3 canciones de Rainbow (II): Long Live Rock’n’Roll

Jueves, 14 de abril de 2011.-
Pasó la época dorada del rocanrol y llegamos a un punto en que empieza a haber más muertos que vivos: Elvis Presley, Vicente Ahumada, Ronnie James Dio… Incluso si fuera cierto que Elvis fingió su muerte en 1977 y se fue a vivir a una isla privada, es probable que ya haya muerto de viejo en su escondite. Nunca está de más repetir la frase que da título a la siguiente canción, tan tópica, tan vulgar y tan necesaria.

¡Menudo ímpetu el del señor Dio! Lamentablemente también pasó a mejor vida en mayo de 2010, pronto hará un año, pero volvamos a sus momentos de mayor gloria como vocalista. Este disco de 1978 deja claro que Ronnie James llegó a convertirse en el amo de Rainbow. Él era capaz de dar forma a las ideas de Ritchie Blackmore y gracias a él pudo completar un álbum tan potente como éste, salvo por un pequeño detalle: aunque Long Live Rock’n’Roll rebosaba calidad, no había manera de romper en el mercado estadounidense. Blackmore pensó que la solución a este este problema pasaba por suavizar el sonido del grupo, lo que provocó la salida de Dio, que precisamente era el único de ellos nacido en los USA. Empeñado en seguir siendo un satánico como dios manda, Ronnie James se marcha a Black Sabbath para sustituir a Ozzy Osbourne, mientras Long Live Rock’n’Roll pasa a la historia como el punto final a la espectacular primera formación de Rainbow.

Long Live Rock’n’Roll (1978)

La inclusión de Long Live Rock’n’Roll en mi particular trilogía de Rainbow era obligada. Siempre me pareció una canción apabullante, aunque en realidad la verdadera causa fue una pequeña anécdota personal. Fue la típica tontería que se dice para que los niños se callen. Se quejaban de lo pesado que les resultaba este estribillo, y yo les reté: “anda, a ver si sois capaces de contar las veces que el cantante repite Long Live Rock’n’Roll”. Me hicieron caso, y el resultado fue 27. Resulta que tiene una extraña métrica con 3 versos por estrofa y al finalizar cada tercer verso Ronnie James Dio calla y deja que la guitarra de Blackmore enlace con la siguiente estrofa. El video de youtube que pude verse más arriba es de una versión previa de estudio algo más corta, pero en el Long Live Rock’n’Roll definitivo que apareció en el disco el estribillo se repite 9 veces, por lo que empezamos con 3 “larga vida al rocanrol” y después va multiplicando por 3 hasta 6, 9, 12, 15, 18, 21, 24 y 27 “long live” más. Gracias a Rainbow la tabla del 3 ya no tiene secretos para nosotros.

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Gracias, Vicente Ahumada

Domingo, 27 de marzo de 2011.-
Hace unos días escuché en Rock & Gol, o mejor dicho, en lo que queda de Rock & Gol, la noticia de la muerte de Vicente Ahumada, voz y alma del Club Elvis. Ocurrió justo hace una semana, el domingo 20 de marzo de 2011, y lo comentó con bastante congoja Juan Pablo Orduñez El Pirata al lunes siguiente en su espacio matinal. Esa misma tarde Rafa Escalada también le dedicó unas emotivas palabras, deshaciendo a duras penas el nudo que tenía en la garganta.

Vicente Ahumada, haciéndose el misterioso
en los tiempos gloriosos de Rock & Gol 

De aquella sensacional emisora que fue Rock & Gol hasta hace tres años, Escalada y El Pirata son ya los dos únicos locutores que continúan en antena. Ambos se pelean con entusiasmo contra el triste formato de radiofórmula roquera que les encorseta. Y aunque sea roquera no deja de ser radiofórmula, de manera que por mucho que amplíen esa lista cerrada de éxitos que emiten acaban repitiéndolos hasta el hartazgo y, en algunos casos, consiguen que el oyente termine por detestar canciones que siempre le habían gustado. Hace tres años, los locutores programaban lo que les daba la gana y nos ponían tras la pista de auténticas joyas como esta.

Esta se la debo a Vicente Ahumada. También le debo que derrumbara todos mis prejuicios sobre la figura de Elvis Presley y me enseñara a amarlo y disfrutarlo. Los sábados por la mañana temprano, cada uno de sus Club Elvis era una clase magistral que ponía cada canción y cada época de El Rey en el contexto adecuado para que el oyente pudiera apreciar su valor. Tengo muchos de esos programas grabados en cassette, que uno es un atrasado a su tiempo. Me encantaba escuchar sus cronologías de los 50, en las que despiezaba hasta el más mínimo detalle de cada canción: cuándo y dónde se grabó, la fecha exacta de publicación en single, cuál era su cara B, qué día entró en las listas de éxito y cuánto se mantuvo en el número 1… Me hacía gracia cuando se esforzaba en defender las horribles bandas sonoras de los 60, pero sobre todo me descubrió al enorme Elvis que resurgió a partir de 1968. Nunca se lo agradeceré lo suficiente.

