Summertime Blues

Domingo, 06 de noviembre de 2016.-
Tristeza de verano, traducción aproximada que podríamos interpretar con un tinte de nostalgia por esa estación del año de la que ya no queda ni rastro. El calor se resistió a aflojar, lo que nos sirvió como excusa para prolongar algo más de la cuenta el letargo de A70, que es como la marmota Phil de Punxsutawney pero al revés. Ahora que todos los animalitos de Pensilvania se fueron a dormir, llegó el momento de ponerse manos a la obra.


Viene a cuento este clásico de Eddie Cochran porque fue objeto de alusiones en el blog donde solemos matar el gusanillo durante los meses de verano, nuestro otro blog. Allí se mencionaron adaptaciones al español y algún megaéxito doméstico vagamente emparentado (abajo del todo pongo enlaces), pero como esos textos no se apoyaron exactamente en la versión original aquí comenzamos escuchándola como es debido.

Eddie Cochran - 12 of His Biggest Hits
12 of His Biggest Hits (1960)

Ni que decir tiene que el Cochran genuino fue un descubrimiento tardío, más allá de que se lo hubiésemos oído mencionar a algún rocker del barrio. Los roqueros de base sentíamos bastante respeto por los rockers de verdad, los que se esculpieron tupés a cincel durante la moda del rockabilly, porque ellos sabían cosas que nosotros aún no podíamos ni sospechar. Mientras todavía andábamos aturdidos por el ruido ambiente provocado por el macarrismo musical del momento ellos citaban con soltura nombres míticos procedentes de la noche de los tiempos, conocían el paleolítico del rocanrol y además eran capaces de distinguir el grano de la paja… pero lo que más nos extrañaba era la chulería con que ponían a Cochran y Gene Vincent en todo lo alto del olimpo del rock, por encima incluso de Elvis y de Chuck Berry. El caso es que pese a nuestra juventud desaliñada muchos éramos estudiosos y aplicados, gente seria que por habernos subido al carro del rocanrol casi treinta años después de que arrancara asimilábamos con apetito todo lo que nos habíamos perdido. Pronto descubrimos que igualarse en conocimientos a aquellos rockers no era tan difícil, que simplemente eran un poco fantasmas, aunque entrañables. Nunca estaríamos a la altura de esas pintas tan fastuosas que lucían con arrogancia, pero pudimos aprendernos todo el rock de los 50 en un santiamén sin sentir vergüenza por nuestros vaqueros desteñidos y camisetas de Discoplay. En concreto el nombre del tal Eddie Cochran nos llegaba desde montones de direcciones distintas, por ejemplo esta.

Por los Rolling Stones supimos de Twenty Flight Rock y Rod Stewart nos descubrió Cut Across Shorty. Sid Vicious y los Pistols pusieron el toque punkarra a Somethin’ Else y C’mon Everybody y algo más tarde, desde su cofradía sevillana, Silvio y Sacramento se marcaron una deliciosa adaptación de Three Steps to Heaven. Gente de todo pelaje, como pueden ver. Pero déjenme decirles que fue The Who el grupo que mejor supo traerse a Cochran a nuestro terreno. Sería un clásico del rock de los 50, pero sonaba de maravilla amplificado a la manera del rock de masas. Lo tocaron en todos los grandes festivales de la época y lo fueron haciendo cada vez más pesadote a medida que avanzaban los 70, imprescindible en su repertorio desde que quedara inmortalizado en su disco en directo más memorable.

The Who - Live at Leeds
Live at Leeds (1970)

Si la de los Who es la versión más famosa, la canción que Silvio cantó en misa y repicando tenía un significado especial, pues hablaba de estar unos pasos cerca del cielo con la desgraciada circunstancia de que fue el single póstumo de Eddie Cochran. Su historia fue bien triste, muerto a la manera James Dean dejando un bonito cadáver de 21 años, con un solo LP y un buen puñado de éxitos en formato pequeño que enseguida se recuperaron para el 12 of His Biggest Hits cuya foto pusimos más arriba. Había cruzado el charco para conquistar Inglaterra animado por Gene Vincent, pero un accidente camino de un aeropuerto acabó con Eddie y dejó a Gene tullido y amargado. Las actuaciones que dieron antes de la tragedia dejaron huella en los fans británicos, como demuestran todos los ejemplos que mencionamos en el párrafo anterior y que unos primerizos Beatles tocaran Twenty Flight Rock en The Cavern y en Hamburgo mucho antes que los Stones. Con el tiempo Cochran también fue profeta en su tierra, con artistas tan variados como New York Dolls o Bruce Springsteen reivindicando su repertorio, pero creo que el primer grupo estadounidense de rock potente que lo hizo fue este.

