The Who en serie media a 6 euros con descuento progresivo 4×20 y 10×40

Lunes, 21 de diciembre de 2015.-
Lo primero mis disculpas por estos meses de silencio de A70, inactividad que de momento ha dejado en el tintero algunos textos muy prometedores sobre Keith Richards y Ramoncín, ya saben, dos de los grandes referentes morales de este sitio. Veremos qué se puede hacer. Sí les digo que el paréntesis ha servido al menos para disfrutar del placer de la música y en algunos casos hasta de la sagrada costumbre de comprarla antes de escucharla. Por ejemplo esta.

Pues resulta que un gran almacen de los que aún conservan media planta dedicada a este negocio en decadencia puso una oferta que obligaba a ir a la compra como antiguamente, con una lista y calculando bien el número de ejemplares para cuadrar la cuenta. Escogiendo en amplio catálogo de series medias a 6 euros se podía abaratar con la fórmula del 4×20 y 10×40, o sea, abaratando un euro cada disco comprando cuatro y si el montón era de diez el ahorro era de dos euros por CD, quedando la cosa en el muy razonable precio de 4 euros por disco. Un chollo, vaya. Siempre habrá el clásico ‘yo no soy tonto’ que diga “pues más barato me sale a mí que me lo bajo gratis”, pero mejor no perder el tiempo con quienes son incapaces de entenderlo. Los que hemos pasado media vida rebuscando entre las estanterías de las tiendas de rock tenemos la necesidad de revivirlo de vez en cuando por la cosa sentimental, qué se le va a hacer. Quedé con un amigo para aprovechar la oportunidad y uno de los grupos más apetecibles en la selección de títulos era The Who.

The Who - Who Are You
Who Are You (1978, reed. 1996)

Me van a comparar un archivo informático por muy gratuito que sea con un clásico del rocanrol reeditado con mimo, acompañado de su libreto generoso y tres o cuatro bonus por disco. Por ejemplo lo que está sonando, que quizá ustedes asocien con la sintonía de cierta célebre serie de televisión, es el gran hit perteneciente a su disco de 1978, titulado igualmente Who Are You, pero entre los cinco bonus track de esta reedición de 1996 aparece una segunda versión catalogada como Lost Verse Mix. Qué bonito detalle. Otra de las cosas de las que se entera uno leyendo el cuadernillo (con lupa, es lo malo del formato CD) es de las circunstancias de la muerte del batería Keith Moon a los pocos días de finalizar la grabación, por lo que el ‘not to be taken away’ escrito en la silla en la que aparece sentado en la foto de portada dio lugar a toda clase de especulaciones. Casualidad o no, en el vídeo aparece el tío tan bromista y juguetón como siempre fue, puede que ya algo gordo y castigado por su vida de rockstar al límite, y así quedó inmortalizado para la película Los chicos están bien, que como buen documental de rock redondeaba su final con el miembro más gamberro del grupo adornando su necrológica con una disparatada mezcla de pastillas y alcohol.

The Who - The Who by Numbers
The Who by Numbers (1976, reed. 1996)

No fue el único disco de The Who que cayó. La oferta incluía también los posteriores It’s Hard y Face Dances, que por ser bastante menores y haber prescindido de ellos en su momento pueden ser disfrutados ahora de forma mucho más relajada, que las exigencias de autenticidad y los criterios de fan defraudado ya ni se sabe dónde quedaron. Total, que en las dos compras de a diez que hice con el amigo con el que quedé nos llevamos varios de esos discos a pares. También completamos con alguno que nos faltaba de la época mod, en mi caso A Quick One, pero generalmente fuimos a saco a por su época más peluda. Este The Who By Numbers también pasó un poco inadvertido en su discografía, sobre todo porque le tocó la difícil papeleta de ser el siguiente al monumental Quadrophenia. Digo lo mismo que antes, que escuchado ahora tampoco está tan mal. Y el dibujo firmado por John Entwistle tiene el encanto de lo cutre… algún valiente habría que completó a boli la portada de su vinilo. En el libreto se explica que no era fácil introducir las nuevas canciones en un repertorio de directo trufado de exitazos de Tommy, Who’s Next y Quadrophenia, pero pese a todo se dieron el gustazo de volver a girar por territorio británico rematando con un ciclo de tres conciertos de inspiración futbolera en los estadios del Charlton Athletic, Celtic y Swansea, de lo cual queda constancia con tres bonus track Live at Swansea Football Ground 1976. No he encontrado prueba visual de esa actuación en concreto, pero aquí tienen otra de más o menos la misma época.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “La compra de discos semestral (I)”, que fue publicado originalmente el martes 21 de junio de 2011.

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Hits calamarianos vol. VI: El tercio de los sueños + Los chicos (Pura sangre)

Domingo, 15 de marzo de 2015.-
Cuando el año pasado me enteré de que Andrés Calamaro iba a publicar más material en directo tuve una inevitable sensación de desdén. Y encima esa historia rara de poner a la venta dos CD’s distintos en paralelo al estilo Guns N’ Roses… así que cuando salió Jamón del medio y Pura sangre no hice el menor caso. Luego pasó lo que pasó, que llegó una copia a mis manos, la escuché más bien con desgana… y entonces ocurrió el milagro. Si Jamón del medio me gustó, Pura sangre más bien me impresionó. Ambos artefactos venían repletitos de hits de ayer y de hoy, ni más ni menos que el repertorio calamariano de siempre notablemente rejuvenecido. Oigan esto.

