Este tampoco es Diddley, es Burdon (YNSBoD vol. 8)

Domingo, 7 de abril de 2013.-
Otra de las manías de los últimos compradores de discos que quedamos es intentar estar pendientes de las novedades que salen. O sea, fingir que uno está al tanto de lo que se cuece cuando en realidad lleva meses sin enterarse de nada. ¿Y qué se puede hacer para redimir ese pecado? Pues comprar un disco como penitencia. Llegado el momento, no va uno a arriesgar con cualquier cosita vanguardista o nuevo fenómeno de masas. Al final va uno a lo seguro, a los viejos ídolos de siempre o a los artistas locales que aún siguen en la brecha.

La elección del disco concreto se toma en definitiva como algo parecido a un acto de justicia: compras a quien se lo merece. Esos tíos nos hicieron muy felices con su música, hay que demostrarles que nos les olvidamos, que seguimos agradecidos. En general ya no emocionan como en su época de esplendor, pero nos es suficiente con escucharlos con agrado. Y a veces, cuando uno menos se lo espera, alguno de esos paquidermos del rocanrol nos sorprende con un disco monumental.

Hace unos días me he llevado uno de esos alegrones gracias a Eric Burdon. Él es uno de los grandes y no es de esos pesados que necesita estar todo el tiempo recordándolo. A veces se tira doce o quince años sin sacar disco, así que cuando publica algo nuevo suele merecer la pena. Para comprender mejor las dimensiones de este acontecimiento de 2013, voy a remontarme al principio de la historia, a una canción de hace casi cincuenta años.

Esto sí que es una tremenda lección de roncarol. Si no saben inglés dediquen un rato a leer la letra traducida, que merece la pena. Les sitúo. Estamos en 1964 y el que canta es un jovencito de Newcastle que rinde homenaje a un negro americano de la década anterior. Visto desde hoy no parecen demasiados años de diferencia, pero créanme que lo que entonces hizo Eric fue el esfuerzo de saltarse el abismo generacional, racial, cultural y hasta oceánico que le separaba de Bo. Toda Inglaterra hervía de músicos que tenían la mirada puesta en los EEUU, pero lo que aquí expresa Eric es una admiración casi reverencial por uno de los patriarcas de la cosa. En esos primeros discos de The Animals hizo versiones de muchos de ellos, pero es muy significativo que esta fuera la única letra que firmó Burdon.

The AnimalsEric con los Animals de la era pop

No, Burdon no quería ser compositor ni letrista. Le bastaba con ser un intérprete, que para eso tenía esa voz descomunal. Dicen los que saben de esto que lo de Burdon era un auténtico prodigio de la naturaleza, que era un milagro que ese chorro de voz emergiera por encima de esos rudimentarios micrófonos y aparatos de amplificación de la época. Así en los discos de los Animals las canciones de John Lee Hooker, Ray Charles, Fats Domino y todos esos negros pasados de moda volvían a cobrar vida. Y si había algo importante que contar, entonces Eric Burdon escribía una letra, como esta sobre Bo Diddley, que más que letra al uso es una crónica periodística sobre una curiosa batallita sucedida en el Club a Go-Go de Newcastle. Desde luego merecía ser contada y vaya si le quedó chula. En los años siguientes insistió en esa faceta y esporádicamente fue cronista de Monterey, de San Francisco, del jipismo y de los vientos de cambio que corrían. Fueron desde luego buenos tiempos.

Eric Burdon & The AnimalsEric con los Animals de la era de Acuario

Eric Burdon continuó su carrera de forma dispersa y puede que a lo largo de los 70 sí que hiciera algún que otro disco de compromiso. El rocanrol se había convertido en una industria gigantesca y él nunca terminaba de encontrar su sitio. Se comportaba como un chico malo, incapaz de someterse a los cánones exigibles para ser una superestrella al uso. Nada más comenzar la década decidió ser negro. Si su voz y su alma eran negras no tenía más remedio que convertirse en un activista por los derechos de su raza oprimida, así que se unió a un afamado grupo de músicos de pelo afro, declaró la guerra y en la transición hacia los 80 hasta coqueteó con el reggae.

