Rock al 1/4 de hora: Space Truckin’

Martes, 2 de febrero de 2016.-
Ya les conté hace poco que un estúpido anuncio de colonia me sirvió como excusa para recordar a Deep Purple. Gracias a tan tonto motivo disfruté del placer de escucharme un Made in Japan del tirón, una de esas cosas que habría que tomar como costumbre hacer cada cierto tiempo. Más en concreto reparé en esta pieza descomunal que, de paso, me sirve para desempolvar una vieja sección dedicada a canciones de un cuarto de hora. Cuarto de hora largo en este caso, casi veinte minutos.

Mientras suena Space Truckin’ les cuento otro detalle relacionado con el anuncio de colonia. La canción que servía de reclamo publicitario, Child In Time como bien saben, aparece casualmente en los dos únicos discos de Deep Purple que en su momento volví a comprarme en CD. Vale que ya los tenía en vinilo, pero el sonido remasterizado y los correspondientes bonus track eran excusa suficiente para darse uno el gusto. La charla sobre la dichosa colonia se ilustró con la foto de In Rock, así que ahora llega el turno de Made in Japan.

Deep Purple - Made in Japan. The Remastered Edition
Made in Japan-The Remastered Edition (1998)

Como pueden ver, en esta Remastered Edition los colores de la portada están intercambiados: letras doradas sobre fondo negro, justo al revés que en la edición original. Ya sé que ese viejo doble vinilo de 1972 que todos tenemos por casa medio destrozado tiene un encanto insuperable, pero déjenme que les diga que escucharlo en CD en el reproductor del coche también tiene su punto, con su poderoso sonido digitalizado de los 90 y por la posibilidad de disfrutarlo en una sola tacada, sin la penosa tarea de tener que dar la vuelta al disco. Aunque quizá por respetar la tradición de que Made in Japan sea doble, esta edición aporta como propina un segundo CD titulado The Encores que añade tres canciones extra al listado habitual: unos Black Night y Speed King del concierto de Tokyo y el Lucille de la segunda noche en Osaka. Aquí debajo les pongo un trozo de contraportada del vinilo original, o sea, letras negras sobre fondo dorado. Ampliando un poco se puede ver a qué recital pertenece cada una de las siete canciones del mítico Made in Japan de toda la vida.

Contraportada del Made In Japan
Detalle de la contraportada original

Space Truckin’ era la séptima y última canción del disco, ocupando ella solita la cara cuatro del disco doble. La toma original en estudio que apareció ese mismo año en el disco Machine Head era un corte normal y corriente de cuatro minutos y pico. Como en esos conciertos japoneses de agosto de 1972 andaban prácticamente presentado las nuevas canciones, aprovecharon para explayarse con ellas e introducir toda clase de improvisaciones, especialmente en este periplo espacial. En su parte central el teclista John Lord expone todo su repertorio de ruiditos interplanetarios durante un buen montón de minutos hasta que en el punto más álgido toma el relevo la guitarra de Blackmore. El público de Osaka rompe a aplaudir en un falso final, pero como la cosa se reanuda con toda la fuerza ya no saben a qué atenerse y el desconcierto llega cuando la canción acaba de verdad. Se produce un silencio absoluto y los japos demoran respetuosamente su ovación unos diez segundos, hasta estar bien seguros de que había terminado.

Esta es probablemente la primera vez que en A70 nos fijamos en un instante de silencio. Deténganse por un momento en ese minuto 19 y piensen en cómo tuvieron que sentirse esas miles de almas durante esos diez segundos. Tuvo que ser realmente mágico.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “El rock está muerto… ¡larga vida al rocanrol!”, que fue publicado originalmente el sábado 20 de marzo de 2010.

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1/4 de hora de vacaciones: In-A-Gadda-Da-Vida

Sábado, 16 de agosto de 2014.-
Es lo que tienen las vacaciones, que cuando uno se quiere dar cuenta solo queda un cuarto de hora para terminarlas. Habrá que ir volviendo a la actividad y no estaría mal empezar por A70, que ya va siendo hora de reiniciarlo. Déjenme que aproveche para escuchar la auténtica y genuina canción de cuarto de hora, la primera que llenó ella solita una cara entera de un vinilo.

