Nuestro mea culpa por Manolo Tena

Sábado, 16 de abril de 2016.-
En este blog, empeñados como estamos en reivindicar a los héroes del rock español, nunca se habló de Manolo Tena. Solo se le mencionó un par de veces y así como de pasada. En A70, donde tantos pioneros de nuestro rocanrol fueron recordados con cariño, nunca apareció Alarma!!! y apenas se citó a Cucharada alguna vez de carrerilla dentro una ristra de nombres. Aquí donde hasta de forma insensata nos gusta defender a un tipo como Ramoncín, donde nos rebelamos al vilipendio absurdo al que le somete el talibanismo roquero y los guionistas de laSexta, jamás se nos ocurrió hacer nada parecido con Manolo Tena. Incluso alguna vez hemos reído las gracietas que ‘el club de la comedia’ de turno hacía sobre su persona. Imperdonable. Si alguno de ustedes se siente concernido por estas palabras, les invito a unirse con nosotros a reflexionar sobre el asunto durante los tres minutos que dura esta canción. Piénsenlo mientras miran a la chica.

La contemplación de la muñequita hace volar la imaginación, como si fuera una danza en homenaje a Tena. Hace tiempo que un amigo me envió este vídeo y me encantó. A falta de material audiovisual de Cucharada no nos parece mala idea: semejante animación para una letra así debe de ser obra de un genio o de una mente perversa. Ni siquiera se ve por ahí un triste playback para la tele y, aunque salen en la banda sonora de Nos va la marcha, juraría que al final su actuación se quedó fuera de tan legendaria película. Para rematar, las fotos de esa época son tan escasas que esta que se hicieron en un water fue aprovechada por partida doble para portada y contraportada de su primer single. Empecemos por la contra para ver los créditos: produce Mariscal Romero y es una de las primeras referencias de la entonces llamada Serie Chapa, cuando todavía Zafiro conservaba el logo de la CFE (Compañía Fonográfica Española).

Cucharada - Social peligrosidad (contraportada)
En la contraportada se aprecia mejor la cisterna

En cuanto a las canciones, son las mismas dos que aportaron al recopilatorio Rock del Manzanares (Viva el Rollo Vol.2)… y aquí tenemos la prueba escrita de que lo que está sonando se titulaba Social Peligrosidad. Estos días se ha repetido hasta la saciedad que la primera canción firmada por Manolo Tena se llamaba ‘Peligrosidad Social’. Error: en realidad ese era el nombre de uso común para referirse a la reforma que el tardofranquismo se inventó como lavado de cara para su vieja Ley de Vagos y Maleantes, aunque en definitiva era el mismo engendro legal que permitía que cualquiera que tuviera un lejano aspecto de vagabundo, mendigo, trapichero, puta o maricón podía ser llevado directamente a comisaría. La canción tiene el título dado la vuelta porque Manolo escribía de forma muy cuidadosa y le gustaba jugar con el orden y la sonoridad de las palabras. No cabe duda de que Social Peligrosidad queda mucho mejor y añade mayor contundencia al tono de protesta progre.

Cucharada - Social peligrosidad (Single)
Social Peligrosidad (Single, 1978)

En la misma onda lumpen y suburbial se movía la cara B, que hay que decir que estos chicos de Cucharada eran muy atrevidos tanto en su puesta en escena como en las cosas que contaban en sus canciones. El toque de crítica social era casi obligatorio en el paisaje artístico de esos primeros años de la transición, pero en este single de presentación ya quedaba claro que ahí había un letrista muy personal: tan alejado de la solemnidad y pesadez del cantautor al uso como de la procacidad cavernícola del roquero de barrio. Este Libertad para mirar escaparates es una cancioncilla mucho más ligera y simpática que anticipa el estilo en que se va a encuadrar el grupo: crítica social sí, pero desde la burla y la parodia. Aquí todavía no llegan a tanto, pero hay un punto de ironía y lucidez pocas veces visto en los grupos de su generación.

No se asusten por la parte hablada del principio. Lo que ocurre es que este audio no está sacado de la cara B del single, sino que pertenece a uno de los cortes del segundo volumen de Viva el Rollo, que tenía como marca de la casa la inclusión de una especie de cortinillas chistosas entre canción y canción que prácticamente se fundían con la música. Se notaba ahí la mano del Mariscal Romero, pues en lugar de facturar una recopilación al uso el Mariscal le dio vidilla al disco añadiéndole el ritmo frenético propio de sus programas de radio.