Blue Cheer - Vincebus Eruptum
Vincebus Eruptum (1968)

Decíamos que los Who utilizaron el Summertime Blues como bandera en cada festival donde tocaron: 1970 en Isle of Wight, 1969 en Woodstock y 1967 en Monterey. Por la proximidad de fechas, seguro que los californianos Blue Cheer escucharon la versión de The Who en Monterey y le dieron una vuelta de tuerca para que abriera como es debido su primer LP.

Pasan los años y la brutalidad de Blue Cheer nunca deja de asombrar. En principio era un grupo psicodélico, pero a la hora de la verdad se apuntaron a la moda del power trío y por esta salvajada se les suele mencionar como precursores de Black Sabbath y cosas así de heavys. Es muy posible que la influencia con los Who fuera de ida y vuelta, pues seguro que Pete Townshend asumió lo de Blue Cheer como un reto y acabó retorciendo el Summertime Blues hasta límites insospechados. Además, en esta toma que perpetraron en la televisión alemana el realizador tampoco se quedó corto con todo tipo de zooms enloquecidos e imágenes superpuestas. Recuerdo haberla visto por primera vez en alguno de esos programas que se marcaban Diego Manrique o Carlos Tena en La 2, cuando la circulación de material audiovisual era tan escasa que la emisión de semejante joya del Beat Club alemán en nuestra tele pública era todo un acontecimiento. Y últimamente me he vuelto a encontrar a los Blue Cheer en el garage de Little Steven, lo que nos devuelve al punto exacto en que lo dejamos justo antes del verano.

Más información sobre el asunto en el blog Tonterías de Verano: “Eva María: Esto se parece mucho al Summertime Blues” y “Una noche de verano: Ahora sí, el Summertime Blues a la española”, publicados en agosto de 2016.

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El garage subterráneo de Little Steven

Jueves, 30 de junio de 2016.-
Como en los meses de calor es conveniente alejarse lo más posible de pantallas y teclados, ya les aviso que con esta entrega cerramos temporada. Uno de los lugares donde puede uno esconderse a escuchar buen rocanrol es el Underground Garage de Little Steven. Les confieso que su programa de radio es hace tiempo una de las principales fuentes de inspiración de A70. Por ejemplo, por descubrirnos canciones como esta.

La gente roquera de mi generación nunca se interesó demasiado en escuchar a Procol Harum, suponiendo que poco interesante podía haber detrás de unos blandengues a quienes se solía endosar la etiqueta de one hit wonder por su ñoñísima Con su blanca palidez. Como uno nunca se cansa de asombrarse de la propia ignorancia, la atenta escucha del Little Steven’s Underground Garage sirve para demostrar que en la asignatura de Historia del Rocanrol siempre queda mucho por aprender. Y para iluminar zonas de sombra, qué mejor que ponerse en manos de un erudito como Stevie Van Zandt.

Procol Harum - Shine On Brightly
Shine On Brightly (1968)

Una de las virtudes del Little Steven locutor de radio es cómo tiende puentes entre ambas orillas del Atlántico, pinchando a grupos ingleses que apenas tuvieron repercusión en Estados Unidos y a roqueros americanos casi desconocidos en este lado del charco. Él reconoce que siendo un chaval vivió con gran excitación la llamada ‘invasión británica’, ese fenómeno cercano a lo milagroso por el que un puñado de jovenzuelos ingleses imberbes se plantaron en los USA y se permitieron dar lecciones de música estadounidense a los propios teenagers norteamericanos. A principios de los 60, supongo que a consecuencia de la segregación cultural, ningún joven blanco de los Estados Unidos tenía la más remota idea de quiénes eran Howling Wolf, John Lee Hooker o Muddy Waters, así que tuvieron que esperar a que gente como Eric Burdon o Brian Jones se desplazaran allí a explicárselo. Puede que la gran repercusión que tuvo esa primera remesa de visitantes, aquellos Beatles, Stones, Who y Animals, fuera lo que determinó al joven Van Zandt a querer ser músico, pero Little Steven perseveró en su empeño como seguidor de la música inglesa y continuó siendo fan de muchas otras bandas a quienes sus compatriotas ya prestaron mucha menor atención. Grupos como The Kinks, Pretty Things, The Searchers, Dave Clark Five, los propios Procol Harum o estos que suenan aquí debajo suelen ser habituales en el garage de Little Steven.

