Por favor, que alguien haga caso a la Teixi (Veteranos del Vietnam vol. II)

Sábado, 15 de junio de 2013.-
Hace poco avisé de que pronto habría nuevo disco de la J. Teixi Band. Pues bueno, aquí lo tienen.

Casi siempre que sale algo de la Teixi me lo compro rápidamente. No puedo decir que me hayan sorprendido nunca, es más, alguna vez descubrí que alguna vieja canción fue colada como si fuera nueva, camuflada con un simple cambio de título. Siempre hay varias versiones, algún refrito de repertorio propio, nuevas composiciones que te dejan el regusto de “esto ya lo he oído yo antes”… ni siquiera eso importa. Por encima de todo hay que reconocer que lo que hacen, lo hacen muy bien.

J. Teixi Band - Grandes huesos negrosGrandes huesos negros (2013)

Esta vez, a diferencia de anteriores discos a los que hice menos caso, puse el CD en el reproductor del coche y lo he escuchado por lo menos diez veces seguidas. Me ha encantado. Y esta vez sí que he notado algún detalle nuevo. Por ejemplo, que aunque las letras de Javier Teixidor nunca se apartan de lo que debe hablar un viejo bluesman de Madrid, esparcidas por Grandes huesos negros hay frases de esas que se te pegan a las neuronas, con mención especial a las inspiradas tres pistas finales: Las ratas y yo, Abajo en el muelle y la que da título al disco.

Otra cosa. Antes el grupo lo formaban 3 mermeladas + 1 elegante, pero con la entrada de Charlie Hens a la batería la cosa ha quedado empate a dos. No sé si será por eso, pero canciones como Hotel perdido o Cuando la fe se va me suenan a Los Elegantes mucho más de lo habitual, aunque estén firmadas por Teixidor.

J. Teixi BandEmilio Galiacho, Carlos Hens, Javier Teixidor y Daniel Montemayor, dos elegantes y dos mermeladas 

Como siempre hay un puñado de versiones y como siempre están muy bien escogidas: una de la J. Geils Band, otra de Nick Lowe, otra de Springsteen… o eso es lo que yo creía, porque yo la conocía de uno de esos discos que El Jefe produjo a Gary U.S. Bonds en los que le regalaba media docena de composiciones suyas. Pues no, resulta que este Jolé Blon no era de Springsteen, era una versión de un tal Moon Mullican, un antiquísimo cantante tejano que al final de su carrera se enganchó un poco al rocanrol. Pero claro, la J. Teixi Band se basa casi al pie de la letra en el arreglo que Bruce hizo para Gary U.S. Bonds.

De los chicos de la Teixi me intriga que después de tantos años sigan en la pelea discográfica y encima licencien sus trabajos con una multinacional. Es un misterio que sigan grabando en tan buenas condiciones y luego, a la hora de la verdad, nadie les haga el más miserable caso. Cierto es que deben de tener una base de dos o tres mil seguidores que damos nuestro apoyo, pero estaría bien que de una vez ocurra el milagro, empiecen a sonar por todas partes y mucha más gente les reconozca.

Otros veteranos de nuestro rocanrol que se mantienen instalados en un sonido grande conseguido hace tiempo son M-Clan. Continúan en el sello Warner Music igual que la J. Teixi Band, también publican con regularidad y también demuestran en cada nueva entrega más sabiduría rock & soul, esa etiqueta con la que ellos se sienten tan identificados.

M-Clan - Arenas movedizasArenas movedizas (2012)

No puedo decir que sea un mal disco, pero la verdad es que no me ha enganchado. El trío creador, Carlos Tarque y Ricardo Ruipérez con el apoyo de Carlos Raya, demuestra estilo componiendo y escribe letras bien elaboradas, pero de esas que no se te quedan tras una escucha superficial. Haces el esfuerzo de dedicarle más atención, salvas Vidas desiertas, Nadie se acordará de ti y otro par de canciones… y del resto sigues sin saber de qué tratan. Bueno sí, casi todas hablan de lo de siempre: de mal de amores, de ausencia, de dolor… pero con poco a lo que agarrarte para diferenciarlas. Tiene gracia recordar que el gran momento de ruptura en la carrera de M-Clan se produjo en su tercer disco, cuando entró como productor Alejo Stivel. Él les insistía en que sus letras tenían que entenderse, ser reconocibles… la fórmula de toda la vida para poder sonar en las radios y llegar a más público. Tarque y Ruipérez lo captaron enseguida y escribieron algunos hits que les dieron notoriedad y aún hoy les sirven para levantar los conciertos. Campillo se enfadó y se fue del grupo, y después de todo… ¿para qué sirvió aquello? Hoy no queda ni rastro de aquellas historias en las que Tarque invitaba a cenar a una chica y ella huía tras verle hablar con la boca llena.