Eric Burdon & WarCon War pudo experimentar el black power

Al final acabó viviendo en Berlín, pasando inadvertido entre viejos bluesmen de tercera fila que sobrevivían tocando en los garitos de esa ciudad. Bueno, eso no sé si sucedió realmente así porque lo vi en Comeback, una película alemana en la que Burdon interpretaba a Rocco, personaje de ficción que podría ser él mismo: una celebridad del rocanrol expulsada del show bussiness. ¿Existió de verdad esa peli? A veces lo dudo. En su momento la pasaron con asiduidad en las salas de Madrid que solían proyectar cine roquero, pero nunca me volví a tropezar con ella en ningún formato ni en ninguna tele. Supongo que he mitificado su recuerdo y por eso confundo ficción y realidad.

Con la banda en la barra de un barUna Eric Burdon Band de más o menos los 80

Desde los 90 hacia acá, Burdon se ha dedicado sobre todo a tocar cuando y donde a él le venía en gana. Yo tuve la suerte de verlo en la sala Aqualung y ya ha llovido desde entonces. No recuerdo exactamente cuándo fue ni si se trataba de una gira a cuento de algo, pero sí sé que me quedé bien a gusto, con una placentera sensación de “por fin he visto a Burdon”. No sé muy bien por qué, pero de entre todas las celebridades del rocanrol Eric es alguien realmente especial, como de la familia. Justo esa idea es la que transmitían los Burning en aquella canción en la que se acordaban en plena madrugada de su queridísimo Eric Burdon.

Y resulta que al cabo de un buen puñado de años, nuestro querido Burdon nos sorprende con un excelente disco que ya se intuye que lo es solo con ver su portada. Esos surcos son la pura historia del rocanrol, la erosión de años de rock reflejados en una cara.

Eric Burdon - 'Til Your River Runs Dry'Til Your River Runs Dry (2013)

A la vista del resultado el cauce no está en absoluto seco, aún fluye un caudaloso rocanrol. No me canso de oír el disco una y otra vez. Old Habits Die Hard o Water son una barbaridad, Devil and Jesus o River Is Rising, una delicia. Como no tiene desperdicio, les remito al repaso canción por canción que hizo el propio autor en Efe Eme. Además también publicaron una entrevista con el maestro. Léanla y comprenderán por qué el Burdon es un tío tan querido entre los aficionados al rock. Sí que parece buena gente, parece de verdad.

Pero lo que más me impresiona es la historia que cuenta de que él y Bo Diddley estuvieron cruzándose toda la vida, pero siempre ocurría algo que impedía que coincidieran en las condiciones apropiadas para hacer una actuación o grabar juntos como es debido. En vista de que eso nunca llegaba a suceder, Eric se comprometió con él a versionar más canciones suyas en cuanto tuviera ocasión. Bo murió en 2008. La colaboración ya nunca podrá realizarse, pero Burdon ha vuelto a cumplir su promesa en el nuevo disco. Y lo ha hecho con creces, reservando la última pista para Before You Accuse Me y escribiendo otra vez una canción dedicada a Diddley, igual que al principio de esta historia.

Así que medio siglo después, Burdon ha decidido contar el final de la historia de Bo Diddley, esta vez para darle el obligado adiós. Me parece un maravilloso detalle.

Cambiando de tema, hace ya casi un año que Corinna fue mencionada en A70. Pensé que sería un asunto pasajero, pero según pasa el tiempo la cosa sigue creciendo y las habladurías sobre está mujer se van intensificando por momentos. En fin, cualquier excusa es buena para poner a funcionar el archivo y de paso hermanar en un mismo texto a Taj Mahal con Eric Burdon, dos de las voces más negras de los 70.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Corinna”, que fue publicado originalmente el domingo 22 de abril de 2012.

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Bo Diddley entre jazz y música clásica (YNSBoD vol. 7)

Martes, 26 de marzo de 2013.-
Como ya saben, de vez en cuando siento la vieja pulsión de acercarme al centro de Madrid a comprar discos. No les engañaré: cada vez que lo hago es más grande la tristísima sensación con la que termino. Me temo que las próximas cosas que voy a escribir serán a propósito de esto, pero permítanme que comience con una anecdotilla pequeña e insignificante.

