Apuntes sobre J.J. Cale

Jueves, 1 de agosto de 2013.-
Mediada la semana pasada corrió un rumor sobre la falsa muerte de J.J. Cale, Días después, los periódicos del domingo confirmaban que se había muerto de verdad… vamos, que fue discreto hasta para morirse. Poca cosa les puedo contar, aunque tengo discos suyos nunca supe casi nada sobre él. Es más, tengo que reconocer que leyendo los obituarios publicados en El País y El Mundo me acabo de enterar de algunos detalles que no conocía. Me limitaré a exprimir algunos recuerdos personales y empiezo por el más increíble: siendo yo un chaval les juro que escuché esta canción en Los 40 Principales.

Seguro que ni fue número uno ni se mantuvo muchas semanas en lista, pero fijo que estaba. Entiendo que no se lo crean, pero por alguna extraña razón yo aún lo recuerdo. Escuchar entre los cantantes melódicos y la bazofia discotequera de turno esa voz de señor mayor entonando algo que a mí me sonaba a repertorio de misa me debió de resultar tan incomprensible que me dejó huella. Años después me reencontré con esa canción en este recopilatorio que saqué de la biblioteca y renové varias veces.

The Very Best of J.J. Cale (1997)The Very Best of J.J. Cale (1997)

En uno de los artículos que he leído en la prensa se destacaba la aversión a las fotos que tenía el bueno de J.J. y se señalaba este Very Best como la primera vez que dio la cara de frente y con luz aceptable. Repaso su discografía y veo que es cierto. Como récord no está nada mal: más de veinticinco años retrasando la foto desde su primer LP de 1971. A lo más que había llegado es a mostrar una imagen suya difuminada en su disco número 8 y una silueta en su disco número 6 en plan diseño de paquete de tabaco. Por cierto, en ese Shades es donde venía Carry On.

J.J. Cale - Shades y Number 8 Shades (1980) y Number 8 (1983)

Porque esa fue otra de sus manías de antidivo: nombrar los discos con una sola palabra, a ser posible corta, y a veces incluso reducir el título al simple número de orden. Todos los vinilos que tengo por casa confirman la norma general.

J.J. Cale - Naturally y TroubadourNaturally (1971) y Troubadour (1976)

Supongo que empecé por estos porque buscaba las originales de After Midnight y Cocaine, famosas por Clapton, y como me resultó agradable el toque de su autor verdadero acabé por comprar todos sus discos de los 70. Los escuchaba a menudo pero poco a poco fui olvidándolos, que es lo que suele pasar con los artistas que no hacen giras, se niegan a salir en las fotos y encima son de Oklahoma, con lo que eso significa en la mitología USA.

J.J. Cale - Really, Okie y 5Really (1972), Okie (1974) y 5 (1979)

Lo que he leído sobre su nombre artístico también tiene miga. En su carné ponía John Weldon Cale, pero a alguien se le ocurrió que hacerse pasar por cajoon con un afrancesado Jean Jacques facilitaría el éxito en la escena californiana. No coló, que precisamente allí distinguen a un okie a la legua, y al verse ignorado en la tierra prometida optó por volverse a Tulsa, es decir, la misma ruta de sus paisanos de Las uvas de la ira pero a la inversa. Pese a todo, decidió quedarse con lo de J.J. y grabar más a su aire en Nashville, cerquita de su casa. Justo a la vez pasó lo de Eric Clapton y su suerte cambió para siempre.

J.J. Cale - GrasshopperGrasshopper (1982)

Otros como Lynyrd Skynyrd y Santana insistieron en sacar sus canciones del anonimato, pero sobre todo se suele mencionar a Mark Knopfler como el malo de esta película. Es verdad que el tío se hizo millonario partiendo de un estilo casi calcado al de Cale, pero quizá lo único que hizo fue traducirlo al lenguaje mainstream. Creo que J.J. Cale ironizaba bastante sobre este asunto, pero lo zanjó con elegancia grabando algún disco en el que parecía que era él el que imitaba a los Dire Straits. Esto de aquí debajo pertenece a Grasshopper, álbum de 1982 en el que la jugada resulta evidente. Si quieren comprobarlo salten por cualquier otra canción del disco del saltamontes verde.

