Tocaron los Cero, ¿qué más se puede pedir?

Jueves, 17 de marzo de 2016.-
¿Alguien en su sano juicio había pensado que volvería a ver a 091 sobre un escenario veinte años después? Puede que sí en sueños o bajo la influencia de algún tipo de sustancia, pero nunca en serio, que ellos siempre fueron muy tajantes al respecto. ¿Es entonces lo de ahora una especie de fraude? Tampoco hay que ser tan drásticos, nos lo tomaremos como un regalo que nos hacen a sus seguidores y un gusto que se dan ellos mismos, que ambos, ellos y nosotros, nos lo merecíamos. Imaginen la emoción en el momento en que salieron a ocupar sus puestos para el Palo cortao… aunque mejor no lo imaginen, véanlo.

Estamos todos más mayores que hace veinte años, pero aún con ganas de rocanrolear. Mantener el ritmo del concierto resulta ahora un poco más trabajoso y sufren un calvario nuestros oídos, ya tan castigados y con el síndrome Brian Johnson haciendo estragos. “Son muchos años de rocanrol”, me dijo hace tiempo un otorrino. Hay algunas costumbres nuevas como lo de grabar con el móvil en alto, muy molesto para quienes estamos detrás, pero lo disculpamos suponiendo que el plasta de turno luego hará públicos sus vídeos. Y gracias al tío del móvil constatamos algo que sigue intacto: el ritual de cantar cada canción de principio a fin, que las letras de 091 fueron siempre muy adictivas.

Queda claro que entonar de memoria sus letras nos hace sentirnos mejores: sabemos qué dijo Calderón, damos la razón a Kant, dudamos como Hamlet, citamos el Necronomicón, silbamos canciones de Charlie Parker… tampoco es que pudieramos improvisar una conferencia sobre todas estas cosas, pero al menos nos suenan de haber escrito alguna vez sus nombres en algún examen. Es solo rocanrol, pero mola más cuando alguien se rebela contra la rima de ‘noche’ con ‘coche’ y escribe que “este es nuestro tiempo / feria de contradicciones, / gritos y silencios / este es nuestro tiempo / un pasado indefinido / presiento un futuro imperfecto”, estribillo de categoría donde los haya. Tipos como José Ignacio Lapido consiguen el milagro de que se note que estuvimos en la universidad, aunque fuera de visita.

091 - Este es nuestro tiempo 1986-1991
Este es nuestro tiempo 1986-1991 (2016)

Esta caja que acaba de publicarse contiene los cuatro discos de la etapa Zafiro, un magnífico repertorio que tuvo que sobreponerse a portadas horribles, producciones lamentables y errores promocionales de todo tipo. Ahora algunas de estas menudencias han podido ser subsanadas en la medida de lo posible, con un sonido mejorado y una edición mucho más digna.

091 - Más de 100 lobos (original)
Ejemplo de disparate artístico marca Zafiro

Para empezar, este feo diseño ha sido afortunadamente eliminado. 091 acababa de fichar por Zafiro y se las prometía muy felices antes de grabar su segundo LP, el primero con esta compañía, pues parecía que apostaban por ellos contratando a un productor de renombre como era Joe Strummer. A la hora de la verdad se asustaron tanto que descafeinaron la mezcla final por su cuenta, rematando el desastre con tan espantosa portada. Fue lo que se dice empezar con mal pie, y tampoco mejoraría mucho la historia con los siguientes tres discos. Según el libreto que viene en la actual reedición, el sonido ha sido remezclado respetando la producción inicial de Strummer y el adefesio de la portada se ha disimulado con una foto del grupo de la época en que trabó amistad con aquel guiri que en los bares de Granada curaba las heridas provocadas por los Clash a base de ‘café zolo, pofavó’.

091 - Más de cien lobos (reedición)
Más de cien lobos (1986, reed. 2016)

Están muy jóvencitos, que de esto hace treinta años… pero volvamos a nuestro tiempo, que es el jueves 10, el viernes 11 y el sábado 12 de marzo de 2016 en una sala Joy Eslava llena hasta la bandera con gente de Madrid y de muchos otros sitios, ventajas de la venta de entradas on-line. Fue una sensación extraña, como ver el mismo concierto con veinte años de intervalo. (*) Lo dejaron en 1996 cuando estaban en su mejor momento y ahora mantienen el tipo, que ya es bastante. Todo sigue igual en la familia, o casi: los primos José Ignacio y José Antonio se mantienen concentrados en lo suyo, serios y distantes; Tacho ha cogido algún quilito, pero en cuanto toma el pulso a la batería casi ni se nota; Jacinto y Víctor, que eran los hermanos pequeños del grupo, ya peinan alguna cana. Casi diría que es el detalle más doloroso de esta Maniobra de resurrección, comprobar que los dos chicos se han hecho mayores. Les pongo una del Último concierto para que vean y comparen.

