Kunkeiro69 ha vuelto, Cucharada existe

Domingo, 08 de mayo de 2016.-
Aunque en A70 somos más de seleccionar canciones, hoy haremos la excepción y pondremos enterito el primer y único LP de Cucharada. La ocasión lo merece. La muerte de Manolo Tena nos llenó de ganas de volver a escuchar este disco fundamental y hurgando por youtube encontramos que el gran Kunkeiro69 renació de sus cenizas cual ave fénix y lleva ya casi un año manos a la obra compartiendo sin parar su inigualable colección. Esta es una de las joyas que abundan en su canal. Dura solo 38 minutos y puede escucharse del tirón casi sin darse uno cuenta.

Este LP de Cucharada fue una de las primeras referencias de Chapa Discos y tiene toda la pinta de que se tuvo que completar deprisa y corriendo medio improvisando el repertorio. Canciones, lo que se dice canciones, hay solo cinco o seis, lo demás son instrumentales, paridas e idas de olla variadas. Veámoslo en el propio listado que ofrece el amigo Kunkeiro, con minutaje incorporado para ir a tiro hecho.

1º- Desconcierto flamenco 00:00
2º- ¡¡¡Tan reprimido!!! 06:13
3º- Made in USA 10:09
4º- Canción para pedir limosna 14:55
5º- Abarca y devora/Compre (Pase ¡no molesta!) 20:52
6º- No soy formal 29:43
7º- Social peligrosidad 31:40

Como se puede comprobar, lo de comenzar un disco de debut con Desconcierto flamenco, larguísimo instrumental estilo rock progresivo andaluz, no tiene ningún sentido salvo que aspiraran a entrar en la banda sonora de alguna peli de García-Pelayo. Aparte de desconcertar al personal como sugiere el título, lo único que quizá consiguieron fue demostrar que cubrían el más amplio espectro guitarrístico: desde el rock urbano más macarra hasta twist tradicional, tradicional aunque “nada formal”, un poco de rocanrol, de blues y de otros palos del rock USA cumpliendo el anhelo de “sin salir de mi barrio ser un americano”, algún toque glam y una pieza tranquilota y tristona adornada por un punteo melancólico ideal “para pedir limosna”.

Cucharada - El limpiabotas que quería ser torero
El limpiabotas que quería ser torero (1979)

Suponemos que gran parte de esas guitarras solistas pertenecen a Antonio Molina El Zurdo, acreditado en el disco como ‘Troucho López Manolenta’, lo cual encaja porque entonces solía lucir bigotazo ‘groucho-zappiano’. En los Cucharada originales había un segundo guitarra llamado Jesús Vidal y en otros momentos aparecieron por allí un tal Florencio Martín, el argentino Miguel Botafogo o el propio Jaime Asúa, pero claro, con los pseudónimos que se colocaron para la grabación del LP cualquiera sabe. El caso es que Antonio Molina (no confundir con el cantante de copla) demuestra en este disco que es uno de los guitarristas más brillantes de su generación, no en vano El Zurdo (no confundir con el cantante de Paraíso) ya había curtido su talento al servicio de cantautores punteros antes de especializarse en rock. Quizá su valía no se reconoció lo que debiera por culpa del nombre, pues tuvo que ser un problema hacerse un nombre en el mundillo cuando su nombre ya estaba pillado por todos lados.

Reparto de limpiabotas y toreros
Detalle del encarte interior del LP con
el listado de limpiabotas y toreros

Descifrando el reparto, lo que sí está más claro es que ‘Merlín el Mago Polifónico’ era el mismísimo Teddy Bautista tocando teclas a la par que produciendo, mientras ‘Pulpo Baquetas’ era el batería José Manuel Díez que tuvo su aparición como uno de los chicos del coro en Leño En Directo y luego acabó yéndose a Alarma!!! con Manolo Tena. En cuanto a éste, su nombre de guerra en aquella época fue ‘Lolilla Cardo’. Tocaba el bajo disfrazado de monja o similar y, aunque empezaba a destacar como compositor e ideólogo, su liderazgo quedaba un poco diluido entre el caos disparatado que reinaba en Cucharada. Todo allí tuvo que funcionar de forma casi comunal, pero ya se vislumbran detalles que remiten al Tena letrista: ¿quién si no iba a sentirse ‘tan reprimido, tan oprimido y tan deprimido para componer un himno’? No puede atribuirse tan claramente la autoría a lo de sentirse ‘tan tiroriro’, aunque viendo las pintas que lucía nuestro ‘Manolo-Lolilla’ tampoco hay que descartarlo.

