Jason Ringenberg haciendo patria

Domingo, 30 de Septiembre de 2012.-
Ahora que andamos reconstruyendo el Archivo A70 salieron a relucir los discos que llegan a casa envueltos en papel de regalo de reyes. Resulta que tuvieron su repaso en los dos primeros años del blog y se perdió la tradición en este tercero. Lo bueno de escribir un blog es que uno mismo se impone unas normas, pero llegado el caso se las puede saltar cuando conviene. Así que a continuación, sin venir a cuento, recupero algunos textos que tenía a medio escribir sobre mis Reyes Magos 2012.

Ya les hablaré sobre este Live in Texas ’78

No es que se me olvidara contarles en enero lo que me trajeron los Reyes, más bien se me fue pasando. Ocurre que cada vez importa menos lo que uno se compra… verán: el disco llega a casa, se le quita el plástico, se mete en el ordenador, se convierte a mp3, se guarda el ejemplar original y los archivos digitales finalmente comienzan a ser escuchados a través de toda clase de artefactos reproductores, a veces incluso aleatorios… ¡qué horror! Confieso que también he caído en esa perversión, que tengo casi olvidada la vieja costumbre de sacar un disco de su carpeta, ponerlo en un equipo de música tradicional y escucharlo entero y en orden.

Poco a poco cada uno de esos discos va encontrando su momento, aunque tenga que esperar a que el reproductor aleatorio le ofrece su oportunidad. Hace tiempo que tenía ganas de hablarles de uno que me gustó a la primera escucha.

Jason Ringenberg – American Question

Me fascina esta canción por varias razones. La primera es que nunca había escuchado a nadie utilizar pelotas de ping-pong como instrumento de percusión. Forrest Gump estaría orgulloso. La segunda es mi debilidad por ese tono irónico autodestructivo que emplean los estadounidenses cuando quieren ser críticos con el rol imperial que ejercen. Y la tercera, que me lo compré completamente a ciegas, sin saber de qué iba la cosa, pues ni siquiera sabía que este señor tenía una carrera en solitario.

Empire Builders (2004)

Este tío debe de ser tan ignorado en los EEUU que ni siquiera nadie se molesta en poner sus canciones en YouTube, que casi se puede contar con los dedos de una mano los vídeos subidos de los últimos trabajos de Mr. Ringenberg. Quizá se trate de algún tipo de censura o resquemor, pues esas letras incenciarias no debieron gustar mucho a los entusiastas de la administración Bush.

Total, que del disco mencionado solo he podido encontrar este cutremontaje motero sobre la canción homenaje a Link Wray, gran jefe de todos los guitarristas indios. Con esta supongo que no puede haber conflicto político, simplemente es un espléndido rocanrolazo dedicado a una grandísima figura del rocanrol.

Calculo que hará más de veinte años que no tenía noticias de Jason Ringenberg. Recuerdo que a finales de los 80 me compré varios discos de Jason & The Scorchers, más o menos cuando se puso de moda el NRA (o sea, Nuevo Rock Americano). Como bien explica Jorge Ilegal en una de sus canciones, la Gran Vía se llenó de cowboys. Recorrías los bares de rocanrol del centro de Madrid y tropezabas por todas partes con montones de John Wayne, que también lo notaron Los Enemigos. Para estar a la última había que imitar las pintas de esa hornada de jóvenes grupos yanquis, todos con su leve estilo Byrds y pinceladas country. Recuerdo que me resultaban agradables, pero no terminaban de convencerme. Creo que en general les faltaba algo de pegada, salvo alguna excepción como The Long Ryders o The Dream Syndicate que sí le ponían el suficiente coraje. Pero sin duda los más contundentes de todos eran estos sacacorchos de Jason Ringenberg, que no se sabía muy bien si eran punkies disfrazados de vaqueros o sureños apuntándose al punk-rock. Con el tiempo se vieron superados en rabia y velocidad por la generación grunge y fueron pasando al olvido.