He preferido poner este vídeo en el que se ve en acción a los chicos de Iron Butterfly para que puedan ustedes contemplar lo serios y ensimismados que aparecen interpretando sus interminables pasajes de guitarras, percusiones y teclados eclesiásticos. Queda claro que no se ponían ningún límite para sus respectivos solos, podían tomarse todo el tiempo del mundo dado que la letra de la canción sí que era bastante escueta. De todas formas les pongo otro enlace que comienza con la galleta de la cara 2 de ese disco como prueba de que ahí no había ningún corte y todo el espacio estaba dedicado a los 17 minutos y pico de la canción.

Iron Butterfly - In-A-Gadda-Da-Vida
In-A-Gadda-Da-Vida (1968)

Solo por ese pequeño gran detalle se puede considerar el tema como un hito en la historia del rock. Puede que Dylan ya lo hubiera hecho un par de años antes en Blonde On Blonde, pero ese Sad Eyed Lady of the Lowlands que ocupaba la cuarta cara del doble vinilo no tiene demasiada relevancia en el repertorio de su autor y da la impresión de haberse colado un poco como relleno para completar la proeza de publicar un disco doble. En cambio Iron Butterfly sigue siendo recordado como el típico one hit wonder gracias a la cancioncilla de marras, pues además de tener bastante éxito en formato LP también entró fuerte en las listas de singles utilizando el viejo truco de meter un corta y pega imperceptible justo después de terminar la parte cantada.

In-A-Gadda-Da-Vida (Single)
El single que salió en España

Ahí lo tienen, In-A-Gadda-Da-Vida también fue un single de tres minutos normal y corriente, con melodía pegadiza y una extraña letra escrita bajo influencia de alguna droga de enorme prestigio en aquella época. La chica a la que va dirigida debió de alucinar cuando el chico le declaraba su amor y le ofrecía su mano para llevarla a un sitio tan raro. Parece ser que la canción tenía que haberse llamado In the Garden of Eden, que sí es un lugar chulo a donde una chica aceptaría ir con quien fuera, pero estos hippies estaban tan colocados cuando escribieron el título a mano en el estudio de grabación que les salió ese engendro sin sentido. Al ejecutivo de turno le pareció correcto dejarlo tal cual, pues molaba y quedaba misterioso con ese toque místico oriental tan en boga en esos psicodélicos años. Todo un acierto.

Les confieso que mis sesos siguen un poco reblandecidos de tanto sol y no se me ocurre mucho más que contarles, así que termino subrayando que la influencia de esta canción se ha mantenido firme a lo largo de los años y llegó a extenderse a territorios tan insospechados como Los Simpson y Siniestro Total. Pinchen los enlaces y podrán comprobarlo.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Eric Clapton y Duane Allman, con todos ustedes… ¡Derek And The Dominos!”, que fue publicado originalmente el lunes 2 de noviembre de 2009.

Póngame cuarto y mitad de Crazy Horse

Domingo, 12 de mayo de 2013.-
Hace tiempo se creó en este blog una psedosección sobre canciones que duraban un cuarto de hora. Era una excusa nada disimulada para poner canciones largas de Neil Young y de otros, pero sobre todo de Neil Young. El canadiense lleva toda su carrera practicando este deporte, pero está batiendo todos sus récords ahora que compite en categoría de veteranos. La primera canción de su nuevo disco nunca podría haber figurado en esa sección, pues su extensión es de casi el doble que el cuarto de hora acordado. Reconozco que, para empezar un CD, esos 27 minutos y medio de Driftin’ Back fueron un poco fatigosos… “menudo ladrillo de disco que se han marcado”, pensé. Menos mal que la segunda pista, precisamente la que da título al álbum, era algo mucho más parecida a lo que antiguamente se llamaba “single”.

Manejé una copia en mp3 para una primera escucha, pues las novedades de Neil Young suelen salir a la venta a un precio prohibitivo, y esperé a que El Corte Inglés pusiera su quincena del 3 x 2 para ir comprarlo. Comprenderán que disparos tan directos como este Psychedelic Pill fueron los que me hicieron cambiar por completo de opinión: “esto es ya otra cosa”, y el anterior gesto torcido dejó paso a la sonrisa cómplice con que siempre he escuchado los discos de Neil Young con Crazy Horse. Daría el pego revuelto entre su repertorio de toda la vida, y eso es lo mejor que se puede decir con más de cuarenta años de historia… una nueva grabación que mantiene el nivel de sus mejores grabaciones de siempre.

