Este otoño Krahe no toca en Galileo, en fin de año tampoco estará en el Café Central

Domingo, 12 de julio de 2015.-
No lo echaremos de menos este verano. Javier Krahe era el único cantante conocido que se negaba a hacer galas en esta época, decía que el verano es para descansar. Se iba a su playa gaditana a componer, a charlar con los lugareños y cargar las pilas para el otoño y, a partir de ahí sí, lo teníamos una vez al mes en Galileo, en Clamores y en su particular circuito de bares que fue conquistando por toda España. Una vez los ganaba para la causa se convertían en cita obligatoria año sí y al otro también. Había planeado saltarse el próximo, en plan sabático, pero a partir de ahora en todos esos sitios donde se le esperaba quedará una fecha en el calendario definitivamente vacía.

La pasada madrugada murió de un infarto, según ha contado Pablo Carbonell. Ya tiene mala pata, pues hace unos meses ya le tocó comunicar la misma mala noticia sobre Pedro Reyes, otro amigo del alma. En estos momentos fúnebres podría quedar bien una canción seria como Sábanas de seda o ese Nos ocupamos del mar tan poético del que hace poco se acordó Fito Cabrales. Pero no, el Krahe se merece un funeral al menos tan ruidoso y festivo como el de B.B. King, así que vamos con ese Javier Krahe costumbrista e irreverente que tanto nos molaba.

Se preguntarán ustedes qué hace Javier Krahe en un sitio dedicado al rocanrol de los setenta. Puede que sea una de mis rarezas, pero tengo la casa llena de discos de rock… y entre ellos todas las grabaciones de Krahe sin saber muy bien dónde colocarlas. En tiempo inmemorial mis amigos y yo, haciendo un hueco como podíamos entre tanto concierto de Ñu y de Siniestro Total, teníamos la sana costumbre de acercarnos a la sala Galileo a ver al Krahe al menos una vez al año. Y alguna vez, como cosa extraordinaria, conseguimos asiento en el Café Central en esa última semana del año en que era tradición que llenara hasta los topes el mítico local de jazz cinco días consecutivos. En algún momento se rompió la racha cuando empezamos a complicarnos la vida con trabajos, bodas y bautizos, pero cada víspera de navidad al intercambiar participaciones de lotería surgía sin remedio la misma pregunta: ¿y si vamos la semana que viene al Central a ver a Javier Krahe? El típico buen propósito de difícil cumplimiento, que esas suelen ser fechas de mucho impedimento familiar.

Homenaje a Javier Krahe …Y todo es vanidad
…Y todo es vanidad. Homenaje a Javier Krahe (2004)

Javier Krahe ha seguido sacando discos todos estos años, la pena es que lo último que se recuerde de él sea lo de la polémica por el dichoso crucifijo cocinado al horno. La historia se repetía para Krahe, que al ser un ácrata no integrado en la ceja podía ser vetado tanto por un lado como por el otro. Se le notaba bastante tocado por sus idas y venidas al juzgado y, una vez más, molesto por la traición (otra) de los amos del progresía. Tengo la película, venía como DVD extra en su disco de homenaje. Era una secuencia que salía un poco de pasada, puede que fuera ofensiva, pero no tanto si lo ponemos en su contexto: se trataba de algo parecido a unas prácticas de realización cinematográfica que no tuvieron difusión pública. Lo que ocurrió es que a los graciosillos de Lo + Plus de todo el documental se les ocurrió extractar justo esas imágenes. Como pueden ver en el enlace, había cosas mejores y más divertidas, pero en Cuatro jamás se desaprovecha una buena oportunidad de mofarse de la Iglesia Católica. Todo muy injusto, con lo respetuoso que fue siempre el Krahe cuando se burlaba de la religión. Polanco se lavó las manos, le declaró persona non grata (igual que en el 84 cuando lo de Cuervo ingenuo) mientras reía la gracieta a Pradera y a Schwartz (o puede que ya fuera en época Arangüena). Mi duda es si los integristas católicos que la tomaron con Krahe se equivocaron de objetivo al ir contra el autor, en realidad uno de los coautores, o quizá es que no se atrevieron a perseguir abiertamente a los responsables de la difusión. Ay Polanco, qué miedito que daba.