Esta es otra de mis favoritas y casualmente la única de Más de cien lobos que tocaron el otro día. De toda la remesa de CD’s de 2016 es probablemente el álbum que ha salido más beneficiado y, ahora que es un gusto escucharlo, no estaría mal que incluyeran alguna otra en el repertorio de la gira. Caprichos aparte, no pierdan la oportunidad de acercarse a verlos porque están agotando el papel en casi todas las plazas. Sepan que este espejismo solo durará hasta que acabe el año, así que si no hay entradas en su localidad, la ocasión bien merece un viaje al pueblo de al lado. Esto no ha hecho más que empezar y se auguran noches memorables.

Entrada 091 viernes 11/03/16 Joy Eslava
La entrada del viernes 11 de marzo

(*) ¿Cómo han conseguido recuperar las cosas más o menos en el mismo sitio veinte años después? “Andando despacio, hablando del tiempo que nos toca vivir / siguiendo un camino equivocado que no tiene fin”. Sirva esto a modo de epílogo y como excusa para abrir otra ventanita con la tercera noche en Joy, que era la que nos faltaba. Encontré este vídeo a última hora y no he podido resistirme a ponerlo. Fue uno de los momentos más emocionantes del concierto, no me canso de verlo.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Un respeto para los veteranos del Vietnam”, que fue publicado originalmente el lunes 6 de mayo de 2013.

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Lapido, contento; Quique, eufórico

Viernes, 28 de noviembre de 2014.-
Esa es la impresión que dieron el pasado sábado en La Riviera. Después de varios años colaborando en las dos direcciones, a Quique González y a José Ignacio Lapido se les ocurrió hacer una gira juntos. No ha sido una gira cualquiera sino un proyecto serio y concienzudo, planificado con ilusión de principiantes. Es una lástima pensar que ¡Soltad a los perros! esté ya casi acabando, porque lo que vimos en Madrid fue un show bueno de verdad. Seguro que este fin de semana en Granada y Sevilla será todavía mejor. Me gustaría pensar que en adelante habrá más oportunidades.

Siempre es un gusto contemplar sobre un escenario a dos de nuestros roqueros favoritos, pues en el peor de los casos está asegurado un 1 + 1. En este caso el resultado ha ido mucho más lejos. Esta aventura que se han inventado Lapido y Quique González tiene la virtud de ofrecer una versión mejorada de cada uno de los dos artistas. Puede que el momento que recoge este vídeo de aquí debajo fuera un posible punto de partida.

Las vidas artísticas de esta gente ya se habían cruzado unas cuantas veces, pero quizá aquella noche en el Auditorio Manuel de Falla con el público de Granada puesto en pie pudo saltar la chispa. Esta noche vuelven al lugar del crimen, aunque esta vez Lapido no será el invitado local en el concierto de un forastero. En esta ocasión los granaínos podrán contemplar un acontecimiento inédito desde 1996: al maestro Lapido tocando la guitarra en un grupo. La vez anterior fue en Maracena un 18 de mayo, en el Último Concierto de 091… como pasa el tiempo.

Quique González y José Ignacio Lapido - ¡Soltad a los perros!
Dos solistas en una gira con espíritu de grupo

Pues sí, en realidad lo que los dos tipos de la foto han hecho para esta gira es montar un grupo. Justo lo contrario que lo que se suele hacer en una gira de dos. Normalmente se establecen turnos: empiezo yo con mi grupo y toco veinte minutos, luego sales tú otro ratito con tu grupo, y en ese plan. ¡Soltad a los perros! no funciona así. Cada uno eligió algún músico de confianza, buscaron el puñado de canciones más adecuado en el repertorio propio y en el ajeno y una vez confeccionada la lista se encerraron un mes en un pueblo perdido de la Alpujarra para ensayar. O sea, lo que suele hacer un grupo cuando prepara una gira.