Por si estoy equivocado, insistiré con el disco y si me cruzo este verano con un concierto suyo me compraré una camiseta de esas tan chulas con el logo R&S bien grande.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Por culpa de Ilegales saco del armario mi colección de entradas”, que fue publicado originalmente el viernes 30 de abril de 2010.

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Recuperada una partitura de Teixidor

Jueves, 31 de enero de 2013.-
No suele ser este un sitio donde se comenten noticias de actualidad, pero me acabo de enterar de esto por las noticias de Aragón que da el Canal 24 horas y ahora compruebo que ya se hacen eco los principales diarios nacionales. Véanlo aquí mismo.

Cuesta creer que esta pieza de J. Teixidor haya estado perdida en la Catedral de Albarracín desde principios del siglo XIX. Por suerte ha salido a la luz, nada menos que una misa polifónica con sus cinco partes y todo: Kyrie, Gloria, Credo, Sanctus y Agnus Dei, como dios manda. Pues nada, enhorabuena. Y sobre todo me alegro de que este gran músico español siga en activo y mantenga a su banda en tan buena forma.

Por cierto, esta canción venía en su recopilatorio de hace un par de años… no me explico cómo se me pudo olvidar comprarlo.

J. Teixi Band - Big Times Big Times (2011)

Me comprometo a que esto no vuelva a suceder. Su web oficial anuncia que pronto se publicará el álbum Grandes huesos negros, con 14 nuevas canciones. Estaremos atentos.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Algunos nombres propios del rock español de los 90”, que fue publicado originalmente el domingo 24 de octubre de 2010.

Nube de favoritos (II Aniversario)

Martes, 6 de diciembre de 2011.-
Han pasado ya dos años desde la inauguración de Atascado en los 70. Al principio, la nube de favoritos reflejaba simplemente lo que iba saliendo en los primeros textos. Después de todo este tiempo charla que te charla, pueden comprobar que ya salen en grande los nombres que tienen que salir.

La nube de A70

El número 1 indiscutible no hace falta ni nombrarlo, es exactamente el que estaba previsto. Sí querría destacar una curiosidad: de todos los integrantes de ese grupo, Ron Wood resulta el sorprendente vencedor. Claro, es doblemente citado porque también perteneció a Faces, otra banda predilecta de este lugar. En 1974, cuando los Faces estaban ya a punto de separarse, hubo algunos momentos especiales en los que Ronnie tuvo como invitado a su futuro compañero Keith Richards… ¡y encima tocaron una del abuelo Chuck!

Igual que no he nombrado a los campeones de este blog, tampoco lo haré con el segundo ni con el tercero. Lo que no tenía previsto a estas alturas es que el nombre del rey de Memphis superara en tamaño al del cascarrabias de Minnesota, pero está visto que el de Tupelo es algo así como la salsa que no puede faltar en ningún plato. Y eso por no hablar de los chicos de Liverpool, que muy a menudo son mencionados casi sin pretenderlo.

Los nombres que no voy a evitar poner son todos los que vienen después. Me llena de alegría que aparezcan Neil Young, The Who, Rod Stewart, Burning, Ilegales, Bo Diddley, Chuck Berry, los Animals, Ike & Tina Turner, los Byrds, The Band, Ñu, Ramoncín, la J. Teixi Band…  Espero seguir hablando de ellos para que sus nombres vayan saliendo cada vez más y más grandes.

Y como es costumbre en Atascado en los 70, tengo que poner la portada del disco protagonista de cada texto. Como en éste no queda demasiado claro, ahí va el increíble recopilatorio de Rod y los Faces que me permitió descubrir esa maravilla de Sweet Little Rock’n’Roller.

