Summertime Blues

Domingo, 06 de noviembre de 2016.-
Tristeza de verano, traducción aproximada que podríamos interpretar con un tinte de nostalgia por esa estación del año de la que ya no queda ni rastro. El calor se resistió a aflojar, lo que nos sirvió como excusa para prolongar algo más de la cuenta el letargo de A70, que es como la marmota Phil de Punxsutawney pero al revés. Ahora que todos los animalitos de Pensilvania se fueron a dormir, llegó el momento de ponerse manos a la obra.


Viene a cuento este clásico de Eddie Cochran porque fue objeto de alusiones en el blog donde solemos matar el gusanillo durante los meses de verano, nuestro otro blog. Allí se mencionaron adaptaciones al español y algún megaéxito doméstico vagamente emparentado (abajo del todo pongo enlaces), pero como esos textos no se apoyaron exactamente en la versión original aquí comenzamos escuchándola como es debido.

Eddie Cochran - 12 of His Biggest Hits
12 of His Biggest Hits (1960)

Ni que decir tiene que el Cochran genuino fue un descubrimiento tardío, más allá de que se lo hubiésemos oído mencionar a algún rocker del barrio. Los roqueros de base sentíamos bastante respeto por los rockers de verdad, los que se esculpieron tupés a cincel durante la moda del rockabilly, porque ellos sabían cosas que nosotros aún no podíamos ni sospechar. Mientras todavía andábamos aturdidos por el ruido ambiente provocado por el macarrismo musical del momento ellos citaban con soltura nombres míticos procedentes de la noche de los tiempos, conocían el paleolítico del rocanrol y además eran capaces de distinguir el grano de la paja… pero lo que más nos extrañaba era la chulería con que ponían a Cochran y Gene Vincent en todo lo alto del olimpo del rock, por encima incluso de Elvis y de Chuck Berry. El caso es que pese a nuestra juventud desaliñada muchos éramos estudiosos y aplicados, gente seria que por habernos subido al carro del rocanrol casi treinta años después de que arrancara asimilábamos con apetito todo lo que nos habíamos perdido. Pronto descubrimos que igualarse en conocimientos a aquellos rockers no era tan difícil, que simplemente eran un poco fantasmas, aunque entrañables. Nunca estaríamos a la altura de esas pintas tan fastuosas que lucían con arrogancia, pero pudimos aprendernos todo el rock de los 50 en un santiamén sin sentir vergüenza por nuestros vaqueros desteñidos y camisetas de Discoplay. En concreto el nombre del tal Eddie Cochran nos llegaba desde montones de direcciones distintas, por ejemplo esta.

Por los Rolling Stones supimos de Twenty Flight Rock y Rod Stewart nos descubrió Cut Across Shorty. Sid Vicious y los Pistols pusieron el toque punkarra a Somethin’ Else y C’mon Everybody y algo más tarde, desde su cofradía sevillana, Silvio y Sacramento se marcaron una deliciosa adaptación de Three Steps to Heaven. Gente de todo pelaje, como pueden ver. Pero déjenme decirles que fue The Who el grupo que mejor supo traerse a Cochran a nuestro terreno. Sería un clásico del rock de los 50, pero sonaba de maravilla amplificado a la manera del rock de masas. Lo tocaron en todos los grandes festivales de la época y lo fueron haciendo cada vez más pesadote a medida que avanzaban los 70, imprescindible en su repertorio desde que quedara inmortalizado en su disco en directo más memorable.

