Otros encuentros Young-Dylan

Domingo, 22 de mayo de 2011.-
Sigo a vueltas con el anterior Blowin’ in the Wind. ¿Cómo es que a Neil Young, tan poco dado a hacer versiones, le dio por acordarse de Bob Dylan en la década de los 90? Quizá fue una forma de desmentir toda posibilidad de rivalidad entre ellos, quizá quiso reconocerlo como maestro y precursor. Hasta entonces, el momento más notorio en el que habían coincidido fue The Last Waltz, el concierto de despedida de The Band en 1978, con peli de Martin Scorsese incluida. Allí Neil mostró su lado más folkie y puso el dedo en la llaga interpretando Helpless, tan sospechosamente parecida al Knockin’on Heaven’s Door dylaniano. ¿Que cuál fue primero? Yo solo sé que la de Neil Young se publicó en 1970, tres años antes que la de Dylan.

Emocionante, con Joni Mitchell haciendo coros en la sombra. Es lo menos que se espera tratándose de la flor y nata del rocanrol, impecable y sin sorpresas. En las reuniones de dinosaurios del rock de los 70, cada artista permanecía bien ajustado al papel que le dio prestigio. Nadie iba a apartarse de la ortodoxia justo cuando el factor punk amenazaba con convertirlo todo en un esperpento. En cualquier caso, tuvo mérito que Neil Young se atreviera a cantar Helpless acompañado por los músicos de Dylan.

Crosby, Stills, Nash & Young - Dèjá VuNeil aportó Helpless a su primera colaboración
con Crosby, Stills & Nash (Dèjá Vu, 1970),
mientras que Knockin’ on Heaven’s Door
se publicó en Pat Garret & Billy The Kid (1973)
Bob Dylan - Pat Garrett & Billy The Kid

Bien distintos fueron los 90. La cosa grunge había dado un vuelco a la situación que permitió cuando ya menos se podía esperar que los viejos roqueros volver a disfrutar de buena prensa. Neil se sentía de lo más cómodo experimentando con guitarras sucias, así que el siguiente encuentro con Bob siguió ese derrotero. Fue en el famoso Concierto del 30º aniversario, ese en el que la tonta de Sinead O’Connor se apropió de su minuto de gloria al romper una foto del Papa… en fin, en toda fiesta tiene que haber un patoso que avergüence al anfitrión y a los invitados. Fue castigada a no salir en el disco, qué menos. También Neil Young mereció protagonismo en aquel evento, aunque éste al menos por méritos exclusivamente musicales. Vean el lugar preferente que ocupó en la segunda “B” de la portada.

The 30th Anniversary Concert Celebration (1993)

Mirando la carpeta de este triple en directo descubro que es el último de Dylan que tengo en vinilo, justo ahí me pasé al CD… qué cosas. En esta nueva cita de megaestrellas al estilo “último vals” la excusa para la reunión era celebrar los treinta años de Bob en el negocio, con gente tan distinguida como Eric Clapton, George Harrison, The Band, Lou Reed, los chicos de Pearl Jam, Tom Petty, John Mellencamp y Roger McGuinn repartiéndose lo más goloso del repertorio. Johnny Winter y Ron Wood pusieron el toque más roquero, mientras Neil insistió con su faceta áspera, rasgando guitarra en All Along The Watchtower y Just Like Tom Thumb’s Blues.

Bob, Neil y Eric en plan amiguetesNeil en estado de gracia… ¡consiguió que Bob se riera!

Bien elegido: el “blues de Pulgarcito” y la “atalaya”, pero la atalaya pasada por Hendrix, por supuesto, Incluso Dylan adora la versión de Jimi. Lástima que en youtube estén vetadas todas las grabaciones oficiales de Bob Dylan, pero a cambio podemos ver esta otra actuación de 2004 en la que Neil Young aparece acompañado por unos señores de los 90 que ya fueron mencionados en el párrafo anterior.

Dylan según la versión áspera de Neil Young

Jueves, 12 de mayo de 2011.-
Comentando el anterior texto sobre Calamaro y el exceso de salmón, Nevsky intervino de forma certera para sacarnos del terrible error al que nos indujo Señor Remitente, quien recordó una vieja anécdota equivocando la banda sonora dylaniana. No señor, no se puede tergiversar la historia y tomar la palabra de Bob en vano, no es lo mismo “Knockin’” que “Blowin’”. Menos mal que Nevsky puso los verbos en su sitio.

Por alusiones… ¿alguna vez dije “versión rasgada de Blowin’ in the wind”? De verdad que no lo recuerdo, pero tampoco me atrevo a negarlo. Supongo que algo así diría para referirme a la inesperada versión que hizo el canadiense, con voz y guitarra distorsionada como únicos ingredientes. Juzguen ustedes.

Pues eso, que Neil Young coge una de las canciones más sobadas de la historia y casi 30 años después consigue que vuelva a tener sentido. Blowin’ in the Wind fue el primer gran himno antibelicista de los 60, la bandera de la canción protesta, de la rebeldía folk… incluso tuvo el dudoso honor de colarse para siempre en los coros de las iglesias, que los curas progres andaban entonces muy motivados con Bob Dylan, Paul Simon y Paul McCartney. Llegamos a los 90, de nuevo con sonido de misiles de fondo, y nuestro querido Mr. Young (como dirían los Lynyrd Skynyrd) decide que es la canción apropiada para volver a gritar que la guerra es una mierda. ¿Y que hace el bueno de Neil? Pues simplemente dar énfasis a las palabras escritas por Dylan, subrayarlas solo con una solitaria guitarra distorsionada (rasgada) y cantar despacito para que la gente pudiera redescubrir esa letra magistral. Sólo eso, más el ruido de las explosiones de fondo.

Weld (1991)

Ese disco en directo pertenece al periodo de auge que vivió Neil Young con sus Crazy Horse tras la explosión grunge. Nirvana, Pearl Jam y los demás veneraban al viejo Neil, así que este se tiró unos años potenciando el sonido más crudo de su grupo para dar gusto a todos esos jovencitos de Seattle. Curiosamente, este Blowin’ in the Wind es la única versión que incluía Weld y el único momento en que la furia de los Crazy Horse se calma un poco. Ralph Molina, Billy Talbot y Frank Sampedro se limitan a poco más que hacer coros mientras el jefe canta a sus anchas aquello de “the answer my friend”.

Los Crazy Horse al completoYoung, Sampedro, un Crazy Horse que pasaba por allí, Talbot y Molina, en este orden

¿Y a cuento de qué venía todo esto? En 1991 el mundo se estremecía por la Guerra del Golfo (la primera Guerra de Irak, la que declaró el papá de Bush con el apoyo de Felipe González). Fue una guerra televisada en directo, casi sin censuras, con Kuwait en llamas y las plataformas petrolíferas contaminando el mar. Un pobre cormorán cubierto por ese betún pringoso se convirtió en el nuevo icono de la barbarie humana, el mismo puñetero cormorán que se cuela en algún vídeo de Neil Young. Por cierto, que este canadiense afincado en California siempre había coqueteado con el partido republicano, pero tragar con una guerra era demasiado para un viejo hippie… ¡Impeachment para Bush padre y para Bush hijo!

Volviendo a lo del principio… qué maravillosa idea la de escuchar Blowin’ in the wind una mañana entera, y qué magnífica lección para esas becarias tan proclives a burlarse de sus mayores.