Aquellas noches de neón con el Mariano

Jueves, 1 de noviembre de 2012.-
A propósito de otro locutor de radio voy a ser tan poco original que empezaré poniendo la canción que sirvió de sintonía a su programa más famoso. Falleció hace ya más de un mes, pero no está mal recordarlo en este fin de semana de difuntos.

Ustedes comprenderán que habiendo sido durante años oyente del Disco Cross habré podido oír esta canción de Black Sabbath unos cuantos miles de veces. Es de uno de los discos que grabaron con Ronnie James Dio como cantante, con el que disfrutaron de una inesperada segunda época dorada después de la ruptura con Ozzy Osbourne. Mediados los 80, los recién llegados a la fiebre del jevimetál éramos tan ignorantes que pensábamos que la canción se llamaba “noches de neón”… total, el Disco Cross en sus comienzos sonaba todas las noches en la ciudad y lo más natural era que su sintonía se llamara así. Con el tiempo fuimos adquiriendo algunos rudimentos en el idioma del rocanrol y descubrimos, en parte gracias a la insistencia de Mariano García, que nada tiene que ver nights con knights y que tratándose de los Sabbath era mucho más factible que fantasearan con “caballeros de neón” provistos de armadura de pesado metal como mandaban los cánones.

Heaven and Hell (1980)

Mariano García fue uno de los alumnos aventajados del Mariscal Romero, primer gran showman de nuestra radio roquera. Al comenzar los 80, viendo que algunos grupos locales empezaban a incrementar sus ventas, el Mariano supo hacerse un hueco promoviendo rivalidades entre artistas desde las ondas, el viejo truco para captar audiencia entre sus seguidores. Primero intentó una especie de pugna entre partidarios de Leño contra partidarios de Barón Rojo. Sirvió más bien como ensayo porque la cosa no podía tomarse demasiado en serio, era como enfrentar churras y merinas. Un par de años después, cuando surgió el fenómeno Obús, el modelo sí cogió cuerpo. Si ahora de lo que se trataba era de tomar partido por barones o por obuses, eso sí que eran palabras mayores, un asunto bélico de verdad. Los propios músicos entraban al trapo porque sabían que ese antagonismo les iba a beneficiar a corto plazo.

Quienes no aceptaban su juego, como por ejemplo Miguel Ríos o el Rosendo post-Leño, recibían tratamiento de desertores del rock y sufrían prolongados ataques personales bastante desagradables. En seguida se hicieron evidentes las mañas del tío Mariano, pero se le perdonaban porque su programa molaba, él era muy salao y daba mucha vidilla a la escena jevy. Cuando el eje Barón-Obús se consolidó, Disco Cross ayudó a que el negocio se fuera ampliando dando impulso a otros aspirantes como Ñu, Sobredosis, Banzai, Barricada, Sangre Azul y otros muchos que trataban de consolidarse en esa próspera segunda línea del hard patrio. El mérito hay que reconocérselo a Mariano García, aunque todo el mundo suponía que en la trastienda había un lado oscuro de beneficio personal con toda clase de fuentes paralelas de ingresos como salas de conciertos, producción de discos, paquetes promocionales, sello discográfico propio…

También hay que decir que, con total descaro y desenvoltura, copió al Búho Musical la sección de cartas de los oyentes y robó de ese mismo programa a la mismísima abuela Ángeles, que era inseparable de Paco Pérez Bryan yendo a conciertos de Luz CasalLeñoMiguel Ríos. La popular Abuela Roquera fue prácticamente raptada por Mariano García para hacerla frecuentar territorios más duros y terminar convirtiéndola en un personaje explotado hasta la náusea por el locutor.

Por esas y por otras razones fui despegándome poco a poco del Disco Cross hasta perderle la pista casi por completo. Sé que empezó a dar tumbos por distintas emisoras hasta desembocar en la suya propia, el polémico Rockservatorio. Y digo polémico porque, por encima de su meritoria actividad y sus años de lucha hardroquera, acabó lastimosamente trascendiendo por un desafortunado episodio mundialmente famoso en internet en el que el señor García se convertía en esperpéntica caricatura de sí mismo ante unos estupefactos jevys asturianos.

Y a pesar de todo, llegada la hora del triste fallecimiento de Mariano García he sentido su pérdida y me ha invadido una gran nostalgia por aquellos tiempos en que su voz me acompañaba a todas horas. En agradecimiento por todos esos buenos ratos y como muestra de respeto he sido incapaz de pinchar el enlace a la bronca con los chicos de WarCry que me pasó (una vez más) el amigo que me dio la noticia por mail. En cambio, me he leído enteritos los comentarios de los viejos oyentes que expresaron su afecto bajo la necrológica publicada en la web del Mariscal.

Descanse en paz, el Mariano

Les dejo con la entrega habitual de Archivo A70, esta vez con alusión a la novena de Beethoven en versión Rainbow, otra sintonía clásica de aquellos programas de Mariano García.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “3 canciones de Rainbow (I): I Surrender”, que fue publicado originalmente el domingo 20 de febrero de 2011.

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