The Who - Live at Leeds
Live at Leeds (1970)

Si la de los Who es la versión más famosa, la canción que Silvio cantó en misa y repicando tenía un significado especial, pues hablaba de estar unos pasos cerca del cielo con la desgraciada circunstancia de que fue el single póstumo de Eddie Cochran. Su historia fue bien triste, muerto a la manera James Dean dejando un bonito cadáver de 21 años, con un solo LP y un buen puñado de éxitos en formato pequeño que enseguida se recuperaron para el 12 of His Biggest Hits cuya foto pusimos más arriba. Había cruzado el charco para conquistar Inglaterra animado por Gene Vincent, pero un accidente camino de un aeropuerto acabó con Eddie y dejó a Gene tullido y amargado. Las actuaciones que dieron antes de la tragedia dejaron huella en los fans británicos, como demuestran todos los ejemplos que mencionamos en el párrafo anterior y que unos primerizos Beatles tocaran Twenty Flight Rock en The Cavern y en Hamburgo mucho antes que los Stones. Con el tiempo Cochran también fue profeta en su tierra, con artistas tan variados como New York Dolls o Bruce Springsteen reivindicando su repertorio, pero creo que el primer grupo estadounidense de rock potente que lo hizo fue este.

Blue Cheer - Vincebus Eruptum
Vincebus Eruptum (1968)

Decíamos que los Who utilizaron el Summertime Blues como bandera en cada festival donde tocaron: 1970 en Isle of Wight, 1969 en Woodstock y 1967 en Monterey. Por la proximidad de fechas, seguro que los californianos Blue Cheer escucharon la versión de The Who en Monterey y le dieron una vuelta de tuerca para que abriera como es debido su primer LP.

Pasan los años y la brutalidad de Blue Cheer nunca deja de asombrar. En principio era un grupo psicodélico, pero a la hora de la verdad se apuntaron a la moda del power trío y por esta salvajada se les suele mencionar como precursores de Black Sabbath y cosas así de heavys. Es muy posible que la influencia con los Who fuera de ida y vuelta, pues seguro que Pete Townshend asumió lo de Blue Cheer como un reto y acabó retorciendo el Summertime Blues hasta límites insospechados. Además, en esta toma que perpetraron en la televisión alemana el realizador tampoco se quedó corto con todo tipo de zooms enloquecidos e imágenes superpuestas. Recuerdo haberla visto por primera vez en alguno de esos programas que se marcaban Diego Manrique o Carlos Tena en La 2, cuando la circulación de material audiovisual era tan escasa que la emisión de semejante joya del Beat Club alemán en nuestra tele pública era todo un acontecimiento. Y últimamente me he vuelto a encontrar a los Blue Cheer en el garage de Little Steven, lo que nos devuelve al punto exacto en que lo dejamos justo antes del verano.

Más información sobre el asunto en el blog Tonterías de Verano: “Eva María: Esto se parece mucho al Summertime Blues” y “Una noche de verano: Ahora sí, el Summertime Blues a la española”, publicados en agosto de 2016.

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Formas de librarse de la mili en tiempos de Charly García

Martes, 24 de marzo de 2015.-
Hay individuos que cuando escuchan una buena historia no dudan en apropiarse de ella para contarla en primera persona en cuanto tienen oportunidad. Doy fe de ello, pues he sufrido algunos casos notorios de suplantación de historias ajenas. Una vez me fue fácil descubrir el fraude, pues la anécdota robada era mía; en cambio, la trola que voy a contar a continuación me la colaron al cien por cien y tardé años en descubrir la prueba que lo delató. Antes de empezar con mi batallita personal pondré de fondo esta música que al final tendrá una conexión inesperada con el relato.

Lo que suena es el primer éxito compuesto por un tal Charly García, el que sería primer single de un LP de debut que todo enterito se convirtió en una especie de fenómeno generacional. Parece ser que la escribió tras superar una experiencia traumática en el servicio militar en la que estuvo a punto de irse al otro barrio. Se le advertía tanto potencial a esa Canción para mi muerte, así se llamaba el hit, que el mánager consiguió que actuaran en el Buenos Aires Rock de ese mismo año 1972 cuando todavía ni se les conocía ni habían publicado el disco. En realidad el rodaje tuvo truco, pues tocaron de tapadillo casi sin público y luego insertaron los planos de la gente en plan Woodstock argentino para la película Rock hasta que se ponga el sol.