Puede que fuera tras recibir a los Beatles en Graceland cuando Elvis Presley se dio cuenta de que debía volver a la escena si quería seguir siendo El Rey. Ya había malgastado demasiado tiempo haciendo el gilipollas en Hollywood con esas tontas peliculitas, así que preparó el Comeback Special que emitió la NBC y luego vinieron In Person At The International Hotel, Back In Memphis, On Stage, As Recorded At Madison Square Garden, Aloha from Hawai… Ya no paró de hacer giras de forma intensa el resto de su vida, e incluso se atrevió a interpretar a algunos de esos jovenzuelos que habían revolucionado el rock, como a los Beatles con Something o a la Creedence Clearwater Revival con Proud Mary.

Elvis On Tour (1972)

De todo ese repertorio de directo, a Vicente Ahumada le gustaba especialmente Polk Salad Annie. Nunca perdía la oportunidad de decir que era la canción que más pedían los oyentes del Club Elvis. En 1969, al poco de que Tony Joe White publicara la original, El Rey empezó a interpretarla. En un principio hacía una versión muy fiel a la del autor, ralentizada y a tope de tensión, poniendo énfasis en las partes habladas y alargándola a cinco o seis minutos repletos de movimientos pélvicos. Unos años después, hacia 1972 y con la banda en plena forma, Elvis la cantaba a toda velocidad, dejándola reducida a apenas dos minutos de intenso rock & soul.

Este era el tipo de cosas que se aprendían a diario en Rock & Gol. Cuando creías que ya lo habías oído todo, llegaba alguno de sus increíbles locutores y te descubría una nueva maravilla que no conocías. Y luego estaban las mañanas de los viernes, cuando Escalada recibía en su programa al Youngie, al Pirata y al Ahumada y se picaban entre ellos a ver quién traía un disco mejor. A última hora se unía Carlos Finally y ya era el no va más. Por cierto, ¿alguien sabe qué es de Finally?

Recuerdo que en algunas de esas reuniones le llamaban Vicente Aaron Ahumada y les daba por meterse cariñosamente con él. Le preguntaban: Vicente, ¿cuánto llevas con el Club Elvis?” y cuando respondía “16 años” no podían contenerse las risas. “¡Eres el Luis del Olmo del rocanrol!”, le decían. Acabaron esos tiempos felices y desgraciadamente el Club Elvis ha vivido dos años de ostracismo hasta este triste final. Vicente hubiera merecido acabar con el programa al pie del cañón.

El Rey y yo tenemos que marcharnos”, solía decir cuando llegaba la hora de despedir cada edición del Club Elvis, a lo que habría que añadir un último Vicente Ahumada has left the building. Thank you and good night”.

Factor rock y factor roll

Viernes, 25 de marzo de 2011.-
Todo el mundo sabe lo que es el Rock, y cada cual lo define como le apetece. Pero, ¿qué es el Roll? Es lo que enrolla la música, lo que la engrasa y hace rodar. Piedras que ruedan, cantos de río, rolling stones… vaya, ya salieron a relucir. The Rolling Stones patentó una fórmula con más Roll que Rock: 20% rock + 80% roll, aproximadamente. Si equilibramos los ingredientes al 50% tendríamos el genuino rock & roll de los 50 en su estado más puro, y si invertimos la proporción iría aumentando progresivamente el tamaño y la pesadez del rock. Por establecer un límite, podríamos ponerlo en AC/DC: 80% rock + 20% roll, un pedazo de roca enorme que genera muchísima energía al rodar. Hard As A Rock, como ellos mismos se definen.

Angus Young es puro rock, pero hay que reconocer que su hermano Malcolm tiene bastante roll. Siempre el Rock y el Roll. Según cambiemos los porcentajes tendríamos como resultado todas las clases de rocanroles posibles que podemos encontrar en el trecho que va entre AC/DC y los Stones.

En cuanto a Bon Scott, enternece verlo con su pose de estrella del rock de andar por casa. Esa sonrisa socarrona representa el punto viciosillo que debe tener el rocanrol. Jugaba a ser Bad Boy vocacional y Problem Child a la fuerza, pero más inocentón que otra cosa… y más sabiendo lo mal que terminaron sus experimentos con el lado peligroso.

