Rebel Rebel multiplicado por mil

Miércoles, 30 de noviembre de 2016.-
El pasado mes de agosto me emocioné un poco viendo una noticia de esas que usan para rellenar el final de los telediarios. Pueden pensar si quieren que fue un arrebato de lágrima fácil síntoma de la maldita senilidad que se nos echa encima. No digo que no, porque esto que van a ver quizá removió algún recuerdo de un pasado esplendoroso en que éramos roqueros e invencibles.

Esto sucedió este verano, lo que podría interpretarse como un clavo ardiendo al que agarrarse para proclamar que el rock aún no ha muerto. No son estrellas del rock, es gente normal llegada de todas las partes del mundo como indican las banderas que cuelgan de los bombos de las baterías, con mayoría de italianos ya que la convocatoria de la cosa fue el 24 de julio en un estadio de fútbol de Cesena bajo el nombre de Rockin1000 That’s Live. Vamos, que por lo menos estos mil músicos más otros cuantos miles de espectadores que llenan las gradas encontraron un rato para una celebración de rocanrol entre las miles de horas que hay que dedicar a atender el meil, el feisbuc, leer chistes en el móvil, reenviarlos y, si queda tiempo, capturar algún Pokémon. Teniendo todo esto en cuenta no me digan que no resulta emotivo escuchar decenas de guitarras escupiendo ese riff de Rebel Rebel que va flotando sobre los golpes con que montones de baterías atruenan aporreando a la vez hasta que empieza la parte cantada por un coro de cientos de tíos y tías que acaban gritando el estribillo a garganta limpia. Puff…

David Bowie - Diamond Dogs
Diamond Dogs (1974)

Y qué pedazo de canción, no creo que haya ninguna más apropiada para un evento así. Aunque todo el repertorio escogido era de lo más efectista, esta de cuando Bowie mutó en perro diamante les quedó especialmente redonda… y todas las demás un escaloncito por debajo. Fíjense lo que eligieron: superclásicos de toda la vida como Come Together y Jumpin’ Jack Flash; otros más recientes como la Bitter Sweet Symphony de The Verve, la muy futbolera Seven Nation Army de los White Stripes y las que ustedes se pueden imaginar de Nirvana, Blur y The Black Keys; en el apartado de himnos metaleros Born To Be Wild, Sweet Child O’Mine y un It’s A Long Way To The Top que sirvió como excusa para que un par de docenas de gaiteros se unieran a la fiesta; y para gozo de los guitarristas, que por lo menos serían quinientos, un medley instrumental con retazos de Purple Haze, Black Dog, Communication Breakdown, Whole Lotta Love, etc, etc, etc. Pero en el origen de toda esta historia la canción fundamental es Learn to Fly. Notarán que cambia el escenario, más que nada porque esta quedada en el campo se produjo en 2015, justo el verano anterior.

Cesena es una capital mediana por la que supongo que las grandes giras de rock suelen pasar de largo. Resulta que de allí es un tal Fabio Zaffagnini, un tío muy fan de los Foo Fighters, quien harto del ostracismo roquero que sufre su ciudad tiene una ocurrencia genial para conseguir que su grupo favorito les visite. Decide montar la banda de rock más grande de la historia para interpretar una sola canción, una especie de karaoke gigantesco concebido como un reto brutal para un destinatario concreto: señor Dave Grohl, queremos que venga con su grupo a tocar a nuestra ciudad. Como solía decir otro italiano famoso, era una oferta que no podría rechazar. Así que el bueno de Fabio pone de acuerdo a los mil músicos, lo graba en vídeo, lo sube a youtube y arrasa con decenas de miles de visitas en pocos días.

Foo Fighters - There is Nothing Left to Lose
There is Nothing Left to Lose (1999)

Cuando Dave Grohl ve lo que han hecho con su Learn to Fly, el tío se enternece y no tiene más remedio que rendirse. Anuncia que hará un hueco en su gira europea del siguiente otoño para añadir una fecha en Cesena e interpretar esa misma canción en agradecimiento a toda esa gente. Aquí lo tienen.

El sueño de los fans de Cesena pudo hacerse realidad, no así los de quienes los esperaban ver en los últimos cuatro conciertos de la gira. Una semana más tarde, las matanzas de París obligaron a suspender las citas de Turín, París, Lyon y Barcelona, que después de lo de Bataclán no estaba la cosa para mucho concierto. Pasados unos meses, ya más tranquilos, esta gente del Rockin1000 volvió a juntarse en Cesena, esta vez para marcarse todo un concierto completo y disfrutar con el Learn to Fly, el Born To Be Wild, el Jumpin’ Jack Flash, el Smells Like Teen Spirit y ese Rebel Rebel que no estuvo nada mal como homenaje en el año en que murió Bowie. Creo recordar que lo que se publicó en A70 quedó un poco amargo, así que no viene mal volver a reivindicarle aquí su faceta más roquera.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Nuestro enemigo David Bowie”, que fue publicado originalmente el lunes 18 de enero de 2016.