Lost & Found (1985)

Con estas estupendas pintas que gastaban Jason y sus Scorchers me extraña que no llegaran a más. En realidad, creo que su lugar fue ocupado en la década siguiente por los Supersuckers, una especie de infiltrados en la generación grunge que también se lo pasaban bomba jugando a ser punkarras de Texas… pero permítanme que yo me quede con el Jason de los 80. Véanlos dando caña a los roqueritos nórdicos en un Roskilde de mediados de esa década.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Algunos discos para 2011”, que fue publicado originalmente el sábado 22 de enero de 2011

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Dios salve a los colonos

Martes, 18 de Septiembre de 2012.-
Aparte del hartón olímpico con el God Save the Queen, he de decir que un servidor ya llevaba todo el verano oyendo a todas horas el último disco de Neil Young, que a mayor abundamiento terminaba precisamente con este corte.

Estando tan reciente la publicación de esta versión paletoide de ultramar, ha tenido su gracia ver a todos esos medallistas de oro haciendo sonar el himno británico en los más variados recintos de Londres 2012. Hubo por ejemplo un tenista escocés que no se sabía la letra, o más bien fingió no sabérsela. Destacó también un doble campeón en medio fondo llamado Mo, que al subir al podio puso en pie al público que llenaba el estadio para cantar como una sola voz el Dios salve a la Reina. El pobre Mo no podía disimular su cara de “qué hago yo aquí”, porque en realidad se llama Mohamed y nació en Mogadiscio. Y siguiendo con el disparate… ¿qué demonios pinta un canadiense cantando el himno inglés en un disco de versiones de clásicos del folk estadounidense?

Americana (2012)

Pues bien, Mr.Young lo justifica diciendo que todas las canciones del disco rememoran personajes y situaciones que fueron representativas en la historia de EEUU, pero que ya no existen. Una de ellas era el himno que sonaba en esa parte de América mientras fue colonia británica, y que tras la Independencia continuó como himno un montón de años con la letra cambiada. Como puede verse en las imágenes que ilustran el vídeo, la versión de Neil y sus Crazy Horse es respetuosa con las dos primeras estrofas, las mismas dos que suelen interpretarse en los eventos oficiales en los que participa el Reino Unido. Sin embargo, la Reina es sustituida por la estatua de la libertad en cuanto empieza la tercera estrofa, mientras un coro infantil entona la letra de My Country ‘Tis of Thee, que sirvió como himno de Estados Unidos hasta que en 1931 se oficializó el barras y estrellas. Esa canción mantiene la partitura del God Save the Queen, pero con la letra que un estudiante de teología escribió a propósito de los valores de la nueva nación independiente. Así, el verso que el coro repite hasta el final de la canción ya no dice God Save the Queen, sino Let freedom ring. Todo un detalle.

Crazy Horse cabalga de nuevo

En cuanto al resto del repertorio de Americana, da un poco igual, lo importante es que tiene el sello de Neil Young with Crazy Horse cuando ya nadie esperaba que volvieran a firmar un proyecto juntos. Lo mismo da que versionen el Clementine, que revisen el cancionero de Woody Guthrie (This Lans Is Your Land), que se acerquen a la raíz irlandesa (Gallows Pole) o al doo-woop (Get a Job)… todo suena sucio y desaliñado, como si lo hubieran grabado de una tacada por el simple placer de pasárselo bien durante un rato, esa aparente desgana que tanto irrita a los críticos profesionales como emociona a los indios que seguimos a Crazy Horse. Total, que el disco comienza con una irreconocible Oh Susannah… hasta que uno se da cuenta de que han hecho una extraña fusión con la melodía de un famoso éxito de Shocking Blue. Estos jovenzuelos siguen siendo incorregibles.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Y cuando ya casi nadie compra discos, llegaron los Reyes”, que fue publicado originalmente el miércoles 6 de enero de 2010

Generación olímpica

Miércoles, 12 de Septiembre de 2012.-
A mediados de agosto tenía pendiente acabar un texto sobre Springsteen, pero decidí tomarme un descanso. Con el calor que hacía me resultaba imposible expresar lo que quería sobre sus cuatro horas de concierto, más los otros muchos asuntos relacionados que iban surgiendo por el camino. Además, entregado como estaba al deporte de sofá, pensé que lo mejor sería escribir algo sobre los Juegos Olímpicos, que las horas diarias de televisión que le estaba dedicando sirvieran al menos para algo. Cuando lo terminé y fui a ponerlo en el blog… ¡ya no había blog!

