Este otoño Krahe no toca en Galileo, en fin de año tampoco estará en el Café Central

Domingo, 12 de julio de 2015.-
No lo echaremos de menos este verano. Javier Krahe era el único cantante conocido que se negaba a hacer galas en esta época, decía que el verano es para descansar. Se iba a su playa gaditana a componer, a charlar con los lugareños y cargar las pilas para el otoño y, a partir de ahí sí, lo teníamos una vez al mes en Galileo, en Clamores y en su particular circuito de bares que fue conquistando por toda España. Una vez los ganaba para la causa se convertían en cita obligatoria año sí y al otro también. Había planeado saltarse el próximo, en plan sabático, pero a partir de ahora en todos esos sitios donde se le esperaba quedará una fecha en el calendario definitivamente vacía.

La pasada madrugada murió de un infarto, según ha contado Pablo Carbonell. Ya tiene mala pata, pues hace unos meses ya le tocó comunicar la misma mala noticia sobre Pedro Reyes, otro amigo del alma. En estos momentos fúnebres podría quedar bien una canción seria como Sábanas de seda o ese Nos ocupamos del mar tan poético del que hace poco se acordó Fito Cabrales. Pero no, el Krahe se merece un funeral al menos tan ruidoso y festivo como el de B.B. King, así que vamos con ese Javier Krahe costumbrista e irreverente que tanto nos molaba.

Se preguntarán ustedes qué hace Javier Krahe en un sitio dedicado al rocanrol de los setenta. Puede que sea una de mis rarezas, pero tengo la casa llena de discos de rock… y entre ellos todas las grabaciones de Krahe sin saber muy bien dónde colocarlas. En tiempo inmemorial mis amigos y yo, haciendo un hueco como podíamos entre tanto concierto de Ñu y de Siniestro Total, teníamos la sana costumbre de acercarnos a la sala Galileo a ver al Krahe al menos una vez al año. Y alguna vez, como cosa extraordinaria, conseguimos asiento en el Café Central en esa última semana del año en que era tradición que llenara hasta los topes el mítico local de jazz cinco días consecutivos. En algún momento se rompió la racha cuando empezamos a complicarnos la vida con trabajos, bodas y bautizos, pero cada víspera de navidad al intercambiar participaciones de lotería surgía sin remedio la misma pregunta: ¿y si vamos la semana que viene al Central a ver a Javier Krahe? El típico buen propósito de difícil cumplimiento, que esas suelen ser fechas de mucho impedimento familiar.

Homenaje a Javier Krahe …Y todo es vanidad
…Y todo es vanidad. Homenaje a Javier Krahe (2004)

Javier Krahe ha seguido sacando discos todos estos años, la pena es que lo último que se recuerde de él sea lo de la polémica por el dichoso crucifijo cocinado al horno. La historia se repetía para Krahe, que al ser un ácrata no integrado en la ceja podía ser vetado tanto por un lado como por el otro. Se le notaba bastante tocado por sus idas y venidas al juzgado y, una vez más, molesto por la traición (otra) de los amos del progresía. Tengo la película, venía como DVD extra en su disco de homenaje. Era una secuencia que salía un poco de pasada, puede que fuera ofensiva, pero no tanto si lo ponemos en su contexto: se trataba de algo parecido a unas prácticas de realización cinematográfica que no tuvieron difusión pública. Lo que ocurrió es que a los graciosillos de Lo + Plus de todo el documental se les ocurrió extractar justo esas imágenes. Como pueden ver en el enlace, había cosas mejores y más divertidas, pero en Cuatro jamás se desaprovecha una buena oportunidad de mofarse de la Iglesia Católica. Todo muy injusto, con lo respetuoso que fue siempre el Krahe cuando se burlaba de la religión. Polanco se lavó las manos, le declaró persona non grata (igual que en el 84 cuando lo de Cuervo ingenuo) mientras reía la gracieta a Pradera y a Schwartz (o puede que ya fuera en época Arangüena). Mi duda es si los integristas católicos que la tomaron con Krahe se equivocaron de objetivo al ir contra el autor, en realidad uno de los coautores, o quizá es que no se atrevieron a perseguir abiertamente a los responsables de la difusión. Ay Polanco, qué miedito que daba.

Volviendo a la música, los adictos a las rimas de Javier Krahe podemos citar de carrerilla diez o doce canciones en las que él ironizaba sobre su propia muerte. He elegido ésta por enlazarlo de alguna manera con el mundillo del rocanrol y hay que decir que Rosendo la bordó cantando de una manera muy atípica para él.