Tampoco es que los Hollies significaran demasiado para los roqueros de los 80. No fue un grupo que tuviera demasiada repercusión más allá de los 60, no se reciclaron con éxito hacia el progresivo ni el hard rock para sobresalir en la siguiente década ni tenían un cantante que iniciara una carrera solista estelar al estilo Van Morrison. Por Van The Man todo el mundo sabe quiénes son los Them, todo el mundo se preocupó de escuchar a los Yardbirds gracias al rato que Jeff Beck, Clapton o Page estuvieron por allí, en cambio The Hollies no pasaba de ser un grupo más de todos esos que se recitan de carrerilla mencionados en el párrafo anterior. Pues bien, si enganchan tres o cuatro canciones a partir de la que suena en el vídeo encontrarán un buen puñado de singles extraordinarios que se concentran en sus tres o cuatro años de esplendor. El problema fue que especializarse en armonías a tres voces les condenó a ser citados siempre en tercer lugar después de los Beatles y los Beach Boys.

The Hollies - Hear! Here!
Hear! Here! (1965)

He omitido a propósito que en The Hollies sí militó realmente una futura estrella del rock porque en mi opinión la trayectoria posterior de Graham Nash no contribuyó a prestigiar al grupo, sino todo lo contrario. Su marcha fue una especie de cambio de bando, desertó del pop más puro para pasarse al lado hippie abducido por su novia canadiense y emigró de Inglaterra para echarse a perder en California con sus amigotes del folk rock. Como una Yoko Ono cualquiera fue Joni Mitchell quien le presentó a Crosby y a Stills… y ahí se acabaron los Hollies. Pero mientras al final de los 60 en los EEUU algunos se dedicaban a formar supergrupos orientados al mainstream, en los años anteriores los garages de toda norteamérica se llenaban de grupos que, partiendo del camino marcado por bandas inglesas, orientaban su estilo hacia un sonido algo más sucio y ruidoso. Desconocidos en Europa más allá de alguna corriente de revival más o menos mod, es una suerte que tengamos a Little Steven para reivindicarlos en su programa.

Estos tíos se juntaron en un pueblo californiano llamado San José justo antes de que apareciera por allí el primer hippie, de ahí sus chaquetas, sus corbatas y sus cortes de pelo. Eligieron como nombre Count Five en homenaje al Conde Drácula y al quinteto inglés The Dave Clark Five, del que eran fans. Su himno Psychotic Reaction tuvo cierta repercusión, pero tras grabar su único LP se matricularon en la universidad y desaparecieron como por arte de magia. Nadie volvió a oír hablar de ellos hasta que años después mitómanos muy notorios se empeñaron en engordar su leyenda… hasta llegar al gran agitador del rock de garage que es Little Steven en nuestros días. En su Underground Garage también pueden descubrir a otros grupos de la costa oeste como los Kingsmen, que ya aplicaron una buena puesta a punto al viejo Louie Louie en su cochera de Portland. Y un poco más al norte, casi llegando a Seattle, los Sonics le daban otra vuelta de tuerca al mismo ritmillo con su éxito Have Love Will Travel… pero no les aburro más, que aún me queda repasar unos cuantos programas de radio para poder tratar sobre este asunto con algo más de propiedad.

Count Five - Psychotic Reaction
Psychotic Reaction (1966)

Ya saben: Little Steven’s Underground Garage. Pueden encontrarlo en su cita semanal de Rock FM y replicado en emisoras de radio de todo el mundo, así como descargando los programas de su propia página web o en los sitios habituales de almacenamiento de archivos radiofónicos… por cierto, ¿he llegado a mencionarles que Little Steven es además un famoso guitarrista de una banda que llena estadios, que también probó como actor encarnándose en miembro de la familia Soprano y que después protagonizó una especie de spin-off en la tele noruega? Bueno, eso mejor lo dejo para después del verano.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Más sobre Joni y sus amigos de Woodstock”, que fue publicado originalmente el domingo 20 de noviembre de 2011.

Southside Johnny estuvo en Madrid (Amigos de Bruce II)

Jueves, 22 de agosto de 2013.-
Hace un año empecé a escribir esto, pero justo entonces A70 fue expulsado de su anterior alojamiento. Como la mudanza ocupó casi todo el verano de 2012, varios textos quedaron en el tintero, entre ellos este. Este año El Jefe visitó El Molinón, pero aún quedan algunos asuntos pendientes del Santiago Bernabéu.

En aquel primer repaso al repertorio del 17 de junio de 2012 en Madrid se mencionó el clima amistoso que siempre reina entre Springsteen y sus músicos más cercanos. Que Little Steven quiere regresar a la banda, pues dejamos que continúe Nils Lofgren y tocamos con tres guitarras. Que se muere Clarence, pues ponemos a tocar el saxo a su sobrino. Si continúo diciendo que esta canción fue una de las protagonistas de la noche, no tendré más remedio que seguir insistiendo en lo mismo.