Una vez subsanado ese pequeño problemilla, con casi un mes de retraso, aquí tienen mi crónica de Londres 2012. Este pedazo de canción fue la que puso punto y final a los Juegos.

Bueno, está claro que esta versión no es la de la ceremonia de clausura en el estadio olímpico de Londres, que esas son imágenes sometidas a carísimos derechos de televisión y no salen en el youtube así como así. Les pongo a cambio un My Generation del principio de los tiempos, el del famoso Beat Club de la tele alemana.

Aunque suelo pasar de este tipo de galas olímpicas, esta vez eché un vistazo solo por comprobar qué músicos salían en esa cosa de la Symphony of British Music. Me hizo mucha ilusión que se concediera a los Who el honor de poner el broche a los Juegos, aunque para ello tuve que tragarme un montón de bazofias y naderías. Fue duro soportar a George Michael, a Take That y a las chicas esas picantes, pero mereció la pena porque de vez en cuando, entre cientos de bailarines y ostentosos decorados, aparecía alguna leyenda de esa generación de músicos de la que hablaban los Who, esos que peinan canas aunque en su momento proclamaran que esperaban “morir antes de llegar a viejos”.

The Kids Are Alright (1978)

Algunos sí lo consiguieron, por ejemplo los dos tipos de los lados que ven ahí dormidos bajo la bandera. El batería Keith Moon fue uno de los jóvenes cadáveres más notorio del rocanrol de los 70, y pese a estar muerto desde 1978 algún despistado de la organización de Londres 2012 hizo llegar a su mánager una invitación para que se uniera al espectáculo, demostrando estar a la última. El bajista John Entwistle casi llegó a viejo, murió a punto de cumplir 60 años. Antes de empezar con The Who la gira estadounidense de 2002 dejó colgado al grupo al sufrir un infarto en un hotel de Las Vegas. Se dijo que en su habitación había drogas y prostitutas, lo que sin duda le proporcionaría una muerte muy roquera… pero mucho más roquera fue la decisión de sus compañeros Townshend y Daltrey de no suspender la gira. Diez años después, los chicos siguen estando bien.

Roger Daltrey y Pete Townshend, olímpicos a los 60 y pico

En las ceremonias de Londres 2012, la inaugural y la de clausura, hubo muchas referencias a músicos muertos. Sonaron canciones de Harrison y de Lennon, al que incluso construyeron una esfinge. Se acordaron de Amy Winehouse y a Freddie Mercury hasta le pusieron en pantalla gigante… aunque a la hora de la verdad del We Will Rock You, su amigo Brian May no dudó en sustituirlo por una tía buena, joven promesa de la música británica pero disfrazada de tía buena al fin y al cabo.

Brian May, exprimiendo la ubre de Queen

También fue bonito ver a jóvenes bandas como Arctic Monkeys o Kaiser Chiefs rendir pleitesía al viejo pop inglés. En su versión de Pinball Wizard me pareció que el batería de estos últimos incluso imitaba los locos gestos de Keith Moon ante los tambores… y durante esa canción fue un puntazo que la pista de atletismo fuera invadida por decenas de Vespas y Lambrettas. Tengo la impresión de que gran parte de la gente que hoy controla el cotarro en el periodismo y las artes tuvieron un pasado mod. Lo que tocaron los Arctic Monkeys en la ceremonia inaugural fue un Come Together para invitar a todo el mundo a seguir los Juegos. Antes y después hubo infinidad de canciones de los Beatles embelleciendo toda clase de teatrillos y bailes, hasta que finalmente Sir Paul McCartney asumió por completo el papel estelar enlazando The End con Hey Jude para que todo el estadio acabara cantando aquello de “naaaaa na na narananá…”.

Qué entrañables recuerdos nos trajo ese Hey Jude

Y como la cosa era tan brit pop, se permitió algún instante de lucimiento a Oasis y Blur, o más bien a sus sucedáneos. Y de los grupos pioneros, ausentes Small Faces y The Animals unos por muertos y los otros por apestados, la cuota de protagonismo se cubrió con el gran Ray Davies, que no es Sir pero fue trasladado en coche como un señor hasta el mismísimo pie de micro. Cantó un delicioso Waterloo Sunset sin la compañía de ningún Kink, que ya sabemos lo mal que se lleva con él su hermano Dave.