Se nota que Calamaro huyó de la típica grabación en directo de sonido pulcro e intrumentos nítidos con fondo de aplausos estándar al final de cada corte. Cogió la pista del público y la subió todo lo alto que pudo, casi al mismo nivel que esas guitarras y baterías atronadoras que gasta su actual banda. Si a un público entregado y a unos músicos a tope de energía añaden ustedes un jefe de filas serio y concentrado en su tarea tendrán como resultado un apetecible documento en vivo. Vayamos por orden.

Andrés Calamaro - Pura sangre (DVD)
El DVD más su CD con los listados en contraportada

Este vídeo de 27 canciones viene a componer lo que sería un show de la gira americana de 2013. No responde íntegramente a un solo concierto, pues aunque la base es la actuación del Hipódromo de Palermo entre sus piezas se van intercalando imágenes y músicas de México DF, Guadalajara, Lima, Quito, Cali, Bogotá, Santiago de Chile, Montevideo, Asunción y un buen montón de ciudades argentinas, para que quede claro que la cosa abarcó toda la latinidad que va desde “Tierra del Fuego a Monterrey, en la frontera texano-mexicana”, como se recalca en los créditos. No es una simple celebración de éxitos en directo, cada corte tiene un arreglo distinto, algún detalle que lo convierte en material valioso, como esas ráfagas intercaladas de Smoke on the water, Dead Flowers, Brown Sugar o Mueve tus caderas que se cuelan como si tal cosa entre los acordes de Input Output, Me arde y Canal 69.

Andrés Calamaro - Pura sangre
Pura sangre (2014)

Y además, como remate, el CD que lo acompaña sirve para complementar el DVD con extras de audio, o sea, otras 14 canciones que sumar a las incluidas en vídeo, entre ellas El tercio tal como sonó en Distrito Federal, con acordes de Purple Haze para empezar y estrofa imitando la voz de Joaquín Sabina incluida. Ese arreglo de blues ranchero con el que impresionó al público mexicano, bien distinto a la versión original de Alta Suciedad, debió de convertirse en un clásico de la gira, pues también aparece en el otro CD simultáneo. En esta ocasión la referencia corresponde a Madrid, pero no su plaza de toros, sino un circo, el Teatro-Circo Price.

Andrés Calamaro - Jamón del medio
Jamón del medio (2014)

Esta segunda entrega corresponde a la otra pata de la Gira Bohemio, la que transcurrió por tierras españolas en julio de 2014. Aquí se ha utilizado como hilo conductor el concierto de Santander enriquecido con tomas de Madrid, Barcelona y Fuengirola. Los 16 temas de este CD, según los créditos oficiales, reflejan a la banda en plenitud, ejecutando el repertorio con la sabiduría acumulada durante tanta carretera recorrida. El título es significativo, pues esa expresión argentina se utiliza como elogio cuando algo tiene una calidad superior.

Gira Bohemio Tour 2013-2014
Este fue el elenco de la gira 2013-2014

Dice Calamaro que la visita a todos esos países americanos era una cuenta que tenía pendiente. Él sabía que ese público estaba ahí y que había ido creciendo, pero el argentino nunca había salido a su encuentro. Lo que halló fue espectacular: una multitud generosamente pasional llenando grandes recintos hasta los topes. En España desgraciadamente la cosa ya no da para estadios y plazas de toros. El rock vive un innegable declive y Andrés no iba a ser una excepción, pero se le sigue queriendo lo suficiente como para llenar pabellones, teatros y auditorios. Creo que en El tercio de los sueños se puede encontrar parte de la explicación a esta merma de poder de convocatoria. Mola que Calamaro no tenga complejos y se muestre tan abiertamente taurino, pero en España hay muchísima gente que le detesta solo por este asunto. Como siempre, firme en la estrategia del salmón.

Por si leyera esto alguien que no maneje claves españolas, aclaremos que en otro tiempo hacer un guiño taurino en Madrid pudo ser el típico recurso facilón para conseguir el aplauso cómplice de los lugareños. Ahora puede desencadenar todo lo contrario. Cuando un tipo como Andrés reconoce en público que le gusta la fiesta de los toros, que le emociona ir a Las Ventas y que admira a los toreros acaba de ganarse miles de enemigos mortales y deberá asumir las consecuencias. Los vigilantes de la corrección política le tratarán como a un criminal, será excomulgado por la Santa Madre Iglesia Progresista y sufrirá el escarnio de las masas enfurecidas en la red social del pajarito. Como además Calamaro jamás rehuye una buena pelea en Tweety, como a él le gusta llamarlo, la cosa puede animarse una barbaridad. Una muy sonada fue cuando se vio sometido a linchamiento público por participar en el aplauso al entonces recién jubilado rey Juan Carlos a su llegada a la Corrida de la Beneficencia. No se cortó un pelo: “No soy un progresista recién caído del catre, fui educado en el socialismo desarrollista, en la libertad, el feminismo y la tolerancia, tengo capacidad intelectual. Y entiendo que ser señor y caballero es aplaudir de pie a Juan Carlos (…) Prometí lealtad a este señor cuando me fue dada mi segunda nacionalidad y aquí estoy respetando lo prometido. Por izquierdas no me corre casi nadie, ni siquiera el coletas”. Si quieren leerlo entero, no tiene desperdicio. Y, abundando en el asunto, aquí tienen una de sus réplicas más famosas que, aunque desaparecida de su facebook, aún sobrevive en algún sitio taurino.