Como pueden ver, Southside Johnny también sube niños al escenario igual que Bruce. La diferencia es que cualquier niño del mundo se sabe Waitin’ on a Sunny Day y la pobre chiquita del vídeo de aquí encima parece que no tiene ni idea de cuál es esa vieja canción perdida en un olvidado disco de 1978.

Southside Johnny & The Asbury Jukes - Hearts of StoneHearts of Stone (1978)

Ahí se publicó por primera vez Talk to Me. Para la versión de Springsteen hubo que esperar algunas décadas a que saliera The Promise, doble CD de 2010 con repertorio sobrante de la sesiones de grabación de Darkness en 1978. O sea, un disco reciente en su publicación pero antiguo en su contenido.

Bruce Springsteen - The PromiseThe Promise (The Darkness Lost Sessions) (2010)

Después del exitazo de Born to Run, las dudas asaltaban a Bruce sobre cuál debería ser su siguiente paso, así que al cabo de un par de años acabó juntándose en el estudio con unas 70 canciones. Al final no escogió las mejores, sino las que mejor encajaban en el hilo temático que había decidido para Darkness on the Edge of Town. En lugar de insistir en la épica urbana del disco que lo lanzó al estrellato, prefirió regresar a la oscuridad del suburbio para aferrarse a sus orígenes de clase trabajadora: mejor ser working class hero que rock star al uso. Si quieren saber más sobre ese momento crítico, tienen todos los detalles en el documental que acompañaba la edición de luxe de The Promise. Y para ir al grano, hacia el minuto diez de este trozo Little Steven y el propio Springsteen discuten sobre el asunto.

Bruce Springsteen - The Promise (The Making Of Darkness on the Edge of Town))El documental que venía en la edición especial

Así que treinta y pico años después recupera todo aquello, regraba algunas cosas, remasteriza otras y el resultado no es para nada una colección de cosas raras y cancioncitas que no alcanzaban el nivel, sino otro pedazo de disco que hace pensar en lo que pudo haber sido y no fue… aunque por lo menos al fin hemos podido disfrutar de estas maravillas al siglo siguiente. Uno de sus colaboradores cuenta en el documental que a Bruce le entraba el pánico cuando grababan una nueva canción en la que se podía intuir un single claro. Con tal de dar prioridad absoluta al LP, y para evitar que un posible hit eclipsara el resto del disco, acababa regalando esas canciones sospechosas a toda clase de amigotes. Así llegó Fire a manos de Robert Gordon y Because the Night fue para Patti Smith, mientras que sus paisanos Southside Johnny & The Asbury Jukes se quedaron con Talk to Me.

Bruce Springsteen - The Promise (trasera)Un disco de rarezas con algunas bastante famosas

Total, que El Jefe lleva un par de años de gira de presentación de Wrecking Ball y lo normal es que cada noche caigan seis o siete canciones de ese último disco. Sin embargo, de sus anteriores grabaciones nada de nada. Nada de Magic y nada de Working in a Dream, lo que por contraste da aún más realce a que en el Bernabéu tocara tres de The Promise: el estreno mundial de Spanish Eyes, cómo no iba a ser aquí, y las mencionadas Because the Night y Talk To Me. Y por cierto, The Promise ganó por tres a uno a Darkness, del que solo sonó ese Badlands que fue punto de partida de las casi cuatro horas de concierto.

Imagino que la gran mayoría de habitantes de la grada no tenía ni idea de quién era ese señor al que Bruce cedió el micrófono después de presentarlo con gran entusiasmo. Tenía aspecto de ser un desconocido que pasaba por allí, y realmente lo era… solo que se llamaba nada menos que Southside Johnny. No me paré a investigar si estaba girando con la banda o si andaba por Madrid y se enganchó a cantar ese Talk to Me y los rocanroles de los bises finales. Es más bonito pensar esto último y que después de Twist & Shout y Seven Nights To Rock dio un abrazo a todos y se volvió para Nueva Jersey. Allí en Asbury Park es donde Bruce y Johnny compartieron experiencias y escenarios al principio de sus carreras, formaron sus primeras bandas y se intercambiaron músicos, actuaciones y canciones. La E Street Band se asentó antes en el mundillo discográfico, así que Springsteen aprovechó el parón que vino después de su éxito para dar a los Asbury Jukes el empujoncillo que necesitaban.