Lo siento Manolo, pero me temo que este año tampoco veremos al Krahe en el Café Central. Como buenos ateos, rogamos una oración por su alma.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “El sonido del silencio”, que fue publicado originalmente el domingo 11 de diciembre de 2011.

Veteranos 2014, por ejemplo Burning y Rosendo

Domingo, 12 de enero de 2014.-
He leído por ahí que en menos de 5 años la industria dejará de fabricar CD’s. Puede que para entonces nadie los eche de menos. Menos mal que Papá Noel y los Reyes aún se apiadan de nosotros y gracias a ellos podemos todavía palpar algún formato físico, sea CD, vinilo, DVD o libro. ¿Archivos en descarga legal? Venga, no me jodan, que ya vamos siendo del siglo pasado. Tan del siglo pasado, que esos escasos CD’s originales que caen en nuestras manos siempre suelen ser de artistas de esos tiempos remotos.

Después de escuchar el nuevo disco de Burning no me queda del todo claro si a estas alturas Johnny Cifuentes todavía tiene cosas que decir. En las siguientes escuchas iré despejando la duda, pero en cualquier caso se le agradece el intento. Dicen los enteradillos que algunas de esas canciones sonaban mucho mejor cuando las grabó a medias con Leiva Pereza. En fin, una pena que por una tontería de egos se quedara en el limbo… está nuestro panorama roquero tan triste como para permitirse estos desperdicios. Pero vaya, de nada vale lamentarse por el proyecto frustrado, demos una oportunidad al que sale ahora.

Burning - Pura SangrePura sangre (2013)

Otro que sacó disco a finales del año pasado y promete dar guerra este 2014 es Rosendo. El dato escalofriante es que a nuestro roquero más querido van a caerle 60 tacos, pese a lo cual el tío ha decidido insistir en su habitual línea incordiante, pero poniendo el dedo en la llaga de forma más explicita que de costumbre.

Rosendo - Vergüenza toreraVergüenza torera (2013)

Lo pueden comprobar en el vídeo de más abajo, aunque en realidad de lo que yo quería hablar es de su libro. Vaya pedazo de tomo que se han marcado Kike Babas y Kike Turrón. Ya que por edad ellos no pudieron vivir esos prehistóricos 70 de primera mano, los Kikes se niegan a redactar una sola línea y proponen una “crónica oral”. O sea, han hablado con un montón de personajes que estuvieron allí y construyen el relato ordenando sus testimonios de forma cronológica con minuciosidad de relojero. Impagable poder revivir la pelea MolinaRosendo en palabras de sus dos contendientes y de los que estaban a su alrededor. O la bronca con Armando de Castro. O los recuerdos de Jaime Asúa de cuando era un simple técnico del grupo. O las neuras del Manolo Tena bajista de Cucharada. O las batallas de los primeros Asfalto por el circuito de discotecas de Toledo. O las del Mariscal Romero estrella de la radio infiltrándose entre los opusinos directivos de la discográfica Zafiro. O de una joven Luz que solo era la novia de Paco Pérez Bryan, el locutor de El Búho Musical… mejor no sigo, hagan lo posible por leérselo entero que merece la pena.

Maneras de vivir. Leño y el origen del rock urbanoManeras de vivir. Leño y el origen del rock urbano (2013)

Otra cosa. Me ha alegrado mucho que por fin alguien revindique el papel de El Búho Musical como programa clave en la radio roquera de aquellos años, quizá cogiendo el testigo del Musicolandia. Los que llegaron después del Mariscal Romero pronto se radicalizaron: unos queriendo ser los más modernos entre los modernos y otros los más heavys entre los heavys. Al final, el único que no tenía ningún complejo era Paco en El Búho, que lo mismo pinchaba Clash que AC/DC. Y por cierto, me ha hecho mucha ilusión que los Kikes pillaran una foto prestada de este blog. Es la del disco que Mariscal le firmó a un amigo mío. Me emocioné cuando la vi publicada en el libro; si además lo hubieran mencionado en los créditos habría sido la leche.

Mariscal Romero - Mariscal Romero Show-Black Feeling (1977)La foto del Mariscal que sale en el libro

Lo que es una pena es la cantidad de erratas y faltas de ortografía. No quiero ser pesado con este asunto, pero es un engorro encontrar gazapos a pares en cada página. No sé si alguna autoridad lingüística ha decidido últimamente que hay que acentuar “Luis”, pero qué feo resulta ver todos esos acentos en los cientos de luises que aparecen mencionados en el libro. Lo que sí recuerdo con seguridad es que Mariscal Romero se escribía con “c” en las portadas de sus discos y que en algún momento el nombre se modernizó. Supongo que fue él quien lo promovió, el mismo Mariscal que siempre renegó de lo moderno. En cambio Kaka de Luxe sale impreso sin la “e” final. Entiendo que la gente del rock auténtico no sepa ni cómo se escribía ese grupo del demonio, pero ya que los Kikes hablaron con Ordovás, con Alaska y con El Zurdo se lo podían haber preguntado.