Manolo Tena en el papel de Lolilla Cardo
Así era Lolilla Cardo, bajista y cantante ocasional

Abundando en el debate sobre las relaciones de Cucharada con la movida, hace poco un buen amigo me aclaró algunos conceptos. Digamos que lo que se entiende como ‘movida’ se refería más bien a la cosa social, aquello de ir a bares y dejarse ver en exposiciones, eventos y happenings varios. Ahí el problema de los músicos del rollo no era tanto generacional, que en la movida también se coló gente bastante tarra, como el de llegar lastrados por un cierto tufillo lumpen. Pudieron convivir, estar más o menos en los mismos sitios a la vez, pero nunca terminaban de encajar.  Otra cosa bien distinta fue lo de la ‘nueva ola’, que sí era un asunto estético y musical al que casi todo el mundo intentó apuntarse, esos odiosos ‘nubabes’ contra los que despotricó Ramoncín. Digamos que la fiebre por la ‘nueva ola’ ocurrió unos meses antes de acuñarse el término ‘movida’, pero en la práctica la brecha también fue insalvable. Casi todos los grupos de Chapa se vieron forzados en algún momento determinado a hacerse pasar por nuevaoleros. Les pasó a Leño, a Topo, a Moris… mientras que a Cucharada la cosa les pilló de esta guisa.

Cucharada - Quiero bailar rock & roll
Quiero bailar rock & Roll (Single 1980)

Manolo Tena dijo en algún sitio que la idea era posar como maniquíes y luego ponerles encima una etiqueta colgando. Los mandamases de Zafiro no lo vieron del todo claro y les dejaron así, en esa pose ridícula, aunque sí permitieron que se sacara partido al logotipo inspirado en la tipografía de la Coca-Cola, la misma jugada que con el propio logotipo de Chapa. El caso es que esta foto de portada ya puede contemplarse como un anticipo de lo que después sería Alarma!!!, un grupo roquero pero moderno que intentaba buscar su hueco entre los estilos del momento. Solo habría que cambiar al Zurdo por Jaime Asúa y atenuar los colorines del vestuario, o sea, que estuvieran en la misma onda modernilla pero dentro de un tono de mayor sobriedad.

Este estribillo tan pegadizo quizá con aspiraciones a entrar en radiofórmula puede entenderse más como un proyecto de hit en la onda Tequila, pero la idea de Cucharada reducido a trío por lo que fuera no prosperó. Era un single de anticipo de segundo disco, que estaba proyectado como demuestra la contraportada, pero ese LP acabó perdiéndose en algún limbo mientras Cucharada culminaba su autodestrucción en el ‘81. Por ubicarlo en lo dicho anteriormente, podría decirse que murieron en plena ‘nueva ola’ pero justo antes de inventarse la ‘movida’.

Contraportada de Quiero bailar rock & roll
Ese segundo LP que nunca existió tenía carpeta
en preparación y nº de referencia

En el periodo que va desde el final de Cucharada hasta que Alarma!!! se puso en marcha, Manolo Tena se afianzó como letrista regalando canciones a Leño, Raza, Luz Casal, Sabina, Ramoncín… y fue precisamente en la banda de éste último donde acabó recalando El Zurdo, único Cucharada que no se fue a Alarma!!!. Su guitarra fue para Ramoncín la pieza clave desde la que construiría la superbanda de sonido granítico que él quería convertir en su propia E Street o Silver Bullet Band particular. Esa sociedad entre Ramoncín y Antonio Molina se mantuvo en sus años de mayor éxito, aquellos en que más se aproximó al ‘Bruce de Legazpi’ que siempre quiso ser.

Por terminar ofreciendo una referencia sobre el legado que dejó Cucharada pongo sobre la mesa el nombre de Siniestro Total, que siempre presumieron de ser fans de los madrileños y lo demostraron versionando varias de sus canciones, apropiándose especialmente de este Quiero bailar rock & roll que pueden escuchar pinchando el enlace para cambiar de blog.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Libertad para Kunkeiro69”, que fue publicado originalmente el jueves 29 de mayo de 2014.