Shoutside Johnny - I Don't Want To Go HomeI Don't Want To Go Home (1976)

En los tres años que van de Born to Run a Darkness es cuando los Jukes publicaron sus tres primeros LP’s, y en uno de ellos fue grabada Talk to Me, una de esas melodías pop que a veces le salen a Bruce y que, para disgusto de Little Steven, se quedan siempre fuera del corte para entrar en la selección final de los discos del Boss. En esas grabaciones de Southside Johnny siempre hay dos o tres canciones firmadas por Springsteen, pero el que se lleva la palma es Steven Van Zandt, que además tocaba con la banda, producía las grabaciones y debía de ser el gran consigliere, algo así como Silvio Dante con la familia Soprano.

Southside Johnny y Little StevenJohnny y Stevie, colegas de toda la vida

Ahora que todo el mundo va a los conciertos con sus teléfonos caros hay montones de fans que subieron vídeos a youtube inmortalizando ese Talk to Me con Southside Johnny como uno de los momentos más especiales de la noche. Sin embargo, prefiero terminar la anécdota echando la vista atrás hacia una actuación añeja que demuestra que la colaboración viene de antiguo, que a veces la cosa sucedía al reves y era Southside Johnny quien invitaba a Bruce a tocar con los Asbury Jukes.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Los amigos de Bruce (I)”, que fue publicado originalmente el martes 26 de julio de 2012.

Los amigos de Bruce (I)

Jueves, 26 de julio de 2012.-
Dejándome llevar por mi habitual desinterés por la actualidad, ilustré el texto anterior con vídeos de 1975. Hechos unos jovenzuelos, los chicos de la E Street Band derrochaban ese insultante vigor que les impulsó a salir de los USA a conquistar el planeta. A estas alturas de 2012 han perdido irremediablemente la juventud, pero no ese entusiasmo inicial. Lo que estamos viendo este verano en Europa es más o menos parecido a esto.

Así de lleno está ahora el escenario, con montones de coristas, guitarras por todas partes, una violinista, trompetas y saxofones a pares… pero entre la multitud de músicos se nota que para Bruce Springsteen sigue siendo importante sentirse rodeado de amigos. La toma es de London Calling, el concierto que grabó a todo lujo hace varios veranos en Hyde Park.

London Calling-Live in Hyde Park (DVD, 2010)

Out in the Street siempre fue una excelente canción para ser tocada al principio de los conciertos. Calienta al público, permite a Bruce presumir un poco de banda y para rematar va cediendo el micro a los miembros que están en primera fila. Ahí se pudo ver al gran Clarence Clemons en una de sus últimas comparecencias sobre el escenario. Se le nota un poco rígido, pero resistiéndose a la retirada pese a su maltrecha espalda. En Madrid se le tuvo muy presente, pues superada la medianoche se cumplía el primer aniversario de su muerte. Ya al final de los bises, en Tenth Avenue Freeze-Out, tras pronunciar Bruce las palabras mágicas “the Big Man joined the band” la música se detuvo durante una pausa interminable, un minuto de silencio en mitad de canción que puso los pelos de punta… pero hablemos un poco del concierto.

-Domingo, 17 de junio de 2012, Santiago Bernabéu-
Me fastidió que no tocara Out in the Street. Nunca es posible contentar a todos, pero tampoco hay lugar para la queja cuando el tío se ha dejado la piel durante casi cuatro horas. Así que la cosa dio mucho de sí: tocó éxitos de siempre para contentar al fan de ocasión, repasó la mitad del nuevo disco Wrecking Ball y sobre todo regaló rarezas en abundancia, de esas que hacen feliz al más exigente devorador de tracks, extras y bonus del más variado pelaje. Hubo repertorio de prácticamente todas las épocas, incluso del primer disco, cuando casi ni existía la E Street Band. ¿Pero existía o no? Echemos un vistazo a la foto inicial.

Clarence, Bruce, David, Vini, Danny y Garry salían así de chulos en la contraportada del disco The Wild, The Innocent & The E Street Shuffle

Esta fue más o menos la formación que grabó los dos primeros discos. No estoy seguro de si la banda entonces tenía nombre, aunque la Calle E ya aparece en letra impresa al final del título del segundo LP. De todos ellos, el bajista Garry Tallent se mantiene como único superviviente, pues Danny Federici fue el primer caído en combate y hace poco se nos fue también Clarence Clemons. Los otros dos músicos, Vini Lopez y David Sancious, simplemente no cuajaron. Vamos a escucharlos en acción, a ver si encontramos la explicación.

Esa banda era realmente buena. La edición Born to Run 30th anniversary incluía completos los vídeos de este concierto de 1973 en Los Ángeles y también el del Hammersmith de 1975. Ambos son increíbles y a la vez muy distintos. Si comparamos, que para eso están, había más virtuosismo y mejores músicos en 1973, pero si hubieran seguido por ese camino nunca habrían tocando en Anoeta, sino en el Festival de Jazz de San Sebastián.