Rock del Manzanares - Viva el Rollo Vol. 2 (1978)
Así era el Rollo, siempre con un tipo de la
Brigada Político-Social al acecho

La escucha de este Rock del Manzanares resulta entrañable. Aunque la grabación suena horrible, como una maqueta tirando a cutre, refleja con bastante fidelidad esa incipiente escena roquera madrileña que estaba pidiendo a gritos una oportunidad para abrirse camino. Con el Mariscal ejerciendo de maestro de ceremonias, el disco sirvió como carta de presentación para que los jefazos de Zafiro conocieran a cinco de los posibles grupos que podrían estar en la parrilla de salida del proyecto Chapa Discos. Muchos fueron los llamados y pocos los elegidos, pero finalmente Cucharada consiguió entrar en el corte. Se hicieron esperar casi un año, cayeron bajo el paraguas productor de Teddy Bautista y pudieron volver a grabar Social Peligrosidad en mejores condiciones tal como se escucha en el vídeo de la bailarina, quedando Libertad para mirar escaparates como rareza de cara B para rellenar el espacio sobrante de la TDK de 60. Un bonus track mítico de Viva el Rollo. Porque, déjenme decirles, por si no había quedado suficientemente claro, que Manolo Tena perteneció al Rollo y que ningún músico con origen en ‘el rollo’ pudo ser jamás admitido en ‘la movida’.

Cucharada en directo
¿Cómo iban a ser de la movida unos tíos así?

Hay que insistir en esto porque esa tontería de ‘la voz de la movida’ es otra de las memeces que hemos tenido que soportar una y otra vez en estos días de loas y alabanzas al músico muerto, loas y alabanzas que pocas veces recibió en vida porque, no nos engañemos, Manolo Tena solía caer bastante mal. La Movida, así con mayúsculas, estaba integrada por gente encantada de conocerse: ‘auserones’ narcisistas contemplando en el espejo lo guapos que eran, ‘alaskas y anacurras’ exhibiendo su look importado de Londres, tipos carismáticos capaces de convertir en arte un ‘bigotito glutamato’ o una ‘poch pinza’. Si gente más cercana generacionalmente como Antonio Vega o Enrique Urquijo no pudo ajustarse al perfil, mucho menos Manolo Tena. ¿Cómo iba a ser de la movida un tío tan complicado, alguien a quien tantas veces se le derrumbó la autoestima?

No hace falta relatar aquí la carrera de Manolo Tena, su ascenso al estrellato, sus pérdidas de rumbo y caídas al infierno. Resulta que hace unos pocos meses él mismo decidió dar la cara para contarlo todo en primera persona, sin ahorrarse ni un detalle escabroso y juzgándose a sí mismo con una crudeza que ahora pone la piel de gallina. Un extraño en el paraíso: aquí lo tienen.

En septiembre de 2015 presentó su nuevo disco, Casualidades, pero no le hicimos mucho caso. TVE emitió en noviembre este documental y se nos olvidó verlo. Ya no nos interesaba mucho Manolo Tena. Hace un par de semanas, cuando volvieron a emitirlo el día de su muerte, sí que lo vimos con un nudo en la garganta y nos sentimos un poco culpables. El simple hecho de que tanta gente del negocio se pusiera ante la cámara para aportar unas palabras de apoyo a su regreso discográfico demuestra que, pese a todo, Manolo Tena era apreciado y, a su manera, querido por sus compañeros de profesión.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “La Romántica Banda Local, tiempo de barbas y chaquetas de pana”, publicado originalmente el viernes 6 de abril de 2012.

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Unas lagrimillas por Krahe vol. I

Sábado, 18 de julio de 2015.-
Qué tío el Krahe, siempre tan puñetero. ¡Mira que morirse en pleno mes de julio! Era el peor mes posible para dejarnos huérfanos de sus canciones, así que ahora estamos en plena ola de calor repasando su discografía, que no pega nada con la temperatura. Lo demostrararé con unas cuantas canciones por las que tengo debilidad. No son las típicas Villatripas, La hoguera, Un burdo rumor ni El cromosoma que ahora todo el mundo menciona (“Van de boca en boca, son la comidilla”). También me gustan, claro, pero se han citado ya tanto que prefiero otras más selectas, esas en las que alguna vez descubrí una frase digna de ser memorizada para después atizársela a cualquier incauto a las primeras de cambio. Canciones que son “harina de otro costal”.