Sirvan estas líneas para recordar al gran Yi Yi Keil, que es como le conocíamos en España con nuestra deficiente pronunciación. Y, aprovechando la oportunidad, sería bueno darles una escucha a los tres o cuatro discos que llegó a publicar en este siglo, ya sin problema de dejarse fotografiar para las portadas.

Por cierto, el archivero del blog ha encontrado una cosita sobre otro roquero de Tulsa.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Descubrí a Leon Russell gracias a House”, que fue publicado originalmente el jueves 19 de noviembre de 2009.

3 canciones de Rainbow (y III): Sixteenth Century Greensleeves

Lunes, 8 de agosto de 2011.-
Llegó el momento de finalizar esta trilogía de canciones elegidas de forma bastante caprichosa. Empecé con I Surrender, seguí con Long Live Rock’n’Roll y termino con una del primer disco del grupo, siguiendo un riguroso orden cronológico inverso.

Como me suele pasar, después de machacar mis oídos con el Difficult To Cure sentí la necesidad de seguir con más música de Rainbow. Fui a la biblioteca, saqué un doble CD recopilatorio y continué con el empacho. Cuántas canciones importantes y cuántos recuerdos de los viejos tiempos. Como nunca tuve discos suyos y no sabía mucho del grupo, me zampé enterito el libreto y me enteré de un montón de historietas sobre su origen y los músicos que iban entrando y saliendo. Me llamó la atención esta canción.

¿Mangas verdes del siglo XVI? A saber lo que quiere decir eso en el contexto de las leyendas británicas de castillos y dragones. El caso es que cuenta la historia que esta canción es una de las culpables de que Ritchie Blackmore se cabreara con sus compis de Deep Purple y decidiera poner en marcha otro proyecto. El guitarrista la presentó en los ensayos, pero Coverdale y compañía debían de estar un poco hartos de las fantasías medievales del Ritchie y pasaron de ella. Total, que no superó el corte y quedó fuera de la selección de Stormbringer, disco de 1974 que finalmente supondría la despedida del guitarrista y fundador los Purple . El rebote que se pilló Blackmore fue tal que planeó un single en solitario con el Greenslaves y Black Sheep of the Family, otra canción propuesta por él y despreciada por los coverdales. Luego pensó en grabar un álbum completo en el que dar rienda suelta a su imaginación. Ahí entra en escena Ronnie James Dio, un cantante estadounidense que tenía una banda llamada Elfo. Como Ritchie aún no tenía a ningún músico se quedó con el grupo entero para contentar al vocalista, pero poco a poco se fue deshaciendo de todos hasta quedarse solo con Dio, que era quien realmente le interesaba.

Ritchie Blackmore’s Rainbow (1975)

Más sobre Rainbow en:

http://balbinositio.zymichost.com/balbinoblog/archives/952

¡Qué bonita Forrest Gump!

Domingo, 31 de julio de 2011.-
Por fin he visto Forrest Gump. Aunque tarde, he podido subsanar esa imperdonable laguna cultural por la que tan criticado he sido. La peli, bonica; la música, espectacular. ¿Saben lo que hice en cuanto terminaron los títulos de crédito? Echar a correr… sin razón ni objetivo alguno, simplemente porque sí, tal como nos enseña el héroe de la historia. Curiosamente me frenaba un poco el viento de cara, justo como le ocurría a este señor de barba.