Andrés Calamaro con el toro tatuado
El toro tatuado en la piel y en la guitarra

En todo caso, es un placer reencontrar a Calamaro en estado puro, al Andrés guerrillero y torero. Y para demostrarles lo mucho que triunfó en las mejores plazas de Sudamérica, aquí tienen el broche final del DVD Pura Sangre, una intensa versión de Los chicos que recopila imágenes de todos los recintos visitados y remata con los títulos de crédito. Dos detalles: si se fijan en la esquina inferior derecha pueden ver el sellito con el lugar y la fecha de cada imagen; y en la pantalla del fondo del escenario va saliendo “la lista de sus amigos” , aquellos a los que Andrés Calamaro más echa de menos. Nunca falta el recuerdo a los Julián Infante, Guille Martín, Pappo, Prodan, Spinetta, Miguel Abuelo… pero esta vez hay dedicatoria especial a Gustavo Cerati, utilizando De música ligera como despedida del concierto en plena apoteosis del público de Palermo. Vean, vean.

 

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Proezas calamarianas”, que fue publicado originalmente el lunes 25 de abril de 2011.

Neil Young encerrado en una cabina

Martes, 16 de diciembre de 2014.-
Una de las pocas costumbres que uno conserva como consumidor de rocanrol es comprar los discos de Neil Young, pero a la que uno se despista va y publica dos de golpe. Uno de los que ha sacado este año cayó el otro día en mis manos. Lo compré sin saber muy bien de qué iba y me encontré con un artefacto de planteamiento completamente marciano, lo que confirma la sospecha de que este hombre nunca dejará de sorprender. Vean, vean.

Vaya, un señor de casi 70 años grabando viejas canciones de los 60 con sonido de vinilo de los años 40, o sea, un ejercicio doblemente retro, un viaje en el tiempo con parada en dos fechas del pasado. Pues resulta que no se le ocurrió exactamente a él. Su buen amigo Jack White III, coleccionista de toda clase de cachivaches de sonido, se encaprichó de una cabina de grabación de 1947 que vio por ahí, así que la restauró y le dio lustre permitiendo a gente importante el capricho de grabar una cancioncilla al modo prehistórico. Tan proclive como es Neil Young a los experimentos, no iba a privarse de la experiencia. Fue a la tienda de Third Man Records, el lugar de Nashville donde se encuentra la cabina y registró la canción que suena en el vídeo que hay aquí encima. Es una una de las primeras composiciones del escocés Bert Jansch antes de fundar Pentangle, probablemente la que inspiró a Neil para escribir alguna letra sobre las agujas y el daño que producen.

Jack White y Neil Young
Jack White y Neil Young en la tele

Neil debió de quedar tan impresionado por la dichosa cabina que no paró hasta convencer a Jack White para que le dejara grabar un LP entero. White aceptó, puede que a cambio de colarse él mismo en un par de canciones, así que seleccionó un repertorio de canciones favoritas de compañeros de fatigas, cantautores de la época dorada que como él se movieron entre el folk y el rock, y ya tenía el disco. Por cierto, qué bien conserva la voz este hombre.

Neil Young - A Letter Home
A Letter Home (2014)

La edad de Neil Young sería de apenas un par de años cuando se fabricó la cabina. Lo que hace entonces con esta máquina del tiempo es perpetrar un anacronismo: se retrotrae a la época en que él nació para interpretar un repertorio que, en el mejor de los casos, aún necesitaba el paso de diez años para ser escrito. Hay un par de canciones de finales de los 50, pero la mayoría pertenece al primer tramo de los 60. Imaginamos que aquí están las melodías que tocaron la fibra al joven Young, las que finalmente le impulsaron a abandonar Ontario siendo un veinteañero para iniciar su ruta hacia la costa oeste junto a aquella panda gloriosa que conoció en la carretera de Buffalo a Springfield.

Neil Young - A Letter Home
Muy bien no se leen las letras

En los créditos del disco, si se repasan eso sí con una buena lupa, puede encontrarse junto a cada título el año de su primera edición. Según las fechas, es más que posible que Neil Young escuchara por primera vez la mayoría de las canciones de A Letter Home antes de marcharse de Canadá en 1966. Esta sería la lista de sus músicos favoritos en orden de antigüedad: Ivory Joe Hunter (1956), The Everly Brothers (1957), Willie Nelson (1961), Bob Dylan (1963), Gordon Lightfoot (1964), Bert Jansch (1965), Tim Hardin (1966) y Phil Ochs (1966). Solo tres canciones van más allá de la frontera del 66, y dos de ellas solo porque pertenecen a autores ya presentes en la lista anterior: su paisano Gordon Lightfoot y Willie Nelson, habitual compinche en el Farm Aid. Interesante elección. Interpretar una segunda composición de los 70 de cada uno de ellos parece un reconocimiento a su categoría de emblemas de la música de Canadá y EEUU. Para rematar, la canción que se sale completamente del tiesto es My Hometown, publicada nada menos que en 1984 por el jefe Bruce. Imagino que Springsteen habrá alucinado: un tema suyo grabado en semejantes condiciones y mezclado entre todos esos mitos de generaciones anteriores, menudo subidón para su ego.