Volviendo a la música, los adictos a las rimas de Javier Krahe podemos citar de carrerilla diez o doce canciones en las que él ironizaba sobre su propia muerte. He elegido ésta por enlazarlo de alguna manera con el mundillo del rocanrol y hay que decir que Rosendo la bordó cantando de una manera muy atípica para él.

Lo siento Manolo, pero me temo que este año tampoco veremos al Krahe en el Café Central. Como buenos ateos, rogamos una oración por su alma.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “El sonido del silencio”, que fue publicado originalmente el domingo 11 de diciembre de 2011.

Veteranos 2014, por ejemplo Burning y Rosendo

Domingo, 12 de enero de 2014.-
He leído por ahí que en menos de 5 años la industria dejará de fabricar CD’s. Puede que para entonces nadie los eche de menos. Menos mal que Papá Noel y los Reyes aún se apiadan de nosotros y gracias a ellos podemos todavía palpar algún formato físico, sea CD, vinilo, DVD o libro. ¿Archivos en descarga legal? Venga, no me jodan, que ya vamos siendo del siglo pasado. Tan del siglo pasado, que esos escasos CD’s originales que caen en nuestras manos siempre suelen ser de artistas de esos tiempos remotos.

Después de escuchar el nuevo disco de Burning no me queda del todo claro si a estas alturas Johnny Cifuentes todavía tiene cosas que decir. En las siguientes escuchas iré despejando la duda, pero en cualquier caso se le agradece el intento. Dicen los enteradillos que algunas de esas canciones sonaban mucho mejor cuando las grabó a medias con Leiva Pereza. En fin, una pena que por una tontería de egos se quedara en el limbo… está nuestro panorama roquero tan triste como para permitirse estos desperdicios. Pero vaya, de nada vale lamentarse por el proyecto frustrado, demos una oportunidad al que sale ahora.

Burning - Pura SangrePura sangre (2013)

Otro que sacó disco a finales del año pasado y promete dar guerra este 2014 es Rosendo. El dato escalofriante es que a nuestro roquero más querido van a caerle 60 tacos, pese a lo cual el tío ha decidido insistir en su habitual línea incordiante, pero poniendo el dedo en la llaga de forma más explicita que de costumbre.

Rosendo - Vergüenza toreraVergüenza torera (2013)

Lo pueden comprobar en el vídeo de más abajo, aunque en realidad de lo que yo quería hablar es de su libro. Vaya pedazo de tomo que se han marcado Kike Babas y Kike Turrón. Ya que por edad ellos no pudieron vivir esos prehistóricos 70 de primera mano, los Kikes se niegan a redactar una sola línea y proponen una “crónica oral”. O sea, han hablado con un montón de personajes que estuvieron allí y construyen el relato ordenando sus testimonios de forma cronológica con minuciosidad de relojero. Impagable poder revivir la pelea MolinaRosendo en palabras de sus dos contendientes y de los que estaban a su alrededor. O la bronca con Armando de Castro. O los recuerdos de Jaime Asúa de cuando era un simple técnico del grupo. O las neuras del Manolo Tena bajista de Cucharada. O las batallas de los primeros Asfalto por el circuito de discotecas de Toledo. O las del Mariscal Romero estrella de la radio infiltrándose entre los opusinos directivos de la discográfica Zafiro. O de una joven Luz que solo era la novia de Paco Pérez Bryan, el locutor de El Búho Musical… mejor no sigo, hagan lo posible por leérselo entero que merece la pena.

Maneras de vivir. Leño y el origen del rock urbanoManeras de vivir. Leño y el origen del rock urbano (2013)

Otra cosa. Me ha alegrado mucho que por fin alguien revindique el papel de El Búho Musical como programa clave en la radio roquera de aquellos años, quizá cogiendo el testigo del Musicolandia. Los que llegaron después del Mariscal Romero pronto se radicalizaron: unos queriendo ser los más modernos entre los modernos y otros los más heavys entre los heavys. Al final, el único que no tenía ningún complejo era Paco en El Búho, que lo mismo pinchaba Clash que AC/DC. Y por cierto, me ha hecho mucha ilusión que los Kikes pillaran una foto prestada de este blog. Es la del disco que Mariscal le firmó a un amigo mío. Me emocioné cuando la vi publicada en el libro; si además lo hubieran mencionado en los créditos habría sido la leche.