Lo que me resulta más admirable de estas superproducciones de Hollywood es que todo encaja al milímetro, los tíos trabajan como relojeros suizos. No es fácil encontrar un anacronismo, nada de objetos o ropas que no correspondan con cada momento historico, ningún acontecimiento fuera de su orden cronológico. Y la música, que es lo que a mí más me motiva, suena siempre con total precisión: que en 1956 el chico va con su madre por la calle… salen en las teles de un escaparate los contoneos escandalosos de Elvis en 1956; que dos años después los matones del cole apedrean al chico… sale un instrumental de Duane Eddy de 1958; que al tío le crece la barba de tanto correr… ponen la de correr contra el viento de Bob Seger, el roquero más barbudo de los 70. Pues resulta que Seger también tuvo una novia llamada Jenny, y encima Against The Wind está publicada en el cambio de década, justo en esos años en los que el bueno de Forrest Gump se desplazaba de costa a costa corriendo sin parar.

Bob Seger & The Silver Bullet Band - Against The Wind Against The Wind (1980)

Me gusta esa parte en la que ponen canciones de correr. Además de la mencionada de Bob Seger & The Silver Bullet Band, que encaja en la peli como un guante, van enlazando Running On Empty de Jackson Browne, It Keeps You Runnin’ de los Doobie Brothers, On The Road Again de Willie Nelson y Go Your Own Way de Fleetwood Mac… Menos mal que no cayeron en la tentación de Born To Run… ¡habría sido demasiado facilón!

Por lo demás, la película es muy emotiva y la narración no da tregua en ningún momento, aunque se mueve siempre en ese límite de lo sensiblero que puede llegar a convertir una historia en odiosa. Personalmente lo di casi todo por perdido en el primer minuto de metraje cuando comienza a sonar esa lacrimógena banda sonora de Alan Silvestri mientras la cámara sigue el vuelo de una pluma de ave sobre las calles de una ciudad sureña. No daba crédito… ¿de verdad pretendían hacernos llorar solo por ver una puñetera pluma a la que se lleva el viento? Y justo después, un bobalicón que está sentado en un banco empieza a contar su vida. No empezaba nada bien la cosa, pero justo cuando iba a tirar la toalla empiezan a enlazarse los flashback y la historia empieza a animarse. Para cuando te están contando que en EEUU un simplón como Forrest puede ir a la Universidad y graduarse solo por ser buen deportista, la película ya te ha enganchado definitivamente. Brillante idea esa de revisar el Siglo XX desde la óptica de un tío con cociente intelectual borderline.

Lennon y Gump¿Alguien sabe quién es ese chico desconocido de gafas
que está sentado al lado de Forrest Gump?

Y vuelvo a mi monotema rocanrolero. Qué envidia da comprobar que en los USA consideran el rocanrol como un producto cultural de primera categoría. Y cómo lo miman, qué protagonismo le dan y menudo partido le sacan. Cada canción suena exactamente donde tiene que sonar, ya sea para evocar una época o para ambientar una situación. En cambio, aquí estamos demasiado acostumbrados al despropósito Made in Spain. Los señores del audiovisual hispano pasan tanto del rocanrol que llamaron La chica de ayer a una serie ambientada diez años antes de que se publicara esa canción de Nacha Pop. Por no hablar de cuando el hippie que apareció en Cuéntame se puso a cantar Let It Be por las calles de San Genaro un año antes de que saliera el disco. ¡Realmente ese chico inglés manejaba información beatle privilegiada!

En cualquier peli yanqui pasa justo al revés, se nota que los cineastas han mamado rock y lo siguen llevando en el corazón. Por ejemplo, el paleto Gump atraviesa la noche neoyorkina y se escucha Everybody’s Talkin’ de Harry Nilson, pues así quedó establecido desde hace años en Cowboy de medianoche. Y luego está toda la música hippie, la del verano del amor en la costa oeste y las de las protestas pacifistas en la costa este. Flores en el pelo en San Francisco y Aquarius en Central Park. Y por supuesto, las canciones de la Guerra del Vietnam, que son un género en sí mismo en el que el cine y el rock llevan años retroalimentándose. Aparte de las típicas de la Creedence y de los Doors que salen en todas las películas sobre los charlies, me han sorprendido algunas que no conocía, como Let’s Get Together de The Youngbloods y Joy To The World de Three Dog Night. Pero sobre todo el Volunteers de Jefferson Airplane. Me alegra saber que estos abanderados del hippismo tenían repertorio más allá de Somebody To Love y White Rabbit.