Huevos de corral tiene una estructura muy común en las letras de Krahe: un tema general (en este caso: usos y costumbres que en tiempos de Franco eran más auténticos), un tema concreto por estrofa (1ª: la religión: “hostias de corral”; 2ª: el parlamento: “leyes de corral”; 3ª: el sexo: “polvos de corral”; 4ª: los entierros: “fosas de corral”), rimas repetidas (por ejemplo: costal-corral”), penúltimo verso sobre su propia experiencia en el asunto (“yo ya/no lo he probado”) y verso final desternillante (muy bueno el de la 3ª estrofa: “no me extraña que / tanto ojete esté / a la virulé”). Desde que la escuché por primera vez le tengo especial debilidad. Seguramente fue en directo, pues es de una época en que todavía duraba el veto a Javier Krahe, de forma que sus discos solían hacerse esperar más o menos un lustro y sus conciertos se celebraban en catacumbas. Recuerdo que una vez lo vi en los sótanos del Teatro María Guerrero para quitarme el mono. Como publicaba poco, su repertorio de directo solía estar repleto de canciones que todavía no habían sido grabadas y por ejemplo este Huevos de corral llegó a hacerse popular mucho antes de ser incluida en Versos de tornillo. Recuerdo que escuchar en vivo una letra nueva de Krahe provocaba una sensación de vértigo, cada frase era una aventura en la que no sabías el quiebro con que te iba a sorprender el autor. Esta en concreto conseguía al final de cada estrofa la carcajada del público en un in crescendo perfecto: risas de grado uno para la primera estrofa, luego de grado dos, grado tres y por fin la risotada de grado cuatro para la última rima: “me imagino que / más de uno se fue / por el w.c.”. Esta y la del ojete, siempre tan celebradas en sus conciertos, me las apunto en la antología de frases favoritas.

Javier Krahe - Versos de tornillo
Versos de tornillo (1997)

Distanciado cuatro años desde el anterior, este CD fue el último que publicó Lollipop, discográfica que le sirvió para ir tirando en los malos tiempos. Después todo fue yendo a mejor con 18 Chulos, el sello creado a modo de cooperativa para que gente como Wyoming, Pablo Carbonell, Javier Ruibal y el propio Krahe pudieran grabar sus discos cuando les viniera en gana. Qué casualidad, se tuvo que marchar Felipe González de La Moncloa para que esta panda de amiguetes fundara la empresa que los liberaría de toda atadura. Aunque los políticos del PP suelan llevarse de calle el título de enemigos de la libertad de expresión, si hablamos del Caso Krahe la ecuación es bien simple: cuanta más pasta manejaban los ayuntamientos del PSOE más férreo fue el veto a Javier Krahe. Mientras el artisteo más próximo al establishment vivía de lujo gracias al generoso reparto del presupuesto en fiestas patronales, Krahe se quedaba a dos velas. Y es que a quién se le ocurre relacionar a Manitú con el presidente González, el mismo que con el tiempo llegaría a ser conocido como El Dios entre sus propios ministros. Esa etapa de desconcierto se tuvo que hacer bastante cansina, lo que se refleja en algunas letras que rezuman escepticismo, también político.

He aquí otra frase para enmarcar: “Un viejo residuo / tengo de individuo / que en vez de a la cola de ir a votar / me lleva al bar”. Toma ya, otra lección para los compañeros de profesión más proclives a poner su firma en manifiestos (*). Vaya por delante pertenece a su tercer disco, el último que hizo bajo el paraguas de la todopoderosa CBS. En el momento en que ocurrieron los sucesos de Cuervo ingenuo tuvo que cundir el pánico en los despachos de la major y no supieron qué hacer con el apestado. Cuando en el mundo civilizado un artista es atacado por el gobierno, su discográfica pone en marcha la maquinaria promocional para hincharse a vender discos, pero amigos, esto es España. Bloqueada por sus miedos y cortedad de miras, nuestra CBS optó por evitar problemas y pasó totalmente de Javier Krahe.