Mariscal Romero - Mariscal Romero Show-Black Feeling (1977)La foto del Mariscal que sale en el libro

Lo que es una pena es la cantidad de erratas y faltas de ortografía. No quiero ser pesado con este asunto, pero es un engorro encontrar gazapos a pares en cada página. No sé si alguna autoridad lingüística ha decidido últimamente que hay que acentuar “Luis”, pero qué feo resulta ver todos esos acentos en los cientos de luises que aparecen mencionados en el libro. Lo que sí recuerdo con seguridad es que Mariscal Romero se escribía con “c” en las portadas de sus discos y que en algún momento el nombre se modernizó. Supongo que fue él quien lo promovió, el mismo Mariscal que siempre renegó de lo moderno. En cambio Kaka de Luxe sale impreso sin la “e” final. Entiendo que la gente del rock auténtico no sepa ni cómo se escribía ese grupo del demonio, pero ya que los Kikes hablaron con Ordovás, con Alaska y con El Zurdo se lo podían haber preguntado.

Nada nuevo, suele ocurrir en muchos libros del rock de aquí. Creo que pasaba en el Burning. Madrid de Alfred Crespo, pero no en el Barcelona Ciudad de Loquillo, que El Loco siempre se empeña en hacer las cosas con una cierta elegancia. Veremos qué me encuentro en los de Julio Castejón y Quique González, los siguientes que tengo en espera para ser leídos.

Mientras escribo esto llevo un rato enlazando canciones del nuevo de Burning y he de decir que cada vez me va enganchando más, sobre todo ese Willie Dixon dedicado a un garito de roncanrol que hay en Argentina. Muy bueno el estribillo con acento porteño (“lleváme al Willie”). Estén atentos, que creo que lo presentan el próximo sábado en la Sala Penélope, pero ahora es el momento de cambiar de tercio y ponerles la canción de Rosendo que les prometí al principio: enfadado en plan protesta de la Puerta del Sol y con autohomenaje incluido a El oportunista de Leño.

También cayó en mi poder el nuevo CD de Andrés Calamaro, ya con galones de veteranía aunque una o dos generaciones más reciente. Lo dejo para la siguiente ocasión, para que conste su reseña calamariana correspondiente.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “La compra de discos semestral (II)”, que fue publicado originalmente el viernes 1 de julio de 2011.

Sí, hubo rock antes de la movida

Jueves, 20 de diciembre de 2012.-
Bueno, ha pasado tiempo desde el anterior texto, pero al menos les dejé en compañía de Veteranos del rock, ese estupendo documental de media hora que hablaba de lo marginada que quedó la vieja guardia roquera tras la irrupción de la movida. Ahí había un montón de frases geniales de Molina, El Pirata, Mariscal y, sobre todo, una de Fernando, el batería de Obús: “si hubiera un solo culpable yo le habría dado ya de hostias”. Insuperable… espero que lo hayan podido disfrutar.

Sepan que en este mes sin nuevos textos, A70 no ha estado inactivo. El equipo de archiveros ha trabajado duro para recuperar entradas antiguas que estaban relacionadas con este tema, las que veíamos que ustedes intentaban leer sin conseguirlo. Ya les anticipo que hemos puesto una galería de portadas de discos con sus correspondientes enlaces abajo del todo, al fondo a la derecha, pero antes de entrar a detallarlas vamos con una canción representiva, como es costumbre.

Para ilustrar este asunto de los roqueros españoles anteriores a la movida, elijo como protagonista a Ramoncín precisamente porque no formaba parte de ninguna tribu. No se ceñía a los cánones de ningun género, lo mismo coqueteaba con el punk, el pop o el jevy si eso le ayudaba a seguir forjando su propio personaje. Simplemente era un chaval de barrio con una personalidad arrolladora y la pura determinación de ser una estrella que sobrepasara los límites del rocanrol. Él lo tuvo siempre muy claro, miren lo que le dijo hace mil años a la Milá.

Ese joven Ramón se convirtió a toda prisa en uno de los tíos más famosos de España después de escandalizar sin descanso con toda clase de declaraciones arrogantes y conciertos polémicos, unas veces lanzando huevos desde el escenario contra esos trajeados reyes del pollo frito a los que tanto despreciaba y otras siendo él quien recibía el impacto de los putrefactos proyectiles. Superada esa etapa llegaba lo más difícil, sacar un segundo disco que demostrara que la materia prima era de calidad roquera.