Porque no me digan que no tiene su morbo: la canción que cerraba un disco tan mainstream como Born in the U.S.A. versionada en pleno siglo XXI con tecnología de mediado el siglo anterior. Nada más que un micrófono para capturar a bloque la guitarra, la voz, el silbido y la armónica de Neil Young abriéndose paso entre un ruido de fondo entrañable pero infernal… no creo que a estas alturas una celebridad como Bruce esperara tal honor.

Neil Young
Saliendo del escenario del crimen

Queda por consignar un dato fundamental en la mitología del rocanrol, quizá algunos de ustedes ya lo estaban echando de menos: en esta cabina o en otra muy parecida fue donde Elvis Presley hizo su primera grabación. Como tantas veces se ha contado en sus biografías, el joven camionero de Tupelo pensó que sería un bonito regalo para su madre, así que entró y grabó el famoso single para Gladys Love Presley. Aquello llegó a oídos del dueño de Sun Records y el resto ya fue historia. Tampoco deja ese cabo suelto Neil Young, pues lo primero que hace en el disco es leer una carta dirigida a su madre, fallecida años atrás. Era costumbre en los soldados antes de marcharse a la guerra grabar una despedida para sus madres con este invento. En cierto modo, Neil también se fue a su propia guerra y ahora escribe la carta que tenía pendiente a ese hogar que una vez tuvo en Canadá, mezclando recuerdos personales y musicales…

Neil Young - Storytone
Storytone (2014)

…pero como bien dije al principio, cuando uno se pone a escribir sobre el último disco de Neil Young corre el riesgo de que antes de terminar ya se haya convertido en el penúltimo… y, en efecto, hace semanas que esto anda circulando por ahí.

Vaya, otro bandazo inesperado, nada menos que un proyecto orquestal. Es que no tiene termino medio, o solo dentro de una cabina o acompañado por sesenta músicos. Y como este hombre no para de generar noticias, en las últimas semanas ha celebrado su 69 cumpleaños junto a su nueva novia de cincuenta y pico, la actriz Daryl Hannah. Un poco antes había roto con su segunda esposa, Pegi, tras casi cuarenta años de matrimonio y un poco después se puso furioso contra su amigo David Crosby cuando el muy bocazas osó hacer pública su opinión sobre su nueva pareja. Total, que será difícil ver de gira a Crosby, Stills, Nash & Young, pues éste último, ofendidísimo, ya ha dejado claro que los cuatro juntos sobre un escenario nunca jamás.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Enormes taxis amarillos x4”, que fue publicado originalmente el lunes 14 de noviembre de 2011.

Me gasté 20 euros en un cedé de Ronnie Lane

Domingo, 30 de marzo de 2014.-
Empiezo a pensar que lo de ir al centro de Madrid a comprar discos es muy parecido a una costumbre zombie, esos seres que acuden instintivamente a los sitios a los que iban cuando estaban vivos. Hace algunos decenios, cuando la industria del disco era todopoderosa, los adictos nos bajábamos en la estación de Metro de Sol y teníamos docenas de tiendas de primera y segunda mano para elegir. Ahora solo hay novedades en los grandes almacenes, pero escondidas en espacios cada vez más pequeños e inaccesibles, mientras que la compra/venta y el coleccionismo se reduce a una desoladora lista que a duras penas supera la media docena: Killers, La Metralleta, Bangla Desh, Babel, Melocotón, Tony Martin, Escridiscos… con posibilidad de que a estas alturas ya haya que tachar algún nombre. Las pocas veces que voy intento llevarme algo, aunque tenga que hacer cosas impensables en otros tiempos como pagar 20 euros por un CD.

Lo hice porque le tenía muchas ganas a este disco, por ser quizá lo primero que Pete Townshend grabó en serio al margen de los Who. Discos de retales aparte, su debut como solista aún tardaría un par de años en llegar. Por otro lado, la historia personal de Ronnie Lane siempre me resultó muy interesante, desde que empezó como prototipo mod con los Small Faces hasta la conmoción que provocó su enfermedad y muerte entre el gremio de roqueros británicos. Si algo demostró ese suceso fue lo querido que era por sus compañeros, sobre todo en el núcleo Who-Faces y sus alrededores. Su trayectoria en solitario fue poco difundida en el mercado español y cuando me quise dar cuenta ya no se veían sus álbumes ni en pintura. Ahora es facil pegar una escucha a esos discos perdidos picoteando por la red, pero cuando vi un ejemplar de esto en Discos Melocotón no lo dudé.

Pete Townshend & Ronnie Lane - Rough MixRough Mix (1977)

Ahí lo tienen, dos grandes en una sola portada. Como siempre andaban colaborando, esta vez Ronnie había pedido a Pete que le produjera un disco y la cosa acabó pasando a mayores, encargándose al final Glyn Johns de la producción. Los discos en solitario de Lane solían incluir una larga lista de invitados con la habitual presencia de Pete Townshend, mientras que Pete también llamaba a Lane para sus proyectos, como aquellos extraños homenajes que grababan en honor al santón indio del que ambos eran devotos. En este caso se trataba de un disco entero a medias, lo que en sí era ya una proyecto bastante más consistente. Bueno, más que un disco a medias habría que decir que era un disco compartido porque, salvo en el instrumental firmado a medias, en Rough Mix cada cual aportaba sus canciones y cada uno cantaba las suyas. Vayamos por partes.