Javier Krahe - Corral de cuernos
Corral de cuernos (1985)

Aunque, bien mirado, antes de que el gobierno del PSOE le censurara ya se había adelantado la propia CBS mutilando una de sus canciones. En Corral de cuernos aparecía una especie de himno raro dedicado a Madrid titulado El hombre y el oso y el madroño, que en el estudio perdió de cuajo su última estrofa, total por un “tú pásame la chi-na-na chi-na-na chi-na-na, tú pásame la chi-na-na que vamos a fumar” a ritmo de chotis. Esa es otra de sus señas de indentidad: incluir estridencias que causaran impacto en boca de un señor tan serio como él. Así fue desde el principio, no en vano el salto a la fama le llegó a Krahe por el camino de la palabra gruesa: Marieta=gilipollas y San Cucufato=cojones fueron los platos fuertes de su primer disco. Y aquella vez a los amos de CBS no les importó, o quizá ni se enteraron.

Javier Krahe - Valle de lágrimas
Valle de lágrimas (1980)

Disculpen, pero ya ha sido bastante cansado tratar el asunto político como para toparse ahora con la iglesia, que es lo siguiente que toca al tratarse de otro de los temas recurrentes de su cancionero. Mejor lo dejo por hoy, que hace mucho calor. Haré una pausa para echar unas lagrimillas por Krahe, las de la portada de su primer disco, mientras escuchamos la canción fundacional de su carrera, la que interpretó en el programa de Tola ante millones de espectadores convirtiéndose en el primer ser humano que se atrevió a decir “gilipollas” en TVE sin apenas pestañear. Aquí tienen la versión en directo de 1988, con la banda desparramando un divertido arreglo como de orquesta de pueblo.

(*) Un apunte de agosto de 2015: Mientras seguía escribiendo leí cosas muy bonitas sobre Javier Krahe. Como lo de A70 ha sido cualquier cosa menos una necrológica, les enlazo una que me emocionó especialmente porque mencionaba la ternura como característica fundamental de sus letras, algo que nunca se me habría ocurrido. Aquí me enteré de que en su etapa final Krahe abandonó sus férreos principios abstencionistas y decidió apoyar con su voto a un partido de nuevo cuño, incluso permitió que su líder más prominente se subiera al escenario de Galileo a cantar con él. Qué pena dio ver a nuestro querido Krahe dejándose utilizar por un tipo tan ávido de poder, pero lo interpretaremos como un episodio más de esa sagrada manía suya de hacer en cada momento lo que le diera la real gana. Según dijo, ni su voto ni su apoyo eran incondicionales. Mi impresión es que Krahe les habría dado su merecido en forma de canción si llegan a acomodarse en sus poltronas, pero eso ya nunca lo sabremos. Siento vergüenza ajena por el oportunismo tuitero de las Carmenas, los Iglesias y hasta del tontaina ese de IU intentando apropiarse de la figura de Krahe. Qué gente tan ventajista, saben que ya no puede responderles con una rima.

Este serial sobre Javier Krahe se completa con Este otoño Krahe no toca en Galileo, Unas lagrimillas por Krahe vol. II y Unas lagrimillas por Krahe vol. III.

Nos vamos viniendo viejos

Domingo, 18 de enero de 2015.-
Cada vez que se estrena mes de enero es inevitable alarmarse un poco por cómo pasa el tiempo. Quizá por eso me vino a la cabeza una canción de Pablo Milanés sobre lo rápido que avanzan los años… aunque quizá argentinizando la frase con un giro tomado de Pappo Napolitano. No estoy seguro, serán las imprecisiones de memoria propias de la edad. También quería poner remedio a otro olvido imperdonable: en el texto anterior ni siquiera mencioné el contenido del vídeo que aparecía. Nunca antes había pasado y como eso no puede ser, aquí lo tienen repetido. Como a Milanés, a estos gallegos también les preocupaba la vejez.

Esta maravilla pertenece a la época en que los grupos de rock, mal que bien, podían salir en la tele… y eso que solo había un par de canales públicos. Se pensaba erróneamente que cuando llegaran las privadas habría más donde elegir, que sería el colmo de la diversidad. Ocurrió todo lo contrario, todo se fue uniformando hasta que todas las cadenas acabaron replicando hasta la náusea tres o cuatro programas clónicos. Cuando solo estaba la tele única podía uno encontrarse con tesoros no demasiado escondidos como este Plastic, un milagro producido en los estudios de TVE en Barcelona donde un grupo podía presentarse en el plató disfrazado de ZZ Top y repetir decenas de veces en su estribillo una palabra malsonante. A pesar de las barbas postizas podrán fácilmente reconocer a Siniestro Total, mientras que el título de la canción de tan escuchado ni hace falta escribirlo. Ya entonces decían sentirse viejos, pero vistos hoy qué jóvenes estaban. La canción era del disco en que afirmaban haber visto la luz y les dio por abrazar el blues eléctrico en sus diferentes modalidades. Asusta un poco ver la fecha que sale entre paréntesis.