Neil Young & Crazy Horse  - Psychedelic PillPsychedelic Pill (2012) 

Neil Young llevaba casi diez años sin juntarse con Crazy Horse. Hay que remontarse a 2003, pero en Greendale, el disco de ese año, no estaba Frank Sampedro. En cambio en 2012 sí están todos: Sampedro, Molina y Talbot, como en 1997, aquel maravilloso Año del caballo.  Valorando los resultados, diría que han conseguido rememorar los viejos tiempos, como si desde entonces no hubieran dejado de tocar juntos, como si la máquina siguiera engrasada y nunca hubiera dejado de funcionar. Rápidamente grabaron Americana, ese disco de versiones del que ya se habló por aquí. Dijeron que no era más que un simple entretenimiento para ganar tiempo y ponerse enseguida con las nuevas composiciones. Al final la cosa se retrasó unos meses, al parecer por un problema con la portada, pero consiguieron concretar el doblete planeado antes de que acabara 2012. Vean aquí debajo la imagen de la discordia, que en realidad es más o menos igual de fea que la de portada definitiva, solo que una es más psicodélica y la otra más píldora.

La primera portada de Psychedelic PillEn la portada desechada la píldora psicodélica era
tan pequeña que no terminó de convencerles

Ya que he mencionado la duración de las dos primeras canciones y que he puesto como título una frase típica de charcutería, me veo obligado a continuar con el despiece del resto del disco clasificando sus cortes al peso. Creo que todavía no había dicho que se trata de un CD doble. Tiene apenas nueve canciones, así que imagínense lo que duran para no caber en uno. Entrando al detalle, luego la cosa no es para tanto, pues cinco de ellas tienen una duración normal de entre tres y cuatro minutos. Vamos con ellas.

La primera es la versión sucia de Psychedelic Pill, una auténtica guarrería de voz y guitarras saturadas. La puse en el video del principio porque me gusta bastante más que la mezcla alternativa colocada como epílogo al final del segundo CD, que no es otra cosa que la misma Psychedelic Pill un poco más limpita. También por el segundo CD, en los cortes 1 y 3, andan la campestre Twisted Road y For the Love of Man, la canción más tranquila de todas. Y al final del primer CD, otra de mis favoritas, la pegadiza Born in Ontario. No sé por qué, a mí esto me suena a réplica en plan coña del Born in the USA. Me imagino al señor Young respondiendo al señor Springsteen: “sí, nací en Canadá, pero no hay rincón de los EEUU que no me haya pateado”. Y como dice después, no importa donde hayas nacido, importa lo que eres y lo que haces.

Por cierto, todas las canciones tienen su clip oficial colgado en el neilyoungchannel de youtube. Neil ha dado rienda suelta a su alter ego cineasta Bernard Shackey para que ilustre las canciones con imágenes caleidoscópicas, vídeos de carretera o películas retro, según los momentos. Pueden seguir los enlaces si les apetece y tienen un par de horas libres, porque la cosa les llevará su tiempo… por ejemplo si quieren escuchar esas dos barbaridades que son Ramada Inn y Walk Like a Giant, ambas superando los 16 minutos. Son las clásicas canciones monumentales de cuarto de hora de las que les hablaba al principio, aunque en el caso de Walk Like a Giant tiene un poco de trampa. En realidad acaba en el minuto 12 cuando se da el guitarrazo final, lo que ocurre es que ese guitarrazo se prolonga durante más de 4 minutos con distorsiones, golpes, ruidos, coros, acoples, etc. etc. etc. O sea, que los chicos de Crazy Horse se marcan un final de canción más largo que la mayoría de canciones normales de la mayoría de músicos normales.

El término medio en cuanto a duración se lo lleva She’s Always Dancing, que se queda en 8 minutos y medio, una cosa moderada tratándose de este disco y de lo más normal tratándose de Neil Young. Está en la tradición de emociones fuertes al viejo estilo de Cowgirl in the Sand, Like A Hurricane o Powderfinger, esas canciones de algo menos de 10 minutos que en directo pasaban a durar algo más de 10 minutos y que, en la euforia de los 90, ya empezaron a ponerse en el estupendo cuarto de hora y más recientemente hasta en la media hora.

De vuelta al espinoso asunto de las canciones de media hora, aquí tienen ese Driftin’ Back que no me atreví a colocar al principio por no cansarles y sin embargo les pongo ahora que ya estarán completamente agotados.