Ramoncín - BarriobajeroBarriobajero (1979)

Fue un relativo fracaso. La guerra que estaba manteniendo con los jerarcas de la EMI perjudicó mucho su difusión, pero aún así fue un álbum muy querido por el ramoncinismo. Que se llamara Barriobajero era toda una declaración de intenciones, una afirmación de sus señas de identidad, de cuál era el sitio de donde venía y qué cosas estaba dispuesto a defender a muerte. Ese punto de vista suburbial en el que Ramoncín quiso atrincherarse está presente en cada una de las canciones: Chuli, ¡Hola muñeca!, Soy un chaval, Blues para un camello, Felisín el vacilón… el muestrario completo de la mitología del barrio. Supongo que más o menos en ese punto los jóvenes cachorros de la futura movida empezaron a sentirse incómodos en sus conciertos, y sería cuestión de semanas cuando definitivamente renegaron de Ramoncín como personaje chungo y casposo.

Por eso cuando los chiquitos de la movida saltan a la fama y declaran abiertamente la guerra al rocanrol, nuestro héroe de Legazpi era uno de los pocos que estaba preparado para darles la batalla. Y si había que llegar a las manos y romperse la nariz, ahí estaban los puños y la napia de Ramón para lo que hiciera falta. Buena fe de ello pueden dar gabinetes, pegamoides y glutamatos, que quien más quien menos tiene una peleíta para dar lustre a su biografía. Era inevitable, uno no oposita al título de cronista barrial para que luego lleguen esos niños de papá con sus pelos de colores, su amaneramiento gay a la moda y su hedonismo insustancial y te roben todo el protagonismo proclamando no se sabe qué impostada alegría de vivir… ¡venga hombre!

Arañando la ciudadAsí era el barrio de Ramoncín, inmortalizado
para la portada del tercer disco

En su atinada reflexión sobre el asunto, Darío mencionó Arañando la ciudad como punto de ruptura. Bien pudo ser así, ese disco es de 1981 y a esas alturas ya estaba claro quiénes se quedaban en el bando de acá y quiénes desertaban al otro. Pero esa es ya otra historia en la que no quiero entrar ahora… dejo para más adelante un repaso en condiciones de Arañando la ciudad canción por canción, que para eso es uno de mis discos favoritos. Hoy prefiero plantarme en Barriobajero, que es de 1979 y me sirve para desmontar el argumento de que antes de la movida no hubo nada, esa gran falacia difundida hasta la náusea por los amos de la cultura oficial en España.

Pues sí, sí hubo rock en España antes de la movida, un rock quizá algo torpe pero lleno de entusiasmo, elaborado por aprendices en rocanrol con un inmenso mérito jamás reconocido. Y como prueba de ello, les dejo algunos enlaces a textos rescatados del Archivo A70. Uno sobre los prehistóricos Ñu de antes de grabar su primer LP y otro sobre ese primer LP de Ñu. También les remito a la página dedicada a los pelos largos de 1973, por ejemplo de los sevillanos Smash y de legendarios futbolistas llegados de más allá del Atlántico. El extraño experimento de La Romántica Banda Local se produjo un poco más tarde, y ya al final de la década asistimos a la irrupción de nuestros queridísimos Leño y al éxito de los glamourosos chicos de Burning, los únicos que fueron capaces de rivalizar con la movida en descaro y lentejuelas. Y, cómo no, también se escribieron por aquí un par de cosillas sobre roqueros con muy mala reputación, como Teddy Bautista y el propio Ramoncín. En fin, por hacerles justicia y también por ganas de tocar las narices… menos mal que hubo lectores que publicaron comentarios poniendo las cosas en su sitio.

Les dejo, no sin aprovechar para felicitarles las fiestas, pues no creo que vuelva a escribirles nada nuevo hasta el año que viene. Aquí debajo recupero la felicitación navideña del año pasado, que también puede valer para este.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Feliz Navidad y suerte para 2012”, que fue publicado originalmente el 23 de diciembre de 2011.