Siniestro Total - Me gusta como andas
Me gusta cómo andas (1988)

Qué bueno era aquel Plastic con su amable tono escatológico. Los tres presentadores eran un pijo, un punki y una tía macarra que se permitían ser un poco groseros pero sin pasarse, como para no enfadar a los columnistas del ABC. No se qué fue del punki, pero el pijo Tinet Rubira se convirtió en exitoso productor de programas de TV y la bastorra Marisol Galdón no se ha apeado desde entonces de los medios, últimamente incluso en el género de la tertulia política a grito pelado. Por allí desfilaron los mejores grupos de finales de los 80 y en ese decorado como de almacén abandonado se pudieron sentir cómodos para cometer toda clase de tropelías. Aunque el presupuesto solo diera para playback allí estaba permitido hacer el gamberro y muchos lo aprovecharon. Siguiendo el hilo de youtubes podrán encontrar auténticas joyas del género, con mención especial para un tal Robe Iniesta que se presentó en sociedad a pecho descubierto cantando una jota extremeña bastante pasada de rosca. En solo tres minutos se vio que ese chico llegaría lejos… pero volvamos a Siniestro.

Los de Vigo siempre fueron unos chicos muy divertidos y simpáticos, pero además en esa etapa habían madurado musicalmente y estaban justo en vísperas de alcanzar su punto de mayor éxito comercial. Juntando esos ingredientes se pude decir que eran un chollo para cualquier programa de televisión que les llamara, razón por la cual salían en la tele más que ningún otro grupo de su onda. Así que cogieron esa misma canción y se plantaron en El peor programa de la semana, un show nocturno de La 2 con un joven presentador que quizá les suene.

Si en un programa estaba Wyoming por ahí cerca andaría el Maestro Reverendo, que les ayudó a preparar una deliciosa versión acústica que ellos interpretaban sentados en taburetes como si fueran flamencos. Ángel Muñoz El Reverendo, habitual productor y arreglista de Siniestro, añadió con su acordeón el toque de buen gusto y cierto aroma pantanoso… ya que la canción habla de burdeles, que al menos fueran de Nueva Orleans. Quedó la cosa tan chula que no tuvieron más remedio que incluirla años después entre las rarezas de un triple CD.

Siniestro Total - Quienes somos
Quiénes somos, de dónde venimos, a dónde vamos (2002)

Esta antología formaba parte de los fastos con los que Dro-Warner celebró el vigésimo aniversario de Siniestro. El contenido se organizó dedicando un CD al presente (quiénes somos), otro al pasado (de dónde venimos) y un último sobre posibles caminos que podría tomar el grupo en adelante. Esta actuación de El peor programa de la semana se incluyó por meritos propios entre las marcianadas del tercer CD, que sobra decir que era el más interesante.

Siniestro Total - A donde vamos
CD en el que venía el 'Cuánta puta' acústico

Han pasado los años. El Reverendo nos abandonó hace tiempo (vaya desde aquí nuestro recuerdo) mientras Siniestro, El Gran Wyoming y todos en general estamos mucho más mayores, como en la canción de Pablo Milanés. Aunque suene a disculpa, déjenme que aclare que no la conocí por su autor sino por la versión de Calamaro, que a su vez se la escuchó a Sumo. El muy perverso de Luca Prodan, que no tenía intención de envejecer, cambió el verso en cuestión por “nos vamos poniendo tecnos”. ¿Qué querrá eso decir? En todo caso, una vez descartado lo de morir joven como Prodan, será mucho mejor envejecer con dignidad que volverse tecno.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “ZZ Top, blues rock de barba creciente”, que fue publicado originalmente el miércoles 25 de noviembre de 2009.

Sesentón rico, sesentón pobre

Domingo, 1 de julio de 2012.-
Este pasado mes de junio me acerqué a ver un par de conciertos (¡oh, milagro!) y, por pura casualidad, en ambos casos se trataba de glorias del rocanrol que comenzaron su carrera discográfica en 1971. Sé que comparar siempre resulta un poco feo, pero no está en mi ánimo poner bien a uno y mal al otro. Disfruté a tope con los dos veteranos, dieron conciertos magníficos y exhibieron su amplia sabiduría musical sobre las tablas, sin embargo no me resisto a exponer algunos datos que abren un abismo entre ellos. Dos maneras de mantener viva la llama del rocanrol, muy distintas pero igual de dignas. Empezaré por el roquero rico.