Nada nuevo, suele ocurrir en muchos libros del rock de aquí. Creo que pasaba en el Burning. Madrid de Alfred Crespo, pero no en el Barcelona Ciudad de Loquillo, que El Loco siempre se empeña en hacer las cosas con una cierta elegancia. Veremos qué me encuentro en los de Julio Castejón y Quique González, los siguientes que tengo en espera para ser leídos.

Mientras escribo esto llevo un rato enlazando canciones del nuevo de Burning y he de decir que cada vez me va enganchando más, sobre todo ese Willie Dixon dedicado a un garito de roncanrol que hay en Argentina. Muy bueno el estribillo con acento porteño (“lleváme al Willie”). Estén atentos, que creo que lo presentan el próximo sábado en la Sala Penélope, pero ahora es el momento de cambiar de tercio y ponerles la canción de Rosendo que les prometí al principio: enfadado en plan protesta de la Puerta del Sol y con autohomenaje incluido a El oportunista de Leño.

También cayó en mi poder el nuevo CD de Andrés Calamaro, ya con galones de veteranía aunque una o dos generaciones más reciente. Lo dejo para la siguiente ocasión, para que conste su reseña calamariana correspondiente.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “La compra de discos semestral (II)”, que fue publicado originalmente el viernes 1 de julio de 2011.

Aquellas noches de neón con el Mariano

Jueves, 1 de noviembre de 2012.-
A propósito de otro locutor de radio voy a ser tan poco original que empezaré poniendo la canción que sirvió de sintonía a su programa más famoso. Falleció hace ya más de un mes, pero no está mal recordarlo en este fin de semana de difuntos.

Ustedes comprenderán que habiendo sido durante años oyente del Disco Cross habré podido oír esta canción de Black Sabbath unos cuantos miles de veces. Es de uno de los discos que grabaron con Ronnie James Dio como cantante, con el que disfrutaron de una inesperada segunda época dorada después de la ruptura con Ozzy Osbourne. Mediados los 80, los recién llegados a la fiebre del jevimetál éramos tan ignorantes que pensábamos que la canción se llamaba “noches de neón”… total, el Disco Cross en sus comienzos sonaba todas las noches en la ciudad y lo más natural era que su sintonía se llamara así. Con el tiempo fuimos adquiriendo algunos rudimentos en el idioma del rocanrol y descubrimos, en parte gracias a la insistencia de Mariano García, que nada tiene que ver nights con knights y que tratándose de los Sabbath era mucho más factible que fantasearan con “caballeros de neón” provistos de armadura de pesado metal como mandaban los cánones.

Heaven and Hell (1980)

Mariano García fue uno de los alumnos aventajados del Mariscal Romero, primer gran showman de nuestra radio roquera. Al comenzar los 80, viendo que algunos grupos locales empezaban a incrementar sus ventas, el Mariano supo hacerse un hueco promoviendo rivalidades entre artistas desde las ondas, el viejo truco para captar audiencia entre sus seguidores. Primero intentó una especie de pugna entre partidarios de Leño contra partidarios de Barón Rojo. Sirvió más bien como ensayo porque la cosa no podía tomarse demasiado en serio, era como enfrentar churras y merinas. Un par de años después, cuando surgió el fenómeno Obús, el modelo sí cogió cuerpo. Si ahora de lo que se trataba era de tomar partido por barones o por obuses, eso sí que eran palabras mayores, un asunto bélico de verdad. Los propios músicos entraban al trapo porque sabían que ese antagonismo les iba a beneficiar a corto plazo.

Quienes no aceptaban su juego, como por ejemplo Miguel Ríos o el Rosendo post-Leño, recibían tratamiento de desertores del rock y sufrían prolongados ataques personales bastante desagradables. En seguida se hicieron evidentes las mañas del tío Mariano, pero se le perdonaban porque su programa molaba, él era muy salao y daba mucha vidilla a la escena jevy. Cuando el eje Barón-Obús se consolidó, Disco Cross ayudó a que el negocio se fuera ampliando dando impulso a otros aspirantes como Ñu, Sobredosis, Banzai, Barricada, Sangre Azul y otros muchos que trataban de consolidarse en esa próspera segunda línea del hard patrio. El mérito hay que reconocérselo a Mariano García, aunque todo el mundo suponía que en la trastienda había un lado oscuro de beneficio personal con toda clase de fuentes paralelas de ingresos como salas de conciertos, producción de discos, paquetes promocionales, sello discográfico propio…

También hay que decir que, con total descaro y desenvoltura, copió al Búho Musical la sección de cartas de los oyentes y robó de ese mismo programa a la mismísima abuela Ángeles, que era inseparable de Paco Pérez Bryan yendo a conciertos de Luz CasalLeñoMiguel Ríos. La popular Abuela Roquera fue prácticamente raptada por Mariano García para hacerla frecuentar territorios más duros y terminar convirtiéndola en un personaje explotado hasta la náusea por el locutor.