Changing Faces (2003)

El éxito invisible de Lapido

Jueves, 27 de octubre de 2011.-
Hace un par de semanas hice algo totalmente inusual en mí, tan apalancado como estoy en recuerdos de rocanrol: ir a un concierto. Fue el sábado 8 de octubre en la Sala Caracol. Y vi esto.

De los músicos que admiro y siguen en activo, hay algunos a los que alguna vez compro sus discos y unos pocos a los que compro todos. Lo de acercarse a los conciertos cuesta mucho más trabajo, pero José Ignacio Lapido es quizá el único al que siempre procuro ir a ver en directo. Bueno, a él y a la J. Teixi Band. Cada uno en su estilo, considero a Lapido y a Javier Teixidor como dos auténticos currantes del rocanrol a los que merece la pena contemplar sobre el escenario. Aunque últimamente encuentro una pega: que ese escenario sea el de la Sala El Sol… tan mítica, tan entrañable… pero tan incómoda y con esa desagradable acústica. La última vez que vi allí a Lapido acabé con tal bloqueo de oídos que me quedaron muy pocas ganas de repetir. Es más, falté a la presentación de su último CD y creo recordar que no hice mucho por evitar perdérmelo.

De sombras y sueños (2010)

Meses después, y tras unas cuantas escuchas del disco, me dejo liar por el mismo amigo de siempre para su nueva visita a Madrid. “Vale, píllame una entrada”, respondo sin mucho pensar, y para mi sorpresa la cita es en la Sala Caracol. Mucho más al tanto que yo, Miguel me cuenta que Lapido agotó las entradas del concierto de la Sala El Sol al que no fui y que, como se quedó bastante gente colgada en la Calle Jardines, el granaíno prometió regresar pronto a una sala algo más grande. Me parece que, tal como están las cosas, esto es mucho decir.

Gira octubre 2011Lapido se ha visto obligado a repetir en Madrid y en
otras dos plazas de primera, Bilbao y Barcelona

Me explico. Hace ya más de mil años que 091 se separó y que José Ignacio Lapido emprendió su propio camino. Fue una decisión valiente, el grupo estaba sonando como una apisonadora y esa carrera en solitario se aventuraba incierta. Sí, Lapido era un excelente autor, pero defender las canciones con su propia voz… Aunque la cosa no estaba nada clara, va avanzando el siglo XXI y ahí sigue, vendiendo discos y llenando salas. No es que quepan muchos miles de personas en Caracol, pero me sorprendió ver tanta gente, y además público con aspecto de comprar su entrada y tener el disco, nada de amiguetes con invitación.

Desde 1999, la trayectoria en solitario de Lapido ha sido casi invisible. No sale en la tele, no suena en la radio. A veces Amaral habla bien de él, a veces Quique González, M-Clan o Los Hermanos Dalton graban temas suyos, a veces Miguel Ríos le invita a alguno de sus conciertos de prejubilación… pero poco más. Sin embargo, Lapido ha conseguido ser dueño de su carrera y tener un prestigio siempre al alza. Lentamente, pero siempre en aumento. Casi desde el principio moldeó su propia compañía para autoeditarse, de manera que puede publicar más o menos cuando a él le da la gana. Nunca defrauda, sus canciones siempre están a la altura. Las portadas son bonitas, pone elegantes ilustraciones en los libretos y hasta hace videoclips chulos, como los que he puesto aquí debajo. Creo que, sin grandes estridencias, este señor ha conseguido ser un artista de éxito.

En el concierto de Caracol note un ambiente grato, casi familiar, como si la amplitud y limpieza del lugar (¡ya no se fuma en los conciertos!) tuviera su reflejo en un sonido lleno de matices. Quizá en algunos tramos un poco pasado de volumen, por poner alguna pega, pero nada que ver con el ruido insoportable de El Sol. Vi a gran parte del público cantando sus canciones y me pareció admirable, con esos estribillos tan poco asequibles que lo mismo citan a Quevedo y al mito de Sísifo que a Bo Diddley y al Burnin’ Love de Elvis. Ya sea por mi deficiente memoria o por no ser el mejor fan, yo nunca sería capaz de llegar a tanto. Caigo en la cuenta de que reconozco todas las canciones, pero a duras penas puedo distinguir a cuál de sus seis discos pertenece cada una. Es el problema de mantener siempre la calidad, de no tener altibajos. Hacer las cosas siempre bien resulta un poco monótono.