¿Era Dave Davies el que salía junto a Ray? Creo que no…

Llegados a este punto, es imposible no mencionar que faltaran los Stones. ¿Quizá pidieron una cifra astronómica para evitar ser invitados? ¿Quizá todavía les guardan rencor por su resistencia a pagar impuestos a la hacienda de su graciosa majestad? El caso es que no estuvieron ni ellos ni Elton John ni David Bowie, aunque se diera protagonismo en off a sus músicas. Pero la ausencia que noté especialmente fue la de Ringo Starr, que pensaba que era de esos que no se pierde ni una fiesta, aunque para compensar sí estuvo su hijo Zak sentado a la batería de los Who. En fin, que faltó gente importante pero actuaron artistas superventas de todo tipo como Madness, Pet Shop Boys o Annie Lennox, por decir unos pocos.

Eric Idle no es cantante de rock, pero como si lo fuera

Volviendo a lo del pomposo título de A Symphony of British Music, me parece que tuvo mucho de Symphony pero que lo de British era más bien mentira. Fue mucho más english que british, que podían haber puesto para disimular algún León de Gales o quizá un Rod Stewart cualquiera con denominación de origen escocesa. Tampoco hubo un triste norirlandés que llevarse a la boca, pues no creo ni que se atrevieran a proponérselo a Van Morrison… lo más que se pudo oir en off fue una ráfaga de U2. En cuanto a lo del sinfonismo, me parece que fue el estilo que impregnó todo, con Mike Oldfield y Vangelis hasta en la sopa… menos mal que tuvieron el buen gusto de poner a Rowan Atkinson para reírse del género. En cambió, ningún chico duro fue invitado a la fiesta. Nada de Iron Maiden, ni de Zeppelin, ni de Purple y menos aún de Sabbath. Lo más duro que sonó para no ofender los sensibles oídos del público mundial fue Muse, pero porque Survival era la canción oficial del evento.

Todo un virtuoso del rock sinfónico

En fin, que fue muy entretenido divagar sobre todas estas cosas durante las larguísimas ceremonias. Al margen de esto, no sé si los Juegos Olímpicos han sido un éxito o si pasarán a la posteridad. En principio la idea de Londres 2012 parecía un disparate, pues era absurdo dedicar unas Olimpiadas a promocionar una ciudad que ya se promociona por sí sola. Hay que reconocer que los ingleses tenían derecho a organizarlo como inventores que son de gran parte del deporte moderno, con sus federaciones y sus reglamentos, sus competiciones y sus rivalidades, aunque después de dos semanas con la máquina propagandística a todo trapo hemos acabado un poco hastiados de tanta Gran Bretaña. Con la moral rebosante por la lluvia de medallas de oro, los británicos se entregaron sin pudor a una exaltación patriótica de himno y bandera que en general ha proyectado una imagen colectiva un poco chabacana y desde luego muy poco british.

Digamos que al menos sirvió para sacar de los asilos a una grandísima generación de músicos. Creo que esa canción de The Who escrita en 1965 hablaba de que en aquella época notaban que eran terriblemente molestos con sus guitarras y sus ganas de divertirse. Se veían completamente fuera de lugar en una sociedad todavía entristecida por el recuerdo de la II Guerra Mundial. En la transición a la década de los 60 todavía quedaban por ahí viudas, huérfanos y mutilados como para que tuvieran que soportar a una panda de niñatos inconscientes que querían ser artistas. Como ya iba siendo hora de sacudirse todas esas telarañas, lo tuvo que hacer esta generación nacida a partir de 1941, la primera que no recordaba los bombardeos de Londres. Esa generación que tenía la sensación de que “la gente nos trata de joder solo porque vamos por ahí a nuestar bola”, que era más o menos lo que decía la primera estrofa de My Generation.

Y aunque no pueda ponerles el vídeo oficial, siempre hay un buen samaritano que lo graba con su móvil y lo sube al día siguiente.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Hubo un Skywalker en Buenas Noches Rose”, que fue publicado originalmente el domingo 10 de octubre de 2010.

Tonterías de Verano

Sábado, 8 de Septiembre de 2012.-
En la segunda quincena de agosto, durante los trabajos de reconstrucción de Atascado en los 70, tuve que crear un blog de prueba para ensayar algunas triquiñuelas técnicas que no estaba muy seguro de saber utilizar. La cosa tenía que ir sobre música y vídeos para que esas pruebas pudieran servirme de verdad.