El roquero rico nació en los EEUU y lleva muy a gala ser de una pequeña ciudad del estado de Nueva Jersey llamada Asbury Park. Tiene 62 años y debutó discográficamente en 1971 con un disco que precisamente se llamaba Saludos desde Asbury Park, New Jersey, con un coqueto diseño de portada en forma de tarjeta postal. Su concierto de 2012 en Madrid se celebró en el muy señorial Santiago Bernabéu ante unos 50.000 espectadores (por poner una cifra redonda, diez mil arriba, diez mil abajo), totalmente rendidos a sus pies a pesar del horroroso sonido provocado por el rebote contra la cubierta del mencionado estadio. Me tocó verlo desde muy arriba, en el tercer anfiteatro, justo en el interior de un torbellino de ecos que convertía en tarea imposible reconocer las canciones hasta bien avanzada la primera estrofa. Calculo que mi localidad estaría alejada a más de 100 metros del escenario y más arriba de los 30 metros de altura. Digamos que el precio medio de la entrada estaba en unos 80 euros, sin entrar en detalles sobre los odiosos gastos de distribución. Aunque no haga falta decirlo, el roquero rico se llama Bruce Springsteen. El tío es tan excesivo que, para no desentonar con esta colección de cifras, disfruta dando conciertos que superan las 3 horas y 30 canciones. En Madrid el marcador final ascendió a 33 canciones en 3 horas y 48 minutos.

Greetings from Asbury Park, N.J. (1971)

La banda con la que toca actualmente es la E Street Band, la misma que con mínimas variaciones le ha acompañado desde sus comienzos. Tras un par de retoques en los músicos que grabaron los dos primeros discos, la alineación titular de la Banda de la Calle E quedó fijada en 1975. Desde entonces nadie ha abandonado el grupo salvo por fallecimiento, y por el contrario se ha ido incorporando gente hasta completar la lujosa banda de estadio que es hoy.

Mi foto favorita de la E Street Band, allá por 1980

Habrá tiempo de repasar todos esos nombres, pero de momento cito dos. El único músico que se mantiene con Springsteen desde el primer disco es el bajista Gary Tallent, el que sale sentado en la foto igual que el boss. En cuanto a deserciones, sólo Little Steven se permitió una vez el lujo de marcharse voluntariamente, precisamente la mano derecha del jefe, pero en la refundación de la banda que tuvo lugar en el 2000 regresó para quedarse.

El vídeo que he puesto ahí arriba pertenece a ese momento crucial de finales 1975 en que echaba a rodar la formación definitiva de la E Street Band, la misma que había grabado Born to Run. Era la primera vez que visitaban Europa y dieron un concierto apoteósico en el Hammersmith londinense. He elegido Quarter to Three, versión de Gary U.S. Bonds que todavía siguen tocando de vez en cuando, porque al final se encienden todas las luces que tiene la sala (pocas) y se pueden distinguir las caras de los músicos. Qué jóvenes están…

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Cambio de tercio, vamos con el roquero pobre. Por seguir con el paralelismo, también pongo una actuación de 1975. Increíblemente, estos tipos tocaron en Madrid en la última primavera de Franco… ¿Cómo pudieron permitirlo? Supongo que la cúpula dirigente andaría tan preocupada por la inminente muerte del dictador que algún hombre de las praderas infiltrado en la tele pública consiguió colar a estos cuatro peludos irlandeses en el Teatro Monumental para grabarles un especial de TVE sin que nadie se diera cuenta.

