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Miércoles, 20 de enero de 2010.-
Agradecido a los amigos que van aportando comentarios, recojo aquí algunas de sus sugerencias. A Darío, como siempre tan original, se le ocurrió relacionar a Jagger con las increíbles pintas de Sergio y Estíbaliz en su inolvidable incursión en la música disco. Esto hay que comprobarlo inmediatamente.

Bien, bien, bien… el atuendo y el maquillaje rebasa el límite de lo hortera de los 70, pero lo del bailecito final con Billy Preston me deja completamente noqueado. Supongo que en aquel momento estaba muy de moda el gay-power y Jagger, que era uno de sus iconos, aprovechaba la mínima oportunidad para mariconear un poco. Y ya puestos a desbarrar, me imagino al dúo Beans uniéndose al baile… ¡pobre Estíbaliz!

Beans (1980), el disco maldito de Sergio y Estíbaliz

Miguel insiste en pasarme grupos de ahora, de los que tan desconectado estoy. Uno de ellos es un nuevo proyecto de un guitarrista no tan nuevo, Santi Campillo. Después de regañar con sus compañeros de M-Clan por “traicionar” las raíces setenteras, lo intentó en solitario, con Miguel Bañón en el grupo Los Lunáticos, como dúo Campillo & Bañón en plan blues acústico, acompañando a los Marañones y a Carlos Segarra… Ahora ha montado un grupo que se llama como él, Campillo, y que suena como M-Clan cuando estaba él. Además, para fastidiar, ha encontrado a un tío que canta como Tarque, pero con barba.

Vale, suena como M-Clan pero no es lo mismo, aunque habrá algún purista rencoroso que lo prefiera. No sean malos, tampoco es que fueran tan traidores…

Aunque para admiradoras de M-Clan, mi amiga Kika, que últimamente anda algo colgada del negro guapo de la voz dulce.

Precioso… si conseguimos abstraernos de la referencia a Corazón, corazón. ¡Qué triste tener que acordarnos del gran Sam Cooke por la sintonía del apestoso programa de cotilleos! Es una lástima, pero los cochambrosos gustos musicales que circulan por España degradan todo lo que tocan. Y si no se lo creen, vean esto.

El ojo azul de Mick Jagger

Domingo, 10 de enero de 2010.-
Si hay un grupo que simboliza el rock de los 70, el que creó el sonido y el estereotipo que mejor representa la década, ése es sin duda The Rolling Stones. Su último disco en los 60 fue Let It Bleed y ya tiene aroma setentero, pero hay que esperar al siguiente para que el prototipo de rock stoniano de los 70 quede rematado. Sticky Fingers contiene la imagen de marca Rolling Stone luego repetida hasta la saciedad, de hecho es el primero que se licencia como Rolling Stones Records con la famosa lengua de Andy Warhol. Esto es a lo que me refiero.

Podría insistir en el tema del diseño Warhol, la carpeta de la cremallera y la asquerosa portada española de los dedos sangrientos que debemos a la censura franquista de 1971… pero no, hoy prefiero hablar del ojo azul de Mick Jagger. Para ello tengo que dar un salto de varios discos.

El paquete del travestón no gustó nada al Ministerio de Fraga, así que Andy Warhol diseñó para España la portada más repugnante que se le pudo ocurrir 

Los Stones se pasaron los 70 repitiendo la fórmula de Sticky Fingers con mínimos experimentos y variaciones, a veces con poca inspiración (Goat Head’s Soap), otras con la inspiración a tope (Exile On Main Street) y la mayoría de las veces manteniendo alto el listón. También acusaron la decadencia de la década, tiraron televisores por las ventanas de los hoteles, sufrieron condenas por tenencia de drogas y trataron de remontar el vuelo tras notar en su culo la patada del movimiento punk. Pero justo en medio de los 70 publicaron un disco no muy apreciado, como de transición. Incluía sorpresas como ésta.