Bueno, y ahora que al fin he visto Forrest Gump puedo tachar una película de la lista de 50 ó 60 imprescindibles que por pura desidia nunca me tomé la molestia de ver. Suelo tener en el número 1 a ET, pero en el último momento siempre aparece otra que la desbanca de la primera posición. Reconozco que en estos días va creciendo por momentos mi interés por Karate Kid. Últimamente hasta sueño con la escena de la grulla.

 

Generación Forrest Gump

Miércoles, 13 de julio de 2011.-
Advertencia: voy a contar otra batallita relacionada con un trabajo en el que estuve hace tiempo. Quienes no hayan huido todavía y piensen seguir leyendo, pueden escuchar como fondo musical a Buffalo Springfield, el grupo que reunió por primera vez a Stephen Stills con un Neil Young recién llegado de Canadá. Es una de esas canciones llenas de matices, una contenida crónica acerca de la rebelión, incendiaria y sosegada a la vez.

Empecé a hacerme viejo siendo aún joven, de ahí mi afán por escuchar música de los 70 a una edad en la que me habría correspondido hacerme fan de los Cure, los Smiths o los yú-tú. Pero como el tiempo es ese juez insobornable que da y quita razones (gracias, García), llegaron los 90 y todas esas moderneces de los 80 quedaron obsoletas. La década del grunge se pasó en un suspiro y casi sin darnos cuenta cambiamos de siglo y de milenio. A la redacción de la revista en la que trabajaba empezaron a llegar becarios que no tenían uso de razón en el Mundial ’82 y que a unos cuantos nos convirtieron sin comerlo ni beberlo en auténticos viejunos. No llegaron a tiempo de ver la serie de Naranjito, aunque más tarde descubrí que esas generaciones posteriores a la mía crecieron traumatizadas por dibujos todavía peores, como los Fruitties, los Snorkels, G.I. Joe o He-Man. Recuerdo a un mítico personaje llamado Orco que nos trajo varias semanas de cabeza sin que nadie pudiera identificarlo hasta que cierto señor Becario reveló su nombre.

Sin embargo, los conflictos por la música nunca llegaban a ser tan dramáticos como podía esperarse. Era lógico que algunas cosas dejaran muy en evidencia el salto generacional, pero casi por sorpresa aparecían otras en las que todos estábamos de acuerdo. ¿Y como era posible que esos jovenzuelos conocieran a la Creedence, a los Byrds, a Scott McKenzie o a The Mamas & The Papas? La explicación es que la influencia del rocanrol se estira y se estira como un chicle, a veces por culpa de un spot publicitario, a veces por culpa de una película.

Forrest Gump-The SoundtrackForrest Gump-The Soundtrack (Special Edition 2001)

Resulta que Forrest Gump era una película muy emocionante que ambientaba acontecimientos fundamentales de la segunda mitad del siglo XX con canciones acojonantes de cada preciso momento. Creo que se estrenó en 1994, y tuvo tal impacto en el tramo final de esa década que debió de dejar flaseada a toda la gente de entre doce y dieciséis tacos, grabando a fuego en su inconsciente colectivo escenas y canciones de la peli. Diez años después, por culpa de Forrest Gump, en la revista fuimos invadidos por una generación de becarios que controlaba perfectamente el perro de caza de Elvis, el flower power de San Francisco, la gloriosa era de Acuario, el soul de las Supremes y hasta el Sweet Home Alabama.