Y por si no han quedado saciados y desean continuar su empacho de Neil Young, a continuación les dejo un par de textos de archivo que ha preparado nuestro buen amigo Adelardo.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Dylan según la versión áspera de Neil Young” y de “Otros encuentros Young-Dylan”, publicados originalmente el jueves 12  y el domingo 22 de mayo de 2011.

Rock al 1/4 de hora: Change Your Mind

Jueves, 6 de febrero de 2013.-
Me cuenta un amigo que conoce a una jovenzuela que anda fastidiada porque en su trabajo un jefe cuarentón le da la paliza con Bob Dylan y Neil Young. Qué curioso, yo mismo recuerdo haber hecho eso mismo tiempo atrás, aunque sin ser jefe… es más, puede que aquella tabarra fastidiara por igual a jefes y a becarias. Pues bien, cuando algo así sucede hay que castigar la herejía de inmediato. He buscado una canción de esas que supera de largo los diez minutos para dedicársela a la joven. Recapacite usted, no espere a cumplir los treinta para cambiar de opinión.

Ojalá esto consiga emocionarle aunque sea un poco. Pertenece a la etapa más esplendorosa de los Crazy Horse, a inicios de los 90. Como ocurría cada cierto tiempo, Neil Young se juntaba con ellos para grabar algún disco, pero esta vez la inspiración era tan verdadera y los resultados tan intensos que no tuvo más remedio que alargar un poco la cosa, enlazando tres o cuatro álbumes en estado de gracia. Por ejemplo este Sleeps With Angels, al que pertenece Change Your Mind, se improvisó en unos pocos días a raíz del impacto que la noticia del suicidio de Kurt Cobain produjo al señor Young. Supongo que conocerán la historia. Para su nota de despedida Cobain tomó prestado un famoso verso del canadiense: “mejor arder que oxidarse lentamente”, y Neil quedó tan conmocionado que se puso a escribir canciones como un poseso. Le salió un disco de los buenos, el de la foto de aquí debajo.

Neil Young - Sleeps With AngelsSleeps With Angels (1994)

Kurt prefirió quemarse de una vez. Neil Young decidió seguir en movimiento y a día de hoy, a punto de cumplir los setenta, sigue luchando contra el óxido, que vaya par de discazos ha vuelto a grabar con sus amigotes del caballo loco. Van camino de la ancianidad, pero su presente sigue siendo muy digno. Lo que ocurre es que, echando la vista atrás, es imposible no sentir cierta nostalgia de los tiempos del vídeo de arriba. Qué estupendas pintas, y por cierto, muy elegante el sombrero de Billy Talbot.

Volviendo al revival personal, he de decir que no estuve solo en aquella cruzada. Fuimos varios en esa revista los que escogíamos la música con la perversa intención de irritar a algunos habitantes de la redacción… aunque bueno, también podría entenderse que fueron acciones benéficas orientadas a reconducir hacia el buen camino a las ovejas descarriadas. La anécdota perfecta para la ocasión, ya referida por sus autores hace tiempo en A70, sigue siendo la de la chica nueva que hizo un comentario despectivo sobre Bob. Fue merecidamente castigada a escuchar de forma continua Blowin’ in the Wind una mañana entera, y además en la versión de Neil Young… ¡muy bien hecho!

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Rock al 1/4 de hora: Ordinary People”, que fue publicado originalmente el martes 23 de agosto de 2011.

Rock al 1/4 de hora: Mariscal Romero en El Semáforo

Miércoles, 24 de octubre de 2012.-
Ya sé que esta sección era para poner canciones largas de Neil Young, Frank Zappa y gente así, pero es que me he tropezado con este vídeo y no he podido resistirme. Aunque no se trate de una pieza musical, este solo de lengua de diez minutos de duración merece ser escuchado en su integridad.

Ya conté en un texto recién rescatado del Archivo A70 que, sin ser músico ni cantante, Mariscal Romero fue una de las pocas figuras que gozó de estatus de rock star en la escuálida escena del rock español de los 70. Ese merecido papel estelar se lo ganó revolucionando la radio roquera en España, pero aparte ejerció de cantante ocasional, animador de conciertos, promotor de historias, editor de revistas y, sobre todo, de provocador profesional. En vista de la poca relevancia pública que se le concedía a nuestro rocanrol, Mariscal asumía gustoso la función de agitador y no dudaba en ir a la tele a montar el pollo cada vez que le llamaban. Otra muy sonada fue cuando se presentó en Su turno con un bate de béisbol para asustar a Carlos Tena, AlaskaJosé María Cano y otros modernillos que tenía enfrente. La cosa iba de roqueros contra poperos, y Jesús Hermida tuvo que regañarle porque los quinientos oyentes del Musicolandia que se trajo con él no paraban de jalear al Mariscal y de abuchear a los otros.