Aquí están los primeros coqueteos con el funk y la música disco. Hay una aproximación al jazz en Melody y Keith Richards por fin se da el gusto de versionar un reggae, Cherry Oh Baby. Por cierto, Keith no hace ninguna voz solista, pero se harta de cantar segundas voces y adornarse detrás de Mick.

Ya habrán adivinado que me refiero a Black & Blue, el disco del ojo azul en el lomo del LP. Quienes en su día manejaron vinilo y tienen una estantería de discos a la vista saben de lo que hablo.

Black & Blue (1976)

En los viejos LP’s, portada doble no equivalía a disco doble. Es más, había portadas dobles para un solo disco y discos dobles embutidos cutremente en una portada sencilla. A los artistas ricos, para demostrar poderío, les gustaba abusar de las portadas dobles… contrataban a grandes diseñadores para disparar el presupuesto y de ese modo obligaban a la discográfica a promocionarlo para recuperar la inversión. Es el caso de Black & Blue, que despliega una espectacular fotografía en la que predominan los colores que anuncia el título. Aparecen los cinco Stones en primerísimo primer plano y entre el poco hueco que dejan sus cabezas se ve un intenso cielo y un mar destelleante por el reflejo del sol. Ocupan la portada Mick JaggerKeith Richards Bill Wyman (el bajista como siempre en segundo plano y a la sombra), mientras Charlie Watts y Ron Wood se quedan en la contra. Como la cabeza de Jagger no cabe entera, la pupila de su ojo derecho queda justo en el lomo… por eso la mayoría de coleccionistas de vinilo pueden distinguir entre cientos de discos dónde está exactamente Black & Blue. Justo donde indica el ojo azul de Mick.


Black & Blue (1976), contraportada, lomo y portada. En el centro, el ojo azul que nos observa desde toda estantería de discos que se precie

Ronnie se incorporó a los Stones justo en Black & Blue. Aporta pocas guitarras a la grabación, pero fueron tan generosos con el nuevo que le dejaron salir en la foto. No ocurre lo mismo con el pianista Billy Preston, que imprime su sello a temas tan atípicos como Memory Motel, Hey Negrita o el mencionado Melody… aunque hay que reconocer que su pelo afro quizá no habría cabido en la portada. En aquella época Preston era casi un sexto stone, pero en calidad de colaborador de lujo… de hecho en las 2 últimas canciones que se grabaron, Fool To Cry y Cherry Oh Baby, las teclas ya no fueron suyas, sino de Nicky Hopkins, otro habitual… ¡y gran trabajo también el de Nicky!

Nicky Hopkins, Billy Preston y Ron Wood, tres buenos piezas para un disco

Treinta y muchos años después Ron Wood sigue siendo el nuevo en los Stones, pero en 1975 le dieron estatus de miembro de (casi) pleno derecho. Claro, Woody era como de la familia… ya había participado en la juerga nocturna de la que salió la primera grabación de It’s Only Rock’n’Roll. Algún día les contaré. Les dejo con Crazy Mama, otra typical stone.

Postdata.- Acaba de empezar 2010. Jagger y Richards insisten en salir de gira y arrecian los rumores sobre la inminente expulsión de Ron Wood. Sería una paradoja más para los actuales stones de geriátrico: Ronnie, el más jovencito de los 4 que quedan, será el primero en ser empujado a la jubilación forzosa con “solo” 62 años.