Todo esto viene a cuento de que el otro día me pille en la biblioteca de mi pueblo una edición especial en doble CD de esta banda sonora. Reconozco que lo hice en homenaje a mis queridos becarios. Por cierto, un día de estos voy a tener que ver la película… si es que la devuelve el tío que la tiene retenida.

Dos grupos distintos que tenían el mismo nombre: Fleetwood Mac

Miércoles, 8 de diciembre de 2010.-
Este grupo siempre me ha resultado misterioso. Por un lado, fue puntero en el blues rock inglés de finales de los 60; por otro, batió récords de ventas en el rock comercial estadounidense de los 70. ¿Es compatible conseguir ambos logros con el mismo nombre? ¿Qué pasó en ese intervalo? Vamos a ver si nos aclaramos…

Esto que estamos oyendo es la canción con la que estos señores triunfaron en 1968, más célebre si cabe por la versión que hizo Carlos Santana unos años después en los 70. Ahí había un genio de la guitarra llamado Peter Green, que además cantaba y componía. Hizo unos pocos discos y se piró enseguida. ¿Cómo pudieron seguir los Fleetwood sin él? Pues porque los dueños del grupo eran John McVie y Mike Fleetwood, dos amiguetes que tocaban bajo y batería.

Ahí está el detalle. Fleetwood Mac tomó el nombre de sus dos miembros fundadores, que pese a ser los impulsores del grupo no formaban parte de su núcleo creativo. Así que si Peter Green los dejaba colgados, pues buscaban a otro que asumiera esas engorrosas tareas que son componer, cantar y tocar la guitarra… Solo la teclista y cantante Christine Perfect se asentó en la formación, sobre todo porque se casó con John, pasando a llamarse desde ese momento Christine McVie.

Van transcurriendo los años con varios cambios de guitarrista y de estilo, y en esas coinciden con Lindsay Buckingham en una sesíón de grabación en EEUU. Tenía una incipiente fama como cantautor, un prometedor dúo con su chica y además era muy buen guitarrista, así que le propusieron unirse al grupo. Él dijo: “lo siento, yo sin mi chica no voy a ninguna parte”. Grave problema, puesto que Fleetwood Mac ya tenía chica. Imagino que Mike y John se emplearon a fondo en convencer a Christine, que finalmente consintió… y todo porque Mr. Buckingham lo valía. No sospechaban que en la chica que completaba el pack estaba la clave de la pasta que iban a ganar después.

Fleetwood Mac  - The Very Best Of The Very Best Of Fleetwood Mac (2002)

En la foto, de izquierda a derecha: Mike Fleetwood, John McVie, Christine McVie, Lindsay Buckingham y Stevie Nicks con aspecto de hippies ya un poco pàsados de edad y quizá algo incómodos por el hecho de ser multimillonarios. Y sí, la chica en cuestión era Stevie Nicks. Los dos primeros discos con esta formación (Fleetwood Mac y Rumours, de 1975 y 1977) arrasan en EEUU, quizá porque en la fórmula 3 ingleses + 2 yanquis son éstos dos últimos los que aportan el material que llega al corazoncito del norteamericano medio. Y con el tiempo fue Stevie quien escribió los mayores éxitos y consiguió proyectar su imagen por encima del grupo. En una película muy posterior nos enteramos de que incluso había llegado a ser una especie de icono sexual para futuras directoras de colegios de pago.

Vaya, la acomplejada maestra interpretada por Joan Cusack se desmelena bajo los efectos de Edge Of Seventeen, el éxito de Stevie Nicks. Bonita estrategia del profesor roquero de Escuela de Rock para convencer del valor pedagógico del rocanrol.

Y llegados a este punto, les planteo un último misterio: ¿por qué el chico se llamaba Lindsey y la chica Stevie? Pues imagino que por la misma razón por la que el actor Leslie Nielsen tenía nombre de mujer, según me explicó Nevsky (ver entrada anterior). Mientras, les dejo con el momento de máximo esplendor de los Fleetwood, cuando se mantenían encadenados por las más variadas relaciones personales y artísticas.