La loco-entrevista (Single, 1980)… aunque no tenga nada que ver, el nombre de este disco viene muy a cuento

Pero bueno, lo del debate de Hermida fue otra historia. Eso que ven ahí arriba se emitió una noche de viernes de 1995 en TVE en horario de máxima audiencia. Visto hoy podría parecer un milagro, pero cualquier cosa era posible si estaba al mando Chicho Ibáñez Serrador, monstruo de la televisión que cuando se cansó del Un, Dos, Tres puso en marcha ese formato maravilloso que fue El Semáforo. Consistía en regalar varios minutos de gloria a cualquier ciudadano de a pie que se atreviera a hacer sus gansadas delante de millones de espectadores. Todo lo que ahí salía se situaba en ese terreno fronterizo entre la genialidad y el ridículo, recuerden por ejemplo al entrañable Cañita Brava, pero parte de la gracia residía en que los mayores esperpentos fueran presentados con solemnidad por un señor muy serio con chaqué, pajarita y dicción impecable. Qué grande era Jordi Estadella… disfruten de sus educadas interpelaciones al Mariscal mientras en la grada las fans se escandalizan al escuchar la retahíla de descalificaciones y burlas a sus queridos Bosés e Iglesias.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “El ojo azul de Mick Jagger”, que fue publicado originalmente el domingo 10 de enero de 2010.

Rock al 1/4 de hora: Ordinary People

Martes, 23 de agosto de 2011.-
Abro nueva sección para dar cancha a esas canciones que por rondar el cuarto de hora nunca se sabe muy bien qué hacer con ellas. Se me ha ocurrido mientras escuchaba esta barbaridad del gran maestro de las canciones interminables.

Casi todos los discos de Neil Young tienen algún corte que se alarga más de la cuenta. Cuando la cosa va por los cinco minutos empieza a generar cierta sensación de pesadez, pero un rato después uno se acostumbra, supera el fastidio y acaba cómodamente envuelto por una especie de espiral. Finalmente la canción se termina, y uno lamenta que no durara un poco más. Este disco no es una excepción.

Chrome Dreams II (2007)

Estamos escuchando Ordinary People, una de las dos canciones largas de Chrome Dreams II. Se trata de uno de esos trabajos en los que Mr. Young, de forma un tanto desordenada, mezcla sus últimas composiciones con otras que quedaron fuera de la selección final de álbumes casi perdidos en el tiempo. En concreto aquí consideró que era el momento adecuado para rescatar algunos descartes de la era Geffen… creo que hay uno de Old Ways, otro de Freedom y este Ordinary People que se quedó fuera de This Note’s for You, pero sí entró en el repertorio de los conciertos de Neil Young & The Bluenotes en su gira de 1988.

Tuvieron que pasar casi veinte años para que Ordinary People tuviera la oportunidad de ser grabada para un álbum oficial, pero así es Neil, capaz de guardar dentro de un cajón durante decenios maravillas como esta. De hecho Chrome Dreams es el título de un disco de 1977 que nunca existió. El proyecto se aparcó y nunca fue publicado, pues lo que finalmente llegó a las tiendas se llamó American Stars ‘n Bars. Y lo de titular volumen segundo al mencionado disco de 2007 creo que no tiene mayor intención que hacer un guiño al pasado.

Ordinary People fue elegida como single de Chrome Dreams II, pero no sonó mucho en las radios. Qué cobardes, todo por 18 minutos de nada. Con semejante duración, el que lo subió a YouTube decidió dividirlo en dos trozos para evitar problemas. Aquí tienen la segunda parte.

Por cierto, dije que Ordinary People era una de las dos canciones largas de Chrome Dreams II. La otra era No Hidden Path, que superaba los catorce minutos en el disco pero casi alcanzó la media hora cuando la tocaron en uno de esos Rock in Rio que ha habido en Arganda. Casi ná.