Si usted busca novedades, reediciones chulas y cosas de catálogo no especializado ya no queda una sola tienda que trabaje eso. Así que los que seguimos alimentándonos del R-O-C-K con mayúsculas de toda la vida no tenemos más remedio que entrar en esos grandes almacenes que antes tanto odiábamos, sea el anciano Corte Inglés o la pedante FNAC. Y es evidente que incluso en esos sitios el espacio dedicado a los discos se encuentra en permanente retirada. Cada nueva temporada la música pierde alguna estantería en beneficio del merchandising y las frikadas varias. Total, que tenía ganas de llevarme algo de este señor y no había manera humana de encontrarlo.

Buscando entre el rocanrol de todos los tiempos por orden alfabético no aparecía por ningún lado, ni en la “b” de Bo ni en la “d” de Diddley. Por otra parte, había algunas cosas cambiadas, como un espacio nuevo dedicado al hip hop y otro al funk & soul, pero nada, ni rastro del rock & roll de los 50, insisto, el de toda la vida. Así que me acerco a uno de los sabios dependientes de la FNAC y me aclara: “oldies en la planta de arriba”. Subo y, efectivamente, allí me encuentro el disco que quería.

Bo Diddley is a GunslingerBo Diddley Is A Gunslinger (1960)

Sí amigos, allí estaban los patriarcas del rocanrol de los cincuenta, entre el jazz, las bandas sonoras y la música clásica. He de decir que la situación me llenó de desconcierto. No supe si tomarlo como un cumplido… los rockers más venerables ahí en las alturas, compartiendo olimpo con Mozart, Coltrane o Morricone… o más bien interpretarlo como un insulto. Algo así como “¡iros al asilo, viejunos! ¡fuera de la planta de la música moderna!”. Al final, siempre negatifo, me quedé con la segunda opción, sobre todo porque en El Corte Inglés han hecho tres cuartos de lo mismo con el soul, el blues y la música negra en general, mandarlos a la planta sótano con la música clásica, las bandas sonoras y las músicas del mundo, o sea, las músicas ancestrales.

Y a todo esto, ustedes se preguntarán a qué viene ahora buscar ese disco. Pues quizá solo porque me gustaba la portada. Resulta que ya la había utilizado hace tiempo en A70 a propósito de la gira conjunta de Bo Diddley con Ronnie Wood (luego les pondré el enlace), y como no tenía mucha idea de su contenido sentía curiosidad. Sí había oído los primeros álbumes de Diddley, los de los 50, pero este es ya del cambio de década. En ese momento, al arrancar los 60, el star system  del rocanrol estaba en plena desintegración: Elvis ingresaba en el ejército y Chuck Berry en la cárcel; Buddy Holly se estrellaba en su avioneta, anticipando las terribles desgracias que machacarían después a tipos como Cochran, Orbison y Perkins; Little Richard lo vio tan negro que prefirió poner su alma en manos del Señor, mientras que Jerry Lee Lewis optó por entregársela a su primita querida. Y en medio de semejante panorama, parece que Bo se negaba a desaparecer. Se empeñaba en seguir haciendo discos y seguir siendo influyente con ese rocanrol suyo tan tribal y cabezón. Pues aunque entonces no lo pareciera, al final lo consiguió.

Bo Diddley¿Cómo no iba a fascinar a varias generaciones un tío así?

Me imagino en un cuartucho de Londres a unos hermanitos apellidados Davies alucinando con este disco y decidiendo que versionarían alguna de sus canciones en cuanto tuvieran un grupo y consiguieran publicar un disco. Cuatro años después, el primer Lp de The Kinks incluyó Cadillac. Y un decenio más tarde, un paletazo de la américa profunda también eligió una canción del disco del pistolero Diddley para el primer repertorio de George Thorogood & the Destroyers. Pueden seguir los enlaces si quieren comprobarlo, pero será mejor que antes escuchen al Bo auténtico y original que les pongo aquí debajo.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “¿Es usted Bo Diddley o no lo es?”, que fue publicado originalmente el martes 3 de noviembre de 2009, y de “Hoy sí soy Bo Diddley”, que fue publicado originalmente el miércoles 2 de junio de 2010.

Beso grande y enorme x3

Lunes, 30 de enero de 2012.-
Antes que nada, una aclaración: Atascado en los 70 ha estado renqueante unos cuantos días por culpa del maldito “error establishing a database connection”, esa lacra con que los servidores gratuitos castigan de vez en cuando a los blogs pobretones como este. Pese a todo seguiremos adelante con la gratuidad, sin una triste Visa con la que abrir las puertas a todos los lujos web imaginables. Y si la cosa se pone fea, pues nos mudaremos al blog suplente que hay en https://balbinoruiz.wordpress.com/, que para eso está.

