior Blowin’ in the Wind. ¿Cómo es que a Neil Young, tan poco dado a hacer versiones, le dio por acordarse de Bob Dylan en la década de los 90? Quizá fue una forma de desmentir toda posibilidad de rivalidad entre ellos, quizá quiso reconocerlo como maestro y precursor. Hasta entonces, el momento más notorio en el que habían coincidido fue The Last Waltz, el concierto de despedida de The Band en 1978, con peli de Martin Scorsese incluida. Allí Neil mostró su lado más folkie y puso el dedo en la llaga interpretando Helpless, tan sospechosamente parecida al Knockin’on Heaven’s Door dylaniano. ¿Que cuál fue primero? Yo solo sé que la de Neil Young se publicó en 1970, tres años antes que la de Dylan.

Emocionante, con Joni Mitchell haciendo coros en la sombra. Es lo menos que se espera tratándose de la flor y nata del rocanrol, impecable y sin sorpresas. En las reuniones de dinosaurios del rock de los 70, cada artista permanecía bien ajustado al papel que le dio prestigio. Nadie iba a apartarse de la ortodoxia justo cuando el factor punk amenazaba con convertirlo todo en un esperpento. En cualquier caso, tuvo mérito que Neil Young se atreviera a cantar Helpless acompañado por los músicos de Dylan.

Crosby, Stills, Nash & Young - Dèjá VuNeil aportó Helpless a su primera colaboración
con Crosby, Stills & Nash (Dèjá Vu, 1970),
mientras que Knockin’ on Heaven’s Door
se publicó en Pat Garret & Billy The Kid (1973)
Bob Dylan - Pat Garrett & Billy The Kid

Bien distintos fueron los 90. La cosa grunge había dado un vuelco a la situación que permitió cuando ya menos se podía esperar que los viejos roqueros volver a disfrutar de buena prensa. Neil se sentía de lo más cómodo experimentando con guitarras sucias, así que el siguiente encuentro con Bob siguió ese derrotero. Fue en el famoso Concierto del 30º aniversario, ese en el que la tonta de Sinead O’Connor se apropió de su minuto de gloria al romper una foto del Papa… en fin, en toda fiesta tiene que haber un patoso que avergüence al anfitrión y a los invitados. Fue castigada a no salir en el disco, qué menos. También Neil Young mereció protagonismo en aquel evento, aunque éste al menos por méritos exclusivamente musicales. Vean el lugar preferente que ocupó en la segunda “B” de la portada.

The 30th Anniversary Concert Celebration (1993)

Mirando la carpeta de este triple en directo descubro que es el último de Dylan que tengo en vinilo, justo ahí me pasé al CD… qué cosas. En esta nueva cita de megaestrellas al estilo “último vals” la excusa para la reunión era celebrar los treinta años de Bob en el negocio, con gente tan distinguida como Eric Clapton, George Harrison, The Band, Lou Reed, los chicos de Pearl Jam, Tom Petty, John Mellencamp y Roger McGuinn repartiéndose lo más goloso del repertorio. Johnny Winter y Ron Wood pusieron el toque más roquero, mientras Neil insistió con su faceta áspera, rasgando guitarra en All Along The Watchtower y Just Like Tom Thumb’s Blues.

Bob, Neil y Eric en plan amiguetesNeil en estado de gracia… ¡consiguió que Bob se riera!

Bien elegido: el “blues de Pulgarcito” y la “atalaya”, pero la atalaya pasada por Hendrix, por supuesto, Incluso Dylan adora la versión de Jimi. Lástima que en youtube estén vetadas todas las grabaciones oficiales de Bob Dylan, pero a cambio podemos ver esta otra actuación de 2004 en la que Neil Young aparece acompañado por unos señores de los 90 que ya fueron mencionados en el párrafo anterior.

Así saldó John Lennon su deuda con Chuck Berry

Miércoles, 11 de noviembre de 2009.-
Por aquello de que el rocanrol tiene apenas cuatro acordes, a los pocos años muchas canciones empezaron a parecerse sospechosamente a otras. Al principio nadie se molestó, puesto que lo que más se practicaba entre los songwriters era el autoplagio, pero a finales de los 60 había tanta joven estrella del rock podrida de dinero que llegó el momento de exigirles cuentas. Little Richard se enfadó mucho con John Fogerty porque Travelin’ Band era igualita igualita que Long Tall Sally… pero fue a George Harrison a quien le tocó cargar con el estigma del plagiario: el juez sentenció que su superéxito My Sweet Lord no era más que una versión no acreditada de He’s So Fine, de las Chiffons.

Esta es la canción que nunca debió sonar en casa de Harrison. Existe una leyenda según la cual George quedó tan traumatizado que prohibió a familiares y sirvientes poner la radio en su presencia para jamás volver a escuchar canciones ajenas…

The ChiffonsLa canción de las Chiffons hablaba de ligues,
nada de Hare Krishna

Con el precedente de un beatle condenado, los editores de Chuck Berry fueron a por John Lennon. Este nunca negó que el fraseo ralentizado de Come Together era un homenaje nada encubierto a You Can’t Catch Me, así que, con tal de no acabar como su amigo George, negoció un acuerdo satisfactorio en forma de royalties para el tacaño guitarrista de Missouri. Haría un disco con sus favoritas del rocanrol de los 50 e incluiría no una composición de su admirado Chuck, mejor dos: Sweet Little Sixteen y la propia You Can’t Catch Me, para que todo el mundo pudiera comparar… así era el famoso humor negro de Lennon. Muy bien, vamos con el divertido juego de los plagios y oigamos seguidas las dos originales. Primero la de Chuck Berry, de 1956:

Y ahora oigamos Come Together, la canción con la que los Beatles comezaban su Abbey Road de 1969:

Sin comentarios… pero volvamos al disco de Lennon. Hace mucho que tengo este disco en vinilo. De siempre me ha gustado el repertorio del primer rock & roll y el ejercicio de estilo que aquí hace Lennon es magnífico. Su archifamosa versión de Stand By Me queda para la historia, y además están los que tienen que estar: Gene Vincent, Fats Domino, Little Richard, Buddy Holly, Larry Wiliams y, por supuesto, Chuck Berry por duplicado. Recomiendo volver a escucharlo, pues su versión remasterizada de 2004 está ampliada con tres canciones extra: Angel Baby, To Know Her Is To Love Her y My Baby Left Me. Y en el corte 1, nada menos que el himno rocker por excelencia:

Pese a ser uno de los más grandes compositores del rock, Lennon siempre dijo que nada le excitaba más sobre un escenario que versionar éxitos de los 50, una manera de reconocer que si esa música no le hubiera tocado la fibra cuando era adolescente, jamás habría escrito Across The Universe, ni Strawberry Fields, ni Watching The Wheels, ni nada de nada de nada… Por cierto, la portada tiene su miga. Se trata de una vieja foto de los tiempos de Hamburgo en la que John aún tiene el aspecto rocker de sus orígenes. Superpuesto, el espectro de unos Beatles ya asimilados a la moda pop… muy hábil, Mr. Lennon.

John Lennon - Rock'N'RollRock'N'Roll (1975)