El 1 de junio de 2010 Ron Wood cumplirá 63 años y quizá ya no sea un Rolling Stone 

Y cuando ya casi nadie compra discos, llegaron los Reyes

Miércoles, 6 de enero de 2010.-
Melchor, Gaspar y Baltasar, como son mágicos, están muy al tanto de las ofertas que hay en las pocas tiendas de discos que quedan, así que hoy me han sorprendido con un magnífico lote de CD’s de series medias:

  • Lynyrd Skynyrd Gimme Back My Bullets
  • Faces A Nod Is As Good As a Wink
  • Neil Young Freedom
  • The Band Rock Of Ages

Los han traído con el precio puesto, e increíblemente todos se mantienen entre 5 y 8 euros, incluso el directo de The Band, que trae un segundo CD extra con Previously Unreleased Bonus Track, como debe ser. También he recibido (¡por fin!) el Stones Scorsese Shine A Light en DVD y, por si fuera poco, el invasor Santa Claus se había descolgado con el Decade de Neil Young, su estupenda antología setentera.

El caso es que soy tan descreído que no esperaba nada, y por eso en las últimas semanas había arrasado en varios mercadillos de CD’s a 5 euros con títulos como:

  • Elvis As Recorded at Madison Square Garden
  • Lynyrd Skynyrd Second Helping / Street Survivors
  • Mick Jagger Goddes In The Doorway
  • The Rolling Stones Got Live If You Want It!
  • Lenny Kravitz Are You Gonna Go My Way / Circus
  • Grand Funk We’re an American Band
  • J.J. Cale Grasshopper

Eso sin contar con algunas novedades que me apetecía tener, como Aviones y Daiquiri Blues,  los últimos de Pereza y de Quique González… total, que aún sigo con la escucha y aún me queda tarea para varios meses…

Estos no son de los 70, pero como si lo fueran

Que conste como avance de lo que irá saliendo próximamente en Atascado en los 70.

José Carlos Molina, el flautista que tenía una estampida de Ñus en su cabeza

Domingo, 27 de diciembre de 2009.-
…y esa estampida se llevó por delante al guitarrista original, un tal Rosendo Mercado, y después a decenas y decenas de músicos. Estoy hablando de Ñu, el grupo más longevo de la historia del rock español (no se dejen engañar cuando en los telediarios adjudican ese título a Los Secretos… ¡el grupo de José Carlos Molina ha estado siempre en activo y se fundó muchos años antes!).

Que nadie escape de la evolución (1976)
fue el primer single del grupo y único disco
con Rosendo en la formación

Todo empezó en 1975, y durante dos escasos años pudieron mantenerse juntos a duras penas estos dos talentos del rock de aquí que se llevaban más o menos como el agua y el aceite. De lo poco que compusieron a medias, esta fue la única canción que Rosendo se guardó para Leño, su inmediato proyecto. Posiblemente a causa del disgusto, el Molina tardó algo más de diez años en publicar su propia versión.

Ñu – El tren azul

Cuando hablé del heroísmo de los roqueros españoles del primer tramo de los 70 dejé caer algunos nombres: Smash, Storm, Pau Riba, Sisa, Coz, Burning… había un eje creativo Sevilla-Barcelona y, como tercero en discordia, Madrid intentaba a su tosca manera cerrar el triángulo ibérico. Si tengo que empezar a hablar de ellos, el nombre de José Carlos Molina me sale por encima de todos. No es el mejor, ni el más original, ni el más brillante… pero sí una personalidad fascinante como pocas habrá tenido el rock español.

José Carlos Molina  La primera vez que salió en la tele 

Molina creó su propia identidad artística, la fue inflando con generosas dosis de ego y la llevó hasta las últimas consecuencias. El loco Molina, el iracundo Molina, el intransigente Molina, el íntegro Molina, el soñador Molina, el flautista MolinaMolina interpreta a Molina durante las 24 horas del día desde hace ya bastante más de 30 años.

Un poco antes de 1975, Molina había hecho una prueba como cantante en Fresa, el grupo de Chiqui Mariscal y Rosendo Mercado. Según cuenta Pedro Giner en su excelente libro Ñu: no te dejes ganar. Veinte años de resistencia, fue admitido como cantante y acabó apropiándose de la banda. Al principio alternaban el rock con el circuito de orquestas y el acompañamiento de cantantes melódicos como Jeanette. Cuando decidieron dedicarse en exclusiva al rock, cambiaron su nombre a Ñu con dos objetivos: salir en los carteles con esas dos letras en una tipografía bien grande y ser el único grupo del mundo que empieza por “Ñ”.