Spirit in the Night es la canción del primer LP que sonó en la noche del Bernabéu. Se coló en mitad de un amplio bloque totalmente escorado hacia el soul, que ahora a Bruce le ha dado por ahí. Bueno, por el soul y también por el folk irlandés. Sin embargo a mediados de los 70 el jefe estaba empeñado en centrarse en un rock más standard. Notaba que su banda estaba derivando hacia el jazz-rock, las canciones se alargaban demasiado hasta el punto de no caber más de siete en un disco, así que Vini y David tuvieron que ceder el testigo a un batería y a un pianista que no se complicaran tanto. Desde luego, Max Weinberg y Roy Bittan demostraron que sabían ir al grano, y ahí siguen.

Y como un minuto después que Max y Roy, llegó Steve Van Zandt, el gran Little Steven. Imagino que sería el típico pesado que se dedicaba a enredar entre los grupos de Nueva Jersey y terminó tocando con todos, componiendo y coproduciéndoles discos al por mayor. A Bruce le salvo la vida, musicalmente hablando. Le ayudó a redondear su sonido y le liberó de la esclava tarea de ser el único guitarrista. Así quedó la nueva foto.

Steve, Max, Danny, Bruce, Clarence, Roy y Garry, la lineación definitiva de la E Street Band 

Esa época dorada de la E Street Band culminó con la gira de The River, mi disco favorito de Springsteen y del que, maldición, sólo tocó una canción en Madrid, justo la que da título al disco, justo la de la emotiva dedicatoria al fan mallorquín que murió de cáncer. Bueno, será que con The River todo me parece poco, porque ahora recuerdo que Hungry Heart entró en los bises. Y mucho antes nos sorprendió con Be True, que no estaba en el disco pero sí en la cara B de este single.

Sherry Darling, con el saxo como protagonista

Esto fue lo primero que yo oí de Springsteen, Sherry Darling y Be True, el single que se promocionó en España con un año de retraso. La cara A la ponían en la radio a todas horas cuando casi nadie en Madrid sabía quien era ese tío (o sea, nadie excepto Ramoncín y Eduardo de Discos Melocotón). Y la cara B la conseguí gracias a una promoción de cassette-singles que regalaban canjeando tapones premiados de Pepsi-Cola (entonces se decía así). Me lo tomé con entusiasmo de novato, me aprendí las dos canciones y las traduje sin tener ni idea de inglés, suponiendo palabras entre la atropellada pronunciación del cantante. En el concierto viví un divertido flash-back recordando la letra de Be True, una historia de celos adolescentes que quedaba algo ridícula en boca de un artista de sesenta años, pero así es Bruce. “Sé legal conmigo, nena, y yo lo seré contigo”… y la letra de Sherry Darling iba más o menos en la misma onda, sobre problemas de pareja provocados una suegra insoportable.

Hace un año, a propósito de una emotiva necrológica dedicada a Clarence Clemons que leí, llegué a la conclusión de que Sherry Darling era, en mi opinión, la canción de Springsteen con el solo más bonito de Clarence. Prometí escribir algo sobre el asunto (aquí está) y me propuse buscar entre mis reliquias esa mítica single-cassette. No he conseguido encontrarla… una pena, pues con ese absurdo formato podría haber sacado un dineral en alguna subasta de fetichistas del rocanrol… ¡pero bueno! ¡si hay un freak que la tiene y anda presumiendo en un foro de coleccionistas!

La célebre single-cassette de Pepsi

Y encima dice el tío: ”here’s one of the ultimate “River”-related rarities, the Spanish cassette single (!) of “Sherry Darling” b/w “Be True”, released in 1981”… sin comentarios.

Bueno, y como es imposible no extenderse hablando de Bruce, lo dejo aquí y ya seguiré otro día. Y a ver si consigo centrarme más en el concierto.

Sesentón rico, sesentón pobre

Domingo, 1 de julio de 2012.-
Este pasado mes de junio me acerqué a ver un par de conciertos (¡oh, milagro!) y, por pura casualidad, en ambos casos se trataba de glorias del rocanrol que comenzaron su carrera discográfica en 1971. Sé que comparar siempre resulta un poco feo, pero no está en mi ánimo poner bien a uno y mal al otro. Disfruté a tope con los dos veteranos, dieron conciertos magníficos y exhibieron su amplia sabiduría musical sobre las tablas, sin embargo no me resisto a exponer algunos datos que abren un abismo entre ellos. Dos maneras de mantener viva la llama del rocanrol, muy distintas pero igual de dignas. Empezaré por el roquero rico.