Sí que fueron tiernos sus comienzos, ¿verdad? Viéndolos en ese escenario con la inseguridad del principante nadie podría imaginar lo que Charly llegaría a significar después. En Sui Generis, el dúo con el que se dio a conocer, él y Nito Mestre parecían mellizos, los dos tan flaquitos, tan jóvenes, con el pelo tan largo…

Nito Mestre y Charly García
Nito y Charly, tan jóvenes, tan flacos

No me extraña que tuvieran alergia a los militares, pues se les veía tremendamente hippies tanto en el aspecto como en su estilo musical. Esas guitarras acústicas, esos teclados y esas armonías vocales supongo que se mirarían en modelos como Simon & Garfunkel, Crosby & Nash o Stills & Young. Con tristeza he de decir que en España lo más parecido que hubo fue un dúo blandengue que casi prefiero ni mencionar. Estos se orientaron exclusivamente a niñas, pues su monotema era el amor adolescente, en cambio Nito y Charly lo mismo podían gustar a chicas que a chicos ya que cantaban indistintamente a la paz y al amor, a la vida y a la muerte. Incluso podían tener fans de más de veinte años. Lo pude comprobar en una peli argentina titulada Nueces para el amor. La pareja protagonista coincide en el tren huyendo de un concierto de Sui Generis que finalizó con una tremenda carga policial. El ambiente de revuelta juvenil propicia el enamoramiento y semejante cúmulo de emociones acaba convirtiendo Canción para mi muerte en banda sonora de todo lo que va sucediendo después a esos personajes.

Sui Generis - Vida
Vida (1972)

Hace también mucho tiempo, aunque un poco menos que de lo del párrafo anterior, conseguí mi primer empleo serio en una revista. Allí había un maquetador argentino que contaba unas historias alucinantes. Todos los redactorcitos novatos las escuchábamos embobados, en especial una sobre lo que tuvo que hacer para librarse del servicio militar obligatorio en la época de los terribles milicos. Nos explicó que un amigo suyo estuvo sin cambiarse de calcetines desde varios meses antes de su fecha de incorporación y consiguió que le tiraran el examen médico por pies fétidos. Qué triste, se libró de la mili y de ir a las Malvinas, pero se quedó con la peste para toda la vida. Nuestro compañero, en cambio, optó por fingirse oligofrénico. Según él, se mantuvo días sin articular palabra inteligible y dejando escapar la baba de su boca, táctica que ya había entrenado previamente en casa aleccionado por su propia familia. Una vez, estando en formación, empezó a llover y después de un rato el sargento dio la orden de romper filas. Todos los soldados salieron corriendo menos él, que se quedó solo en el patio aguantando la lluvia y empapándose durante horas completamente inmóvil. No tuvieron más remedio que certificar su locura y dejarle marchar. También nos hablaba mucho sobre rock argentino, aunque en eso no le hacíamos el menor caso.

Años después, aunque por otros caminos, sí que descubrí el rock argentino. Empecé por Pescado Rabioso y me atrapó de tal manera que ya no pude parar. El disco que rompió todos mis esquemas fue Artaud. Qué manera tan natural de combinar rock con poesía. Increíblemente no resultaba pretencioso, jamás había escuchado nada igual en nuestro idioma.

Tenía que ponerlo una y otra vez, pues detrás de ese disco se intuía a un tipo absolutamente genial. No tuve más remedio que ponerme como loco a investigar sobre el maestro Spinetta y me fui encontrando con soberbios grupos como Almendra e Invisible, y luego otros como Color Humano, Aquelarre, Vox Dei, Manal,… ¡todos buenísimos y bastante más avanzados que sus equivalentes españoles! Tarde o temprado tendría que hincar el diente a Charly García. Temía quedar defraudado, pues suponía que su talento era solo apto para consumo local e incomprensible a este lado del charco. Algo de eso había, y además su ascenso a los altares del rock se produjo sobre todo en su etapa solista de los 80, con abuso de sintetizadores y Raros peinados nuevos. Insistí, retrocedí en el tiempo, me enganché a todos sus grupos anteriores y terminé cogiendo el gusto al García completo: a Serú Girán por su intensidad, a La máquina de hacer pájaros por su locura y a Sui Géneris por su sensibilidad. Con cada uno de esos grupos añadía un peldaño en su impetuosa carrera de rock star, pero hay que decir que incluso en Sui Géneris el tono de inocencia postadolescente no fue más allá del primer LP. Para disgusto de Nito, pronto las ambiciones de Charly como músico empezaron a desbordarse hacia lo sinfónico. El segundo disco ya muestra esa evolución y en el tercero se descuelga con un complicadísimo planteamiento conceptual.