Visitas inesperadas

Lunes, 19 de noviembre de 2012.-
La semana pasada este blog tuvo un intenso trasiego de visitas. Tirando del hilo descubro que todo se debe a un enlace que puso Darío Vico en uno de sus Wild Card. Resulta que los últimos textos aquí publicados sobre estrellas de la radio animaron a Darío a escribir una emotiva reflexión sobre el asunto, salpicando su relato de simpáticas anécdotas personales con un servidor involucrado en alguna de ellas. Por ejemplo, como espectador en un concierto en el que sonaron canciones como ésta.

Le doy las gracias, amigo Darío. Me puso usted la carne de gallina, sobre todo recordando aquel indescriptible rally diario Fuencarral-Chamartín. Y sí, el repertorio de Ñu siempre estuvo repleto de caballeros, doncellas, espadas justicieras y cruces de hierro, pero es que José Carlos Molina a mediados de los 90 estaba especialmente contento: acababa de regrabar sus mejores canciones para un recopilatorio bastante cañero y sus actuaciones se alargaban hasta la extenuación. Pueden comprobarlo si quieren en este concierto de 1995 en una sala de Murcia, pero ya les advierto que hay que ser muy fan.

1975-1995. Veinte años y un día (1995)

La entrega en cuestión de Wild Card hablaba de tiempos míticos para los de mi generación, ese punto en el que prendió nuestra pasión por la música. Empezaban los 80 y lo primerito que había que hacer era elegir tribu urbana, programa de radio y declararse rápidamente fanático de ambas cosas. Estoy muy de acuerdo con las apreciaciones de Darío, así que no insistiré sobre lo mismo. Mejor léanlo de primera mano en el enlace que puse al principio.

Lo que quería realmente es dar la bienvenida a todos los que han visitado por vez primera este sitio y disculparme por esas entradas sin contenido que han intentado leer. Les aclaro que Atascado en los 70 se encuentra en plena fase de reconstrucción, así que me pongo junto a mi colega Adelardo a cargar los textos no disponibles que ustedes han curioseado en estos días. Empiezo por un post dedicado a La Romántica Banda Local, en el que precisamente se mencionaba al señor Vico, y próximamente nos ocuparemos de otros nombres imprescindibles del rock español de finales de los 70 que ya tuvieron protagonismo en este blog.

Mientras nos tomamos un poco de tiempo recolocando algunos textos, les pongo aquí debajo un vídeo relacionado con el asunto. Recoge testimonios de esos roqueros ibéricos que fueron borrados del mapa por la triunfante generación de “la movida”. El reportaje se titula Veteranos del rock y se emitió en Telemadrid hace ya algún tiempo, como dice la canción. Fue en el programa 30 minutos, así que ya saben lo que dura. Hagan el esfuerzo, que merece la pena aunque solo sea por ver a Fortu trinchando un cochinillo o al Molina subiendo en bici las cuestas de Sacedón para tocar la flauta irlandesa sobre una colina. Julio Castejón intenta ser optimista justo antes de reactivar Asfalto. Paco y Fernando de Obús no lo ven tan claro. Mariscal y El Pirata aportan su experta opinión. Una joya de documento, en definitiva.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “La Romántica Banda Local, tiempo de barbas y chaquetas de pana”, publicado originalmente el viernes 6 de abril de 2012

Aquellas noches de neón con el Mariano

Jueves, 1 de noviembre de 2012.-
A propósito de otro locutor de radio voy a ser tan poco original que empezaré poniendo la canción que sirvió de sintonía a su programa más famoso. Falleció hace ya más de un mes, pero no está mal recordarlo en este fin de semana de difuntos.

Ustedes comprenderán que habiendo sido durante años oyente del Disco Cross habré podido oír esta canción de Black Sabbath unos cuantos miles de veces. Es de uno de los discos que grabaron con Ronnie James Dio como cantante, con el que disfrutaron de una inesperada segunda época dorada después de la ruptura con Ozzy Osbourne. Mediados los 80, los recién llegados a la fiebre del jevimetál éramos tan ignorantes que pensábamos que la canción se llamaba “noches de neón”… total, el Disco Cross en sus comienzos sonaba todas las noches en la ciudad y lo más natural era que su sintonía se llamara así. Con el tiempo fuimos adquiriendo algunos rudimentos en el idioma del rocanrol y descubrimos, en parte gracias a la insistencia de Mariano García, que nada tiene que ver nights con knights y que tratándose de los Sabbath era mucho más factible que fantasearan con “caballeros de neón” provistos de armadura de pesado metal como mandaban los cánones.