La compra de discos semestral (II)

Viernes, 1 de julio de 2011.-
Dejé para esta segunda parte las novedades nacionales, a las que dedico gran parte de lo que gasto en música. Vaya, dije nacional… Me tomarán ustedes por argentino o por facha, y no es el caso. Lo que ocurre es que nunca me acostumbré a la etiqueta de rock estatal. Me parece un nombre horrible, una especie de concesión a lo políticamente correcto para no se molestaran los del rock vasco y el rock catalán… Y precisamente ellos eran los únicos estatales, los únicos que recibían subvención estatal si cantaban en alguna de las lenguas protegidas por el poder político autonómico… Uff, menudo jardín… Empezaré de nuevo desde el principio.

Siempre que compro discos intento apoyar las novedades de los músicos españoles que, a estas alturas, tienen el coraje de mantener vivas sus carreras. Por ejemplo, estos.

Me gusta Doctor Explosión, me caen bien y aprecio su esfuerzo por ser tan sixties, tan garageros y tan ye-yés. De ellos siempre me llegaron canciones sueltas, hasta que Música grabada, saltos y cánticos, su disco de 2003, se convirtió en uno de mis favoritos de principio a fin. El siguiente me decepcionó un poco, por aquello de que todas las canciones menos una eran en inglés, pero su nuevo trabajo Hablaban con frases hechas, es justo al revés: predominan las canciones en castellano. Se agradece, sin la barrera del idioma puede escucharse con insistencia una vez tras otra. Además, el diseño de la portada es excelente y los videoclips están curradísimos. Bien por los Explosión.

Hablaban con frases hechas (2011)

Pero no es el único que he pillado, también han caído otros de la anterior generación de roqueros patrios. Sobre Jorge Ilegal, Josele Santiago y José Ignacio Lapido decir que los he encontrado muy jóvenes, con muchas ganas de reinventarse y de expresar cosas nuevas. Me niego a aplicarles esos tópicos tan cursis como veteranos o viejos roqueros, al fin y al cabo sus carreras al margen de Ilegales, Enemigos y 091 son relativamente recientes. En esos grupos de emocionante recuerdo disfrutaron de una gloriosa adolescencia, mientras ahora exhiben una excelente creatividad y dominan todos los trucos del oficio como guitarristas y como autores. Que dure.

Josele, Lapido y Jorge IlegalJosele Santiago – Lecciones de vértigo
José Ignacio Lapido – De sombras y sueños
Jorge Ilegal y los Magníficos

En el tintero quedan los nuevos trabajos de Fernando Alfaro, J. Teixi Band, Ñu (el Molina erre que erre), Guerrero García, Lagartija Nick y otros que ya iré pillando próximamente. Bueno, acabo con otra de Doctor Explosión. En un registro muy alejado de su fama de juerguistas y graciosillos, los asturianos sorprenden abriendo su disco en plan The Who con un misterioso homenaje a un señor de Granollers. Parece que se trata de una especie de quijote mod, pues nunca da su brazo a torcer y se empecina en seguir comprando discos en la calle Tallers. Todo un héroe, vaya.

Algunos nombres propios del rock español de los 90

Domingo, 24 de octubre de 2010.-
En el texto sobre Buenas Noches Rose, me vinieron montones de nombres a la cabeza nada más escribir el primer párrafo. No quise ponerlos para no despistar y que la cosa se centrara en hablar de los Rose, pero ahora me apetece nombrar de corrido todos los que se me vayan ocurriendo.

Dover - Devil Came To Me Cantar en inglés con pose alternativa garantizaba
que nadie en los 90 tuviera un éxito de verdad,
salvo alguna honrosa excepción

En el rock español de los 90 la premisa era distanciarse de la anterior generación, esos grupos que habían triunfado cantando en castellano, y unos pocos cometiendo el pecado de ganar mucho dinero con la música. Así que totalmente prohibido escribir canciones que se entendieran y mucho menos que pudieran radiarse en emisoras convencionales. “Canto en inglés, canto en inglés, no entiendo lo que canto porque está en inglés”, sentenciaron Los Nikis con su genial simpleza. Eso fue el movimiento indie, un montón de gente con pretensiones artísticas y directamente olvidables. Pribata Idaho, Sexy Sadie, Vancouvers, Penelope Trip y Amphetamine Discharge eran algunos de los que al menos podrían tener un pase, con Australian Blonde y Los Planetas aspirando eternamente al ascenso a la Primera División. Nunca lo lograron del todo, esa máxima categoría solo fue alcanzada de verdad por Dover. Me van a disculpar, pero solo con mencionarlos se me viene a la cabeza otra frase chistosa que cantó Hank Roever al más puro estilo niki: “El diablo vino a mí y me habló en inglés”.