Sui Generis - Pequeñas anécdotas sobre las instituciones
Pequeñas anécdotas sobre las instituciones (1974)

La idea de Instituciones era que cada canción ridiculizara a uno de los estamentos que controlaban la sociedad, lo cual no gustó mucho a los censores. Sólo pasaron el corte las letras más raras que casi no se entendían, mientras que las dos más explicitas se tuvieron que quedar fuera. Las dos canciones vetadas, Juan Represión y Botas locas, tuvieron que esperar años hasta ser publicadas, aunque sí que circularon ampliamente en directos y grabaciones piratas. El caso es que cuando escuché Botas locas algunos de sus versos me resultaron vagamente familiares.

Así que Charly García reconoce aquí que se hizo el loco para que le echaran del ejército. Eso me sonaba. Siguiendo la pista, leí varias notas biográficas en las que se contaban las historias más disparatadas sobre cómo Charly consiguió que el psiquiatra castrense le diagnosticara trastorno bipolar con personalidad esquizoide. Algunas hablan de ataques verbales contra sus superiores y la más extrema llega a afirmar que sacó un cadáver del depósito y lo paseó en silla de ruedas por todo el cuartel. No sé cuál será la buena, pero todas ellas me remiten de una forma u otra a las aventuras que nos contó aquel compañero argentino. No sé qué pensar, puede que fuera todo inventado o quizá contuviera alguna porción de realidad; sí les digo que desde entonces me quedó la impresión de que nuestro amigo nos contó la mili de Charly García con él como protagonista. En cualquier caso, pueden hacer la prueba: piensen en alguna vieja anécdota personal y alíñenla con un chorreoncito de Charly, sin abusar para que no se note mucho. Verán cómo les queda mucho más mítica.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Intro Rock Argentino”, que fue publicado originalmente el miércoles 1 de junio de 2011.

Más sobre Joni y sus amigos de Woodstock

Domingo, 20 de noviembre de 2011.-
Revisando el texto anterior sobre Joni Mitchell y su disco Ladies Of The Canyon, y además con el detalle añadido de que trataba sobre versiones, se me quedaba un poco cojo sin esto:

Este Woodstock es una canción con mucha historia, ya referida un par de veces en A70. Sin ir más lejos, en el texto anterior se mencionó que fue escrita por Joni Mitchell justo después de finalizar el fin de semana del festival. Probablemente la canadiense quedó impactada por las imágenes que transmitieron los medios mostrando la marea humana, el caos organizativo y el enorme grado de inspiración de todos los músicos que participaron. Si unimos lo que le contó de primera mano Graham Nash, su chico de entonces, ya tenemos los ingredientes necesarios para que la canción fuera la crónica perfecta del acontecimiento. Criaturitas del Señor que durante tres días fueron estrellas doradas y tuvieron el privilegio de sentirse en el paraíso, vino a decir Joni. Y por último hay que añadir unas gotitas de la envidia que sintió por no haber estado allí, ya que rechazó la invitación de última hora que se le hizo. No fue la única, ya que por unos motivos o por otros se fueron cayendo del cartel gente como tan ilustre como The Doors, Led Zeppelin, King Crimson o The Byrds. Imagino que a alguno de ellos les diría su manager: “Tenemos una oferta para ir a tocar a un festival en una granja de cerdos al sur de Nueva York. Dicen que la organización está teniendo problemas para pagar a las bandas… ¿os apetece ir?”, y claro, planteado así la respuesta negativa era casi obligada.