Ronnie Lane había publicado tres discos desde su espantada de Faces. Bautizó a su nuevo grupo de acompañamiento con el nombre de Slim Chance, aunque unas veces figuraba en los créditos y en otras aparecía en portada nada más que el nombre del solista. En cualquier caso, la intención era alejarse del estilo rocanrolero de su anterior grupo, situándose en algún lugar entre el rock acústico y el folk-rock que ya dejó entrever en su etapa Faces. Esa es la onda en la que se mueven las canciones que Lane aporta a Rough Mix, por ejemplo Nowhere to Run, Annie o este April Fool que suena aquí debajo.

En cuanto a las composiciones de Townshend, bien podrían haberse incluido dignamente en cualquier disco de los Who de mediados los 70, sobre todo ese Keep Me Turning que suena en el vídeo del principio. Incluso diría que la que abre el disco, My Baby Gives It Away, suena a John Entwistle aunque no tenga nada que ver. Según los créditos el bajista de los Who no interviene en ella, aunque sí participa en Heart to Hang Onto y Till the Rivers All Run Dry. Y ya que se menciona, entre la lista de invitados figuran otros ilustres como Eric Clapton, Boz Burrell, Mel Collins, Ian Stewart y Charlie Watts. Todo esto y mucho más puede leerse en el generoso libreto del CD que compré. Si pagué 20 euros es porque era una reedición remasterizada, con tres bonus track y un chulo diseño en digipack en el que la portada se llenaba de estampitas sin los dos protagonistas.

Pete Townshend & Ronnie Lane - Rough Mix 2006Rough Mix Deluxe Edition (2006)

Quizá el único pero que se podría poner al disco sería que ninguno de los dos demostraba ser un gran vocalista. Es posible, pero habría que aclarar que ni Pete ni Ronnie tuvieron complejos a la hora de grabar sus discos en solitario e incluso cantaron en sus grupos ocasionalmente. Siempre a la sombra Stewart, Marriott y Daltrey, claro, pero daban el pego y lo compensaban sobradamente con su calidad como compositores.

Fue precisamente durante la grabación de Rough Mix cuando a Lane se le diagnosticó esclerosis múltiple, así que se puede decir que Pete Townshend vivió desde el primer momento la enfermedad de su amigo. Ronnie luchó durante los 80 por mantener activa su carrera y siguió actuando con diferentes formaciones de Slim Chance mientras el cuerpo aguantó. Sus colegas músicos lo cuidaron y organizaron toda clase de conciertos benéficos hasta que en 1997 todo acabó para él. Cada vez que The Who ha vuelto a juntarse para actuar, Pete suele rescatar una canción de este disco y, para que el recuerdo sea más especial, recurre a algún famoso para que cante la parte de Ronnie Lane. Si el concierto es en Inglaterra puede ser Paul Weller, pero este de Estados Unidos tampoco está mal.

Claramente la vida de Lane es una “Tragedia del rocanrol“. Le pondré la etiqueta, pero ya ni lo numero porque no me acuerdo de por dónde llevaba el serial. Aquí debajo pueden releer un capítulo anterior dedicado a otro viejo conocido.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Tragedias del rocanrol vol. II: Steve Marriott”, que fue publicado originalmente el martes 30 de marzo de 2010.

Carne de canción: despiezando a La Cabra

Viernes, 22 de noviembre de 2013.-
Recuperando el hilo del penúltimo asunto, la polémica sobre Albert Pla se disolvió como un terrón de azúcar en cuanto pasó una semana. Los políticos cancelaron su concierto de Gijón pero mantuvieron el de Cáceres. El Gran Teatro registró medio aforo, eso sí, con gran afluencia de concejales de Izquierda Unida. Se desconoce si ha habido más conciertos, pues Pla desapareció de los medios tan bruscamente como llegó.

¿Y el resto de los chicos de La Pandilla Voladora? Bien, gracias. Canijo de Jerez sigue presentando su primer disco en solitario, lo nuevo de Muchachito estará al caer y Tomasito anuncia su próximo lanzamiento con una promo de medio minuto que pone los pelos de punta… ¿y Lichis? ¿qué pasa con Lichis? Pues dicen que ya tiene perfilado su nuevo repertorio y que, ahora sí, está a punto de ver la luz. Como sus canciones se echan de menos y no tenía ganas de seguir esperando, he estado releyendo su último libro. Esta es la última composición suya conocida, y menuda canción de despedida que se marcó el tío.

En su momento no hice demasiado caso a Carne de canción, el disco póstumo de La Cabra Mecánica. Recuerdo que me pasaron una copia, pero debí de pensar que era un simple recopilatorio y no presté la atención suficiente como para descubrir que era mucho más que eso. Ahora, al cabo de los años, lo descubro y veo que es un valioso ejercicio de relectura de su repertorio, una especie de relato coherente de lo que La Cabra podría haber sido y no fue por culpa de los errores de producción, los vaivenes comerciales y la estupidez congénita de la industria discográfica. Y eso que Lichis grababa para DRO-Warner, que se suponía eran los que más cuidaban el producto nacional.