Algunos músicos fueron nosotros (1978)
fue el segundo single, adelanto del LP de debut,
con La explosión del universo como cara B inédita

Al principio, Molina era cantante y teclista, pero la armónica le daba más libertad de movimientos en el escenario… ese factor le llevó a decantarse por la flauta y a adoptar la estética de Ian Anderson, el flautista roquero por excelencia, aunque musicalmente tiraba más hacia Black Sabbath que hacia Jethro Tull. Él, más que harto de que le comparen con los Jethro, prefiere mencionar como influencia las armónicas y flautas de los discos de John Mayall, pero claro, molaba más el modelo Anderson, que era una auténtica estrella del rock.

Rosendo y José Carlos MolinaRosendo, siempre detrás de Molina 

La salida de Rosendo se estaba fraguando: Molina era intratable a la hora de imponer sus criterios y no iba a tener más remedio que largarse y fundar otro grupo con “ñ”.  De aquella etapa con los dos líderes en conflicto existe una legendaria aparición en el Pop-Grama. Nunca había conseguido ver más que algún breve fragmento, pero ahora resulta que alguien ha colgado la actuación entera en el YouTube… ¿de dónde la habrá sacado? ¿será el propio Molina bajo pseudónimo?

No sé ustedes qué harán, pero yo me he visto las tres partes del tirón… ¡impresionante documento! Estremece pensar que en la TVE de la época preconstitucional pudiera emitirse semejante locura. He empezado por el último trozo, en el que se adivinan canciones luego publicadas como El juglar, La explosión del universo y El tablero de ajedrez. El comienzo de la actuación (en la Parte 2) es para mí irreconocible, mientras que la parte primera contiene la descacharrante introducción del presentador, un progre asalvajado de los de entonces con una barba negrísima… no estoy seguro, pero creo que podría ser Ramón Trecet justo antes de ser refinado para siempre por la new-age.

Molina se marca el lujo de mencionar a Ian Anderson con cierto desprecio… ¡desde el principio tenía claro que había que dar que hablar! Veo en los comentarios de YouTube que la gente sigue insultando al líder de Ñu por aquello que dijo… y que los partidarios de Rosendo siguen peleándose con los de Molina… en fin… yo me quedo con los dos. Creo que ambos se beneficiaron con la separación: esos solos que hacía el Rosen quedaron luego muy bien en el primer LP de Leño, y me da que Ñu no habría llegado muy lejos con ese formato de cuarteto…

Además de Rosendo, el bajista Juan Almarza y el batería Felipe Salinas también se largaron… pero Molina encontró los músicos apropiados para rehacer el grupo y grabar Cuentos de ayer y de hoy, sobre todo un original guitarrista (José María García “Sini”) y un loco violinista (Jean François André). Me encanta ese disco, pronto hablaré de él.

Frank Zappa subtitulado… ¡qué gran invento!

Que Frank Zappa es uno de los grandes genios del rocanrol lo sabe todo el mundo, pero en el caso de quienes no entendemos el idioma del imperio es una mera suposición. Suponemos que es un genio por su bigote a lo Groucho Marx, por su famoso poster sentado en un retrete y porque hasta el chalado de Sacha Baron Cohen se ha esforzado en parecerse a él.

Adivine quien no es Zappa

Pero dejémonos de suposiciones… sabemos que es un genio porque la gente de habla inglesa lo dice, porque hemos visto su excéntrica puesta en escena y porque ya queda claro solo con traducir los títulos de las canciones… ¡No os comáis la nieve amarilla!