Y una vez dicho esto, voy con un asunto sobre versiones y plagios que me quedó pendiente del año pasado. Bueno, más que de una vil copia se trata de algo parecido a una simpática mutación del inglés al castellano, de lo femenino a lo masculino y de lo cursi a lo macarra. De paso, me servirá para cerrar una improvisada trilogía sobre glam-rock y también lo catalogaré como sexto volumen de Yo no soy Bo Diddley, ese peculiar serial que me sirve para rescatar antiquísimas canciones en blanco y negro como ésta.

Siempre encantadoras estas Shangri-Las, quizá demasiado blanquitas y pavas si las comparamos con la esplendorosa negritud de las Crystals, las Ronettes o las Supremes. El caso es que, aunque las hermanas Weiss y las gemelas Ganser parecieran tan modositas, algunos de sus éxitos fueron versionados por roqueros duros de esos que nadie quisiera encontrarse en un callejón oscuro. Hay una muy conocida sobre moteros que a los Twisted Sister les quedó muy divertida… pero voy a centrarme en este Give Him A Great Big Kiss que está sonando. Seguro que les recuerda a un muy conocido hit del rock español.

Bulevar (1980)

Estoy hablando, claro, del Es especial de los Burning. Pertenece a Bulevar, su tercer LP, un disco que salió en un momento complicado de su carrera: debían enfrentarse al difícil reto de mantener el estatus de superestrellas en que se habían instalado con sus singles arrolladores del tramo final de los 70.

Burning - Mueve tus caderasMueve tus caderas (1979)

Estaban a tope de éxito, drogas y billetes verdes gracias al pelotazo de El fin de la década, su disco de 1979… el Mueve tus caderas había sonado hasta en la sopa e incluso se habían marcado el lujo de actuar en una peli de Fernando Colomo, que para colmo se titulaba como su canción más famosa.

Burning - ¿Qué hace una chica como tú en un sitio como este?El single de “la chica” se publicó en 1978
como adelanto del LP “El fin de la década”

El impacto cinematográfico propició que Eloy de la Iglesia les reclamara canciones para Navajeros, una de las cumbres del cine quinqui, y las necesitaba para ya. La circunstancia exigía sacar rápidamente otro disco y para superar el listón de ¿Qué hace una chica como tú en un sitio como éste? se les ocurrió la genial idea de la versión de las Shangri-Las: donde había jovencitas dándose consejos adolescentes sobre cómo declararse al chico que les gustaba los Burning pusieron a macarrillas de extrarradio perdiendo los papeles por la chavala más apetecible del barrio.

Pongo esta imagen fija del single de 1980 con la toma de estudio porque no hay disponible un triste playback de esta canción en el que aparezca Toño al frente del grupo. Una pena, pero así es el precario legado audiovisual de la prehistórica TVE. Me apunto como tarea pendiente buscar los vídeos adecuados para ofrecer a Toño el homenaje que se merece.

Pese a poner su voz solo en los cuatro primeros discos, Antonio Martín ‘Toño’ es y será siempre el cantante de los Burning. Que me perdone Johnny, pero el punto que tiene su diálogo original con Toño es insuperable: “lle-va-la/al-ci-ne… esqueprefiere patinaaar…”. Entiéndanme, no pretendo menospreciar el mérito de Pepe y de Johnny tirando de los Burning de los últimos veintipico años. Ole por ellos y sobre todo por Johnny, que ha conseguido mantener vivo al grupo. La parte dialogada de Es especial aún es uno de los puntos álgidos de los conciertos: Johnny aprovecha para vacilar con el público, con la banda, con Carlos Segarra o quien quiera que sea el invitado de esa noche… pero claro, no es lo mismo sin Toño.