Antes de seguir adelante, volvamos a los antecedentes. Si el vídeo de más arriba mostraba una canción en la que Lapido se encontraba con Quique, veamos ahora este otro instante en el que Quique se encontró con Lapido.

Hay que remontarse a unos cuantos discos atrás, cuando Quique González se atrevió a grabar una versión de Algo me aleja de ti. José Ignacio Lapido recogió el guante e invitó a Quique a cantar una canción con él en su siguiente disco. En medio de ningún lado fue la elegida y desde entonces muchas veces han aprovechado la oportunidad de subirse juntos a un escenario. Así hasta dar forma a la idea de la gira conjunta. Vamos, que estos dos personajes estaban condenados a encontrarse.

José Ignacio Lapido - De sombras y sueños (2010)
El disco de Lapido en que colaboró Quique

Al principio el show arranca como un partido de tenis, alternando perros mágicos de Jose con daiquiris de Quique. Después de tres o cuatro juegos manteniendo el saque, pareció que el concierto se decantaba hacia el lado González, pero en el tramo final volvió a equilibrarse con una racha dominada por Lapido.

Quique González y Lapido en La Riviera
Dándolo todo en La  Riviera

El reparto daba un poco igual, pues casi siempre el autor de cada canción dejaba al otro asumir parte del protagonismo. En general, a Quique González se le notaba con muchas ganas de soltar la guitarra y cantar mientras que Lapido, más liberado del micro, pudo hacer unas guitarras solistas extraordinarias. El resultado final fue un riguroso empate a doce, como demuestra este set list que he encontrado por ahí.

¡Soltad a los perros! - Set List

Como puede verse, Lapido escogió canciones de casi todos sus discos, destacando las tres imprescindibles de Cartografía y otras tres de De sombras y sueños, probablemente a petición de Quique. Por su parte, éste se concentró sobre todo en La noche americana, quizá porque aquella etapa suya tan a lo Tom Petty acompañado por los Taxidrivers sea la más asimilable al estilo de su compañero de gira. También hubo varios medios tiempos de Daiquiri Blues, alguna vez citado por Lapido como su disco favorito del madrileño, otras más recientes de Delantera mítica y hasta Clase media, el último single.

Quique González - La noche americana
Con cinco canciones, este fue el disco de la noche

La banda sonó en todo momento muy compacta, apabullante en las partes más guitarreras. Era como si se conocieran de toda la vida, una panda de amigos participando del abundante buen feeling que transmitían los dos jefes. Tras tomarse un respiro al final del bloque principal con una canción acústica para cada artista, la intensidad fue subiendo a lo largo de los bises para culminar en todo lo alto. Primero con el merecido recuerdo a los 091, un Nubes con forma de pistola elegida para deleitar a los más nostágicos. Es una joyita de Todo lo que vendrá después, del último disco en estudio de los cero y poco tocada en directo, pero esta vez supo deliciosa tras la pausa. Obligado a estar a la altura, Quique tuvo que poner en juego Vidas cruzadas. En pleno subidón, prácticamente se desentendió de cantar, cediendo la iniciativa a Lapido y empujando hacia el micro a los guitarristas Víctor Sánchez y Pepo López, para que se hicieran una estrofa cada uno. Para rematar, la maravillosa Cuando el ángel decida volver y un ¿Dónde está el dinero? con toda la caña del mundo para dejar La Riviera patas arriba. Esto no fue en Madrid, sino en Avilés, pero sirve para hacerse una idea.

Y acabó Quique gritando como un poseso ¡Soltad a los perros! hasta la nota final, para que ni un alma pudiera escaparse de la sala antes de tiempo. Terminado el concierto, los músicos saludaron mientras como sonido ambiente se escuchaba el Hound Dog de Elvis etapa Las Vegas. Bonito detalle rematado por el consabido “Elvis has left the building…“, ahí ya nos podíamos marchar. Los que hemos tenido la suerte de estar allí podemos presumir de haber visto a un mejor Quique y un mejor Lapido. Ojalá pudieran alargar la gira o, al menos, publicar el disco en directo que permita que esto perdure como algo más que un grato recuerdo.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “El éxito invisible de Lapido”, que fue publicado originalmente el jueves 27 de octubre de 2011.