Además, el idioma ha dejado de ser un problema desde que hay gente que subtitula vídeos y los sube a la red. He encontrado en el youtube un par de héroes de la traducción a los que hay que agradecer su meritoria labor… ¡leer la letra de Dinah Moe Humm no tiene precio! Ahora entiendo por qué las madres conservadoras estadounidenses la tomaron con Zappa y acabaron poniendo por todas partes la etiqueta de “Parental Advisory-Explicit Lyrics”.

¡Y encima el muy bestia invita a subir al escenario a chavales de Connecticut menores de edad!… En serio, no creo que exista una canción más guarra que ésta. Si acaso Dirty Love, por aquello de que al final de la historia sale a pegar lametones hasta el caniche de la protagonista… Ambas canciones pertenecen a Overnite Sensation, lo más parecido a un disco de rock convencional grabado por Zappa y sus Mothers Of Invention… y digo “convencional” con todas las comillas del mundo.

Frank Zappa - Overnite SensationOvernite Sensation (1973), en portada desplegable

Por ejemplo, I’m The Slime no es de sus canciones más complicadas. Podría pasar por una canción de rock normal y corriente, pero después de comprobar de qué va la letra no tengo más remedio que retirar lo de convencional.

Bonita figura literaria la de la baba resbalando por la televisión… Por lo que se ve, hace treinta años el Gran Hermano ya se las arreglaba para mantener sumisa a la plebe delante de una pantalla viendo toda clase de cerdadas.

En España nunca se pudo disfrutar de estos espectáculos tan didácticos, quizá no estábamos preparados. Tuvimos que esperar a 1988 para recibir en Barcelona y Madrid a un Frank Zappa un poco más mayor que para nada defraudó. Quizá ese fue el germen de varios núcleos de culto zappiano muy revoltosos que no paran de estrechar lazos con gente afín a la misma causa que habita en otros países de habla hispana.

Si les ha gustado el invento de Zappa subtitulado pueden pasarse horas pinchando canciones de todas sus épocas: Bobby Brown, Montana, Cocaine Decisions, Lonesome Cowboy Burt… pero por no salirme de Overnite Sensation propongo Camarillo Brillo, por finalizar con una delicada descripción de una chica de esas que tanto gustaban al bueno de Frank.

A-wop-bop-a-loo-bop-a-lop-bam-boom!

Miércoles, 16 de diciembre de 2009.-
Como llevo muchos días sin publicar cosas de los 70, vuelvo a recurrir al viejo truco del rock en blanco y negro… y pienso seguir haciéndolo hasta que se me acabe el catálogo de oldies. Ya dije que Yo no soy Bo Diddley ni rocanroleé en los 50, pero tampoco me habría importado.

Otro de mis favoritos es Little Richard, al que desde ya otorgo el título de Primer Gran Gritador de la Historia del Rock. ¿Cómo es posible que un negro tan canijo y de aspecto refinado pudiera gritar tanto? Nadie puede saberlo, pero miren con qué ímpetu le tiraba los tejos a una tal Lucille:

Aprovecho para reivindicar el valor como letrista de Pequeño Ricardo. Quizá no en el sentido dylaniano, pero sí en el ramoniano… ¡Seguro que fue de él de quien los Ramones aprendieron que en una letra de rock hay que ir al grano y no complicarse! Por ejemplo, el texto de Tutti-Frutti es perfecto, como para enmarcar alguna de sus estrofas:

I got a girl named Sue,
she knows just what to do
I got a girl named Daisy,
she almost drives me crazy

¡Increíble precisión en la rima!… Ésta tampoco está nada mal:

She rocks to the east,
she rocks to the west,
but she’s the girl that I love the best

Pero sobre todo ésta, quiza una de las frases más influyentes de la historia del rocanrol:

A-wop-bop-a-loo-bop-a-lop-bam-boom!
(pronúnciese aguanbabuluba-balambambú)

Mírenlo interpretado con elegancia por Nick Rivers en una mítica escena… pero bueno, ¿no es ese Val Kilmer?