La canción perfecta

Jueves, 18 de noviembre de 2010.-
Quizá sea mucho decir, pero esa es la idea que me vino a la cabeza mientras la oía en la radio.

Lo sé, ha sonado miles de veces en toda clase de radiofórmulas. Sí, reconozco que la había oído miles de veces, pero quizá sin prestarle demasiada atención. Una tarde, sin saber por qué, salió en la radio, me paré a escucharla y pensé: es perfecta. Desde entonces, cada vez que la oigo la disfruto como si fuera una delicia de pastelería cara. Pruébenlo. Presten atención a cada coro, a cada teclado y a cada dibujo de guitarra. Dulce y agradable en la justa medida, sin llegar al empalago. Emocionante.

New Kid In Town fue el primer single del disco más famoso de Eagles, uno de los más vendidos de toda la historia en el mundo mundial. Llegó al número 1, pero acabó quedando a la sombra del segundo single, la inevitable Hotel California. Tengo que reconocer que esta cancioncita me resulta bastante cargante, con su tonillo lastimero y toda esa leyenda satánica tan absurda. Me cuesta oírla entera. Si sale en la radio, cambio de emisora, y al dichoso disco del atardecer con palmeritas en la portada le he dado esquinazo siempre que he podido… pero ahí estaba New Kid In Town, escondida en la pista 2, justo detrás de Hotel California.

Eagles - Hotel CaliforniaHotel California (1976)

Algunas curiosidades más sobre New Kid In Town. Llama la atención que los teclados, tanto órgano como piano, estén tocados por el guitarrista Joe Walsh. Firman como autores John David Souther, Don Henley y Glenn Frey. Aunque el batería Henley es la voz que más identifica a Eagles, esta es la única canción del disco en que Glenn Frey se ocupa de la voz solista. ¿Será ese el toque de distinción de New Kid In Town?

Bill Haley & The Comets, rocanrol primigenio con caracolillo (Yo no soy Bo Diddley vol. 3)

Miércoles, 21 de abril de 2010.-
Aunque quizá robara la idea al negro Big Joe Turner (la clásica historia de los viejos tiempos racistas), a este señor se le atribuye la invención del rock & roll tal como empezó a gustar a los blancos: en 1955 añadió swing a la música de los negros y tuvo una enorme proyección en los medios de la época. No había problema, la imagen de Bill Haley era sexualmente inofensiva y aún faltaba un año para que Elvis escandalizara a la inocente América con sus movimientos pélvicos mientras cantaba Hound Dog, así que el bueno de Bill pudo salir en la tele con su caracolillo sin que nadie se ofendiera. Y también salió en el cine. Su canción más famosa sirvió para ilustrar los títulos de crédito de la película Blackboard Jungle. Ahí estaba Glenn Ford como angustiado maestro tratando de mantener el tipo ante sus delincuentes alumnos… como la distribuidora en España no veía la manera de meter mano al título, hizo la típica traducción a su bola: Semilla de maldad.

Vaya, parece que el salvajismo en las aulas nunca pasa de moda… A esta canción se le atribuye el honor de ser el primer rock en la historia del cine, y yo añado que Rock Around The Clock es también muy útil para enseñar a los niños a contar hasta 12 en inglés. Pensándolo bien, esto es un poco como la infancia del rocanrol, incluso lo de Haley y sus cometas suena a chiste tontorrón, esa fórmula tantas veces repetida en el pop español de los 80. Y poco más sabía sobre este tipo, salvo que su hijo consiguió entrar en el Libro Guiness batiendo el récord de subida de escaleras en rascacielos… ¡qué duro es ser hijo de famoso, también en los USA!

Bill Haley & The Comets - The Very Best OfThe Very Best Of Bill Haley & The Comets (1999)

Más sobre Bill Haley & The Comets en:

http://balbinositio.zymichost.com/balbinoblog/archives/471