La Cabra Mecánica - Carne de canciónCarne de canción (2009)

Lichis tenía claro que La Cabra Mecánica era un proyecto agotado. Podría haber zanjado el asunto con el grandes éxitos de turno, pero prefirió echar el cierre con este lujoso estuche en el que se nota que puso todo su cariño. Se podría tomar como una especie de ajuste de cuentas con el que Lichis demostraba a todo el mundo y a sí mismo que La Cabra podía haber dado de sí mucho más de lo que dio. El caso es que Warner Music se la volvió a jugar: puso en las tiendas el bonito pack y lo abandonó a su suerte sin hacerle la más miserable promoción. Poco después las tiendas lo liquidaron a precio de risa, enseguida desapareció y ahora me he tenido que emplear a fondo para encontrar un último ejemplar.

Ha merecido la pena. Para empezar, el libreto incluye información de primera mano sobre las canciones, pues es el propio compositor quien destripa algunos detalles que solo podía saber él. Al contrario que la mayoría de sus colegas, a Lichis no le importa reconocer de dónde saco las ideas para cada canción ni qué influencias musicales utilizó, así que va desplegando sin ningún pudor su amplio abanico de nombres propios: Harrison, Lennon, Cream, Los Lobos, Arístides Moreno, Gato Pérez, Serrat, Charly García, Martirio, Tabletom, Tom Waits, Juan Antonio Canta… casi nada, cada canción de su padre y de su madre.

En cuanto a la música, Carne de canción se puede contemplar como un álbum con fotos de una historia que terminó. Contiene dos canciones nuevas, una inédita y todas las demás son interesantes versiones de su repertorio más conocido, bien por mejorar la original o bien por aportar una visión distinta. Pueden escuchar las nuevas al principio y al final de este texto; como ejemplo de las versiones, aquí tienen un primitivo Mi única riqueza mucho más bonito que el que luego se publicó un par de años después.

Muy coqueto el guiño al Jessica de los Allman Brothers, en cambio ahora escucho la versión incluida en el primer CD del grupo y me suena a vulgar flamenquito, uno de tantos proyectos de hit con arreglos modelo Raimundo Amador. Y en este plan, los archivos de La Cabra descubren muchas más cosas: lo bien que quedan las remezclas de La novia del marinero o La Fábula del hombre lobo con la electricidad bien afilada; lo emocionantes que suenan Palabras de gasolina o El malo de la película un poco más desnudas; lo aprovechable que puede llegar a ser el eclecticismo bien entendido desde una Uña de la rumba pasada por jazz a un Shalala en versión piano bar, pasando por un Pégate un tiro en plan tex-mex. Además, reseñar la entrañable maqueta de La lista de la compra con una anónima María Jiménez de Lavapiés y agradecer las estupendas tomas en estudio de Caramelo y El día de tu boda, de las que solo se conocía su versión en directo.

Y en el fondo, un regusto amargo. Incluso en un ambiente tan rumbero y festivo como ha sido el de La Pandilla Voladora se nota que Lichis va como con el freno echado, con su media sonrisa y sin llegar nunca a desinhibirse al 100%. En cualquier caso ha sido un placer ver a Lichis recuperar esa faceta más cañí de su repertorio que parecía haber enterrado para siempre.

La Pandilla VoladoraEl más serio de La Pandilla

Aunque siempre muy concentrado en su bajo, seguro que Lichis habrá disfrutado de un verano de lo más feliz rodeado de una gente tan divertida. Me alegro mucho por él, espero que haya sido la pausa que necesitaba para tomar impulso y afrontar lo siguiente con más optimismo. Ojalá dé con la tecla y consiga por fin el reconocimiento que merece como autor y como intérprete… no sé, a otros les fue bien transitando por los caminos que iba abriendo La Cabra Mecánica. Unos hermanos de Cornellá se labraron un porvenir expresándose de una manera muy parecida. Y otro imitador asturiano, mucho más chabacano y malhablado que Lichis, cayó en gracia desde el principio y ahora hasta presenta ridículos concursos de nuevos talentos en televisión.

Para Lichis, en cambio, todo eran pegas: que si demasiados tacos para ser objetivo promocional, que si demasiado ruido para entrar en radiofórmulas… y al final tanto trabajo y tanta dedicación para que la disquera fuera publicando álbumes a los que no hacía ni puñetero caso. Y como remate, un estupendo disco a precio prohibitivo destinado a coger polvo en las estanterías de las tiendas porque nadie sabía de qué iba, después liquidado en las siguientes rebajas de enero y finalmente descatalogado para que La Cabra quedara definitivamente muerta y enterrada.

En fin, disfruten del excelente contenido de Carne de canción, si es que son capaces de encontrarlo. Les dejo con la otra canción que se grabó entonces, que en palabras de Lichis va sobre la épica del fracaso glorioso. Dice que se la planteó como un himno anti We Are The Champions… vaya, algo así sólo se le podía ocurrir a un roquero del Atleti. Al menos tiene el puntito optimista de prometer que va a seguir intentándolo una y otra vez.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “El fracaso español de Charly García”, que fue publicado originalmente el domingo 12 de junio de 2011.

Por favor, que alguien haga caso a la Teixi (Veteranos del Vietnam vol. II)

Sábado, 15 de junio de 2013.-
Hace poco avisé de que pronto habría nuevo disco de la J. Teixi Band. Pues bueno, aquí lo tienen.

Casi siempre que sale algo de la Teixi me lo compro rápidamente. No puedo decir que me hayan sorprendido nunca, es más, alguna vez descubrí que alguna vieja canción fue colada como si fuera nueva, camuflada con un simple cambio de título. Siempre hay varias versiones, algún refrito de repertorio propio, nuevas composiciones que te dejan el regusto de “esto ya lo he oído yo antes”… ni siquiera eso importa. Por encima de todo hay que reconocer que lo que hacen, lo hacen muy bien.