Heaven and Hell (1980)

Mariano García fue uno de los alumnos aventajados del Mariscal Romero, primer gran showman de nuestra radio roquera. Al comenzar los 80, viendo que algunos grupos locales empezaban a incrementar sus ventas, el Mariano supo hacerse un hueco promoviendo rivalidades entre artistas desde las ondas, el viejo truco para captar audiencia entre sus seguidores. Primero intentó una especie de pugna entre partidarios de Leño contra partidarios de Barón Rojo. Sirvió más bien como ensayo porque la cosa no podía tomarse demasiado en serio, era como enfrentar churras y merinas. Un par de años después, cuando surgió el fenómeno Obús, el modelo sí cogió cuerpo. Si ahora de lo que se trataba era de tomar partido por barones o por obuses, eso sí que eran palabras mayores, un asunto bélico de verdad. Los propios músicos entraban al trapo porque sabían que ese antagonismo les iba a beneficiar a corto plazo.

Quienes no aceptaban su juego, como por ejemplo Miguel Ríos o el Rosendo post-Leño, recibían tratamiento de desertores del rock y sufrían prolongados ataques personales bastante desagradables. En seguida se hicieron evidentes las mañas del tío Mariano, pero se le perdonaban porque su programa molaba, él era muy salao y daba mucha vidilla a la escena jevy. Cuando el eje Barón-Obús se consolidó, Disco Cross ayudó a que el negocio se fuera ampliando dando impulso a otros aspirantes como Ñu, Sobredosis, Banzai, Barricada, Sangre Azul y otros muchos que trataban de consolidarse en esa próspera segunda línea del hard patrio. El mérito hay que reconocérselo a Mariano García, aunque todo el mundo suponía que en la trastienda había un lado oscuro de beneficio personal con toda clase de fuentes paralelas de ingresos como salas de conciertos, producción de discos, paquetes promocionales, sello discográfico propio…

También hay que decir que, con total descaro y desenvoltura, copió al Búho Musical la sección de cartas de los oyentes y robó de ese mismo programa a la mismísima abuela Ángeles, que era inseparable de Paco Pérez Bryan yendo a conciertos de Luz CasalLeñoMiguel Ríos. La popular Abuela Roquera fue prácticamente raptada por Mariano García para hacerla frecuentar territorios más duros y terminar convirtiéndola en un personaje explotado hasta la náusea por el locutor.

Por esas y por otras razones fui despegándome poco a poco del Disco Cross hasta perderle la pista casi por completo. Sé que empezó a dar tumbos por distintas emisoras hasta desembocar en la suya propia, el polémico Rockservatorio. Y digo polémico porque, por encima de su meritoria actividad y sus años de lucha hardroquera, acabó lastimosamente trascendiendo por un desafortunado episodio mundialmente famoso en internet en el que el señor García se convertía en esperpéntica caricatura de sí mismo ante unos estupefactos jevys asturianos.

Y a pesar de todo, llegada la hora del triste fallecimiento de Mariano García he sentido su pérdida y me ha invadido una gran nostalgia por aquellos tiempos en que su voz me acompañaba a todas horas. En agradecimiento por todos esos buenos ratos y como muestra de respeto he sido incapaz de pinchar el enlace a la bronca con los chicos de WarCry que me pasó (una vez más) el amigo que me dio la noticia por mail. En cambio, me he leído enteritos los comentarios de los viejos oyentes que expresaron su afecto bajo la necrológica publicada en la web del Mariscal.

Descanse en paz, el Mariano

Les dejo con la entrega habitual de Archivo A70, esta vez con alusión a la novena de Beethoven en versión Rainbow, otra sintonía clásica de aquellos programas de Mariano García.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “3 canciones de Rainbow (I): I Surrender”, que fue publicado originalmente el domingo 20 de febrero de 2011.

Nube de favoritos (II Aniversario)

Martes, 6 de diciembre de 2011.-
Han pasado ya dos años desde la inauguración de Atascado en los 70. Al principio, la nube de favoritos reflejaba simplemente lo que iba saliendo en los primeros textos. Después de todo este tiempo charla que te charla, pueden comprobar que ya salen en grande los nombres que tienen que salir.