En los márgenes de lo indie había un montón de ramificaciones. Habría que poner en un extremo a los grupos más ñoños (Le Mans, Family, La Buena Vida, Fresones Rebeldes) y en el lado opuesto a los genuinos punk-roqueros fieles a la senda cazurra de los Ramones, gente como Shock Treatment, P.P.M., La Perrera, Señor No y Nuevo Catecismo Católico.

Había mucha más fauna practicando el género ruidista, desde los que se orientaban directamente al mundo demente (Patrullero Mancuso, Piolines, Cerebros Exprimidos) hasta los que, con pose intelectual, se alineaban con el universo nihilista de Javier Corcobado y el sello Triquinoise. Sin entrar en detalles sobre su atormentado estilo, estos por lo menos tenían la buena costumbre de ponerse nombres fascinantes: Vamos a morir, SuperelvisMil Dolores Pequeños, Bach Is Dead, Ebria Danza, Amor Sucio, Pachuco Cadáver, Los Bichos, 713avo Amor, Vírgenes Adolescentes

Tampoco hay que olvidar a los que, aproximándose al lado heavy de la vida, se ejercitaron en algo parecido a ese rap-metal que tan bien encajaba en los Festivales de tres días: Santa Fe, Psilicon Flesh, El Fantástico Hombre Bala, My Criminal Psycholovers, Tribu-X y, sobresaliendo entre todos con insoportable arrogancia, esos listillos de Def Con Dos, siempre dispuestos a sermonear al personal sobre las más variadas encarnaciones de la tontería mundial, un cajón de sastre en el que podía entrar Alfredo García, Puerto Hurraco, la etapa presidiaria de James Brown, la persecución a Salman Rushdie, Loquillo en su faceta de cantautor y, como Santísima Trinidad del Mal, la religión, la tuna y Yoko Ono.

J. Teixi Band - New CrónicasY mientras los nuevos grupos de los 90 contemplaban
su propio ombligo, los 
veteranos insistían
en algo tan obsoleto como el rocanrol

Por último, y volviendo a Loquillo, rindo homenaje a todos esos roqueros veteranos que pese a tener su fecha de caducidad cumplida se empeñaron en seguir dando guerra durante ese primer tramo de los 90. Menciono a algunos de mis favoritos: Burning, Las Ruedas, Los Ronaldos, Los Del Tonos, ProscritosDesperados, Ilegales, La Frontera, 091, Lagartija Nick, Los EnemigosDomingo y los Cítricos, Surfin’ Bichos, La Granja, los propios Loquillo & Trogloditas y, por último, Javier Teixidor, a quien tengo una admiración especial. Teixi aguantó con los legendarios Mermelada hasta mediada la década y luego se reinventó con la J. Teixi Band. Sigue siendo grande en el nuevo siglo.

Por culpa de Ilegales saco del armario mi colección de entradas

Viernes, 30 de abril de 2010.-
Gira de despedida de Ilegales. Viernes 23 de abril de 2010, día de San Jorge, última oportunidad para los fans madrileños. La cita es en una horrible sala próxima a la Plaza de España

Me iba a poner a escribir una especie de crónica del concierto en plan emotivo, recordando el puñado de veces que he visto a Ilegales… cada vez que presentaban en Madrid un nuevo disco, allí estaba yo sin falta. Para ilustrarlo en plan bonito se me ocurre rebuscar entre mi colección de entradas… y me despisto… me pongo a digitalizar todas las entradas que encuentro… las ordeno por fechas… la crónica de los Ilegales tendrá que esperar.

Con la tarea a medias, saco varias conclusiones. La primera: que a finales de los 80 andaba todo el puñetero día de conciertos. Las entradas lo demuestran, y además había montones de festivales gratuitos de los que no guardé un papelito que apuntale ahora el recuerdo. La segunda: que Ilegales nunca cayó en la trampa de tocar gratis ni tampoco se prodigaban en conciertos colectivos. Siempre tan suyos… presentándose ante el público sólo en momentos especiales y cobrando entrada, como debe ser… pero dejemos a los Ilegales para el próximo día. Voy a poner música, por ejemplo, de uno de sus teloneros de entonces.