J. Teixi Band - Grandes huesos negrosGrandes huesos negros (2013)

Esta vez, a diferencia de anteriores discos a los que hice menos caso, puse el CD en el reproductor del coche y lo he escuchado por lo menos diez veces seguidas. Me ha encantado. Y esta vez sí que he notado algún detalle nuevo. Por ejemplo, que aunque las letras de Javier Teixidor nunca se apartan de lo que debe hablar un viejo bluesman de Madrid, esparcidas por Grandes huesos negros hay frases de esas que se te pegan a las neuronas, con mención especial a las inspiradas tres pistas finales: Las ratas y yo, Abajo en el muelle y la que da título al disco.

Otra cosa. Antes el grupo lo formaban 3 mermeladas + 1 elegante, pero con la entrada de Charlie Hens a la batería la cosa ha quedado empate a dos. No sé si será por eso, pero canciones como Hotel perdido o Cuando la fe se va me suenan a Los Elegantes mucho más de lo habitual, aunque estén firmadas por Teixidor.

J. Teixi BandEmilio Galiacho, Carlos Hens, Javier Teixidor y Daniel Montemayor, dos elegantes y dos mermeladas 

Como siempre hay un puñado de versiones y como siempre están muy bien escogidas: una de la J. Geils Band, otra de Nick Lowe, otra de Springsteen… o eso es lo que yo creía, porque yo la conocía de uno de esos discos que El Jefe produjo a Gary U.S. Bonds en los que le regalaba media docena de composiciones suyas. Pues no, resulta que este Jolé Blon no era de Springsteen, era una versión de un tal Moon Mullican, un antiquísimo cantante tejano que al final de su carrera se enganchó un poco al rocanrol. Pero claro, la J. Teixi Band se basa casi al pie de la letra en el arreglo que Bruce hizo para Gary U.S. Bonds.

De los chicos de la Teixi me intriga que después de tantos años sigan en la pelea discográfica y encima licencien sus trabajos con una multinacional. Es un misterio que sigan grabando en tan buenas condiciones y luego, a la hora de la verdad, nadie les haga el más miserable caso. Cierto es que deben de tener una base de dos o tres mil seguidores que damos nuestro apoyo, pero estaría bien que de una vez ocurra el milagro, empiecen a sonar por todas partes y mucha más gente les reconozca.

Otros veteranos de nuestro rocanrol que se mantienen instalados en un sonido grande conseguido hace tiempo son M-Clan. Continúan en el sello Warner Music igual que la J. Teixi Band, también publican con regularidad y también demuestran en cada nueva entrega más sabiduría rock & soul, esa etiqueta con la que ellos se sienten tan identificados.

M-Clan - Arenas movedizasArenas movedizas (2012)

No puedo decir que sea un mal disco, pero la verdad es que no me ha enganchado. El trío creador, Carlos Tarque y Ricardo Ruipérez con el apoyo de Carlos Raya, demuestra estilo componiendo y escribe letras bien elaboradas, pero de esas que no se te quedan tras una escucha superficial. Haces el esfuerzo de dedicarle más atención, salvas Vidas desiertas, Nadie se acordará de ti y otro par de canciones… y del resto sigues sin saber de qué tratan. Bueno sí, casi todas hablan de lo de siempre: de mal de amores, de ausencia, de dolor… pero con poco a lo que agarrarte para diferenciarlas. Tiene gracia recordar que el gran momento de ruptura en la carrera de M-Clan se produjo en su tercer disco, cuando entró como productor Alejo Stivel. Él les insistía en que sus letras tenían que entenderse, ser reconocibles… la fórmula de toda la vida para poder sonar en las radios y llegar a más público. Tarque y Ruipérez lo captaron enseguida y escribieron algunos hits que les dieron notoriedad y aún hoy les sirven para levantar los conciertos. Campillo se enfadó y se fue del grupo, y después de todo… ¿para qué sirvió aquello? Hoy no queda ni rastro de aquellas historias en las que Tarque invitaba a cenar a una chica y ella huía tras verle hablar con la boca llena.

Por si estoy equivocado, insistiré con el disco y si me cruzo este verano con un concierto suyo me compraré una camiseta de esas tan chulas con el logo R&S bien grande.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Por culpa de Ilegales saco del armario mi colección de entradas”, que fue publicado originalmente el viernes 30 de abril de 2010.

Póngame cuarto y mitad de Crazy Horse

Domingo, 12 de mayo de 2013.-
Hace tiempo se creó en este blog una psedosección sobre canciones que duraban un cuarto de hora. Era una excusa nada disimulada para poner canciones largas de Neil Young y de otros, pero sobre todo de Neil Young. El canadiense lleva toda su carrera practicando este deporte, pero está batiendo todos sus récords ahora que compite en categoría de veteranos. La primera canción de su nuevo disco nunca podría haber figurado en esa sección, pues su extensión es de casi el doble que el cuarto de hora acordado. Reconozco que, para empezar un CD, esos 27 minutos y medio de Driftin’ Back fueron un poco fatigosos… “menudo ladrillo de disco que se han marcado”, pensé. Menos mal que la segunda pista, precisamente la que da título al álbum, era algo mucho más parecida a lo que antiguamente se llamaba “single”.

