Viaje a la Alcarria con Gigatron

Lunes, 30 de enero de 2017.-
Con ocasión de una visita pendiente al pueblo de un amigo, el pasado lunes organizamos una excursión de un día que resultó increíblemente intensa. No les aburriremos con pormenores personales, nos reservamos la confidencialidad de los hechos, pero sí tenemos autorización para revelar algunos datos no demasiado concretos. El lugar, que puede superar los cien habitantes en temporada alta, está situado en esa parte de la provincia de Guadalajara donde el Tajo empieza a ponerse serio llenando el paisaje de hoces y barrancos que da miedo verlos. La expedición se realizó en un vehículo de cinco plazas al que se exigieron dos requisitos: que tuviese reproductor de cassettes y que la banda sonora del viaje fuera esta.

La explicación para tan pintoresca elección fue que uno de los expedicionarios aportó un ejemplar de este disco en versión cassette, como si de un tesoro se tratara. Era la primera vez en casi treinta años que teníamos una cassette original en nuestras manos y la ocasión lo merecía… pero hablemos un poco del artefacto. Resulta que los chicos de Gigatron, después de un montón de años dando forma a su cuarto álbum, consiguen finalmente completarlo y ponen en el mercado el esperado CD con 13 canciones extraordinarias. La cosa queda en torno a los 50 minutos, así que para evitar quebraderos de cabeza a la hora de las grabaciones caseras en cintas de 60 deciden ofrecer ellos mismos la solución. En una inteligente maniobra comercial publican una versión ‘cassette de gasolinera con temas de relleno’ que rápidamente se convierte en codiciada pieza de coleccionista. Una gran idea, justo al revés que la costumbre de toda la vida: nada de bonus track en el CD, aquí es la cassette el formato estelar.

Gigatron - Atopeosis 666 (versión cassette)
Atopeosis 666 (Cassette, 2014)

Lo que hicieron fue buscar un par de canciones de su repertorio perdido de años anteriores para cuadrar dos mitades de 30 minutos que ajustaran a la perfección, de forma que al acabar la Cara A no hubiera que esperar una eternidad para escuchar la primera de la Cara B. Fue muy agradable contemplar los campos de la Alcarria con esta alegre música de fondo. En total el autoreverse dio cinco veces la vuelta, con lo que pudimos escuchar dos veces la cassette en su integridad y casi completar una tercera. Confieso que la experiencia nos condujo a un estado muy cercano a la felicidad. Salvando las distancias, algo parecido a esto.

Sirva para hacerse una idea, que siempre es un placer recordar la genial escena de El mundo de Wayne, uno de los mejores momentos rock de la historia del cine. Dejando a un lado Queen para volver a Gigatron, la canción con que comenzamos este relato también nos puede valer para ilustrar el momento, ya que describe otra posible situación de peregrinación roquera. En este caso, Festival del Mal se refiere a un autobús lleno de melenudos que se dirige a un concierto metálico. No coincidía el vehículo ni el propósito del viaje, pero en todo caso las referencias a la carretera, a las paradas fisiológicas, a la DGT y a la Guardia Civil nos parecieron muy acertadas.

Gigatron - Atopeosis (Versión CD)
Portada del CD, con dos canciones menos

Por lo demás, el repertorio ofrece un variado abanico de palos jevimetaleros que hace muy entretenida su escucha. Parece ser que hay speed, hard, thrash, grind, satanismo, dioses griegos, dioses vikingos y un montón de cosas más que no podemos confirmar por no ser especialistas en la materia. Sabemos que en su mundillo existe cierta polémica sobre si Gigatron es un grupo paródico y cunde la sospecha de si Charly Glamour, Mike Ferralla, Mazinger Molina y Dave Demonio en realidad se burlan de los jevys de verdad. Aquí nos gusta el tono de su humor. Creemos que lo hacen con respeto y que lo hacen bien. Recomendamos ferviertemente la experiencia en cassette para que saquen ustedes sus propias conclusiones, pero si no la encuentran confórmense con el CD y busquen por ahí los dos temas de relleno, Balada de Bajona y PaloPinchoPuño, interpretados por dos supuestos grupos colegas suyos llamados Birrotauro y Héroes del Power. Para terminar, del resto de canciones nos gustaría destacar Sangre y Fiambre, con clip inspirado en Delibes, que se inscribe en el muy noble género del jevy rural y que a nosotros nos trae gratos recuerdos de nuestro paso por la Guadalajara profunda.