Por esas y por otras razones fui despegándome poco a poco del Disco Cross hasta perderle la pista casi por completo. Sé que empezó a dar tumbos por distintas emisoras hasta desembocar en la suya propia, el polémico Rockservatorio. Y digo polémico porque, por encima de su meritoria actividad y sus años de lucha hardroquera, acabó lastimosamente trascendiendo por un desafortunado episodio mundialmente famoso en internet en el que el señor García se convertía en esperpéntica caricatura de sí mismo ante unos estupefactos jevys asturianos.

Y a pesar de todo, llegada la hora del triste fallecimiento de Mariano García he sentido su pérdida y me ha invadido una gran nostalgia por aquellos tiempos en que su voz me acompañaba a todas horas. En agradecimiento por todos esos buenos ratos y como muestra de respeto he sido incapaz de pinchar el enlace a la bronca con los chicos de WarCry que me pasó (una vez más) el amigo que me dio la noticia por mail. En cambio, me he leído enteritos los comentarios de los viejos oyentes que expresaron su afecto bajo la necrológica publicada en la web del Mariscal.

Descanse en paz, el Mariano

Les dejo con la entrega habitual de Archivo A70, esta vez con alusión a la novena de Beethoven en versión Rainbow, otra sintonía clásica de aquellos programas de Mariano García.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “3 canciones de Rainbow (I): I Surrender”, que fue publicado originalmente el domingo 20 de febrero de 2011.

Costas II: El regreso

Domingo, 17 de junio de 2012.-
Este año me salté la reseña sobre los discos que trajeron los Reyes Magos, tanto que se me van a juntar con las compras del segundo semestre. Como tampoco hay que ser demasiado estricto con las fechas, paso a repasar con varios meses de retraso algunas adquisiciones, empezando por esta:

Confieso que fui un gran fan de Siniestro Total, pero hace ya tiempo que seguir su trayectoria me produce cierta fatiga. Escucho cada nuevo disco con una sonrisa condescendiente y, según termino de oírlos, los coloco en su estantería y pasan al olvido. De hecho ni siquiera me compré los tres últimos, me conformé con las copias cutrillas que me pasan los amigos. También me he acercado a alguno de sus conciertos y los veo con agrado, pero no puedo compartir el entusiasmo del núcleo duro galleguista que jalea cada ocurrencia de Julián Hernandez. No entiendo cómo ha podido ocurrirme esto, ¡si a mí siempre me gustaron más las canciones de Hernández que las de Costas!

Tras Made in Japan (1993) Costas se fue de Siniestro…

Cuando Miguel Costas fue desterrado del grupo en 1994 me pareció una gran injusticia. Recuerdo que su marcha de Siniestro fue un poco rara, diría que a la francesa. Muchos nos enteramos echándole en falta sobre el escenario en los conciertos de presentación de Made in Japan. En concreto a mí me ocurrió en la Sala Revolver. Arrancó el grupo enlazando tres o cuatro canciones del maestro Frank Zappa, fallecido unos días antes… y Costas que no salía. Durante todo el concierto, la gente interumpía los silencios entre canción y canción con gritos del estilo: “¿Julián, dónde está Costas?”… y el habitualmente locuaz Julián Hernández que no contestaba nada.

luego formó Los Feliz y publicó Aleluya (1997)

Se echaba mucho de menos a Miguel Costas y hubo gran expectación por estar al tanto de las andanzas de Los Feliz, su siguiente proyecto. Tardaron tres o cuatro años en publicar su primer disco, lo que explica que lo titularan Aleluya. Fui corriendo a hacerme con él y, salvo un par de canciones pasables, me llevé tal chasco que ya ni me interesé por los siguientes que publicaron. Así que no volví a cruzarme con Costas hasta 2008.

Condenados a Costas (2008)

Tampoco es que Condenados a Costas sea una obra maestra, sino más bien el afortunado reencuentro con un viejo amigo después de casi diez años sin saber de él. Y sobre todo sorprende que un señor tan mayor se siga moviendo con impunidad por los territorios del gamberrismo adolescente. Lejos de avergonzarse de sus rimas infantiloides, va y las imprime en camisetas.