BurningLes encantaba maquearse para las fotos
y adoptar poses de rock star

Lo que no tiene perdón es la escandalera que montaron algunos periodistas modernillos a cuenta de Es especial. Sí, los mismos críticos que unos años después pasaron por alto lo de Marta y su marcapasos se ensañaron con los Burning en 1980 acusándolos de plagiarios. Y todo porque en el disco la canción aparecía firmada por Martín-Casas-Cifuentes. Los tres implicados explicaron que hubo un malentendido al imprimir la portada y la galleta del vinilo, que ellos se lo pasaron bien a los de la discográfica pero estos eran unos cutres que no se enteraban de nada. Hay que recordar que nuestros héroes grababan para el sello Ocre-Belter, o sea, la compañía que se había forrado vendiendo singles de Manolo Escobar, y encima con sede en Barcelona… lógico que no tuvieran ni idea de rocanrol, ni de las Shangri-Las, ni de La Elipa, ni de nadená. La verdad es que como disculpa suena un poco pobre, pero si lo dicen los Burning yo me lo creo.

Por otra parte, que todo hay que decirlo, ni Belter ni luego Divucsa corrigió jamás la errata en ninguna reedición de Bulevar ni en ninguno de los recopilatorios en los que ha incluido Es especial. Sólo en algún directo se ha mencionado como de pasada que es una versión y hasta la web oficial del grupo sigue firme en el error… quiero suponer que por el típico fallo de volcado de datos. No hay por qué pensar mal, está claro que lo suyo fue una versión y no un plagio. Al fin y al cabo, a esa misma canción ya le habían hincado el diente con anterioridad Johnny Thunders y los New York Dolls, ídolos de cabecera para los chicos de La Elipa.

Les dejo con los mencionados travestones de Nueva York, cuyas pintas tantas veces imitaron los Burning en sus comienzos.

Niños: no intenten hacer esto en sus casas (Yo no soy Bo Diddley vol. 5: The Flamingos)

Viernes, 22 de abril de 2011.-
Un buen amigo sobre cuya identidad prefiero ser discreto me prestó hace tiempo un pedazo de tocho llamado The Doo Wop Box, con las ciento y pico canciones más conocidas de gente como The Drifters, Frankie Lymon, The Belmonts, The Ravens, The Jewels, The Platters, The Silhouettes, The Orioles, The Impalas, etc. etc. etc. En fin, una maravilla.

The Doo Wop Box (1994)

Voy tratando de oírlo poco a poco, aprendiendo a identificar las canciones y a distinguir a unos de otros. No es tarea fácil, pues todos los artistas se atenían rigurosamente a los cánones del género: melodías o muy rápidas o muy lentas, sin término medio, siempre al servicio de la exhibición de los cantantes; voces solistas tremendas arropadas por tres o cuatro coristas que también tenían su espacio para lucir sus alucinantes graves y falsetes.

Esforzándome en poner cara a todos estos monstruos encontré este vídeo, que demuestra que, además de ser todos grandes vocalistas, algunos de estos chicos también tenían excepcionales condiciones como gimnastas.

Cuenten, cuenten… a mí me sale que uno de ellos se juega los ligamentos con 14 aperturas de piernas consecutivas. El caso es que Jump Children, en su versión original de 1954, tenía aires de swing, con sonido de big band a todo lujo y toda la exuberancia de sus cinco voces doo wop. Sin embargo en 1959, en mitad de toda la locura del rock & roll, la tocaron así de deprisa en la peli Go, Johnny, Go, incluso con riesgo para su propia integridad física. Que quede claro: en ningún caso estos bailes se encuentran al alcance del ciudadano medio.

Más sobre The Flamingos en:

http://balbinositio.zymichost.com/balbinoblog/archives/836

¿Quiénes son los abuelos del rock?

Domingo, 11 de julio de 2010.-
Cuando empecé con esto del blog no imaginaba lo laborioso que sería lo de adjudicar etiquetas y categorías. Por ejemplo, me invento la categoría “Abuelos del rock” y entonces me meto yo solito en el problema de decidir quién es abuelo y quién no.

Más o menos yo lo tenía claro, pero después de corregir algunas incongruencias que se me han colado me veo en el compromiso de aclararme en voz alta. Por un lado tenemos a los primeros roqueros, los pioneros de los años 50. Los pocos que van quedando vivos son ya octogenarios, pero creo que con la categoría “Rock 50” y con el guiño Yo no soy Bo Diddley están suficientemente definidos: se les supone edad no ya para ser abuelos, sino tatarabuelos. A estas alturas, gente como Little Richard o Jerry Lee Lewis estan ya en la más absoluta ancianidad, pero no los considero exactamente abuelos del rocanrol… Y mucho menos pudieron ser abuelos otros como Buddy Holly o Eddie Cochran, que murieron jóvenes y dejaron un bonito cadáver en blanco y negro.