Esta crónica ha sido escrita con muy escasos conocimientos sobre Camilo José Cela y sobre heavy metal. Quede constancia de las limitaciones. Se ha hecho lo que se ha podido.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Últimas cassettes: Josele Santiago en la Cara A”, que fue publicado originalmente el miércoles 12 de febrero de 2014.

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Generación olímpica

Miércoles, 12 de Septiembre de 2012.-
A mediados de agosto tenía pendiente acabar un texto sobre Springsteen, pero decidí tomarme un descanso. Con el calor que hacía me resultaba imposible expresar lo que quería sobre sus cuatro horas de concierto, más los otros muchos asuntos relacionados que iban surgiendo por el camino. Además, entregado como estaba al deporte de sofá, pensé que lo mejor sería escribir algo sobre los Juegos Olímpicos, que las horas diarias de televisión que le estaba dedicando sirvieran al menos para algo. Cuando lo terminé y fui a ponerlo en el blog… ¡ya no había blog!

Una vez subsanado ese pequeño problemilla, con casi un mes de retraso, aquí tienen mi crónica de Londres 2012. Este pedazo de canción fue la que puso punto y final a los Juegos.

Bueno, está claro que esta versión no es la de la ceremonia de clausura en el estadio olímpico de Londres, que esas son imágenes sometidas a carísimos derechos de televisión y no salen en el youtube así como así. Les pongo a cambio un My Generation del principio de los tiempos, el del famoso Beat Club de la tele alemana.

Aunque suelo pasar de este tipo de galas olímpicas, esta vez eché un vistazo solo por comprobar qué músicos salían en esa cosa de la Symphony of British Music. Me hizo mucha ilusión que se concediera a los Who el honor de poner el broche a los Juegos, aunque para ello tuve que tragarme un montón de bazofias y naderías. Fue duro soportar a George Michael, a Take That y a las chicas esas picantes, pero mereció la pena porque de vez en cuando, entre cientos de bailarines y ostentosos decorados, aparecía alguna leyenda de esa generación de músicos de la que hablaban los Who, esos que peinan canas aunque en su momento proclamaran que esperaban “morir antes de llegar a viejos”.

The Kids Are Alright (1978)

Algunos sí lo consiguieron, por ejemplo los dos tipos de los lados que ven ahí dormidos bajo la bandera. El batería Keith Moon fue uno de los jóvenes cadáveres más notorio del rocanrol de los 70, y pese a estar muerto desde 1978 algún despistado de la organización de Londres 2012 hizo llegar a su mánager una invitación para que se uniera al espectáculo, demostrando estar a la última. El bajista John Entwistle casi llegó a viejo, murió a punto de cumplir 60 años. Antes de empezar con The Who la gira estadounidense de 2002 dejó colgado al grupo al sufrir un infarto en un hotel de Las Vegas. Se dijo que en su habitación había drogas y prostitutas, lo que sin duda le proporcionaría una muerte muy roquera… pero mucho más roquera fue la decisión de sus compañeros Townshend y Daltrey de no suspender la gira. Diez años después, los chicos siguen estando bien.

Roger Daltrey y Pete Townshend, olímpicos a los 60 y pico

En las ceremonias de Londres 2012, la inaugural y la de clausura, hubo muchas referencias a músicos muertos. Sonaron canciones de Harrison y de Lennon, al que incluso construyeron una esfinge. Se acordaron de Amy Winehouse y a Freddie Mercury hasta le pusieron en pantalla gigante… aunque a la hora de la verdad del We Will Rock You, su amigo Brian May no dudó en sustituirlo por una tía buena, joven promesa de la música británica pero disfrazada de tía buena al fin y al cabo.

Brian May, exprimiendo la ubre de Queen

También fue bonito ver a jóvenes bandas como Arctic Monkeys o Kaiser Chiefs rendir pleitesía al viejo pop inglés. En su versión de Pinball Wizard me pareció que el batería de estos últimos incluso imitaba los locos gestos de Keith Moon ante los tambores… y durante esa canción fue un puntazo que la pista de atletismo fuera invadida por decenas de Vespas y Lambrettas. Tengo la impresión de que gran parte de la gente que hoy controla el cotarro en el periodismo y las artes tuvieron un pasado mod. Lo que tocaron los Arctic Monkeys en la ceremonia inaugural fue un Come Together para invitar a todo el mundo a seguir los Juegos. Antes y después hubo infinidad de canciones de los Beatles embelleciendo toda clase de teatrillos y bailes, hasta que finalmente Sir Paul McCartney asumió por completo el papel estelar enlazando The End con Hey Jude para que todo el estadio acabara cantando aquello de “naaaaa na na narananá…”.