Lo que sí demostró Condenados a Costas es que el problema de los actuales Siniestro Total ya viene de atrás y es bien sencillo: les falta Costas. Lo que era demoledor en Siniestro era la sucesión de ocurrencias de Costas y Hernández una detrás de otra: chorradas, simplezas, ironías, groserías… sin embargo, una sesión monográfica de chistes de Hernández termina resultando insufrible. No me cansaré de repetirlo: Siniestro Total era mucho mejor cuando estaba Costas.

Costas is Back (2011)

Y por fin llegamos a Costas is Back, el disco que provocó esta absurda reflexión. En este segundo trabajo publicado bajo su propio nombre, Miguel Costas repasa lo mejor de su repertorio, ya fuera conocido por aparecer en discos de Siniestro, Los Feliz, Aerolíneas Federales o por su anterior entrega en solitario, y para ello reúne a famosos y famosetes sin criterio alguno, como si quisiera volver a lo grande en una gira multitudinaria en plazas de toros al estilo Hombres G. El elenco de invitados es un auténtico disparate, desde roqueros pata negra como Rosendo y Johnny Burning a ñoñas triunfitas como Vega y Edurne. Y sí, a pesar de la incómoda presencia de gente como David Summers, Álvaro Pignoise y Bimba Bosé, el cancionero de Costas sobrevive inexplicablemente a tan inverosímiles duetos y puede calificarse en su conjunto como un gran disco.

Precisamente sobre esta canción mantuve hace poco una interesante conversación con un ilustre filólogo. A mí siempre me fascinó Assumpta, que se encuentra entre las escasas canciones que consiguen narrar una historia completa en tres estrofas, con su planteamiento-nudo-desenlace reglamentario. Partiendo de la información mínima imprescindible (chico vigués conoce chica barcelonesa y quedan en Pamplona) vamos conociendo a toda velocidad un apasionado romance con divertidas pinceladas de comedia y trágico final.

Planteaba yo al experto si podríamos obtener un microrrelato con su doble erre como mandan los cánones reduciendo la letra a estos tres versos:

“Aunque tenía michelines, la llevé a los Sanfermines.
Delante del toro corría y ella mucho se reía,
pero una mala cornada, la dejó allí tirada” 

Y el amigo filólogo concluyó: exquisito. Me explica que, no existiendo reglas estrictas de concreción, un buen microrrelato no se mide por su número de palabras, sino por las ganas de releerlo que despierta. Reconoce que “no hago más que leerlo una y otra vez y cada una de ellas quedo más perplejo” . Dice que encuentra muy innovadora su rima interna y que nunca habría imaginado que pudieran escribirse microrrelatos en verso. Cuánta sabiduría… muchas gracias por su lección, Steven Silga.

Cuentos del abuelo Molina

Jueves, 13 de octubre de 2011.-
Me cuenta mi buen amigo Jevy de Leganés que Ñu ocupa la portada del número de septiembre de 2011 de la revista Rock Estatal (ya estamos con el nombrecito). Dice que el Molina le ha decepcionado, que habla como un resentido incurable disparando su mala baba en todas las direcciones posibles. Entre otras lindezas, menosprecia tanto a Leño como a su legado y recomienda a Johnny Burning tomar unas lecciones básicas de piano… vaya con el señorito Molina

Como ya habrán notado, en este blog sentimos debilidad por alguna gente más o menos impresentable de nuestro rock local. Jorge Ilegal, Morfi Grei, Pau Riba, Loquillo, Ramoncín, Johnny Cifuentes, Teddy Bautista… todo se les perdona por haber tenido el valor de ser roqueros en este país de charanga y pandereta. Aunque sean calvos y feos… aunque no hayan escrito una buena canción en los últimos veinte años… aunque lleven décadas desafinando como bellacos… aunque toquen pésimamente la armónica y el piano… aunque sean malversadores y estafadores… simples minucias. Así las cosas, ¿vamos a reprochar a José Carlos Molina que sea un cascarrabias incurable, maleducado y engreído? Me niego rotundamente.

Pero lo que más me ha dolido de mi amigo es su confesión de no haber oído jamás un disco de Ñu completo. El Jevy de Leganés, pese a su juventud, es un roquero multidisciplinar y de gran valía, toca todos los palos del periodismo y se atreve lo mismo con los géneros más duros del rock que con la música clásica. Hay que solucionar este problema cuanto antes, y qué mejor que empezando por el primer disco: Cuentos de ayer y de hoy, de 1978. Enterito, canción por canción. Ahí va la primera.