El roquero rico nació en los EEUU y lleva muy a gala ser de una pequeña ciudad del estado de Nueva Jersey llamada Asbury Park. Tiene 62 años y debutó discográficamente en 1971 con un disco que precisamente se llamaba Saludos desde Asbury Park, New Jersey, con un coqueto diseño de portada en forma de tarjeta postal. Su concierto de 2012 en Madrid se celebró en el muy señorial Santiago Bernabéu ante unos 50.000 espectadores (por poner una cifra redonda, diez mil arriba, diez mil abajo), totalmente rendidos a sus pies a pesar del horroroso sonido provocado por el rebote contra la cubierta del mencionado estadio. Me tocó verlo desde muy arriba, en el tercer anfiteatro, justo en el interior de un torbellino de ecos que convertía en tarea imposible reconocer las canciones hasta bien avanzada la primera estrofa. Calculo que mi localidad estaría alejada a más de 100 metros del escenario y más arriba de los 30 metros de altura. Digamos que el precio medio de la entrada estaba en unos 80 euros, sin entrar en detalles sobre los odiosos gastos de distribución. Aunque no haga falta decirlo, el roquero rico se llama Bruce Springsteen. El tío es tan excesivo que, para no desentonar con esta colección de cifras, disfruta dando conciertos que superan las 3 horas y 30 canciones. En Madrid el marcador final ascendió a 33 canciones en 3 horas y 48 minutos.

Greetings from Asbury Park, N.J. (1971)

La banda con la que toca actualmente es la E Street Band, la misma que con mínimas variaciones le ha acompañado desde sus comienzos. Tras un par de retoques en los músicos que grabaron los dos primeros discos, la alineación titular de la Banda de la Calle E quedó fijada en 1975. Desde entonces nadie ha abandonado el grupo salvo por fallecimiento, y por el contrario se ha ido incorporando gente hasta completar la lujosa banda de estadio que es hoy.

Mi foto favorita de la E Street Band, allá por 1980

Habrá tiempo de repasar todos esos nombres, pero de momento cito dos. El único músico que se mantiene con Springsteen desde el primer disco es el bajista Gary Tallent, el que sale sentado en la foto igual que el boss. En cuanto a deserciones, sólo Little Steven se permitió una vez el lujo de marcharse voluntariamente, precisamente la mano derecha del jefe, pero en la refundación de la banda que tuvo lugar en el 2000 regresó para quedarse.

El vídeo que he puesto ahí arriba pertenece a ese momento crucial de finales 1975 en que echaba a rodar la formación definitiva de la E Street Band, la misma que había grabado Born to Run. Era la primera vez que visitaban Europa y dieron un concierto apoteósico en el Hammersmith londinense. He elegido Quarter to Three, versión de Gary U.S. Bonds que todavía siguen tocando de vez en cuando, porque al final se encienden todas las luces que tiene la sala (pocas) y se pueden distinguir las caras de los músicos. Qué jóvenes están…

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Cambio de tercio, vamos con el roquero pobre. Por seguir con el paralelismo, también pongo una actuación de 1975. Increíblemente, estos tipos tocaron en Madrid en la última primavera de Franco… ¿Cómo pudieron permitirlo? Supongo que la cúpula dirigente andaría tan preocupada por la inminente muerte del dictador que algún hombre de las praderas infiltrado en la tele pública consiguió colar a estos cuatro peludos irlandeses en el Teatro Monumental para grabarles un especial de TVE sin que nadie se diera cuenta.

El roquero pobre nació en Belfast y tiene los 60 años cumplidos desde finales de 2011. A pesar de ser de Irlanda del Norte, fue reclutado para su proyecto por un irlandés del sur que en 1971 iniciaba carrera en solitario y tocó junto a él nada menos que 20 años. Su reciente concierto en Madrid tuvo lugar en la Sala Arena, un local que no hace mucho tuvo nombre de marca de cerveza. El caso es que en ese sitio los conciertos se ven y se oyen razonablemente bien, pero no deja de ser raro que en su planta de arriba haya una peluquería de Llongueras y que a las once y media te echen a patadas porque a las doce en punto el chiringuito se transforma en discoteca chunga. Total, que el concierto no pudo extenderse más allá de 1 hora y 3 cuartos (no les dejaron hacer bises). Siendo generosos, digamos que éramos unos 300 espectadores (cien arriba, cien abajo) que pudimos movernos a placer por la sala y acercarnos a menos de 2 metros de esta leyenda del rocanrol, con el consiguiente reventón de tímpanos. El precio oscilaba entre 22 y 25 euros, dependiendo de si comprabas tu entrada en Escridiscos o lo hacías en algún punto de recaudación abusiva de gastos de distribución.