Manejé una copia en mp3 para una primera escucha, pues las novedades de Neil Young suelen salir a la venta a un precio prohibitivo, y esperé a que El Corte Inglés pusiera su quincena del 3 x 2 para ir comprarlo. Comprenderán que disparos tan directos como este Psychedelic Pill fueron los que me hicieron cambiar por completo de opinión: “esto es ya otra cosa”, y el anterior gesto torcido dejó paso a la sonrisa cómplice con que siempre he escuchado los discos de Neil Young con Crazy Horse. Daría el pego revuelto entre su repertorio de toda la vida, y eso es lo mejor que se puede decir con más de cuarenta años de historia… una nueva grabación que mantiene el nivel de sus mejores grabaciones de siempre.

Neil Young & Crazy Horse  - Psychedelic PillPsychedelic Pill (2012) 

Neil Young llevaba casi diez años sin juntarse con Crazy Horse. Hay que remontarse a 2003, pero en Greendale, el disco de ese año, no estaba Frank Sampedro. En cambio en 2012 sí están todos: Sampedro, Molina y Talbot, como en 1997, aquel maravilloso Año del caballo.  Valorando los resultados, diría que han conseguido rememorar los viejos tiempos, como si desde entonces no hubieran dejado de tocar juntos, como si la máquina siguiera engrasada y nunca hubiera dejado de funcionar. Rápidamente grabaron Americana, ese disco de versiones del que ya se habló por aquí. Dijeron que no era más que un simple entretenimiento para ganar tiempo y ponerse enseguida con las nuevas composiciones. Al final la cosa se retrasó unos meses, al parecer por un problema con la portada, pero consiguieron concretar el doblete planeado antes de que acabara 2012. Vean aquí debajo la imagen de la discordia, que en realidad es más o menos igual de fea que la de portada definitiva, solo que una es más psicodélica y la otra más píldora.

La primera portada de Psychedelic PillEn la portada desechada la píldora psicodélica era
tan pequeña que no terminó de convencerles

Ya que he mencionado la duración de las dos primeras canciones y que he puesto como título una frase típica de charcutería, me veo obligado a continuar con el despiece del resto del disco clasificando sus cortes al peso. Creo que todavía no había dicho que se trata de un CD doble. Tiene apenas nueve canciones, así que imagínense lo que duran para no caber en uno. Entrando al detalle, luego la cosa no es para tanto, pues cinco de ellas tienen una duración normal de entre tres y cuatro minutos. Vamos con ellas.

La primera es la versión sucia de Psychedelic Pill, una auténtica guarrería de voz y guitarras saturadas. La puse en el video del principio porque me gusta bastante más que la mezcla alternativa colocada como epílogo al final del segundo CD, que no es otra cosa que la misma Psychedelic Pill un poco más limpita. También por el segundo CD, en los cortes 1 y 3, andan la campestre Twisted Road y For the Love of Man, la canción más tranquila de todas. Y al final del primer CD, otra de mis favoritas, la pegadiza Born in Ontario. No sé por qué, a mí esto me suena a réplica en plan coña del Born in the USA. Me imagino al señor Young respondiendo al señor Springsteen: “sí, nací en Canadá, pero no hay rincón de los EEUU que no me haya pateado”. Y como dice después, no importa donde hayas nacido, importa lo que eres y lo que haces.

Por cierto, todas las canciones tienen su clip oficial colgado en el neilyoungchannel de youtube. Neil ha dado rienda suelta a su alter ego cineasta Bernard Shackey para que ilustre las canciones con imágenes caleidoscópicas, vídeos de carretera o películas retro, según los momentos. Pueden seguir los enlaces si les apetece y tienen un par de horas libres, porque la cosa les llevará su tiempo… por ejemplo si quieren escuchar esas dos barbaridades que son Ramada Inn y Walk Like a Giant, ambas superando los 16 minutos. Son las clásicas canciones monumentales de cuarto de hora de las que les hablaba al principio, aunque en el caso de Walk Like a Giant tiene un poco de trampa. En realidad acaba en el minuto 12 cuando se da el guitarrazo final, lo que ocurre es que ese guitarrazo se prolonga durante más de 4 minutos con distorsiones, golpes, ruidos, coros, acoples, etc. etc. etc. O sea, que los chicos de Crazy Horse se marcan un final de canción más largo que la mayoría de canciones normales de la mayoría de músicos normales.

El término medio en cuanto a duración se lo lleva She’s Always Dancing, que se queda en 8 minutos y medio, una cosa moderada tratándose de este disco y de lo más normal tratándose de Neil Young. Está en la tradición de emociones fuertes al viejo estilo de Cowgirl in the Sand, Like A Hurricane o Powderfinger, esas canciones de algo menos de 10 minutos que en directo pasaban a durar algo más de 10 minutos y que, en la euforia de los 90, ya empezaron a ponerse en el estupendo cuarto de hora y más recientemente hasta en la media hora.

De vuelta al espinoso asunto de las canciones de media hora, aquí tienen ese Driftin’ Back que no me atreví a colocar al principio por no cansarles y sin embargo les pongo ahora que ya estarán completamente agotados.

Y por si no han quedado saciados y desean continuar su empacho de Neil Young, a continuación les dejo un par de textos de archivo que ha preparado nuestro buen amigo Adelardo.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Dylan según la versión áspera de Neil Young” y de “Otros encuentros Young-Dylan”, publicados originalmente el jueves 12  y el domingo 22 de mayo de 2011.