El Festival de Woodstock se celebró entre el viernes 15 y el domingo 17 de agosto de 1969. Bueno, en realidad cuando acabó ya había amanecido el lunes 18. Fue por culpa del tormentón que obligó a parar las actuaciones durante varias horas en la tarde del domingo, así que allí estuvo Jimi Hendrix tocando el american stars & bars para los cuatro gatos que aguantaron hasta el lunes por la mañana temprano. En seguidita se puso Joni Mitchell a escribir su canción, y para septiembre de 1969 ya estaba tocándola en festivales de folk.

Tengo que decirlo: Woodstock en boca de su autora es un verdadero tostón. Esta temprana actuación en tv refleja con bastante fidelidad cómo fue la versión de estudio que Joni incluyó en su álbum Ladies Of The Canyon, publicado en marzo de 1970. No es que esta versión original sea mala, sino que aguanta mal la comparación con la de Crosby, Stills, Nash & Young. Ellos sí actuaron en Woodstock y prefirieron añadir tensión eléctrica a la canción de su amiga. Le pidieron permiso para grabarla y consiguieron adelantarse a ella unos días con la publicación de este disco.

Déjà Vu (1970)

Este segundo disco de Crosby, Stills & Nash, y primero con Young, salió con Woodstock como primer single. El caso es que cada uno de los cuatro cantantes grababa por su cuenta sus composiciones con cierta autonomía respecto de los otros… excepto Woodstock, que por no ser de ninguno de ellos consigue reunirlos a todos en el estudio de grabación. El resultado fue excelente, quizá por ser la única vez que consiguieron sonar como un auténtico grupo, los cuatro más el batería Dallas Taylor y el bajista Greg Reeves, cuyos nombres también aparecen en pequeñito en la portada. Todo ocurrió de forma tan rápida en ese marzo de 1970 que para finales de mes ya se estaba estrenando la película documental sobre Woodstock, y la versión de Crosby, Stills, Nash & Young estuvo lista a tiempo para servir de sintonía a los títulos de crédito finales, como emotivo broche a la magnífica triada que forman festival, canción y película.

Y para dejar constancia de las buenas amistades de las que disfrutaba Joni Mitchell, he encontrado una bonita canción que le dedicó Neil Young, una de esas rarezas que no sale en ninguno de sus discos oficiales. Después de tanto como llevo escrito sobre la rubia canadiense me he dado cuenta de que no he enseñado mucho su cara, así que este vídeo viene al caso. Alguien se entretuvo en ilustrarlo con fotos en la que aparece rodeada de sus amigos más famosos… ¡qué contenta se ve a Joni, sale hasta guapa!

 

Enormes taxis amarillos x4

Lunes, 14 de noviembre de 2011.-
Aunque en muchas ocasiones he tratado el tema de las versiones, las versioncillas y los plagios, hasta ahora no me he metido a fondo en este asunto, que por otra parte me apasiona. La idea es coger una buena canción y exprimirla hasta la última gota con todas las versiones chulas que encuentre, así que me pongo a ello. Voy a aprovechar la petición de una vieja lectora, que hace tiempo me envió unos valiosos enlaces.

Pues sí, vamos a oír unas pocas veces Big Yellow Taxi, empezando por la original de Joni Mitchell, la rubia de la cara rara que casi no tenía dientes. Como se puede ver en la foto fija que sale en el vídeo, la canción pertenece a su tercer álbum, Ladies Of The Canyon, publicado en 1970. Hacía unos años que había llegado a los USA desde su Canadá natal (igualico que Neil Young) y para entonces ya era una de las indiscutibles musas del hippismo. Por cierto, a ese mismo disco pertenecía Woodstock, la canción que Joni escribió de la pura rabia que sintió al no haber podido estar en ese festival. Parece ser que cuando le ofrecieron tocar en Woodstock ya tenía firmado un bolo en un show de televisión, y pensó que la cosa no sería tan importante como para cancelar lo de la tele. ¿Cuántos millones de copias más habría vendido este single de haber sido interpretado ante miles de jóvenes semidesnudos cubiertos de barro? Eso nunca lo sabremos.