Little Richard, Jerry Lee Lewis, Buddy Holly y Eddie Cochran
Ricardito, Jerry Lee, Buddy y Eddie

En realidad a todos estos los veo más como padres del rocanrol que como abuelos. Se inventaron el género, sí, pero no creo que tuvieran intención de perdurar. En aquella época las modas musicales tenían un reinado de dos o tres años y luego cedían el testigo a nuevos ritmos. El Rock & Roll surgió con una fuerza brutal y protagonizó todo tipo de proezas y escándalos. Little Richard se metió a pastor de una iglesia evangélica, Jerry Lee Lewis se casó con su prima menor de edad, a Chuck Berry lo metieron en la cárcel por estafa y Elvis Presley se alistó en el ejército. Llegó la decadencia y el rock desapareció, igual que posteriormente fueron desapareciendo el twist, el surf, el mambo-rock, el limbo-rock y todos esos tontos bailecitos que se iban inventando.

Pero unos años después, hacia 1964, el rock renació de sus cenizas por culpa de un montón de grupos ingleses a los que les dio por versionar los éxitos de la década anterior y conquistar América con la música que los propios americanos del norte habían olvidado. Algunos de esos jovencitos se instalaron en un estrellato mundial que les permitió ser millonarios y dedicarse al negocio del rock durante cuarenta y pico años de forma ininterrumpida… ¿Cuarenta y pico años con la guitarra a cuestas? Esos sí que son abuelos del rocanrol.

Rolling Stones, Beatles, Yardbirds, Animals
La Invasión Británica de 1964…
invadieron EEUU y el mundo entero

Por culpa de aquellos Stones, Beatles, YardbirdsAnimals los viejos rockers de los 50 fueron rescatados del olvido y hasta de la indigencia. Carl Perkins, Little Richard, Chuck Berry, Bo Diddley y muchos más pudieron volver a la carretera gracias a ellos, e incluso Elvis se vio forzado a su Comeback Special de 1968 porque comprendió que esos peludos ingleses estaban poniendo en entredicho su reinado.

Pasaron 10 años… algunos fueron quedando en el camino, otros mutaron a dinosaurios. Algunos cumplieron los 50 tacos sobre el escenario, y los que resistieron otros 10 años en la escena se convirtieron sin darse cuenta en abuelos del rock.

Eric Clapton, Ringo Starr, Neil Young y Bob Dylan
Muchos de esos invasores británicos de 1964
siguen publicando discos en la actualidad…
e ilustres americanos invadidos, también

La mayoría de estos abuelos del rocanrol se empeñan en salir de gira a un paso de soplar 70 velas. Sigue pasando el tiempo y todavía en este nuevo siglo seguimos hablando de ellos.

Chuck Berry - Hail! Hail! Rock 'n' RollHail! Hail! Rock 'n' Roll (1987) 

Les dejo con una de mis escenas favoritas del cine roquero, la célebre bronca entre los mayores cascarrabias de las dos primeras generaciones del rock. Ocurrió en la película Hail! Hail! Rock ‘n’ Roll, que consistía en que Keith Richards le montaba un homenaje a Chuck Berry en 1986 por su sesenta cumpleaños. Richards, acostumbrado a hacer su real gana, se queda perplejo al ver que otro músico se atreve a encararse con él porque le supera en canas y en galones… ¿cómo me vas a decir tú cómo se toca Carol, si la escribí yo?

Hoy sí soy Bo Diddley

Miércoles, 2 de junio de 2010.-
Justo hace dos años, el 2 de junio de 2008, murió Bo Diddley… grande en todos los sentidos y uno de los abuelos del rock que siento más cercano. Para acordarme mejor de él, me he comprado un CD bonito y barato de esos que autoedita la única multinacional que aún se dedica a la cosa de vender discos… trae completos sus dos primeros LP’s y un extenso libreto por unos 7 euros.

Ya conté hace tiempo que a propósito de una dichosa canción de Fito y Fitipaldis muchos aprovechamos para rescatar al viejo Bo del baúl de los recuerdos.