Willy DeVille murió el verano pasado y ya no suena en Rock & Gol

Miércoles, 11 de agosto de 2010.-
El 7 de agosto se cumplió un año de la muerte Willy DeVille, ese dandy con aspecto de Capitán Garfio que conquistó al roquerío patrio gracias a unas cuantas estrofas chapurreadas en español. Esta es la más famosa, en la que la pérfida Rosita le robaba su radio, su televisor y hasta su carro.

Primero con su grupo Mink DeVille y luego como solista, Willy jugó a ser el rocker latino que tanto escasea en EEUU. Ya se sabe que los músicos latinos del imperio se dedican a cualquier cosa menos al rock… bueno, en los 50 estuvieron Ritchie Valens, Domingo Zamudio y algún otro… más tarde alguna canción de Stephen Stills, quizá el Rosalita de Springsteen… y poco más. Willy DeVille empezó siendo latino de Nueva York, pero también visitó Nueva Orleans y la frontera Tex-Mex. Quizá lo que menos le interesaba era la música latina al estilo Miami Sound, aunque al final, dado que su carrera se orientaba hacia Europa, acabó cayendo en el tópico caribeño del Demasiado corazón. En fin, no le tengamos en cuenta ese pecado venial.

Willy DeVille
He aquí algunos disfraces: pirata del Caribe, dandy francés, piel roja y señorito de Nueva Orleans

Era en definitiva un latino maqueado y de ciudad, un personaje incomprendido en su país porque se empeñaba en mezclar rock con culturas marginadas, desde el mencionado abanico de latinidades… ¡hasta un disco de temática india! Decía que hacía rock pachuco y explicaba que lo pachuco se define por esa pinta característica de los latinos estadounidenses cuando se esfuerzan en vestir con arrogancia roquera y cierta estética retro. Para empezar, con su grupo Mink DeVille captó la atención en la escena neoyorquina poniendo a sus discos títulos en francés (Savoir Faire, Le Chat Blue, Coup de Grace…), intercalando en sus canciones alguna que otra frase en español y presumiendo de zapatos italianos.

Mink DeVille - Contraportada de Sportin’ Life
La prueba, en la contraportada de Sportin’ Life

Este fue el último disco con el nombre de Mink DeVille en la portada como si fuera grupo. En realidad Willy llevaba ya tiempo funcionando como solista: no hay más que ver cómo el cantante y líder se acicala para chupar plano. Era inevitable que el siguiente, Miracle, ya viniera firmado directamente como Willy DeVille. En Sportin’ Life la banda ya no aparece por ninguna parte, ni en las fotos ni en este videoclip tan ochentero en el que queda claro qué es lo que entiende Willy por vida deportiva.

Recuerdo que el pasado verano de 2009 me enteré de lo de Willy DeVille oyendo Rock & Gol. Ya estaban casi todos los programas de vacaciones, pero a esas alturas de agosto ahí seguía el Club Elvis. Como la crisis arreciaba, Vicente Ahumada no consiguió reunir suficientes súbditos para el tradicional viaje-peregrinación a Memphis y decidió pasar el verano en la radio. Entre Rey y Rey, ese sábado Vicente homenajeó a DeVille poniendo algunas de sus mejores canciones y contando anécdotas sobre el músico recién desaparecido. Creo que fue una de las últimas ediciones del Club Elvis. Pronto llegó la primera debacle de Rock & Gol y el programa quedó fuera. Carlos Finally y la Emisión Pirata también fueron excluidos de la emisora. Un desastre.

Willy DeVille - Sportin’ LifeSportin’ Life (1985)

Si para la temporada 2009-2010 la programación de Rock & Gol fue mutilada de manera brutal, para la próxima ya se anuncian cambios que pueden ser definitivos. De momento, la pareja de supervivientes Oldie & Youngie ya está disuelta; si permanece Rafa Escalada será a cambio de hablar lo menos posible y ceñirse a una lista de canciones. Una pena, pues Rock & Gol ha sido el último reducto de la radio roquera en España. Nuestra gratitud por tanta buena música a Iván Guillén y a Escalada, a Carlos Finally y al Pirata, a Vicente Ahumada y a Alberto Manzano. Vaya por ellos esta canción que habla de ‘the day that music die’ y que alguna cantaron juntos en algún programa.

Así saldó John Lennon su deuda con Chuck Berry

Miércoles, 11 de noviembre de 2009.-
Por aquello de que el rocanrol tiene apenas cuatro acordes, a los pocos años muchas canciones empezaron a parecerse sospechosamente a otras. Al principio nadie se molestó, puesto que lo que más se practicaba entre los songwriters era el autoplagio, pero a finales de los 60 había tanta joven estrella del rock podrida de dinero que llegó el momento de exigirles cuentas. Little Richard se enfadó mucho con John Fogerty porque Travelin’ Band era igualita igualita que Long Tall Sally… pero fue a George Harrison a quien le tocó cargar con el estigma del plagiario: el juez sentenció que su superéxito My Sweet Lord no era más que una versión no acreditada de He’s So Fine, de las Chiffons.