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Pub El Buscón, nuestro YouTube de cuando no había YouTube

Domingo, 19 de diciembre de 2010.-
El otro día, callejeando por Lavapiés por razones que no vienen al caso, me asaltaron recuerdos de mi más tierna infancia roquera. A principios de los 80, unos cuantos chavales empezamos a reconocernos en el barrio por nuestras incipientes pintillas de rocanrol. Creo que lo que nos arrastraba hacia esa música era el ímpetu de algunas bandas muy identificadas con nuestra ciudad. Estoy hablando por ejemplo de Leño y, por supuesto, de Este Madrid. Hablo también de Barón Rojo, que para empezar deseó Larga vida al rock & roll y proclamó que nuestro rollo era el rock. Y claro, hablo de Topo, que ya entonces se preguntaba Mis amigos dónde estarán, justo lo que me pregunto yo ahora. Estas canciones y algunas otras marcaron nuestras señas de identidad.

Cuando tuvimos edad de salir del barrio lo fácil habría sido tirar hacia Vallecas, lo que teníamos a nuestro lado en dirección Este. A veces íbamos a algunos de sus bares más distinguidos, pero era territorio peligroso. Al Suroeste, un poco más lejos, estaba Lavapiés. Era una zona mucho más molona y con el encanto de los barrios castizos de verdad. ¿Y por qué íbamos a Lavapiés, si llegar nos costaba una buena caminata? Pues porque allí, en la Calle Sombrerería, estaba El Buscón.

Leño - Este MadridAsí eran los chavales en ese Madrid 

El Buscón era un garito pequeñajo y más bien cutre. Estaba regentado por el tipo que tocaba la batería en Raza, un grupo que hacía rocanrol callejero del bueno y que bien podría haber tomado el relevo de Leño si hubiera tenido la suerte de publicar un LP. Llegué a verlos en directo y tenían fuerza y repertorio, pero sólo pudieron grabar un single en 1984 y algunas maquetas que sonaban con insistencia en la radio roquera de la época. Ellos decían que esas canciones pertenecían a un disco que habían sacado en México, pero nunca se supo a ciencia cierta.

Raza – Romperás su corazón

Qué bien sonaban, en ese límite del hard rock que está más cerca del blues que del heavy. Recuerdo que eran dos españoles y dos uruguayos. A la batería Manolo Jiménez, jefe de El Buscón, y a la voz Carlos López, un cantante que apuntaba maneras a lo Paul Rodgers. Bajista y guitarrista tenían pedrigí de pioneros del rock uruguayo: Flaco Barral y Leo Vignola, que ya se habían dejado ver en grupos españoles como Azahar, Azabache y Trafalgar. Más tarde, cuando Raza se acabó de puro aburrimiento, se refugiaron en Labanda, un conocido grupo de folk-rock bastante profesionalizado al que Leo y Flaco consiguieron refundar y pegarle un buen impulso.

Contraportada de Romperás su corazón (1984),
su único single, con foto de los cuatro Raza

La verdad es que el ambientillo que había en El Buscón daba un poco de miedo. Ante nuestra ingenua mirada de nuevos roqueros algunos hermanos mayores jugueteaban con jeringuillas y drogas duras. Éramos todavía bastante pardillos y tratábamos de disimular, pues no íbamos allí en busca de sustancias. En realidad íbamos… a ver la tele. Nada menos.

Parece una chorrada, pero en esa pantalla podíamos ver conciertos de Rory Gallagher, de Thin Lizzy, de los Judas, los Purple, los Sabbath… Por eso era una auténtica referencia local, no había otro sitio. Quizá suene un poco ridículo ahora que todo se puede comprar o descargar, pero entonces el rock sólo podía verse en foto fija, ya fuera en revistas o en las portadas de los discos. Los conciertos estaban fuera de nuestro alcance, así que para disfrutar de rock en acción solo teníamos dos alternativas: o El Buscón o ciertos cines de barrio donde repetían en sesión continua hasta la saciedad las pelis famosas de Led Zeppelin, Pink Floyd, The Who, Beatles, Stones o los Pistols.

Cuando aún no se había resuelto la batalla entre el Beta y el VHS, el único que se preocupaba de conseguir los mejores vídeos de rock para ponerlos en su pub era Manolo, el de El Buscón. Supongo que en otras ciudades y en otros barrios hubo otros héroes que lo hicieron, pero a nosotros no nos quedaba más remedio que peregrinar a Lavapiés para alucinar con cosas como esta.