Rory Gallagher (1971)

No, el roquero pobre no es Rory Gallagher, sino su inseparable bajista Gerry McAvoy. Su grupo actual se llama Band of Friends, un nombre muy poco pretencioso porque su modesto objetivo es tan simple como celebrar el repertorio de Rory, o sea A Celebration of the Music of Rory Gallagher. Resulta que más de tres lustros después de la muerte del amigo, Gerry ha encontrado a un tipo holandés que puede ocupar con solvencia el lugar que sobre el escenario correspondía al difunto. Ya hablaremos de este mocetón que toca como Gallagher, canta como Gallagher, se peina como Gallagher e incluso se atreve a vestir camisa de cuadros en pleno mes de junio en Madrid.

Una foto de cuando los dos colegas solían tocar juntos

En fin, que ole por Gerry McAvoy que ha sido capaz de juntar a varios centenares de madrileños que todavía nos acordamos de su música. ¿Les parece poco? A mí me parece una pasada. Se nota que Rory sigue siendo muy querido en España, quizá porque tuvo las narices de venir a vernos en un año tan señalado como 1975. Su especial de una hora en TVE, pese a la lógica precariedad de imagen y sonido, da una buena pista sobre lo alucinados que debieron quedarse quienes tuvieron la suerte de verlo en alguna de aquellas tres citas en Madrid, Barcelona y San Sebastián. Si alguien tiene curiosidad y tiempo para verlo entero, que pinche el enlace de aquí debajo.

http://www.youtube.com/watch?NR=1&v=h_3MkmsZ6zk

Descubrí a Leon Russell gracias a House

Jueves, 19 de noviembre de 2009.-
Si alguien se las da de experto en rock de los 70 se expone a sufrir terribles humillaciones. De vez en cuando una imperdonable laguna puede poner en evidencia su ignorancia, así que asumámoslo… es imposible estar al tanto de todo.

A mí me pasó viendo House. Además de ser un cabronazo, el médico cojo tiene formación musical y es un exquisito degustador de rock, o sea, como el propio Hugh Lurie. La serie está plagada de referencias roqueras sabiamente dosificadas. Por ejemplo, no permite que nadie le moleste cuando simula estar tocando su canción favorita: Baba O’Riley, de los Who. Otras veces se relaja en su casa punteando blues en su eléctrica, y en cierta ocasión acertó con un diagnóstico cuando le vino a la mente el Cat Scratch Fever, de Ted Nugent. Pero mi momento musical favorito es cuando el doctorcito pone a prueba con un duelo pianístico a un concertista que acababa de sufrir un ataque.

En este capítulo se podía ver a otro músico famoso, Dave Matthews, interpretando al pianista medio lelo que clava la intro de la canción de Boomtown Rats. Siempre abundan en la serie las alusiones al rock incrustadas en la trama, pero aparte cada episodio suele acabar con un epílogo musical enfatizando alguna situación peculiar que sufren los protagonistas. Quien quiera que elija esas canciones debe de saber mucho, pues nunca deja indiferente. Una vez me emocionó tanto que no paré hasta descubrir qué canción era. Creo que hacía poco ya la había oído en el programa de radio de Little Steven, pero claro, como lo presenta en inglés de New Jersey no pillé bien el dato. Era una voz rota y algo desquiciada. La forma de cantar recuerda algo a Joe Cocker, pero no, el timbre era más agudo y chillón. Tras rastrear en las webs especializadas en la serie, la investigación me condujo a la maravillosa Stranger In A Strange Land y a un tal Leon Russell, un señor de Oklahoma que extrae música de cualquier instrumento que se le ponga por delante.

Rápidamente pillé un recopilatorio en el que viniera la canción. No tiene desperdicio, imagino que ahí está lo mejor del repertorio de un gran músico con una larguísima carrera.

Leon Russell - RetrospectiveRetrospective (1997)

Leon Russell ha colaborado en grabaciones de todos los grandes: Eric Clapton (también estuvo en Delaney & Bonnie & Friends), Byrds, Rolling Stones, Dave Mason, Bob Dylan, The Band, J.J. Cale (otro paisano de Tulsa), George Harrison, Ringo Starr, Jerry Lee Lewis, Willie Nelson… Después averigüé su conexión con Joe Cocker, pero de eso hablaré mañana. Les dejo con Leon Russell en un ensayo de Delta Lady, la canción que Joe llevó al éxito.