Ladies Of The Canyon (1970)

Joni nació en Alberta, vivió en un montón de ciudades canadienses y se casó muy joven con un tal Chuck Mitchell, al que conoció en el ambientillo folk de Toronto. Como él era de Detroit, se fueron a vivir allí para intentar ganarse la vida como cantantes. El matrimonio duró poco, pero Joni se quedó con el apellido para toda la vida. También decidió seguir buscando el estrellato por los EEUU: primero probó en Nueva York, desde donde recorrió todos los garitos folk de la Costa Este, y cuando por fin dio el salto a San Francisco en 1968 todos los cantautores del flower power quedaron impresionados por las canciones de Joni, por su increíble voz y por su personal manera de tocar la guitarra con afinaciones abiertas. David Crosby fue el primero que la conoció y quien le ayudó a publicar su primer LP. Después se hizo amiga de Stephen Stills y, sobre todo, mucho más amiga del inglés Graham Nash, lo que explica que les regalara la canción Woodstock para que Crosby, Stills, Nash & Young la grabaran primero. También llamó la atención de James Taylor e incluso del esquivo Bob Dylan, quien rápidamente grabó una versión de los taxis amarillos que años más tarde se rescató para su disco chungo de 1973, ese que sacó por su cuenta la CBS para hacer tiempo con retalitos encontrados aquí y allá.

Los de la compañía pensaban que Dylan estaba retrasando a propósito su siguiente LP para irse con la competencia, así que pusieron en las tiendas este engendro. Todos los dylanófilos coinciden en que es el peor disco de su carrera (bueno, a la par que Selfportrait), pero gracias a esta gran cagada pudimos disfrutar la versión de Joni Mitchell que incluía.

Bob Dylan - Dylan
Dylan (1973)

Como Bob es mucho Bob, la verdad es que le quedó una versioncita agradable y muy mona. Tanto Selfportrait como Dylan son muy odiados porque iban repletos de versiones horribles, arregladas con dudoso gusto y cantadas con voz impostada, como imitando a Johnny Cash. Por no extenderme, mencionaré solo un Can’t Help Falling In Love que seguro hizo sonrojar al propio Elvis, un Blue Moon demencial o un The Boxer a dos voces en el que no hay por donde coger a Simon ni a Garfunkel. Vamos, Bob Dylan haciéndose un autorretrato completamente deforme a través de las canciones de otros.

Bob Dylan - Selfportrait
Selfportrait (1970)

El caso es que, en el asunto de estos dos discos feos de portada fea, el Big Yellow Taxi que está sonando se salva un poco de la quema. Bob no se alejó demasiado de la original y respetó su tono de amable reivindicación ecologista. Sin agresividad, que para eso eran hippies. Lo que se llevaba en la época era la denuncia social y el compromiso político, pero nunca reñidos con el buen humor.

Joni Mitchell contó que la letra evoca su primera visita a Hawaii. Llegó de noche a su hotel y cuando se asomó por la mañana quedó espantada por el horrible aparcamiento que afeaba el paisaje hawaiano. “Asfaltaron el paraíso y construyeron un gigantesco aparcamiento”, dice en un plan muy de ecologista de ciudad. O sea, que desde su hotel rosa de Honolulu lamenta la mutilación sufrida por la naturaleza para construir el hotel, naturaleza que jamás habría conocido de no ser por el puñetero hotel rosa… Ahí lo dejo, que no es plan de poner demasiadas pegas a esta bonita canción.

Joni Mitchell - Big Yellow Taxi (single)Y por lo que se ve, también salió en Friends

Como nota fea hay que mencionar las horrorosas versiones que se hicieron en los 90, como la aproximación new age céltica de una tal Maire Brennan o la ñoñez parroquial de Amy Grant, que demuestran que Big Yellow Taxi era fácilmente estropeable. Pondré el ejemplo menos malo, el del enlace que me envió mi involuntaria colaboradora.