Fito&Fitipaldis - Por la boca vive el pezEn este disco venía lo de "Yo no soy Bo Diddley" 

Por la boca vive el pez se publicó en 2006, vendió toneladas de copias, llenó conciertos por toda España durante dos largos años y puso a Bo en boca de todos… y para colmo Andrés Calamaro se unió al final de la gira… Bo Diddley, Fito, Calamaro juntos y revueltos… ¡menuda tabarra dimos! Pinchábamos a uno detrás del otro e hicimos que más de uno los aborreciera. Cuando supimos la noticia de su muerte fue como si se hubiera acabado una época maravillosa. Tengo la sensación de que hubiera pasado un siglo y que no quedara ni rastro de todo aquello, pero caigo en la cuenta de los cientos de veces que oímos a Bo Diddley en ese par de años y no tengo más remedio que sonreír.

Este vídeo es de 1988. Eran los años en que los Rolling Stones estuvieron más cerca de separarse. Dirty Work se había publicado en 1986, pero las relaciones personales estaban tan deterioradas que nunca llegó a presentarse en directo. Entre otros pasatiempos, Keith Richards se embarcó en un proyecto para reivindicar la figura de Chuck Berry, así que Ron Wood no quiso ser menos e hizo lo propio con Bo Diddley. Mientras Keith lo montó a lo grande, en teatro lujoso con invitados ilustres y estreno en celuloide, Ronnie paseó al abuelo Bo por pequeñas salas de todo el mundo, entre ellas la Sala Universal de Madrid. No tengo más remedio que sacar otra de las joyas más preciadas de mi colección de entradas.

Entrada Madrid 1988

Recuerdo aquel concierto con muchísimo cariño. En mitad del verano en Madrid no había mucha gente dispuesta a gastarse dos mil quinientas pelas, así que estuvimos casi en familia y pude situarme muy cerquita del escenario. Bo estaba viejo y gordo, pero derrochó simpatía… lo mismo que Ron Wood, el invitado que todo el mundo quisiera tener en cualquier fiesta. Para que el buen rollo fuera total, en la cartelería imprimieron sus nombres con el mismo tamaño y llamaron a la gira The Gunslingers, recuperando un antiguo apelativo de Bo para recrear sobre las tablas un auténtico duelo de pistoleros de la guitarra.

Bo Diddley is a GunslingerBo ya se disfrazó de pistolero en 1960

Gracias a aquella noche puedo decir que una vez estuve a pocos metros de un Rolling Stone. La pena es que el concierto de Keith Richards en la Sala Aqualung, en diciembre de 1992, me pilló fuera de Madrid… En fin… Tengo un amigo que sí estuvo y bien que me lo restriega de vez en cuando.

Es día de aniversarios de muertos y vivos… aprovecho para felicitar a Charlie Watts, que hoy cumple 69 tacos. También Ron Wood celebró ayer el suyo, pero le cayeron solo 63. No hay más que ver que sigue siendo el chavalín del grupo

Charlie con los chicosCharlie Watts, siempre de perfil vigilando a los chicos.
Felicidades a Charlie por su 69 cumpleaños y por ser
el único Rolling Stone con dos dedos de frente

Yo no soy Bo Diddley vol. 4: Elvis Presley

Lunes, 17 de mayo de 2010.-
No, Elvis Aaron no era negro. Precisamente de no haber sido un blanco guapete de Mississippi nunca habría llegado a convertirse en mito del siglo XX. De momento no me atrevo a escribir aquí nada serio sobre el Rey del Rock, no se trata de eso. Salió a relucir Elvis Presley en el concierto de Ilegales, y me veo en la obligación de poner en el cuadradito de debajo la macarrada de canción que tanto une a ambos artistas.

¡Ah, es la película King Creole! Creo que la famosa escena de la pelea en el bar venía justo después… no hizo bien el matón de turno en subestimar delante de las chicas a Elvis, que también podía llegar a ser realmente duro pese esa carita de galán de Hollywood.

Me hace gracia que Jorge Martínez versione justo este tema de Elvis, tan rebosante de desafío y ganas de bronca. Y la cosa no es de ahora, que ya lo había hecho hace algunos cientos de años en ¡Qué noche la de aquel año!, aquel empalagoso programa de Miguel Ríos en TVE.

Una belicosa gorra para una gran canción. Tengo un amigo que cada vez que la escucha se siente poseído por un irrefrenable ataque de karaoke. Va por él.

Más sobre Trouble en:

http://balbinositio.zymichost.com/balbinoblog/archives/500