Ya escribí en su momento sobre las peripecias de Ñu en sus inicios: el primer single de 1976, el desencuentro con Rosendo y la tenacidad de Molina hasta grabar un LP. Como el proceso se prolongó tres largos años, el repertorio llegó curradísimo y el grupo se exhibió en cada canción con toda clase de arreglos y desarrollos instrumentales… ¡hay hasta castañuelas mediando en los duelos entre violín y guitarra!

Cuentos de ayer y de hoy (1978)

El disco comienza directamente con el apocalipsis según Molina. Eso es Profecía, una canción crispada y escalofriante sobre el fin del mundo. Aturdidos y sin tiempo de recuperarnos de la impresión, el cantante nos envía a luchar en Preparan. Es la hora de la rebelión. Reconozco que es una de mis favoritas de Ñu por cómo transmite el dramatismo y la intensidad del campo de batalla. Si el opresor quiere aniquilarnos antes habrá un derramamiento de sangre.

Y a la tercera el tío le echa morro y se proclama músico genial, hablando en primera persona del plural desde el Olimpo de los Mozart, Beethoven, Beatles y Hendrix. Hay quien no lo soporta, pero a mí me encanta la desfachatez del líder de Ñu en Algunos músicos fueron nosotros, y puede que aquí está la clave del Caso Molina. Quizá se crea mejor músico de lo que es en realidad, por eso mira por encima del hombro a todos sus compañeros de profesión, sobre todo a los que han llegado a ser más famosos y más ricos que él. Esa soberbia le acompaña desde hace más de treinta años, y a estas alturas puede que haya llegado a un punto insoportable.

Este vídeo tiene su gracia, pues no sincroniza bien la imagen, mezcla varias épocas, no coinciden los músicos… ¡si hasta sale Rosendo! Pero mola, se nota que lo ha hecho un fan al que ni siquiera le funcionaba el cable del RGB. Y la toma de sonido es del vinilo original, así que démoslo por bueno y sigamos.

El LP se completa con tres canciones larguísimas, entre ellas la que le da título: Cuentos de ayer y de hoy, El juglar y Paraíso de flautas. Historias épicas y tremebundas, con un narrador todopoderoso que se autoproclama nada menos que portavoz de su generación. Los tramos apacibles mecidos por delicadas flautas y guitarras acústicas se alternan con la furia de la electricidad y el violín más salvaje que se haya podido escuchar jamás en nuestro rock. Eso sí, todo envuelto en el característico sonido Chapa Discos, plano y cutre como él solo.

Sí que era primitivo el sonido Chapa, pero el caso es que a mí me agrada oírlo… lo escuché tantísimas veces que se me acostumbró la oreja. Se cuenta que el Mariscal Romero, productor del disco, sentía debilidad por José Carlos Molina y le dio total libertad para hacer lo que quisiera. También dicen que Molina se comportó como un tirano y disfrutó exprimiendo al máximo a sus músicos, en especial al violinista Jean François André, un loco francés que acabó exhausto de inventar desquiciantes notas para las letras tremendistas que escribía su jefe…

Gran tipo este Jean François, fallecido en 2002, quizá el único de los que pasaron por Ñu que fue capaz de rivalizar con Molina en su propio terreno. No duró mucho, pues tras grabar el segundo disco el francés se marchó del grupo. Años después reapareció fugazmente y más tarde se reclutó a otro ilustre violinista: Enrique Valiño, anteriormente en La Romántica Banda Local; pero la verdad es que pocos músicos aguantaban más de dos discos en Ñu. Era complicado lidiar con la personalidad autodestructiva de su líder. El rock español siempre ha sido muy de vaquero y camiseta, y eso no iba con Molina, siempre preocupado en dar rienda suelta a su desmedido sentido del espectáculo. Los músicos se desesperaban al comprobar que el dinero ganado se invertía no tanto en instrumentos y equipo de sonido como en atrezzo: cazadoras de flecos, botas por encima de la rodilla, chalecos de raso y capas negras, sombreros a lo Robin Hood… Imagino el ridículo presupuesto con que se grabó este primer disco, pero aún así Molina cumplió su deseo de alquilar una carroza. Buen sonido no habría, pero salieron bien guapos en el interior de la portada desplegable.

Ñu en carrozaDe izquierda a derecha, la formación al completo:
Enrique Ballesteros (batería), José María García ‘Sini’ (guitarra), Jorge Calvo (bajo), Jean François André (violín) y José Carlos Molina

Bueno, y una vez repasado este primer álbum de Ñu he de decir que ya me he comprado tanto su nuevo disco (Viejos himnos para nuevos guerreros) como el número de Rock Estatal en el que lo comenta al detalle. Sí, han leído bien, una revista impresa y un CD pagados en metálico. Cuando lo haya machacado unas cuantas veces volveré sobre el tema, si es que es necesario.