Creo que esto comenzó siendo un bonus track en un CD de Counting Crows, y más tarde injertaron los coros de Vanessa Carlton para que la chiquita promocionara no sé qué película. Total, que por un lado van los Crows haciendo la parte de Joni Mitchell y por otro la Vane metiendo los coritos de la versión de Dylan, pero en cursi. En fin, no hagamos más sangre del asunto y, por si son incapaces de ver este videoclip completo, les dejo para quitar el mal sabor de boca la genuina interpretación en directo de la inimitable Joni Mitchell en la tele en 1970, quizá el día en que perdió la oportunidad de cantar en Woodstock.

Por cierto… ¿cuándo empiezan los 70?

Jueves, 10 de diciembre de 2009.-
No, no voy a entrar en la polémica de si las décadas empiezan en su año 0 o su año 1, pero habrá que ubicar en un momento concreto el “estilo rock 70” para saber de qué estamos hablando…

He estado dando vueltas al tema, y ahí lanzo dos fechas: los 70 empiezan en agosto de 1969 y, como es habitual, España se entera un poco más tarde, diría que 1973. ¿Por qué? Creo que esto merece una explicación más al detalle.

Me pongo a escribirlo y en los próximos días lo colocaré en lugar preferente…

…ahí lo tienen:

Los 70 arrancan en 1969

Woodstock (1970)Woodstock (1970)

1973, los peludos invaden España

Smash - El garrotinEl Garrotín (1971) 

Joe Cocker y su asombroso momento Woodstock

Viernes, 20 de noviembre de 2009.-
Estaba tan intrigado por la colaboración entre Joe Cocker y Leon Russell en 1970 que me pillé una reedición del legendario directo Mad Dogs & Englishmen, es decir, dos ingleses (Cocker y Chris Stainton) que se juntaron con una panda de americanos rabiosos en una especie de gira circense. Alimentados por todo tipo de excesos hippies y alcohólicos, en este disco tenemos a Joe Cocker y sus amigos en estado de gracia.

Joe Cocker - Mad Dogs & EnglishmenMad Dogs & Englishmen (1970)

Joe Cocker era un británico de Sheffield que había grabado un par de discos con su grupo The Grease Band. Esa voz rota tuvo cierta repercusión en los USA, así que fueron invitados a participar en Woodstock. Eso es estar en el sitio adecuado en el momento justo. La actuación que allí dieron fue memorable, y todo el mundo flipó con ese tío raro que fingía tocar una guitarra invisible. Se podría decir que fue Joe Cocker quien inventó el air guitar, pero él asegura que estaba borracho y que no recuerda nada. Vamos, que sabe que estuvo allí porque vio la película.

Tan luminosa actuación sirvió para abrir la jornada dominical, tercera y última del evento. Fueron cinco o seis canciones: Let’s Go Stoned, Something’s Coming On, Delta Lady de Leon Russell… y para terminar su celebérrima versión de los Beatles. Quizá por culpa de los delirantes coros en falsete de sus dos guitarristas, el cielo empezó a oscurecerse. Cocker salió de allí como un señor tras desgañitarse con su canto a la amistad, y al poco empezaron los rayos y los truenos. El siguiente en actuar, Country Joe & The Fish, se hartó de gritar “No rain, no rain, no rain”, pero la tormenta fue brutal y el escenario casi salió volando…

Joe Cocker estaba exhausto, pero el éxito fue tal que se vio obligado a improvisar una gira por EEUU. El grupo estaba prácticamente disuelto y solo su guitarrista y amigo Chris Stainton se mantuvo a su lado, así que decidió confiar a Leon Russell la tarea de reclutar músicos… ¡y el muy bestia contrató a más de veinte! El resultado quedó reflejado en uno de los mejores discos en directo de la historia, el mencionado Mad Dogs. Es maravilloso, sí, pero solo gracias a que se grabó en la primera semana de gira, porque enseguida las relaciones personales se fueron deteriorando gravemente. Los conciertos empezaron a no salir tan bien, hasta culminar en un caos tan monumental que Cocker acabó deprimido y alcoholizado. Pero de eso y de la increíble película que capturó todo aquello será mejor que hable con más detenimiento en otra ocasión.

Leon Russell y Joe CockerLeon Russell sacó tanto de quicio a Joe Cocker
que casi se lo carga