El roquero pobre nació en Belfast y tiene los 60 años cumplidos desde finales de 2011. A pesar de ser de Irlanda del Norte, fue reclutado para su proyecto por un irlandés del sur que en 1971 iniciaba carrera en solitario y tocó junto a él nada menos que 20 años. Su reciente concierto en Madrid tuvo lugar en la Sala Arena, un local que no hace mucho tuvo nombre de marca de cerveza. El caso es que en ese sitio los conciertos se ven y se oyen razonablemente bien, pero no deja de ser raro que en su planta de arriba haya una peluquería de Llongueras y que a las once y media te echen a patadas porque a las doce en punto el chiringuito se transforma en discoteca chunga. Total, que el concierto no pudo extenderse más allá de 1 hora y 3 cuartos (no les dejaron hacer bises). Siendo generosos, digamos que éramos unos 300 espectadores (cien arriba, cien abajo) que pudimos movernos a placer por la sala y acercarnos a menos de 2 metros de esta leyenda del rocanrol, con el consiguiente reventón de tímpanos. El precio oscilaba entre 22 y 25 euros, dependiendo de si comprabas tu entrada en Escridiscos o lo hacías en algún punto de recaudación abusiva de gastos de distribución.

Rory Gallagher (1971)

No, el roquero pobre no es Rory Gallagher, sino su inseparable bajista Gerry McAvoy. Su grupo actual se llama Band of Friends, un nombre muy poco pretencioso porque su modesto objetivo es tan simple como celebrar el repertorio de Rory, o sea A Celebration of the Music of Rory Gallagher. Resulta que más de tres lustros después de la muerte del amigo, Gerry ha encontrado a un tipo holandés que puede ocupar con solvencia el lugar que sobre el escenario correspondía al difunto. Ya hablaremos de este mocetón que toca como Gallagher, canta como Gallagher, se peina como Gallagher e incluso se atreve a vestir camisa de cuadros en pleno mes de junio en Madrid.

Una foto de cuando los dos colegas solían tocar juntos

En fin, que ole por Gerry McAvoy que ha sido capaz de juntar a varios centenares de madrileños que todavía nos acordamos de su música. ¿Les parece poco? A mí me parece una pasada. Se nota que Rory sigue siendo muy querido en España, quizá porque tuvo las narices de venir a vernos en un año tan señalado como 1975. Su especial de una hora en TVE, pese a la lógica precariedad de imagen y sonido, da una buena pista sobre lo alucinados que debieron quedarse quienes tuvieron la suerte de verlo en alguna de aquellas tres citas en Madrid, Barcelona y San Sebastián. Si alguien tiene curiosidad y tiempo para verlo entero, que pinche el enlace de aquí debajo.

http://www.youtube.com/watch?NR=1&v=h_3MkmsZ6zk

Factor rock y factor roll

Viernes, 25 de marzo de 2011.-
Todo el mundo sabe lo que es el Rock, y cada cual lo define como le apetece. Pero, ¿qué es el Roll? Es lo que enrolla la música, lo que la engrasa y hace rodar. Piedras que ruedan, cantos de río, rolling stones… vaya, ya salieron a relucir. The Rolling Stones patentó una fórmula con más Roll que Rock: 20% rock + 80% roll, aproximadamente. Si equilibramos los ingredientes al 50% tendríamos el genuino rock & roll de los 50 en su estado más puro, y si invertimos la proporción iría aumentando progresivamente el tamaño y la pesadez del rock. Por establecer un límite, podríamos ponerlo en AC/DC: 80% rock + 20% roll, un pedazo de roca enorme que genera muchísima energía al rodar. Hard As A Rock, como ellos mismos se definen.

Angus Young es puro rock, pero hay que reconocer que su hermano Malcolm tiene bastante roll. Siempre el Rock y el Roll. Según cambiemos los porcentajes tendríamos como resultado todas las clases de rocanroles posibles que podemos encontrar en el trecho que va entre AC/DC y los Stones.

En cuanto a Bon Scott, enternece verlo con su pose de estrella del rock de andar por casa. Esa sonrisa socarrona representa el punto viciosillo que debe tener el rocanrol. Jugaba a ser Bad Boy vocacional y Problem Child a la fuerza, pero más inocentón que otra cosa… y más sabiendo lo mal que terminaron sus experimentos con el lado peligroso.

Highway To Hell (1979)

Justo mientras manejaba estos vídeos del antiguo cantante de AC/DC he conocido la noticia de la muerte de Vicente Ahumada. Recuerdo que al jefe del Club Elvis le encantaba contar aquella anécdota en que invitó a los australianos a comer paella en algún antro para turistas del centro de Madrid. Venían a promocionar Highway To Hell y les acompañaba Vicente, que trabajaba en la discográfica. Antes de lo de la paella habían grabado un play-back para el programa Aplauso sin saber que iba a ser la última aparición pública del pobre Bon Scott, que murió diez días después en Londres. Esa es la razón por la que este cutreclip de TVE es mundialmente famoso.