Huy, que me había saltado El juglar, la penúltima canción de este primer LP. Ahí la tienen.

Teddy Bautista, uno de los nuestros

Martes, 5 de julio de 2011.-
En este blog se tiene por costumbre hablar sobre músicos. Algunas biografías molan y engrandecen la obra musical del protagonista. Hay casos en que la vida personal del artista deja que desear… entonces lo mejor es centrarse en lo esencial: las canciones.

En Atascado en los 70 han sido tratados como genios del rock tipos como Ramoncín o Ike Turner… no podía ser menos don Eduardo Bautista, cantante de Los Canarios. Reconozco que puede ser un topicazo recurrir al Get On Your Knees para hablar sobre él, salvo por el pequeño detalle de que sea una de las mejores canciones de la Historia del Rock Español. Así, con mayúsculas. Porque estamos hablando de música… ¿o qué se creían ustedes? Cuando digo que Teddy es uno de los nuestros no busquen dobles sentidos mafiosos o delictivos, simplemente me refiero a que es uno de los grandes del rock español, nuestro querido y deficiente rock español. Si no pueden resistirse a hacer la gracia, entonces llámenle capo o padrino del rock patrio.


He elegido este single para la foto no porque lo conozca, sino porque tiene la mejor imagen que he encontrado por ahí del Teddy más roquero. La verdad es que se sabe bastante poco sobre sus discos, salvo algunos lugares comunes: que Los Canarios eran una increíble banda de rock & soul, que su cantante tenía una poderosísima voz negroide y que sonaban tan potentes que ni parecen de los 60 ni españoles. Después, en los 70, se convirtieron en una superbanda capaz de tutear a los grandes del género, como Chicago o Pacific Gas & Electric. Por cierto, que Teddy de canario solo tenía el nombre del grupo y el acento que aún conserva, pues un amigo de Las Palmas que prefiere permanecer en el anonimato me dijo una vez que por allí nadie recordaba haberlo visto.

También sabemos que era un multiinstrumentista de reconocido talento, que hizo su inevitable incursión en el rock sinfónico adaptando las Cuatro Estaciones de Vivaldi y que luego se pasó a la new age, quizá para dejar definitivamente de cantar… más esa archiconocida historia de que hizo de Judas en la primer montaje español de Jesucristo Superstar.

Lo que no es tan conocido es su papel como productor en alguno de los mejores discos de Nacha Pop y de Leño. Con éstos incluso se atrevió a tocar teclados y a hacer arreglos modernillos, una decisión muy polémica en su momento para los puristas leñeros.

Había que ser osado para incrustar un sintetizador en el sonido de Leño, pero ahí queda el memorable solo de La noche de que te hablé (hay que ver lo que sufrió Rosendo simulando que hacía un solo con su guitarra en el playback de Aplauso). El mérito corresponde a Teddy Bautista, que además tuvo la valentía de ser el cuarto Leño en el disco En directo. Lo siento mucho, pero yo a Teddy se lo perdono todo por esa actuación y por el piano de la versión en estudio de Maneras de vivir.

Y por último, cómo no, conocemos su labor al frente de esa entidad de gestión de los derechos de autor tan querida por todos. Lleva tantos años defendiendo a los autores que nadie se acuerda de la música del señor Bautista, salvo para el chiste y el escarnio. Esa es la paradoja: su discografía jamás ha sido reeditada dignamente. Una vez me contaron que sus amigos de la SGAE quisieron regalarle por su cumpleaños un CD con las mejores canciones de toda su carrera y tuvieron que pedir copias piratas a algunos coleccionistas. En el pecado lleva la penitencia.

El fracaso español de Charly García

Domingo, 12 de junio de 2011.-
El otro día, de forma inesperada, llegó a mis manos un vinilo de Charly García (mil gracias, Sr. Silga, enorme detalle). El caso es que lo tuve hace años, pero no recuerdo en qué momento lo presté y nunca regresó, así que bienvenido sea este ejemplar. Por ahora no pensaba seguir hablando sobre rock argentino, pero me veo en el compromiso de hacer esta reseña.