Qué entrañables recuerdos nos trajo ese Hey Jude

Y como la cosa era tan brit pop, se permitió algún instante de lucimiento a Oasis y Blur, o más bien a sus sucedáneos. Y de los grupos pioneros, ausentes Small Faces y The Animals unos por muertos y los otros por apestados, la cuota de protagonismo se cubrió con el gran Ray Davies, que no es Sir pero fue trasladado en coche como un señor hasta el mismísimo pie de micro. Cantó un delicioso Waterloo Sunset sin la compañía de ningún Kink, que ya sabemos lo mal que se lleva con él su hermano Dave.

¿Era Dave Davies el que salía junto a Ray? Creo que no…

Llegados a este punto, es imposible no mencionar que faltaran los Stones. ¿Quizá pidieron una cifra astronómica para evitar ser invitados? ¿Quizá todavía les guardan rencor por su resistencia a pagar impuestos a la hacienda de su graciosa majestad? El caso es que no estuvieron ni ellos ni Elton John ni David Bowie, aunque se diera protagonismo en off a sus músicas. Pero la ausencia que noté especialmente fue la de Ringo Starr, que pensaba que era de esos que no se pierde ni una fiesta, aunque para compensar sí estuvo su hijo Zak sentado a la batería de los Who. En fin, que faltó gente importante pero actuaron artistas superventas de todo tipo como Madness, Pet Shop Boys o Annie Lennox, por decir unos pocos.

Eric Idle no es cantante de rock, pero como si lo fuera

Volviendo a lo del pomposo título de A Symphony of British Music, me parece que tuvo mucho de Symphony pero que lo de British era más bien mentira. Fue mucho más english que british, que podían haber puesto para disimular algún León de Gales o quizá un Rod Stewart cualquiera con denominación de origen escocesa. Tampoco hubo un triste norirlandés que llevarse a la boca, pues no creo ni que se atrevieran a proponérselo a Van Morrison… lo más que se pudo oir en off fue una ráfaga de U2. En cuanto a lo del sinfonismo, me parece que fue el estilo que impregnó todo, con Mike Oldfield y Vangelis hasta en la sopa… menos mal que tuvieron el buen gusto de poner a Rowan Atkinson para reírse del género. En cambió, ningún chico duro fue invitado a la fiesta. Nada de Iron Maiden, ni de Zeppelin, ni de Purple y menos aún de Sabbath. Lo más duro que sonó para no ofender los sensibles oídos del público mundial fue Muse, pero porque Survival era la canción oficial del evento.

Todo un virtuoso del rock sinfónico

En fin, que fue muy entretenido divagar sobre todas estas cosas durante las larguísimas ceremonias. Al margen de esto, no sé si los Juegos Olímpicos han sido un éxito o si pasarán a la posteridad. En principio la idea de Londres 2012 parecía un disparate, pues era absurdo dedicar unas Olimpiadas a promocionar una ciudad que ya se promociona por sí sola. Hay que reconocer que los ingleses tenían derecho a organizarlo como inventores que son de gran parte del deporte moderno, con sus federaciones y sus reglamentos, sus competiciones y sus rivalidades, aunque después de dos semanas con la máquina propagandística a todo trapo hemos acabado un poco hastiados de tanta Gran Bretaña. Con la moral rebosante por la lluvia de medallas de oro, los británicos se entregaron sin pudor a una exaltación patriótica de himno y bandera que en general ha proyectado una imagen colectiva un poco chabacana y desde luego muy poco british.

Digamos que al menos sirvió para sacar de los asilos a una grandísima generación de músicos. Creo que esa canción de The Who escrita en 1965 hablaba de que en aquella época notaban que eran terriblemente molestos con sus guitarras y sus ganas de divertirse. Se veían completamente fuera de lugar en una sociedad todavía entristecida por el recuerdo de la II Guerra Mundial. En la transición a la década de los 60 todavía quedaban por ahí viudas, huérfanos y mutilados como para que tuvieran que soportar a una panda de niñatos inconscientes que querían ser artistas. Como ya iba siendo hora de sacudirse todas esas telarañas, lo tuvo que hacer esta generación nacida a partir de 1941, la primera que no recordaba los bombardeos de Londres. Esa generación que tenía la sensación de que “la gente nos trata de joder solo porque vamos por ahí a nuestar bola”, que era más o menos lo que decía la primera estrofa de My Generation.

Y aunque no pueda ponerles el vídeo oficial, siempre hay un buen samaritano que lo graba con su móvil y lo sube al día siguiente.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Hubo un Skywalker en Buenas Noches Rose”, que fue publicado originalmente el domingo 10 de octubre de 2010.