Highway To Hell (1979)

Justo mientras manejaba estos vídeos del antiguo cantante de AC/DC he conocido la noticia de la muerte de Vicente Ahumada. Recuerdo que al jefe del Club Elvis le encantaba contar aquella anécdota en que invitó a los australianos a comer paella en algún antro para turistas del centro de Madrid. Venían a promocionar Highway To Hell y les acompañaba Vicente, que trabajaba en la discográfica. Antes de lo de la paella habían grabado un play-back para el programa Aplauso sin saber que iba a ser la última aparición pública del pobre Bon Scott, que murió diez días después en Londres. Esa es la razón por la que este cutreclip de TVE es mundialmente famoso.

Willy DeVille murió el verano pasado y ya no suena en Rock & Gol

Miércoles, 11 de agosto de 2010.-
El 7 de agosto se cumplió un año de la muerte Willy DeVille, ese dandy con aspecto de Capitán Garfio que conquistó al roquerío patrio gracias a unas cuantas estrofas chapurreadas en español. Esta es la más famosa, en la que la pérfida Rosita le robaba su radio, su televisor y hasta su carro.

Primero con su grupo Mink DeVille y luego como solista, Willy jugó a ser el rocker latino que tanto escasea en EEUU. Ya se sabe que los músicos latinos del imperio se dedican a cualquier cosa menos al rock… bueno, en los 50 estuvieron Ritchie Valens, Domingo Zamudio y algún otro… más tarde alguna canción de Stephen Stills, quizá el Rosalita de Springsteen… y poco más. Willy DeVille empezó siendo latino de Nueva York, pero también visitó Nueva Orleans y la frontera Tex-Mex. Quizá lo que menos le interesaba era la música latina al estilo Miami Sound, aunque al final, dado que su carrera se orientaba hacia Europa, acabó cayendo en el tópico caribeño del Demasiado corazón. En fin, no le tengamos en cuenta ese pecado venial.

Willy DeVille
He aquí algunos disfraces: pirata del Caribe, dandy francés, piel roja y señorito de Nueva Orleans

Era en definitiva un latino maqueado y de ciudad, un personaje incomprendido en su país porque se empeñaba en mezclar rock con culturas marginadas, desde el mencionado abanico de latinidades… ¡hasta un disco de temática india! Decía que hacía rock pachuco y explicaba que lo pachuco se define por esa pinta característica de los latinos estadounidenses cuando se esfuerzan en vestir con arrogancia roquera y cierta estética retro. Para empezar, con su grupo Mink DeVille captó la atención en la escena neoyorquina poniendo a sus discos títulos en francés (Savoir Faire, Le Chat Blue, Coup de Grace…), intercalando en sus canciones alguna que otra frase en español y presumiendo de zapatos italianos.

Mink DeVille - Contraportada de Sportin’ Life
La prueba, en la contraportada de Sportin’ Life

Este fue el último disco con el nombre de Mink DeVille en la portada como si fuera grupo. En realidad Willy llevaba ya tiempo funcionando como solista: no hay más que ver cómo el cantante y líder se acicala para chupar plano. Era inevitable que el siguiente, Miracle, ya viniera firmado directamente como Willy DeVille. En Sportin’ Life la banda ya no aparece por ninguna parte, ni en las fotos ni en este videoclip tan ochentero en el que queda claro qué es lo que entiende Willy por vida deportiva.

Recuerdo que el pasado verano de 2009 me enteré de lo de Willy DeVille oyendo Rock & Gol. Ya estaban casi todos los programas de vacaciones, pero a esas alturas de agosto ahí seguía el Club Elvis. Como la crisis arreciaba, Vicente Ahumada no consiguió reunir suficientes súbditos para el tradicional viaje-peregrinación a Memphis y decidió pasar el verano en la radio. Entre Rey y Rey, ese sábado Vicente homenajeó a DeVille poniendo algunas de sus mejores canciones y contando anécdotas sobre el músico recién desaparecido. Creo que fue una de las últimas ediciones del Club Elvis. Pronto llegó la primera debacle de Rock & Gol y el programa quedó fuera. Carlos Finally y la Emisión Pirata también fueron excluidos de la emisora. Un desastre.

Willy DeVille - Sportin’ LifeSportin’ Life (1985)

Si para la temporada 2009-2010 la programación de Rock & Gol fue mutilada de manera brutal, para la próxima ya se anuncian cambios que pueden ser definitivos. De momento, la pareja de supervivientes Oldie & Youngie ya está disuelta; si permanece Rafa Escalada será a cambio de hablar lo menos posible y ceñirse a una lista de canciones. Una pena, pues Rock & Gol ha sido el último reducto de la radio roquera en España. Nuestra gratitud por tanta buena música a Iván Guillén y a Escalada, a Carlos Finally y al Pirata, a Vicente Ahumada y a Alberto Manzano. Vaya por ellos esta canción que habla de ‘the day that music die’ y que alguna cantaron juntos en algún programa.