La nube de A70

El número 1 indiscutible no hace falta ni nombrarlo, es exactamente el que estaba previsto. Sí querría destacar una curiosidad: de todos los integrantes de ese grupo, Ron Wood resulta el sorprendente vencedor. Claro, es doblemente citado porque también perteneció a Faces, otra banda predilecta de este lugar. En 1974, cuando los Faces estaban ya a punto de separarse, hubo algunos momentos especiales en los que Ronnie tuvo como invitado a su futuro compañero Keith Richards… ¡y encima tocaron una del abuelo Chuck!

Igual que no he nombrado a los campeones de este blog, tampoco lo haré con el segundo ni con el tercero. Lo que no tenía previsto a estas alturas es que el nombre del rey de Memphis superara en tamaño al del cascarrabias de Minnesota, pero está visto que el de Tupelo es algo así como la salsa que no puede faltar en ningún plato. Y eso por no hablar de los chicos de Liverpool, que muy a menudo son mencionados casi sin pretenderlo.

Los nombres que no voy a evitar poner son todos los que vienen después. Me llena de alegría que aparezcan Neil Young, The Who, Rod Stewart, Burning, Ilegales, Bo Diddley, Chuck Berry, los Animals, Ike & Tina Turner, los Byrds, The Band, Ñu, Ramoncín, la J. Teixi Band…  Espero seguir hablando de ellos para que sus nombres vayan saliendo cada vez más y más grandes.

Y como es costumbre en Atascado en los 70, tengo que poner la portada del disco protagonista de cada texto. Como en éste no queda demasiado claro, ahí va el increíble recopilatorio de Rod y los Faces que me permitió descubrir esa maravilla de Sweet Little Rock’n’Roller.

Changing Faces (2003)

Cuentos del abuelo Molina

Jueves, 13 de octubre de 2011.-
Me cuenta mi buen amigo Jevy de Leganés que Ñu ocupa la portada del número de septiembre de 2011 de la revista Rock Estatal (ya estamos con el nombrecito). Dice que el Molina le ha decepcionado, que habla como un resentido incurable disparando su mala baba en todas las direcciones posibles. Entre otras lindezas, menosprecia tanto a Leño como a su legado y recomienda a Johnny Burning tomar unas lecciones básicas de piano… vaya con el señorito Molina

Como ya habrán notado, en este blog sentimos debilidad por alguna gente más o menos impresentable de nuestro rock local. Jorge Ilegal, Morfi Grei, Pau Riba, Loquillo, Ramoncín, Johnny Cifuentes, Teddy Bautista… todo se les perdona por haber tenido el valor de ser roqueros en este país de charanga y pandereta. Aunque sean calvos y feos… aunque no hayan escrito una buena canción en los últimos veinte años… aunque lleven décadas desafinando como bellacos… aunque toquen pésimamente la armónica y el piano… aunque sean malversadores y estafadores… simples minucias. Así las cosas, ¿vamos a reprochar a José Carlos Molina que sea un cascarrabias incurable, maleducado y engreído? Me niego rotundamente.

Pero lo que más me ha dolido de mi amigo es su confesión de no haber oído jamás un disco de Ñu completo. El Jevy de Leganés, pese a su juventud, es un roquero multidisciplinar y de gran valía, toca todos los palos del periodismo y se atreve lo mismo con los géneros más duros del rock que con la música clásica. Hay que solucionar este problema cuanto antes, y qué mejor que empezando por el primer disco: Cuentos de ayer y de hoy, de 1978. Enterito, canción por canción. Ahí va la primera.

Ya escribí en su momento sobre las peripecias de Ñu en sus inicios: el primer single de 1976, el desencuentro con Rosendo y la tenacidad de Molina hasta grabar un LP. Como el proceso se prolongó tres largos años, el repertorio llegó curradísimo y el grupo se exhibió en cada canción con toda clase de arreglos y desarrollos instrumentales… ¡hay hasta castañuelas mediando en los duelos entre violín y guitarra!