En el futuro iré sacando jugo a todas estas entradas, incluso he actualizado uno de mis textos anteriores con mi fetiche número 1, la madre de todas las entradas: Stones, 9 de julio de 1982 en el Vicente Calderón. Pero hoy voy a sacar a pasear unas pocas de las que probablemente de otra manera nunca habría hablado. A finales de los 80 había en España un montón de grupos segundones que peleaban para abrirse camino entre los grandes santones de la movida. Todos esos grupos me motivaban… ya entonces me interesaba más el rock de los 70 que las modas pasajeras que venían de Londres, pero también me gustaba estar al tanto de lo que se hacía por aquí. Y esos músicos locales eran apasionados, se creían lo que hacían… a veces con más voluntad que talento. Así que me calzaba la chupa vaquera con peste a humo y me iba de concierto hasta tres y cuatro noches seguidas… De toda aquella generación solo triunfaron Los Ronaldos, y quizá también se recuerde como grupos de culto (qué mal suena eso) a Surfin’ Bichos y Los Enemigos. Pero había muchos más…

1-XI-86. Mermelada, uno de mis favoritos de siempre, rocanroleros en tierra de nadie y todavía en activo como J. Teixi Band

Potros y Sex Museum en Rock Club19-XII-1987. Los Potros y Sex Museum teloneando a un olvidado grupo garagero… ¡qué revoltosa era entonces la militancia mod!

Teloneros en Rock Club9-III-1988. Cardiacos, La Coartada, Deicidas y Los Flechazos se juntaron en un proyecto colectivo en el que casi todos eran leoneses

Pantano Boas en San Mateo16-IV-1988. The Pantano Boas, ruidistas con estética de Arizona… aunque vinieran de Barcelona

Fiesta Rock de Lux27-IV-1988. Qué buenos eran BB Sin Sed y qué juergas se corrían Los Enemigos y Siniestro Total compartiendo camerino… ¿sería esa noche cuando Julián Hernández abandonó la batería?

Festival en el Rockodromo29-IV-1988. Otro surtido por si ese abril alguien no había tenido suficiente… Los Elegantes eran de los mejores en directo, La Granja irrumpieron con fuerza desde Mallorca, y de Huesca llegaron los Mestizos con su célebre frase “los chicos de provincias somos así”

La Frontera en el Pabellón8-V-1988. Este año empezaron a cobrar un precio simbólico para este tipo de conciertos en San Isidro, que dejaron de ser gratuitos por culpa de la tantas veces recordada trifulca entre fans de Obús y La Polla Records

11-V-1989. Estos Mercenarios tocaban el rock más bestia de Sevilla cuando acompañaban a Dogo, pero se ponían solemnes si se juntaban con Silvio

Entradas del AgapoGaritos y Pubs. El Agapo fue sin duda el sitio más enano de todos los que programaban conciertos… y el más auténtico. Ya'stá y Siroco también molaban, sobre todo para ver a gente guapa como los Flying Gallardos, que luego se reconvirtieron en Red House 

Qué buenas sensaciones revivo con estos simples trozos de papel y algunos nombres que llevan impresos: La Herencia de los Munster, Rock Club, Sala Universal, San Mateo 6, Rockódromo… Algunas de estas van timbradas con avanzadas técnicas anti-falsificación, como en los eventos de postín, otras más bien son fotocopias cutres de bar de Malasaña. A veces compradas por anticipado en Discoplay, a veces gorroneadas en concursos radiofónicos, algunas obtenidas en taquilla tras interminables colas, otras en ventanillas semidesérticas…

Ansia (Mini LP, 1987), lo que sonó ahí arriba

No voy a decir que cualquier tiempo pasado fue mejor, pero… ¡detesto tanto las entradas de cajero automático! Odio pasar por el aro de esas multinacionales de la venta de tickets y su abusivo impuesto revolucionario, llámese gastos de distribución. Miren que yo me ofrezco a ir en persona a retirar la entrada, pero aún así insisten en cobrarme la dichosa distribución… ¡panda de chorizos!