Esta es la canción que nunca debió sonar en casa de Harrison. Existe una leyenda según la cual George quedó tan traumatizado que prohibió a familiares y sirvientes poner la radio en su presencia para jamás volver a escuchar canciones ajenas…

The ChiffonsLa canción de las Chiffons hablaba de ligues,
nada de Hare Krishna

Con el precedente de un beatle condenado, los editores de Chuck Berry fueron a por John Lennon. Este nunca negó que el fraseo ralentizado de Come Together era un homenaje nada encubierto a You Can’t Catch Me, así que, con tal de no acabar como su amigo George, negoció un acuerdo satisfactorio en forma de royalties para el tacaño guitarrista de Missouri. Haría un disco con sus favoritas del rocanrol de los 50 e incluiría no una composición de su admirado Chuck, mejor dos: Sweet Little Sixteen y la propia You Can’t Catch Me, para que todo el mundo pudiera comparar… así era el famoso humor negro de Lennon. Muy bien, vamos con el divertido juego de los plagios y oigamos seguidas las dos originales. Primero la de Chuck Berry, de 1956:

Y ahora oigamos Come Together, la canción con la que los Beatles comezaban su Abbey Road de 1969:

Sin comentarios… pero volvamos al disco de Lennon. Hace mucho que tengo este disco en vinilo. De siempre me ha gustado el repertorio del primer rock & roll y el ejercicio de estilo que aquí hace Lennon es magnífico. Su archifamosa versión de Stand By Me queda para la historia, y además están los que tienen que estar: Gene Vincent, Fats Domino, Little Richard, Buddy Holly, Larry Wiliams y, por supuesto, Chuck Berry por duplicado. Recomiendo volver a escucharlo, pues su versión remasterizada de 2004 está ampliada con tres canciones extra: Angel Baby, To Know Her Is To Love Her y My Baby Left Me. Y en el corte 1, nada menos que el himno rocker por excelencia:

Pese a ser uno de los más grandes compositores del rock, Lennon siempre dijo que nada le excitaba más sobre un escenario que versionar éxitos de los 50, una manera de reconocer que si esa música no le hubiera tocado la fibra cuando era adolescente, jamás habría escrito Across The Universe, ni Strawberry Fields, ni Watching The Wheels, ni nada de nada de nada… Por cierto, la portada tiene su miga. Se trata de una vieja foto de los tiempos de Hamburgo en la que John aún tiene el aspecto rocker de sus orígenes. Superpuesto, el espectro de unos Beatles ya asimilados a la moda pop… muy hábil, Mr. Lennon.

John Lennon - Rock'N'RollRock'N'Roll (1975)

¿Es usted Bo Diddley o no lo es?

Martes, 3 de noviembre de 2009.-
En este bloque me salgo por primera vez de la década de los 70, pero no habrá más remedio que referirse de vez en cuando a años anteriores y siguientes… especialmente a los 50, porque ahí está el origen de todo. Pido perdón por retroceder tanto, pero lo hago por uno de mis fetiches roqueros. Yo no soy Bo Diddley, Fito Cabrales tampoco… ¡éste es Bo Diddley!

Chuck dijo la verdad al presentarlo. Bo Diddley creó un sonido característico y un grandísimo repertorio ampliamente versionado por gente como los Stones, los Pretty Things, los Animals, Bob Seger, la Creedence, George Thorogood… También tuvo una brillante idea publicitaria para que su música sirviera como eficaz medio de autopromoción. Se le ocurrió que nadie olvidaría su nombre si lo repetía obsesivamente en sus propias canciones mientras rasgaba su guitarra cuadrada:

Hey, Bo Diddley… hey, Bo Diddley… hey, Bo Diddley… hey, Bo Diddley… hey, Bo Diddley…”

No soy nada partidario del baile, ni sé ni me interesa, pero me hipnotiza la precisión y economía de movimientos de estas coristas… desde luego, mucho más sexual que las tontas acrobacias que se ven últimamente en las academias de baile de la tele. Bufff, ruego perdonen esta comparación de tan mal gusto.

Y hablando de comparaciones, vayamos con el principal culpable de que últimamente estemos hablando tanto sobre Bo. Se trata de Fito Cabrales, odiado en amplios sectores del rocanrol solo porque Fito&Fitipaldis vende toneladas de copias de cada uno de sus discos… y todos sabemos que el éxito de ventas nunca se perdona a los roqueros españoles.

Fito&Fitipaldis - Por la boca vive el pez
Por la boca vive el pez (2006)

Yo no tengo problemas en reconocer que me gusta pues, aparte de ser comercial, en sus discos siempre hay un par de canciones en las que vuelve a la esencia del rock de los pioneros. Gracias a una canción suya, unos cuantos miles de fans muy jovencitos se han enterado de quién es Bo Diddley.

Fito, está claro que por tamaño no eres Bo Diddley, pero cuanto más lo niegas más te pareces.

Fito Cabrales y Candy CarameloFito se crece cuando canta lo de Bo Diddley