Cuentos de ayer y de hoy (1978)

El disco comienza directamente con el apocalipsis según Molina. Eso es Profecía, una canción crispada y escalofriante sobre el fin del mundo. Aturdidos y sin tiempo de recuperarnos de la impresión, el cantante nos envía a luchar en Preparan. Es la hora de la rebelión. Reconozco que es una de mis favoritas de Ñu por cómo transmite el dramatismo y la intensidad del campo de batalla. Si el opresor quiere aniquilarnos antes habrá un derramamiento de sangre.

Y a la tercera el tío le echa morro y se proclama músico genial, hablando en primera persona del plural desde el Olimpo de los Mozart, Beethoven, Beatles y Hendrix. Hay quien no lo soporta, pero a mí me encanta la desfachatez del líder de Ñu en Algunos músicos fueron nosotros, y puede que aquí está la clave del Caso Molina. Quizá se crea mejor músico de lo que es en realidad, por eso mira por encima del hombro a todos sus compañeros de profesión, sobre todo a los que han llegado a ser más famosos y más ricos que él. Esa soberbia le acompaña desde hace más de treinta años, y a estas alturas puede que haya llegado a un punto insoportable.

Este vídeo tiene su gracia, pues no sincroniza bien la imagen, mezcla varias épocas, no coinciden los músicos… ¡si hasta sale Rosendo! Pero mola, se nota que lo ha hecho un fan al que ni siquiera le funcionaba el cable del RGB. Y la toma de sonido es del vinilo original, así que démoslo por bueno y sigamos.

El LP se completa con tres canciones larguísimas, entre ellas la que le da título: Cuentos de ayer y de hoy, El juglar y Paraíso de flautas. Historias épicas y tremebundas, con un narrador todopoderoso que se autoproclama nada menos que portavoz de su generación. Los tramos apacibles mecidos por delicadas flautas y guitarras acústicas se alternan con la furia de la electricidad y el violín más salvaje que se haya podido escuchar jamás en nuestro rock. Eso sí, todo envuelto en el característico sonido Chapa Discos, plano y cutre como él solo.

Sí que era primitivo el sonido Chapa, pero el caso es que a mí me agrada oírlo… lo escuché tantísimas veces que se me acostumbró la oreja. Se cuenta que el Mariscal Romero, productor del disco, sentía debilidad por José Carlos Molina y le dio total libertad para hacer lo que quisiera. También dicen que Molina se comportó como un tirano y disfrutó exprimiendo al máximo a sus músicos, en especial al violinista Jean François André, un loco francés que acabó exhausto de inventar desquiciantes notas para las letras tremendistas que escribía su jefe…

Gran tipo este Jean François, fallecido en 2002, quizá el único de los que pasaron por Ñu que fue capaz de rivalizar con Molina en su propio terreno. No duró mucho, pues tras grabar el segundo disco el francés se marchó del grupo. Años después reapareció fugazmente y más tarde se reclutó a otro ilustre violinista: Enrique Valiño, anteriormente en La Romántica Banda Local; pero la verdad es que pocos músicos aguantaban más de dos discos en Ñu. Era complicado lidiar con la personalidad autodestructiva de su líder. El rock español siempre ha sido muy de vaquero y camiseta, y eso no iba con Molina, siempre preocupado en dar rienda suelta a su desmedido sentido del espectáculo. Los músicos se desesperaban al comprobar que el dinero ganado se invertía no tanto en instrumentos y equipo de sonido como en atrezzo: cazadoras de flecos, botas por encima de la rodilla, chalecos de raso y capas negras, sombreros a lo Robin Hood… Imagino el ridículo presupuesto con que se grabó este primer disco, pero aún así Molina cumplió su deseo de alquilar una carroza. Buen sonido no habría, pero salieron bien guapos en el interior de la portada desplegable.

Ñu en carrozaDe izquierda a derecha, la formación al completo:
Enrique Ballesteros (batería), José María García ‘Sini’ (guitarra), Jorge Calvo (bajo), Jean François André (violín) y José Carlos Molina

Bueno, y una vez repasado este primer álbum de Ñu he de decir que ya me he comprado tanto su nuevo disco (Viejos himnos para nuevos guerreros) como el número de Rock Estatal en el que lo comenta al detalle. Sí, han leído bien, una revista impresa y un CD pagados en metálico. Cuando lo haya machacado unas cuantas veces volveré sobre el tema, si es que es necesario.

Huy, que me había saltado El juglar, la penúltima canción de este primer LP. Ahí la tienen.