Se me ocurrió un tema medio en broma, apareció una plantilla que le quedaba como un guante, empecé a darle forma y a escribir algunos textillos para ver cómo quedaba… y como el engendro iba quedando bien, la broma se me acabó yendo de las manos. El resultado pueden verlo aquí.

http://tonteriasdeverano.wordpress.com/

Así que, por mi afán de no quedarme sin el blog que tenía, ahora tengo dos. Para no volverme loco actualizando dos sitios a la vez, Tonterías de Verano será un blog estacional como su propio nombre indica, salvo quizá alguna entrada esporádica fuera de temporada. Cuando acaben los calores pasará a estado de hibernación hasta que el sol vuelva a calentar, al estilo de la marmota esa de Pensilvania.

Como podrán comprobar, el estilo Tonterías tiene poco que ver con el estilo Atascado. Ahí podré recrearme en esa música idiota que tanto me gusta y que difícilmente encajaría en la ortodoxia roquera de A70. Será difícil que un artista pueda aparecer en ambos blogs, salvo alguna honrosa excepción como ésta.

Pero es que, en casos así, hablamos de palabras mayores: roqueros por encima del bien y del mal a cuya calidad musical indiscutible se suma el valor añadido de un sentido del humor único e irresistible.

Posiblemente el mejor cantante del mundo

Ah, y se me olvidaba contarles otra novedad. Un buen amigo se ha ofrecido a gestionar el material de archivo para reconstruir el contenido del Atascado en los 70 original, incluidos los comentarios que enviaron ustedes al desaparecido blog. Poco a poco, A70 II se irá llenando de lo que había tras esos enlaces que ahora no funcionan, en primer lugar los contenidos que demanden ustedes y otras veces según el criterio del equipo de redacción. Justo aquí debajo les pongo la reseña del primer texto recuperado.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Vídeos recomendados”, que fue publicado originalmente el miércoles 20 de enero de 2010

Atascado en los 70, apocalipsis y vuelta a empezar

Domingo, 2 de Septiembre de 2012.-
A medidos de agosto, puede que fuera el viernes 17 o sábado 18, Atascado en los 70 fue expulsado del servidor gratuito en el que se alojaba. Tarde o temprano tenía que suceder y, a decir verdad, ha durado mucho más tiempo de lo que estaba previsto. Esos proveedores de sitios web con sede en Utah te dejan estar gratis un tiempo con el propósito de que acabes contratándoles algún servicio. Como eso nunca llegó a suceder, los simpáticos mormones han puesto ahora el antiguo Atascado en los 70 bajo la tutela del FBI y otras agencias supervisoras de la legalidad, quizá alertados por un feo spam que lo visitaba a diario y ya estaba generando demasiado tráfico. Nada que objetar, agradecido en cualquier caso por todo el tiempo que estuve allí como invitado.

Fallecida la versión original de Atascado en los 70, toma el relevo la segunda época del blog. Todo este tiempo he mantenido en paralelo esta dirección de WordPress a fin de facilitar las búsquedas y los enlaces. Puesto que ya no hay sitio al que enlazar, podrán leer aquí mismo las nuevas entradas en su integridad… y todos esos enlaces que ya no funcionan se irán sustituyendo poco a poco por los textos completos. Por supuesto, si alguno de ustedes tiene el capricho de releer alguno de esos viejos textos, dígalo en un comentario y será complacido a los pocos días.

Y como había que renombrar este blog resucitado, qué mejor que hacer un nuevo guiño al título de mi disco favorito de Siniestro Total, aquel genial segundo LP con el que resurgieron de sus cenizas cuando nadie daba un duro por ellos.

Siniestro Total II (El regreso) (1983)

Se acabó Atascado en los 70 , comienza una nueva etapa con Atascado en los 70 II. Intentaré ser bueno, esperando que WordPress me deje permanecer aquí mucho tiempo. Les dejo con una canción del mencionado disco que precisamente invita a sobreponerse a las adversidades y a no preocuparse demasiado. La actuación es de La edad de oro… ¡qué jovencillo sale Costas!