Ya conté que durante la Guerra de las Malvinas la junta militar prohibió a las emisoras de radio argentinas programar música cantada en inglés, lo que benefició de rebote a grandes del rock nacional que disfrutaron de una difusión masiva. Charly García acababa de iniciar su carrera como solista, pero no era ni mucho menos un recién llegado. A lo largo de los 70 había evolucionado desde las armonías vocales de Sui Géneris hacia el sinfonismo de La Máquina de Hacer Pájaros, mientras que la entrada a los 80 ya la hizo a bordo de Serú Girán, un supergrupo que alcanzó dimensiones gigantescas. Había expectación por ver qué presentaba Charly bajo su propio nombre. Su debut de 1982, Yendo de la cama al living, y antes la banda sonora de Pubis angelical, colmó todas las expectativas. Para 1983 tenía ya preparada la que aspiraba a ser su obra definitiva.

Clics modernos (1983)

Estando en plenos 80, y más siendo Charly teclista, hubo inevitables experimentos nuevaoleros y ruiditos de sintetizador. En su descarga hay que decir que no se disfrazó demasiado y no hizo el ridículo en exceso. Su principal clic moderno era el bigote bicolor, que era natural. Además, como empezaba a tener aureola de genio, podía permitirse hacer lo que le diera la gana… aunque sólo en Argentina y su área de influencia. Lo digo porque hubo un intento de lanzamiento a lo grande en España que no funcionó. Contaré un par de historias sobre su rotundo fracaso.

Lo de publicar el disco por estos lares fue cosa de WEA, que era nada menos que la nueva apariencia de Warner, Elektra y Atlantic en plan multinacional enorme. Estaban intentando asentar su nuevo logotipo apoyándolo en producto local que tuviera buenas expectativas. Como el heavy patrio estaba en alza, apostaron por Banzai y Ángeles del Infierno, y por otra parte se les ocurrió traerse a España a algunos superventas argentinos, creo recordar que Juan Carlos Baglietto, Celeste Carballo y, claro, Charly García. Se hicieron tiradas muy generosas, demasiado optimistas, pero casi no se vendieron y fueron directas a la zona de saldos. Desde entonces, cientos de Clics Modernos han pasado de mano en mano sin que nadie supiera muy bien quién demonios era ese García.

En aquella época, el patriarca del rock en España era Miguel Rios. El granaíno, por aquello de ser más intérprete que autor, siempre estaba atento a las nuevas ideas y a los talentos emergentes. Así mantenía el pulso a su carrera y, de paso, tanteaba posibles inversiones para que parte del dinero ganado en Rock & Rios redundara en beneficio de la escena rocanrolera. Parece ser que la figura de Charly García le fascinaba bastante, así que decidió copiarlo y versionarlo a discreción. Total, como el original estaba al otro lado del Atlántico, pocos iban a enterarse. Y como en el fondo Miguel es un buen tipo, también quiso echar un cable a su colega argentino facilitándole conciertos en España, y así nacieron los Encuentros de Rock Iberoamericano.

Primer Encuentro de Rock IberoamericanoEn 1986 se produjo este primer encuentro… y último

La idea era romper el bloqueo anglosajón y crear una vía para que los artistas iberoamericanos pudieran conocerse en España. Un plan lleno de buenas intenciones que no llegó a entusiasmar ni a los propios interesados. Ni siquiera sé si hubo conciertos en otros sitios, pero el que se celebró en el Palacio de los Deportes de Madrid (el antiguo) cosechó un considerable vacío de público, eso sí, con Charly García, El Tri y Os Paralamas do Sucesso compartiendo cartel con Rios y Rosendo. O sea, que el mejor Charly tocó en España, pero… ¿alguien lo vio?

La cruda realidad fue que Charly era casi incomprensible para el españolito medio. Sus palabras, giros y formas de expresarse hacían de su castellano un idioma inalcanzable. Las canciones estaban repletas de referencias argentinas que no había manera de pillar. Clics modernos participa del clima de optimismo que generó la victoria de Alfonsín en las primeras elecciones democráticas tras el fin de la dictadura. Era más un sentimiento de alivio que de euforia desatada, pues quedaban muchas heridas imposibles de cicatrizar y había un temor real a que los monstruos del pasado resurgieran. Aquellas momias de las juntas militares aún seguían por allí cerca supervisándolo todo, quizá era pronto para decir las cosas demasiado claras. Charly nunca destacó por su prudencia, así que esta canción suya sobre desaparecidos y dinosaurios se entiende perfectamente.

Aclaro que los vídeos, aunque no muy bien iluminados, pertenecen a las cuatro fechas de presentación de Clics Modernos en Luna Park. Y sí, ese joven teclista que fuma un cigarrillo a la diestra de Charly García es Fito Páez. Otra cosa, me perdí el concierto de 1986 en Madrid, pero sí vi a Charly en Conde Duque casi 20 años después. Fue memorable, prometo contarlo más adelante.